The Secret Code. Detective Agency: "The Curse of cupid" - Cap. 6

1 comentarios
Changmin había esperado que fuera difícil entrar en el círculo de caza. No era estúpido. Eran bares de lobos y los seres humanos no se mezclaban.

—Y es probable que huelas como a los vampiros ya que se han estado frotando sobre ti todo el tiempo— . Anunció Kyuhyun.

—Soy humano. Imparcial. Y no huelo a vampiro—. Espetó Changmin.

—Los seres humanos y los hombres lobo se llevan tan bien como los vampiros y los hombres lobo—Jaejoong añadió amablemente—. El último grupo de seres humanos que vagaron demasiado cerca del club ¿Sabes qué les pasó?— Negó con la cabeza—. Dos de ellos nunca fueron vistos de nuevo.

Changmin trató de hacer caso omiso de todos ellos y se centró en lo que iba a hacer allí.

Era lo más cercano a un policía que pudo ser sin llegar a llevar una placa y estaba trabajando en un caso de Kangin, el más grande y malo hombre lobo de todos ellos. Seguramente que contaría con la protección de no-comerlo. La gárgola sobre la mesa del lado estaba hablando, lo que no ayudó para nada.

Yoochun estaba sospechosamente ausente de los consejos y las precauciones, así que Changmin esperaba ser capaz de salir sin tropezar con el vampiro. No necesitaba a su autoproclamado guardaespaldas, el temor que Changmin ya tenía en su interior con advertencias acerca de convertirse en croqueta para los hombres lobos era suficiente para saber que tenía que actuar con mucho cuidado. Se alejó de Kyuhyun y Jaejoong, cerró la puerta de su dormitorio, abrió el armario y miró hacia adentro.

La decisión sobre la ropa que llevaría hizo que su miedo corriese por su estómago. Eligió unos jeans, botas, una camisa negra, su chaqueta de cuero con su licencia metida en el bolsillo... y el collar de conchas completamente espantoso. Un último vistazo en el espejo y estaba listo para irse. Por un segundo, se apoyó en su armario y cerró los ojos. Tenía que concentrarse.

—¿Changmin?

Suspirando, Changmin se volvió. Yoochun se situó en el umbral. Había cerrado la puerta ¿Cómo demonios el vampiro abrió una puerta cerrada?

«Probablemente algún tipo de truco mental extraño»

Yoochun frunció el ceño y le tendió la mano.

—No hay trucos, yo... tengo una llave—. Explicó. Apretando el puño alrededor de una llave grande, se la metió en el bolsillo, sin apartar los ojos de Changmin.

—Por supuesto que sí—. Dijo Changmin. Ahora no era el momento de preocuparse de dónde demonios Yoochun había encontrado una llave de su habitación. Se volvió en el acto y extendió las manos—¿Cómo me veo? ¿Es esto más o menos susceptible para no ofender a nadie y me coman?

—No bromees con esas cosas—. La voz grave de Yoochun, sus ojos entrecerrados y los labios en una delgada línea transmitieron sus verdaderos sentimientos. Genial.

El golpe triple de Yoochun: serio, molesto y preocupado.

—Sabes que me han pedido que investigue esto por el propio Kangin— explicó Changmin—. Es el alfa de la manada más grande. Nadie va a hacerme daño.

—Changmin, no lo entiendes. Su nombre no puede llevar tanto peso como piensas. Un lobo no es capaz de proteger a su familia si se considera débil. La palabra en la calle es que Kangin es vulnerable y si la gente sabe que suplicó por tu ayuda...

—No estaba exactamente rogando, Yoochun.

—Salió de su casa, por lo que bien podría haber suplicado ayuda humana.

Changmin apretó el puente de su nariz y suspiró con cansancio.

— ¿Qué estás diciendo? ¿Qué necesito protección? Ni a ti o Jaejoong puedo tomarlos en caso de que se maten entre sí. Kyuhyun no puede salir de la casa, y el adorno de piedra sobre mi escritorio no se puede mover más de cinco centímetros. Estoy por mi cuenta.

Yoochun comenzó a caminar desde la puerta hasta la cama y viceversa. Le miró con curiosidad, hacía como una especie de danza. Paso, paso, a su vez, paso, paso, vuelta. Al final, Changmin se movió frente al vampiro y lo detuvo con una mano plana contra su pecho.

—Nadie tiene que saber que el gran lobo me pidió ayuda— comenzó Changmin—¿Qué tal si juego que me topé con una información de que un niño lobo se extravió por accidente? ¿Qué si me paso por el lugar para investigar?— Estaba asombrado con lo raído que se estaba adaptando al papel de un investigador privado.

Yoochun levantó una mano y la puso sobre la de Changmin, y luego la llevó sobre su corazón. Changmin apretó un poco más, cualquier cosa para conseguir esta conexión final antes de que saliese corriendo hacia ningún lugar y enfrentar a quién sabe qué.

—Voy a estar cerca ¿Lo sabes, no?— Yoochun lo miró muy serio y si Changmin no sabía lo que hacía él, habría pensado que vio el miedo en los ojos hermosos del vampiro.

—No muy cerca—. Dijo Changmin. No pudo evitar la preocupación en su voz más de lo que Yoochun pudo detener el temor que casi irradiaba de él. El sarcástico y confiado Yoochun se había ido, en su lugar había un hombre temeroso por la vida de Changmin. No creía que los vampiros, que estaban en la parte superior de la cadena alimenticia, pudieran sentir miedo

—Sólo tememos cuando no tenemos control—. Susurró Yoochun.

Changmin se inclinó para oír la respuesta suave de Yoochun a su pensamiento tácito. Por un segundo se quedaron cerca y Changmin quería tocarlo. No creía que fuera el control de Yoochun. Esto se sentía muy diferente. Una conexión real.

—Vas a estar cerca— confirmó—. Y tenemos esta cosa—. Se tocó la cabeza con la mano libre y luego tocó a Yoochun en la punta de la nariz—. Este vínculo. Llamaré. ¿Está bien?

Yoochun dio un suspiro de aceptación.

—¿Estás seguro de que no puedo hacer que te quedes aquí?— Se preguntó.

—No, a menos que me ates—. Dijo Changmin. Le hubiera gustado poder tomar las palabras de nuevo cuando un brillo lujurioso apareció en los ojos oscuros de Yoochun. Changmin suspiró profundamente—. No, no me atarás.

Yoochun soltó el agarre que tenía en la mano de Changmin y retrocedió.

—¿Listo?

Changmin se echó un último vistazo en el espejo y enderezó los hombros.

—Nunca voy a estarlo.

~:♥:~:♣:~:♦:~:♠:~

El club no podría ser más opuesto al que había visitado la noche anterior. Este lugar no era más que un par de puertas dobles en una larga pared. Sólo una pequeña placa de plata de ley tenía puesto círculo de caza. Caminando con confianza a la puerta, Changmin tiró de la manija.

Bloqueada.

—Tendrás que ir hacia adelante, humano—. Una voz vino desde la oscuridad hacia la izquierda.

—Estoy aquí por trabajo—. Changmin le explicó a la sombra. Por un instante el miedo le empujó por lo bajo, la ronca voz probablemente pertenecía a un lobo monstruoso de dos metros con colmillos y garras. Por supuesto que había visto Discovery Channel y todos los documentales informativos, el mundo sabía que no era más que un lobo de aspecto humano sin cambios. Eso todavía no le impedía sentir que quería echarse a correr.

—Aquí, no hay nada más que problemas para los que no son lobos—. Retumbó la voz.

Changmin miró en la oscuridad y el brillo de los ojos amarillos le devolvió la mirada. Parecían estar muy abajo de su hombre lobo imaginado.

—Tengo que entrar— .Insistió Changmin.

De repente, Changmin se enfrentó al segundo hombre lobo que había conocido. Se relajó. De pie unos cuantos centímetros más bajo que él, el hombre parecía bastante inofensivo. Está bien, su pelo era espeso, negro y largo, aparte de eso, no era muy parecido a un lobo. De hecho, no se parecía en nada a Kangin. No había nada que temer aquí, entonces. El pequeño lobo olió el aire y arrugó la nariz.

—No está noche, humano— dijo despectivamente—. Apestas a eso. Espera ¿A dos de esos?

Changmin mantuvo la calma. Yoochun y Jaejoong se podrían confundir en él, gran cosa. No estaban aquí ahora.

— Tengo que entrar—. Repitió suficientes veces y el lobo de la puerta no podría dar marcha atrás. Dio un paso hacia Changmin y olió el aire otra vez. Tenía los más impresionantes ojos verdes que hubiera visto y alargó una mano hacia el collar de mal gusto que Changmin llevaba al cuello. En el último momento retiró la mano como si se hubiera quemado.

—Algo está mal ¿Qué eres?— Le preguntó con un tono curioso. Él inclinó la cabeza hacia un lado como si viera a través de él. Changmin tragó su miedo y se puso una mano sobre el collar. Era un maldito humano y no podía hacer nada al respecto. Si esto se caía en medio de un club de hombres lobos, habría un baño de sangre, pero si no entraba, no obtendría una mierda de donde la niña podría estar.

—Soy humano— espetó Changmin—. Ahora déjame entrar.

El pequeño hombre lobo finalmente llegó a una decisión. Puso su mano en la puerta.

—Es tu cabeza, si la pierdes, es tu culpa.

Changmin oyó un clic, y luego la puerta se abrió hacia dentro en silencio. En su entrada, fue alcanzado por una pared de ladrillos virtuales de ruido. Por un momento, no se movió. Sólo cuando el hombre lobo empujó su espalda lo hizo tomar su primer paso cauteloso en el interior, en un mundo que sabía que iba a ser ajeno a él.

Excepto, cuando sus ojos se acostumbraron a las luces brillantes, se dio cuenta que no era ajeno a él en absoluto.

De hecho, dentro de ella era como cualquier otro club. Un mar de cuerpos en la pista de baile, la música y la bebida. Grupos de individuos, grupos de chicas, un chico con otro chico, una chica con otra chica, algunos donde no se podía decir donde comenzaba una persona y terminaba otra. Nada era diferente de cualquier otro lugar en el que había estado.

Haciendo su camino alrededor del borde de la pista de baile mantuvo la cabeza baja y se centró por completo en llegar a la barra. Ese era siempre el lugar que tenía los secretos de muchos clientes descontentos o cansados o habladores.

La barman, definitivamente no era un hombre lobo. Era alta, increíblemente delgada y muy pálida. La chica se ajustaba a la descripción de un Dríada, que Changmin había aprendido en su clase de estudios paranormales. A menudo se convertían en camareros una vez que sus árboles fueran talados para barras de bar. Conocidos por sus habilidades empáticas, se hicieron muy buenos barman. La dríada se quedaría con su árbol y su aura de calma ayudaba a mantener la paz entre la clientela del bar, una relación beneficiosa para ambas partes. La dríada no parpadeó un ojo cuando Changmin pidió una Coca-Cola, sólo se deslizó hacia él y tomó el dinero. Changmin notó una ligera disminución de su expresión, pero no hizo preguntas.

Sacó la foto de su bolsillo, Changmin lo puso boca arriba y lo empujó hacia la dríada.

—Estoy buscando a alguien con quien hablar acerca de una niña—. Dijo Changmin. La barman frunció el ceño—. Una chica desaparecida, una niña lobo—. Matizó. Brevemente la dríada miró la foto.

—No la conozco—. Dijo con un gesto de indiferencia.

—Tengo que hacer algunas preguntas, pensé que podías ser capaz de apuntarme en la dirección correcta en cuanto a quién debería hablar—. Gritaba cuando la música eligió ese momento para ir tranquila. Por un segundo la pregunta colgada entre ellos, entonces Changmin se dio cuenta de que ya no estaba en el bar por su cuenta. Dos serios musculosos hombres lobo lo rodearon. La música comenzó de nuevo, pero eso no impidió que Changmin consiguiese el mensaje muy torpe. Cogió la foto y la puso en el bolsillo. Evidentemente, no iba a conseguir nada más de la dríada.

—El jefe necesita verte— . Un hombre lobo dijo sucintamente.

Changmin lo miró a la cara, pero no había ninguna sonrisa de entendimiento o de algo más que de unos ojos de acero. Mientras se alejaban del bar, Changmin medía el posible éxito de dardos entre la multitud lanzándolos a la puerta. No podía ver su funcionamiento. Luego se preguntó si debía pedir ayuda. No es que un lobo en todo el establecimiento podría mirarlo a los ojos o reconocer al ser humano llevado por un pasillo. Un pasillo oscuro.

—Chicos, no estoy seguro...

—Aquí—. El segundo hombre lobo habló, o mejor dicho, empezó a emitir una serie de órdenes monosilábicas en la línea de ‘Por aquí’, ‘Ahora’ y ‘Quédate aquí’. Lo dejaron en una habitación iluminada por dos lámparas pequeñas en una esquina y con un lujoso mobiliario de oficina de cuero. Cuando la puerta se abrió de nuevo, Changmin se estremeció.

—¿Qué demonios estás haciendo en mi club?

Cara a cara con posiblemente la persona más grande que había visto nunca, más grande incluso que Kangin , Changmin sintió que sus rodillas se bloquearon para mantenerlo en su lugar. Mierda. El chico le dio una nueva definición a enorme.

—Tengo que hacer algunas preguntas—. Ofreció débilmente. Se negó a pedir ayuda, pero cuando el hombre lobo esbozó una media mueca dentuda, Changmin dio unos pasos hacia atrás.

—Ningún ser humano puede estar aquí—dijo el lobo—.Tienes suerte de que mi Beta te encontró antes de que fueras un aperitivo.

—¿Me comerían?

—No comemos seres humanos ya. Quise decir un aperitivo en un... No importa.— El gran hombre se presentó—. Jihoon, Lobo propietario del círculo de caza.

—Max Changmin. Humano. Lo siento, no, eso no es lo que yo... ¡Demonios! ... Soy un investigador privado, siguiendo una pista.

Changmin le tendió la foto de la hija de Kangin.

El rostro de Jihoon pasó de interés a blanco en un instante. Se volvió hacia el lobo grande, que se movía por la puerta abierta.

—Hyunwoo, tráeme a alguien de la manada de aquél.

—Sí, jefe—. Con un movimiento de cabeza, el lobo uno, ahora identificado como Hyunwoo, desapareció en la oscuridad más allá de la habitación.

—Siéntate—. Instruyó Jihoon. Indicó una silla en el borde de la habitación. Changmin no discutió. Jihoon comenzó a caminar igual que Yoochun había hecho antes. Sólo se detuvo cuando un hombre entró en la habitación e inclinó la cabeza en señal de respeto al hombre lobo.

—Alfa—. Dijo el nuevo lobo con firmeza.

—Sungki, es necesario que escoltes a este humano.

—Espera. No, yo no voy a ninguna parte hasta que consiga algunas respuestas—. Objetó Changmin. No iba a ser transmitido a otro lobo simplemente para ser escoltado fuera del local.

—No encontrarás nada aquí— dijo Jihoon—. Nadie va a hablar de la hija de otro alfa contigo.

—Pero es una niña perdida.

Jihoon respiró hondo e intercambió miradas con Sungki apenas un poco más pequeño, que estaba observando el intercambio con avidez.

—Te prometo que voy a mirar qué encuentro sobre el tema—. Dijo Jihoon. Changmin miró a los ojos de color marrón oscuro del lobo y creyó ver un atisbo de compasión en sus profundidades. Desapareció tan rápidamente que podría haber imaginado lo que había visto.
Changmin se sentó de nuevo.

—No voy a ninguna parte.

—Las reglas dictan que...

—Las reglas no significan nada cuando hay un niño desaparecido. Cuanto más nos sentamos aquí y discutimos el punto, menos probable es que la encontremos con vida—. Changmin rompió inmediatamente.

Jihoon se echó hacia atrás como si Changmin le hubiera asaltado. Se imaginaba que siendo el gran malo alfa significa que todo el que hablaba con Jihoon era todo ‘Sí, señor’, ‘No, señor’. Bueno, Alfa o no, eso no significaba nada para Changmin. Jihoon se inclinó sobre él, casi hasta el punto de que Changmin podía sentir las suaves bocanadas de respiración contra su piel. Estaba oliéndolo y, en serio, eso era algo que nunca se acostumbraría.

—Vete a casa con tus hombres nocturnos—. Escupió Jihoon—. Y deja el asunto de los lobos a los lobos.— Retrocedió. Changmin se levantó y caminó hasta que se encontró cara a cara con Jihoon.

—Si un ser humano no es querido en el asunto de los lobos entonces ¿Por qué Kangin se acercó a mí en busca de ayuda?

Jihoon frunció el ceño, pero esta vez fue Sungki quien habló.

—Está hablando de tonterías. Ningún lobo podría rebajarse a pedir ayuda humana— desestimó Sungki—. Vamos, hombre humano—dijo.

 Changmin se irguió en toda su estatura, negándose a dejarse intimidar.

—Vamos.

Alguien no le estaba contando todo aquí. Sungki parecía a la vez centrado y todavía incómodo. Jihoon se paseaba de nuevo. Changmin admitió que había cruzado alguna línea claramente paranormal invisible que nadie podía ver excepto los lobos, pero esto era ridículo.

—No me iré hasta que haga algunas preguntas—. En realidad no iba a ninguna parte.

—Te irás—dijo Jihoon casi con suavidad—. Sungki te llevará al vampiro que espera fuera y entonces necesitaras ir a otra parte. La hija del Alfa se pierde con él y él sólo puede aprender a soportar esa pérdida.

Un mensaje tácito pasó entre Jihoon y Sungki y en el espacio de un latido del corazón de Changmin, se encontró en la calle. El aire frío era bienvenido después del calor y la confusión del club. Changmin vio a Yoochun inmediatamente cuando se separó de las tinieblas.

Sungki gruñó bajo en su garganta mientras Yoochun se acercó con recelo hasta que tenía la mano en el brazo de Changmin y Sungki estaba de vuelta en la puerta de la salida del club.

—Mira que no venga por aquí de nuevo, vampiro— escupió Sungki con desdén—. No puedo responder que lo dejen con vida la próxima vez.

Yoochun dio un paso hacia él con un gruñido, pero el lobo simplemente le dio la espalda, un último insulto, y cerró la puerta.

En la tranquilidad de la calle en medianoche, Changmin sintió náuseas cuando la adrenalina que le había inundado, empezó a salir.

—¿Y?— Yoochun preguntó con cuidado.

—¿Y qué?— Changmin no podía concentrarse.

Yoochun continuó pacientemente.

—¿Conseguiste lo que viniste a buscar?

Changmin negó con la cabeza. No sabía lo que había aprendido, pero lo que él había recibido era una respuesta a nada. Tuvo otro Alfa advirtiéndole de que se alejara de Kangin y un miembro de la manada del propio líder le dijo que se fuera a casa. De hecho, él había conseguido nada más que problemas.

No tenía ninguna pista de la niña, y sólo faltaba dos días antes de que apareciera la luna llena. Luego estaba la bruja que quería los huesos de un hombre lobo y que, por alguna razón, sentía que le debía un favor. Tenía un caso donde había un fae desaparecido de una tríada, y una amenaza por parte de las sirenas. Por no hablar de la maldición que significaba que tenía que usar un collar horrible, y un vampiro que lo seguía a todas partes.

«Seamos realistas, soy una mierda en estas cosas de detectives»

—No, no lo eres—. Dijo Yoochun. Changmin suspiró. Se había olvidado de añadir a la lista a alguien que pudiera leer sus malditos pensamientos.

Changmin cruzó los brazos sobre el pecho y miró a la puerta del club.

—Tengo la sensación de que había más cosas allí que me estaban ocultando. Algún tipo de cosa que Jihoon sabe más de lo que deja entrever, y Sungki tenía esa abrumadora tristeza o algo de eso.

—Changmin, tenemos que ir a casa. Reagruparnos, ver lo que podemos encontrar en los archivos. Tal vez podríamos rastrear el papel de la carta o hacer un consejo de seguridad sobre la información, o algo así.

—Has estado viendo demasiadas series de policías—dijo Changmin. Aunque, para ser justos, reagrupamiento y reunir hechos eran probablemente el mejor camino a seguir.

—Sólo tenemos que parar y pensar—Yoochun respondió pensativo.

Fue sólo cuando llegaron a la puerta principal de la oficina que Changmin se dio cuenta de que Yoochun había dicho ‘nosotros’. No sólo eso, pero la idea de ‘nosotros’ hacía sentir a Changmin peor que cuando Kyuhyun lo atravesaba sin querer.

Ya era tarde. Estaba perdiendo los tornillos de la cabeza.

«Frikis monstruos paranormales y sus vidas espeluznantes»

Fue demasiado tarde se dio cuenta de lo que había pensado. Yoochun lo miró brevemente y sus ojos se estrecharon.

—Mañana hablamos— dijo Yoochun a todos antes de subir las escaleras. Su tono era firme y enojado. Genial. Eso era todo lo que Changmin necesitaba. Uno de sus casos sin pista alguna, una amenaza en el otro, y ahora un vampiro ofendido. No había querido hacer daño a Yoochun, pero su cabeza estaba saturada de pensamientos y había llegado a su límite.

Después de ir a su oficina, evitó la silla profanada y en su lugar se dejó caer en el pequeño sofá de la esquina. El agotamiento se apoderó de él. Colocando la cabeza hacia atrás en el apoyo para la cabeza, cerró los ojos. Se dijo que no iba a dormir allí, pero sólo tomaría unos diez minutos para pensar antes de ir a la cama, sería bueno.


Tal vez podría conseguir la inspiración si cerraba los ojos.


1 comentarios:

  1. Anónimo9/06/2015

    La historia esta genial, muchas gracias :)

    ResponderEliminar

Deja tu comentario \(*O*)/ ♥ ♥
o más bien... deja tus pensamientos pervertidos grabados en esta entrada XD