Tea for Two cap 25

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Hasta nunca Yunho.

Me da pena admitir que todo, todo lo que tenía, por mi culpa… lo he perdido o seguramente, lo perderé. Ahora más que nunca lo tengo claro y me arrepiento. Me arrepiento de aquellas decisiones que tomé en su día… pero ¿qué podía hacer? No creí tener otra opción, no lo creí porque pensé que jamás ibas a despertar y ya no pude aguantar más. Ahora, me doy cuenta de que ese pequeño resquicio de esperanza que me quedaba, nunca tendría que haberlo perdido. No tendría que haberme resignado a no recuperarte, porque ahora, si que es cierto que quizás voy a tener que resignarme a perderte para siempre y es algo que ya no queda en mi mano, sino en las tuyas… y me da tanto miedo, tengo tanto miedo a lo que me puedas decir, que ni siquiera tengo el valor de poder ir a verte y mirarte a la cara…
…………..

En el hospital, esa misma tarde…

-Key, me voy… - comenzó a decir Changmin en tono triste – no puedo quedarme un día más aquí si todo lo que yo quería, ya no lo tengo…

-Pero… Yunho, el podría volver a tu lado.

-No sólo se trata de eso… sé que te va a sonar egoísta, pero yo… esperaba que al despertar, nada hubiera cambiado. Y el mundo que tenía antes de cerrar mis ojos, ahora, se ha desvanecido completamente.

-Lo sé… - y Key agachó su cabeza – pero yo…

-Tranquilo, se lo que me quieres decir, créeme yo jamás os voy a olvidar… ni voy a olvidar que sois mi familia, pero esto es algo que tengo que hacer…
-Está bien, te entiendo Changmin.

-Gracias por entenderlo – y Changmin alzó sus brazos para que el chico se le abrazara – te quiero muchísimo, sé muy feliz junto a Jonghyun.

Esa misma tarde, Changmin hizo recoger los pocos efectos personales que tenía en el hospital, lo puso todo junto a una bolsa que Key le había traído con algo de ropa, dinero, su pasaporte y algunas cosas más. Para Changmin, ya no había vuelta a atrás… a pesar de que amaba con toda su alma a Yunho, no podía permitirse el destruir otra familia, así como hizo con la suya propia y ahora… ahora más que nunca, ese pequeño arrepentimiento por haber echo aquello, corroía todo su corazón, por que ya nada, ni siquiera ese gran amor por Yunho, podía hacerle cambiar de opinión.

Unas horas después, Yunho salió de casa y se dirigió al hospital, a pesar de todo, aun sentía que tenía que ir a ver a Changmin, y es cierto que durante esos últimos días no lo había echo por miedo, miedo al rechazo de este, pero su corazón, todo su corazón y su alma tan sólo tenían un pensamiento… el de Changmin.

Flashback…
“Mira dentro del bolsillo de tu camisa…” Decía una nota que Changmin había dejado en la mesita de noche de ambos y que Yunho vio nada más llegar a casa de trabajar.

-Porque te amo – comenzó a leer Yunho una pequeña nota que había sacado de ahí – porque no hay nada, ni nadie más importante en mi vida que tú. Porque te regalaría todo el universo para que pudieras volar libremente por el y porque con cada beso, ese universo tuyo, también se convierte en mío. Hoy, aunque no sea un día especial, te digo que te amo con locura, y que te haré feliz por el resto de mis días.

En ese momento, Changmin entró con cuidado a la habitación y se abrazó a Yunho por detrás, dándole un dulce beso en el cuello y rodeándolo fuerte con sus brazos.

-Mi amor... - y un escalofrío recorrio toda la espalda de Yunho ante ese beso - esto, es precioso - dijo mientras se giraba y se quedaba sonriendo ante los ojos de Changmin.

-Me alegro de que te gustara... - sonreia ChangMin mientras ponia sus manos en el pecho de Yunho - ...hoy necesitaba hacer saber cuanto de amo... - volvio a darle un dulce beso en los labios.

-Pues... lo has hecho - dijo mientras le sonreie - ven aquí... - y con mucha dulzura mientras le besaba, Yunho llevó con el a su chico hasta la cama.

-Te amo Yunho... muchisimo... - dijo ChangMin practicamente susurrando sobre los labios de este, mientras se dejaba caer en la cama de la habitación de ambos.

-Yo tambien te amo... - respondió mirándole a los ojos mientras acariciaba sus mejillas, bajando poco después con sus manos por el pecho de Changmin, mientras besaba cada centímetro de su piel.

Changmin se dejó llevar por cada uno de los besos que en ese momento Yunho repartía por su pecho. Amaba cada una de sus caricias, sobretodo por que cada día que pasaba, en ellas Yunho le hacia saber cuanto lo amaba... y eso lo enamoraba aún más, si es que eso era posible. Deslizo sus manos hasta los hombros de Yunho... y comenzó a respirar algo más acelerado acompañado a su vez por si corazón que marcaba un ritmo rápido constante - Yunho... - susurro.

Oir su nombre de esa manera, entre susurros y esa respiración que tan loco volvía a Yunho, hizo que acelerara más su ritmo sin dejar de besar los labios de su chico de la manera más dulce que podía hacer. Poco a poco, mientras se dejaba llevar por la pasión, Yunho fue desnudando a Changmin. Mientras desabrochaba cada uno de los botones de su camisa, no dudo en regalarle uno de sus besos, era como si en cada uno de ellos quisiera dejarse la vida, su amor, su alma, todo por su amor, todo por Changmin. Poco después desabrocho sus pantalones, y con sus labios rozó toda esa zona de Changmin, lo que le hizo temblar y suspirar de forma como si no lo hubiera echo antes. Yunho, desbordado por la pasión en ese momento introdujo su miembro ya erecto entre las nalgas de su chico, algo que le hizo a este gemir de placer, lo cual volvió si cabe más loco a Yunho, que aun con su cuerpo temblando no podía dejar de besar, acariciar y sentir a su chico durante todos esos valiosos segundos.

-Yun...ah... - gemía Changmin sin poder remediarlo. Y es que de sentir como su cuerpo se unia completamente al de su chico, su cuerpo temblaba de un placer desmesurado que no podía soportarlo. Amarrado fuerte con sus manos la cintura de Yunho, acompasaba también con sus caderas el ritmo del vaivén que hacía cada una de las embestidas que Yunho le propinaba a su cuerpo, intentado fuera como fuera, hacer que no solo fuera el cuerpo de Yunho el que marcaba el movimiento, sino el de ambos.

Ante eso, Yunho no pudo evitar aumentar también su ritmo mientras dejaba escapar su mano hacia el miembro de su chico, en esos momentos no le importaba nada mas que, tan solo, vibrar junto a el, sentir su respiración, su cuerpo, como su cuerpo temblaba, todo quería todo de Changmin, y se lo demostraba en cada embestida y en cada beso que este le propinaba.
-Min... te amo... - dejo escapar entre suspiros mientras se sentia llegar al mismisimo paraiso junto a el.

-Yo... - solto Changmin en un gemido cortado por el mismo placer que había sentido al llegar a la vez que su chico. Se abrazó fuerte intentando recobrar la respiración y hacer que su pulso volviera a su estado normal - ...yo tambien a ti Yunho... - susurró en su cuello, y poco despues de laba un dulce beso en los labios a la vez que acariciaba una de sus mejillas con una de sus manos - ...te amo muchisimo...

Fín del flashback…

-Quiero volver a tener todo eso contigo…

Esas palabras, que fueron susurradas en su mente, mientras caminaba lo más rápido que podía para llegar al encuentro de Changmin, el amor de su vida, al que jamás tendría que haber dejado. Con la esperanza en sus ojos, de volver a verle sonreír y escuchar ese “te amo” de sus labios, de no tener que volver atrás, de tenerlo para siempre, de poder ver como vuelve a caminar a su lado, llevarle donde quiera, llevarle al mismísimo infinito. Todo eso, estaba puesto en sus ojos mientras llegaba a esa habitación que tantas lágrimas habían recogido, y allí, tan sólo vio soledad…

-Changmin… - dejó escapar de sus labios mientras ese dolor, aquel mismo dolor que sintió el día que creyó perderlo para siempre, se apoderaba de nuevo de su corazón – Changmin… tú…

Mientras se acercaba poco a poco a aquella cama, donde posada vio aquella camisa que los unió junto a una carta, de nuevo, de sus ojos brotaron lágrimas, lágrimas que deseó que se convirtieran en sangre, para así poder agonizar ante sus actos. Tembloroso cogió aquella carta y comenzó a leer…

“Hola Yunho...
Si estás leyendo esta carta, es que aún no te resignaste a dejar de visitarme... De seguro, tendrás cogida de una mano la camisa, aquella camisa que me prestaste la primera vez que nos conocimos... aquel momento en el que todo comenzó para ambos... todo lo que hoy mismo se termina... aunque a decir verdad... ¿acabo hace mucho, verdad?

Si te soy sincero... hubiera deseado no abrir mis ojos... ya no por el hecho de que hubiera pasado tanto tiempo, sino por el echo de sentir que te amo... y que estás tan lejos de mi alcance que a penas puedo rozarte, a pesar de que te tengo cerca y que incluso respiramos el mismo aire.

Te sigo amando Yunho... y por eso mismo no puedo concebir un día sin tenerte conmigo. Quizá suene egoísta... pero es que no puedo ver y sentir, que te reflejas en todo lo que me rodea... desde la primera sensación al despertar... hasta el frio de las noches cuando intento conciliar el sueño...y quedarme aquí sentado, amarrado a esta silla, sin poder lanzarme a tus brazos... sin poder besar tus labios... o acariciar tu cuerpo.

"¿Por qué todo tuvo que acabar así?"... esa pregunta es la que me hago cada hora... Supongo, que el cielo quiso castigarme, pero para mí este castigo, el castigo de no tenerte conmigo... más que un castigo, es mi muerte... mi martirio... mi sufrimiento...
Seguramente te estés martirizando cada segundo por no cumplir tu promesa... pero, ahora sé que no puedo exigirte nada YunHo. Era normal que decidieras continuar con tu vida... era normal que quisieras seguir tu camino junto a alguien y no conmigo... y menos aún, cuando todavía no daba indicios de volver a despertar...
Ahora mismo... no sé muy bien como acabar de escribir esto. Y es que me cuesta mil horrores despedirme de todo lo que me ha unido a ti... tanto que por cada palabra que te escribo, derramo una lagrima de sufrimiento... y es que, la única forma que tengo de intentar olvidar lo que siento... de intentar olvidarte... es desaparecer... desaparecer del mundo que ambos creamos y crear uno único, para mi... en el que tú no estés... lejos... bien lejos de aquí y de ti...

Me marcho Yunho... en estos momentos, mientras tú lees mi carta, estaré de camino al aeropuerto con mi billete de ida hacia algún lugar lejano, del cual, tardaré o quizá no vuelva nunca...
Seguramente no te acordarás, al igual que yo no lo hice hasta que el destino decidió que volviera a tu lado. ¿Te acuerdas? ¿Te acuerdas de cuando eras niño y tu mejor amigo, se marchó a Japón? Siempre tenías las manos tan heladas, que no pude irme sin dejarte aquellas manoplas que tanto me gustaban. Tú sabías que eran mis preferidas… pero… para mí era más importante que las tuvieras tú. Ahora, me doy cuenta que el destino nos unió por algo y también, que definitivamente, nos separa para siempre..
Tan solo... tan solo deseo que vivas tu vida feliz. Que ames a Jaejoong con la misma fuerza con la que me amabas a mi... que sonrías a diario como cuando paseábamos por aquel parque cogidos de la mano mientras soñábamos con nuestro futuro juntos... y lo más importante, y lo que más me hiere por dentro... que te olvides de mi...

Hasta nunca YunHo... sé feliz. ChangMin”

…………..

Ese vago recuerdo, de mi infancia, de esa sonrisa que siempre le encantaba jugar conmigo en el parque al salir de la escuela. Jamás pensé, que aquel niño, mi mejor amigo, aquel por el que tanto llore meses después de marchar, y que no se por qué de repente olvide…, jamás imaginé que fueras a ser tú… y ahora, ahora más que nunca, entiendo porque volviste a mi lado, porque me lo prometiste, me prometiste que aunque te fueras un millón de veces, siempre regresarías, y yo, yo he sido tan cobarde que ni siquiera he podido cumplir la mía…

…………..


-No… - se dijo derrotado – no… no puedo dejarte ir, no puedo dejarte marchar, otra vez no, Changmin, por favor, otra vez no…


Sin pensárselo dos veces, corrió y corrió, como si la vida se le fuera a ir en cada uno de esos pasos que daba a toda prisa, nada más salir del hospital pidió un taxi y este le llevo hasta el aeropuerto de Seúl.

-Vamos Changmin… ¿dónde estás?

Pasaron horas y horas, interminable se hizo la búsqueda de Yunho, y allí, allí ya no estaba Changmin… Seguramente, mientras el leía aquella carta e iba de camino al aeropuerto, Changmin, ya se había marchado y esta vez, era para siempre.

Desolado, mientras caminaba cabizbajo, Yunho se maldijo una y otra vez, y deseó que un coche se llevara su vida, y no por primera vez… porque ahora, fue consciente de que su vida se fue aquel día en que Changmin quiso salvarle, su vida, sus sueños, su ilusión, su amanecer, su esperanza, su sonrisa… todo, absolutamente todo se fue aquel día, y sólo le quedo llegar a casa… abrazar a ese pequeño niño y besar a aquel hombre, que ahora, de nuevo, era un completo desconocido para el… una vez más…

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