La vida de un asesino cap 1

4 comentarios
La vida después de la nada


Cuando el verano busca acabarse y los vientos del otoño cercano revolotean silenciosamente a mí alrededor, imprimiendo con un frío tacto su ausencia tangible. La somnolencia de mi alma se amedrenta. Aquella fría brisa toca mi corazón sutilmente y arremolina los sentimientos que deje dormidos en él.

Antes de despertar huyo como un cobarde a refugiarme en mi banalidad diurna. Cualquier cosa servirá para distraerme por hoy. Si… solo eso, una distracción, es lo que busco desesperadamente.

Desde hace un tiempo intento remplazar el alcohol con infusiones. Aunque a menudo no me da resultado. Siento una incomprensible satisfacción de intentarlo.



La tienda de hierbas estaba frente del parque por el que paseaba. El mismo que veía desde mi ventana. Me desvié y entre en ella. Era un lugar pequeño con un mostrador a lo largo y estantes en las paredes repletas de distintas hierbas. Al entrar no vi a nadie, camine hacia el fondo junto a un mostrador donde habían empaquetado distintas infusiones para té. El sonido del vidrio quebrarse me despabiló violentamente. Me di vuelta y vi a un joven parado junto a la puerta, que se apresuraba a arreglar el desastre que había dejado en el suelo. No le había visto antes cuando entre, lo cual me dejó perturbado. Si alguien estaba allí debería haberlo visto.

Me le quedé mirando mientras limpiaba los vidrios en el suelo.

_ Lo siento, en seguida lo atiendo- dijo con un mal coreano. Supuse que era chino.

Cuando se puso de pie pude apreciar su altura, más de un metro ochenta, seguramente. Tenía piel clara, pelo negro, se veía bastante atlético, pero su postura era algo encorvada, con la cabeza gacha.

Cuando se puso detrás del mostrador me miró por primera vez. En ese momento pude ver sus ojos rasgados que emitía una intensa y profunda mirada. Aunque solo fue por un segundo, aquella mirada me desarmó, pero pronto quedé liberado cuando su mirada volvió a caer. Era bastante joven, no superaba los veinte años.

_ ¿Qué… que necesita señor? ¿En que puedo ayudarlo?- balbuceo con voz insegura. Se veía algo tímido; su mirada volvía a mí a cada instante pero huía de inmediato.

_ Siempre compro aquí un té…- dije- ¿Dónde está la ajuma que siempre me atiende?

_ Ah… es mi abuela, esta algo mal de salud por eso la estoy ayudando…

_ ¿En serio? nunca mencionó un nieto, ni siquiera hijos…

_ Vivía en China, vine aquí a estudiar. Ella vivía aquí sola- mientras dijo eso me miro a los ojos. Parecía querer convencerme. Sentí algo extraño en todo esto.

_ Ya veo…- señale con mi dedo el té que deseaba mientras le observaba sus movimientos.

Deje el dinero sobre la mesa y me dispuse a irme.

_ Conserva el cambio.

_ Gracias.

Sentí su mirada sobre mi espalda mientras me alejaba. Era demasiado afilada como para no sentirla clavada en mí.

Aprendí de la mala manera que en las situaciones más mundanas ocurren las peores cosas. Como aquel inolvidable paseo que acabo con mi fe para siempre. Desde entonces no creo en la inocencia de nada ni de nadie. La inocencia de este mundo había desaparecido y se había llevado con ella todo lo que importa.

El té se enfriaba en la mesa mientras daba vuelta los pensamientos en mi cabeza. Descalzo sobre un sillón miraba la mañana otoñal por la rendija de mi capucha.

_ ¿Los lobos solitarios no contestan el celular?- pregunto Hyun Joong desde el lobi esbozando una sonrisa.

_ ¿Cómo entraste?

_ A eso me dedico ¿lo olvidas, Jae Joong?

Me molestaba su impertinencia a estas horas de la mañana. Debió notarlo porque en su expresión había lamento.

_ Pediste trabajo, te recomendé trabajo y ahora no quieres hacerlo ¿te vuelves más difícil con los años? Jae Joong-shii…

_ ¿De cuando usas honoríficos conmigo?

_ Sólo tenía ganas de jugar un poco contigo… si que esta mal tu humor hoy ¿paso algo?

_ Nada importante.

Se sentó en el sillón frente mío y me miro fijamente con expresión profunda.

_ Dime… ¿no quieres ir porque lo que ocurrió hace un año?

Mi severa expresión no pudo evitar flaquear.

_ Jae Joong… tu debes- le interrumpí.

_ Yo… todavía no puedo…

_ No puedes estar así para siempre…

_ Todavía tengo que encontrarlo.

_ No hay ninguna pista sobre ese hombre. Realmente creo que deberías dejarlo sino quieres meterte en más problemas.

_ Ellos no lo dejaran…

_ Ellos desistirán tarde o temprano. De todas formas, no te incumbe.

Me quede en silencio mirando mis manos que se estrechaban. No estaba en condiciones de decir nada más.

_ Eso no es todo lo que vine a decirte…

Levante mi mirada para verle intrigado.

_ No es seguro que permanezcas aquí.

_ No le tengo miedo- comencé a decir pero en ese instante me silenció con un violento y cálido beso suyo.

Casi lo había olvidado, aquella brusca e impredecible forma de ser arremetía contra mí nuevamente. Casi se sentía consolador, hacía tiempo que no sentía nada así. Cruce mis brazos en su espalda y apoye mi cabeza sobre su hombro.

_ Hyun Joong…

_ Has caso a lo que te digo- me dedicó una última mirada y se fue.

El té simplemente se enfrió sobre la mesa, allí permaneció volviéndose amargo con las horas. Yo en la tina vacía de agua del baño veía, también, pasar mis horas. Con una copa de wiski escoces que se vaciaba antes de que los dos cubos de hielo se derritieran por completo.

Así, con las horas y la oscura y fría noche, la botella se fue vaciando. Hasta dejarme tumbado en la tina sin derecho a moverme o decir nada.

La mañana no llego sin una resaca, a la cual acostumbraba y ya realmente nada me limitaba. Mientras cepillaba mis dientes vi el celular con varias llamadas perdidas. Todas tenían código extranjero, pero el número no había sido reconocido como un contacto de mi agenda.

Lo deje por un momento mientras iba a prepararme un té a la cocina. Pero cuando abrí la alacena la bolsa ya no estaba ahí. La busque un rato por toda la cocina y no la encontré en ningún lugar. Terminé dándome por vencido y me tome mi abrigo para ir a la tienda nuevamente. El lugar no estaba lejos realmente; pasando el parque en frente del edificio donde vivía.

Cruce el parque y me detuve a esperar el tránsito para poder cruzar a la vereda en frente. Entonces lo sentí, aquel mismo sentimiento que la última vez, y lo supe. Era su mirada, desde dentro de la tienda siendo disparada hacia mí.

Me quedé inmóvil por un instante hasta sobreponerme a aquella sensación agridulce que provocaba en mí. Inspiré profundo y cruce la calle.

Efectivamente, él estaba ahí; distraído mientras acomodaba los frascos en los estantes, pero yo sabía que solo fingía, él sabía que yo estaba ahí. Lo notaba en el ligero movimiento de su mentón queriendo torcer a mirar mientras yo esperaba en silencio e inmóvil. El juego de quien perdura más.

Finalmente fue él quien se apresuró a colocar los frascos y se paró para finalmente poder darse vuelta; no tenía paciencia.

_ Disculpe, no lo sentí entrar- dijo con una sonrisa modesta.

_ No hay problema.

_ ¿Qué necesita?

_ Lo mismo de ayer.

_ Claro- fue y trajo el té que el día anterior le había comprado.

Deposité el dinero sobre el mostrador y me fui.

_ Gracias- murmuro mientras me veía irse.

¿Cómo podía recordar con tanta precisión lo que un cliente que jamás había visto le había comprado con anterioridad? O tenía una prodigiosa memoria o algo le había hecho grabarse el recuerdo en la mente. Algo que le hiciera parecer importante recordarlo. Si tenía interés en mis compras ¿Por qué no le extraño que comprara devuelta él te después de tan solo un día? ¿Por qué armarse ese show conmigo? Ciertamente había algo extraño en su conducta. Él era demasiado inquietante, y aunque lo último que quería hacer era pensar en alguien como él… ya no podía quitarlo de mi mente.

Fastidiado por una mañana extraña volví a servirme mi te que nuevamente se enfrío sobre el piano cuando estúpidamente quise tocarlo. La mañana se fue mientras hundía mi cabeza entres mis brazos apoyados sobre el piano después de invocar apenas unas notas y mil recuerdos que llegaron para robarme el aliento.

Así nuevamente transcurrían las horas con mis suspiros. Incapaz de sobreponerme, la vida se alejaba lentamente de mí. A lo lejos el sonido del vibrador de mi celular, muy a lo lejos los pájaros cantaban, más lejos aún el sonido del viento pasar entre las copas de los árboles.

Sin notarlo, un nuevo día había llegado, otro día desperdiciado. Mi celular se había quedado sin batería y muerto esperaba sobre el sillón. Fui por una taza de té, otra vez no estaba ahí. La busque esta vez molesto. Di vuelta todo lo que encontré, hasta el tacho de la basura y no había nada ahí. Fui por mi abrigo y me dispuse ir a buscar al chico de la tienda ¿Es que de repente vendía te con la cualidad de desaparecer? ¿O solo me estaba jugando una broma?

Cuando quise atravesar la puerta del otro lado alguien me esperaba. Se paro frente a mí y se quito los lentes.

_ Aprende a contestar tus llamadas- dijo con voz severa.

_ Hangkyung…- murmure.

Torció una sonrisa y me empujo para entrar, detrás de él cerro la puerta.

_ ¿Qué sucede?- pregunte algo confuso y emocionado de verle después de tanto tiempo. Me extraño que hablara con tanta severidad, él no era así.

_ Jae Joong ¿Por qué no contestabas? Me preocupe y tuve que venir hasta aquí. Sabes que no puedo permanecer mucho tiempo en este país.

_ Ah… eras tú, mi teléfono no reconocía el número- entonces me di cuenta que las llamadas de China eran de él.

_ De todas formas, deberías haber contestado alguna llamada.

_ Lo se, lo siento.

_ Me entere de algo en Hong Kong y quería avisarte… Como no contestaba las llamadas intenté hablar con Hyun Joong pero su número da fuera de servicio.

_ Él estuvo aquí antes de ayer, me dijo que no era seguro que permaneciera en Seúl.

_ Eso es cierto. Yo lo llamé ayer y me daba fuera de servicio. De camino aquí pase por su casa y no había nadie. La portera dijo que no había vuelto desde el martes, o sea, antes de ayer.

_ ¿Qué dices? Él no iba a viajar hasta el lunes- la expresión de preocupación de Hangkyung me asustaba.

_ La ropa, la documentación… todo esta en su departamento. Por lo que dices, creo que el jamás regreso a su departamento después de verte.

_ ¿Qué crees que pudo pasarle?- el sonido de los latidos de mi propio corazón pronto comenzaban a aturdirme.

_ Te diré lo que venía a decirte- se sentó en el sofá y junto sus manos- he estado los últimos seis meses en Hong Kong, conozco gente ahí y ellos me hicieron llegar un rumor.

_ ¿Qué rumor?- me senté frente a él.

_ Un nuevo muchacho en el negocio, dicen que es mortal, no hay presa que escape de él. Es muy hábil en batalla cuerpo a cuerpo y armas blancas. Es un asesino infalible y eficaz. Toparse con él significa la muerte.

_ ¿Porque me dices esto?- le interrumpí mirándole fijo.

_ Esta aquí, vino contratado por Lee Soohyun.

_ Él tiene su propia gente.

_ Tal vez es un trabajo que su gente no quiera hacer… tu sabes cual es.

Me levante súbitamente y fue hacia la ventana. Él solo oír su nombre hacía que mi humor empeorara. Sin embargo, no era momento para dejarme llevar por las pasiones, debía reflexionar que pretendía aquel hombre.

Mire hacia el parque, a lo lejos, detrás de los árboles se veía la fachada de la tienda.

_ ¿Lo has visto?

_ ¿Qué?

_ Si has visto a ese asesino.

_ No, pero me dijeron que era muy joven.

Entonces lo entendí todo.

_ ¡Maldición!- exclame.

_ ¿Qué pasa?

_ Debemos encontrar a Hyun Joong lo antes posible.

_ Te ayudare… pero sabes que debo irme lo antes posibles.

_ No te preocupes- lo mire a los ojos, si hay algo que siempre adore de su mirada fue la nobleza que había en ellos, alto tan raro de ver en gente como nosotros- gracias por todo Hangkyung.

Torció una sonrisa.

_ No es nada.

Me cambie de ropa y fuimos en mi auto. Tenía planeado recorrer algunos lugares donde pudiera estar o hablar con gente que pudiera saber de él.

Aunque mi mente estaba ocupada en muchas cosas a la vez no podía evitar ver de rendija la mirada de Hangkyung que iba y venía de mí hacia la ventana.

_ ¿Hay algo más que quieras decirme?

_ ¿Tú lo has visto…?

Lo mire, en sus ojos había nostalgia, sabía que me preguntaba por Heechul.

_ Hace tiempo que no me contacto con ellos… después de todo lo que pasó, no los he vuelto a ver.

Asintió y continuó mirando hacia la ventana.

Siempre creí que Hangkyung era demasiado bueno para esto, demasiado bueno para todos nosotros. Pero ahora no era momento para lamentarse por cosas que no pudieron ser.

En este momento, solo podía pensar en él. Rezar secretamente para que nada le sucediera. Pero yo sabía que no estaba en buenos términos con Dios y él tampoco. Por lo que no podía contar con su ayuda, así que el temor se acrecentaba.

Entonces el celular sonó en el bolsillo de mi tapado, miré el remitente; era un viejo amigo, de esos con los que siempre puedes contar.

_ Hola, Yoochun.

_ Jae Joong ¿tu estas bien?

_ Sí… ¿Qué sucedió?

_Ojala tú puedas darme alguna explicación…

_ No he estado en nada desde que volví. Pero ahora hay un problema con Hyun Joong, no aparece. Lo estoy buscando ahora mismo.

_ Jae Joong…- su voz fue un susurro que corroyó mi alma.

_ Yoochun, por favor, dime.

_ Hyun Joong apareció esta mañana debajo de un puente… unos niños lo encontraron y llamaron a la policía.

De repente todo se nublo, la gravedad pareció desaparecer y mis miembros flaquerón.

_ ¡Jae Joong!- exclamó Hangkyung que sostuvo el volante- ¡Detén el auto!

Hice el auto a un costado de la acera y me quedé ahí inmóvil. Hangkyung tomó el celular y comenzar a hablar. No se lo que le decía, mi mente se desmoronaba lentamente.

_ ¿Dónde esta ese puente…?- pregunté.

_ Carretera oeste…

Acelera el auto y conduje hacia a aquel lugar. No lo iba a creer al menos que lo viera. Hyun Joong no podía haber muerto. La extraña sensación de pensar que acelerando podría borrar la realidad que se dibujaba ante mis ojos. El sentimiento de urgencia por llegar a una verdad que me deshiciera de este dolor. Llegar y descubrir que era un error, que él estaba bien, que nada cambiaría y podríamos continuar juntos como siempre

Las luces de los patrulleros y la gente amontonada me indicaron el lugar. Detuve el auto y salí de prisa para buscar la razón que me dijera que todo era un error. Detrás del cerco de policías que impedían a los curiosos acercarse un grupo de gente depositaba sobre nailon piezas de un cuerpo mutilado. Agrupándola por partes y depositándolas en cajas que eran llevadas hacia una ambulancia, hasta que la pieza más importante apareció: la cabeza.

Sentí los brazos de Hangkyung sostenerme en aquel instante. No podía ver nada, me faltaban las fuerzas para sostenerme. Todos los sentimientos que me abrumaban parecían atenuarse hasta dejarme sin respiración. Como cayendo en la nada misma hasta desaparecer. La oscura luz del silencio de mi cabeza enmudeciendo los lamentos, ahogándose lentamente en la nada.

Súbitamente todo se encendió en las llamas de la desesperación. El ardor del dolor quemo mi garganta e impulso mi corazón a la implosión. Un mar de lamentos cubrió mis costas. La avanzada de la marea me fue cubriendo hasta perder de vista el horizonte. El impulso creciente de mi alma fracturada forzaba mi mente con violentas sacudidas hasta enloquecer.

Las rayas amarillas del asfalto parecían una sola y difusa línea que yo recorría mientras era llevado por el impulso. Cuando pude saber algo de mí, ya estaba ahí, deteniendo el auto frente a su tienda… ¿Qué tienda? Esa tienda jamás había sido suya ni de su familia. Sino hubiese estado tan distraído lo habría visto antes. Aquel maldito estado risueño que había sepultado mis sentidos me había cegado y dejado sordo. Era mi culpa, incluso si todo estuvo claro desde el principio no lo había visto. Ahora era tarde para todo, y yo solo podía dirigirme en un desesperado intento en busca de una redención que nunca llegaría. Ahora era tarde para todo, y el ardor de la culpa quemaba junto al dolor. Mi alma se purgaría bañándose en su sangre maldita.

Por siempre maldito por caer en esta tierra de olvido. Por enfrentar un alma purgante que vaga en este mundo inocuo. Maldición eterna a los ojos que atravesaron la barrera de luz para juntarse a mi mirada marchita una mañana y nos arrastraron al piso de esta tragedia.

Un disparo en la cerradura y la puerta estuvo abierta, entre violentamente derribando todo a mi alrededor. Sobre la cama de la anciana las bolsas del te que yo tomaba y desaparecían de mi casa junto a un viejo y maltrecho peluche de panda. Sus botones negros que eran sus ojos se direccionaban hacia mí, y casi podía ver mi figura en su insignificante reflejo. Igual a aquella mirada que tanto odiaba. Alcé mi arma y apunte a su cabeza para borrarla de este planeta.

_ ¡Bu shi! (no)- exclamó, detrás de mi.

Me di vuelta de inmediato y lo vi parado en el umbral de la puerta, a centímetros mío. Mirándome fijo, con una pequeña arruga en la frente.

_ Debiste haberte escapado maldito bastardo- le dije.

_ Bao qian (lo siento)…- susurró mientras su mirada se suavizaba.

Yo sabía que significaban aquellas palabras que solo hicieron arder más mi ira. Con la culata de mi arma lo golpeé en la cara haciéndolo caer contra el marco de la puerta.

_ Sólo quería un pretexto para verte otra vez… por eso tomaba tu té…- murmuro desde el suelo.

_ Sabes que no estoy por eso aquí…- le dije mientras apuntaba mi arma en su cabeza.

Sus ojos se posaron en mí.

_ ¿No quieres verme más?- me pregunto mirándome con tristeza.

_ ¿A dónde quieres llegar con esto? Asesino.

_ ¿Asesino?

_ ¿No eres acaso un asesino? Vendedor de té- pregunté irónicamente.

_ Pensé que sabrías quien era si me mirabas a los ojos. Yo se quien eres, tus ojos me lo dicen, transparente como espejos.

_ Tú eres un asesino, al igual que yo. Eso es todo lo que veo.

_ Yo solo un solitario y romántico panda.

Aquellas palabras colmaron mi paciencia, cambie de mano mi arma y con mi puño lo volví a golpear. Esta vez cayó hacia delante.

_ Soy el panda Tao…- murmuro desde el piso con su labio inferior partido. La línea de sangre corrió por su mentón.

_ Si no quieres hablar, te haré confesar- súbitamente alzo su mano y tomó la mía por la muñeca, con una fuerza y técnica que no esperaba me hizo caer. En un instante estaba encima de mí trabando mi cuerpo con sus piernas para que no me moviera.

_ Confesaré… robé tu té para que tuvieras que venir a verme. Cuando por las noches dormías como si estuvieses descompensado me quedaba en silencio a tu lado oyendo tu respiración… tu respiración es mala, eso es porque tu energías están desequilibradas. Estas triste ¿verdad? Lo supe desde la primera vez que te vi… siempre, solo como yo… me gustas cuando callas, quiero quedarme en tu silencio… calla, no digas nada…

De repente me sentí inseguro.

_ ¿Eso es realmente todo?

Su rostro estaba cerca de mí mientras hablaba, pero estaba vez se acercó más hasta casi rozar mis labios.

_ Me gustan esos labios cerrados…

_ Tú… ¿solo esto? No puede ser que me haya equivocado…

_ Te equivocaste… pero te perdonaré… estoy acostumbrado a esto… además, no se sintió del todo mal… que me tocarás, aunque sea así…

Mi mente entro en la confusión. Hacia un momento estaba seguro ¿Por qué dudaba ahora? Aquellos ojos no reflejaban ninguna maldad, ningún sentimiento incorrecto, ni siquiera enojo o rencor por lo que le había hecho. Mi corazón comenzó a palpitar fuera de ritmo, mientras mi mirada consternada buscaba la mentira en su rostro y no lograba encontrarla.

_ Perdón… - de repente sentí mucha culpa por haberle hecho eso. De repente me veía a mí mismo, pidiéndole disculpa ¿Qué efecto tenía ese niño en mí?

Tras lo ocurrido había enloquecido y había arremetido contra el primero que se me ocurrió. Incluso con lo ocurrido, ese niño causaba algo en mí que me hacía sentir culpable de haberle lastimado.

Él soltó mis brazos y se me quedó mirando inmóvil con tristeza en su mirada. Ya pudiéndome mover, sentí la necesidad de detener su dolor.

Mi mano se movió errante hasta alcanzar su rostro, el cerro sus ojos al sentir mi tacto y dejo su rostro inmóvil en mis manos. Acerque su rostro al mío y bese la comisura de su labio donde había procurado mi golpe. Sus labios temblaron al sentir los míos, entonces sentí la calidez de su cuerpo sobre el mío cuando se tocaban.

Él sonrió y sus ojos se llenaron de lágrimas mientras me miraban. Hundió su cabeza en mi pecho, mientras continuaba sentado sobre mí.

_ Ahora yo seré tu compañero… porque no necesitas a nadie más… a él no lo necesitas más…

Mi mente se despabiló y mi mirada se clavo en él.

_ No soportaba la forma en que te hablaba, la forma en la que te miraba… ¿Por qué tuvo que besarte? Solo yo puedo entender tu alma… a él no lo necesitas…

En mi pecho mi corazón se aceleraba violentamente. Él debió sentirlo porque levanto su cabeza para mirarme. Yo le sostuve la mirada, mientras contenía la emoción que me embargaba.

_ Su cuerpo roto no podrá darte el calor que necesitas, ya no te sirve… yo hice que no sirviera más, así el no podrá volver a robar un beso tuyo de mí… así solo podrás encontrar consuelo en mí…

Esas palabras marcaron mi quiebre.

_ ¡Tú!- grité entre lágrimas mientras lo empujaba furioso. Tomé mi arma y comencé a disparar, él salió corriendo hacia otras habitaciones- ¡Te voy a matar! ¡Te juro que te voy a matar! ¡¿Qué le hiciste a Hyun Joong?! ¡Maldito! ¡Maldito! ¡Te voy a matar!- mi llanto se acrecentaba mientras avanzaba habitación por habitación disparándole a todo lo que se le pareciera.

Llegué a la puerta del almacén, él último lugar donde podía estar, las gotas de sangre indicaban que estaba herido. Cuando derribe la puerta y entre sentí un disparo en mi hombro izquierdo, pero no me descompensé y apunte al joven rubio parado junto a Tao. Era muy alto y también parecía ser chino; con un brazo sostenía a Tao y con el otro me apuntaba.

_ Si nos dejas ir te dejo vivir, por ahora…- dijo con voz clara y precisa.

_ ¿Quién eres?

_ Soy Kris de la nueva división de la agencia SM Assasin.

El chico se abrazó a su pecho hundiendo su cabeza en el.

En ese momento un fuerte ruido se escucho en la parte delantera de la casa cuando me volví a ellos, se habían ido por la puerta trasera. No pude perseguirlos porque perdía mucha sangre. En ese momento Hangkyung vino a ayudarme.

Continuará…

4 comentarios:

  1. Al principio no tenia ni idea de quien era el chico del té.
    Este giro me esta gustando.

    Mi pulso se aceleró al leer "la cabeza" Me gustó mucho como se narra esta historia.

    Y más si aparece EXO~. Tao me parecio genial, ¿saldrá más? ¿Habrá algo con Jaejoong o solo fingía por SM Assasin?

    Oh, continualo por favor (:

    ResponderEliminar
  2. Gracias x leerlo y x tu comentario :D
    Te confirmo: Tao va a seguir saliendo, no en el cap q sigue pero es un personaje importante en la historia.
    Sobre los giro, este fic esta lleno de giros, espero no marear a nadie jeje
    Me esforzare porq el proximo cap este mejor n.n

    ResponderEliminar
  3. wooo me encanto
    no puedo creer lo que le paso a Hyun Joong
    esta super

    ResponderEliminar

Deja tu comentario \(*O*)/ ♥ ♥
o más bien... deja tus pensamientos pervertidos grabados en esta entrada XD