Si tú me Quisieras - Cap. 12

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Esa oportunidad que se me estaba escapando de las manos.


Y si pudiera ver hacía atrás una vez más.



En esos días, cuando el alma no pesaba como si quisiera dejarlo sin aire, en esos momentos discontinuos y cansados, que le robaban una sonrisa cada minuto. Ahí cuando todos eran amigos y podían sentir ese calor a hogar que tantos les hacía falta, que tanto extrañaban ante su inevitable juventud y la carencia perpetua de afecto.



Changmin era tan completo, tan nuevo, tan inocente.

Desconocía tanto mientras Junsu sabía lo que quería, mientras se amanecía practicando, en tanto cantaba y repasaba las letras, buscando ese tono exacto.



Le salían las cosas tan naturales mientras Jaejoong se esforzaba, repetía una y otra vez todas esas veces que no podía hacer algo o cuando su voz se veía opacada por la de Junsu a pesar de ser la voz principal.



Se despreocupaba de la situación, cuando Yoochun buscaba perfeccionarlo todo. Ese sentimiento por el no desconocimiento y estar a la par, por ser igual y merecedor del lugar que le había sido otorgado.



Todo tan sencillo, tan fácil y Yunho sacrificaba tanto por estar ahí. Trabajaba tanto, parecía siempre cansado y aún así le sonreía, como se sonríe a los amigos, cantaba y bailaba como si viviera a cada segundo. Tanto que toda esa pasión, todo ese anhelo, todo lo que ellos transmitían se impregnó en su piel, se volvió parte de él.



Era su modo de vivir.

Vivir apasionado de una voz, de las notas musicales.

Tan incomprendido y frágil que prefería ocultarlo con su forma de ser.



Así que mientras sus pensamientos volaban y el descanso no se alojaba, Changmin solo pudo cerrar los ojos y pensar, que mientras Yunho pasaba fuera el resto del mundo seguía dando vueltas sin parar. No se detenía aunque su vida fuera difícil, no le daba tiempo de respirar aunque estuviera herido, no tenía complacencias con él.



—Changmin— Giró antes la voz de Minho, sus ojos preocupados sobre él, desde aquel pasillo vacío en medio del lugar —¿No piensas cambiarte?

—¿Para qué?



Sus ojos parecieron sorprendidos y de pronto Minho sintió ese apretón en el estomago al ver lo tranquilo que podía mostrarse el mayor. La ventaja de la ignorancia en sus palabras.



—La obra de Yunho hyung— Comentó –Se estrena hoy.



Los ojos de Changmin se abrieron de par en par, de esa forma obtusa y confusa que hizo a Minho mirarlo preocupado mientras lo veía entrar en su habitación apresurado, iba a cambiarse, iba a intentar algo que no podía, iba a jugar con el tiempo para ver si le permitía llegar hasta él.













—Entonces Yunho le corresponde.



El suspiro de Junho sonó como un eco que Jaejoong conocía muy bien, a pesar del lugar, el frio se colaba, pegaba en la piel despiadadamente recordándole lo bien que se había acostumbrado a él y ya no se quejaba, como si no necesitara de la calidez.



—Era algo previsible.

—Lo sé— Sonrió Junho –Es solo que su confirmación… Me hace sentir extraño.



Jaejoong podía ver en los ojos de Junho, en ese pequeño llavero que jamás llegó a las manos de Changmin que los ojos del hombre respondían por los de Shim. Que sus instintos clamaban un poco de reciprocidad. De una que al parecer no iba a llegar.



Así que bebió un poco de café, sin valor para ser el hombro de apoyo de alguien más, cuando él aún necesitaba de aquello, pero sonrió, como cuando tenía ganas de hablar y las palabras se atoraban en su garganta, Junho entonces levantó un poco los hombros y también sonrió.



—Creo que las cosas siempre estuvieron planteadas así desde un inicio.

—Posiblemente.



Hubo un poco de ese silencio, extraño y conmovedor que los hizo beber su café mientras desviaban la mirada a ratos y compartían un espacio que era necesario, donde podían sentirse igual sin que nadie les brindara un apoyo que ya no necesitaban, por que solo quedaban heridas que cicatrizar.



—Hoy se estrena la obra de Yunho— Comentó Junho —¿Iras?

—Hoy no— Admitió tranquilo –Otro día cuando él ya haya hablado con Changmin.



Y de nuevo se estableció ese agradable silencio que los había comprometido a miradas esporádicas, a tiempos agradables que los mantenían alejados de los demás, allá donde nadie más los podía lastimar, por un tiempo prudente antes de que el cronometro de su corazón marcara cero otra vez.













El tiempo de Yunho se cronometraba a través de un reloj invisible, esperaba por lo que no tenía que esperar mientras trataba de continuar. Alrededor la gente no se dejaba de mover, escuchaba las órdenes lejanas y el murmullo incesante de los que llegaban, el lugar a punto de repletar, las cámaras por todas partes esperando tan solo por que se marcara el inicio de todo.



El sentimiento de Jaejoong estaba sobre su espalda, como un yunque que iba perdiendo fuerzas mientras los segundos pasaban, como si la culpa desapareciera y él se hundiera en su propio lamento, le había pedido a Changmin que llegara, pero mientras Siwon y Heechul ya lo habían saludado e incluso se encontraban entre el público, Changmin no daba señales de vida.



—¿Listo?



Boa apareció, con sus tacones sonando un poco entre el bullicio que inundaba sus sentidos, sonrió comprometido, a no preocuparla y abrigarla con su tensión desconocida.



—Si, ha venido mucha gente.

—Si, que te rompas una pierna.



Boa bromeó, palmeando un poco su espalda y con esa bella sonrisa que hizo a Yunho asentir mientras miraba todavía de un lado a otro.



—¿Estás nervioso?

—No— Mintió –Solo ansioso.



Ella volvió a sonreír y la voz del director se dejó escuchar con más fuerza, la gente se comenzó a mover con velocidad, la hora de la presentación llegaba y sus fuerzas morían junto a la esperanza de que Changmin podía llegar.













—¿Cómo lo pudiste olvidar?— Reprochó Minho –Esto es muy importante para él.



Changmin rascó su nuca desprevenido, lo había olvidado por estar pensando en él, la ridiculez de su ironía molestaba igual que ese tráfico, inerte que no parecía dar señales de mejorar mientras la obra seguramente había comenzado ya.



Miró de un lado a otro y bufó.



Pero Minho estaba ahí, sentado junto a él con Onew a su lado esperando paciente por que el recorrido terminara, de brazos cruzados y con el entrecejo arrugado. Choi seguramente hubiera podido llegar temprano sino fuera por él, sino lo hubiera tenido que esperar. Y sin embargo Changmin justo ahora solo se podía debatir el que no iba llegar, que el resto del mundo se podía paralizar y a él no le iba a importar.



Cuando volvió a mirar el reloj los segundos pasaban, cada vez más rápido y el auto apenas avanzaba escasos metros antes de volver a detenerse y enfrascarlo en medio de la desesperación.



—No vamos a llegar— Murmuró cauteloso –Y yo debo llegar, como sea.



Se atrevió a mirar por la ventana, de un lado a otro, pero solo podía divisar lo mismo que divisaba desde hace un buen momento, auto tras auto acaparando todo su mirar. Si salía de ahí, si corría lo más rápido que sus piernas se lo permitían podía llegar, él podía, sabía que podía.



—¿Changmin?— Estaba determinado, ya ni siquiera la voz de Minho lo iba a poder detener —¿hyung?



Entonces ocurrió lo que Jinki sospechaba, Changmin abrió la puerta en medio de ese tráfico, sorprendiendo al mismo chofer que los llevaba, el viento sopló con fuerza y sacudió los cabellos de Shim que empezó a abrirse camino por los escasos y delgados pliegues de distancia que había entre un auto y otro.



Minho apenas bajó del auto, sosteniendo con una mano la puerta y mirando al otro alejarse, abrirse paso como podía mientras el frío parecía dejar de importarle, con sus piernas largas corriendo una vez hubiera alcanzado la vereda.



Levantó la mano, con la boca abierta dispuesto a gritar y sin embargo prefirió no hacerlo, por que sería llamar la atención de las personas, sintió a Jinki parado junto a él al poco tiempo, observando al igual que él a Changmin alejarse.



—Entremos— Susurró Jinki, sosteniendo apenas su mano y guiándolo de regreso al auto –Él de seguro tiene algo pendiente que hablar con Yunho hyung.



Minho mordió su labio inferior y sonrió, perdiendo a Changmin de vista entre e frío y la multitud, entre las luces encendidas de la calle y los autos enfrascados, con la sonrisa animada de Jinki esperando dentro del auto por él.



—¡Es Shinee!



La voz a lo lejos lo hizo alertarse y entrar de inmediato.



—Tonto— Reclamó Jinki, golpeando suavemente su cabeza –Demoraste en entrar.



Minho sonrió, cálido de esa presencia en solitario que compartía con Jinki, esperando que Changmin llegara, que no fuera interceptado y que con suerte, el auto arrancara.













—¡Es el intermedio!— Yunho escuchó al ayudante gritar, alcanzó entonces a sacarse la maleta en su espalda y escuchó a la mayoría reír y empezar a andar de un lado a otro –Pueden descansar, recuerden no esparcirse demasiado que hay que alistarlos para la siguiente escena.



—Oppa— La joven muchacha del reparto estuvo a su lado, con un amplia sonrisa mientras sonreía afable y se acercaba a él –Estuviste grandioso.

—Muchas gracias— Sonrió –Tú también.



La puerta trasera se abrió de repente, resguardada por los guardias que fácilmente le permitieron acceso a alguien quien seguramente era amigo de alguno de los actores, Yunho incluso se abrió paso entre la gente para mirar.



Empapado de pies a cabeza, con el cabello desarreglado y la ropa pegada al cuerpo, respirando dificultosamente estaba Changmin, entonces sus pasos se apresuraron hacía el menor, tomando una pequeña manta y colocándola sobre él, recibiendo su mirada, su respiración agitada.



—Hyung…— Pronunció con cuidado, con una sonrisa confiada y su rostro cerca de él —¿Qué es esa mirada? ¿Tanto extrañabas que viniera a desearte suerte?— Yunho sonrió, notando esa actitud confiada en el menor y agitando un poco sus cabellos –No la necesitas.



—¿Disculpa?

—No necesitas que te desee suerte, eres bueno en todo lo que haces, hyung.



Fue como un juego de emociones, Yunho sintió algo parecido a la calidez cuando Changmin soltó esas palabras y lo miró, que apenas pasó un brazo por encima de sus hombros, y sonrió. Era bueno que estuviera ahí.













—Afuera está lloviendo— La voz de Changmin sonó tras el biombo, ambos alejados de las miradas mientras Yunho esperaba a unos pasos de distancia por que el se terminara de cambiar, con un vestuario desocupado que habían encontrado por ahí –Lo más extraño es que empezó a llover apenas comenzó a correr hasta aquí.



Finamente Yunho lo pudo apreciar, su cuerpo largo y estilizado envuelto en aquella ropa sencilla y común como ninguna. Cruzado de piernas, Yunho sonrió, maquillado y listo para salir de vuelta en la obra en cualquier momento.



—¿Por qué viniste corriendo Changmin?— La duda lo mataba –Las fans pudieron reconocerte.

—Y lo hicieron, corrí como nunca antes— Comentó el menor, sentándose junto a él en el pequeño banco, dejando colgadas sus prendas anteriores –Hyung por favor, no dejes que la prensa me vea así.



Yunho lo volvió a revisar con la mirada, la mueca extraña de Changmin y su cuerpo erguido a pesar de lo que portaba y rió, como no lo hacía en un buen tiempo. Había esperado por él, que no importaba el tiempo que hubiera demorado en llegar, la sola presencia del menor ahí lograba que se lo perdonara todo, igual que siempre, como siempre iba a pasar.



—Siento lo de los últimos días— Yunho suspiró, mirando las manos de Changmin que repentinamente parecían moverse demasiado –He estado estresado y dándome cuenta de algunas cosas que…



—Hyung— Changmin lo interrumpió, de repente mirándolo a los ojos, tan determinado y seguro como cuando quiere imponerse –Odio estas cosas, pero…



Las palabras de Changmin murieron al igual que su confianza y aún así Yunho esperó, quiso escucharlo aunque sus palabras no volvieron a formarse y el corazón latió acelerado, aún más cuando Changmin bajó la cabeza y apretó sus labios.



—Lo siento— Murmuró el menor –No es tan fácil.

—Lo sé…— Yunho lo abrigó con sus brazos –Tampoco es fácil para mi.



Changmin subió lentamente sus manos, posadas sobre la espalda amplia del mayor, escondiendo su rostro como cuando era pequeño y las situaciones lo sobrepasaban a más no poder, entonces esa maravillosa protección del otro hacía su acto de aparición y lograban encerrarlo en esa grandiosa esfera alejada de los demás.



Yunho siempre supo lo que quiso, sufrió y se sacrificó por ello. Changmin nunca estuvo seguro de nada, hasta que descubrió el brillo de verdad en esa mirada, hasta que esos ojos apasionados le dijeron a gritos que si no iba a hacer las cosas bien, entonces mejor se fuera.



Volvió a sentir la rodante adolescencia en cada poro de su piel mientras esos brazos lo apretaban con fuerza, mientras escuchaba su corazón y el olor masculino de Yunho lo rodeaba, Changmin había crecido, había establecido sus pensamientos y ahora portaba sobre sus hombros la ventaja de un irrevocable triunfo.



—Siempre estuviste para mi— Analizó sin miramiento –Gracias por eso.



Yunho no respondió y sin embargo no lo dejó de abrazar, como si pudiera ver la pequeña sonrisa de Changmin a pesar de su rostro escondido.



—…Te quiero hyung.



Y el sonido perdido entre ambos se esfumó tan pronto como los anhelos de Yunho por escucharlo, entre la ropa pesada y el escaso silencio que tenían. En la otra habitación donde el resto se preparaba para salir en escena de nuevo, Yunho sonrió, pegando su rostro al cabello de Changmin y suspirando otra vez.



—Yo también, Min— El escándalo se volvió a formar, los pasos se apresuraban para alistarse –…Te quiero— Y murió entre sus labios, cuando Changmin hubiera levantado la mirada sonriente, esa asombrosa sonrisa que rebuscaba en su mente más allá de lo necesario.



Los labios de Changmin lo hallaron en medio de la confusión de las voces lejanas que se preparaban a salir y esos cálidos labios que lo esperaban, que lo hicieron cerrar los ojos y aferrarse a él.



—¡Listos todos! Ésta es la primera llamada.



Sonrió en medio del beso, la voz del asistente sonando a lo lejos y él rodeando al otro con sus brazos fuertes y sus mentes involucradas.

















—…¡Y un gran aplauso para Jung Yunho!



Los aplausos se dejaron escuchar, Yunho recibió el otro ramo de rosas y se inclinó, con una sonrisa radiante mientras reconocía el rostro de varios amigos entre el público, las palabras se hicieron presentes, la prensa lo enfocó de inmediato.



Poco a poco, detrás del escenario, entre felicitaciones y palabras de buen augurio los demás actores se separaban, la prensa ingresaba y Yunho se desenvolvía con facilidad, con la sombra de sus amigos esperando por él, con le figura de Changmin por encima de todos ellos.



Cuando finalmente se pudo alejar de los demás, caminó hasta ellos, entre los abrazos, comentarios y sonrisas que le regalaban, ni siquiera miró su celular por el momento, espero lo mejor que pudo por ese momento a solas junto al menor.



—Tuviste un buen comienzo— Había comentado Siwon de repente –De seguro llenaran todos los días previstos para la obra.

—Lo harán, eso es seguro.



Boa lo miraba con orgullo y Yunho sonreía agradecido, el brazo de Heechul rodeando el suyo con entusiasmo, el ramo pesaba en sus brazos y Yunho encontró su escape casi sin pretenderlo.



—¿Me acompañas a dejar esto al camerino?— Miró a Changmin y él solo asintió –Vuelvo en seguida— Agitó su mano apenas, alejándose junto a Shim de los demás, con sus pasos pequeños hasta el lugar donde Changmin se había cambiado hace rato.



—¿No podías esperar hasta llegar al departamento?



La puerta se había cerrado tras Changmin y Yunho había dejado las flores caer sobre el pequeño sillón que tenía.



—No, no podía.



Se había acercado dispuesto a atacar esos labios que le habían quedado debiendo emociones, Changmin sonrió divertido, acorralado contra la pequeña butaca mientras Yunho se unía a su boca en un descubrimiento por igual.



Las manos de Changmin tocaban y buscaban esa calidez que el cuerpo de Jung emanaba, el pecho se sacudía con vertiginosidad y sus cadenas sonaban, cada que el corazón se agitaba y sus labios buscaban a Yunho. Como si no pudiera hacer otra cosa frente a él.













—No puedo creer que hayamos llegado tan tarde.



Minho caminó con las manos entre los bolsillos, Jinki a su lado sonrió y caminó junto a él hasta el lugar que les habían indicado, la puerta cerrada con el nombre de Yunho brillando entre letras fugaces.



—Vamos a entrar.



—Oh, espera…— El teléfono de Onew comenzó a sonar, alejándolo un par de pasos para poder hablar —¿Si? Hola, Key… Mmh, no lo creo, vayan los tres. Minho y yo iremos a beber con Yunho, Changmin y los demás por lo de la obra… Si, ¿cómo así?



Los pasos de Onew se movieron de un lugar a otro, entretenido con la repentina charla de Kibum y sin embargo, Minho solo apretó el pomo de la puerta con fuerza, un suspiró salió de sus labios y prefirió abrir la puerta, sin embargo ésta se cerró de inmediato y lo hizo retroceder, luego Changmin apareció, con su cabello revuelto y la camisa mal puesta.



—Oh, Minho— Su voz sonaba entrecortada –Espera un momento, ya salimos.

—Pero…

—¿Estás con Onew?— Minho apenas tuvo tiempo de asentir –Entretenlo, luego te explico.



—Pero…



La puerta se volvió a cerrar, él con la mano estirada y sus palabras cortadas, mirando la puerta y la pequeña bulla que se formaba dentro, de repente Onew estuvo de nuevo junto a él y sus ojos se abrieron de par en par.



—Key dice que comamos bien, él, Jonghyun y Taemin saldrán a comer pizza. Al parecer, Jonghyun perdió una apuesta con Taemin, logro mundial de por medio— Jinki rió y Minho se tranquilizó al escucharlo –Así que Jong paga todo. ¿Estás bien?



Minho asintió, confundido entre Changmin y su actitud extraña y Jinki que de repente parecía mirarlo demasiado, reconocer sus estados con una facilidad de la que ni él se había percatado.



—Eh… Si, es solo que… ¿por qué no esperamos a que salgan?

—No seas tonto— Rió el mayor, tomando el pomo de la puerta –Vamos a entrar.



—No— Colocó su mano sobre la de Onew, sobresaltado –Espera, bueno… Tú sabes.

Jinki arrugó el entrecejo –No, no sé.



—Si, bueno no sabes.

—Minho ¿qué ocurre?

—Te amo.



Los ojos de Jinki se abrieron totalmente, el contacto de sus manos todavía persistía y Minho empezaba a sentirse cada vez más presionado.



—¿Qué acabas de decir?

—Yo…— Quiso morderse la lengua –Bueno tu sabes…



—Haber…— Onew suspiró, con una mano entre las hebras de su cabello, todo sonándole parte de una gran excusa –Ahora tú sabes y yo no sé. Ah, no espera, eso ya pasaba desde el principio.



El sarcasmo en los labios de Jinki fue evidente, Minho mordió su labio inferior y levantó las cejas. Excusa tras excusa que golpeara su impulso tonto anterior mientras para su suerte la puerta finalmente se abría y tanto Yunho como Changmin salían de ahí, como si nada hubieran pasado dentro en realidad.



—Oh, chicos. Que bueno verlos por aquí— La voz de Changmin fue fresca, desprovista de nerviosismo o vergüenza, haciendo a Yunho rodar los ojos y a Minho mirarlo con odio a pesar de la vergüenza que se formaba en sus mejillas —¿Vamos con los demás?



¿Cómo había tenido el valor para soltarle ese te amo así a Jinki?













—Qué tu hiciste ¡¿qué?!

—Si, y es tú culpa.



Minho y Changmin hablaban bajito, en una de las esquinas de la mesa, frente a frente mientras el resto parecía entretenerse con cualquier cosa y Yunho y Onew enfrascados en una charla cualquiera reían.



—Tú me dijiste ‘Entretén a Onew’— Minho se movió aparatosamente, tratándolo de imitar –Y yo no supe que hacer, me tomaste por sorpresa y él quería entrar… Y yo… ¡yo solté esa estupidez!



Changmin era extraño, había cruzado sus brazos y ahora lo miraba con una ceja en alto, su mirada severa de repente posada sobre él.



—¿Y cuánto hay de verdad en eso?

—¡¿Qué?!— Minho volvía a alterarse –No sé de que hablas— Bebía agua, como cuando estaba nervioso.



Shim rodó los ojos, mirando de soslayo a Onew, el hombre charlaba y reía, sus cabellos se movían cuando la risa era fuerte, su voz era suave, pausada a ratos mientras los demás posaban su atención cuando hablaba.



—No hagas eso— Criticó Minho luego de un rato.

—¿Hacer qué?

—Mirarlo como si fueras mi madre.



Changmin rió, lo suficiente como para llamar la atención de los demás.



—¿Changmin?— Onew lo miraba y sonreía —¿Todo bien?

—Si, claro— Rascó un poco su mejilla y miró a Jinki ampliamente —¿Cuántos años es que tienes conociendo a Minho?



—¡Hyung!



Y sin explicación alguna la risa de Changmin se volvió a escuchar luego del grito apagdo de Choi, contagiando de igual manera a los demás.













—Este es el lugar.



Yoochun estiró su brazo orgulloso, Junsu a su lado sonrió. Los ojos de Jaejoong se perdían entre el amplio lugar y las manos curiosas de Junho buscaban ya el piano colocado al fondo de la habitación.



—Es impresionante.

—¿Verdad, que si?



La voz de Junsu parecía emocionada, mirando el lugar al igual que los dos recién llegados que recorrían el lugar como si les resultara un absoluto descubrimiento, pronto la puerta de llegada anunció la aparición de los otros dos y los ojos de Junsu brillaron.



—¡Llegaron!



Sus pies corrieron y Yoochun amplió su sonrisa cuando los vio ingresar, lejos de las miradas y la presencia de los otros, Changmin y Yunho por fin hacían su acto de aparición, vistiendo gruesas ropas que los cubrieran del frío y los alejaran de las miradas curiosas.



—Bienvenidos.



Yunho sonrió, el lugar listo para ser inaugurado en cualquier momento estaba frente a sus ojos, y a lo lejos pudo divisar a Jaejoong, la sonrisa del mayor como saludo lo hizo imitar el gesto y asentir.



Se sentía bien, esa mirada de Jaejoong que ahora lo observaba con paz era agradable.



—¿Ya está todo listo?— Changmin se había acercado a Junsu y el otro había asentido de inmediato –Lo han hecho realmente bien, se ve increíble.

—Hemos pensado que si estamos juntos, no importa si el resto del mundo no lo sabe, este lugar siempre será de nosotros. Aunque cueste comenzar sabremos salir adelante.



Junho apareció desde atrás, apresando un poco los hombros de Junsu y sonriendo a Changmin, el otro asintió, en medio de un mudo saludo que pareció ser el necesario.



—¿Cuándo lo van a abrir?

—En unos días más.



Yunho asintió. —¿Tomamos un café?



La fragancia a hogar se despedía en el aire. Los ojos de todos se posaban en las decoraciones, en sus acabados y las repentinas risas que se escuchaban por parte de Yoochun y Changmin mientras Junsu refunfuñaba por alguna travesura imprevista.



Si Jaejoong se detenía a pensar, no había tenido la oportunidad de disfrutar de sus amigos así, desde hace bastante tiempo. Yunho se había metido en la pelea dispuesto a defender a Junsu quien se quejaba cual niño pequeño a pesar de todo y cuando Jaejoong suspiró, pudo notar la mirada agradecida de Junho frente a él, esos corazones aspirados por el tiempo, que solo ambos podían comprender.



—Bueno, ya basta. Yunho tiene razón. Dejen a Junsu en paz.

—Jae no te metas— Amenazó Junho –Deja que Su aprenda a defenderse.



—¡Junho!



Y más risas se volvieron a escuchar gracias al grito indignado de Junsu.















—Si, así como me escuchas Kyuhyun.



La voz de Changmin sonaba seria, aunque una sonrisa bailara en su rostro y Yunho esperara tranquilo por que el menor terminara con su llamada.



—Ah, y aún así este mocoso se atreve a negarlo.

—¡Kyuhyun, ya basta! ¡Hyung tú también ya basta! No es tan así…



A pesar de todo, la voz de Minho se dejó escuchar y Changmin rió.



—¿Cómo que no es tan así? Es nuestra responsabilidad, mía y de Kyuhyun hablar seriamente con Lee Jinki, no queremos que ese muchacho tan mayor a ti, se aproveche de nuestro bebé, ¿verdad Kyu?



—Así es.



La risa de Kyuhyun y Changmin fue desalmada, Shim casi hasta podía imaginar la pelea campal entre los dos muchachos por tener el celular, aún así Changmin continuó caminando, esperando por que uno de los dos le hablara cuando terminaran la dichosa pelea.



—¡Hyung! No es justo— Finalmente la voz de Minho fue la que se dejó escuchar –Cuando Kyuhyun hyung empezó a salir con Sungmin hyung tú no le dijiste nada, y ahora que tú estás con Yunho hyung nosotros tampoco te hemos hecho nada vergonzoso a ti.



—Eso es por que nosotros somos los mayores, tú todavía eres un bebé.

—¡Agh!— Minho rezongó lo suficientemente audible —¡Los odio!



Luego de un rato la risa de Kyuhyun llegó hasta sus oídos antes de que el otro se calmara y le contestara el celular.



—¿Y Changmin? ¿Estás en tu nidito de amor?

—Agh, que asco Kyuhyun ni que fuera igual de cursi que tú y Sungmin— Cho rió y Changmin agitó un poco su cabello mirando a Yunho a lo lejos que cambiaba de canal cada tanto.



—No somos cursis, solo no somos un bloque de hielo como tú. Pobre de Yunho hyung contigo.

—Si claro; Tú eres raro y él es aún más raro para andar con alguien como tú.



—Que lindo, Changmin. Muchas gracias.

—De nada— Sonrió victorioso –Oye, ¿y el nene, se fue haciendo rabieta?



—Exactamente— Kyuhyun suspiró —¿Crees que sea cierto?

—¿Qué le gusta Onew?



—Ajá…

—Pues claro que es cierto— Y esta vez fue Changmin el que suspiro –Ah… Crecen tan rápido.



Una risa más por parte de los dos y finalmente luego de un rato Changmin cortó la llamada, se lanzó con Yunho en el sillón y le quitó el control de televisor casi sin miramientos mientras depositaba la cabeza en las piernas del otro.



—¿Qué tanto hablabas por teléfono con Kyuhyun?

—Con Kyuhyun y Minho— Corrigió –Lo que pasa es que a Minho le gusta Jinki y pues queremos asegurarnos de que no haga algo estúpido.



Yunho se sorprendió por un instante. Luego prefirió no preguntar y acariciar con cuidado el cabello del menor quien parecía entretenido con la pantalla del televisor, de repente su perfil serio y masculino se le antojo adorable.



Las yemas de sus dedos recorrieron la piel tersa del menor mientras se removía un poco en su lugar y Yunho acariciaba cada espacio de piel que encontraba, como si lo venerara de repente y le costara solamente apreciarlo.



—Hyung…



La voz de Changmin salió en un suspiro en cuanto, el mayor hubiera depositado sus labios sobre la oreja de él e incluso hubiera percibido su sonrisa agradable y refrescante.



—Hyung… no hagas eso.

—¿Hacer qué?



Los labios de Yunho esta vez se depositaron en la comisura de sus labios y finalmente Changmin optó por levantarse y mirar al otro con reproche.



—Sabes a qué me refiero.

—No, no lo sé.



Changmin sonrió, esta vez sentándose sin descaro sobre las piernas del otro y rodeando con sus brazos el cuello de este.



—¿Quieres besarme hyung?

—Juegas sucio, Changmin.

—¿Yo?— Changmin se acercó un poco más –Siempre.



Así que cuando esos labios volvieron a hacer contacto con los suyos, el regocijo del ambiente se abrió paso entre sus bocas, entre las emociones que nacían desde cualquier parte y desembocaban en la punta de sus dedos, entre ese contacto sutil y apasionado.













—¡Listo!



Junsu dio la última clavada al cartel que acababa de colocar y Yoochun rió divertido mientras tapaba un poco su boca y asentía como si esa hubiera sido la mejor de sus ideas, con letras claras y precisas sobre la pequeña madera.



“Aquí solo se fía a las personas mayores de 100 años, acompañados por su abuelo”



Yoochun se acercó, con sus pasos ligeros hasta la mano de Junsu donde reposaba el anillo que ambos compartían y que era igual al que él poseía, acarició su mano con cuidado, vigilando al anillo y notando de repente la mirada perdida de Junsu.



—¿Qué sucede?

—Nada— Admitió Park –Solo que aún me parece irreal que nos hayamos casado.



Junsu sonrió, y antes de que pudiera decir algo más, Jaejoong apareció con su sonrisa amplia, asomando la cabeza por la entrada del local mientras agitaba su mano para llamar su atención.



—¡Hey! Apresúrense, que Junho ya va a empezar.



Finalmente cuando ambos entraron, la gente en el café ya esperaba por Junho que con guitarra en mano empezaba a tocar las primeras notas suaves, mientras Jaejoong empezaba a acompañarlo con el piano, la voz de Junho se dejó escuchar y el ambiente se llenó de nostalgia y apego.



Yoochun entrelazó su mano con la de Junsu, suavemente sin que nadie más lo notara, en una parte alejada del público en general que ya empezaba a ser asiduo en aquel local que ambos habían escogido como hogar para todos ellos.



En ese lugar adorado, que solo ellos conocían como suyo.





..:: FIN ::..

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