Mi infierno propio y personalizado - cap 8

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Soñando entre tus brazos


Esa noche había esperado por mi hermano para cenar, pero ni siquiera se presentó. La culpa era sólo mía, no podía tener contento a uno que decepcionaba al otro... Yo quería estar bien con ambos, pero parecía que cuanto más me centraba en uno el otro era ignorado por mi culpa, no había tenido término medio con ninguno, sobretodo con mi Hyung...

Aunque yo no lo quería ver, me demostró que todo lo que hacía por mí era ayudar desinteresadamente y con cariño, aún yo siendo controlado por él y dando la impresión de que lo hacía para aprovecharse de mis fallos, el que mi hermano estaba para joderme, fuera algo que se me metiera a mi entre ceja y ceja, simplemente por el hecho de que tenía a Jaejoong siempre por medio.

Aquel fin de semana era el primero que tendría de vacaciones ya que había terminado ya mis parciales, a los que casi ni me había presentado. Me culpaba a mí mismo y veía que estaba dejando demasiadas cosas por el simple hecho de querer estar con Jaejoong.

La casa estaba triste, se sentía desolada, y yo con ella. ¿Porqué parecía que cuando veía a mi hermano no me sentía tan sumamente sólo? ¿Por qué la casa no se me hacía tan grande y las cosas pasaban volando siempre que estaba con él o junto a él haciendo cualquier cosa?

No había pasado ni un día desde que volviéramos de la universidad y ya lo añoraba. Aún encima el miedo que tuviera de que volviera a comportarse como después de casi... casi acostarnos en el suelo de la cocina volvía a mí.

¿Cómo pude olvidarme de mi hermano así?... ¿Acaso soy una persona tan despreciable que no sabe valorar el cariño que me tienen otras personas que no sean Jaejoong?...

Me estaba dando cuenta de que superponía a mi novio por encima de todo ¿Realmente tendría que vivir tanto por él?...

Me sentía fastidiado, claro que quería a mi novio, y estaba contentísimo de que aun con todos mis fallos me perdonase siempre... Pero yo no era quien para hacer sufrir a otra persona para la que también era importante.

Aquel fin de semana, Jaejoong me había dicho que se moría por verme, pero yo necesitaba pedirle de nuevo perdón a mi hermano y recuperarlo otra vez. No sabía cómo pero tenía que enmendar mi error con él; por lo que denegué a que viniera poniendo alguna excusa que le coló.

Ese sábado me había despertado tardísimo de haberle dado tantas vueltas la noche anterior, no pudiera pegar casi ojo. Realmente analizara mis actos, como me había comportado con Junsu Hyung, y recordando que jamás aún con lo maleducado que yo fuera con él desde un inicio, nunca me dedicara una mala palabra, ni un insulto y ninguna cosa que alzase la voz si no era para reñirme con cosas lógicas; al revés, siempre era comprensivo aunque estricto y me había estado preparando dulcemente pasteles para subirme el animo cuando me veía decaído...

Suspiraba entre las sábanas de mi cama y me revolvía el pelo bajo ellas. Abrí los ojos de nuevo y bostecé desganado. Quería levantarme y no a la vez, seguía sin saber cómo arreglarlo con mi hermano. Bufé y pataleé en cama ofuscado porque era incapaz de pensar nada coherente.

Me imaginaba irrumpiendo en su habitación y acorralándolo diciéndole miles de cosas... viendo sus ojos serios mirarme, sus labios haciendo una mueca y su mirada clavarse en mí.... Eses ojos chocolate... tan atrayentes y fulminantes que me dejaban ido cada vez que me miraba de esa manera. Su voz aunque fuese ronca y chillona sonaba dulce cuando me llamaba por mi nombre... Y aquella manía tan dulce que tenía de pasarme el pelo detrás de la oreja siempre... Cuando me tocaba... me sentía extraño y sin querer siempre que empezaba a analizar su perfecto rostro recordaba aquellos labios que me besaran tan apasionadamente en la cocina. Nadie ni siquiera Jae me había besado de forma tan sensual.

Cerré mis ojos y me fui tapando hasta cubrirme entero. Me abracé a mi mismo encogiéndome y deseando que mis manos fueran las suyas. Aquellas que me tocaran dejando una huella en mi piel... algo que aún no quería aceptar que se sintiera tan bien...

Me giré sobre mí mismo en la cama y comencé a moverme mordiendo la almohada.

- Hyung... mmm...

Pero mis ensoñaciones fueron frustradas cuando aquel mismo con el que estaba teniendo fantasiosas aventuras entre las sábanas picó a mi puerta llamando por mi nombre.

Me asusté y me pregunté si había llamado por que me escuchara llamarlo mientras me revolcaba yo sólo en la cama. Estaba acojonadísimo y no sabía como actuar.

Le di paso haciendo un "Mmm...." de dormido. Algo nervioso me tumbé de nuevo en la cama y cerré mis ojos poniéndome boca abajo...

Escuché los pasos de mi hermano hasta mí, escuchando como me llamaba, yo seguí haciéndome el dormido mientras seguía respondiendo desganado...

- ¿Changmin... hoy no piensas comer? Son las 2 de la tarde...

Escuché como se preocupaba por mí y mis horas de la comida. Me emocioné, no debía estar enfadado conmigo entonces. Abrí un ojo e intenté disimular que estaba todavía dormido, haciendo como que no sabía que me estaba diciendo. Pero no insistió más, me dijo que descansara, se fue despacito e intentó hacer el menor ruido posible cerrando la puerta tras de sí, dejándome sólo de nuevo.

Mi cara que quedó con una expresión de circunstancia, mi Hyung decidió dejarme dormir y no molestarme más.

- Pero que tierno es el cabrón...

Hice un puchero y me revolví en cama. Pero paré de repente y me di cuenta que me había hablado al fin y que ahora podría acercarme a él de nuevo. Abrí mis ojos como platos y salí como una bala al comedor para comer con él. Pero ya no estaba.

Desesperado empecé a correr destino a la cocina, desde la puerta lo vi, allí con el delantal, se encontraba fregando los platos como siempre hacía. Ahora podría hablar con él, si fue a avisarme era porque no estaba enfadado conmigo por lo de el día anterior... ¿No?

Me revolví el pelo y empecé a refregarme los ojos a medida que iba avanzando en la cocina y le daba los buenos días.

- Buenas tardes en todo caso Changmin... ¿Que tal dormiste?

Desastroso... pensando en él y en lo enfadado que estaba conmigo... pero eso por supuesto no se lo iba a decir.

- Ah cierto... estaba cansadísimo...

En parte no mentía ya que en realidad así me sentía pero de no pegar ojo. Me senté en una de las sillas de la mesa central de la cocina y miré lo que hacía, enlacé mis dedos mordiéndome el labio mirando su preciosa figura delante de mí mientras me daba la espalda fregando sus cuencos y platitos.

- ¿Ya comiste Hyung?

Él sólo asintió y siguió a lo suyo, yo me puse nervioso quería acercarme a él y explicarle lo que había pasado el día anterior; pero no me levanté... En cambio estuve bastante nervioso pensando que hacer con mi vida, que mi nerviosismo fue a parar a mis dedos que empezaron a toquetear la encimera de la mesa central dando golpecitos con mis yemas denotando mi nerviosismo. En mi mundo me encontraba mientras pensaba que tema sacarle y fue en eso que él habló primero. Giré mi rostro y lo vi dejando el delantal en la mesa con los guantes ¿A donde iba?

- La comida la tienes en el frigorífico, no era nada que tengas que calentar, lo tienes ya servido en el plato... te dejo el delantal aquí para que friegues luego lo tuyo... hasta luego.

Se fue de allí, que idiota era, lo dejé irse. Sólo supe morderme el labio pensando en lo tonto que fuera en no pedirle que se quedara conmigo mientras comía así haciéndome compañía. Me pegué en la frente y volví a lo mío con los dedos en la mesa dando toquecitos y pensando que poder hacer, ahora que estaba libre podríamos ir juntos a jugar a la play o al baloncesto o incluso ir a la piscina ya que ese día era caluroso y me apetecía hacer actividades de hermanos junto a él.

Mis tripas sonaron y yo suspiré, primero era mejor comer y luego ya vería que hacer.

Me levanté dirigiéndome a la cocina y agarrando el pomo de la nevera vi como no sólo me había dejado la comida sino también el postre. Mi hermano me había preparado un bananasplit con frutitas y gominolas de ositos

Llevé mi mano a mi boca emocionado por ver la decoración tan cuidadosa que siempre tenía y miré rápidamente a la puerta poniendo ojos de cachorrillo. Mi Hyung era tan perfecto...

Rápidamente me comí mi comida que sabía a gloria y saqué de la nevera el postre y lo puse en la mesa para admirarlo. Me iba comiendo los ositos de uno en uno con la mano mientras con la cuchara probaba la nata y las tres bolas de helado que tenía debajo. Fresa, chocolate y vainilla, la combinación que más me gustaba... Dejé la cuchara en el plato y puse mis manos en mi cara pensando como él podía ser tan observador con eses mínimos detalles y yo jamás me había fijado en aquello, sólo sabía que le gustaba algo en especial que cuando siempre lo comía sonreía como un tonto, pero jamás recordaba que era.

Con eses actos me hacía sentir tan miserable que decidí a partir de ese momento prestar más atención a mi hermano, el que siempre me sorprendía con detalles que yo jamás valoraba, ese día definitivamente tendría que hacer algo por él.

Cuando terminé de comer, lleno completamente y saciado; aunque deprimido, culpándome por lo desagradecido que era, lavé mis platitos y recogí tanto los míos como los suyos para guardar todo en su respectivo lugar. Y me quedé sin hacer nada, miré el suelo, se me ocurrió barrer y luego fregar. Lo hice y me sentí algo mejor, le había sacado un peso menos de las labores de casa. Pero eso no era suficiente...

Vi que en la alacena había todavía magdalenas y roscos de azúcar y me puse a comer alguno pensando en que más poder hacer... ¿Poner la lavadora?.... Fui hasta el cuarto de la lavadora y vi que ya estaba todo dentro y lavándose. Fruncí mi ceño y ladeé mi boca pensando que cuando se terminaran de lavar las colgaría a secar, ya que la colada anterior ya estaba secando.

¿Y que pasaba con limpiar los baños? ¿Ayudarle a limpiar los cuartos? ¿A hacer las camas? ¿Algo...? Me fastidié ahí apoyado mientras metía otra magdalena entera en la boca y pensaba... Pero nada se me ocurría.

Miré a la mesa central y una conversación de mis padres sobre la tesis de mi hermano vino a mi mente. Fruncí el ceño, aquel día me estaba mandando kakaotalks con Jaejoong y no estaba muy seguro de lo que hablaban... ¿Algo relacionado con la informática?

Mastiqué aquello mientras tanto y abrí las ventanas para que el suelo se secara lo antes posible. Cerré la puerta y me dirigí al cuarto de mi hermano. Allí estaba sentado en su escritorio todo atareado con el codo apoyado encima de unos libros y su mano en el pelo. Lo miré detenidamente, se veía ofuscado. Dejó de escribir y se echó atrás en la silla estirando sus brazos, posteriormente los llevó a su cabeza y se sacó las gafas de estudiar dejándolas en la mesa y rascándose los ojos echando el cuello hacia atrás. Suspiró y se escurrió en la silla quedando en la misma posición. Podía ver como su cuello trabajaba saliva, jamás me había fijado en su perfil. Tenía unos labios tan gruesos...

Me sentí extraño de nuevo al admirarlo tanto, y pensé que quizás aquello podía ser lo que podía hacer que le devolviese en parte lo amable que había sido conmigo. Di un golpecito en la puerta y lo vi girar el rostro sin esperarse que entrase por la puerta. Recuperó su postura sentado en aquella silla lentamente cuando me vio y me preguntó si ya había fregado los cacharros. Asentí y me fui acercando hacia él preguntándole que estaba haciendo en un día tan caluroso encerrado en su cuarto.

Mi hermano me miró y suspiró.

- La tesis... que me tiene loco... miro y miro información acerca de ello pero tengo un lío mental impresionante.

Me acerqué a sus libros y los miré detenidamente sonriendo, sí, era sobre informática. Podría ayudarle con ello.

- Si quieres te puedo ayudar... ya hice un trabajo sobre temática empresarial en la universidad...

Vi como se volteaba y me miró fijamente casi sin creer lo que le decía. Pestañeó y yo me acerqué a ver como era lo que llevaba hecho de la tesis. Mi hermano me dejó sitio pero no había silla. El al verme interesado me dejó su silla mientras iba a buscar otra a la cocina. Yo revisaba sus papeles y apuntes, cuando vino con la silla empecé a preguntarle por como quería enfocarlo asintiendo cuando me explicaba. Se le veía muy centrado en su tesis y sabía explicarse perfectamente haciendo que no tuviera problema en entenderlo. Lo comprendía todo lo que me contaba incluso me parecía una idea brillante el tema de su tesis, se le veía tan inteligente.

Asentía a sus explicaciones y luego me explicaba lo frustrado que estaba por algo que no lograba conseguir ya que necesitaba probarlo. Yo pensé por un tiempo y le propuse una locura.

- Construyamos un prototipo... ven...

Me levanté de mi asiento, y agarrando sus cosas vino conmigo a mi cuarto. Donde puse ante él mi arsenal de informático universitario. Empezamos el proceso al ponerme a crear la idea y mostrarle las posibilidades y opiniones al ser un informático.

No sólo estaba consiguiendo conversar con él fluidamente y compartir algo en común sino que me atendía, me miraba y sólo tenía ojos para mí. Cuando le explicaba el prototipo en mi programa lo miraba y veía como asentía fijándose en ello. Yo sonreía y me mordía el labio al ver que teníamos algo en común, la informática, el por su trabajo en la empresa de su madre y yo porque era mi vocación.

Una de estas me pilló mirándolo embobado y me siguió inquiriendo acerca de más dudas haciendo que tuviera que desviar mi mirada a otro lado.

Me quedé callado mientras volvía a la simulación y tragué saliva algo nervioso al ver como empezaba a tomar notas de todo lo que hacía.

- Eres impresionante Changmin...

Decía para sí mismo sonriendo mientras yo me sonrojaba y trataba de ser humilde con los halagos que me brindaba, desmereciendo mi trabajo, como algo que cualquiera podría hacer. Empecé a hablarle de otros de mis compañeros elogiando lo buenos que eran en ello y que yo no era el que mejor notas sacaba, donde mis proyectos no eran nada del otro mundo.

- Si es así entonces quiero verlos y darte mi opinión...

Lo miré algo sonrojado y me negué en un principio, él me sonrió y me hizo pucheritos agarrándome el brazo e insistiendo. Como podría resistirme al verlo así... Era imposible... era tan dulce y tierno...

Entonces le enseñé mis proyectos entrando en la Web de la universidad y vio que tenía varios premios de creatividad. Me miró y me pegó por desmerecerme, pero yo le puse la escusa de que eran premios de la universidad que no eran nada del otro mundo. Pero me miró mal y luego cerrando todas las pestañas vio una carpeta en mi escritorio que le llamó la atención. Una que había desestimado por que era inviable llevarse a cabo. Me negué a enseñárselo y él volvió a insistirme pero con un "Shim Changmin" autoritario que me hizo querer abrirlo sin ganas de rechistar.

Ese era un proyecto que había comenzado de pequeño en un cuaderno, era una mierda de proyecto ya que ni siquiera el prototipo podía ser posible. Los apuntes estaban escaneados de mi libreta dibujado con lápices de colores y apuntes con caritas que pusiera de pequeño. Le fui explicando la idea principal que consistía en algo simple, todo empezara al ver a mi padre sólo en aquel quiosco donde siempre trabajaba y lo atareado que estaba siempre, cuidando de mí. ¿Como un padre soltero podría educar a un niño sin una figura maternal?... Mi proyecto serviría para ayudar a los padres viudos o solteros en apuros a cuidar de sus hijos. Una especie de agenda informatizada que controlaba el crecimiento del bebé hasta que tuviera una edad mental donde supiera apañárselas solo; y lo guiaba en cada paso casi diariamente y personalizado, como una especie de supernanny que guiaba en el aprendizaje de ambos, padres e hijo; y a la que no podías engañar ya que controlaba al niño por cámaras, pero tanto la inversión como el desarrollo era una completa estupidez.

Y lo noté en la expresión de mi hermano, se quedó con cara rara mirando fijamente la idea sin pronunciar palabra. Yo me quedé algo cortado, sabía que era una idea horrible y no quise preguntarle por su opinión ya que prefería no saberla. Cerré sin más y apagué la pantalla saliendo despavorido de allí por la vergüenza que sentía metiéndome en el baño. Me mojé la cara con agua y me miré en el espejo mientras me mordía el labio. Suspiré después y vi como mi hermano seguía sentado y reorganizando su tesis. Levantó su mirada y me sonrió. Se levantó y se puso cerca de mí mirándome fijamente mientras jugueteaba con un USB.

- ¿Porqué no aprovechas ya tus vacaciones? Vete a bañar un rato, llama a tu amigo Yunho si quieres o tráete a tu novio... yo voy a estar en mi cuarto con la tesis...

Se fue de mi cuarto y yo lo seguí detrás, no quería que estuviera tan atareado, quería que viniera conmigo a la piscina y no otra persona. Pero cuando iba a replicarle que dejase de lado un poco el estudio de su tesis cerró la puerta y yo suspiré. Me fui a mi cuarto a cambiarme la ropa y pensé si merecía la pena llamar a Jaejoong o Yunho para que vinieran. Todavía era temprano y podíamos tomarnos un baño por lo que los llamé a ambos y les esperé en la puerta de entrada de casa para abrirles la puerta y darles paso con el coche.

Ambos venían con ropa para bañarse en la piscina. Yunho ya estaba acostumbrado a ver la casa pero Jaejoong no y cuando vio todo aquello se quedó boquiabierto. Me acompañaron hasta mi cuarto y Jaejoong empezó a alucinar el doble diciendo que para nada aquello era la casa anterior. Yo me reí y dejaron las cosas allí para dirigirnos a la piscina con las toallas, la cual Jaejoong no dudo en zambullirse nada más verla. Estaba loco, siempre se comportaba como si fuera un cabra loca.

Reía al verlo todo mojado y como disfrutaba de aquello. Por otro lado Yunho siempre andaba con su ceño fruncido y pendiente de un libro que no había dejado en el cuarto.

- ¿No te vas a bañar?

Le dije al ver como ocupaba aquella tumbona en la sombra que siempre ocupaba mi Hyung. Entonces mientras dejaba mi toalla a su lado, algo frío y mojado me agarró por detrás. Jaejoong saliera del agua juguetón y empezó a besarme el cuello. Yo me quedé congelado por lo fría que estaba el agua que chorreaba por su pelo y me intenté soltar.

Empezamos a forcejear creando un escándalo y caímos los dos al agua. Empezamos a jugar y a echarnos agua sin importar si salpicábamos a un tercero. Hacía tanto tiempo que no iba a una piscina o incluso a la playa con mi novio que extrañaba aquello. Me agarré a él y empezamos a ponernos acarameladitos en una zona fuera del enfoque de las cámaras; sin darnos cuenta que otro llegaba al jardín para hacernos compañía. Cuando divisé a mi Hyung lo saludé invitándolo a meterse en el agua el cual rechazó entre risas y se sentó como Yunho en una tumbona mientras leía. Veía como estaban curiosos el otro del otro mirándose y lanzándose miradas que sospeché que quizás entre ellos dos podría pasar algo. Ya que mi amigo se sintiera bastante atraído hacia él desde el primer instante en que lo vio y Junsu... la verdad no conocía sus gustos, pero seguro se enamorarían el uno del otro si seguían investigándose mutuamente.

No quería estar cotilleando pero mis ojos se iban descarados cada vez que me abrazaba a Jaejoong y los tenía enfrente. Yunho se veía tan nervioso y colorado que me empecé a reír dejando escapar una leve carcajada llamando la atención de Jaejoong.

- ¿De que te ríes tanto?...

Yo me separé de él y lo miré curioso señalándole lo gracioso de la escena que mis ojos veían.

- Creo que a Yunho le mola mi Hyung... mira que colorado se pone.

Jaejoong abrió sus ojos como platos y luego echó una mirada hacia ellos frunciendo el ceño y yo me reí. En realidad podrían ser perfectamente una pareja. No se les veía nada mal...

Aproveché que Jaejoong estaba ensimismado mirándolos que aproveché y le hice una aguadilla por sorpresa. Casi no lo ahogo... y esa acción verdaderamente lo enfadó. Sólo era una aguadilla... tampoco era mi intención que tragara el agua de esa manera.

Me chilló y luego me empujó diciéndome "Que mierda haces" Yo me quedé pillado ante su repentino genio y traté de calmarlo. Ahora sentía vergüenza al haber metido la pata así.

- Yo... Jaejoong solo fue una aguadilla...

Me miró mal y me dijo de todo con un genio que ni entendía, pero él me echaba la culpa de aquella acción y se fue enfadado a la tumbona agarrando su toalla, tirando de Yunho bruscamente diciéndole que le llevase a casa todo enfadado.

Yo salí del agua e intenté pararlo y que dejase a Yunho. Tranquilamente le decía que se calmase pero el cabreo no se le iba por lo que empezamos a discutir. Me daba tanta vergüenza que le importase un pito que no estuviera en su casa, sino en la casa de mis padres, donde mi hermanastro estaba allí controlando la situación ya con el ceño fruncido. Pero mis intentos por calmarlo fueron inútiles ya que Yunho se levantó cerrando el libro de golpe y se disculpó con nosotros. Yo intenté retener a Yunho pero este con cara extraña se deshizo de mi agarre y se negó.

- No importa... déjalo... yo me ocupo de él... hasta otro día...

Se fueron ambos uno más acelerado que el anterior de la casa y yo me quedé de piedra al ver como la había fastidiado de nuevo. Que cosa tan tonta le había hecho enfadarse conmigo. Ya estábamos de nuevo, no paraba de joderla una y otra vez. ¿Que pasaba conmigo?...

Me fui a mi cuarto y me senté en la cama sin importarme que mojara la cama. Pasé tiempo allí sentado pensando en todo lo que había sucedido. Realmente era mi culpa todo aquello, joder, fuera una aguadilla de nada...

Ensimismado en mis pensamientos estaba hasta que escuché como golpeaban mi puerta y veía a mi Hyung Junsu asomarse posteriormente. Que vergüenza, mi novio armándola gorda y fastidió a mi amigo mientras estaba conversando con mi Hyung, que poco respeto tenía por ello también. A mi amigo le gustaba mi hermano... le había fastidiado el ligue.

Lo vi llamarme y asentí cuando me dijo que me duchara ya que la cena estaría lista en nada. Se fue de nuevo tranquilo y yo me dirigí a la ducha. Le seguí dando vueltas a todo de nuevo, mis inseguridades, mis preocupaciones... mi Hyung... ya estaba bastante atareado como para tener a gente montando el escándalo en casa. Me tenía que disculpar con él...

Cuando me duché me puse el pijama y fui a la cocina a tomar la cena con mi Hyung. Y de nuevo no sabía como hablar. Era horrible ese sentimiento, por suerte ahora no lo había molestado yo, pero me sentía igual de culpable ya que yo fuera el causante de aquella pelea.

Cenamos en silencio y hablando apenas de nada ya que nuestros padres llamaron inquiriendo sobre lo pasado en la piscina. Cómo me jodía que nos controlaran tanto. Mi hermano me miró y negó con su cabeza respondiendo él dando una escusa lógica a lo visto. Yo le agradecí y luego de la llamada volvió el silencio. Esta vez no fregó ya que decía que mañana lo haría, ya que se iba a poner son la tesis un rato más, por lo que yo me ofrecí a fregar y a limpiar la mesa. Me lo agradeció y yo le sonreí asintiendo.

Me puse a limpiar la cocina, se hiciera de noche volando. Miraba al exterior, por la ventana viendo como el cielo cada vez estaba más oscuro. Fuera el primer día de mis vacaciones y accidentado aún encima. Suspiré y terminé de limpiar todo después de un rato. Seguía sin haber disculpado el comportamiento de mi novio...

Mientras iba hacia mi cuarto fui apagando todas las luces con las que me encontraba, cerré la puerta principal y luego me dirigí directo a mi cuarto cuando vi la luz de la habitación de mi hermano. Otra vez esa sensación de sobrepasar el umbral y estar con él.

Sin darme cuenta mis pies obedecieron lo que mis deseos pedían, me puse enfrente de su cuarto y le di las buenas noches entrando dentro. Se giró para darme las buenas noches con las gafas puestas y yo no pude irme de allí. El recomello seguía allí.

Me quedé parado, estático, sin mover un músculo aunque mi mente me decía que me fuese que ya era tarde y que lo dejara sólo allí estudiando su tesis doctoral. Y fue por estar allí sin moverme que mi hermano me llamó por mi nombre.

- Changmin... ¿Deseas algo más?...

Suspiré y me fui a sentar a su cama con las manos en mis piernas mirando al suelo. Escuché como se levantaba de la silla, venía a mi lado y se sentaba agarrándome una mano.

- ¿Que te pasa?...

Levanté mi vista e hice una mueca de molestia seguida de un puchero. Entonces comprendió que necesitaba a mi hermano. Se acercó a mí y me acarició la espalda, seguido de su tierna manera de poner mi pelo detrás de la oreja. Ya tenía el pelo lo suficientemente largo para que se aguantase sin venirse adelante por lo que ahora sólo con una pasada de sus dedos dejaba de molestarme.

- Es todo... nunca puede haber un día de tranquilidad en mi vida, ya sea un día una cosa u otra, si no son mis estudios, es Jaejoong o mi preocupación por ti...

Mi hermano se sorprendió por ello y me dejó que siguiera.

- Siento tanto lo de esta tarde... si lo hubiera sabido no le habría hecho aquello...- me molesté- ¿Tu te enfadarías por una aguadilla?... nosotros nos peleamos antes y no pasó nada... tonterías...

Me molesté tanto que mi hermano sintió soltar una carcajada pero me reconfortó cuando dijo que no tenía importancia, al menos no estaba enfadado. Pero a mí me jodía. Me senté mirando a él y agarré sus manos, diciéndole que me daba palo por él y que alguien viniera a la casa a armar escándalo no era igual que cuando ambos peleábamos. Me quejaba y quejaba seguido de todo en general y veía como la mirada de mi hermano se volvía divertida al escucharme y sonreía mirándome fijamente.

No sabría decir cuanto tiempo estuve quejandome de todo y todos pero terminamos los dos tumbados hablando en bajito en su cama mirando el uno al otro ya casi sin decir nada, sólo acariciando mutuamente las manos y entrelazando nuestros dedos. Me sentía desfogado, realmente aliviado al soltar tantas cosas juntas que parecía que había desinflado.

Lo miraba a veces y me sonreía, no apartaba los ojos de mí y yo sentía vergüenza, era tan guapo... y... estaba en su cama, aquella cama donde lo viera beneficiarse al hijo del jardinero ¿Cuanto sexo podría mi hermano haber tenido en aquellas sábanas?... Pero... ¡Que pensaba!... Me puse nervioso.

- Que pe... ¿Que pequeño es tu cuarto no?...

Dije como quien no quería la cosa... y me puse boca arriba soltando sus manos. Escuché como él hizo lo mismo y se echó a reír. ¿Había dicho algo gracioso?

- En realidad es un cuarto de invitados... mi cuarto es el que ahora ocupas tú

Giré mi rostro al ver que era cierto que era en igual tamaño que los otros dos que había. ¿En verdad mi cuarto era el suyo?.. Me sentí avergonzado, estaba ocupando algo que ya pertenecía a otra persona, y él ni siquiera me había echado en cara que yo ahora lo ocupaba. Bien podría haberme echado y no lo hizo...

Lo miré desconcertado una vez más y me sonrió luego haciendo una mueca con su boca.

- Me gustaría charlar más contigo... pero ya son las 2 de la madrugada... y no quiero ser maleducado y dormirme...

Me sobresalté al escuchar la hora y me giré mirando al reloj. Volví mi mirada a él que se erguía y se sentaba con el pelo algo alborotado. Yo le puse cara de "Yao Ming" y me levanté de la cama destino a mi cuarto, le di las buenas noches y cerré su puerta tras de mí.

Me pegué en la frente y me estuve maldiciendo a mi mismo durante un rato, suspiré y me di la vuelta destino a mi cama. Pero al escuchar el sonido de como se apagaban las luces de su cuarto, sentí ese clic en mi cabeza, haciendo que girase sobre mí y volviera a abrir la puerta de su cuarto, entrando sin permiso.

Caminé hasta llegar a su cama, viendo como se sobresaltaba al verme allí. Me acerqué y sin más me metí dentro tapándome con la sábana como él. Me miró fijamente con los ojos abiertos que podían verse en la penumbra y yo me acerqué a él apoyando mi cara cerca de él en la almohada. Cerré mis ojos y me acurruqué.

- Dulces sueños Hyung...

Escuché su aliento que seguía tranquilo y noté como sus brazos me acercaban a él abrazándome con fuerza. Yo hice lo mismo sintiéndome protegido y feliz con él así.

Realmente no sabía porqué decidí entrar de nuevo, no entendía mis actos, sólo sabía que eso me había dado tranquilidad.

Esa noche quería soñar, con mi Hyung y con nadie más.

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