Mi infierno propio y personalizado - cap 5

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Orgullo y ceguera


De sopetón había entrado en la casa de mi novio y no tardara dos segundos en lanzarme a sus brazos y probar el sabor de sus labios. Demostraría que yo tenía razón, que mi novio era de fiar y con ello le entregaría mi más preciada posesión. Mi virginidad.

Era cierto que ya había experimentado alguna que otra relación esporádica con alguna chica y aunque no fueran muchas relaciones, ese tema ya lo tenía algo experimentado. Jamás había sido tocado por alguien anteriormente que fuera un hombre y menos todavía hasta ese extremo. El único que había conseguido que dejase vencerme y dominarme, aunque le costaba caro, era Jaejoong.

Me aferré a él fuertemente besándolo sin parar y con mis manos recorriendo su espalda tirando del albornoz para arrancárselo. Tenía miedo, pero llevábamos más de un año saliendo y era el momento, no debía alargarlo más.

Volando llegamos hasta su cama. Su piso no era demasiado grande, el poco sueldo que podía recibir de trabajar a tiempo partido y de ganarse unos dineros en tocar en una orquesta le servían para mantener aquel mini piso enano donde apenas cabía nada.

Me tumbó sin pararse a tener cuidado en su cama y fue besando mi cuello desesperadamente, estaba incluso peor que yo...

Tragué saliva y mi corazón se aceleró, realmente tenía miedo, seguía sin saber porqué ese sentimiento que me hacía encogerme el corazón. Quería y no quería, me sentía demasiado extraño, pero ahora no era el momento de parar aquello; tampoco era mi deseo, realmente sólo veía que estaba acojonadísmo.

Cerré mis ojos, ya que pensar solo me haría echarme para atrás de nuevo, por lo que me agarré a él y me centré en sacarle ese albornoz que pobremente cubría su desnudez completa. Me preguntaba porqué tenía puesta aquella prenda, realmente tenía todo desordenado. Pero su mano me descentró cuando se metió dentro de mis pantalones y sacó mi miembro mientras iba bajando y acercándose.

Me sonrojé, y todo lo que tenía en mente fue solamente a un lugar cuando sentí su húmeda lengua rozar la punta de mi miembro.

- Ah Jae...

Me sobresalté y casi me sentaba escondiendo mis partes, que vergüenza, pero fue Jaejoong que paró y se subió encima de mí sonriendo, empujándome hasta hacerme caer en la cama y rebotar. Me miró fijamente agarrando mis manos con las suyas mientras sonreía de una manera muy sensual y picarona abriéndose paso entre mis piernas.

- Changminie... cariño- se rió- solo era un poco de rechupeteo no te asustes tanto... deja que tu Hyung haga las cosas... ya verás que bueno... no tengas miedo mi vida...

Se posó encima de mí completamente mientras se sacaba el albornoz, acto seguido se dedicó a sacarme la camiseta y dejarme con los pantalones puestos. Me tocaba de una manera que no sabría explicar, era posesiva, donde me hacía entender que todo mi ser era suyo. Cada centímetro era tocado por sus labios y bruscamente mordidos por sus dientes.

Siempre había idealizado mi primera vez con él como algo tierno y dulce donde los besos y las caricias eran lo primordial. Quizás entre hombres ese tipo de sensibilidad no era posible debido a nuestra naturaleza, por ese motivo solo podía ser si en mi caso yo fuera una mujer. Pero no lo era, por lo que me dejé hacer por él.

Sus labios iban besando mi piel, cada sitio que rozaban me hacía sentir pánico y a la vez un sentimiento extraño que sentía por primera vez con un hombre. Sus manos agarraban las mías ya que no me daba cuenta que oponía cierta resistencia, y mis muñecas estaban totalmente bloqueadas para que no intentase nada.

Tenía que relajarme pero era imposible, no podía, algo me decía que corriese que me fuese de allí, que ese momento de calentón del cabreo no era el indicado para tener mi primera relación homosexual. Que lo parase en aquel momento y hacerlo cuando estuviese más decidido, sin ser por orgullo propio y por fastidiar a un tercero. Ni siquiera Junsu Hyung tenía que ser la razón por la que me acostase con mi novio.

Me dolía la cabeza, quería parar la farsa y poder dormir, pero no me diera cuenta que ya me encontraba preparado para la acción.

Jaejoong había introducido sus dedos en mi entrada y había estado masajeando la zona ya sin yo apenas darme cuenta. ¿Para que tendría que hacer eso? Me moría de miedo.

Con mis manos ya sueltas me aferré a él y cerré mis ojos por completo al sentir como algo más grueso que sus dedos, sin previo aviso, estaba introduciéndose dentro de mí. Era demasiado temprano, demasiado pronto, no... No estaba preparado...

Me aferré a él con fuerza y solté un quejido, dolía, escocía... era incómodo...

Su primera embestida no fue delicada, fue algo brusca; y aunque me llenase de besos apasionados y me mordiese por doquier, no me estaba gustando, no era así como yo lo quería. Me estaba agobiando...

Me aferré a él sin saber que podría venir después, no sabía que hacer sólo sentí cerrar los ojos y esperar que aquello que me partía en dos dejase de matarme por dentro. Escuchaba como él si disfrutaba de lo que estaba pasando en ese cuarto, como humedecía mis orejas con su lengua tan lujuriosamente y cómo sobretodo no paraba de hacer eses ruiditos que me ponían colorado.

Tantos sentimientos juntos y revueltos que me estaban volviendo loco, pero no de placer, sino de querer desprenderme de su cuerpo que empezaba a sudar; y alejarme lo antes posible.

Su cadera se movía de una manera infernal, eso era el purgatorio... ¿Porqué dolía tanto?... Estaba poniéndome nervioso, no terminaba...

Sudaba junto a él, pero en frío, lo estaba pasando realmente mal y no emitía ni un sólo quejido que pudiera ser exagerado, tenía que guardar la compostura o al final le cortaría el rollo y no era plan. Jaejoong llevaba esperado tanto que debía entregarme a él, aunque en mi interior pensase que merecía un poco más de delicadeza no era quien para imponerme.

¿Las parejas de chicos hacían eso de normal no?... entregarse al otro que quieren porque así tenía que ser.

Sentía como ya no rozaba tanto debido a la humedad que había, pero aún así tenía aquello dolorido, iba a reventar. Jaejoong empujaba con tanta fuerza que un pinchazo me hizo retorcerme. Sentí como aquel pinchazo se alargaba más, como si me hubiesen cortado allá abajo. Ya con el escozor noté un doble escozor aún más intenso donde esta vez sí me hizo no poder evitar quejarme de verdad. Dolía tanto que mis ojos no aguantaron tanto agobio y dolor que de ellos emanaron lágrimas de dolor.

- Jae... me duele mucho...-dije débilmente.

Pero no me escuchó, siguió a lo suyo y yo solo maldije mi propio orgullo. Me seguía machacando con lo que tenía entre las piernas, maltratando más la zona si cabía y yo sólo supe esperar a que terminase.

Se corrió al fin, paró aquel movimiento matador y se echó encima de mí recuperando el aire que había perdido por el esfuerzo. Cuando hubo recuperado todo volvió a mi boca y me besó sin parar mientras no se daba cuenta que mi cara estaba húmeda por mis propios lloros. Y fue cuando me quejé de nuevo que se dio cuenta de lo que había pasado.

Se sobresaltó y me agarró la cara preocupado preguntándome sin parar que me pasaba, porqué lloraba y fue ahí cuando rompí en llanto. Cerré mis ojos fuertemente y me agarré a él.

- Me... me duele mucho Jae...

Se asustó al ver como lloraba desconsolado. Salió de mi interior y fue rápido para ver que sucedía allá abajo. Miré su cara y vi como le cambiaba la expresión, estaba serio y me vio que lo miraba. ¿Que pasaba ahí para que cambiase su cara tan bruscamente? Se acercó a mí y empezó a pedirme perdón mientras me besaba el rostro y decirme que estuviera tranquilo que no era nada que no pudiera curarse.

Dicho eso me sobresalté y me levanté casi sentándome. Pero algo importante tenía que ser porque nada más hacerlo sentí un pinchazo y escozor seguido. Mis ojos actuaron solos cerrándose por aquel nuevo dolor y escuché como Jaejoong me decía que me calmase y que me diese la vuelta que él me lo iba a curar.

Así lo hice, me di la vuelta y lo vi yendo al baño y volver con una crema en las manos. Mis ojos todavía tenían rastros de lágrimas, atendí en todo momento lo que hacía. Se sentó a mi lado en la cama, fue limpiando con una toallita y con esa crema que traía fue directo a mi trasero a calmarme la zona. Volví a sentir ese escozor y me sobresalté con el toque frío entre mis nalgas.

Su voz melosa decía y prometía que me lo iba a curar cuanto antes y que era su culpa por haberse dejado llevar. Me pedía perdón sin parar y vi como aquello le estaba afectando. ¿Pero como podía yo juzgarlo? más cuando ponía esa cara de pena...

Me echó la crema y me sentí algo más aliviado, aunque no lo suficiente.

Se echó a mi lado y me acarició la espalda mientras yo miraba a la cama con la cabeza de lado. Se acercó y me besó, yo levanté mi vista y vi su sonrisa cerca de mí. Era tan guapo y perfecto... aunque la sesión de cama había sido horrible me quería y se preocupaba por mí.

- Duerme mi amor... que ya es bastante tarde... descansa...

Diciendo eso me arropó junto a él y se tumbó a mi lado boca abajo mientras iba besando mi cara. Cerré mis ojos y traté de dormirme.

Al menos el mal rato había pasado.

---


Al día siguiente había amanecido en la misma posición, no imaginaba que estaba tan cansadísimo. Después de que tanto el día como la noche fueran un total caos me derrumbé molido en la cama de mi novio.

Abrí los ojos y pude escuchar el sonido procedente de la cocina, Jaejoong estaba creando un gran escándalo, me preguntaba que estaría haciendo ya que no sabía cocinar ni un huevo frito.

Me refregué bien notando como tenía legañas de dormir e intenté ponerme boca arriba en la cama, fue más doloroso de lo que pensaba. Me di la vuelta e intenté levantarme de allí para poder ir a junto él e impedirle que dejase su cocina echa un asco. Intenté incorporarme y todavía dolía, ese pinchazo que sentí fue el que me avisó que no estaba curado ni por asomo. Suspiré apoyándome de nuevo en la cama y sacando las piernas de ella para apoyar mis pies en el suelo.

Divisé el cuarto, realmente estaba bien revuelto. Mi ropa toda tirada, el calzoncillo e incluso el preservativo que habíamos utilizado la noche anterior. Me puse colorado al recordarlo y fruncí mi ceño, con ese dolor que tenía se me habían quitado todas las ganas de volver a hacerlo en meses. Ahora podía poner la disculpa de mi entrada dolorida para que no intentase de nuevo follar como un animal.

Me despisté mirando el cuarto y vi algo que me resultó conocido, había cosas de Yunho entre aquella leonera de habitación. Me levanté al fin con dificultad y me acerqué a por mi ropa mientras con mis ojos tenía la vista puesta en las gafas de mi amigo. ¿Que hacían allí en medio de la habitación de mi novio? No podía ser, Yunho con lo cegato que estaba era imposible que se olvidase algo que le hacía tanta falta... O era que... ¿Jaejoong ahora usaba gafas? Tenía tan descuidado a mi novio que ni siquiera ahora sabía que estaba cegato...

- Bienvenido al club...

Sonreí al pensar cuantas veces se había mofado de mí por mis gafotas de culo de vaso en el instituto y lo coqueto que él era cuando siempre me decía que sin gafas se me veía mejor, que eran poco estéticas y que me deshiciera de ellas. Me puse la ropa pensando en gastarle una broma o darle un susto con ellas, y fui directo a la cocina donde se encontraba peleando con el jabón de lavar la ropa, enjabonando con ahínco alguna prenda que se le debía de haber ensuciado. Me acerqué a él y por detrás me puse poniéndole las gafas encima para hacer que viera mejor.

- Seguro que ahora ves muchísimo mejor...

Vi como se sobresaltaba y se sacaba las gafas casi soltando un "What the fuck!" como tanto le gustaba decir en inglés. Me miró como no entendiendo nada y le saqué las gafas de nuevo.

- Me vas a decir ahora que las gafas no son estéticas...- miré las gafas y se las volví a poner- no sabía que ahora tenías que ponerlas... la verdad te quedan muy bien... pareces intelectual y todo...

Me empecé a reír de mi propia gracia divertido y vi como me miraba con cara rara. Siempre preocupado por no aparentar un memo. Mi chico era tan coqueto que me sorprendía.

Observé sus reacciones sacándose las gafas de nuevo y mirándolas serio que cambió de expresión a una diferente. Parecía que incluso se había quedado blanco del susto. Estaba tan obsesionado con su belleza exterior propia que no veía que todo le quedaba absolutamente bien.

Me sonrió al entender mi gracia y se las puso de nuevo, pestañeando exageradamente. Me pareció un tanto curioso que se volviera más torpe de lo normal con ellas puestas, quizás era el hecho de no tener costumbre. Se empezó a chulear y a explicarme como era aquello de tener gafas. Realmente era extraño.

Me quedé con él esperando a que terminase lo que estaba haciendo mientras veía como limpiaba. Aunque él me contaba historias y me actualizaba con todo lo pasado mientras yo estuviera fuera de cobertura, yo observaba como limpiaba alguna que otra mancha en la ropa. Siempre le había dicho que la ropa negra se ensuciaba demasiado, aunque le quedaba que quitaba el hipo, siempre tendía más posibilidades de mancharlas con el sudor. Y mi novio tenía un armario monocromático, si usaba otro color que no fuese blanco, negro o vaquero normal, era un milagro.

Veía como no tenía soltura en aquello que tenía tan pegado, una mancha blanca en una camiseta. Entonces me decidí y agarré el jabón por él fregando bien. Se apartó y no tardó en abrazarme por detrás mientras me besaba el cuello, se sacó las gafas dejándolas a un lado ya que le echaba la culpa a la poca costumbre y comenzó a darme mimitos.

Realmente se lo agradecía, quería pasar todo el fin de semana en su casa, pero lo que tenía allí abajo me seguía doliendo incluso sin moverme. En parte quería quedarme ya que no quería pasarme por casa, seguía molesto con mi Hyung, poniendo en dudas a mi novio... ¿Que derecho tenía él?

La furia que me subió por el cuerpo se transformó en fuerza y empeño en borrar aquella mancha, por lo que empecé a frotarla con fuerza pensando que aquello era la cara de mi Hyung-nim que tanta manía le estaba pillando.

- Por cierto... ha sonado el móvil toda la mañana... no lo he descolgado porque no era plan, pero que sepas que tu Hyung te ha estado llamando incesantemente desde que me despertó por la mañana.

Al escuchar eso me descentré de lo que hacía y giré mi rostro para buscar la mochila con mis ojos, miré a mi novio y fui a por el móvil para ver cuantas llamadas había recibido. Junsu Hyung, que lo había dejado solo en aquella enorme casa me había estado dando toques y mandando mensajes incesantemente.

Al mirar las llamadas perdidas y los mensajes, me sentí culpable; ¿Y si me pasé con mi genio?... Realmente tenía un pronto jodido, pero Jaejoong era sagrado, él me quería y me lo demostraba siempre.

Pero negué mi cabeza, ahora que estaba en casa con mi novio no me iría, no a menos que hubiese una fuerza mayor que me obligase a irme de allí. Dejé el móvil donde estaba y fui de nuevo junto a mi novio, me abracé a él y nos besamos. Fue muy cariñoso conmigo en aquel momento y sobretodo atento, se preocupó de que me pusiera la pomada de nuevo para que aquel escozor dejase de doler tanto y aliviara en parte aquella molestia.

Mientras nos besábamos llamaron a la puerta y Jaejoong interrumpiendo nuestro momento de novios fue a la puerta a abrir a quien fuera que picase el timbre. Yunho estaba en la puerta y vi como mi novio le preguntaba con un tono muy seco que hacía en su casa.

- El hermanastro mayor de Changmin me ha llamado diciéndome que era urgente, que si sabía donde estaba que le hiciese el favor de llevarlo de vuelta a casa ya.

Se veía el ambiente tirante, como si pudiese ser cortado por el filo de una cuchilla, Yunho miraba con cara de pocos amigos a Jaejoong y yo me acerqué casi cojeando hacia él preocupado, realmente no quería que se volviesen a llevar mal, no ahora que al fin se habían empezado a llevar bien.

Le sonreí y le toqué el brazo. Hice que su mirada se virara hacia a mí y le pregunté que era lo que era tan urgente. Yunho giró su rostro de nuevo a Jaejoong y me miró de nuevo.

- Sólo me ha dicho que tus padres están de camino para casa... que os espera una buena, que no te va a poder cubrir

Me alteré, seguramente habían visto mi pelea con él sin sentido y seguramente habían escuchado lo de mi novio. No estaba preparado para decírselo a mi padre. Me puse todo nervioso al pensar la que se podría amar y más de la manera tan agresiva con la que actuara.

Los miré a ambos y fui a por mi teléfono para llamar a mi hermano a ver si era lo que yo pensaba. Marqué su nombre desde mi smartphone y lo llamé, acto seguido descolgó y sin decir hola ni nada me preguntó donde estaba, bastante afectado me preguntó incesantemente si me encontraba bien.

Se le veía muy preocupado y su tono de voz no parecía el de siempre. Le pregunté que era aquello tan urgente que quería de mí, pero sólo supo contestarme una cosa.

- Engañé a tu amigo para poder dar contigo, ahora que me coges el teléfono atiende, vuelve a casa... sabes que no puedes andar por ahí descuidando tu estudio... Changmin esta semana tienes el resto de exámenes parciales... no hagas de nuestra pelea la escusa para no estudiar... deja de ser rebelde...

Fruncí mi ceño y le quise mandar a la mierda, pero dos figuras delante de mí que me atendían en su aura extraña me cortaron el rollo. No sabían lo bien que me llevaba con mi hermano por lo que me disculpé sonriendo y me fui al cuarto de baño cerrando la puerta tras de mí.

- Eres un incordio... el único que me ha estado amargando el estudio has sido solo tu- me reí con la nariz mientras me sentaba en la tapa de la taza del váter- deja de ir de Hyung modelo a seguir... ¿Me repateas lo sabías?

Fui echándole un vistazo al cuarto mientras miraba como tenía revuelto aquello y escuché un suspiro de mi Hyung. Miré a un lado poniendo morritos de desaprobación y vi algo que me llamó la atención. Dos cepillos de dientes en el escurridor. Me acerqué allí y miré los colores, agarré uno rojo y lo inspeccioné; todavía tenía aquel cepillo que utilizaba desde hacía un año. Una de las cualidades 'refinadas' de mi novio era que cuidaba mucho sus cosas. Sonreí al ver hasta que punto era cuidadoso e hice memoria.

Juraría que el mío era de color amarillo, pero aquel era azul claro y estaba realmente usado. Miré si era de los tipo blando ya que yo sufría de problemas de encías y era del tipo duro. Quizás leyera mal, aquel azul no podía ser de ninguno, tanto mi novio como yo utilizábamos cepillos del tipo blanco, además de la misma pasta dentífrica ya que teníamos sensibilidad en los dientes y él más acusada todavía que yo, aparte de tener facilidad para que le sangraran. Me cercioré de que el rojo fuese blando y así era... Entonces, ¿De quien era aquel cepillo duro?...

Escuché un cristal romper y como mi hermanastro me descentrara de mi ensimismamiento con aquellos cepillos.

- ¿Changmin?...

Volví en mí y escuché como había caído algo fuera de aquel baño. Me acerqué a la puerta y con cuidado la abrí.

- ¿Changmin que pasa?...- volvía a repetir Junsu Hyung a través del auricular

Algo no me gustaba en como mi novio y Yunho estaban recogiendo los cristales de aquel vaso que había caído al suelo; manteniendo una conversación bastante acalorada en bajo, lo suficiente para no escucharles y ver como los ojos de ambos prácticamente se clavaban en el de su opuesto. Aquellas miradas... ¿Por qué se sentía extraño el ambiente?

Tragué saliva y fruncí mi ceño, ¿Que tanto secretismo? ¿Que tramaban?...

- Ahora voy a casa... le pediré a Yunho que me lleve...

Colgué y volví mi vista a aquellos cepillos de nuevo con el ceño fruncido, no quise pensar, no de momento por lo que salí por la puerta una vez calmado y me acerqué a ellos viendo como callaban nada más verme.

- Yunho... acércame a casa por favor... es urgente como dijo mi hermano...

Yunho levantó la vista del suelo y asintió, al mismo tiempo que vi como con una mirada parecía comunicarse con mi novio, tan penetrante y tan llena de furia que mi corazón dio un vuelco al pensar la tontería más grande que jamás se me podría haber imaginado.

Se levantó junto con Jaejoong, observé toda la escena callado; mirando sus expresiones y analizando cada movimiento, aquel simple gesto hizo darme cuenta de que algo sucedía y yo no me estaba enterando.

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