Secretos Intimos

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Titulo: Secretos Intimos
Autor: Luzy (:
Pareja: JaeSu
Género: Lemon
Extensión: One shot
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Permanecía sentado en su escritorio, dejando que los recuerdos lo invadieran y las preocupaciones lo perturbaran. Lo que acababa de hacer era inaudito, nunca debió haberlo besado… recorrerlo con sus manos fue un error, tomarlo en aquel lugar una tragedia…

Pero no se arrepentía absolutamente de nada.

Sonrió complacido recordando sus gemidos desesperados, se levanto y acomodo su corbata, prendiendo antes los botones de la camisa blanca que llevaba puesta.

Tomo el borrador y borro la pizarra, para luego poder irse, cerrando antes el curso donde comúnmente daba clases.

El era Kim Jaejoong, un profesor capacitado y respetado en la academia, a pesar de tener tan solo veinticuatro años. Jamás había tenido problemas con nadie, como tampoco nunca había cedido ante sus deseos carnales como aquella tarde.

Al verlo llegar a la clase, tímido y acomplejado, el era nuevo… venia de un colegio extranjero. Era un chico común, para todos paso desapercibido, más solo el pudo notar lo hermoso que era bajo ese uniforme y su cabello alborotado.

Lo miro por largo rato, sin darse cuenta, y luego lo presento para que pudiera sentarse. Ocupo un lugar vacío, justo la primera en la fila de adelante, parecía quedarle cómodo ese lugar ya que pronto el lo noto más relajado.

El pelinegro continuo con su clase, explicaba sobre un poeta y recitaba de vez en cuando algún trozo de sus poesías, casi siempre mirándola a el.

Hablo sobre la vida de aquel poeta, un hombre con una vida cotidiana lujosa y grandes deseos de placer. Poco a poco sentía que su cuerpo se identificaba más con aquel hombre, quien en sus escrituras hablaba de ser alguien que podía hacer llorar a las mujeres de dicha y poder tomarlas sin pedir permiso, ya que ninguna se dignaba a resistirse…

Justificado estaría que el maestro se creyera su reencarnación, viviendo exactamente de la misma manera que aquel escritor famoso.

Uno de sus alumnos interrumpió su clase, distrayéndolo así de la lectura y también de los pensamientos que empezaban a surgir en su mente, sumergiéndolo en un mar de deseos hacia el recién llegado.

-si hacia tan felices a las mujeres, ¿Por qué lo mato su esposa? –pregunto el chico burlándose.

-pues para ser el más audaz de la clase –comento sabiendo que el era el más popular entre las chicas. –eres bastante ignorante. –aviso. –su esposa era tan feliz como cualquiera de las otras mujeres, pero no quiso compartirlo… al parecer era conciente de que el hombre se acostaba con todas las chicas que se le cruzasen… Así que lo mato.

Luego de unos minutos más de charla la clase se volvió muy aburrida, cada uno leía en su banco y el profesor llenaba listas en su escritorio.

Sonrió hacia sus adentros al notar que el no le quitaba la vista de encima, en todo momento le dirigía miradas a sus labios, su torso… parecía estar imaginándoselo desnudo.

Un que nunca creyó que esperaría eso de el, era la mayoría de todas las chicas de la clase se sentían atraídas por el, aunque jamás se había involucrado con ninguna, ya que podían traerle grandes problemas.

Pero este chico era diferente, de una forma u otra sentía algo de atracción hacia el, al contrario de las demás que usaban ropa ajustada y maquillajes sensuales, el parecía ocultar toda su seducción tras esa facha de tímido y estudioso, lo que lo incitaba a imaginarse completamente ido de placer entre sus brazos.

Las horas de clase pasaron, minuto a minuto su morbo aumento más y más, imaginándoselo sin censuras cumpliéndole cada deseo.

Podía ver en sus ojos que el imaginaba lo mismo, todas en aquella clase lo hacían… pero el chico parecía sentirse avergonzado de pensar en lo que su mente le mostraba.

Lo vio posar su mirada en su entrepierna, debajo del escritorio, humedecerse los labios suavemente, y luego sonrojarse sin poder evitarlo. Llevo una mano a su rostro, posándola sobre su mejilla caliente y pudo oír su suspiro.

Su aura misteriosa, y carácter frió con los alumnos lo hacia aun más seductor, siempre vestido con camisas que resaltaban su gran pecho, dejando volar la imaginación de sus alumnas.

Otra vez vio su entre pierna, pero esta vez al levantar la vista se cruzo con la de el, mirándolo frió y seriamente, parecía estar enojado por la indecencia que se desbordaba por la mirada.

Bajo su vista rápidamente, posándola sobre el libro que debía leer… sus mejillas se tornaron rojas, y una gota de sudor recorrió su frente. Quería irse de ahí, no soportaba más los pensamientos, los deseos que le hacían arder su miembro haciendo un gran bulto, incomodándolo y casi doliéndole.

Pudo sentir como un liquido salía de su cuerpo, algo tibio que humedecía su ropa interior… se avergonzó al darse cuenta de que era, en sus dieciséis años de vida nunca le había pasado algo así por un chico.

La campana sonó, haciéndolo dar un respingo por el susto. Miro algo apurado hacia la puerta y vio como todos se iban con sus cosas, para no volver hasta el día siguiente. Ya había terminado la clase, había durado horas que para el habían sido siglos.

Se levanto del banco rápidamente e igual de apresurado guardo sus cosas, se sintió avergonzado al notar que todos se habían ido y el era la único que, por distraído, no había prestado atención al timbre hasta que sonara por tercera vez.

Lo miro de reojo, el estaba parado frente al pizarrón, de espaldas a el, luego de una cortes reverencia y un saludo casi inaudible se encamino a la puerta de salida.

Al llegar a pocos centímetros de la puerta esta se corrió hacia un costado con fuerza, cerrándose así. El brazo de quien la había cerrado permaneció ahí, apoyado con fuerza acorralándolo entre la puerta, la pared y el.

-Junsu-ah –mascullo sobre su oído, dejando que la palabra pronunciada con seducción la hiciese volar lejos con solo su imaginación.

Jamás había escuchado su nombre de esa manera, sobre sus labios sonaba realmente erótico.

-si… sensei–respondió intimidado.

El no tenia nada que decirle, su cuerpo reacciono solo deteniéndolo antes de que terminara de partir. Ahora ya no podía dejar de sentir su aroma, era dulce… una mezcla entre perfume varonil y excitación… podía saber que por sus piernas se escurría su deseo.

-¿te parezco interesante? –le pregunto apretando su cuerpo contra el.

-no entiendo a que se refiere… ahhhhh… -podía sentir el dolor que le provocaba su miembro al ser aplastado contra la puerta, mientras el se apretaba cada vez más a el.

-me miraste durante toda la clase… mis pantalones te parecían muy interesantes –aviso avergonzándolo.

-Solo le prestaba atención, sensei –se excuso el.

-que amable –contesto. –te devolveré un poco de atención –advirtió.

Se separo un poco, lo giro con fuerza para luego tomarlo de los muslos y llevarlo hasta el escritorio, lo sentó sobre esa madera algo áspera y se agacho entre sus piernas.

Bajando su ziper sacando al aire su miembro erecto y hundió su boca en su intimidad, recorriéndolo con la lengua aun por encima de la ropa interior. Podía sentir como su humedad resbalaba por su rostro mientras se sumergía más en el, llevo su mano hasta donde estaba su rostro y acaricio al chico con la yema de sus dedos.

Mandándole una descarga de placer impresionante, que recorrió cada rincón de su cuerpo.

-Sensei… ahhhhh… -no podía hablar con normalidad, los gemidos salían solos de su boca. -senseiii…

Saco su rostro de entre las piernas y con el también le arranco la ropa interior, de el no se escucho queja alguna. Se enderezo y lo beso en los labios, haciéndole sentir el producto de su propia excitación, un sabor algo salado que no pareció incomodarle.

Los boxers azules cayeron a un lado, corto el beso y se ocupo de deshacer la corbata que llevaba la camisa del uniforme, para luego con el listón atar sus muñecas, ahora si ya desocupado desabrocho la camisa de el chico, más no lo quito.

Su piel era terza y un abdomen marcado, su cuerpo era perfecto… sin ni siquiera una marca, estaba intacto, esperando a que el lo tomase.

Sonrió, se alejo de el… para verlo con más claridad mientras se quitaba su camisa, la vista de el pareció quedarse pegada a sus formados abdominales.

Se acerco violentamente, se apego a el y rozo su entrepierna con la hebilla del cinto de su pantalón, que aun llevaba puesto, lo tomo del cabello y arqueo su cabeza para poder besarle el cuello, mientras que el frágil cuerpo se arqueaba de placer con tan solo roces.

Se detuvo, y se alejo de el… por unos momentos por su mente se cruzo la lucidez de saber que estaba cometiendo una locura, pero eso no pudo retenerlo. Se quito el pantalón como si la tela lo quemase, y el no quiso disimular su interés por el bulto en su boxer.

Nuevamente se acerco a el, esta vez dispuesto a penetrarlo, sin pedir permiso, ni rendir explicaciones, solo se adentro en el de un solo golpe, haciéndolo gritar de placer y dolor.

Se quedo quieto en su interior, acostumbrándolo a la sensación de tenerlo dentro, poco a poco se fue moviendo, viendo como el se desesperaba de placer al no poder ni siquiera tocarlo, ya que sus manos permanecían atadas en su espalda.

-Jaejoongie… –la primera envestida lo hizo gritar, sus ojos llorosos pedían más, y el estaba dispuesto a dárselo.

Lo tomo de las caderas y comenzó a envestirlo con fuerza, los gemidos no paraban de salir, su lengua humedecía sus labios, que se secaban de a momentos.

Subió su pecho, acariciando todo aquel torso que lo estaba volviendo loco por probar, tomandolo por los pezones haciendo que este gritara.


A el parecía no importarle, su timidez y pudor habían sido chantajeadas por el placer y el deseo.

-no te detengas… ahhhhh… por favor… no te detengas –le costaba respirar, el ritmo que el llevaba era muy elevado, podía sentir que no duraría mucho más… en cambio el parecía seguir así toda la vida.

Salio de dentro de el, vio en su rostro la insatisfacción y sonrió altanero. Lo tomo por el cabello y lo beso fuertemente, luego llevo su mano libre hacia su espalda, con la yema de sus dedos la recorrió suavemente, provocándole un escalofrió y robándole otro suspiro. Llego a la altura de donde estaban sus manos, se detuvo, y lo soltó de sus ataduras…

El no entendió el porqué, ¿acaso ya había terminado todo?

La respuesta llego a el al ser levantado a tirones y apoyado de espaldas a el sobre el pizarrón, quiso darse vuelta, no entendía del todo que pretendía el pelinegro, pero pudo darse cuenta rápidamente al sentir su miembro, más erecto que nunca, apoyándose de nuevo suavemente sobre el orificio de su trasero…


Quiso darse vuelta… pero una mano se poso sobre su nuca, aplastando su cara de perfil contra el pizarrón e impidiéndole moverla.

-me duele… ahhhhh… Kim… -sensei… ¡ahhhhh…!!!! –no pudo terminar, el ya se había adentrado en el, robándole desesperado grito, le dolía… pero el no permitiría que fuese por mucho. Otra vez, como en la anterior penetración, se quedo quieto dentro de el, haciendo moviemientos lentos para escuchar al chico rogar por mas.

Mientras se daba la espera, se ocupo de llenar su cuello de besos húmedos que se esparcían hacia sus hombros y espalda. Se movió un poco, el chico gimió y se aferro más al pizarrón, en el cual apoyaba sus dos manos con fuerza, mientras que el masturbaba su miembro que habia dejado por un momento si atender.

Jamás había experimentado algo así, jamás se había entregado tanto a una persona, y nunca si quiera soñó con disfrutar de un placer tan doloroso como aquel.

Se movió hacia delante, penetrándolo un poco más, si es que eso era posible… Apretó salvaje su miembro al sentir como el hacia su cola para atrás, como si quisiese adentrarlo más en el, estaba ansioso y el se sintió un ingenuo, al creer por unos pocos minutos que el no queria seguir.

Acento una de sus manos sobre la de el en el pizarrón y comenzó a envestirlo con fuerza, mientras que la otra se encargaba de darle doble placer.

Sintió como aquel orificio por el que entraba y salía se contraía cada vez más seguido, el también se acercaba cada vez más a su limite, besando su cuello con cada vez más ansias y escuchando como lloraba entre gemidos, parecía no soportar tanto placer sobre su cuerpo.

- sensei… ahhhhh… ya no lo… ya no lo soporto…. Es demasiado… -araño la pizarra con fuerza, mientras que lanzaba un ultimo alarido de placer.

El sonrió despreocupado, para ese entonces todas las aulas de los alrededores debían estar vacías desde hacia rato. Sino, no se habría arriesgado a tomarlo ahí mismo.

El tomo su cola y apretó con sus dos manos los muslos con fuerza, se arqueo hacia atrás y dejo que sus líquidos tibios lo invadieran, dejándolo exhausto.

Soltó sus muslos y salio de dentro de el, el chico se dejo caer, quedando así de rodillas al suelo, apoyo su frente con cansancio sobre la pared, aliviándose con el frió de la misma.

Su respiración agitada no cesaba, su cuerpo tiritaba y por sus piernas resbalaban sus propios líquidos… aquello había sido algo de lo que nunca se arrepentiría.

-vístete Junsu –ordeno el con sus pantalones ya puestos y su camisa desabrochada.

-si…sensei… -hizo caso, sumiso como había sido en todo momento. Se coloco su ropa, y termino de vestirse con el resto de sus prendas.

El se había sentado tranquilo en la silla de su escritorio, observándolo en todo momento.

-ya estoy listo sensei –aviso apenado.

-Jaejoong –corrigió el. –dime solo Jaejoong –aviso yendo hacia el y posando su mano sobre su cabeza de manera cariñosa… el se relajo y sonrió más tranquilo.

-hasta mañana, Jejung-ah –sonrió, y el correspondió.

-ten cuidado –ordeno notando que ya había anochecido.

-claro, adiós… -el chico desapareció de ahí tras la puerta, mientras que el se quedo un rato más en el salón.

Las preocupaciones lo invadieron luego, pero ya todo estaba hecho y no se arrepentía de nada. Ahuyento los pensamientos con una sonrisa, los recuerdos con el eran más placenteros que las preocupaciones…

Se levanto y abrocho su camisa, luego se coloco su corbata y borro el pizarrón para poder irse.

Pretendía que eso no ocurriese nunca más, pero realmente no sabia si podría con la tentación durante el año.

Solo esperaba que el supiese guardar bien aquel secreto, tal vez si lo hacia, podrían repetir aquello algunas veces.

Sonrió complacido con solo pensarlo, claro que lo haría… el se ocuparía de que aquel intimo secreto estuviese perfectamente a salvo bajo su custodia, y la haría suyo una y otra vez hasta que terminase el año.

8 comentarios:

  1. woa!!!! jae pervertido jajaja
    pobre junsu, lo que causa la inocencia
    profesor alumno, amo esas relaciones, esta
    muy bueno el fic, me encanto

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  2. Anónimo6/20/2011

    kyaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa ^^
    amé este fic ^^ tan mono XD

    Jaejoong tan pervertido U.U ¿donde has estado mi vida? XDD hay un puesto libre en mi cole XDD io lo quiero de profesor please *¬* XDD

    muy pervert y lindo como me gusta... me hizo recordar un poco a Junjou Romantica... amo ese estilo de yaoi y lemons ^¬^ mejor *Q*

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  3. moneiba6/21/2011

    lo juro mi boca estaba abierta porque no hay mas jaesu se que no gusta peor creo que es fantastica graciasssss

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  4. Me encanto!!!! Jae un pervertido, Junsu se deja y nosotras disfrutamos (y ellos más) XD
    Ay tan pocos JaeSu en español T___T yo me tengo que conformar leyendo en inglés u.u
    Sé que las que amamos las parejas raras (digase lo que no es ni YunJae ni YooSu ¬¬) somos pocas pero que las hay, las hay :D
    Gracias por el fic, ojalá hagas otro JaeSu ^^

    Mery fan HoSu & JaeSu Forever~~ ♥

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  5. Lo amé ♥ *0* Y eso que esta no es mi OTP pero igualmente x3 Yo soy de las más tradicionales e.e 'YunJae' y 'YooSu' ♥
    Pero este me encantó, tanta perversidad *0* asdasdsadsda ♥

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  6. Me a encantado son super pervertidos y eso que parecian super lindos jiji me encantoooo

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  7. ♥ waaa que sumiso es Junsu!! me encanta ~ y también ese profesor tan fukinmente seme!!! ~ lo améee.....

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