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Arualthings

Failed Heart cap 12

Celos y desconfianza.


Yoochun estaba sentado en una de las sillas del comedor. Una taza de café humeaba en la mesa frente a él, pero sus pensamientos estaban muy lejos de ahí en ese momento. Su mente era un caos de pensamientos que no tenían ni pies ni cabeza, y sólo podía terminar más confundido cada vez, haciendo de todo el asunto nada más que un círculo vicioso interminable. Las palabras de Siwon estaban grabadas a fuego en su memoria desde aquella plática hacía unos días atrás y, por más que trataba de restarles importancia (porque, al fin y al cabo, ¿qué sabía Siwon de sus sentimientos?), se negaban rotundamente a desaparecer, esperando al acecho de cualquier segundo de descuido para volver a atormentarlo con su aterradora lógica.

Soltó un suspiro al tiempo que cerraba los ojos y apoyaba la frente en la mesa, entrelazando ambas manos sobre su cabeza, en una mímica inservible de resguardo y aislamiento. Ya podía sentir justo detrás de los ojos el crecimiento de una inminente migraña de dimensiones colosales que no haría sino añadirle aún más confusión a su nubladamente. En fin, ¿qué era una raya más al tigre?

Pero Yoochun no podía hacer nada para remediar la situación; lo único que se le ocurrió fue pensar, analizar, descifrar si aquello era verdad. Pero, contrario a lo que pudiera pensarse, lo que lo tenía en ese estado no era una duda de si tenía sentimientos por Junsu o no; ésa no era su consternación. Después de todo, no tendría nada de raro que los tuviera, lo raro sería que no lo hiciera. Junsu era una de las personas más magnéticas que hubiera conocido, y no sólo por su apariencia. Todo en Junsu era atractivo más allá de las palabras; desde sus ojos, su sonrisa, su amabilidad, sus locuras, su sinceridad, su cuerpo (¿para qué negarlo?), sus gestos cuando se concentraba… Su voz. No, Yoochun ya había aceptado que Junsu despertaba sentimientos en él que iban más allá de la amistad o la hermandad.

La cuestión aquí, lo que Yoochun no podía decidir, aquello que le causaba dolores de cabeza y lo martirizaba sin piedad alguna, era: ¿esos sentimientos que Junsu despertaba en él eran mayores que los que Jaejoong le inspiraba? Es decir…

¿Acaso seguía queriendo a Jaejoong como antes?

Suspiró nuevamente levantando la cara, pero dejando la barbilla apoyada ahora sobre sus manos en la mesa y fijó la vista en ningún punto en particular en el muro más cercano frente a él, medio tentado a simplemente a ignorar todo el asunto, a dejarlo por la paz y seguir como hasta ahora, cuando una mano sobre su hombro lo hizo sobresaltarse casi el punto de hacerlo saltar de la silla. Giró el rostro para encontrarse con Junsu mirándolo fijamente con una expresión entre divertida, confundida y preocupada

—¿Hyung, estás bien?

—Estoy bien, es sólo que me sorprendiste; no te oí llegar –dijo, y la confusión y preocupación de Junsu se agrandaron.

—Yoochun hyung, te llamé tres veces… ¿Seguro que estás bien?… ¿Puedo ayudarte en algo?

Eso. Ese exactamente era el problema. Junsu no paraba de hacer o decir cosas que dejaban a Yoochun sin más opción que comparar. Eran tan parecidos el uno al otro, pero tan diferentes al mismo tiempo que Yoochun no sabía a qué conclusión llegar. Porque si lo que le atraía de Junsu eran sus similitudes con Jaejoong, la cosa podría ser más sencilla de lo que esperaba. Porque al atraerle algo que ya tenía en Jaejoong quería decir que aquello no era más que un reflejo; que en Junsu volvía a ver a aquel Jaejoong del que alguna vez se enamoró y que ahora muy rara vez se dejaba asomar, ensombrecido como estaba por sentimientos oscuros y totalmente ajenos a él.

Junsu arrugó el entrecejo al no obtener respuesta alguna del mayor, y se sentó en la silla junto a Yoochun, tomando una de sus manos entre las suyas. Yoochun sintió una especie de vértigo, como un hueco en el estómago, cuando sus manos frías sintieron el calor de la piel del menor.

—Hyung, yo sé que algo pasa, pero entiendo que no estás obligado a decirme nada. Sólo quiero que sepas que cualquier cosa en la que pueda ayudarte, estaré a una palabra de distancia, ¿está bien? –dijo el menor sonriendo y dando un leve apretón a su mano.

—De hecho… –dijo Yoochun en un impulso repentino cuando Junsu hizo ademán de levantarse—. No sé si esté bien contarte esto, pero… Tengo un amigo que está pasando por un momento de crisis amorosa.

—¿Un amigo? –preguntó el menor arqueando una ceja.

—Un amigo –asintió Yoochun dando a su voz el tono más convincente que pudiera, logrando así persuadir al menor–. Verás, este amigo está saliendo con alguien desde hace algún tiempo. Todo estaba muy bien, pero desde hace poco, esa persona se está comportando algo extraño.

—¿Extraño en qué sentido?

—Pues –comenzó Yoochun tratando de escoger muy bien las palabras que iba a utilizar–… diferente a como era entes. Pero eso no es lo que importa. Sino que mi amigo conoció a otro chico que le recuerda mucho a cómo esta persona solía ser. Entonces él comenzó a confundirse y no saber qué hacer. Me preguntó a mí, pero lo único que logró fue contagiarme todo su estrés.

—Pero… ¿él tiene sentimientos por esta nueva persona? –preguntó Junsu con una expresión de total concentración. Yoochun tuvo que sacudir la cabeza para recordar que se suponía que debía contestar.

—Sí, los tiene – respondió Yoochun vehementemente.

—Entonces no veo cuál es el problema.

—El problema es que aún tiene sentimientos por la otra persona, es sólo que ya no sabe si todavía siguen siendo los mismos de antes, o con la misma intensidad.

Junsu guardó silencio entonces, su entrecejo volvió a arrugarse y Yoochun casi podía ver los engranes de la mente del menor ponerse en movimiento al tratar de pensar en una buena respuesta. Junsu pasó una mano por su cabello a la vez que se mordía el labio inferior suavemente. Cuando volvió a hablar, lo hizo cautelosamente, pero sin un rastro de duda en los ojos o la voz.

—Creo… Siempre he creído que cuando comienzas a preguntarte si todavía quieres a alguien, es porque has dejado de quererle para siempre.

—¿Perdón? –dijo Yoochun, abriendo sorpresivamente los ojos.

—Es que, se supone que cuando amas a alguien no tienes dudas. Si las dudas aparecen es porque algo afectó gravemente ese amor, ¿no crees? Por lo que puedo entender, lo que tu amigo debe preguntarse es si comenzó a dudar de sus sentimientos cuando alguien nuevo apareció o antes, cuando la persona con la que estaba comenzó a cambiar.

—¿Y si descubre que fue antes? –preguntó Yoochun agachando la mirada y entrelazándolas manos sobre su regazo, conociendo de antemano la respuesta a la pregunta de Junsu, pero reacio a aceptarla.

—Entonces esta nueva persona sólo pasa que llegó justo en el momento indicado para terminar de abrirle los ojos a tu amigo. Al menos así es como yo lo veo.

Junsu terminó de hablar con una sonrisa dulce y suave. Con unas cuantas palmadas en el hombro de Yoochun, el menor se levantó diciendo que necesitaba una ducha, habiendo apenas llegado de sus prácticas de fútbol. Yoochun se quedó donde estaba, abrumado una vez más por el peso de palabras ajenas. Se preguntó levemente cuando el resto del mundo pareció volverse más listo que él tan de pronto. O es que quizá sería que él simplemente se negaba a aceptar la aplastante realidad.

Yoochun sospechaba que era lo segundo.

~*~~*~ ~*~~*~ ~*~~*~ ~*~~*~


Changmin se aclaró la garganta, levemente sonrojado, cuando al fin Jaejoong dejó de besarlo. El mayor nunca había sido realmente muy dado a demostrar públicamente alguna clase de afecto, así que Changmin estaba genuinamente confundido por las acciones del otro, aunque no es que las desaprobara del todo. Lo único que impidió que disfrutara plenamente del momento, era la presencia de una tercera persona en general; de Jung Yunho en particular.

Desvió levemente los ojos hacia su jefe, pero éste miraba obstinadamente hacia otro lado, la expresión de su rostro puso a Changmin un poco nervioso de golpe. Le sonrió a Jaejoong cuando el mayor le acarició la mejilla con ternura.

—No tardes mucho, ¿de acuerdo? –le dijo Jaejoong mirándolo a los ojos.

—No lo haré, Jaejoong-ah, lo prometo –le respondió todavía sonriendo.

Jaejoong y Yunho intercambiaron leves reverencias, más por cortesía que por deseo, eso Changmin pudo notarlo bien, luego Jaejoong dio media vuelta y comenzó a alejarse lentamente. Cuando su figura se perdió de vista, Changmin se volvió hacia Yunho. El mayor, aún mirando hacia otro lado, había metido las manos a los bolsillos de su pantalón en una pose que indicaba relajación, pero Changmin lo conocía lo suficiente como para saber que relajación era lo más alejado a la realidad en ese momento. Soltó un suspiro y se acercó dos pasos hacia el otro.

—¿Hyung? —llamó, y esperó a que los negros ojos de Yunho se fijaran en él antes de continuar–. ¿Estás enojado conmigo?

—¿Enojado? –preguntó Yunho genuinamente confundido–. ¿Por qué estaría enojado contigo, Changmin-ah?

—Por no haberte dicho algo tan importante –respondió agachando la mirada–. Por haberte ocultado la verdad, algo que debí decirte.

—Oh, eso –dijo Yunho desviando la mirada de nuevo–. Changmin, estás en todo tu derecho de decirme o no lo que quieras. Yo no soy quién para decirte lo que debes o no debes hacer. Entiendo perfectamente si tú no… –dijo y luego sacudió la cabeza–… No tengo derecho alguno de meterme en tu vida.

—No es eso. Por favor no pienses eso –dijo Changmin tristemente, tomando una mano de Yunho entre las suyas y buscando sus ojos desesperadamente–. Yunho hyung, tú eres muy importante para mí. No es que no confíe en ti o no quisiera decirte, es sólo que tenía miedo.

—¿Miedo? –dijo Yunho poniendo su mano libre sobre las del menor y acercándose un poco a él—. ¿Tenías miedo de mí, Changmin-ah?

—No de ti exactamente –respondió Changmin volviendo sus ojos un poco húmedos hacia los sorprendidos y algo heridos de Yunho–. Tenía miedo de decepcionarte. Lo que tú pienses cuenta mucho para mí, hyung, y de verdad no podría soportar si no quisieras verme después de saber lo que soy.

—Changmin –dijo Yunho suspirando y cerrando los ojos–. Jamás pensaría menos de ti por algo así.

—¿Entonces puedo seguir trabajando contigo? –preguntó el menor con tono de esperanza y Yunho abrió los ojos–. ¿No me odias?

—No sólo puedes, Changmin-ah, debes seguir trabajando conmigo. Yo te necesito… tu ayuda, quiero decir –dijo sacudiendo la cabeza y resistiendo la urgencia de darse una palmada en la frente–. Y sobre odiarte…

Yunho se acercó un paso más y llevó una de sus manos hasta la mejilla del menor, acariciando su piel. Sus ojos tenían tal intensidad, pareciendo casi devorar el rostro de Changmin, que el menor se encontró reviviendo viejas sospechas acerca de los sentimientos de Yunho. Y de pronto los latidos de su corazón se aceleraron e inconscientemente se inclinó más hacia la caricia en su mejilla. Changmin no se paró a reflexionar en lo que sus reacciones significaban, y se concentró simplemente en sentir esa especie de calorcito que le llenaba el cuerpo y el alma cada vez que estaba cerca de Yunho.

La intensa mirada de Yunho se fue suavizando poco a poco, y Changmin contuvo el aliento sin darse cuenta, porque de pronto sus sospechas dejaron de ser simples sospechas para convertirse casi en realidades. Casi, porque aún faltaba una última confirmación, que, por la forma en la que Yunho lo miraba, tal vez eso no tardaría demasiado. Changmin tragó saliva fuerte para intentar deshacer el nudo que se había formado en su garganta.

—¿Cómo podría odiarte, Changmin? –dijo Yunho casi en un susurro que, sin embargo, el menor pudo escuchar tan claramente como si lo hubiese gritado–. Cómo podría, si yo te-

—¡Hyung!

La voz de Donghae interrumpió las palabras del mayor, y Changmin dejó escapar el aire de sus pulmones, y sintió una extraña sensación en el pecho, aunque de alivio o decepción, no sabría decirlo. De inmediato, aunque sin brusquedad, soltó las manos de Yunho y dio un paso hacia atrás, alejándose del calor que emanaba el cuerpo del mayor.

Donghae llegó corriendo hasta donde estaban, y la expresión de su rostro puso a Yunho y Changmin en alerta. Donghae tomó una mano de Yunho y se alejó con él unos pasos. Changmin observó su rápido intercambio con el entrecejo arrugado. Algo le decía que las cosas no estaban bien; y cuando Yunho se volvió hacia él, la mirada de sus ojos hizo que se le hiciera un nudo en el estómago.

—Changmin, debo irme. Nos vemos luego, ¿de acuerdo?

—Hyung… ¿todo está bien? –preguntó el menor con preocupación.

—Todo está bien, no te preocupes –le dijo Yunho, aunque sus ojos decían otra cosa.

—Yunho hyung…

—De verdad, Changmin. No pasa nada.

Changmin abrió la boca para protestar, pero las siguientes acciones del mayor lo hicieron guardar silencio en el acto. Yunho se acercó hasta estar justo frente a Changmin y tomó su rostro con ambas manos, para después dejar un suave beso justo en la comisura de sus labios. Después de eso, dio media vuelta y comenzó a alejarse rápidamente junto con Donghae.

Todo pasó demasiado rápido, y a juzgar por la expresión de Yunho, el mayor ni siquiera estaba consciente de lo que había hecho. Changmin mismo hubiera pensado que lo había imaginado todo de no ser por ese cosquilleo que sentía donde los labios del mayor habían hecho contacto con su piel. Changmin se quedó clavado en su sitio y abrió los ojos enormemente; su respiración se hizo pesada y sus mejillas se sonrojaron un poco. Hasta juraba que podía sentir el fuerte golpeteo de su corazón en el pecho.

Aunque Changmin no podía decir por qué reaccionaba como lo hacía, sí sabía que esas sensaciones no eran para nada de desagrado. Y se descubrió a sí mismo deseando sentir más de ellas.

~*~~*~ ~*~~*~ ~*~~*~ ~*~~*~


Jaejoong apretó los puños fuertemente al observar la escena frente a él. Contrario a lo que le había pedido Changmin, sólo se alejó lo suficiente como para poder observar sin ser notado. No le gustaba para nada la manera en la que Jung Yunho se comportaba con Changmin, y por ningún motivo quería dejarlos solos.

Esas sensaciones burbujeando en su estómago amenazaron con hacerlo vomitar en el momento en que Changmin tomó las manos de Yunho. No alcanzaba a escuchar lo que decían, pero eso no importaba, lo único en lo que podía pensar era en correr hacia ellos y separarlos de inmediato. Sus brazos comenzaron a temblar a sus costados por la ira que trataba de reprimir. Cuando Yunho comenzó a acariciar la mejilla de Changmin, Jaejoong vio completamente rojo; mandó al diablo lo que el menor le había pedido y avanzó a grandes pasos hacia ellos, dispuesto a separarlos cuanto antes.

Como sea, aún estaba a unos metros de distancia cuando la voz del chico que iba con Yunho (¿Donghae? ¿Donghai?) interrumpió a los otros dos e hizo que Jaejoong parara en seco. Yunho dejó ir a Changmin y el menor se alejó un poco de él; Jaejoong soltó el aire que retenía en sus pulmones y disminuyó la fuerza de sus puños. Como sea, esta pequeña pausa le había dado tiempo de pensar fríamente en la situación.

En ese momento sintió como si un balde de agua helada le hubiera caído encima. ¿Por qué le importaba tanto que Yunho y Changmin estuvieran tan cerca? ¿Por qué su primer instinto había sido demostrarle a Yunho que Changmin le pertenecía? ¿Por qué demonios pesaba que Changmin le pertenecía, para empezar? ¿Cómo es que verlos juntos le afectó al punto de olvidarse de lo que pretendía hacer con Yunho? ¿Qué era esa sensación que se le asentó justo en la boca del estómago hace apenas un momento?

¿Celos?

Jaejoong sacudió la cabeza y retrocedió un par de pasos, como tratando de alejarse de la idea que le llegó de golpe. Sus ojos se abrieron enormemente por el shock. No podía ser posible, debía haber otra explicación. Cualquiera, la que fuera, no importaba, pero definitivamente ésa no era la respuesta. Ésa no podía ser la respuesta.

Bajó la vista al suelo por un momento y siguió negando con la cabeza enérgicamente. Soltó una risa sin nada de gracia, más bien incrédula. De todas las cosas absurdas de este mundo, ésa tenía que ser la más ridícula que hubiera existido alguna vez. Kim Jaejoong no podía tener celos de Jung Yunho a causa de Shim Changmin. ¡Shim Changmin!

¿Pero entonces de qué otra forma podía explicar la situación? No hace más de 15 minutos, Jaejoong tenía toda la intención de conquistar a Jung Yunho y deshacerse de una buena vez de Changmin. Y ahora, ni siquiera podía ver a Yunho sin que le dieran ganas de cubrirle la cara a golpes. Levantó la vista justo a tiempo para ver cómo Yunho besaba a Changmin, en los labios, parecía desde ése ángulo. Jaejoong sintió un estremecimiento recorrerle el cuerpo, que por un momento lo dejó clavado al suelo; pero poco después comenzó a avanzar lentamente hacia Changmin.

El menor estaba rígido, sus ojos abiertos sorpresivamente y una de sus manos cubría su mejilla y parte de su boca. Tenía la mirada fija en la dirección hacia donde Yunho se había alejado. Jaejoong pudo notar el rubor que cubría las mejillas de Changmin, pero fue el brillo que logró distinguir en los ojos del menor lo que lo movió a intervenir, ignorando incluso esa punzada en algún lugar de su pecho.

—¿Changmin-ah? –llamó. Changmin se sobresaltó y volteó a verlo, sorprendido, pero pronto se recuperó y le sonrió, bajando la mano de su mejilla.

—Jaejoong-ah, ¿me tardé mucho?

—No, para nada –respondió el mayor sonriendo levemente¬–. ¿Nos vamos? Tenemos muchas cosas qué hacer.

Jaejoong tomó la mano de Changmin y comenzó a caminar, hablando a la vez de mil cosas distintas, tratando de alejar la mente de Changmin de todo recuerdo de Yunho y centrarla en él. Por momentos parecía funcionar, pero cada cierto tiempo Jaejoong notaba cómo los ojos de Changmin se perdían, cómo arrugaba el entrecejo y se mordía el labio inferior.

Reprimiendo un ataque de frustración, Jaejoong arrastraba a Changmin de un lado a otro, tomando su mano en todo momento, durante horas, hasta que volvieron al departamento del menor a la caída de la tarde. Cruzaron el umbral de la puerta y soltaron con cansancio la gran cantidad de bolsas y paquetes que cargaban.

—Vaya, eso fue divertido, ¿verdad, Changmin? –preguntó el mayor cuando se dejaron caer en el sofá.

—Cualquier cosa que te haga feliz me parece bien a mí, Jaejoong-ah –dijo Changmin soltando un suspiro.

—¿Te cansaste? –preguntó el mayor y Changmin lo volteó a ver haciendo un puchero y asintiendo. Jaejoong rió–. Espera aquí, te traeré un refresco o algo.

—Es mi casa, se supone que yo debería decir eso, ¿no crees?

—Está bien. Considéralo una forma de agradecimiento por eso –dijo apuntando hacia los paquetes que aún estaban en el suelo cerca de la entrada.

Changmin sonrió y asintió y Jaejoong fue hacia la cocina a prepararle un bocadillo. Quince minutos después el mayor volvió a la sala llevando un plato con un sándwich en una mano y un vaso con jugo de naranja en la otra. Los dejó en la mesa de centro frente a Changmin con una sonrisa y volvió a la cocina a servirse algo de jugo para él también. Dio un trago grande, dejando que el líquido le refrescara la garganta cansada de tanto hablar. Caminó hasta uno de los estantes de la sala, aquél donde Changmin guardaba sus DVDs, y comenzó a recorrerlos con la mirada, encontrando varios que llamaron su atención.

—¿Quieres que veamos una película, Changmin? –preguntó.

Siguió revisando los títulos con la vista, pero luego de un momento de no obtener respuesta por parte del menor, se giró lentamente a verlo. Changmin estaba sentado justo como Jae lo había dejado antes de ir a la cocina; el plato con la comida estaba intacto en la mesa frente a él. Changmin parecía demasiado metido en sus pensamientos; había arrugado el entrecejo y se mordía nerviosamente el labio inferior. Jaejoong apretó fuertemente el vaso en sus manos hasta casi escuchar el cristal crujir.

—¿Changmin? –dijo con fuerza pero sin gritar, aún así logrando que el menor diera un respingo. Jaejoong se le quedó viendo fijamente con una mirada dura–. Te pregunté algo.

—Ah, perdona, Jaejoong-ah, estaba distraído –admitió con timidez.

—¿En qué pensabas? –le preguntó Jaejoong secamente.

—Es que… Yunho hyung se fue tan de repente, que-

Changmin dejó de hablar cuando un fuerte ruido se hizo presente, y volteó a ver al mayor con los ojos muy abiertos. Jaejoong había dejado el vaso en una mesa cercana, golpeando con tanta fuerza que el florero que había en ella se tambaleó peligrosamente, y el líquido quedó en todos lados menos dentro. Miraba a Changmin con ojos fríos y casi amenazantes, y su boca era prácticamente una fina línea a causa del disgusto.

—¿Jaejoong? –dijo Changmin, usando por primera vez su nombre sin acompañarlo de algún término cariñoso.

—Yunho, Yunho, Yunho, Yunho –dijo Jaejoong con la voz tensa, avanzando un par de pasos al tiempo que Changmin se ponía de pie–. Obviamente tú no quieres que yo esté aquí. ¿Por qué mejor no vas a buscar a tu Yunho?

Jaejoong comenzó a avanzar hacia la puerta, haciendo caso omiso de la manera suplicante en la que el menor decía su nombre. A escasos pasos de la puerta, una mano en su muñeca impidió todo movimiento, pero Jaejoong no se giró a encarar al otro.

—Jaejoong-ah… ¿qué estás haciendo? –preguntó el menor tratando de encontrar sus ojos, pero Jaejoong obstinadamente desviaba el rostro hacia otro lado–. ¿Por qué estás actuando así? Yunho hyung es-

Jaejoong ni siquiera lo dejó terminar. Con una fuerza inaudita dada su apariencia, se zafó del agarre del menor y llevó ambas manos a la nuca del más alto, atrayéndolo hacia él y devorando sus labios de forma salvaje y casi violenta. Changmin dejó escapar un quejido, pero no se alejó, aunque tampoco le correspondió, simplemente permitió que el mayor hiciera lo propio.

Esa aparente apatía desesperó a Jaejoong a más no poder y su mente racional dejó de funcionar al instante. Comenzó a empujar al otro hacia uno de los pasillos; había estado en ese departamento las veces suficientes como para saber dónde estaba cada habitación y cuál de ellas era la de Changmin. El menor dejó escapar todo el aire de sus pulmones cuando cayó pesadamente sobre la cama, rebotando un poco. Jaejoong se dejó caer pesadamente sobre él, y sus temblorosos dedos comenzaron a despojarlo de su ropa mientras sus labios se afanaban en su cuello, logrando que Changmin dejara escapar suaves jadeos.

Jaejoong se alejó un poco para poder ver el rostro de Changmin. El menor tenía los ojos cerrados y las mejillas sonrojadas, su lengua se paseaba por su labio inferior tratando de humedecerlo, y respiraba superficialmente por la boca. El mayor terminó de desvestirlo y prosiguió con su propia ropa, para luego volver a ponerse sobre Changmin. Ambos gimieron cuando sus miembros se tocaron, y sus labios se encontraron de nuevo. Jaejoong bajó una de sus manos hasta tomar el semi erecto pene de Changmin, logrando un gemido profundo que envió escalofríos por su cuerpo. Su mano subía y bajaba pausadamente, devorando los gemidos del menor con su propia boca. Con lentitud, separó las piernas del más alto, colocándose entre ellas.

—Espera… –Changmin se deshizo del beso sacudiendo la cabeza–. Eso no, yo no…

—Shh… está bien. No haremos nada que no quieras –susurró Jaejoong mordiendo el cuello esbelto que tenía frente a sí y golpeando su cadera con la de Changmin, soltando un gemido–. Ves cómo me tienes. ¿Es que no te vas a compadecer de mí?

Lentamente, Changmin bajó una de sus manos por el sudoroso pecho de Jaejoong hasta encontrar su endurecido miembro. La firmeza y la suavidad de la piel le resultaron deliciosas. Siguiendo su forma, lo acaricio y masajeo con delicadeza, sintiendo su calor y la pulsación de la sangre bajo la piel. Jaejoong movió sus caderas al ritmo de las caricias del menor, gimiendo suavemente con cada roce, sin por ello dejar de atender por un momento la erección del otro.

—¡Jaejoong! –exclamó Changmin, volcando su propia excitación en los movimientos de su mano, que se volvieron más enérgicos y acelerados.

El calor ascendió por su vientre y espalda, rompiéndose con un estallido violento. Con fuerza, un chorro espeso escapo de su pene, salpicándolo y derramándose por los dedos de Jaejoong. El mayor arqueó la espalda, lo tomó por la nuca y le dio un furioso beso, notando como el orgasmo se extendía por todo su cuerpo en suaves convulsiones, al tiempo que su esencia se derramaba entre ellos. Changmin lo volteó a ver tímidamente a los ojos con la respiración aún acelerada.

—¿Y… y ahora, qué? –preguntó con voz insegura.

Jaejoong rió débilmente mientras le acariciaba la mejilla con el dorso de la mano.

—Ahora… ¿qué tal si dormimos un poco?

14 Comentarios:

  1. Anónimo6/07/2011

    O_o! quiero ver mas HoMin XD

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  2. Anónimo6/07/2011

    waaa yo kiero homin!!!! TwT~

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  3. Anónimo6/07/2011

    Nooo Yo NO quiero HOMIN ... no me gusta k Jae sea asii pero esk Noo me gusta el Homin :S :( jijij

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  4. Minna mon6/07/2011

    HOMIIIIN no... no... JAEMIN!!! ehm... mejor Homin o... Jaemin ahm.... ehm... Está muy bueno este fanfic!! >o<

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  5. Anónimo6/07/2011

    JaeMin!!!!!!!!!!!!!!! con todo mi dolor por el HoMin pero el JaeMin es mi vida e.e aunque Jae no sea el pan de Dios que siempre es en los otros Fics xD.
    Y yo que me estaba emocionando con el HoMin hasta que aparecio Jae y sus intenciones de violar a Min xD.

    (Sakura_Minnie)

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  6. Anónimo6/10/2011

    yo amo el jaemin asi quede asi porfavor

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  7. OMG!!!!! Cómo es posible que cada vez que creo que he leído todos los Jaemin me doy cuenta que estaba equivocada.. please alguien me recomienda relatos? es que estoy con necesidad de lectura :D

    Saludos,
    Mariela

    Psdta.. Que buen relato, felicidades a la escritora..

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  8. Anónimo11/16/2011

    por favor autora del fic actualiza por fa......por favor por favor!!!

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  9. OMG!!!!!!!!! quiero más Jaemin.. Jaemin... Jaemin..... Jaemin... este finc está demasiado bueno..

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  10. AAAH cuando van a actulizar quiero seguir leyende me encanta este fic y me gusta la trama quiero homin y yoosu wauu quede sorprendida con el giro que da la historia tu relato es muy bueno^^

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  11. Anónimo3/19/2013

    wooo pero aunk jae sea un estupido humano merese una oportunidad u.u amo el JaeMin.... terminalo es muy buen porfa quiero ver que pasa con mi Junsu y mi Yoochun ♥.♥

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  12. waaaaa *O*!!! cuando lo continuas?!?!?!... me encanta lahistoria! amo el Homin, yoosu. jaemin! por mi que haya todo de todo xD!!
    pero continualaa~~~

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  13. Anónimo10/11/2014

    Continuaciooon por favooor !!!!!! Esta muy interesant .... no lo dejes asi , termina la historia es una de las mejores q e leido

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