KINGDOM TVXQ!

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Arualthings

Unwritten cap 9

Le besaba.
Le besaba y él me besaba.
Respondía y besaba mis labios.
Y sentía la piel de sus mejillas bajo mis manos y el calor de su cuerpo contra el mío.
Me besaba.
Sentía nuestras lágrimas, sentía el chocolate, sentía mi dolor y le sentía a él.


¿Qué más sentías, Changmin-ah?


Enroscó un brazo bajo mi cintura y el otro fue a parar a mi nuca. Sentí sus finos dedos perderse entre mis cabellos y le estreché más contra mí. Nuestras lenguas se rozaron casi al mismo tiempo, y, Dios, como extrañaba sentir su lengua contra la mía. El sabor de su boca. Su cálida boca…
Tan adictiva y a la vez tan... mentirosa.

Ambos gemíamos con desesperación.
Y de pronto...




Me encontré en mi habitación, acorralado entre la puerta y su cuerpo. Una de sus frías manos se coló bajo mi camiseta y no pude reprimir un gemido.

Cuánto añorabas gemir por él, cuánto, Changmin-ah…


¿Qué más sentías?


Su duro miembro chocaba contra la parte superior de mi muslo y aquello solo hizo que me excitara aún más. Más, más y más. Mordí su labio inferior mientras avanzaba con pasos torpes [seguidos de los suyos] hacia la cama más cercana.


No, no, no en la de Yunho, por Dios…

Más pasos, más y más, mientras la excitación crecía en nuestros cuerpos. Choqué con el borde de mi cama con una de mis pantorrillas y volteé, recostándole sobre el colchón, sentándome a horcajadas sobre él.

Y todo eso, señoras y señores, sin dejar de besarle. Merezco un premio, ¿a que sí?


Sus manos seguían acariciando la piel bajo mi polo, y las mías seguían acariciando su rostro con miedo a que se vaya a desvanecer. Pero necesitaba cerciorarme de que no se desvanecería.
Necesitaba besar y lamer y acariciar y morder su piel de nuevo.

Para sentirle mío. Para sentirme suyo.


Mi boca dejó la suya y vagó desde el borde de su mandíbula hasta el lóbulo de su oreja. Lo aprisione entre mis labios por un segundo y luego bajé por su cuello hasta perderme en su clavícula.

Y él gemía…

Sus, ahora tibias, manos lucharon contra mi polo y lo aventaron lejos, lejos junto con el suyo. Su piel estaba ahí. Ahí. Ahí para mí. Y era mía. Mía y de nadie más. No dejaría que fuese de nadie más.

Ya había olvidado lo bien que sabía la piel de su pecho. Ya había olvidado lo que era sentir sus caricias en mi cintura, en mi espalda, en mi miembro. Dios, mi hombría latía desesperada por ser liberada y aprisionada al mismo tiempo. Y casi, casi, grito de placer al sentirle acariciar mi entrepierna sobre el pijama. Mis caderas se movían solas, buscando aquel contacto que tanto añoraban en su cuerpo, y mis labios y mi lengua recorrían toda esa piel descubierta mientras sus manos torturaban mis pezones. Acarició hasta mi cuello y me jaló hacia él, aprisionando mis labios entre los suyos. Me besó profundamente, más de lo que recuerdo me ha besado alguna vez.

Nos deshicimos de las demás prendas con rapidez y tuvimos que mordernos los labios para no gemir al sentir nuestros miembros friccionarse. Aprisioné su sexo con una mano y empecé a acariciarlo lentamente. A ver si le gustaba ser torturado. Gemía sin control. Gemíamos sin reparo alguno.


Y de pronto le sentí coger el mío. Empezó a acariciarlo y yo me sentía en la gloria. Él gemía en mi oído y con todo el autocontrol que cabía en mi cuerpo, reprimí los míos para no ser ruidosos, puesto que Yunho prácticamente sufría en la habitación del frente.

Pero se llega al punto de no retorno, y entonces tienes que morderte la lengua para no gritar.
Y yo me la mordía para no gritar su nombre. Aprisioné sus labios una vez más y sofocamos nuestros jadeos en la boca del otro mientras llegábamos al límite. Exploté en su mano [y no recordaba haber llegado al límite tan rápido, nunca] y el explotó en la mía y por un segundo me sentí como antes.

Solo por uno.


-No debimos haber hecho esto… -susurró contra la piel de mi cuello, abrazándome por la cintura.


Alcancé la toalla que reposaba en la cabecera de mi cama y limpié su semilla de mi mano, y le pasé el trapo para que hiciera lo mismo. En otras ocasiones no la “limpiábamos” de aquella forma, sino utilizábamos el método más convencional.

Sí, sí es lo que están pensando.

Acaricié su baja espalda con la yema de los dedos y me abracé fuertemente a él.
Y mi abrazo tenía un solo mensaje.


-No me hagas esto, Jae…
-No lo hago por que quiero… -sollozó en mi hombro. Sus labios dejaron un casto y corto beso sobre mi piel y me derretí por dentro.
-No me vengas con frases trilladas, por favor… No hagas esto.


Levantó el rostro y vi en sus ojos lo infeliz que era. Lo infeliz que estaba siendo.
Pero no le comprendía. ¿Qué era lo que quería?
¿Qué quería de mí si ya le había dado todo?

Derramó varias lágrimas antes de besarme de nuevo. Sus fuertes piernas se enroscaron en mi cintura y sentí a mi hombría despertar una vez más en cuanto se friccionó con la suya.


-Hazme el amor, Changmin-ah… -murmuró contra mis labios mientras movía sus caderas contra las mías y la punta de mi miembro rozaba su entrada.
-N-no puedo…
-¿P-Por… Ahh... ¿Por q-qué?
-Por que tú no me amas, ¿recuerdas? –dije con un hilo de voz mirándole a los ojos.

Empecé a sollozar sin control contra su cuello y él hizo lo mismo. Me aferré a su pecho como me aferraba a mi madre en las noches de tormenta y deseé no haber crecido y haberme quedado con la poca inocencia que tenía en aquél entonces.

Lloré y lloré y él también lloraba. Llorábamos de amor, de miedo. De miedo a dejarnos, a separarnos. Y estoy seguro que él se sentía tan patético como yo, pues casi parecíamos un par de quinceañeras lloronas.

Así, desnudos como estábamos, nos metimos bajo la manta que había encontrado cuando desperté. Seguía abrazado de su pecho y él seguía acariciando mis cabellos con suavidad.

Levanté el rostro y me encontré con su mirada. Su mirada…
No veré jamás una igual. Y jamás una me verá de aquella forma.
Alargué una temblorosa mano y acaricié su mejilla, mi pulgar acarició sus sonrosados y húmedos labios a causa de las lágrimas. Besó la yema de mi dedo, con tan solo un roce, pero no dejé de acariciarle.


-Minnie-ah…


Una vez oí a alguien recitar un retazo de la Biblia: “Mi alma tiene sed de Dios”.* No es que yo la lea seguido, o que ande por ahí buscando a alguien que me recuerde lo que dice, pero lo había escuchado. Lo había escuchado y lo había comprendido. Porque de alguna forma u otra, lo que yo sentía no estaba muy lejos. Yo creía en Dios, sí.
Pero mi Dios tiene un solo nombre. Kim Jaejoong.


-Minnie-ah…









-Tengo sed, hyung.



__
-¿No me vas a dar una explicación?

Horas después, nos separamos. Aún algo cohibidos [por primera vez] por lo que había ocurrido. Recogimos las prendas que habíamos tirado por ahí antes de… de eso, y luego de vestirnos nos quedamos sentados frente a frente. Él en la cama de Junsu y yo en la mía.

Murmuró algo que me sonó a “Veré a Yunho” y se puso de pie lentamente para salir de la habitación no mucho después. Regresó al cabo de unos minutos y se quedó de pie tras la puerta luego de haberla cerrado. Me miró por unos segundos y luego apartó la vista, avanzando lentamente hasta la cama de Junsu para sentarse ahí. Musitó “Se ha dormido” y luego reinó el silencio.


-¿No me vas a dar una explicación?
-¿De qué me sirve, Changmin-ah?
-Por Dios, no seas así, ¿quieres? Habla de una buena vez. Nada de lo que digas hará que mis sentimientos cambien, ¿es que no entiendes?

Bajé la cabeza y di un gran suspiro. Quería entenderle, quería comprenderle, pero si no me decía la verdad sería imposible.

-Dímelo, por favor.
-¿Recuerdas… esa tarde? ¿La que tu y yo…?
-¿Terminamos?

Dios, cómo me dolió esa palabra…


-Sí –contestó en un susurro-. En la mañana… salí, ¿cierto?
-Ajá. A grabar o no sé qué.
-Sí grabé. Hyoryul-hyung me llamó antes de salir y me dijo que YoungMin** había hablado con él y que necesitaba verme, así que fui a SM.

Y cuando levantó la mirada, casi quise saltar por la ventana del piso.


-Hyoryul-hyung había recibido un memo –continuó.
-¿Qué tienes que ver tú? ¿Qué tiene que ver con nosotros?
-El memo hablaba de nosotros. De ti y de mí.

¿Por qué no salté por la ventana hace un rato?


-¿De qué hablas?
-Nos han visto. A ti y a mí. “Juntos”.

Mierda. Mierda. Mierda.


-¿Q-qué? ¿Pero cómo?
-No me han dicho cómo. No me han dicho quién. Pero me han dicho que les están chantajeando. Y lo están haciendo bien. JongIn*** está haciendo lo mejor que puede para que no saquen dinero.
-¿Y…?
-A menos que probemos que… nada pasa entre nosotros…
-¿Y no pudiste habérmelo dicho así desde el principio?

Ahora sí… estaba… enfadado. Con él, conmigo, con SM, con el chantajista, con el mundo, con todos… Porque intentaban separarme de él.

Podíamos actuar [y saben que sí, ¿o acaso los Dramas se hicieron solos?] y pretender y engañar a todos y hacerles creer que nada ocurría…




-Ese no es mi único motivo.

¡¿HAY MÁS?!

-¿Hay más?
-También está lo de tu mamá, ¿recuerdas?
-No, no, no. Lo de mi mamá es… temporal. Se le va a pasar pronto… Es la crisis de la menopausia o qué se yo…
-Sabes que no se le va a pasar –susurró bajando el rostro.
-Si no se le pasa se la va a tener que aguantar.
-No puedo hacerte esto, Changmin-ah. No me lo perdonaría.
-¿Hacerme qué? –la desesperación crecía en mis venas con cada tortuoso segundo.
-¡Esto, por Dios! –explotó más rápido que yo. No me lo esperaba, pero se lo agradecía, si yo hubiese explotado antes hubiese terminado diciendo cosas que no quería decir-. ¡¿Qué no ves que “esto” –y se señaló vagamente a sí mismo para luego señalarme a mí-, está MAL?!
-¿Por qué está mal? ¿Porque somos hombres? Hazme el favor… -resoplé mientras me ponía de pie y caminaba de un lado a otro.
-Esa sería una de las razones –murmuró. Y me entraron ganas de propinarle un buen puñetazo para ver si se le quitaba lo de cobarde y hablaba conmigo de una buena vez.
-¿Entonces es por eso? ¿Porque no soy una mujer o porque tú no eres una? Ridículo…
-Ya te he dicho que tengo mis razones…
-Pues dímelas todas de una buena vez. Por favor –supliqué.


Silencio.





-Te amo, Min-ah… -susurró con voz lastimera.

¿Esa era la razón?

Ese “Te amo” me sabía a la cruel y amarga despedida. Al tortuoso e infesto “Deja de amarme”.

-Pero no puedo seguir haciéndolo…

Sus oscuros ojos volvieron a inundarse, pero no me importó. Ya no me importaba. Me importaba muy poco lo que tuviera para decirme o lo que tuviera para explicarme. Ya no quería escuchar nada.

Acorté la distancia entre nosotros y acaricié su mejilla con mi pulgar. Él seguía sin levantar la mirada y aquello no hizo más que demostrarme lo difícil que todo esto estaba siendo.

Y sin duda, lo difícil que sería todo a partir de aquél momento.

Besé su mejilla, casi por sobre mi mano y alcancé su oído.

-No me importa. No me importa lo que tengas que decir. Sé que me amas. Y tú lo sabes. Si el resto no lo entiende, no es mi problema. Si SM tiene algún problema, no me importa. Si mi mamá tiene algún problema, no me interesa. ¿Me entiendes?
-Estamos hablando del futuro, ChangMin-ah –musitó-. De nuestro futuro. De nuestra carrera.
-¿Qué es lo que quieres entonces? –retiré mi mano de su mejilla y le miré a los ojos.
-Tiempo. Necesitamos tiempo para aclarar todo esto. Para que lo de SM se calme un poco…
-Ya veo…

Hice el amago de pararme pero me detuvo. Su mano, fría y segura, se enroscó en mi muñeca, y terminé sentado de nuevo sobre la cama.

-Entiéndeme por favor…

Las lágrimas quedaron atrapadas en sus ojos, y luego de mirarme una vez más, se puso de pie. Avanzó con lentitud hacia la puerta y antes de salir me miró por última vez.

-Esto no puede volver a ocurrir.

Pero yo rogaba porque sucediese con más frecuencia. Y no por las necesidades de la carne y eso, sino porque extrañaba tenerlo así. Cerca a mí.

Y… Algo ocurrió en los siguientes diez segundos.

Sí, llegué a la conclusión de que, a menos que yo hiciera algo por tenerlo de vuelta, Jaejoong no estaría a mi lado de nuevo.

Así que, planea algo, Changmin-ah, utiliza la trillonada de neuronas de las que te jactas y encuentra el modo de tenerlo de vuelta.



Y lo tendría de vuelta. Sí o sí.



[N/A]:
*Salmos 42.
**Kim YoungMin es el funcionario ejecutivo principal en la SM. (Fte: Wkpd)
*** Lee JongIn es algo así como el funcionario de finanzas en la SM. (Fte: Wkpd)

6 Comentarios:

  1. lo adoro y adoré por siempre este fanfic. Gaby eres mi ídola ^^

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  2. ahh tan dificil son estas relaciones...si habria mas toleracia y se quitara ese estupido tabú.... gosh el amor no es de color rosa ... bueno bueno esoty depre jejeje autora dejame decirte que en cada linea que escribes te luces!
    continuala pronto si? ^^

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  3. kede intrigadaa ><!!
    xfa continuala pronto sii??!
    *o* impresionanos!!
    gracias x el fic!!

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  4. ¡OH POR DIOS!
    Seré realmente seria en lo que voy a decir.
    En lo que a mi respecta, soy una lectora compulsiva de cualquier tipo de escritos, no importa qué, me gusta leer todo lo que encuentre.
    Me atrevería decir que en el proceso he leído muchos (demasiados) fics y el tuyo se ha vuelto parte de mis favoritos... He de admitir que no han sido muchos.
    Como JaeMin podría citar Soulfighterstorm, en el que JaeJoong lastima a ChangMin, se aleja, blah blah ¿lo conoces cierto? el tuyo en un momento me recordó a éste, pero sin dejar de ser especial y original.
    Soulfighterstorm para mi es la biblia del JaeMin por cierto, mi pareja favorita~ aún más aprecio le tengo a tu fic entonces.
    Espero que lo continues, porque realmente te has ganado una fiel lectora (y hasta fan).
    Esperaré atenta y *suspiro* muchas gracias por haber escrito este fic ^^

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  5. minnie8/15/2010

    Se llama Gaby?
    Entonces: Gaby, también eres mi idola ^^

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