Mi infierno propio y personalizado - cap 4

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Esto es la guerra


Mi mirada al darme cuenta que estábamos solos cambio por completo y asentí cuando mi hermano me dijo que fuera a descansar un rato antes de cenar. Se giró y lo vi andar de camino a su cuarto con ese libro. Pero no me daba la gana de descansar sino de molestarlo, de hacerle lo mismo que me había hecho a mí durante todas estas semanas.

Fui a mi cuarto a ponerme cómodo ya que el día era caluroso, se acercaban las vacaciones de verano y sólo me quedaba una semana para finalizar las clases. Todavía tenía que estudiar, pero en ese momento sentía que la venganza era más importante que nada.

Me acerqué a mi televisión encendiendo mi play station y puse el volumen a toda ostia. Ya que mi amigo no podía venir a jugar me terminaría el juego sólo yo otra vez. Sonreí al sentarme en el suelo y me puse a dar disparos a diestro y siniestro, lo provocaría un poco, al menos lo haría salir de su cuarto para darme una orden...

Pasé 4 niveles de aquel juego de guerra y noté como si no hubiera escuchado apenas nada del ruido que hacía ese juego. Por lo que opté a subir el volumen y ponerme a pegar gritos exagerados. Me emocioné tanto que hasta me acerqué al televisor todo viciado al juego olvidándome de mi misión principal, el molestar a mi hermanastro.

Pero fue en mi ensimismamiento que noté como la puerta se abría lentamente y entraba alguien. Escuché sus pasos cerca de mí y yo cerré el pico esperando que me dijera algo. Seguí atento a la pantalla y se puso a mi lado, me miraba fijamente y pronunció mi nombre. Yo sacaba mi lengua y me relamía todo atento mientras mi hermanastro Hyung perdía la paciencia poco a poco.

Realmente tenía aguante y no fue hasta que vi como apagó mi televisión que le pegué un grito y él me miró serio.

- ¿Te importaría no hacer tanto ruido? se oye por toda la casa el estruendo de los disparos...

Mi hermanastro me miró serio y con el ceño fruncido y yo me levanté y encendí la televisión casi pegándome a su cuerpo y mirándolo desde mi altura. Vi como levantaba su mirada y me seguía mirando fijamente.

- Tendrías que descansar...

Me di la vuelta y me senté en el mismo sitio, empecé el juego sin bajarle el volumen y lo ignoré. Él volvió a apagarme la televisión y me levanté acercándome a él mirándolo fijamente.

- ¿Me tienes que controlar hasta en mi descanso?... ¡Déjame en paz!

Junsu Hyung me miró con el ceño más fruncido e intentó replicarme, pero no le di opción a responderme ya que le señalé la puerta y él me apartó sólo para salir. Me dio un último repaso y se fue por la puerta cerrándola sin pegar portazo.

- Muchas gracias...

Sonreí victorioso y me tumbé en el suelo de nuevo apoyado a mi cama. Volviendo a jugar.

Me sentía genial al haberle pegado ese grito y al haberme "insubordinado" contra mi dictador. Se sentía tan genial el haberme enfrentado a él que me empecé a reír a carcajadas.

Pero mi risa fue cortada cuando sin más la luz de mi habitación se fue ¿Que había pasado?...

Salí raudo de mi cuarto viendo como mi hermanastro iba andando mientras bloqueaba su móvil y había luz en todas las habitaciones menos en la mía.

- ¡Oye tú!

Mi hermanastro Hyung se dio la vuelta con el ceño fruncido y me miró.

- ¿Te piensas que esto es una casa cualquiera? Al menos aprende a mantener las formas... ¿Quieres relajarte? no hagas tanto ruido.

Me cabreé al verlo todavía con esa prepotencia dirigirse a su cuarto y meterse dentro. Me cabreé ¿Quería algo silencioso? ahora vería...

Fui al jardín a preparar mi siguiente ataque y fui directo a mi bici de montaña. Lo sabía, me estaba portando como un criajo mimado, pero quería devolvérsela.

Monté en mi bici y di vueltas por el jardín para ensuciar bien las ruedas de tierra y fui directo al interior. Di paseos por toda la casa y luego subí a los cuartos con la bicicleta a cuestas. Me puse a andar por todos los pasillos incluso aproveché que vi que había dejado su cuarto abierto y fui directo con la bici a manchar su suelo.

Entré empujando la puerta y lo vi cambiándose con el culo al aire. Me di una vuelta por su cuarto viendo como me miraba con cara asesina y le revolví todo, le manché la alfombra e incluso le tiré cosas al suelo mientras veía como guardaba las composturas.

- ¿No decías que no hiciera ruido? - me empecé a reír a carcajadas, paré la bici y lo vi sosteniendo su bañador delante de sus partes mientras me miraba directamente- Igual que mandas a los sirvientes que me saquen la luz del cuarto podrías mandarles limpiar todo esto...

Sonreí con cara de loco y me fui del cuarto. Le estaba jodiendo y bien. Más de una vez podía ver la obsesión que tenía con las formas, la limpieza y el orden. Lo que acabara de crear en su cuarto sólo había sido el principio de una guerra donde ahora habría dos bandos evidentes.

Fui corriendo por las escaleras incluso montado en la bici y me fui a mi cuarto corriendo a ponerme el bañador. Ahora se enteraría ese rubiales.

----

Ya en la tumbona esperé con cautela a que mi hermano, después de ordenar que limpiasen todo; viniera. Todavía en aquella tarde calurosa, los rayos del sol calentaban mi piel. Me había puesto solamente el bañador, bien atado por si mi siguiente jugarreta le hacía aprovecharse y bajarme los pantalones.

Al fin llegó, con el bañador y una camiseta de manga corta, se sentó a la sombra de la sombrilla y siguió con aquel libro en latín que tan ensimismado lo tenía.

Ahora era yo el que no dejaba de observarlo a cada momento, rara vez levantaba su mirada y la dirigía hacia mí. No paraba de preguntarme si ya lo tenía enfadado o por el contrario seguía impasible a mis rebeldes acciones en su contra.

Pasaba las páginas sin inmutarse y me molesté al ser ignorado. ¿Tanto le costaba prestarme un poco de atención como había hecho todos estos santos días?

Me levanté de la tumbona y dejé mis gafas en ella. Me estiré e hice el monguis un poco para que me mirase y seguía ignorándome. Tenía que conseguir su atención.

Entonces simplemente me lancé a la piscina, me sumergí hasta el fondo, buceé un poco y luego salí a la superficie. Seguía sin prestarme atención. Ni me miraba, ni me atendía, sólo se centraba en ese libro. Quería pelearme con él... era divertido.

Entonces me apoyé en el borde de la piscina y lo observé.

- Deja de estudiar tanto... se te va a freír el cerebro...

Vi como su boca intentaba no hacer una mueca tipo sonrisa con sus labios y prosiguió leyendo.

- Rubiales... el tinte con el calor te puede causar graves problemas... se te meterá en el cerebro al fundirse y te lo comerá poco a poco... ¿No leíste las contraindicaciones?

Me eché a reír por las ocurrencias que me salían solas y me maravillé. No pensaba que tener un hermano fuese tan divertido.

Vi como sonreía al final y seguía sin mirarme, como me molestaba eso. Que fuera el súper pijo Hyung no le quitaba de ser un poco descortés y maleducado... no todo tenía porque ser refinado.

Quería escucharlo insultándome y hablándome con palabrotas.

- ¿Que pretendes Changmin?- decía finalmente cerrando el libro y mirándome fijamente como siempre hacía con esos ojos chocolate, mientras me brindaba una de esas sonrisas que hacía que sus ojos en forma de gotita se entrecerrasen atendiéndome solamente a mí.

Lo miré sonriendo ladeando mi boca y salí del agua. Me puse a su lado viendo como mis gotas empezaban a mojarle y lo agarré tirando de él hacia mí atrayéndolo al agua y tirándonos los dos.

No entendí porqué hice eso y sobretodo porqué lo quería tener tan cerca de mí, pero así lo sentía. Quería tocarlo y que eses ojos me observasen como me habían estado observando todos estos días.

Salimos a la superficie con el pelo todo mojado y me acerqué a él agarrándolo fuerte y haciéndole una aguadilla. Lo solté y vi como el pelo rubio se le ponía delante de la cara tapándole los ojos y haciendo que tosiese por el agua tragada.

No recibí queja alguna, pero sí actuó como esperaba. Se acercó a mí e intentó hacer lo mismo, a lo que lo agarré y empujé tan fuerte como él a mí. Nos fuimos echando agua forcejeando el uno contra el otro, rozando nuestras pieles y probando la fuerza del opuesto.

Hasta que al final pude sobre él y le hice otra aguadilla mientras me abrazaba a él bloqueándole los brazos, hundiéndonos hasta el fondo. No sabría decir cuanto tiempo estuvo aferrado a mí forcejeando, sólo supe que se me fue de las manos...

Al notar como mi hermanastro no respondía contra mis intentos de gastarle una jugarreta me asusté. Lo solté y volví con él a la superficie. No abría los ojos y estaba con la boca semi-abierta. No podía ser, esa vez me había pasado, había conseguido que tragase agua y yo... no sabía hacer la maniobra de reanimación.

Me asusté, mucho, demasiado y corrí hasta el borde de la parte menos profunda de la piscina. Lo agarré fuertemente con mis dos brazos y lo tumbé en la piedra del borde de la piscina, me puse de rodillas y lo miré. Estaba completamente quieto, no se movía. Me entrara el pánico.

- Dios mío... Junsu...- le abofeteé la cara y mis manos empezaran a temblar- Dios mío Hyung... que no sé como se hace esto...

Mis labios empezaron a temblar y mis ojos por la impotencia sintieron querer llorar. Tenía los músculos súper tensos al verlo allí, desfallecido por un simple juego.

Apoyé mis manos en su cuello y noté como todavía tenía pulso, solo había tragado agua. Tendría que hacerle el boca a boca.

Me puse nervioso, hasta ese momento no me había dado cuenta de lo atractivos que tenía los labios, eran gruesos y muy apetecibles, pero estaban perdiendo el color rosado que siempre tenían por lo que me decidí a hacerlo. Tenía que hacerlo respirar.

Levanté su mentón con delicadeza, tanta como mis manos temblorosas me dejaban y le tapé la nariz. Fui acerándome poco a poco hasta sus labios y pillé aire cerrando mis ojos.

Estaba temblando, jamás besara los labios de un hombre hasta los de Jaejoong, sentía miedo, no quería que por mi culpa mi hermanastro se fuera al otro barrio, no cuando al fin tenía uno al que molestar.

Mis labios estaban a centímetros de los suyos cuando sentí como me tocaban con unos dedos y un "¡Uh!" salía de la boca de mi desfallecido hermanastro sobresaltándome y haciendo que resbalase cayendo hacia atrás a la piscina...

Noté el planchazo a mi espalda, como del susto no supe controlar la caída y terminase por tragar agua. Tan pronto mis pies tocaron el suelo me impulsé y salí a la superficie tosiendo. Ahora el que había tragado agua de verdad había sido yo.

El pelo me impedía ver con claridad y sentí como unas manos me tiraban de mí y me ayudaban a salir del agua. Junsu Hyung me agarró y me hizo sentarme mientras con sus manos me daba toquecitos en la espalda para ayudarme a echar el agua tragada.

Sentí como se sentaba de rodillas a mi lado mientras sus golpecitos eran menos fuertes.

- ¿Estás bien?

Tosía y respiraba fuertemente para recuperar el aire. Vi como dejaba de estar de rodillas y se sentaba a mi lado en el suelo acariciándome ya la espalda

- Si lo necesitas puedo hacerte la respiración boca a boca...

Giré mi rostro y lo vi muy pegado mirándome tan de cerca que me sonrojé al ver como sus ojos se iban entrecerrando y acercaba su boca a la mía.

Yo no supe que hacer, me había quedado bloqueado y la única respuesta que dí fue quedarme quieto con los ojos cerrados fuertemente esperando el inminente beso que nadie más que Jaejoong me había dado.

Me sentía infiel....

Cerré mis ojos durante largo tiempo, pero no hubo ningún contacto por su parte. Abrí los ojos y fue entonces al verle la cara que se echó a reír.

Su risa me alteró, me dejó descolocado. Mis mejillas ya no estaban coloradas, estaban rojo pimiento morrón ya tirando a granate.

Que vergüenza más grande...

Me molesté al sentir como se burlaba de mí y lo empujé pero se aferró a mí abrazándome y acariciándome el pelo. Giré mi rostro e intenté soltarme de su agarré. Estaba enfadado...

Me reboté y le empujé a un lado, ya estaba bien de tanta mariconería. Me levanté y me fui directo a casa, no tenía ni ganas de verlo más ese día.

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Por mucho que lo intentase, mi estomago rugía sin parar. Tanto esfuerzo por molestarlo y el ejercicio que hiciéramos en la piscina me habían abierto el apetito...

Después de la ducha que me diera nada más regresar al interior, me tumbé en cama escuchando como mi estómago se quejaba sin parar. Tenía hambre no podía remediarlo, pero no quería más acercamiento con mi hermano por hoy, ya tenía suficiente...

Un golpecito en la puerta me hizo girarme a un lado dándole la espalda a la puerta, sabía que era él y no le di paso. Aún así entró y se acercó a la cama y la rodeó hasta ponerse delante de mí.

- Pronto servirán la cena y se oyen los rugidos de tu estómago desde el extremo más alejado de mi habitación...- hizo una pausa y me miró con unos ojos extraños- si no quieres comer conmigo no comas... pero no te encabezones en tonterías... lo de la respiración boca a boca era sólo una broma... jamás te besaría sabiendo que tienes novio... no te preocupes...

Me revolvió el pelo y me dejó sólo. Vi como se iba de mi lado, desde que viniera de clase no sólo estaba siendo más amable conmigo y comprensivo de lo normal, sino que me hacía caricias y aunque me mirase de esa forma que siempre me miraba; me sonreía...

¿Cómo sabía que tenía novio?

Me levanté de cama y fui corriendo rápido hacia la puerta antes de que saliera. La agarré y le di paso mientras nuestras miradas se quedaron fijas entre los dos. ¿Que había visto en mí que sabía que no estaba soltero?

Nos dirigimos en silencio al comedor y nos sentamos uno enfrente del otro. Nos sirvieron la cena y empezamos a comer. Lo observaba en todo momento, veía como se colocaba la servilleta, como estaba sentado, la manera en que agarraba los cubiertos y su forma tan refinada al comer.

Lo imité, pero era complicado...

Hice mi mejor esfuerzo en poder ser lo educado comiendo como él lo era, pero me aburría. Esa pose me hacía doler la espalda y terminé encorvándome y apoyando mis codos en la mesa mientras con el tenedor jugaba con el puré de patatas y los guisantes.

Hacía muecas con mis ojos y recolocaba mis gafas pensando cómo era posible que sin yo decirle nada, supiera que era gay, que era 'principiante' y sobretodo que tenía novio. Mi mente pensaba que podría haber dicho, siempre fuera cauteloso en no revelar mi orientación sexual delante de nadie que no le importase lo más mínimo que sólo podía pensar que algo viera de mí que así le hacía creer.

Y lo peor es que siempre acertara... ¿Porqué alguien que no conocía de nada me conocía tanto?

Lo miraba descaradamente comer, de esa manera que me ponía negro. ¿Tenía que estar fingiendo compostura delante de un 'plebeyo' como yo? Ya no había padres a los que tener que agradar con los buenos modales...

Me molestó tanto que jugando con los guisantes, agarré la cuchara y le lancé uno acertándolo en el puré de patatas. Solté una risita y vi como mi hermanastro Hyung se quedaba con las cejas levantadas mirando su plato.

Ni se inmutó... y siguió comiendo

¿Porqué tenía esa manía de no picarse ni prestarme un poco de atención cuando quería jugar?... ¿Tenía que ser siempre él el que tuviera la batuta?...

Era injusto....

Volví a poner otro guisante en la cuchara y se lo lancé acertándole en el cocote, volví a reírme pero esta vez más escandalosamente. Era tan divertido, quería que se picase conmigo.

Levantó su mirada y me miró por un minuto mientras volvía a comer. Yo refunfuñé al ver que pasaba de mí y me puse a jugar con la comida. Pero sentí un leve golpecito en mi cabeza.

Mi hermanastro Hyung me había contraatacado.

Sonreí al verlo agarrar otro guisante y tirármelo que empezamos una guerra de lanzar guisantes al otro y todo lo que teníamos en el plato de guarnición con el puré de patatas.

Pero una llamada nos molestó haciendo que tuviéramos que parar la pelea. Mi hermanastro descolgó y con una cara bastante sorprendida abrió los ojos como platos y yo lo atendí ¿Quien era que llamaba? Sacó el auricular del móvil de la oreja y puso el manos libres encima de la mesa.

Escuché las voces de nuestros padres echándonos la bronca por haber vuelto la casa del revés. Tanto la madre de mi Hyung Junsu como mi propio padre nos riñeron por ser tan desordenados y portarnos como dos niñatos mientras ellos no estaban.

Al parecer desde los móviles habían revisado las cámaras de seguridad de la casa que habían grabado nuestras peleas y el mal comportamiento de ambos. Me sonrojé y me sentí controlado. Busqué como pude en aquel comedor el lugar donde podría estar situada la cámara y di con ella. Allí, desde aquella cámara nuestros padres podían vernos en directo. Lo habían visto todo.

Como castigo por nuestro mal comportamiento, dieron orden que los criados, cocineros y todo el mundo que se encontraba trabajando en aquella casa se tomaran días libres, como de vacaciones para que mi hermanastro y yo aprendiéramos una lección, hasta el momento en que los padres de ambos regresaran a casa.

Dicho y hecho, en un santiamén nos quedamos en una casa enorme completamente en silencio.

Nos miramos detenidamente durante unos minutos como intentando comprender lo que había pasado en cuestión de segundos y fue que vi a mi hermanastro Hyung recoger los platos que me di cuenta que ahora nos tocaría vivir la vida de lujo con todas sus consecuencias. Nos tocaría limpiar, nos tocaría fregar, nos tocaría hacer la colada y sobretodo... limpiar los baños.

Miraba sorprendido como mi Hyung no protestaba y hacía las cosas, no como con asco, si no como un deber. No se quejó por nada, solo mantuvo su boca callada y aceptó lo que había que hacer. Aunque me molestaba bastante se le veía bastante maduro en los momentos que tenía responsabilidad.

Me sacó el plato de la mesa y yo lo agarré haciendo que su mirada fija en aquel plato se distrajera por un segundo y me mirase.

- Te ayudo...

Me levanté de la silla y recogí todo junto a él. Llevamos los platos a la cocina y los dejamos en el fregadero. Mientras él se colocaba los guantes y el delantal con arte, yo lo observaba asombrado, parecía que tenía bastante práctica con el tema. Me sonreí a mí mismo y me puse a su lado para limpiar la loza y los cubiertos. Era gracioso ver que se lo tomaba en serio, no sabía si era por el hecho del castigo o por que le tocara más de una vez hacer esto mismo.

- ¿Ya te han castigado así muchas veces o qué?... ¿No será mejor que yo friegue?... tu tienes las manos demasiado finas y delicadas...

Intenté agarrar el plato que sostenía y sacarle el freganzo pero me echó a un lado indicándome que aclarase los platos. Me resigné y lo observé, no se imaginaba lo gracioso que era verlo tan centrado y la soltura que tenía.

- En Boston no me queda otra opción que hacer las cosas por mí mismo- lo miré con los ojos abiertos y él me miró igual- ¿No te contaron que estaba estudiando en el Harvard Business School?...- sonrió- ¿O quizás no atendiste cuando te lo dijo mi madre?

Me sonrojé al ver como acertaba, seguramente me lo habían dicho pero si no lo recordaba sería por eso mismo, porque pasara de todo. Me sentí culpable y miré al agua correr pero una mano me acariciaron la cabeza revolviéndome el pelo y esa misma puso mi flequillo detrás de mi oreja dulcemente.

- No pasa nada... no te preocupes...

Giré mi cara sintiéndome culpable y volvía a sonreírme. ¿Por qué tenía una cara tan angelical? Era dos años mayor que yo... ¿Porqué diablos era tan.... tan...... tan? No sabría describirlo... pero la única palabra que se me pasaba por la mente era "mono".

Tenía una hilera de dientes blancos perfectamente colocados y alineados. Sus labios eran gruesos y tenían una forma muy bonita, incluso al sonreír formaban unos hoyuelos a cada lado que le hacía incluso más dulce. ¿Mi Hyung era realmente un Hyung? se le veía tan inocente en apariencia que cualquiera diría que por mi altura yo sería el mayor.

- Es normal cuando estás con alguien... cuando uno está enamorado a veces no ve las cosas como son.

Junsu Hyung volvió a fregar y vi como cambiaba su expresión, ¿Que era lo que sabía o a lo que se refería con eso? Lo miré por un instante hasta darme cuenta de que mi fregadero estaba hasta arriba de cosas y él estaba terminando.

Me apresuré a aclarar todo del jabón y no pude evitar pensar si se refería con eso a algo más que lo evidente. Me mosqueó y al final terminé por preguntarle.

- ¿A que te refieres con eso?...

Soné un poco alterado la verdad, no me gustaba que tuviera nada que decir de Jaejoong cuando ni siquiera lo conocía. Me estaba molestando el hecho ese más que nada en el mundo. Él no era nadie para decir ni opinar nada de él. Estaba ya algo alterado y mi Hyung ni siquiera empezara a hablar...

Me miró a la cara con una expresión distinta a las que anteriormente había tenido y apretó los labios mirando al lado como pensando la forma correcta de expresar lo que quería decirme.

- Yo os vi... os vi cuando dimos la vuelta para ir a hacer compras- me miró con unos ojos muy expresivos, transmitiéndome que no fuera su intención- te vi con él y...- me quedé alarmado por ese "y"- no me fío de él...

Dejé el plato bruscamente en el fregadero de nuevo y miré a mi Hyung con cara de pocos amigos. ¿Él que sabía?... No debí de permitirle meterse en donde lo le incumbía. Me aparté un poco de él y fui a apoyarme a la encimera detrás de nosotros con las dos manos.

Intentó disculparse pero aún así fui yo el más duro de los dos al responderle bruscamente que se estaba equivocando con Jaejoong. Sentí su mano sobre mi hombro y como calmado intentaba explicarme que no era mal intencionado.

- Sólo te digo que la forma en que vi mirarte y toda su expresión corporal no dice que tenga muy buenas intenciones contigo...

Me giré y le empujé.

- Tú no sabes nada, ni siquiera lo conoces... Claro que no tenía buenas intenciones porque estaba deseoso como yo de poder hacerlo... no te metas donde no te llaman

Sentía que si mi hermanastro continuaba terminaría la cosa muy mal. No quería escucharle, no quería que continuase por lo que di el primer paso en salir de aquel habitáculo. Pero el jodido de mi Hyung, me agarró del brazo intentando ser más directo y preciso.

- Changmin ese chico no tiene buenas intenciones contigo, por mucho que sea tu novio, no se le ve legal... créeme... tengo bastante experiencia con los de su calaña... no te dejes engatusar por alguien como él...- me miró e intentó que yo lo mirase- no dejes que alguien como él te deshonre de esa manera...

¿Que me estaba contando? ¡¿DESHONRAR?! ¿Acaso ahora vivíamos en tiempos feudales?

Me deshice de su agarre y me saqué el delantal que me había puesto para ayudarle, lo hice un bollo y se lo lancé. Por mis cojones cuadrados que no me quedaría para aguantar un par de sandeces como las que tenía que escuchar de su boca. Lo miré con cara de mala ostia y salí de la cocina dando un portazo. No quería escucharlo más.

Me fui directo a mi cuarto y agarré mi mochila; saqué los libros y empecé a meter toda la ropa que se me ocurría llevar conmigo. Me iría a casa de mi novio y estaría allí hasta que me obligasen a salir de allí o me encontrasen. Y por suerte nadie sabía donde vivía.

Con mi maleta llena escuché como unos pasos se acercaban a mi habitación y marché raudo. Sólo escuché la voz de mi hermano llamarme, al cual ni escuché. Me fui a la puerta de salida y cogiendo la bici, me fui directo a casa de mi novio.

Ya no aguantaba más.

Con mi bicicleta fui todo lo rápido que pude hasta llegar a aquel bloque de pisos donde él vivía. Quizás llegaba de improvisto y no tenía ni la casa recogida como de normal. Pero me daba igual, estaba deseoso de verlo y de cumplir al final aquello por lo que tanto ansiábamos los dos.

Pique el timbre de su casa y escuché algo de barullo en el interior, estaba seguro que sería una gran sorpresa para él. Y así fue.

Abrió la puerta con el albornoz y me vio allí con la mochila acuestas mirándome con esos ojos abiertos como platos, no se esperaba mi visita. Fue incapaz de articular palabra, algo que no era propio en él, por lo que me lancé a sus brazos y le dí el beso más apasionado que jamás había pensado darle.

- Devórame, aliméntate con cada centímetro de mi cuerpo... esta noche quiero ser tuyo...

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