Cuéntame la leyenda del Conde y su sirviente - Cap. 7

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“Una herida de espada”

- Un momento señor… ¿usted habla del General Typhoon? Typhoon? ¿El general heredero al trono que fue asesinado por su amante?
- Si… ese mismo señorita…? Al que le arrancaron el corazón…
- Wuau, oíste Yoochun? Estamos escuchando la verdadera historia del General!
- Espera un momento Ji Min, ¿Cómo sabes que todo esto es cierto? Óigame señor, no quiero faltarle el respeto pero…
- Pero… mejor oiga la historia hasta el final, luego decida si creerla o no…

- Si te digo que subes… ¡SUBES! ¿Me oíste?
- ¿Tienes miedo de que tu general me lleve?
- Yo… no le entiendo miedo a nada…

El conde entró gritando a la habitación y no lo pensó 2 veces… sujetó a  Jaejoong del rostro y lo obligó a mirarlo… estaba harto de sus provocaciones, aún cuando hace tiempo que no se veían.

- Si…tu me tienes miedo a mí Yunho, por eso no quieres que nadie me vea… no quieres que nadie lo sepa…
- ¡Cierra la boca! – La mano del moreno sujetando el mentón del rubio, sin medir su fuerza, completamente cegado… es que toda la cordura desaparecía cada vez que Jaejoong formaba parte del problema – Miedo… ¿De qué? Te dije que subieras, no me hiciste caso, debo castigarte…
- ¡Entonces dímelo con un poco más de autoridad por que no se me ocurre hacerte caso!
- Si fueses inteligente no dirías eso.
- Suéltame.

Ambos tenían un carácter bastante complicado, así que terminar forcejeando en esa situación fue lo más leve que pudieron hacer.
Jaejoong no estaba siendo inteligente y a veces hasta olvidaba quien era y porqué estaba dentro de ese castillo… y Yunho, aunque tenía intensiones de no actuar más como un monstruo frente a él, terminaba perdiendo todo autocontrol existente cada vez que se sentía desafiado…

Es que él, era “El Conde” y Jaejoong, una más de sus piedras preciosas… o eso quería hacerse creer.

El rubio se deshizo de su agarre y le ordenó a Yunho que saliera de la habitación… pero éste se negó rotundamente…
Después de todo, cada cosa ahí dentro le pertenecía… el cuarto no era suyo solo “diplomáticamente”.

Todo esto, colmó la paciencia del moreno, que cansado de discutir, lo empujó contra la pared y lo obligó a mantenerse quieto. Se mantuvo en silencio pensando en qué hacer…pero no encontraba palabras ni buenas ideas. Decidió entonces dejarse llevar por su primer impulso.
Su sirviente iba a tener que pagarle la falta de respeto de un modo satisfactorio para él.


Jaejoong se sintió mal, se sintió mas esclavizado que nunca… y al sentir los labios de Yunho sobre su  piel, besando su cuello de repente, ignorando cualquier señal de discusión previa… le hizo tener la necesidad de demostrarle que, si quería seguir siendo su amante… iba a tener que empezar a respetarlo de igual modo.

Intentó apartarlo, no lo logró… y no tuvo mejor idea que escupirlo en el rostro cuando encontró la oportunidad.

Nada mas desubicado y desafiante que eso. Nunca había cruzado los límites de la tolerancia de ese modo. Y hasta él se sorprendió, por que sabía que no le esperaba nada bueno…

Así el Conde perdió la paciencia que le quedaba… y no era para menos.

Jaejoong, tuvo ese miedo que le provocaba ganas de llorar, por segunda vez desde que había pisado ese castillo… a tal punto que intento pedirle perdón, pero era tarde.

- Lo siento. No… no quise hacerlo… - un silencio en la habitación, Yunho simplemente agachó la mirada – Por favor, no vayas a enojarte conmigo… no te descargues con los pájaros… no….
- Mejor cierra la boca de una vez y arrodíllate. – fue serio, fue hasta doloroso ya que enserio Jaejoong, tenía una esperanza de encontrar algo en el corazón de su señor. – Vamos… esto va a salirte muy caro…
- ¡¡Por favor… intentemos que esto termine bien, no puede ser que no te importen ni un poco las cosas que te pido!! – fue una súplica escondida…acompañada de un rostro completamente asustado, agotado… - ¡Respóndeme Yunho! ¡No te quedes ahí parado… haz algo! – pero su amante, seguía callado, mirándolo fijo, casi como si se hubiese vuelto loco – ¡Haz lo que tengas que hacer! ¡Así sea pegarme o simplemente encerrarme aquí de por vida, pero por favor ya no intentes destruir mi mente!
- No quiero que digas eso…
- ¿qué diga qué?
- Que no me importa nada de lo que me pides.
- Yo… - ¿Qué iba a responder a eso? ¿Yunho realmente decía la verdad? Él no podía negarlo… todos sus caprichos eran cumplidos y era cuidado  y defendido como un rey, pero algo faltaba y odiaba pensarlo… - Yo… yo siento eso, perdóname.

El moreno avanzó hacia Jaejoong cuando terminó de hablar.
Él lo sabía… recibiría la golpiza de su vida o… peor aún, usaría su cuerpo a la fuerza para desprenderse de su enojo.
Maldijo mentalmente, tanto al Conde como a él mismo… odiaba sentir esa sensación de debilidad y cansancio… odiaba sentir que quería establecer una relación pacífica con él y que realmente le preocupaba que sus súplicas no sean escuchadas.

Pero se llevó una gran sorpresa…

Yunho solo se acercó y le acarició el rostro…lo miró a los ojos y juró, casi podía desmoronarse ahí mismo al ver la profundidad que escondían esas orbes oscuras.
Lo sujetó con ambas manos y delineó tranquilo sus labios. Como si fuese una escena romántica, de esas parejas que deciden conocerse por primera vez entre tanto caos.

Para ambos, sentirse de ese modo después de tanto tiempo resultaba extraño… y más para el Conde, al notar temblar el labio inferior del rubio cada vez que uno de sus dedos lo recorría… lo había asustado… lo estaba por hacer llorar.

… luego lo besó, una y otra vez, hasta que ambos cerraron los ojos por reflejo y se dedicaron a profundizar un poco más el contacto.

Jaejoong se sintió como un tigre domesticado y Yunho un completo idiota…

Pero no tan idiota como para decirse enamorado…

Por qué si… para Yunho el “estar enamorado” era más humillante que declararse un hombre idiota.

Le lengua de Jaejoong dejó de moverse, después de todo el moreno estaba ansioso y casi se desesperaba intentando apoderarse por completo de los movimientos. Olvidando la ternura otra vez, y así con ella, la pelea anterior.
Jugueteaba con su labio, lo absorbía antes de soltarlo… lo mordía y luego volvía a saborearlo… se moría por él… pero de un modo que llegaba a molestarle.

Sus manos juguetonas y un beso interrumpido por una sonrisa, cuando una de las piernas del rubio subió al costado del moreno… éste lo sujetó y acarició a la vez… dibujó una sensible línea, hasta terminar con la mano en su trasero.

Pasar de gritos y golpeas a caricias y besos, era sumamente normal cuando se trataba de ellos.

No se podía ser tierno con Jaejoong, simplemente era imposible cuando hacía esas cosas.

Y mucho menos si gime a propósito cerca de tu oído, y te hace erizar el cabello cuando sientes su respiración.
Podrías correrte de solo escucharlo mientras tienes las manos atadas.

- Mmh… muérdeme, muérdeme, un poco más… - Yunho se encargaba de su cuello y de friccionarse un poco más… si todo iba bien, esa tarde iban a tener sexo luego de tanto tiempo y sí, todo empezaba luego de una pelea como siempre – estás siendo suave…. – eso no le gustó en absoluto, así que jaló de su cabello y le obligó a echar la cabeza hacia atrás… ahora sí, una mordida molesta que marcó su nívea piel gracias al moreno.
- Me molesta tu técnica de gemir en mi oído para excitarme. – hasta que punto adquirían esa confianza cuando intimaban… ya no tenían vergüenza incluso de reprocharse cosas.
- Porque funciona… ¿Verdad? Por eso te molestan…

Si que funcionaban, y tal vez demasiado.
Yunho lo levantó y llevó hasta la cama, cayeron sin darse cuenta… mientras Jaejoong se iba quitando el mismo la remera.

Su dictador, su mártir, su Némesis…

Pero aún así… le encantaba esa forma de darle placer que encontraba… un poco de sensualidad, de rebeldía, de morbo.

Mientras continuaban besándose… buscó la entrepierna de Yunho… ya era hora.
Pero se encontró con algo que le llamó la atención a la altura del abdomen… estaba húmedo y no, era imposible que estuviera hablando de su amante tan precozmente… aguantaba siempre, lo justo y lo necesario.

Tanteó algo más la zona y tuvo más curiosidad… alzó la mano y ahí lo notó…

Sangre.

Yunho estaba herido, por eso había regresado de combate, por eso se encontraban todos los soldados en el castillo, por eso habían discutido… por eso habían terminado desesperados en esa cama a punto de echarse otra vez, sin haber aprendido que no podían basar la relación en puros encuentros sexuales.

- Yunho, estás sangrando…
- No importa…. – el rubio ya se encontraba con el torso desnudo, mientras que su amante lo besaba y jugaba con sus pezones… no podía evitar sonrojarse y temblar de vez en cuando. Pero… ¡Yunho estaba herido!
- ¡Sí… si importa! Como… ¿Cómo no lo has notado?
- Cuando estoy contigo… nada me importa. Así sea la herida más profunda del mundo.

Y fueron textuales aquellas palabras las que le hicieron caer por completo en la cama y terminar mirando la araña que los alumbraba… esa que el mismo Yunho había comprado para su habitación, luego de uno de sus tantos caprichos.

No sabía que decir, ni que hacer… pero de algo estaba seguro, el moreno no aguantaría mucho más perdiendo sangre de ese modo.

- Es… espera…
- ¿Que  ocurre?
- Te vas a desmayar tonto… mira la cama, ¡estás sangrando!
- ¿Y eso que importa?
- Claro que importa… ahora debes atenderte, yo voy a estar acá cuando te despiertes…
- Pero yo… te quiero ahora. ¿No lo entiendes? No puedo, no puedo esperar…
- Me quedaré aquí… no lo dudes…
- Jaejoong…
- ¿Qué?
- Jae…Joong…
- ¿Qué? ¡No seas terco!

Pero no llegó a responderle y cayó rendido sobre él… había perdido la conciencia y no solo eso, su cuerpo hervía y no creía que fuese solo por la excitación del momento… estaba volando de fiebre.

Salió del cuarto corriendo, pidiendo ayuda. Las enfermeras y el médico acudieron y el rubio simplemente bajó, a ser observado por todos nuevamente, pero esta vez para pedirles a que se retiren, ya que Changmin yacía en el cuarto y los sirvientes no comprendían nada de aquella situación.
Todos le hicieron caso… aunque había sido extraña la forma en que lo miraron, así también la desconfianza y curiosidad que tenían sobre él.

Nada de eso pasaba con Typhoon por supuesto, que se quedó observándolo mientras bebía.

- Mejor… márchese señor…
- Si me lo pides tú…
- Se lo agradezco. - Se levantó y se dirigió hacia la puerta, pero antes de salir volteó a mirarlo - ¿Eres su amante?
- No.
- Mmm, poco creíble.
- Su suposición… también es poco creíble.
- No… tú eres la prueba de que es verdad…
- ¿Qué significa eso? Puedo ser cualquier persona aquí… su simple sirviente desde luego, un aficionado…un comerciante…
- Mejor… no te dejes marcar tan fácil para la próxima, JaeJoong. – el rubio se sorprendió y se llevó la mano al cuello… ¿Cómo podía haber olvidado las marcas… y las ropas tan desalineadas? – ¿Ese es tu nombre verdad? Jamás podría olvidarlo…no es necesario que finjas conmigo… hay miles de niñatos como tú… se venden a Yunho esperando salvarse de la mierda en qué se convirtió el mundo…
- No me compare con nadie, soy diferente. Y sabe, noto cierto tono lleno de halagos en su deducción.
- Lo sé, por eso te digo que lo mejor será que vengas conmigo…
- Déme un motivo…
- Yo no voy a humillarte frente a los soldados, para luego encerrarte en una habitación.

Un silencio por parte de ambos.
Era su oportunidad de irse, por lo menos del castillo que a veces, lo hacía sentir prisionero.

- Acaso… ¿Tienes un pacto con el Conde o algo así?
- Mmmh, tal vez, puede ser que haya algo así…
- Trazar un pacto con Yunho Jung es de idiotas. – Jaejoong giró la cabeza y se rió, recordando una escena de minutos atrás… ser idiota, ser inteligente era casi lo mismo para él.
- No soy una persona idiota señor, soy algo mas inútil y mas tonto que eso. Con el tiempo se dará cuenta de qué significa…
- No me interesan los acertijos… y no me gusta que me rechacen, cuando digo que quiero algo, simplemente lo obtengo.
- Va a tener que hacer muchas cosas más a parte de hablar… así que, General, lo invito a retirarse... otra vez.

Typhoon se rió y vio la cara de frustración del rubio… sería mejor no molestar más por hoy.
Se acercó a él y sujetó su mano, educadamente le depositó un beso y salió caminando del castillo.
Changmin observó todo desde la puerta, había muchas cosas para decir…

Pero solo le advirtió a Jaejoong que ni soñara en marcharse de ese castillo, al menos que quisiera cargar con varias muertes.

3 comentarios:

  1. aaaaaaaaaaaah pobre de yunho pudo mas su calentura que las ganas de atenderse y e aquí las consecuencias de esto solo espero que puedan salvar a yunho de el estado en el que se encuentra

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  2. J aejoong coqueto por eso yunho se enoja porque se anda exihibiendo y hablando con cualquiera

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  3. Oh Por Dios Jae y Yunho se dicen "Te amo" cada vez que respiran, se miran o se tocan. Pero ahora si que Yunho se gano las palmas y Jae despistadote sigue de aferrado. Muy bien ChangMin si no fuera por tí esto ya se habría hido al carajo en un impulso de Jaeajoong. Aahh nooo se queda pof qje le puede su Yunho herido ^.^

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