Cautivo - Cap 7

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No hablamos de nada. Apenas le di tiempo para respirar cuando puso un pie dentro de la habitación, no podía controlarme; lo acorralé contra la pared más cercana y me presioné contra él mientras lo besaba de forma desesperada, necesitada. Sus gemidos siempre han sido mejor que cualquier afrodisíaco para mí y pronto, cada pequeño gemido que escapaba de sus labios, iba directo a mi miembro, excitándome aún más. Lamí, mordisquée y succioné esos carnosos labios hasta dejarlos rojos e hinchados, hasta quedar satisfecho; hice un camino de besos por su mandíbula hasta llegar a su cuello para besarlo, lamerlo y llenarlo de marcas, su respiración agitada me indicaba el estado de su excitación.

—N—no… detente.

—Pensé que superamos esa fase… —susurré contra su marca de nacimiento antes de seguir repartiendo besos por toda esa nívea piel.

—¿Qué fase?—preguntó jadeando. Mis manos pronto se entretenieron acariciando sus pezones sobre la ropa, ahogó un gemido contra mi hombro, siempre tan sensible a mis caricias.

—La de negación… Esto te encanta, acéptalo.

Susurró algo incoherente y se presionó aun más contra mi, lo sujeté de las caderas para mantenerlo en su lugar, esta vez yo tendría el control, lo haría estremecerse de placer.

—Esta noche… Ni pienses que vas a dormir—le susurré al oído antes de cargarlo y llevarlo a la cama.

X

Después de nuestra intensa actividad durante toda la noche, nos tomamos un tiempo para descansar y recobrar energías; estoy sentado contra la cabecera acolchada de la cama y Jaejoong se recuesta contra mi pecho, las sábanas lo cubren desde la cadera para abajo pero está tan desnudo como yo. Mis manos viajan por todo su pecho hasta posarse en sus caderas y se queja, intenta apartarlas en vano, no intento nada sólo quiero sentirlo. Comienzo a repartir besos por su cabello y mejilla, beso todo lo que está a mi alcance hasta saciarme y dejarlo en paz, antes aborrecía este tipo de demostraciones de afecto, ahora parece encantarle, ronronea y cierra los ojos disfrutando.

—¿Qué te has hecho en el cabello?

—¿No te gusta?

—Es diferente… —susurro contra su mejilla derecha y dejo otro beso.

—Ah, no te gusta.

Parece un poco decepcionado y lo abrazo más hacia mí, puedo imaginar que un lindo pucherito se forma en sus labios. Intento distraerlo acariciando su abdomen, haciendo círculos, comienza a ronronear otra vez y se relaja echándose más contra mi pecho.

—Me gusta… No, me encanta, todo te queda bien.

—Hmm…

No me convence pero lo dejo pasar. Cierro los ojos y me relajo disfrutando del momento. Dios, todo parece tan irreal, por favor no me lo vuelvas a quitar. Tengo miedo de comenzar una conversación sobre el tema del cual deberíamos estar hablando, me siento demasiado inseguro, ¿cómo reaccionará? En el callejón me rompió el corazón enterarme de las cosas por las que había pasado… ¿Acusarlo de ser víctima de una violación? Jamás. Estaba tan histérico, por un momento no supe cómo reaccionar, tuve miedo. Dijo que me odiaba, siempre me ha dicho eso, deberías estar acostumbrado ya pero no puedo, me sentía tan angustiado por dentro, no esperaba escuchar eso una vez más. La bofetada no significaba nada en comparación con todo lo demás, incluso recibí gustoso cada golpe, me merecía todo eso y más.
Mis acciones le han causado daños físicos y psicológicos de los que ni siquiera soy conocedor, si tan sólo pudiera recibir lo que merezco sería más feliz, estaría más tranquilo conmigo mismo.

—Yunho…

—¿Cómo llegaste aquí?

—Yo…

—Por favor no mientas, Jae.

Se voltea y me mira, parece dudar por un momento y luego se sienta sobre mis piernas y pasa ambos brazos alrededor de mi cuello, este comportamiento sólo puede significar una cosa, quiere distraerme. Típico de él, sabe que me es casi imposible controlarme cuando estamos en este tipo de posición, pero esta vez no funcionará, lo juro.

—¿Realmente quieres hablar sobre eso?

Se mueve sobre mis piernas, acercándose peligrosamente a mi entrepierna y le acaricia el interior de los muslos sin perder el contacto visual. Contrólate Yunho, contrólate… Tranquilo. Mirarlo tampoco es una buena idea, Jaejoong después de tener sexo es todo un Dios; su cabello está desordenado pero aún consigue verse increíblemente bien, sus mejillas siguen levemente sonrojadas y está lleno de marcas nuevas por todo su pecho y abdomen.

—Sí, dijimos que hablaríamos.

—Pues al parecer tenías otra cosa en mente~

—Jaejoong, hablo en serio.

Suspira y un nuevo pucherito vuelve a formarse en sus labios, pasan unos minutos hasta que se digna a hablar.

—Fue Shim Changmin…

—¡¿Qué?!—lo miro anonadado—¿Changmin otra vez?

—Sí...

—Shim Changmin, estudia en la facultad de Medicina, solía verlo algunas veces por el campus, especialmente en la cafetería pero no sabía su nombre, como sea… Mi padre y mi madre insistieron en que regresara a la universidad, dijeron que me haría bien, que volvería a conseguir estabilidad en mi vida… Comencé a atender las clases normalmente, todo iba bien por suerte. Un día Shim Changmin se acercó a mí, me dijo que le gustaría hablar conmigo, porque pensé que era otro que me pretendía lo ignoré—me mira como dudando y asiento indicándole que todo está bien, puede continuar—Pero seguía insistiendo hasta que para librarme de él acepté salir a tomar un café.
Me preguntó si te conocía, ahí supe que tenía algo que ver contigo… Yo nunca les he mencionado tu nombre a la policía. Le dije que sí, aunque me costó admitirlo, todo ese tiempo intenté olvidarme de ti, ¿sabes? Y justo cuando pensé que lo había logrado, apareció Changmin… Él me cuidó, ¿verdad? Te extrañaba tanto…

Se le quiebra la voz y comienza a sollozar. Me duele tanto verlo desmoronarse delante de mí, ni se lo imagina.

—Está bien, está bien, amor… Yo también te extrañaba tanto—lo abrazo fuerte y se aferra a mis hombros mientras llora más fuerte.

—Es que no lo entiendo—dice entre sollozos—¿Era tan fácil deshacerse de mí?

Cierro los ojos al escuchar esa última parte. ¿Realmente pensó que intentaba deshacerme de él? Le susurro cosas al oído hasta que sus sollozos se reducen a hipidos, afloja el abrazo más tranquilo y respira hondo.

—¿Leíste la carta, Jaejoong?—susurro.

Asiente y me mira con esos ojos llorosos.

—Entonces entiendes mis motivos.

—¿Y cuando yo dije que quería dejarte?

—Parecías bastante disconforme viviendo conmigo…

Niega con la cabeza y vuelve a abrazarme, no quiere mirarme a los ojos, es obvio. Presiona su rostro contra mi cuello, suspira y susurra algo que no logro entender.

—¿Qué dijiste?

—Nada. Yo no quería dejarte, sólo quería que me vieras como a algo más que un simple juguete sexual, por eso escapé ese día; quería que todo terminara, olvidarme de ti y dejar de sufrir día a día. Todas esas veces que teníamos sexo, tú simplemente te dormías al instante mientras yo esperaba que dijeras algo…—susurra—Por eso siempre andaba tan molesto. ¿Esperaba demasiado? Eso creía… Intenté odiarte y alejarte de mí, pero eso sólo parecía causar el efecto contrario, venías con miles de regalos, me ofrecías tantas cosas, no quería nada de eso...

—¿Entonces qué querías?

—Aish… Que me lo dijeras.

—¿Qué te dijera qué?—intento sonreír a pesar de lo triste de la situación, la confesión que me acaba de hacer hace que me dé cuenta de muchas cosas. Pude evitarnos tantos disgustos de saberlo antes. Si seré idiota; nunca me hubiera metido en la cabeza eso de reprimir mis sentimientos, sólo necesitaba ser sincero con él, expresarle todo lo que sentía antes de haber tomado esa estúpida decisión de volver a dejarlo ir.

—Que me amas.

Me mira como esperando una respuesta a lo que acaba de decir y sonrío levemente. No puede existir ser más hermoso que mi Jaejoong;  acaricio su mejilla con mi pulgar, el rastro de lágrimas sigue ahí e intento borrarlas. Aunque pueda borrar el rastro de lágrimas, las heridas que le he causado son demasiado profundas y me creo incapaz de poder reparar todo el daño que le he hecho.

—Te amo, Kim Jaejoong.

Sus mejillas se sonrojan levemente y baja la mirada intentando esconder su rostro avergonzado. Río y lo abrazo contra mi pecho intentando cambiar lo raro que le resulta el momento.

—¿Y tú me amas?—no puedo evitar preguntarle eso, necesito escucharlo.

—Claro que no… Ya te dije que te odio.

Ruedo los ojos. ¿Alguna vez dejará de ser tan testarudo o acaso me está provocando para que lo castigue? Le pellizco una nalga y deja escapar un grito ahogado.

—¡Yah!—frunce el ceño—Todavía duele…

—Pues que te duela. Además, no es mi culpa, tú pedías más… —busco sus labios y lo beso intentando comenzar otra ronda pero sólo consigo que me muerda la lengua, me aparto dándome por vencido.

—¡Hmp, te lo mereces!—se mueve con intenciones de echarse a mi lado o huir y lo sujeto por las caderas, acercándolo más a mí, haciendo que sienta mi miembro entrar en contacto con el suyo—Basta…

—Hmm… Entonces tú mereces ser castigado… Ya que no me amas, me odias y sólo quieres tener sexo… Cuando yo en cambio no tengo problema por hacerte el amor una y otra vez… —susurro contra su oído y bajo hasta un pezón, lo tomo en mi boca succionándolo y mordiéndolo levemente, jalándolo con los dientes.

—Ah… ¿Cuántas veces lo haremos?

—Si estás muy adolorido lo podemos dejar para después…—voy hasta sus labios y le succiono el labio inferior para luego lamerlo— Ya casi está amaneciendo.

—¿Quién fue el que no usó lubricante?—pasa ambos brazos alrededor de mi cuello y pega su cuerpo al mío. Me acerco a besarlo y me recibe con la boca abierta, nuestras lenguas se enredan de forma sensual y sin prisa. Se aparta quedando a sólo centímetros de mis labios y sonríe—Bueno… Si no tienes más energías~

—¿Cuándo dije yo eso?

En cuestión de segundos cambio de posiciones y quedo sobre él, ganas no me faltan para hacerlo mío pero no puedo evitar sentirme preocupado. Acaricio su rostro, su piel siempre se ha conservado tan pura, ni una mancha, ni una marca… Me pierdo en su mirada momentáneamente y sólo reacciono cuando hace una mueca de fastidio, está impaciente.

—¿Qué?—pregunto queriendo molestarlo aún más.

—¿Qué es lo que haces? Dijiste que haríamos el amor.

—Entonces me amas… —susurro y me echo a su lado, mis brazos se envuelven alrededor de él de forma posesiva, atrayéndolo hacia mí, se acomoda sobre mi pecho, tengo miedo de que pueda escuchar los latidos de mi corazón e intento bromear sobre lo malo que es conmigo, siempre negándolo todo.

—Sabes que no es cierto. Pero cuando leí la carta te odié, te odié mucho. Yo había intentado huir de ti, y finalmente cuando lo logré te me confiesas y huyes de mí. Fue terrible, sólo quería volver a tu lado; intenté encontrar la casa, inclusive llegué hasta el río pero no pude avanzar más, no podía…

—Está bien, no tenemos que hablar de eso ahora. ¿Quieres descansar?—susurro contra su cabello y lo beso en la frente.

—Eung—dice de forma adorable, como un niño pequeño.

—Descansa, Boojae.

Cierro los ojos. Necesito descansar, sé que quedan muchas cosas pendientes y las discutiremos en la mañana, no dejaré que mis estúpidos pensamientos arruinen este momento que comparto con mi Jaejoong.

X

—Quiero quedarme aquí contigo.

—Ni lo pienses, regresarás a Corea, te graduarás…

—¡Pero Yunho!

—Era difícil estar juntos antes, ¿crees que ahora será más fácil?

—Pensé que todo sería más fácil…

—Nada es fácil o simple de conseguir en esta vida, Jaejoong.

Con eso lo dejo sólo frente a las enormes puertas del aeropuerto y sigo mi camino.

—No te preocupes, iré por ti.


2 comentarios:

  1. Hacer las cosas bien para de ahi en adelante todo salga mejor

    Gracias

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  2. Adhafahsdjxg! Pero que??!! Otokee~~ ven lo que pasa por no ser sinceros??? Osea que jaejoong siempre estuvo enamorado de yunnie?? Ay yunnie! Dios pero por algo por fin estan juntos sólo espero que yunho si vaya por jaejoong a Korea :)

    Graciassss!!! Este fic me ha encantado!!! En verdad!!!

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