Mi infierno propio y personalizado - cap 10

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La despedida


Podría decirse que en ese instante mi sangre se había paralizado en mis venas, no quería creer lo que mis ojos estaban viendo. ¿Era real? ¿Un mal sueño quizás? Me encontraba tan confundido de que aquello que vieran mis ojos era cierto o no, que no reaccioné hasta que vi la cara de mi hermano mirarme con pena. Se separó de las maletas y yo con mis ojos seguí cada uno de sus movimientos, desde que se incorporaba lentamente hasta que llevaba su mano al cuello y se rascaba sin saber como decirme que el adiós se acercaba.

Pestañeé al fin cuando me llamó por mi nombre, no era un espejismo o una mala pasada de mi cabeza; aquello era real.

No podía articular palabra, no sabía que decirle, mi cabeza se había olvidado completamente de lo que acabara de suceder en mi cuarto. Mi hermano se iba a ir de mi lado. Él hablaba, pero mis oídos no escuchaban una sola palabra. Mi mente ofuscada sólo podía pensar una cosa "¿Porqué te vas?"

Sin darme cuenta mis pasos me acercaron a él como un zombi, como si mi alma hubiera abandonado mi cuerpo y mi mente hiciera mover mi cuerpo con los últimos indicios de vida. Empezaba a escuchar preguntas que me hacía sobre lo pasado en mi cuarto o si me encontraba bien. Y no fue que reaccioné al fin cuando sus dedos me tocaron el rostro haciendo que lo mirase fijamente. Me había limpiado las lágrimas con el pulgar de cada mano, acariciándome el rostro y poniendo una cara melancólica.

Tenía mi vista puesta en él atendiendo a sus preguntas, pero mi cabeza estaba en otro mundo...

- ¿Y... eso?- le señalé débilmente y con voz apagada el montón de maletas que estaban a los pies de su cama.

Me miró frunciendo su ceño con cara de pena y apretando los labios; parecía que le costaba decírmelo.

- Era esto lo que me ibas a decir... ¿verdad?...

El tono casi apagado y sombrío de mi voz era imposible de no notarse. No podía evitarlo, y tampoco quería hacerlo. Una sensación de frío atrapó mi cuerpo haciendo que empezara a temblar. No temblaba por ir prácticamente desnudo y tener mi pelo mojado, era más profundo, calaba más en mi interior; notaba como aquella sangre se me subía al cerebro dejándome atontado, como ido, en otro mundo; un mundo irreal en el que él no estaba, en el que él me dejaría sólo.

- Changmin... tengo que volver a Boston... yo... yo sólo estaba aquí por tiempo limitado... ya lo sabes...- dijo tragando saliva-  hasta que nuestros padres regresasen de su luna de miel...

Bajé mi cabeza y cerré mis ojos con pena, no quería que se fuese de mi lado. ¿Cómo podía impedírselo?

- ¿Y cuando te vas...?

Decía con voz rota mientras levanté levemente mi mirada para mirarlo a los ojos, le suplicaba que no se fuera, que no me dejara sólo, no ahora que lo tenía a mi lado. No ahora... que era tan importante para mí...

- El mismo día en que nuestros padres regresen... en la madrugada

Abrí los ojos como platos, siendo ya pasada la media noche, eso quería decir que mañana sería el último día que estuviera en casa. Ni siquiera podríamos dormir otra noche más juntos... Esta era la última...

Me quedé estático ¿Que podía hacer?... No me quería ir a mi cuarto, no ahora que sabía que volvería a Estados Unidos. No quería pasar mi última noche sin estar a su lado. Por lo que sin más me abracé a él y éste me dio palmadas en la espalda delicadamente intentando animarme y decirme que volvería para navidades. Pero a mí en ese momento me daba igual todo, solamente pensar que no lo vería en mucho tiempo ya me dolía, me estrujaba el corazón el pensar que no estaría ahí para mí, que podría aparecer alguien y llevárselo para siempre de mi lado. No quería separarme de él. Mis ojos no pudieron evitarlo y empecé a llorar.

Me abracé tan fuerte que tuvo que pedirme que le soltara, lo cual hice. Pero al separarme de él vio como por mi rostro bajaban lágrimas, lágrimas que no se esperaba. Su semblante se veía preocupado, pero era imposible para mí parar.

- Lo siento... pero... se me va a hacer imposible el pensar que no estarás a mi lado...

Escuché una risita de su parte y una posterior caricia en mi mejilla. Yo lo miré haciendo un puchero para luego agarrar su mano contra mi cara. Me miró a los ojos moviéndolos rápidamente y luego suspiró.

- Entonces hagamos una cosa... pasemos esta última noche juntos de nuevo...- me sonrió limpiando mis lágrimas- prometo no dormirme... y si lo hago... no dudes en despertarme...

Sonreí a su idea y fui raudo a meterme a su cama. Vi como él iba a cerrar la puerta, terminar de organizar sus cosas y vino junto a mí apagando las luces y dejando la tenue luz de la mesilla. Al verlo entrar en su cama me sentí extraño, relamí mis labios más de lo normal y lo miraba fijamente mientras él se apoyaba en sus manos su cabeza mirándome fijamente. Yo no sabía que decirle o que hacer, sólo me mordía el labio mirándolo y viendo como sonreía.

- No hablemos a la vez... por favor...

Esa ironía me hizo reír y relajarme un poco. Sonreí avergonzado, realmente me sentía extraño, supuestamente estábamos los dos juntos para aprovechar la noche y lo único que lograba hacer era contemplarlo como si no pudiera sacar mis ojos de él.

Esta vez volvió a hablar él, cosa extraña ya que era yo siempre quien hablaba por los codos y no lo dejaba en paz ni a sol ni a sombra. Pero estaba cohibido y demasiado avergonzado. Su mano me acarició la mejilla y luego recolocó mi pelo detrás de la oreja como siempre hacía. Me miró fijamente y volvió a acurrucarse a mi lado mientras me miraba.

- ¿No te hizo nada verdad?

Negué con mi cabeza y suspiré mientras me ponía boca arriba.

- El otro día no me dejaste disculparme y hablarte de algo de lo que me tenía preocupado...- escuché como se acercaba a mí y se apoyó en su codo para mirarme a la cara- Jaejoong... me pone los cuernos con Yunho...

La reacción que vi después de él fue rápida. Movió sus ojos rápidamente y frunció su entrecejo, tan rápido que pude notar como se escapaba a junto donde estaba Jaejoong para darle una paliza; pero antes de que lograse bajar de la cama; lo agarré y negué con mi cabeza. Él me miró y suspiró, sabía que prefería que se quedase conmigo y no que la armara gorda peleándose con ese mal nacido.

- No merece la pena...- lo hice tumbar y me apoyé en su pecho.

Tenía tantas dudas acerca de todo que no sabía nada de nada. Mis inseguridades sobre mi primera vez, el hacerlo sin protección y el enterarme de que me ponía los cuernos con Yunho y a saber con cuantos más, era algo que ahora me reconcomía por dentro.

Sentí sus brazos alrededor de mi cintura y como me besaba con sus labios el pelo.

- Algún día le haré pagar por lo que te ha hecho... lo juro...

Levanté mi cabeza y lo miré desconcertado, no sabía como preguntarle por lo del escozor de mi primera vez sin que se alterase más. Pero era mejor guardármelo... no quería que tuviese a Jaejoong en su mente, prefería que me tuviese a mí.

Me abracé a él dándole un beso en la mejilla y volvió a empezar a relampaguear. Entre destello y destello la luz se fue de repente, yo me sobresalté por ello. La lluvia comenzó a caer de forma torrencial encima de nosotros mientras los rayos no dejaban de caer una y otra vez haciendo que nuestro cuarto se iluminase.

Giré mi rostro y lo vi tan cerca mirándome fijamente que no sabía como reaccionar. Me había asustado tanto que me había casi pegado a su cara, tanto que tenía mis labios a milímetros de los suyos. Respiraba su cálido aliento, tan tibio y fresco por la pasta dental de clorofila que usaba, que me quedé embobado con la idea de volverlos a probar de nuevo.

Pero no podía ser, por lo que me aparté echándome a un lado poniéndome boca arriba todo colorado por aquel casi beso que me tentaba de nuevo. Ahora temía hablar con él y que me volviera a pasar algo como eso. Me giré sobre mí mismo dándole la espalda, deseando que también se pusiera a dormir debido a la oscuridad que nos rodeaba y le di las buenas noches.

Él se arropó bien y también me las dio dándome la espalda, algo que no era lo habitual cuando dormíamos juntos. Siempre me abrazaba o yo a él, pero nunca de espaldas. ¿Estaría enfadado conmigo por lo de detenerle? Que iba a hacer...

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Había pasado el tiempo en aquella cama y me quedé estático en el mismo lugar, la misma posición y sin poder pegar ojo. Tenía una comedura mental que no era capaz de entenderme a mí mismo. Quería contarle tantas cosas y temía tanto que me dejara sólo... ¿Y si volvía a caer en brazos de Jae por estar falto del cariño de mi hermano? ¿Realmente podría estar tan desesperado y ser tan débil como para caer de nuevo en sus redes? ¿Porqué mi hermano no me llevaba con él?... Tenía la necesidad de aclararme tanto mentalmente que mi lucha interior sólo logró que fuera incapaz de pegar ojo.

Al final cansado de estar de lado y sudando por un extraño calor que desprendía el cuerpo de Junsu Hyung me medio destapé, notando el refrescado ambiente por la lluvia en mi pecho. Me había olvidado de ponerme siquiera el pijama y estaba desnudo prácticamente en aquella cama. Mi pelo todavía estaba húmedo y la almohada caliente y mojada por mi pelo. Suspiré mordiéndome los labios y fui girándome para el otro lado escuchando como la tormenta estaba encima de nosotros otra vez, relampagueando sin cesar.

Abrí mis ojos al ser incapaz de dormir, sintiendo como estaban calientes, resecos y molestaban; viendo que no era el único que estaba sufriendo de insomnio. Mi Hyung me miraba fijamente, de una manera silenciosa atravesándome el alma. Me sobresalté y lo vi acercarse, demasiado, tanto que hizo que me pusiera boca arriba y él no tardó en subírseme encima.

Mi corazón fue a cien, ¿Que estaba haciendo? ¿Por qué me miraba de esa manera? Apoyó su trasero sobre mis partes escondidas bajo el albornoz y bajó hasta quedar a centímetros de mi boca apoyando sus manos en la almohada. Juraría que no podría estar más rojo ya que mis pómulos empezaron a arder. Se acercó tanto que me sentía morir.

- Changmin... por favor... detenme...

Su voz salia como un susurro de excitación. No sabía que responderle, no sabía como actuar, qué decir...

- Hy...Hyung... yo...

Me empezó a acariciar la nariz con la suya, a bajar su cuerpo hasta tenerlo pagado a mí. Su mano se enredó en mi pelo y sus labios volvieron a susurrarme clemencia.

- Por favor... niégate... sólo así... sacaré esta locura que me carcome desde el día en que te conocí...

¿Que quería decir con eso? ¿Que le carcomía? Abrí mis ojos prácticamente adivinando lo que me quería decir. Tragué saliva para seguir inquiriéndole.

- ¿Que locura?...

Sentí separarse de mí y mirarme a los ojos fijamente. Diciendo aquello que hizo que mi corazón latiese descontroladamente.

- De quererte sólo para mí... como algo más que un hermano...- se acercó de nuevo a mi boca y susurró- me gustas Changmin...

Me sentía desmayar, aquello me había dejado K.O. Yo que había pensado que era un depravado que sólo buscaba su cariño, el roce con él y a veces me llegaba a obsesionar con tenerlo enteramente para mí, jamás se me hubiera pensado que era deseado por él con la misma intensidad.

Sonrió y me acarició la cara con la suya. No podía dejarle sin saber lo que yo empezaba a sentir por él.

- No... Yo no...

Al escuchar eso se separó de mí lentamente y sonrió de manera melancólica. Se había pensado que no quería nada de eso con él. Miró a un lado como queriendo aceptar de manera adulta mi supuesto rechazo y me pidió perdón, jurándome que no pasaría eso de nuevo nunca más. Pero ahora mis palabras fueron como grilletes mentales hacia su persona que le impidieron apartarse más de mí.

- No, no entiendes... yo no tengo intención de negarme...

Su rostro fue girando lentamente, sus ojos me miraban entre la penumbra y la luz que aquella noche tormentosa llena de rayos, alumbraban con tanta intensidad que era capaz de distinguir su mirada. Sus ojos puestos encima de mi figura parpadearon lentamente hasta acercarse a mí y brindarme con sus labios un beso dulce pero necesitado a la vez. Los apretó contra los míos, rozando suave al momento de separarlos.

Su cuerpo actuó de seguido al apoyarse lentamente encima de mí al fin, compartiendo el calor que su cuerpo desprendía con el mío. Tragué saliva, realmente me encontraba nervioso, no quería que con él fuese otro chasco; estaba tan decepcionado con Jaejoong que mis esperanzas de que con Junsu no fuera desastroso corrían peligro. Comencé a temblar y él rápidamente lo notó dejándome de besar.

- Tranquilo... no haré nada que tu no quieras...- diciendo eso se abrazó a mí dándome besos en mi mejilla lentamente.

Mi reacción fue agarrarme a él y asentir, notaba mi miedo. Era incapaz de ocultarlo. Pero no quería, no cuando no lo volvería a ver en mucho tiempo. No quería que se fuera sin dejarme parte de él, de compartir aquello entre ambos. Era algo que deseaba desde hacía tanto que ahora no quería que se me fuera negado.

- No... Hyung... no pares... lo quiero todo de ti...

Giré mi rostro para encontrarme con el de él, sonrió y se mordió el labio después. Su mano acarició mi rostro y yo cerré mis ojos al tiempo que sentía su tacto. Necesitaba decirlo, necesitaba pedirle que me lo hiciera con cuidado y con ternura. Pero era tierno él en sí, apenas me hizo falta decirle nada ya que me besó tiernamente por mi cara, acariciaba mi rostro y mi cuello haciendo que me estremeciera y quisiera que siguiera con aquellos toques mágicos que me hacían vibrar.

Sus labios dieron paso a su lengua cuando llegó a mi oreja y comenzó a lamerla. Mordía mi lóbulo lentamente, sin clavarme los dientes, sólo rozando y besando delicadamente la zona. Suspiré al sentir que eso me estaba agradando realmente, me mordí el labio cuando noté como mis piernas tenían la necesidad de sentirle entre ellas. Pero seguía encima de mis partes, rozando su trasero. No pude evitarlo y bajé mis manos hasta aquel abultado y tan sensual lugar de su cuerpo. Acaricié la zona con mi palma y fui agarrándolo notando lo duras que tenía sus nalgas, logrando que me mis oídos escuchasen una dulce melodía procedente de él, había gemido justo en mis oídos.

Me puse más rojo, era tan sensual e inexplicable ese ruidito que me hizo querer escuchar más. Giré mi rostro ahora buscando sus labios y los junté con él de manera sabrosa, rozando la jugosidad que rodeaba su boca con mis labios faltos de atención. Respiré por mi nariz al sentir con que intensidad me besaba, sentía como me comía y en vez de sentir miedo, mi cuerpo fue reaccionando, desprendía calor, me estaba quemando por momentos.

Jugamos con nuestras lenguas entrelazándolas, compartiendo aquellos fluidos que hacían sus labios más apetecibles, gritando a los 4 vientos que los devorase sin parar. Mi cuerpo se tensó al sentir como se separaba de mí sentándose encima, completamente erguido. Me miró desde aquella altura con sus ojos llenos de excitación fijos en los míos, notando como estaba sin aliento; me asaba del calor que nuestros cuerpos provocaban. Tragó saliva y se sacó la parte de arriba de su pijama lanzándolo por el aire sin preocuparse por donde caía.

Volvió a mí esta vez encima de mí apoyando sus manos en la cama admirando mi pecho y bajando para besarlo después. Fue besando por ese lugar destapando todo lo que podía y le daba el nudo atado entre los dos cuerpos. Tenía en mí una telilla de sudor por todo mi pecho que se enfriara por la falta de contacto. Sus besos recorrían mis pectorales algo formados y pararan de pronto en mi pezón. Me sonrojé al sentir cómo su lengua delineaba círculos, que vergüenza me daba. Me mordí el labio ante aquella nueva sensación a la que no estaba acostumbrado, cerré mis ojos cuando lo succionó mordiéndolo después rozando sus dientes. Apreté mis ojos jadeando cuando me pellizcó el otro tomándome por sorpresa. Abrí mis ojos y lo miré, aquella molestia en mi pezón dolorido se disipó al ver como sacaba su lengua e iba a ofrecerle algo de atención, relamiéndolo u succionándolo.

- Ah... Junsu...

Noté ponerme duro entre tanto roce y con aquello, realmente no empezáramos al tema y ya me estaba comenzando a excitar sólo. Estaba tan extasiado con sus toques por mi pecho y abdomen que no noté como me hizo quedar desnudo delante de él. Mientras disfrutaba con sus besos él fue lentamente despojándome del nudo de mi cinturón descubriendo mi semi-excitado miembro que tan pobremente podía tapar el albornoz. Me tocó los abdominales, delineando con sus dedos la leve forma que se podía apreciar, bajando posteriormente por los huesos de cadera apartando todo lo que le impedía una visión de mi cuerpo desnudo al completo.

Abrí mis ojos viendo como se bajaba de mí y apartaba las sábanas de encima de ambos. Se sentó de rodillas sobre la cama mientras acariciaba mis largas piernas. Me sentía tan avergonzado por estar desnudo delante de él que me tapé la cara. Sentí sus labios besarme por el largo de mis muslos y como con una risa volvía a hablar.

- Changmin no tengas vergüenza...

Se tumbó encima de mí esta vez acercándose a mi cara para destaparme el rostro quedando entre mis piernas y sintiendo como nuestros miembros rozaban con el otro. Me dio más vergüenza. ¿Que estábamos haciendo dios mío?

- La tengo...

Sacó mis manos de mi cara y me besó los labios sonriendo. Me acarició el rostro y volvió besarme después dulcemente.

- Changmin...-susurró, hizo una pausa para acariciarme la nariz con la suya y sonrió- trataré de controlarme... ¿De acuerdo...?

Me sorprendí ante eso y le pregunté porqué decía eso todo cohibido por ello. El sólo supo responderme que se me notaba que no había mantenido muchas o ninguna relación sexual, que no me preocupase que sólo poniéndome nervioso podría dolerme más de lo que ya dolía.

- No te voy a mentir... hasta que uno no se acostumbra duele... pero tranquilo... te lo haré con delicadeza...

Asentí mientras lo miraba con ojos de cachorrito indefenso. Se incorporó y fue a su mesilla alargando el brazo, del interior sacó un tubo y una caja de preservativos. Yo miré todo aquello mientras lo traía consigo y lo dejaba a un lado de la cama. Observé como abría la caja y con cuidado despegaba el envoltorio del preservativo. Tragué saliva y me mordí el labio, ese sería lo que se pondría él para penetrarme...

Lo dejó en la almohada y me llamó para que atendiese. Yo abrí mis ojos como platos cuando vi como echaba un gel sobre su dedo y me lo enseñó justo delante de mis ojos cuando se incorporó encima de mí.

- Sabe a fresa... ¿Quieres probarlo?

Apoyó su codo en la almohada y me paseó aquel dedo enfrente de la boca rozando levemente contra mis labios. Como acto reflejo al tener algo sobre mis labios me relamí con la lengua, probando el sabor de esa nueva sustancia. En efecto sabía a fresa ácida, me relamí el labio sonriendo asintiendo cuando me preguntó si sabía bien y acto seguido introdujo su dedo dentro de mi boca. Con mis labios lo atrapé y relamí la punta donde tenía ese sabroso gel. La sacó de mi boca, vi que aún había restos de ella en su dedo, quería seguir degustando aquello por lo que saqué mi lengua alcanzando su dedo. Sonreí al ver que no quedaba más y me mordí el labio mirándolo, mi Hyung me sonrió y acercó el bote de nuevo para echarme un poco de ese ácido sabor en el labio inferior mientras me besaba manchando sus labios con aquello, haciendo que me apeteciera rechupetearlos de nuevo con mi lengua.

Me besó y hubo un estallido de sabor al mismo tiempo que una de sus manos había bajado furtivamente hasta mi miembro provocando que reaccionase a aquel inesperado toque con un escalofrío. Jadeé cuando soltó mis labios, era sabroso, demasiado sabroso y ese toque consiguió al final robarme mi primer gemido de tantos aquella noche. Sentía mi cuerpo extraño, y veía como se mordía el labio de nuevo acercándose a mí.

- ¿Rico verdad?

Me lamió los labios mientras yo sólo sabia cerrar mis ojos y agarrarme a él. Movía su mano bombeando la largura que tenía mi pene de una manera magistral, sólo sentía como los escalofríos recorrían mi cuerpo desde mi baja espalda hasta mi cabeza. Me estaba gustando, no, me estaba encantando lo bien que movía su mano. Apretaba y soltaba, bajaba y subía, acariciaba mi punta con su dedo y luego movía rápidamente su mano notando como se iba poniendo cada vez más duro el asunto.

Mi cuerpo reaccionaba curvándose, moviendo mis caderas contra él. Mis jadeos y los suyos se entrelazaban en mi cabeza mientras me besaba con aquel sabor a fresa. Me estaba volviendo loco por momentos. Introdujo su lengua en el interior de mi boca cuando notó como mis jadeos se empezaban a escuchar más altos. Se apretó a mi de tal manera que me faltaba el aire, me iba a morir asfixiado, me dolía abajo, me apretaba tanto con su mano a ratos que sentía que me iba a dar un ataque al corazón de lo alterado que latía. Notaba como mi sangre estaba acumulándose allá abajo, me iba a explotar.

- No... Espera no te corras aún...- dijo Junsu Hyung en mi oído cuando sentí como agarraba el preservativo y lo llevaba raudo a mi pene erecto. Lo colocó estirándolo y de seguido lo introdujo en su boca.

Me sobresalté ante aquello, no esperaba que fuera para mí. Lo miré contrariado pero sin tiempo suficiente como para encontrarle sentido a aquello ya que caí en la cama rendido cuando los labios apretaron mi miembro y se introdujo hasta el fondo de su garganta. Se sentía caliente, húmedo aún a través de aquel plástico. El roce de su lengua era suave y esponjoso; succionaba y con su mano volvía a masturbarme mientras se centraba en mi punta. El roce de sus labios me hizo quejarme por lo adolorido que tenía mi miembro de lo tenso que estaba. Me iba a explotar, mi cabeza se elevaba por las nubes sin sentir más que el placer que proporcionaba aquello, mi mente quedaba hueca de cualquier pensamiento, levitaba y no sentía nada más que elevarme al cielo. Pero una sensación como de explosión en mi cabeza, hizo disipar todo dolor y que gimiese al llegar a aquel lugar en el limbo donde me encontraba. Medio ido y respirando con dificultad relamía mis labios resecos de la falta de saliva.

Seguí tragando saliva con mis ojos cerrados hasta que sentí como una mano me acariciaba la cara y unos labios me besaban la mejilla de forma suave. ¿Que fuera aquello?... Abrí mis ojos y vi a mi querubín de ojos rasgados que sonreía con su boca ladeada riendo al verme tan extasiado y en las nubes.

- ¿Que...?- mi reacción fue sonreír y morderme el labio de nuevo echando mi cabeza atrás atontado todavía.

Sentí como me besaba de nuevo en los labios, ahora sí, mi hermano y le correspondí. Me preguntó que tal me encontraba y yo sólo pude sonreír, apenas era capaz de pronunciar palabra a excepción de "Genial..." Lo vi sonreír y me besó de nuevo sintiendo como se colocaba encima de mí de nuevo. Esta vez empezó a besarme por el pelo mientras con su mano me acariciaba el rostro y me mordía la oreja.

- Ahora haré que subas al cielo...

Lo miré mientras agarraba otro preservativo y se lo llevaba a la boca. Lo miraba y vi como se ponía de rodillas. Esta vez quería ver como se lo ponía, por lo que me incorporé sintiéndome extrañamente relajado de toda tensión y aparte deshaciéndome del albornoz que me asaba. Lo lancé a algún lugar y sentado en la cama vi como mi hermano sacaba el envoltorio de su preservativo y metía la mano por dentro de sus pantalones del pijama. Tragué saliva al ver aquel bulto, ya estaba excitado y sólo necesitaba ayuda para ponérselo por lo que sin saber cómo ni porqué llevé mi mano a la gomilla de su pijama y lo miré como esperando a que me diera a mí la oportunidad de poder colocárselo. Vi como él me otorgaba los honores y se acercó a mí levantando su trasero, poniéndose de rodillas en la cama y apoyándose en mis hombros para que lo colocase en su lugar correspondiente. Me acariciaba el pelo mientras tanto y fui deslizando su pantalón lentamente descubriendo poco a poco su intimidad delante de mis ojos. Estaba erecto, pero no lo suficiente como para poder colocarlo sin problemas. Levanté mi mirada y se me ocurrió meterla en mi boca pero fui parado por él.

- Es la primera vez... no lo hagas a pelo...

Lo miré suplicante y negué con mi cabeza, quería quedarme con algo de él. Junsu Hyung suspiró y se mordió el labio después diciéndome que eso estaba mal... que había que protegerse. Pero mi vena pilla salió y yo le imploré por sólo probar un poquito... Era la primera vez que veía como bajaba las defensas ante una petición similar, siempre era tan blando que al final conseguía lo que me proponía. Aceptó y dejó que hiciese.

En realidad no sabía como hacer aquello, no se la chupara nunca a nadie y sería mi primera vez; pero si era para probar... así cuando volviéramos a vernos lo convencería para hacerlo sin protección ninguna.

Me lancé y lamí su punta, la cual le hizo agarrarse a mi hombro, estaba realmente aguantando con todas sus fuerzas e ir despacio, pero ya me cansara de aquello. Ahora mi cuerpo, extrañamente vibraba por algo más de acción. Recorrí su largo con mi lengua y la introduje de nuevo en mi boca, llegando tan hondo como mi garganta me daba. Se la lamí unas cuantas veces toda entera hasta se sentí morderlo, provocando que ese liquido que empezaba a brotar mojase mi lengua y pudiera degustar su sabor... Me había sabido bien por lo que insistí un poco más haciendo que mi hermano se fuera doblegando al placer; su mente fuera poco a poco negando y diciéndome que parase que no quería correrse todavía. Pero no le había hecho caso, me había aferrado a aquello como una lapa agarrando sus nalgas, escuchando como suplicante me pedía que no lo obligase a correr tanto con aquello.

- Ah... Changmin...

Sus dedos se habían enredado con mi pelo extasiado por las caricias de mi lengua. Mis manos ahora bajaban por su trasero agarrando la goma del pantalón llevándolo hacia abajo dejándolos en sus rodillas dobladas encima de la cama. Jadeaba y jadeaba sin parar, sentía sus manos tensas y su cuerpo dando embestidas contra mi boca haciendo que llegase más hondo, por lo que le mordí con mis dientes. Me estaba excitando.

- Maldita sea Changmin...

El masaje capilar que antes me daban sus manos separó mi boca de su alterada extremidad de un tirón y me miró sudando de excitación. Yo dirigí mis ojos a él relamiendo el líquido pre-semen que se había derramado cayendo por mis labios al separarme y coloqué rápidamente el preservativo en el lugar correspondiente antes de que mi hermano ya medio cegado por la pasión me empujara contra la cama y me agarrase fuertemente los pelos de la cabeza. Abrí mis piernas sintiendo como nuestras erecciones se rozaban haciendo gemir a ambos.

Había liberado a la bestia que mi hermano se emperrara en dominar en un momento en que los más bajos instintos afloraban por la excitación. Lo besé desesperadamente y él respondió de la misma forma, me sentía devorar por él, como sus dientes y sus besos querían comerme, tragarme a su interior. Ahora no podía estarme quieto, quería acción por lo que lo mordía como mi Hyung hacía. Me excitaba y con mis gemidos notaba como soltó mi pelo y recorría desesperadamente mi cuerpo, buscando con otra mano algo que le haría el asunto más placentero. El tubo lo agarró y lo llevó a una mano echándose en ella. Yo me revolqué con él haciendo que quedase debajo de mí con mi trasero encima de su entrepierna. Agarré su mano y la dirigí a su miembro haciendo que lo agarrase con mi mano encima. Lo apreté y vi como gemía cerrando los ojos. Embadurné el largo de su erección y le lamí la mano después.

¿Desde cuando me había vuelto tan sumamente descontrolado?.. No lo entendía, pero simplemente aquello me estaba agradando. Cuando separé mi mano de la boca divisé su miembro erecto y listo para metérmelo dentro. Estaba deseoso de sentirlo recorrer mi interior mientras montaba a horcajadas, pero mi hermano que lo vio venir me bloqueó haciendo que cayese tumbado de nuevo en cama a los pies de ella con la cabeza casi al borde.

- Changmin... contrólate por favor...

La cara de mi hermano estaba a cuadros, y no era para menos, pasara de un inocente cervatillo, a uno en celo y desesperado. Pero como explicarlo, no podía parar mis más básicos instintos en ese momento, lo quería ya. Quería que me llevase al cielo en ese momento. Me bloqueó los brazos, que irónico; y yo sonreí ante aquello lamiéndole la nariz posteriormente.

- Hyung... no te reprimas... ya te dije que quiero todo de ti...- lo miré deseoso hablando con una voz llena de lujuria- absolutamente todo...

Me soltó rápidamente y apoyó sus manos en la cama con su respiración agitada. Me incorporé apoyando mis codos para estar cerca de su boca y volver a pasar mi lengua lentamente por su labio, incitándolo a que no fuese tan correcto y decente incluso en la cama. Acaricié mi nariz con la suya y le volví a besar algo más calmadamente, succionando sus labios y tirando del inferior muy despacio. Su mirada empezó a perderse en algún sitio de mi persona y reaccionó besándome sin prisas, degustando mis labios de nuevo mientras hacía un ruido extraño con su nariz al respirar; separamos los labios y yo me los relamí y mordí sintiendo lo abultados que estaban de tanto beso. Me agarré a su espalda y le fui besando de nuevo, sintiendo como sus piernas empezaban a flaquear y caer rendidas posteriormente haciendo que nuestros miembros volvieran a rozarse. Me hizo gemir ante el deseo desesperado que tenía, se centró en mi cuello mientras se posicionaba y yo lo atrapaba con mis piernas entrelazadas encima de él.

Con más lentitud pero con la misma pasión fue acercando su mano todavía embadurnada con aquel gel a mi boca, introduciendo 3 dedos de uno en uno en su interior. Yo los lamí y relamí lascivamente mirándole a los ojos haciendo que abriese la boca lentamente por mi lujuriosa mirada. Cuando los terminé de chupar los alejó de mí y me miró embobado a los labios mientras dirigía sus dedos a otro lugar de mi anatomía.

Sentí como recorrían mi costado, y llegaban a mi cadera pasando por detrás de mis nalgas haciéndose paso sobre aquel recoveco que tanto quería que fuera explorado por él. Suspiré al sentir el primer dedo meterse en aquel lugar y tragué saliva, empecé a recibir picos de mi Hyung en los labios y le fui correspondiendo con la misma intensidad suave y dulce.

En un principio fue algo molesto el sentir como masajeaba mi entrada y sacaba su dedo metiéndolo cada vez más profundo. Me aferré a él mientras sentía la caricia de su rostro en el mío, tenía razón, me había acelerado de más, aquello necesitaba tiempo por lo que sólo dejé que hiciera mientras me mimaba con su cariño.

A cada dedo que metía se hacía un poco complicado el sentimiento en un inicio, cuando empezaba a sentirme a gusto con aquella exploración entraba otro dedo forzando a acostumbrar la zona y estirando la piel para que el roce no fuera tan desagradable. Costaba acostumbrarse, pero su voz dulce y susurrante me hacía sentir protegido, que podía confiar en él y sus actos, que no me haría daño.

Un beso de él me hizo despistar del gel que ahora me introducía en el interior, repitiendo ese proceso desde un dedo hasta introducir tres a la vez. Introdujo su lengua, su beso fue subiendo el calor en ambos cuerpos provocándome que empezase a arder de nuevo, con mi erección siendo prácticamente atrapada entre los dos. Lo besé agarrando su rostro contra el mí y bajando mis manos por sus hombros y espalda, donde me agarré fuertemente al sentir como un intruso algo más grueso entraba al interior lentamente. Fruncí mi ceño ante aquello mientras seguía dándome cariño.

- Sólo cuando veas que no te duele empezaré... ¿De acuerdo?

Me besó la frente y yo lo miré sintiendo alguna punzada todavía de su extensión. No era desagradable, entró lentamente dentro y se movía apenas nada con lo cual notaba mi entrada acostumbrarse a aquello en ese lugar. Fue observando mis reacciones hasta que me besó y olvidé aquello que tenía entre mis nalgas empezar a moverse. Movía su cadera lentamente, sin prisas, marcando un ritmo pausado mientras me iba deshaciendo a pedacitos en sus brazos. Los besos que me otorgaba habían sido los más tiernos que jamás me había dado Jaejoong.

A medida que me iba acomodando a aquello mi Hyung empezó a moverse con más intensidad provocando lo que era dolor en un inicio fuera placentero. Movía sus caderas dejándome tonto, era como si supiera exactamente lo que quería sentir en mi cuerpo. Yo y mis arrebatos de locura, tenía que dejarme guiar más por él, él sabía perfectamente como hacerme vibrar.

- Hyung...

Diciendo eso empujó fuertemente sintiendo como su punta tocaba en un lugar que por unos segundos me hizo volver a sentir aquella sensación que tuviera al levitar mientras me succionaba el pene. Mi boca se abrió completamente al sentir como había dado en un punto totalmente desconocido para mí.

Escuché su risa y como me volvía a empujar de la misma manera pero más seguidamente volviéndome loco de placer.

- Ah... Dios mío... no pares...

Me retorcía del placer y le empecé a pedir más y más. Como buen Hyung que era, me hizo sentir en el limbo de nuevo, pero aquello era diferente, duraba más, era inexplicable la sensación, sólo sentía estar en el paraíso y como aquello me otorgaba algo que jamás sintiera en todo mi ser.

Sus embestidas llegaron a ser tan repetidas y sus estocadas tan precisas que no paraba de gemir exageradamente, por lo que se ocupó de mi boca atrapándola y volviéndolo una misión imposible ya que era incapaz de acallar mis alaridos. Mi cuerpo se descontroló de nuevo una vez me cansé de esa postura y él lo notó cambiando a otra totalmente nueva. Me agarró y tiró de mí para sentarme encima de él volviéndome a posicionar mientras apoyaba una de sus manos en la cama para no perder el equilibrio. Me sujetó el trasero y embistió mientras movía su cadera.

Llegaba tan hondo o más quizás de esta manera provocando que yo me aferrase como una lapa y empezase a responder con mi cadera y empezara a cabalgar encima. Me estaba muriendo, me estaba matando.

Mi espalda se curvaba mientras nos manteníamos unidos de aquella manera hasta que de improvisto me volvió a tumbar encima de la cama con mis piernas todavía enredadas.

- Date la vuelta... ponte de espaldas.

Asentí y obedecí sin negarme a nada, estaba tan excitado que sólo quería que siguiese. Me puse boca abajo y sentí sus manos agarrarme la cadera y levantarla levemente. Se subió encima de mí y prosiguió embistiéndome más rápidamente. Sentí que estaba llegando a mi límite, estaba que no podía con mi vida, mis brazos temblaban y sentí como flaqueaban por lo que decidí quedarme tumbado y jadear pegado a la cama agarrado a las sábanas. Pero pronto noté como su mano me giraba el rostro y me besaba de una forma lasciva, jadeante con su aliento tibio calentando mi rostro mientras embestía fuertemente soltando gemidos a los que yo respondía con otro, creando una serenata de diferentes tonos.

- Changmin...

Y fue ahí que ya no podía más, sentí correrme de nuevo en aquella protección, mi hermano prosiguió algo más hasta que al final rendido gimió en su clímax corriéndose al igual que yo.

Mi cuerpo convulsionó al escuchar su gemido sobre mi oído. Estaba cansado al igual que yo y terminó cayendo encima de mi cuerpo. Su corazón estaba acelerado, lo podía sentir al roce de su pecho con mi espalda. Mi respiración se fue acompasando y noté como salía de mi interior y se echaba en cama mientras me besaba de nuevo en la cara.

Mi reacción al notarlo fue echarme encima de él y besarlo sin parar, acariciando su rostro al igual que él a mí. Me sonreía y yo también, me sentía tan extraño y tan calmado con aquello que sentí una extraña punzada en mi corazón. Él lo notó y me abrazó fuertemente haciendo que escondiese mi rostro en su cuello.

¿Que era aquello? ¿Había compartido una sesión de sexo o habíamos hecho algo más profundo? ¿Cuales eran mis sentimientos ahora hacia mi hermano? Él se iría dejándome solo... Me aferré deseando que jamás se hiciera de día, hasta que escuché su voz.

- Para mí esto significó más que atracción Changmin...- me separé para escucharle y mirarle a la cara- ¿Podrás esperar por mí...?

Lo miré a los ojos sin saber que responder. Pero claro que esperaría, sería duro, mucho. Sólo tenía que ser fuerte. Lo miré fijamente y asentí para que viera que estaba dispuesto a esperar por él.

Sonrió e hice lo mismo. Lo miraba a los ojos como esperando algo mientras acariciaba mi rostro, algo que me dijese, que me dejase tranquilo. Él también me miró de la misma manera, con la misma pregunta en sus ojos. Me daba miedo pensarlo, me daba miedo decirlo. ¿Realmente sentía algo tan fuerte por él?

Me giró con él para quedarnos de costado ambos, uno en frente del otro, mirando fijamente a los ojos del que teníamos enfrente. Yo coloqué mis manos bajo mi cara después de deshacerme del preservativo usado al igual que él, se ocupó de tirarlos en la basura y al regresar a la cama se tumbó, arropándonos posteriormente. Me miró acercándose a mí pegando su cara a la mía y acariciando con las yemas de sus dedos mi brazo y el costado. Sentí su mirada aún con aquella penumbra, la tormenta ya había pasado y sólo se escuchaban las gotas caer en la repisa. Todo estaba tranquilo, incluso mi interior, pero algo faltaba, algo que no comprendía, necesitaba oír de sus palabras decirlo. Decir que me quería...

Con sus caricias y una suave nana que empezó a cantarme fui cerrando mis ojos. En aquel sueño estaba con mi hermano feliz entre sus brazos después de haber hecho el amor una y otra vez, cantaba con su dulce voz y podía escuchar de sus labios decir una frase.

- Te quiero Changmin...

-----

Después de que el despertador sonara dos horas más tarde de lograr dormirnos, nos levantamos como zombis directos a la ducha. Esta vez nos metimos juntos en la de su cuarto. Había logrado pasar ese umbral que una vez había deseado sobrepasar. Me sentía avergonzado, muy feliz pero con un agujerito vacío en mi corazón que no lograra llenarse la noche anterior después de hacerlo, por falta de algo que quería escuchar de su boca. No sentía apenas dolor en mi trasero, un poco de molesta quizás. Pero estábamos ambos tan avergonzados por lo que sucediera en la madrugada que nos había sido imposible mediar palabra o mantener una conversación que no fuera la que tienes con un desconocido para romper el hielo hablando del tiempo. Estábamos torpes, podía ver a mi hermano sonrojarse sonriendo, quizás por primera vez en mi vida vi aquella sonrosada tez en sus mejillas, cosa que me pareció lo más dulce y tierno que podía imaginar.

Una vez terminamos, yo fui a vestirme a mi cuarto, ya que sólo tenía el albornoz. Fui con él puesto y una vez en mi cuarto me despojé de él yendo a mi armario y así terminar de vestirme. Pero, no fue hasta ese momento que escuché una voz llamarme y unos pasos entrar allí, que recordé lo que entre aquellas paredes había quedado encerrado la noche de tormenta al igual que mi hermano y yo.

Jaejoong somnoliento se había despertado por el ruido de las puertas del armario apareciendo con las legañas pegadas. Yo lo miré al ver que se refregaba los ojos y me llamaba cariñosamente con voz dulce. No sabía porqué, pero eso me revolvió el estómago recordando absolutamente todo lo que pasara en mi cuarto la noche anterior.

Ya que al menos tendría que ser educado, y no echarlo a patadas por no armar el escándalo; le di los buenos días sin pararme a ser lo mínimo cariñoso que él esperaría de mí. Lo escuché quejarse por eso, pero fui evitándolo y pasando de sus quejas sólo logrando que me siguiera a todas partes hasta llegar a la cocina.

Una vez estábamos los dos, me dediqué a preparar mi desayuno y el de mi Hyung. Jaejoong se acercara a la mesa central mientras se quejaba por mi falta de atención, no le había dado todavía respuestas al motivo por el que me comportara de aquella manera en la noche y yo sólo sabía mirarlo mal sin pronunciar palabra.

Cuando los desayunos estuvieron listos los serví en la mesa colocándolo todo, pero Jaejoong no se dio por aludido que aquello no era para él, ni cuando la taza tenía el nombre de mi hermano escrito en ella; que se sentó enfrente de mí en lugar de mi Hyung. Seguía todavía medio dormido y removió el café mientras miraba la repostería que estaba lista para el desayuno. Me molestaba que estuviera allí, su sola presencia me asqueaba. Quise apartarle el tazón con el café cuando entró mi Hyung en la cocina dando los buenos días. Que situación tan violenta.

El silencio se hizo escuchándose sólo la cuchara de Jaejoong remover el azúcar del café. Giré mi rostro aprovechando que aquel ahora cornudo que tenía por novio, miraba ensimismado que magdalena comer, girando mi rostro para observar a mi Hyung y viendo una expresión de molestia al tener el ceño fruncido. Se sirvió el mismo el desayuno y yo suspiré al escuchar como al que le había puesto la cornamenta de ciervo hacía unas horas empezaba a quejarse sobre mi comportamiento yendo de victima como le gustaba siempre hacer.

- Me pregunto que fue lo que hice tan mal que no quieras que te toque Changmin...

Lo mandé callar con un "Shh" y éste replicó diciendo que le importaba bien poco que mi hermano estuviera allí delante. Giré mi rostro para volver mi mirada a aquel cabrón de novio que tenía y vi en él una mirada lasciva hacia mi hermano. Fruncí mi ceño y le di un empujón a su brazo haciendo que casi derramase el café. Juró y soltó palabrotas, incluso me llamó idiota, me habló con la voz alterada y tuvo un arranque de mal genio como siempre solía tener.

Hasta que escuchamos un como rompía algo que había caído haciendo que girásemos los dos nuestra vista hacia aquella dirección de donde proviniera.

- ¡Ya está bien!... estoy cansado de tener que aguantar la insolencia de este maleducado...

Se acercó a la mesa apoyando sus manos y lo enfrentó, viendo como si una lucha de miradas se crease. Me levanté para intentar calmar a mi hermano y Jaejoong sólo lo empezó a picar. Era un camorrista, lo tenía en la sangre, provocar era lo suyo. Pero yo me planté y agarré a mi hermano pidiéndole que no armara bronca. Por lo que me soltó y fue él quien me agarró la cara.

- Ya estoy cansado de tener que aguantarme... Changmin... vente conmigo...

Yo abrí los ojos como platos, ¿Cómo era posible el ir con él si se iba de madrugada? Empecé a tartamudear y a preguntarle con las mismas palabras su afirmación. Él asintió y yo me perdí. Era imposible ya... no daría tiempo, sólo había unas horas para que él mismo embarcase. Me reí y no supe que decirle hasta que me habló de algo que no esperaba.

- Changmin... aceptaron tu proyecto...

Me descoloqué, ¿Que proyecto? ¿De que me estaba hablando? La confusión de mi mirada sólo hizo que bajara su cabeza y cerrara los ojos para explicarme detenidamente lo que había planeado sin mi consentimiento. Volvió a mirarme con unos ojos llenos de culpabilidad por no contar con mi permiso

- Envié tu proyecto de ayuda a padres solteros a la MIT...

Lo miré con ojos como platos al escuchar eso y lo vi asentir al gritar "LA MIT" exageradamente alto. Sentí como Jaejoong se levantaba de su asiento ofuscado, casi tirando la silla del susto y empezaba a inquirir en "Que era eso de que me fuera con él", "Que coño de proyecto"... "¿MIT?"

Lo ignoramos completamente.

La MIT... El instituto de estudios tecnológicos más prestigioso de Estados Unidos y del mundo, donde se cuentan por decenas los premios Nobel en investigación que salen de sus paredes. Cualquier sueño de un Geek como yo...

Me quedé petrificado con la boca abierta de par en par, moviendo mis ojos mirando los suyos buscando una explicación a aquello ¿Cómo? ¿Porqué?... ¿CUANDO?.... No cabía en mi asombro al ver lo que mi hermano había hecho por mí. Algo más importante que decir aquellas palabras, algo que demostraba lo importante que era para él.

No pude evitar emocionarme, sentir mi ojos llenarse de lágrimas mientras mi corazón sintió que quería salir de mi ser.

-Lo siento, se que no debería haberlo hecho... pero yo estudio empresariales...- asintió con su cabeza y me agarró más fuerte el rostro para que escuchase sus palabras- ¡Y es viable!... no como la forma que tu imaginaste... pero sí como negocio, sólo habría que estudiar como crear la tecnología...- se mordió el labio- sé que puedes Changmin... tienes un gran talento que no quieres aceptar...

Mi mentón empezó a moverse sólo, conmovido por sus palabras que depositaban tanta fe en mí, aguantando lo que era inevitable. Me emocioné sintiendo lágrimas caer por mi rostro con la sonrisa de satisfacción más grande que jamás había imaginado mientras tapaba mi boca, sin lograr entender nada. No me lo podía creer.

- ¿Pero... Porqué?... Porqué... Si yo... no...

Mi voz saliera entrecortada y casi ahogada de la emoción. Mis ojos empezaron a derramar lágrimas de felicidad con más afluencia. No me lo podía creer que llegara a ese punto, que me hiciera no sólo que mi corazón se sintiese tan cálido, si no que nada en ese momento a excepción de mi hermano y yo existía en ese cuarto. Me limpió las lágrimas con sus dedos y yo posteriormente agarré sus manos para mirar a aquella persona que hacía llenar los huecos vacíos de mi corazón cada vez más.

Me eché a reír pegando mi rostro al de mi hermano y abrazándolo contra mí fuertemente casi queriendo besarlo no sin preguntarle antes cómo poder ir; que era una locura y que estaba loco. Mi voz fue bajando de volumen mientras lo tenía tan pegado a mí, respirando su aliento y sintiendo como aquello me tentaba, ahora no de manera lujuriosa sino con una nueva visión que me estaba gustando. Acerqué mis labios a los suyos volviéndole a preguntar mientras me los mordía, cómo iría con él. Vi su sonrisa morder su labio y me respondió.

- Ya... tengo el billete comprado...- hizo un ruido con su nariz y luego me acarició la espalda- siempre quise intentarlo contigo, pero era demasiado correcto y racional... sólo con lo del proyecto perdí el foco...- se rió- estaba dispuesto a raptarte, convencerte con lo que fuera o inventarme alguna escusa para llevarte conmigo si el proyecto no era aceptado...

Me reí y fui acercándome lentamente hacia su boca, cosa que fue parada al instante en que sentí unas manos agarrarme e intentar separarme de mi Hyung.

Tanto Junsu como yo nos habíamos olvidado de que allí había público, nada más ni nada menos que mi novio, aunque podía llamarlo ex-novio... ya que ese era en ese momento lo que me hacía sentir por él.

Al ser apartado de Junsu vi como aquel cornudo ex, me pedía explicaciones hablaba y hablaba cosas sin sentido llamándome depravado por lo que acabara de hacer, que era su novio y no estaba dispuesto a aguantar mis escarceos amorosos con mi hermanastro. Junsu intentó separarnos y que dejase de clavarme los dedos en el brazo que fue quien recibió la ira de Jaejoong con un puñetazo. Se había cegado, los celos por la escenita tan íntima de los dos lo habían vuelto loco. Empezó a enfrentarse con mi hermano el cual sólo sabía defenderse de los golpes con sus brazos y recibir de un descontrolado Jaejoong.

 Yo tiré de él hasta que se giró y me golpeó a mí también haciendo que me tirara al suelo. Me quejé del golpetazo y pronto vi como mi hermano fue incapaz de defenderse recibiendo un puñetazo en toda la cara. Me sobresalté al ver como caía de bruces en el suelo. Le había pegado, le había hecho daño a la persona que más aprecio me había mostrado en toda mi vida. Al único que había sabido complacerme, tanto en mis malos momentos como un hermano preparándome repostería sin esperar nada a cambio; como un amante digno en la cama demostrando más que con palabras, que su amor por mí era más que puro e infinito. Una persona así no merecía ser dañada.

Y él no le volvería a poner las manos encima nunca más.

Levanté mi mirada poniéndome de pie lo agarré apartándolo de mi hermano y dándole un puñetazo que lo hizo caer de bruces contra una silla y terminar en el suelo posteriormente. Fui raudo junto a mi Hyung y le acaricié la herida del labio viendo como no había sido gran cosa. Le ayudé a levantar mientras le preguntaba si se encontraba bien y Jaejoong nos llamó la atención.

- ¿Por ese enclenque... me dejas... por ese?

Miré a Junsu y sonreí haciendo que él me devolviera la sonrisa. Acaricié su rostro y me acerqué lo suficiente para esta vez darle el beso que mi ex nos había frustrado. No se si fuera por la venganza de devolverle el engañarme con otro, pero ese beso fuera el más sabroso que me había dado con Junsu. Nos separamos con un hilillo de saliva colgando entre las dos bocas y lo miré fijamente a los ojos diciendo en un susurro.

- Me voy contigo... yo también quiero darnos una oportunidad.

La mano de mi hermano me acarició el rostro y me miró con deseo, contento o más que yo por la emoción de una nueva vida juntos al otro lado del océano. Me besó y le devolví el beso tiernamente, nos separamos y sonreímos como idiotas, dejando a aquel indeseable tirado en el suelo reclamando una y otra vez nuestra atención mientras nos íbamos por la puerta, hasta que hizo una pregunta que me sacó las risas al instante.

- ¿Y que va a ser de mí ahora? ¿Me dejarás solo?- dijo Jaejoong con cara de cachorrillo.

Yo miré a mi hermano el cual se empezó a reír, contagiándome la risa e impidiendo que no me riera a carcajada limpia. Era tan irónico y gracioso verlo allí, con cara de cachorro implorando, que no pude evitar soltar el veneno que había acumulado.

- ¿No tenías a Yunho?... ¿O también te ha abandonado?....

Sonreí dejándolo con la boca abierta. Ahora había descubierto que lo sabía todo... Tanto tiempo siendo engañado por ambos que no me daban pena. Mi Hyung se separó de mí tirando de mi mano mientras yo con la que me quedaba libre salía riendo y diciéndole adiós con ella a aquella desdichada criatura que no tenía ahora a nadie a quien engañar.

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Podría haber sido una locura la decisión que acabara de tomar, podría decirse que el irme a un país del que no sabía apenas el idioma era algo que cualquiera con dos dedos de frente haría.

Sólo sentía lo que me dictara el corazón y fue en aquel momento cuando sucediera todo aquello en la cocina que un gran peso se había liberado de mi cuerpo. La incertidumbre de que pasaría después al igual que la nueva vida con alguien que acabara de conocer hacía poco era lo que más me ilusionaba.

Mi corazón que siempre había aceptado lo que la suerte en la vida le ofrecía ahora quería descubrir, quería indagar hondo en aquella persona que tan desinteresadamente se había preocupado por mí. Ambos nos sentíamos atraídos, podía afirmar que él sentía algo más profundo de lo que me demostraba y era por eso que quería verlo con mis propios ojos al estar completamente solos.

- Toma...

La voz dulce de mi hermano me había apartado la vista del ventanuco de aquel avión destino Estados Unidos. Tomó asiento ofreciéndome aquel vaso que tan amablemente pidiera a las azafatas y le sonreí. Cada vez que lo miraba, mis ojos parecían agrandarse, como si por medio de mis pupilas quisiera apreciar el aura de aquel ángel de la guardia que estuviera velando por mí y protegiéndome durante aquellas semanas. Sonreía como un memo y él me subía los colores con esas preguntas que me hacían sentir avergonzado.

Entre risas se acercó a mí y me besó la mejilla mientras le pedía compostura por aquella osadía delante de tanta gente. Se rió conmigo diciendo que no pasaba nada que en la penumbra nadie nos vería y me tomó las manos agarrándolas mientras ambos nos acaramelábamos en aquellos asientos, apoyando la cabeza del uno en la del otro.

No podía creer que el destino me enviase no sólo algo que había deseado durante años, si no que con ello conociera a la persona más maravillosa del mundo. Cariñoso y siempre alegre, con una tendencia a lo infantil en la intimidad y algo juguetona que me hacía sonrojar.

Abrí mis ojos observando la preciosa vista que podía contemplar al verlo a mi lado que me sentí lleno.

- Gracias...

Abrió sus ojos por un instante y sonrió preguntándome a que venía aquel agradecimiento. Yo sonreí y me mordí el labio después. Mi corazón vibraba con aquello que me subía por el estomago... ¿Sería felicidad? ¿O algo más?...

- Por existir... Hyung

Abrió lentamente sus ojos mirándome fijamente, vi como sonreía mientras acercaba su mano a mi rostro y acariciaba mi mejilla. Lo miré tan fijamente como él a mí acercando mis labios a los suyos para unirlos en un suave beso. Lo hicimos en repetidas ocasiones de manera calmada, degustando los labios del otro lentamente y sin prisa. La noche sería larga y teníamos todo el tiempo del mundo.

Pero sintiendo una risa ahogarse en nuestros labios lo miré inquiriendo en que era aquello por lo que reía y le parecía tan gracioso.

El negó con la cabeza para que no le preguntase, pero mi insistencia no daba sus frutos hasta que empecé a amenazarle con cosas absurdas que sólo lo hacían reír más y más escuchándose una carcajada en el aire. Nos llamaron la atención y fue ahí entre risas que se acercó a mí y me lo dijo.

- ¿Cómo le explicarás a tu padre todo lo sucedido en la casa?... Está todo grabado...

Me puse blanco del susto. Sólo pensar en lo que nos esperaba al llegar a Estados Unidos era algo que no quería ni imaginar. Escuché sus risas y luego cómo me acercó a él y me besó apasionadamente. Tanto que casi me olvidaba de aquel detalle que había obviado completamente durante aquel tiempo. Nos separamos y apoyé mi rostro en el suyo con cara de pena. Se rió y me abrazó contra su cuerpo.

- No te preocupes... yo estaré siempre junto a ti...




FIN



Nota de la autora:

Muchas gracias a todo el mundo que lo ha leído ^^ estoy muy contenta de que este también haya gustado :) La historia finaliza aquí ya que no quería meterlos en más problemas jeje quiero que sean felices juntos sin nadie que les moleste más. Bastante tendrán con el padre de Changmin que soportar para que se les junten más problemas. Espero que en un futuro sigan gustando mis próximos fanfics ^^ Nos leemos en mi siguiente obra :D

11 comentarios:

  1. Anónimo10/08/2012

    Ahhh excelente me gustooooo gracias eres genialll

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  2. Anónimo10/09/2012

    hermosa de principio a fin .. amo a esta pareja ....y tu historia fue hermosa .. espero que sigas escribiendo :D

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  3. Anónimo10/11/2012

    Me encantó, espero seguir leyendo mas fanfics. gracias

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  4. Hola...

    Gracias por el fic... realmente la historia fue genial. Me gustó ver un Junsu protector... y el manejo de la relación entre Junsu y Changmin realmente me gustó mucho...

    Gracias nuevamente... Estaré atenta a tus fic.

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  5. Jeje muchas gracias por los comentarios :) pensé que no lo leería mucha gente xDDD pero me alegra ver que sí^^ gracias de verdad estoy haciendo un shot HoSu espero que no os importe que pruebe con más parejas xD me gusta la variedad^^ muchas gracias de verdad :)

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  6. Anónimo12/04/2012

    askdjhasdjh HERMOSO FANFIC
    ME ENCANTO!
    GRACIA POR ESCRIBIRLO Y HABERLO COMPARTIDO CON NOSOTROS <3

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  7. awww!!! me encantoooo, estuvoo super buuenoooo!!! sigue asiii y espero leer mas fics tuyoos!!! un besitoo <3

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  8. Me fascino *w* este SuMin fue tan ¡YOMI!
    Espero leer más fics tuyos >w< escribes tan genial

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  9. Anónimo12/18/2012

    me encanto la hitoria amo el minsu espero k escribas mas fics de esta paareja

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  10. Muchas gracias :D me alegra ver que este fanfic ha gustado y que más gente lo ha leido^^ jeje he escrito más fanfics, sobretodo shots de varias parejas pero seguro en el futuro haré más sobre el MinSu/SuMin ya que me dejó muy buen sabor de boca^^ muchas gracias por los comentarios de verdad :)

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  11. Me gusta mxo esta historia <3 la leo una y otra vez y cada vez me gusta más xD gracias por escribir Min/Su Su/Min <3

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