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Arualthings

The Open Door cap 11


La tarde era helada, lo cual era muy extraño puesto que a mitad del verano no podía ser posible, y sin embargo, así era, hacía un frío que calaba los huesos.

El café había tenido más gente de lo habitual, apenas se desocupaba una mesa y a los segundos ya había nuevos clientes pidiendo atención.

Yunho estaba en una de esas mesas, acababa de llegar para hablar con Min, llevaba ya dos días seguidos de ir a visitarle al trabajo, ahora no podían verse en el instituto porque, el menor se había dado de baja temporalmente.

Caminó a pasos firmes hasta quedar frente a él -¿qué vas a pedir hoy? – y se preparo para apuntar en la libreta lo que el mayor le ordenara.

-a ti – respondió de inmediato

-¿con todo? – preguntó finalmente

-ja ja que gracioso…ya sabes a lo que me refiero – sonrió con complicidad

-si ya lo sé…le diré a la abuelita que me tomare unos minutos de descanso – y terminando su frase se dirigió a la dueña del establecimiento, quien le sonrió y le dijo que estaba bien, después de todo tenía más empleados que cubrirían su ausencia.

Desató con lentitud su delantal, miro el reloj, curiosamente eran las seis de la tarde, suspiro y camino a la mesa de Yunho –vamos –

El mayor siguió su paso, salieron del lugar y cruzaron la calle, caminando con lentitud, alejándose un poco del local, Min evitando a toda costa distraerse con aquel parque.

-Yunho… ¿qué has averiguado? – por fin detenía sus pasos y se paro frente a él, mirándole fijamente.

-mi amigo Yoochun me ha dicho que al parecer un error en el “sistema” te dejo aquí en la tierra… lo cual indica que si no debiste nacer… es porque tu alma esta sucia…-

-¡escucha lo que me estás diciendo!... cualquiera que te escuchara pensaría que estas demente… ¿realmente crees que eso sea posible? tiene que haber algo lógico – el chico estaba totalmente escéptico, aún no podía creer todo eso, aunque sus ojos ya le hubieran mostrado lo imposible, no lo creía, su naturaleza no se lo permitía.

-Changmin… ya te dije que tienes que creer en lo que te diga o de lo contrarió la verdad nunca saldrá a la luz… ¿te ha pasado algo más en los sueños? – pregunto el mayor intrigado, Min le había contado todos los sueños, todos excepto uno.

-no, no ha pasado nada – tenía oculto el que había tenido con Jae, el de aquel extraño encuentro.

-Que extraño… es que…todo lo relacionado contigo está muy custodiado… se que a nadie le gusta que se enteren de sus errores pero… matar el suyo es terrible…- el tono de su voz era lleno de indignación, como si no creyera que las cosas realmente fueran así.

El menor dio un fuerte suspiro, tomo lugar en una barda cerca de allí –Yunho… me cuesta admitirlo pero, se supone que hay dos bandos que me están buscando…el tuyo y… - dudó un poco en continuar – el de los otros… si nos vamos a fanatismo y cosas religiosas….- de inmediato sus palabras fueron arrebatadas por el mayor, que se había fijado con detalle en toda la explicación.

-ángeles y demonios... ¿a eso te refieres? – y se paro frente a el para mirarlo fijamente

-si así lo quieres llamar… bueno la pregunta de los diez mil… ¿tú de qué lado estas? – y espero paciente la respuesta, allí en silencio.

-no puedo decirte aún… pero en su momento lo sabrás…cuando…-

-¿¡CUANDO ESTE A PUNTO DE MORIR!?... ¡DIABLOS!... ¡gracias que GRAN ayuda eres!- a pesar de las ganas enormes por querer salir corriendo de allí, se contuvo.

-creo que es mejor que me retire… ya vi que no estás de humor… - Yunho se acerco a Min y le dio una palmadita en el hombro en señal de apoyo, era lo único que podía hacer por el momento, después se dirigió al lado derecho de la calle, donde se perdió de vista de los ojos del menor.

-¡Maldición!... estoy al borde del suicidio – sollozo, dejando salir un gemido ahogado de dolor, se puso de pie y limpió sus lágrimas con rapidez.

Escuchó algo caminando detrás de el, se alarmo por un instante, escucho una voz decirle…

- ¿Vas a seguir creyéndole a ese?...debes estar muy desesperado jaja –

Se giró para divisar a quien le hablaba -¿otra vez tu?... ¿seguirás con el rollo de que tengo que creerle a Jae y esas estupideces? – y con una mueca de fastidio se preparo para dejar a Junsu hablando solo.

-¡Changmin no seas injusto! ¡Tú no sabes nada! – le gritó desde donde estaba para tratar de llamar su atención.

Y pareció funcionar, porque apresurado Min se regreso y tomo por el cuello de su camisa a Junsu, mirándole fijamente y con aquellos ojos llenos de odio.

-¡NO!... efectivamente no sé nada… y no es gracias a su ayuda, ¡así que déjame en paz! O la próxima vez…no sólo vendré a amenazarte – le soltó del agarre y le dio la espalda, cruzo la calle, levanto una mano y concluyó – ¡y dile a Jae que se esfuerce con SU trabajo…que yo me esfuerzo en el mío!…- y entro de nueva cuenta en aquel café.

Junsu estaba parado allí en seco, totalmente decaído, estaba desesperado porque no sabía qué hacer…

-¿cómo puedo hacerte entender? – murmuro para si mismo, de pronto algo le alerto, se giró en dirección a donde se movían las ramas, vio salir un extraño de allí.

-¿así que tu estas interfiriendo? Debí suponerlo…-

-rayos –pensó en sus adentros, finalmente se llevo las manos al bolsillo, sonrió de lado y expreso en voz alta –yo no sé de lo que hablas… -

-¡por favor! Te escuche hablar con Min, es por eso que está confundido… ¡tú eres el culpable! ¡Quiero que lo dejes en paz! ¡Ese chico está demasiado perturbado! – exigió el extraño.

-obviamente el perturbado es otro… tu no puedes ayudarle… no sabes la verdad que le rodea… ¿o si?... Yunho – rió sarcásticamente

-¿cómo sabes mi nombre?... – su cara estaba llena de duda, un poco asustado, incluso inconscientemente había dado un paso hacia atrás.

-muchos sabemos tu nombre… sabemos lo que haces y a lo que te dedicas… tu no quieres ayudarle a este chico… solo vienes para hacer tu “trabajo” –

-¡Aléjate o… -se paró en seco, no se atrevía a continuar

-Ok le daré tu recado a mi amigo… chao Yunho un placer conocerte…- y levantando la mano se despidió del otro, perdiéndose en el interior de aquel inmenso parque.

Junsu se metía entre una enorme puerta, se sintió a salvo, la verdad no sabía de dónde había sacado todo ese valor para enfrentarse a el así.

-¡Que miedo me dio! – Recupero el aire que se le había ido en aquel lugar y luego miro el pasillo de su derecha –ahora a hablar con Jae – y sus pasos resonaron por todo el lugar, hasta perderse en la oscuridad.

Escucho tres toques a la puerta, esa era la señal que le diría que había llegado su compañero, se enderezo de aquella enorme cama para verlo entrar

-Jaejoong, ¿cómo te sientes? ¿Mucho mejor? – entro sin vacilar, y con una extensa sonrisa, muy característica de Junsu.

-Si ya me siento mejor… - y de igual modo correspondió la sonrisa, pero se borro de inmediato -¿qué te ha dicho Changmin? –

-lo mismo… está del otro lado… no podemos ayudarlo más – Junsu noto de inmediato que su compañero se encogía de hombros, muy mala señal.

La verdad era que Jae nunca había estado así de decaído, más que en aquella situación, claro que la causa era muy fuerte y hasta razonable, pero ahora, ¿ponerse de esa manera sólo porque un mocoso malcriado no quería aceptar su ayuda?, era totalmente nuevo.

-voy a ir a buscarlo – por fin rompió el silencio

-¡¿Estás loco?!...así como estas eres presa fácil, además si te descubren será tu fin Jae…- Junsu se apresuro a quedar frente a Jae, le tomo por los hombros y le sacudió como tratando de meterle las ideas en la cabeza.

-lo sé… pero es el último recurso que me queda… después de todo…- dudo un poco en continuar, clavo la mirada en las sábanas de su cama y tomo aire para seguir – el vino a visitarme una noche… -

-¡¡ ¿QUÉ?!! ¡Definitivamente perdiste la cabeza Jae! ningún mortal puede cruzar el umbral…NINGUNO –

-Lo sé Junsu, ¡deja de tratarme como si estuviera loco!... sin embargo el pudo venir, sé que no estaba soñando, realmente estaba aquí… y… puedo asegurar que me necesita tanto como yo a el – las escenas de esa noche estaban frescas en su piel, recordaba haberlo tocado, haberle besado, todo era tan claro y vivido, pero, también recordaba el terror en la mirada del menor, como no creyendo lo que acababa de hacer.

Su amigo permaneció en silencio, sentado a la orilla de la cama, pensando.

-Jae, esto comienza a asustarme, estoy seguro que todas las respuestas las tienes tu… quiero equivocarme… porque no imagino tu pesar…- concluyó su amigo.

Quien descasaba aún sobre la cama, levanto la cara con rapidez, fijando sus ojos en los de su compañero, dejo salir un susurro apenas audible, más que susurro parecía un sollozo, era como si su amigo le hubiera dado justo en el punto exacto.

-Yo…- sus ojos se humedecieron tan rápido como pudo decir esa palabra –sé exactamente lo que está pasando, sé todo, tengo las respuestas que el busca… y… - esta confesión llenó de asombro a Junsu –se me ha prohibido hablar de esta verdad, a costa de mi vida y de la suya propia… por eso no puedo decirle las cosas tal y como son… estoy tan desesperado como el… - se dejo caer en seco sobre los almohadones de su cama, llevándose una mano a la cara, como ocultando algo, sin embargo…

Dejo salir una sonrisa…

-pero si ambos estamos condenados a muerte… no hay nada que perder entonces ¿no?-

Junsu se acerco al lado de la cama, tomo un cojín y lo lanzo a la cara de Jae

-ya no sé cuántas veces van que te lo digo pero… ¡estás loco!...-

-a estas alturas ya no tengo nada que perder… Junsu… tu… -

Su amigo pareció entender y se sonrió –no hace falta que me lo digas, yo te ayudo aquí… te sustituiré… pero solo tendrás una hora… ¿de acuerdo? …-

-entendido, gracias… - y le sonrió

El reloj anunciaba ya las nueve de la noche, el trabajo en el café había sido muy duro, el menor estaba exhausto, totalmente dispuesto a poner su cabeza en la almohada y no permitir que ningún absurdo sueño le molestara.

Llego a su pequeño departamento, abrió con lentitud la puerta, coloco las llaves sobre la mesilla de madera al lado del interruptor, se quitó los zapatos con tranquilidad y así a oscuras cerró la puerta, enderezo su mirada a la sombra que había ignorado cuando entro.

Parado frente a él…estaba alguien mirándolo fijamente, sin parpadear…

-Changmin…- apenas dejo salir en un susurro, llamándole

Pero permaneció callado, totalmente serio, sin mover un solo musculo.

-Changmin… perdón por no venir antes… tuve problemas…- hizo una breve pausa para ver si recibía respuesta alguna del menor, pero nada, seguía en la misma postura, y rodeado de aquel inmenso silencio – no pienses que puse primero mi trabajo que a ti… pero… - ya no tenía ni como argumentar lo que había pasado realmente, no quería asustarlo con la verdad.

El menor dejo caer la mochila que llevaba de lado, se dirigió con pasos presurosos…

Jae se preparo para recibir el golpazo que le esperaba, medio cerró los ojos…

Y…

Changmin…

Le besó…

Min había ido decidido a besarle, por alguna razón había tomado el valor para hacerlo, estaba muy feliz de verle, necesitaba tanto verlo, muy a pesar de lo que Junsu le dijera, o Yunho, todo eso en algún momento no le importo, solo se dejo guiar por sus impulsos, por lo que el quería hacer, por la emoción que le dio ver aquel rostro…

Jae correspondió al beso tímido, se dejo guiar y finalmente termino por cerrar los ojos.

Cuando se separaron, la tensión en el ambiente regreso

-¿Qué haces aquí? – preguntó Min desviando la mirada, y alejándose del cuerpo del otro frente a el.

-vine a decirte personalmente que sigas confiando en mi… que las cosas no son como parecen, jamás te defraudaría….- Jae no quería profundizar en lo que el menor había hecho, prefería pretender que no había pasado nada.

- Ya lo hiciste… de verdad esperaba tu ayuda, pero… te desapareciste… así que puedo decirte que…ya me has defraudado…- su tono era frío y cortante.

-Changmin lo siento de verdad….-

Un auto que pasaba cerca ilumino la habitación, mostrando el estado del rostro de Jae, esas finas cortadas en su cara, ese breve moretón bajo su ojo, y aquella cortada en su labio, el menor no se había percatado de lo que había hecho, elevo su mano y pozo sus dedos en los labios de Jae, era igual que en aquel sueño…

-¿Quién te hizo esto?... ¿ellos?...- ahora le miraba con nostalgia, no quería pensar que el motivo de sus heridas hubiera sido su culpa, ya tenía bastante con las que tenia por ahora.

Jae negó con la cabeza – estoy bien… -

-¡IDIOTA!...todo esto es por mi ¿verdad?... – tomo a Jae por la barbilla, atrayéndolo más hacia el, depositando un nuevo beso en sus labios.

El mayor no se negó…

-Jae… quiero que te vayas y te desligues de todo esto… quiero que no me vuelvas a buscar… - por fin dejo salir entre sollozos, tomo a quien lo miraba fijamente por su camisa blanca, inclino su cabeza recargándola en su pecho –tengo miedo… y por eso… quiero que no me ayudes mas…-

Los ojos de Jae se clavaron en los del menor, se llenaron de lágrimas –no me pidas que te abandone… no lo hare…-

Min se alejo, y lo hizo con un tremendo esfuerzo, porque lo que menos quería era soltarlo, aunque no tenía muy claro de porque, pero, no quería alejarlo de el.

Le dio la espalda

-¿Quién es Asderel entonces? – preguntó casi en un susurro apenas audible.

La pregunta del menor había sido un golpe muy duro para Jae, hacía muchos años que no hablaba del tema… no sabía si era capaz de responder…

Debía intentarlo…

Todo por el…

En la oscuridad de aquel departamento

Changmin espero paciente…

2 Comentarios:

  1. ahhhhhhhhhhhh waooo interesantisimo!!!!
    muyyy buen fic!!!

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  2. omg omg omg!!
    por fin las cartas sobre la mesa!!
    cada vez se pone más interesante ><

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