Se Solicita Novio - Cap. 23

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De forma apagada.


—¡No!



El camarógrafo grito casi sin pretenderlo, JunSu se retrajo un poco y bajó la mirada. El hombre tras la cámara se apoyó un poco en su instrumento de trabajo, pasó una mano por su rostro y suspiró con algo de cansancio.



—Tomemos un descanso. Así no podemos trabajar.



Los presentes parecieron demorar un poco en captar la información recibida. Pero se comenzaron a mover con tranquilidad. Una de las maquilladoras, buscó una pequeña manta y tapó el torso desnudo de JunSu, el cual lleno de tatuajes temporales eran el tema de la temporada.



—Gracias…



JunSu apenas susurró sus palabras. Cerró la manta sobre su cuerpo un poco más y caminó algo avergonzado hasta su camerino. Sin mirar a nadie y sin notar si alguien lo miraba o no. Se sentó en el pequeño sillón y suspiró.



Luego de su almuerzo con Mir, habían tenido que ir a trabajar, para la nueva revista que lo quería como imagen de portada. Fotografiado por el mejor de todos los profesionales que Corea tenía. Y el tema era ser rebelde, sexy.



Y ahí estaba él lleno de expresiones vacías en ese momento.



Por que no podía simplemente de repente olvidar que hace no menos de un día y su pequeño mundo de fantasías se había derrumbado. No había hablado con Mir, no había llorado y JunSu sentía que no se había desahogado, que no podía hacer su trabajo.



—JunSu ¿Qué diablos te sucede?



Mir había abierto la puerta, en el preciso instante en que una lágrima corría por su mejilla, y por supuesto el casi por inercia había levantado la mirada. El enojo de Mir pareció menguar y JunSu optó por desviar la mirada.



—Su… ¿Qué sucede? Tienes que decirme algo, no pretendas que sobre entienda las cosas.



Pronto, más de lo que le hubiera gustado, Mir estuvo junto a él sosteniendo una de sus manos y mirándolo con aquellos ojos llenos de preocupación. ChangMin solo pudo pensar en lo mucho que le gustaba eso. En la calidez que percibía y en lo que absorbente que era ese sentimiento.



—Cometí un gran error Mir.— Sus palabras salieron despacio, suaves y algo tranquilas. –Idealicé demasiado a YunHo, y creo que al final de todo me enamoré de lo que él proyectaba en mí. De lo que sentía cuando estaba a su lado.



Y lo siguiente que pasó fue que JunSu pudo ver sus propias lágrimas caer una a una sobre el dorso de la mano de Mir que sostenía al mismo tiempo una de sus manos. Por que JunSu no se había desahogado como debía y este parecía ser el momento.



—YunHo… Me ha decepcionado.



Mir respiró profundamente. Cerró mejor la manta en el cuerpo de JunSu y se acercó a él. buscando que Kim apoyara el rostro en su hombro, y JunSu lo hizo se abrazó a él, y él abrazo a Junsu. Sus ojos se cerraron un par de veces, cada cuanto cuando oía el sollozo de esos labios.



Le dolía ver a JunSu sufrir y aún más llorar, pero sabía que lo necesitaba. Si no lo hacía, JunSu no podría luego con tanto desinterés y lo mejor en este momento era vaciar esas lágrimas para darle lugar a las sonrisas.



Lo mejor en este momento era llorar hasta cansarse, para luego volver a sonreír.



…Y Mir estaría para él, ahí. Las veces que fuera necesario.







+—+—+—+—+—+—+





Kim Hyun Joong por fin había regresado a Corea.



Bajó de la pequeña furgoneta que lo había transportado del aeropuerto hasta su residencia compartida con los demás integrantes de la banda y respiró hondo en cuanto vio el lugar. Cabe decir que le sorprendió un poco no ver a ninguno de sus amigos recibirlo.



Pero aún así, decidió tomar su pequeño bolso de viaje personal y caminar hacía el interior mientras unos muchachos se encargaban de bajar el resto de su equipaje. Supuso que sus amigos estarían ensayando o algo y aunque estaba algo decepcionado por no verlos decidió mejor sonreír.



…Por que la vida era un poco mejor, si la recibíamos con una sonrisa.



—¡¡Líder!! ¡¡Bienvenido!!



Un par de serpentinas por su cabeza, unos cuantos globos y una pequeña torta que seguro comprada por el menor del grupo y Hyun Joong sonrió.



—¡Alma gemela mía, te extrañé!



Jung Min para variar se abrazó a él con fuerza, casi asfixiándolo con esos brazos que ahora rodeaban su cuello. El resto de los muchachos también buscaron abrazarlo y Joong se sintió complacido con ese recibimiento.



—¿Qué tal Japón?

—Muy bien. Aunque no pasé casi todo el tiempo con Shun, pero muy bien.

—¿Cómo así no estuvieron pegados igual que siameses?



Y un golpe directo en la cabeza del menor y este hizo un pequeño puchero.



—¡Hyung! Eres muy cruel…

—No estuvimos juntos, por que yo estaba haciendo un par de cosas de la banda, y él justamente estaba grabando una película.



—Oh~



Hyun Joong se deshizo de su chaqueta y se sentó en la mesa, probando un poco del delicioso pastel que había sobre ella.



—Así que… ¿Ya están preparados para la grabación del video?

—Si, lo bueno es que no hay líneas que aprender, pero cuesta un poco más por que hay que demostrar mucho con las expresiones.



Hyun Joong asintió, complacido con el sabor del pastel.



—¿Shun viene?

—En dos semanas, ya terminó de grabar pero tiene que promocionar la película, así que en dos semanas se da una escapada y viene para acá.



—Oh, que romántico~



Jung Min junto sus manos y comenzó a dar besos volados y Hyun Joong no demoró en estirar un poco su pierna izquierda solo para que el muchacho tropezara y cayera directo al piso ante la risa de sus otros tres compañeros.



Hyun Joong levantó las cejas y sonrió, Jung Min prefirió callar.



—Entonces… La boda.

—Sigue en pie. Solo estamos hallando la fecha adecuada.



Hyun Joong respiró profundo, por que justo en ese momento pensó en YunHo, y en que para bien o para mal, él tendría que ser el primero en enterarse de la fecha. Por que aún eran amigos, y por que esperaba que YunHo ya hubiera superado lo que un día vivieron.





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Y el mejor amanecer para JaeJoong fue el de aquella tarde de Enero.



Estiró los brazos y luego movió su cuello.



Las sábanas suaves de su cama. La suave brisa que se colaba por las ventanas, el poco sol de esa mañana y de repente se sentía hambriento y al mismo tiempo se dio cuenta que no era de mañana, si no más bien una hora intermedia de la tarde.



Una sonrisa surcó en sus labios.



Oh, todo era tan cómodo y apacible. Sus ojos se fijaron en el techo de su habitación, movió un poco su cuerpo. Y recordó. Giró hacía su derecha, luego hacía su izquierda, pero YunHo ya no estaba ahí.



Se sentó y buscó con la mirada algún rastro del muchacho.



Ni siquiera sus zapatos estaban ahí, suspiró resignado y decidió tomar esa ausencia como una muestra clara de que las cosas entre ellos jamás funcionarían. Abrazó un poco sus piernas y pensó en que ni siquiera habían tenido una plática decente.



Ni siquiera lo había dejado explicarse.



Pero la puerta de su habitación hizo un ruido extraño, arrugó el entrecejo. Siempre cuando entraban a su habitación, tocaban primero, la puerta intentó ser abierta una vez más y JaeJoong no entendió por que esa persona no podía entrar. Después de todo la puerta no tenía seguro.



Sin embargo el tercer intento fue el último, la puerta se comenzó a abrir lentamente y entonces el perfil de YunHo estuvo a la pista, abriendo la puerta con su cuerpo, ya que tenía ambas manos ocupadas sosteniendo una charola de plata.



Una amplia sonrisa y JaeJoong supo que sería un gran mentiroso si dijera que verlo no removió absolutamente todo su ser. Se levantó de la cama y con los pies descalzos caminó hacía Jung y le quitó con suavidad la charola de las manos.



—¿Ya despertaste?— YunHo hizo un pequeño puchero. –No es justo, planeaba levantarte y darte la sorpresa.

—Con tanto ruido y pretendías que siguiera durmiendo.



—¿Yo te levanté?— YunHo señaló su pecho y JaeJoong sonrió ante aquel gesto, dejando la charola en la mesita junto a su cama.

—No, pero lo hubieras hecho.



Volvió a sentarse, colocando sus piernas en cruz mientras YunHo en cambio se sentaba elegantemente en el borde de la misma, colocando la charola sobre sus muslos y observando la comida.



—Tu madre me comentó que no habías comido, así que pedí que te cocinaran tus platos favoritos.



YunHo tomó un poco de la sopa caliente y la llevó directo a su boca, JaeJoong enarcó una ceja.



—¿Te has vuelto demente?

—Vamos JaeJoong, no me voy a ir de aquí sin comprobar con mis propios que hayas comido como es debido.



—¿Y es absolutamente necesario que me des de comer?

—Si.



Esa sonrisa, y la rapidez con la que YunHo hubiera contestado, había logrado en JaeJoong un suspiro de resignación. Si, YunHo era muchas cosas, pero entre ellas, a pesar de los errores.



Jung YunHo seguía siendo tan él, que no podía evitar sentir en cada poro de su piel que se exasperaba cuando veía a YunHo hacer cosas tan atentas como esas. Por que YunHo no entendía o no se percataba que sus simples acciones, lograban en JaeJoong un imán permanente.



Decidió seguirle el juego a Jung, abrió la boca un poco y el sabor delicioso de aquella sopa inundó sus sentidos. Sonrió ante el sentimiento de calidez que lo recorrió, miró a YunHo por un largo rato y respiró hondo.



YunHo movía la sopa con cuidado, para enfriarla un poco, concentrado en eso no se pudo percatar del momento en que JaeJoong había agarrado un pedazo de pan y lo había dirigido directo a su boca.



—SoonGi hace un delicioso pan de frutas.



YunHo sonrió y abrió la boca, y tuvo que darle la razón al muchacho. JaeJoong se había acercado un poco más, y ahora mientras él le daba un poco de sopa a JaeJoong, el muchacho se encargaba de hacerle probar un poco de toda la comida que había en la charola.



Explicándole el por que del nombre de cada platillo, de lo que llevaba, de por que era su favorito, de quien lo había preparado y que de que bastaba con probarlo para saber de quien se trataba, y por supuesto aclarando que él lo podía hacer mejor.



Esa seguridad y esa calidez en las palabras de JaeJoong lograron arrancarle una sonrisa.



Finalmente y para alegría del mismo YunHo, y seguramente para alegría también de sus padres. JaeJoong por fin había tomado por voluntad propia el vaso de cristal con jugo de naranja, bebiéndolo casi hasta dejarlo a la mitad. Como si en realidad hubiera tenido mucha sed.



YunHo sintió que esa era como una batalla ganada por que ahora, poco a poco, JaeJoong volvía a preocuparse por si mismo una vez más, volvía a comer con una sonrisa en sus labios y YunHo sintió la paz una vez más en su interior.



—Prueba el jugo de naranja está delicioso.

—No es necesario, tómalo todo si quieres.

—Hay más bebidas aquí YunHo, prueba el dichoso jugo.



Y YunHo no pudo evitar sonreír ante aquella manera que JaeJoong tenía para pedir las cosas. Decidió obedecer y probar un poco y cuando el sonido de los cubiertos siendo movidos llegó a sus oídos, presto de inmediato atención.



JaeJoong tomaba con el tenedor unos pedazos de frutas y los llevaba a su boca, cerrando los ojos de vez en cuando, de verdad disfrutando el sabor de su comida. YunHo pudo entonces decir que se sentía orgulloso de Jaejoong.



—Lo siento.— JaeJoong extendió un poco de fruta hacía él, y YunHo estaba tan hipnotizado con aquella imagen de JaeJoong que únicamente se dedicó a abrir la boca, comer la fruta y escuchar. –Lamento haberte preocupado y lamento haber generado problemas entre Siwon y HeeChul.



YunHo sonrió algo incomodo.



—JaeJoong sabes a la perfección que quien tiene que pedir disculpas aquí soy yo.— Jung limpió un poco su boca con una de las pequeña servilletas de tela. –Lamento haberte hablado como te hable, lamento no poder ser ni la mitad de la persona que necesitas a tu lado.



JaeJoong arrugó el entrecejo. —¿De que hablas?



—Siempre cometo errores y soy muy estúpido cuando se trata de algo que acerca de ti, puedo y me desvivo por ayudar a los demás, pero siendo tú la persona que más me importa, siempre terminó haciendo las cosas mal. Es que… A veces simplemente me bloqueó y no se como tratar a alguien como tú.



JaeJoong intentó respirar profundo, de una manera disimulada, solo para que YunHo no se diera cuenta que esas palabras por poco le habían contado la respiración. ¿YunHo sabía acaso el peso de esas palabras que recitaban que él era lo más importante para Jung?



—¿A que te refieres con alguien como yo?



—Has puesto todo de tu parte, Jae. Te has convertido en una maravillosa persona, alguien que puede sentir y ayudar despreocupadamente, alguien que invierte su tiempo en hacer lo que le gusta y ayudar a los demás al mismo tiempo. Alguien como tú, que no merece que le griten y lo ignoren, alguien que no merece encerrarse en su cuarto por que un imbécil le diga cualquier estupidez. Y eso es lo que yo he hecho contigo, Jae.



—¿Sabes, YunHo?— JaeJoong llevó uno de sus mechones castaños tras su propia oreja y suspiró, clavando la mirada en la charola de plata, por que de repente sentía que esos ojos de YunHo lo atravesaban. –Besé a Siwon, por que necesitaba comprobar algo.



—¿El que?



—Hay alguien que me importa. Demasiado.— Una sonrisa y YunHo comprendió que esto estaba siendo muy difícil para JaeJoong. –Y no tenía a quien recurrir en ese momento, quería comprobar que solo sus labios causaban demasiadas cosas en mí, y cuando besé a Siwon y no sentí nada… Comprendí que me había enamorado.



YunHo sintió de repente que le costaba sonreír.



—¿Enamorado?— Y otra vez estaba allí, con una sonrisa que no parecía sonrisa en su rostro y un JaeJoong que no lo veía. YunHo sinceramente creía que era mejor así. —¿Te has enamorado de alguien? ¿De quien?



Esas palabras bastaron, JaeJoong levantó la mirada. ¿Acaso ese hombre era estúpido?



—Espera, no estoy entendiendo. Quiere decir que la razón por la que te encerraste en tu habitación es por que tuviste problemas con esa persona y no por lo que te dije ayer.— JaeJoong rodó los ojos y bufó, cruzándose de brazos automáticamente. Si, Jung YunHo era muy estúpido.



—YunHo… ¿Te golpeaste la cabeza cuando subías con la comida o que?— JaeJoong volvió a bufar, esta vez pasando una mano por su sien. Este hombre en serio lo exasperaba. –Si, YunHo. La razón de todo este drama has sido tú. ¿Contento?



Y ahí estaba, una declaración de amor bastante inusual para el gusto de JaeJoong, pero ya lo había dicho y no había vuelta atrás.



—¿Entonces las cosas con esa otra persona están bien?



¡Con un demonio!



JaeJoong sintió ganas de golpearlo, por que no habían dos personas en su vida, solo una y esa única persona llevaba por nombre Jung—soy estúpido—YunHo. Pero al parecer el estúpido parecía no darse cuenta.



—Si, YunHo. Las cosas con esa persona están bien.



Y JaeJoong decidió seguirle la corriente al muchacho, solo para ver hasta donde llegaba el grado de su idiotez.



—Mmh… Bueno, supongo entonces que lo siento. Seguramente mis palabras te hicieron sentir mal por que de repente sentiste que todo tu esfuerzo hasta ahora no valía la pena. Pero créeme JaeJoong eres asombroso, y te aseguró que él o ella… De seguro… Bueno, tú sabes…



YunHo pareció desviar su mirada, y en especial JaeJoong pudo notar que YunHo no fue capaz de completar la frase de confort. Pero aún así no aminoró la molestia que sintió cuando YunHo prácticamente lo aconsejaba para que conquistara a ‘esa persona’.



Oh, Dios… Que bizarro era todo.



—Es un él, YunHo. Es un chico. Un gran sujeto en realidad, aunque un poco desesperante y estúpido, pero es un buen sujeto. Y aunque a veces me dan ganas de golpearlo, sigue siendo un gran sujeto.



YunHo hizo un amago de sonrisa y JaeJoong elevó una ceja.



—Bueno, entonces. ¿Qué te parece si hacemos las paces?



JaeJoong sonrió, YunHo a veces era demasiado obvio. Y su intentó por cambiar de tema, por supuesto que lo había notado, pero aún así extendió su mano derecha, y YunHo hizo lo mismo con la suya, estrechando sus manos y regalándole una gran sonrisa.



—¿Seguimos comiendo?



JaeJoong asintió y decidió continuar comiendo un poco de fruta, pero en esta ocasión con una divertida sonrisa en su rostro. Mirando a YunHo y pretendiendo que en realidad no notaba lo incómodo que de pronto se empezó a sentir Jung.





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—¡Es cierto! ¡Lo juro, por mi hermoso cabello! ChangMin pateó mi auto y por poco daña el capot de mi auto cuando me lanzó el radio por la cabeza.



Sarah, aunque con un poco de dificultad logró reír abiertamente tapando un poco su boca con un pequeño pañuelo ante las palabras de YooChun quien reía también cuando ChangMin decidió darle un pequeño golpe para que se callara.



—Déjame ChangMin, déjame mostrarte como en realidad eres frente a Sarah.

—Digas lo que digas, JAMÁS dañaras mi perfecta imagen frente a Sarah.

—¿Quién dijo que eras perfecto? ¿Eh, Min?



—¡Sarah!



El grito indignado del menor y Sarah y YooChun volvieron a reír, mientras al parecer ChangMin decidía mejor quedarse callado y cruzado de brazos por que aparentemente no podría contra los dos.



—Ne~ Sarah, recupérese pronto para poder seguir fastidiando a este mocosito.



La mujer rió, y ChangMin entrecerró los ojos. Ok, eso ya no le estaba gustando, Sarah parecía congeniar demasiado bien con YooChun y si en verdad se unían, entonces en verdad le harían la vida imposible.



—Cállate, YooChun. Que me estoy arrepintiendo de haberte traído.

—Ya no me puedes separara de ella, hagas lo que hagas.



YooChun se abrazó a la mujer, sacándole la lengua al menor y él de inmediato arrugó el entrecejo.



—Aléjate de ella, so pedazo de pervertido.



Y mientras YooChun parecía aferrado a la mujer, sacándole la lengua al menor, mientras ChangMin lo golpeaba tan fuerte como podía y mientras Sarah sonreía ante aquel acto infantil por parte de ambos.



Al doctor de cabecera de la familia Shim no le quedó más que emitir un pequeño suspiró y sonreír feliz de ver como al parecer YooChun parecía haber traído cierto brillo en los ojos en el único heredero Shim. Un brillo que nunca antes había visto.



Decidió mantenerse al margen de la puerta, simplemente observando, por que esa alegría era palpable. Y él nunca antes había visto a ChangMin tan feliz como en esos momentos. Una de las empleadas le ofreció un poco de agua y él de inmediato asintió con educación.



—¿Llamaron a los padres de ChangMin?



La mujer mordió su labio inferior y bajó la mirada.



—Lo intentamos.— Y eso bastó para que el doctor supiera que eso no sería más que una grande decepción más, pero por suerte esta vez, ChangMin no estaría solo. –La señora jamás me contestó, y el señor no quiso recibir nuestra llamada aunque le dijimos que era sobre el joven ChangMin, solo nos dijeron que estaba en una junto muy importante y que luego llamaría de regreso.



—¿Y aún ninguno de los dos ha devuelto la llamada?



La mujer negó con la cabeza, y el hombre apretó con fuerza el vaso en sus manos. ¿Cómo podían tratar así a su hijo? Como si simplemente no les importara, lo bueno es que al parecer a estas alturas de su vida a ChangMin parecía ya no importarle.



Un golpe y el hombre se asomó con cuidado, YooChun yacía en el piso mirando indignado a un ChangMin que moría de risa sentado sobre la cama, mientras Sarah solo intentaba no sonreír.



—¡Para que aprendas! Sarah, es solo mía.



Y ChangMin pegó su mejilla a la de la mujer con una gran sonrisa. Y YooChun por un momento solamente observó ese rostro con una gran sonrisa también. El hombre lo supo en ese momento, ChangMin no necesitaba a nadie más.



…Por que por lo que veía, YooChun estaría ahí para él, incondicionalmente.





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Ajustó el lente para poder enfocar mejor.



Se agachó un poco y le pidió a la niña que sonriera, ella lo hizo, abrazando un poco a su peluche de felpa y el disparó el flash. Sonrió complacido ante la toma, le agradeció a la madre de su pequeña modelo y por supuesto a la bella niña también y decidió continuar caminando por el amplio parque.



Siwon miró de un lado a otro, allí donde los niños jugaban, o donde las madres atendían a sus bebes, donde las niñeras o hermanas escriban en sus celulares. Ahí donde un par de ejecutivos platicaban comiendo unos pequeños san duches, o ahí donde un par de chicas leían unos gruesos libros.



El mundo seguía girando a su ritmo, seguía transcurriendo con normalidad. Seguía con su hermosura. Miró un pequeño nido. Sobre la rama no tan alta de uno de los árboles y sonrió cuando vio uno de los huevos en el nido empezar a moverse.



Se subió a una de las banquetas cercanas y decidió apagar el flash, acercó su cámara con cuidado, esperando el momento adecuado mientras el cascarón empezaba a resquebrajarse. La madre del polluelo llegó, Siwon no se movió demasiado.



El momento llegó y a él le fue imposible no sonreír, disparó un par de fotos. Y supo que tenía unas hermosas capturas. Bajó de la banca y observó las imágenes almacenadas. Se sentó sobre el césped un momento, decidió enfocar a un grupo de muchachos que jugaban futbol, cuando su celular empezó a sonar.



Despreocupadamente abrió el teléfono, sin dejar de enfocar su imagen.



—¿Aló? ¿Quién habla?



—¿Quieres un café, Siwie?— La voz de HeeChul fue rápidamente reconocible, pero aún más lo fue cuando justo en el frente de su lente, atravesándose entre la imagen. Siwon tuvo a HeeChul frente a él. –Apuesto a que sigues siendo mismo descuidado y ni siquiera has desayunado.



Y ahí estaba él, con una gran sonrisa, todavía hablando a través del celular. Mirando decididamente hacía la cámara. Siwon se levantó y dejó la cámara un momento en el césped, se acercó a HeeChul y lo tomó por las mejillas, mirando sus ojos por un segundo.



Un segundo suficiente antes de que sus labios se encontraran, Siwon cerro los ojos ante el contacto, supo que Siwon lo hizo también. Y la paz y la seguridad lo complementaron en ese momento. HeeChul soltó un suspiro entre sus labios y Siwon sonrió.



—…Acepto ese café.



HeeChul sonrió también y estiró un poco su mano, la sonrisa de Siwon se amplio, regresó rápidamente por su cámara y entonces estrechó la mano de HeeChul con fuerza, entrecruzando sus dedos y respirando profundo.



—¿Esto quiere decir que todo esta bien?



—Esto quiere decir que también te amo. Y que quizás va siendo hora de empezar a escucharte más y hacerte caso. Olvidar el pasado y mirar mi futuro, y quiero que mi futuro sea junto a ti Siwon.



Esas palabras bastaron. Choi junto un poco más sus manos y decidió continuar caminando junto a HeeChul que ahora que lo notaba, andaba sin auto. Puesto que al parecer empezaron a caminar hacía la plaza central que estaba a unas cuantas cuadras.



—Pero lo quiero sin azúcar, Chul.

—Que amargado Siwie. ¿Cómo te puede gustar el café sin azúcar? Es más. ¿Cómo te puede gustar el café?



Siwon rió abiertamente, extrañaba ese tono de voz en el mayor.



Por que quizás había extrañado demasiado a Kim HeeChul.





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Mir acarició los cabellos de JunSu.



El modelo yacía con la cabeza sobre las piernas de su manager un poco más calmado y suspirando de vez en cuando. Lo agradable del toque de las manos de Mir sobre su cabello lograban adormecerlo un poco.



Mir suponía que ya habían pasado más de los minutos que el famoso camarógrafo había decidido, pero no le importó por que en ese momento solo podía ver el perfil del menor y como sus ojos parpadeaban dispuestos a cerrarse por completo en cualquier momento.





Mir pensó, antes de abrir la boca, que era muy estúpido por lo que iba a decir, pero aún así no pudo evitarlo.



—¿Quieres a YunHo? ¿Qué tanto lo quieres?



JunSu entonces abrió los ojos, despacio, sin ningún apuro, por que aún las manos de Mir acariciaban su cabello, y aquello era demasiado cómodo como para evitarlo. Soltó un suspiro y decidió acomodarse un poco mejor.



—No estoy seguro.



Hubo un corto silencio, no fue demasiado tiempo, pero cuando Mir volvió a hablar, JunSu sintió su cuerpo tensarse.



—Deberías pensar bien lo que vas a hacer de ahora en adelante, Su. Por que si Jung YunHo te gusta de verdad, deberías luchar por él y punto.



Y eso fue algo que JunSu hubiera preferido no escuchar. Lo descubrió cuando una punzada en su pecho le indicó que escuchar esas palabras dichas tan simplemente por los labios de Mir, sencillamente no le había gustado.



—Quizá… Ese es el problema, Mir.

—¿A que te refieres?

—Es que tal vez, ya no estoy seguro de querer seguir luchando por YunHo. Ya no estoy seguro de nada, con respecto a él.



El suspiro por parte de Mir fue audible, JunSu estuvo atento a sus palabras. Y cuando el muchacho volvió a acariciar su cabello, JunSu cerró los ojos ante la caricia.



—Entonces antes de hacer cualquier cosa, por favor, estate seguro de lo que vas a hacer. Piénsalo bien, solo para que no salgas lastimado.

—Mir… ¿Yo te importó mucho?



Mir colocó una sonrisa en sus labios, una que JunSu no pudo ver.



—Por supuesto que si, tonto.— Un pequeño golpe en la cabeza por parte de Mir, y JunSu hizo un pequeño puchero. —¿Desde hace cuanto nos conocemos que eres incapaz de ver lo mucho que me importas? Eres mi mejor amigo después de todo.



Ok, esa última frase se la pudo haber ahorrado, por lo menos así lo pensó JunSu en cuanto sintió una vez más esa incomoda punzada en su pecho que últimamente se le venía haciendo una mala costumbre.



—¿Me quieres más que a Joong?

—¿Qué clase de pregunta es esa?

—Solo responde. Si o no.



JunSu se levantó, para poder quedar frente a Mir y el menor únicamente sonrió.



—Si JunSu, te quiero más que a Joong. ¿Contento?

—Sip.



Y JunSu no tardó demasiado en volver a recostar la cabeza sobre las piernas de Mir, y por supuesto cuando las caricias en su cabello volvieron, JunSu volvió a cerrar los ojos y dejar que la paz lo rodera una vez más.





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JaeJoong llevó un poco de la gelatina de frambuesa a su boca y sonrió.



YunHo comía un poco de flan en ese momento. JaeJoong no pudo evitar sentirse demasiado bien en esos momentos. Recordó todo lo vivido hasta ahora y entonces luego de cerrar los ojos, de un largo suspiro. Kim JaeJoong tomó una decisión.



—¿Sucede algo?— Las palabras de YunHo fueron exactas. –De repente suspiraste largamente. ¿Te sientes cansado?

—Acabo de dormir más horas de las necesarias. Créeme no es cansancio.



—¿Entonces?



JaeJoong dejó el pequeño recipiente de la gelatina sobre la charola, y volvió a suspirar, esta vez por más corto tiempo, miró directamente a los ojos a YunHo y plasmó una pequeña sonrisa en su rostro.



—He estado pensando, YunHo. Y creo que en medio de toda esta locura que hemos estado viviendo tienes algo de razón.— YunHo arrugó el entrecejo confundido. –No deberíamos precipitarnos con esto de la boda. Todavía es muy pronto.



—¿Estas cancelado en el matrimonio?



Y por muy extraño que esto sonara, por el hecho sencillo de que YunHo había sido el primero en romper con el compromiso, de que luego JaeJoong se negará y más tarde YunHo decidiera que todo volviera a ser como antes. Pues… Era sencillamente descabellado que ahora fuera JaeJoong quien decidiera empezar a cortar los lazos de a poco.



—Precisamente.



Y la afirmación por parte de Kim, sus ojos mirándolo directamente, le dieron un mal sabor en la boca a Jung. Agachó un poco la cabeza y suspiró, supuso que era una decisión de ambos y JaeJoong parecía querer detener todo hasta allí.



YunHo se preguntó si sería por ese tipo que le gustaba a JaeJoong.



—¿Debería… Irme entonces?



JaeJoong rió y le tiró un pedazo de cereal en la frente a Jung quien lucía un poco desubicado, un poco confundido con toda la situación.



—Por supuesto que no, somos amigos a pesar de que no haya boda. Así que quiero que mi primer y mejor amigo se quede esta noche conmigo.

—¿Primer amigo?



—Antes… No era muy bueno con otras personas y los que obviaban ese hecho, pues solo me buscaban para meterme en su cama. Cosa que no pasaba con tanta facilidad como ellos querían y por supuesto se aburrían. Si, así de crueles son las personas.



JaeJoong parecía un poco dolido ante esos recuerdos, YunHo acarició su rostro y sonrió ampliamente.



—Entonces escucha a tú mejor amigo. Todos esos eran unos completos imbéciles, aún más que yo, por que no supieron entender a tiempo que lo que fácil viene, fácil se va. Cuando algo cuesta tanto, la recompensa se vuelve aún mejor que como originalmente era.



JaeJoong se quedó prendado de aquella mirada conciliadora y por supuesto pensando en si aquello se aplicaba también para su ambivalente relación, que entre lo más destacable, resaltaba el hecho de que llegar hasta ahí, les había costado demasiado.



—Decidido entonces. Te quedas en mi habitación esta noche, podemos ver una película y más tarde seguir comiendo palomitas. O algo por el estilo. ¿No quieres ir a nadar, mi piscina es increíble?



De repente JaeJoong se comenzó a mostrar tan entusiasmado, que YunHo no pudo evitar pensar que aquello era adorable, asentía ante cada actividad que se le ocurría al muchacho y lo observó, por que ese brillo en sus ojos y esa sonrisa valían la pena.



Unos segundos después, YunHo se preguntó por que de repente ese título de mejor amigo, le incomodaba tanto.





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—¡Gané!



YooChun mostró sus cartas y ChangMin botó las cartas con molestia. Sarah tosió un poco, pero aún así sonrió.



—No es justo. De seguro estás haciendo trampa.

—Jamás, yo gano honestamente.

—¡Quiero otro intento!

—No más, ya ríndete.



Sarah observó complacida como el menor intentaba darle un manotón al mayor cuando, YooChun aprovechó su rapidez para sostener esa mano y sonreír victorioso. Entrelazó sus dedos con los de ChangMin, y el menor pareció calmarse un poco, en especial por el carmesí en sus mejillas.



—¿Saben algo?— Su débil voz logró llamar la atención de los muchachos y de inmediato ambos la miraron. –Estoy muy feliz por ustedes.— Sonrió y pudo sentir como la alegría invadía a ChangMin. YooChun apretó sus manos un poco más. –Bueno, ahora estoy un poco cansada, quiero dormir si no les molesta.



Ambos asintieron, observándola cerrar los ojos.



ChangMin suspiró, se levantó de la cama y caminó hacía la ventana, observando el hermoso jardín frente a sus ojos. Pronto tuvo a YooChun tras suyo, con una mano sobre uno de sus hombros y apoyando la quijada en los hombros del menor.



—¿Estás bien?

—Si, solo un poco cansado.

—Me imagino.

—Gracias por estar aquí.



Y la mano que YooChun tenía sobre el hombro del muchacho fue cálidamente apresada por una de las manos de Shim. YooChun suspiró ligeramente, en un silencio que sinceramente le agradó bastante.



—No tienes por que agradecerme.

—¿Por qué viniste? No pude localizarte.



—Supongo que fue algo inevitable. Necesitaba estar junto a ti, de repente y para cuando me di cuenta ya estaba en el carro camino hacía acá. No preguntes por que, pero sentía que debía estar junto a ti.



ChangMin sonrió y decidió respirar profundamente.



—Por cierto, le voy a decir a Sarah que mañana le prepararemos ambos el desayuno.

—Pero yo no sé cocinar.

—¿Y tu crees que yo si? Para mi desayunar es fruta picada, jugo de naranja, un poco de pan tostado y café.



YooChun sonrió. –Tu y yo nos llevaremos demasiado bien, muchacho.

—Que no sepa cocinar, no quiere decir que no me guste comer bastante. Así que te advierto desde ahora, mantener el ritmo de mi alimentación te va a costar bastante.



YooChun besó rápidamente la mejilla del menor.



—No me importa.



Una sonrisa y ChangMin decidió girar para depositar un corto beso en los labios del mayor, luego camino hacía la cama y tomó entre sus manos la de Sarah. Suspiró y de pronto notó algo que no le gustó. El pecho de la mujer no se elevaba al respirar.



—¿Sarah?— Su voz se quebró, sus piernas flaquearon. Terminó arrodillado a un lado de la cama, sosteniendo la mano de la mujer. —¡Sarah, por favor!— Sus ojos se empezaron a llenar de lagrimas casi inmediatamente. —¡Abre los ojos! ¡¡Sarah!!



YooChun estuvo inmediatamente a su lado.



—¿Min, que pasa?

—No despierta. No abre los ojos. ¡YooChun, Sarah no me está escuchando!



YooChun miró a la mujer y luego tomó entre sus brazos al menor para que se levantara. Los gritos del ChangMin habían alertado a todos en la mansión. El doctor ingreso con un estetoscopio en las manos, los empleados se arremolinaron en la entrada.



ChangMin se aferró a él con fuerza. Escondió el rostro en el pecho del mayor y empezó a llorar, las lágrimas salían sin cesar. Los empleados empezaban a tapar sus rostros y el doctor comenzaba a soltar un suspiro de resignación.



Todo ocurrió muy lento para YooChun.



Sostuvo entre sus brazos a ChangMin, mientras todo ocurría demasiado pronto para su gusto. YooChun solamente se vio capaz de apoyar su cabeza sobre la de Shim y dejar que una pequeña lágrima rodara por su mejilla.



—Estoy aquí, Min. Estoy contigo, no lo olvides. Estamos juntos en esto… Te amo.

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