Look at me again: Cap. 3

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Sin miedo a nada… ¿Nada? (Parte 2)


Luego de llegar a ese departamento todo se volvió confuso para Junsu. Recordaba haber visto como el tal Jared se llevaba a Yoochun aparte de todos, y a lo lejos ver como discutían acaloradamente, tuvo el impulso de ir con ellos cuando su amigo se cubría el rostro con una de sus manos en gesto cansado, pero unas manos alrededor de su cintura lo detuvieron. Giro su rostro para ver a la chica con la que Changmin había pasado casi toda la noche sonriéndole de medio lado, noto también que la muchacha tenía la expresión vacía.



―El imbécil de Jared dice que no hay que molestar cuando los grandes hablan―le dijo con un tono infantil que a Junsu le pareció irritante― chunchun es un “grande” para mi primo…―pese a que él se removía incomodo la muchacha no le dejaba ir y seguía hablando― A mi me gustaba mucho Chun…pero el muy idiota es como todos... no me ve como mujer…―detuvo todo intento de alejarse al verla derramar unas cuantas lagrimas que no alcanzaban a ser un llanto.

―Te…―quiso preguntar algo, pero la expresión de ella se volvió fría y su cuerpo se tenso haciéndolo aparte de callar mirar hacia donde ella veía. El alma se le fue a los pies al ver como Jared se abalanzaba sobre Yoochun besándolo desesperado por unos eternos segundos, para luego verlos perderse por un pasillo.



―Los grandes solo juegan con los grandes…―la muchacha lo soltó dando un par de pasos atrás― ¿Crezcamos juntos?... ―estiro su mano hacia un Junsu que le miraba sin dar crédito a lo que sus ojos vieron antes ni entender las palabras de la chica― Somos los niños aquí… los idiotas que jamás han viajado…―el muchacho tomo la mano que era extendida― Cahiome…―la sonrisa que le dedico helo la sangre en las venas del coreano. Desde el momento en que Seung Hyun decidió que Changmin no podía entrar a ese departamento supo que estas paredes no escondían nada bueno. La voz que hablo una hora atrás, ahora gritaba que tuvo razón al decir aquello, no solo Yoochun se había perdido con alguien más quien sabe donde, en un sillón podía ver como Jaejoong devoraba la boca de un Yunho que perdía sus manos entre las ropas del mayor.

― ¿De qué estas hablando? ―no lograba dar un significado a las palabras de la muchachas, y aun así le seguía entre las personas (Que no sabe de donde salió tanta gente) que disfrutaban de una fiestas donde lo menos que importaba era bailar o la música, lo principal parecía ser involucrarse con personas desconocidas más haya de dos o tres besos húmedos.

―Junsu ¿cierto? ―la chica lo miro con una sonrisa ladina, de aquellas en que te siente estúpidamente ingenuo al no comprender lo que te dicen. Él asintió― ¿Has escuchado alguna vez el dicho “Cuando estés en roma has lo que hacen los romanos”? También se aplica en este departamento amigo mio―le dijo sacando una especie de joyero, abriéndolo para mostrarle unos polvos blancos tan parecido al talco que le ponen en el cuerpo a los infantes, y una cucharita más pequeña que las de café. Entonces recordó las palabras que dedicasen a ella los chicos.

―No creo que sea algo que deba hacer para que los chicos me quieran o no―Junsu no es tonto y todo el mundo lo sabe. No es tan inocente, aunque nadie más que su gemelo sepa eso.

―oh… ¡pero que iluso! ―la mujer carcajeó con descaro cerrando la caja de golpe al tomarse el vientre- eres un verdadero idiota…-reía sin importarle la expresión molesta en el rostro de Junsu― Amigo mío, tu realmente no entiendes ¿No? ―la carcajada fue remplazada por una sonrisa ladina que irritaba tanto o más que la cesada risa a un Junsu que intentaba saber a que se refería―Jared riño a tu amigo… están “Juntos” ―la ultima palabra taladro la cabeza de un castaño que no quería entenderla. Sus ojos estaban achicándose en una expresión de impotencia y enojo, cristalizándose porque una esperanza desconocida fallecía― También me molesta―sentencio ella― Entonces Junsu, amigo mío, ¿Vas entrar en la competencia por Chunchun? ―rodeo el brazo derecho del coreano que tenía la mirada fija en el frente, perdido en un sitio donde ninguno de esos extranjeros existía. Ignorante de la miradas cómplices entre la mujer y Tom que bebía en el mini bar del departamento sin perder detalle de lo que hacía su hermana. Satisfecho de ella al ver como el mismo Junsu volvía a abrir la caja.

―Enséñame, “amiga mía”―susurro con una sonrisa divertida el joven coreano entregándole la pequeña cuchara― No dejaré que ninguna persona me aleje nuevamente de mi amigo…―la voz de ese Junsu descoloco un poco a la mujer, no se había esperado que destilara esa seguridad ni sensualidad que –ella supo bien- la hizo caer a cualquier capricho de quien se supone debía ser la victima: La cazadora fue cazada.

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Más, el destino traidor
Le arrebato sin piedad
Por puro gusto no más,
Su bonitura y candor.


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― “Lo vale” ― se repitió en su mente una y otra vez esas dos palabras durante las últimas horas, para sentirse menos sucio y humillado. Arrastrándose por esa desordenada cama hasta la mesa de noche, e inhalar el maldito polvo aquel que hace menos tortuosa la situación y disminuye el dolor en su cuerpo tanto como en su alma. Un escalofrío. Ese musculo rugoso paseándose por su columna, esas manos paseándose por sus muslos. Ahora esa boca en su cuello intentando morderlo ― Alto ahí enfermo… ―la voz ronca, se giro empujándolo molesto intentando ponerse en pie.

― ¿Enfermo? Jajaja… bien que lo gozaste ―el mayor sabía perfectamente que el único en disfrutar fue él, que su amante no sintió ni la mitad del placer que a él le embargo, pero eso era algo que no le importaba; Había conseguido lo que quería y listo, allá fuera tenia la certeza que sus primos harían su trabajo. Y Que el “Sacrificio” de Yoochun fue en vano. Porque como siempre él ganaba.

El pelioscuro no respondió nada, se levanto y vistió para salir lo más rápido posible de ese cuarto sin percatarse de la sonrisa satisfecha del mayor que se dejaba caer sobre la cama complacido con los acontecimientos de esa noche. ¿Por qué habría de importarle un imbécil al que solo lo quería llevar a la cama? Más importante era la tierra en los pies del perro del vecino.

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De lo que fue aquella flor
No le quedo ni su sombra
Se convirtió en un escombro.


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Yoochun entro al baño para lavar su cara buscando en uno de los cajones con temblorosas manos esa cajita azul, no podía creer lo débil que es. La primera vez había sido hace un mes y pese a que aseguro en esa ocasión que solo “La probaría” estaba otra vez –ya perdió la cuenta- buscando en esa caja, esa jeringa y el mechero que robó hace unas dos semanas de la escuela, cuando descubrió que así era más cómodo disolverla. Ahora la escusa para hacer aquello no era una nueva discusión con sus padres ni el aniversario por la muerte de su hermana ni que extrañaba a sus hermanos, ahora era ese Junsu que bailaba con Cahiome en el salón tan sensualmente, no, ni siquiera eso era el motivo; Era el que se sentía el más grande estúpido al haberle creído a Jared, solo porque tenía miedo, miedo de que al permitir a Junsu estar entre sus amigos lo lleve ha convertirse en la misma basura, en la basura que Seung Hyun no quiere ver convertido a Changmin y que el mismo teme se convierta Junsu.

―Imbécil ―le dijo al que se reflejaba en el espejo, tomo la ligadura atándola alrededor de su brazo, justo por sobre el pliegue de su codo derecho― Era demasiado bueno… como para que cumpla―su dedo índice buscaba en el pliegue interno de su codo, ese tubito blando y palpitante al que apenas encontrado clavo esa jeringa que previamente relleno con el liquido obtenido al derretir esos polvitos en el mechero. Dolió un poco, pero los efectos eran rápidos, no saco correctamente la jeringa de su brazo, sin embargo no importaba esa pequeña herida en el brazo ni que fuese a quedar morada la zona; No importaba porque su cabeza estaba creando las más increíbles ilusiones.



Con pasos que recuerdan a personas que pisan sobre camas de agua, tambaleándose y riendo ido, Yoochun regreso al salón. Donde Junsu besaba a Cahiome entre susurro llenos de insultos contra ella, porque la mujer le contaba de sus intentos por acostarse con Yoochun y como le pelioscuro la rechazo sin titubeos, confidencias que acabaron cuando un pelioscuro tomaba por el brazo al castaño claro arrastrándolo fuera del departamento. La mujer solo se giro para ir con el mayor de sus primos, el que luego de inhalar del polvo blanco la recibía entre sus brazos besándole el cuello.



― Chun…Chunnie-apenas lograba hablar entre las repentinas carcajadas que le nacían al verse “secuestrado” por su amigo― par…para…―pedía aun siguiéndolo sin mayor resistencia.



―No…Susu…―la voz del pelioscuro no sonaba a reproche― mira…mira… la luna…jajajaj la luna es de queso….jajaja te lo dije―declaro carcajeándose salir de la recepción del edificio, a la calle― jaja Papa Noel….ay no, no…no es él…. ―era más que obvio que ninguno de los dos estaba bien, eso lo había visto Tom que los seguía. Dejar ir sin vigilancia a dos drogados no era seguro― Junsu…―sin aviso, tomo a su amigo por la cintura empotrándolo violentamente contra un muro, y falto de todo tacto comenzar a besarle el cuello con sus manos aferrando con firmeza los glúteos del menor, que lejos de molestarse gemía sin contención a esa boca, mientras sus manos comenzaban a levantar las ropas del mayor. Tom tenía claro esa noche que debía detenerlos antes que tuvieran sexo casi en la entrada de su edificio.

Continuará

1 comentarios:

  1. Oh my God sun T-T muero mil veces... Ésto necesita continuación,isrfmjodscjpsedjmcpdcpdijcrunficvyhfyvcnihfjwjasdkddncfvbyhigrvfjkoiwpldsñaaskdmndc ;_; -Se va a chillar por ahí(??).-

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