W - Cap. 1

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I

La noche antes del debut, ninguno de ellos había podido dormir. A pesar de que el día siguiente se adivinaba estresante y agotador, los nervios eran demasiados para poder siquiera pensar en echar una cabezada. Yunho había intentado mandarlos a la cama varias veces, pero sus esfuerzos habían sido en vano, debido mayoritariamente a que él estaba tan hiperactivo como el resto de sus compañeros.

Cada uno estaba liberando tensión a su manera. Jaejoong se había metido en la cocina y había comenzado a experimentar, señal inequívoca que de ninguno de ellos debía adentrarse en aquel  oscuro y peligroso territorio si no quería salir mal parado.

Yoochun hasta hacía unos minutos había estado dando vueltas por todo el apartamento intentando relajarse, pero al final acabó por encerrarse en su habitación y comenzar a tocar el teclado, el mejor sustituto que tenía de un piano en esos momentos. La dulce melodía que emanaba del lugar podría haber sido un tranquilizante para todos, pero tantas horas oyendo la misma canción causaban sus estragos, y la música sospechosamente parecida a Hug les puso los pelos de punta a todos ellos.

Yunho, a falta de otra cosa mejor que hacer, se había sentado junto a Changmin y Junsu en el sofá y se había puesto a hacer zapping sin apenas mirar los canales hasta que encontró un “interesantísimo” documental acerca de las medusas. Aquello, debido a todo lo absurdo de la situación, hizo que a Junsu le entrase una risa floja y tonta, llenando toda la habitación con un irritante “eun kyang kyang”.

Changmin, por su parte, que no había hecho otra cosa que permanecer en un rinconcito del sofá, callado, aguantando sus nervios, no queriendo otra cosa que un abrazo pero siendo demasiado tímido para pedirlo, comenzó a desarrollar instintos asesinos hacia su hyung más cercano. Miró hacia Yunho, queriendo pedirle ayuda con los ojos, pero este se encontraba demasiado enfrascado en el documental como para prestarle atención.

-Hyung… -llamó con una vocecilla avergonzada- ¿podrías parar de reírte así? Me estás poniendo nervioso…

-Oh, claro –Junsu le dedicó una sonrisa amable antes de taparse la boca con la mano tratando de controlar sus risitas de delfín.

El tiempo pasaba y cerca de las cinco de la mañana, la música que salía del cuarto de Yoochun se transformó en un silencio estático. En la cocina no había ruido alguno que indicase que allí había alguien cocinando, y era demasiado tarde –o demasiado temprano- como para que hubiese alguna clase de programación que su líder considerase apropiada, así que Yunho simplemente apagó la tele y se recostó en uno de los brazos del sofá, cayendo en los brazos de Morfeo casi de inmediato.

En esas circunstancias, los únicos que quedaban despiertos eran Junsu y Changmin, que se miraron el uno al otro sin saber qué hacer realmente.

-¿Estás nervioso?- preguntó Junsu con una sonrisa amable, acercándose un poco más a él en el reducido espacio del mueble.
-Siento que se me va a salir el corazón por la boca, hyung –admitió quedamente, observando como las piernas del mayor y las suyas se tocaban.

De repente se sintió muy ansioso, aunque no estaba demasiado seguro de por qué.

-ChangMin-ah, ¿puedo dormir así?- el chico apoyó la cabeza en su hombro, cerrando los ojos con una pequeña sonrisa en sus labios.
-Claro, hyung- dijo el maknae, colocándose en una posición diferente para que el otro pudiera estar más cómodo, quedando así su rostro muy cerca del de Junsu.
-Muchas gracias, Min- murmuró, y entonces colocó una mano en su mejilla y lo atrajo hacia sí para darle un tierno beso, apenas los labios apretados los unos contra los otros porque Changmin se había quedado congelado al sentir el contacto, sin saber qué hacer exactamente.

Se mantuvieron así unos segundos, rodeados por los sonidos de la ciudad despertando, de los suaves ronquidos de Yunho, del zumbido eléctrico proveniente del cuarto de Yoochun, de algo goteando en la cocina… Hasta que por fin el menor se atrevió a mover suavemente los labios, atrapando los del otro de forma insegura e inexperta, alargando aquella delicada caricia hasta que el primer rayo de sol entró por la ventana del apartamento. Fue entonces cuando sus jóvenes rostros se separaron y se dedicaron una leve sonrisa. El mayor regresó a su posición original y se abrazó al otro, quedándose por fin dormido.

-Buenas noches, Changmin-ah…


II

-¡Por nuestro debut!- gritó Yunho, alzando el brazo con su bebida en la mano, mientras el resto lo imitaba. Los cinco brindaron sonriendo y comenzaron a beber.

El ambiente era agradable. Aún sentían la adrenalina de después de actuar corriendo por sus venas, y después de la emoción y todos los llantos iniciales, y de los temblores y la hiperactividad –que habían resuelto haciendo carreras por las calles de Seúl mientras algunas chicas los paraban para mencionar lo guapos que eran y pedirles autógrafos- habían decidido ir a celebrar su éxito en un garito bastante famoso, donde, como buenos rookies que eran, habían pagado por una de las salas más grandes para montar allí su mini fiesta, solo los cinco.

Aquella era la quinta vez que brindaban. Había ya dos botellas de soju tiradas a su alrededor, y todos ellos, a excepción de Junsu, que mantenía la promesa de no beber ni fumar que había hecho con un amigo suyo durante la época de trainee, estaban más que achispados, incluyendo a Changmin, que a pesar de que aún no tenía edad de beber había recibido el permiso de sus hyungs para ello. Para entonces, Yunho estaba murmurando idioteces y babeando sobre la mesa, y Junsu estaba medio dormido en uno de los sofás que había en la sala.

Jaejoong y Yoochun aún no estaban demasiado ebrios, pero Changmin había empezado a ver doble y se tenía que agarrar a la mesa para no caerse –teniendo en cuenta que era su primera borrachera, no estaba tan mal- así que había decidido dejar la botella a un lado.
-Vamos a fumarnos un cigarro ahora que hyung no está mirando –murmuró el americano, tirando de Jaejoong hacia la puerta de la calle.

Bien podía ser porque estaba demasiado mareado, porque hacía demasiado frío, o tal vez fue su instinto maternal, que le decía que el menor no estaba bien, pero la omma del grupo decidió quedarse dentro y sin su adicción.

-Hyung… -lo llamó desde su lugar Changmin, con una vocecilla extraña, y Jaejoong no tardó demasiado en aproximarse a él, preocupado.
-¿Qué ocurre, Max?- preguntó usando su nombre de escenario recién estrenado
-Hyung, yo… -el maknae tragó saliva audiblemente, viéndose abochornado de pronto- T-tengo un problema…
-¿Cuál es el problema? Deja que hyung te ayude…
-Yo… quiero… un beso, hyung…

Jaejoong se le quedó mirando como si le hubiese salido una tercera cabeza. ¿Cómo es que de repente su extremadamente tímido dongsaeng, al cual le costaba levantar la voz para pedir que le pasaran la sal, tenía el valor de pedirle un beso? Supuso que sería cosa del alcohol, así que simplemente sacudió su cabeza, intentando quitarse el ramalazo de deseo que había sentido de repente.

-Estás como una cuba- sentenció, suspirando
-No estoy borracho, hyung- exclamó Changmin con voz quejumbrosa- Al menos no tanto…Quiero un beso… Y si tú no quieres dármelo, se lo pediré a cualquiera… Estoy seguro de que a partir de ahora quien sea querrá dármelo, somos famosos
-¡No pienso dejar que cualquiera te bese así como así! Eres nuestro bebé y no pienso dejar que ninguno que no seamos nosotros te ponga las manos encima sin mi consentimiento- Jaejoong dejó escapar su lado extremadamente posesivo en una sola frase y luego se sonrojó como una quinceañera al darse cuenta de lo que había dicho.
-Pues si no quieres que eso ocurra, bésame tú

Dicho y hecho. Los labios del mayor se encontraron con los suyos a medio camino en un beso hambriento, desesperado. El sabor a alcohol no hizo más que avivar la chipa que el contacto había provocado. La caricia era deliciosa y adictiva, y cuando se separaron los dos estaban jadeando por aire.

-No… dejes que… nadie te toque sin mi permiso. ¿Arasso?

III

La tétrica melodía resonaba por todo el apartamento y Yunho no puedo evitar estremecerse al escuchar una nota especialmente desafinada y aguda.

-¿Qué carajos le pasa a Yoochun, tíos?- preguntó el líder, mirando dudoso a los otros tres miembros sentados a la mesa, listos para cenar.
-No tengo ni idea- suspiró Jaejoong, mordiéndose el labio
-He intentado hablar con él- se quejó Junsu con voz de niño pequeño- Pero me ha tirado un cojín a la cabeza y me ha gritado que me ocupe de mis asuntos
-Es natural que Yoochun esté deprimido, pero normalmente sus melodías suenan bien.- gruñó Changmin- Por favor, Jaejoong hyung, tú eres su mejor amigo, ¿podrías hablar con él? ¡Porque me está poniendo de los nervios!

Todos dieron un pequeño respingo al oír gritar al “dulce” maknae –por esos tiempos Changmin ya comenzaba, lentamente, a desarrollar el carácter que más tarde lo definiría, pero aún era un tímido e inocente crío que apenas levantaba la voz cuando hablaba- y miraron al nombrado.

-Minnie tiene razón, Jae, deberías ir a hablar con él y ver lo que le pasa. Es raro que… Bueno, no es raro, pero es cierto, esto está empezando a cansarme, así que te toca intentar animarlo.- suspiró Yunho, dándole una palmadita en la espalda.
-P-pero yo…
-Pero nada- el líder le lanzó al mayor su mirada de… líder, valga la redundancia, y todos sabían que cuando el chico se ponía así, no había forma de decirle que no.

Poniendo mala cara, la omma del grupo se levantó  de su sitio y con toda la lentitud del mundo, como si se dirigiese a la horca, entró en la habitación de Yoochun y cerró de un portazo. La música, que había estado sonando toda la tarde, se detuvo abruptamente.

-¿Qué haces aquí?- preguntó la voz severa del pianista, y Jaejoong se estremeció
-Lo siento, Chun…- comenzó, pero el otro no lo dejó continuar
-¿Lo siento? ¿¡Lo siento?! – bufó Yoochun, haciendo una mueca de desprecio- Eres idiota, Jae
-Yo… De verdad que no era mi intención herirte, yo no sabía que te iba a ofender tanto verme besándome con Changmin… Entiendo que te dé asco, y sé que…
-¡Cállate, idiota! No quiero tus disculpas… Solo quiero saber por qué…- lo interrumpió de nuevo el menor
-¿Por qué el qué?
-¿Por qué besaste a Changmin? ¿Él… te gusta tanto? ¿Lo quieres?
-Yo… Sí, lo quiero… Lo quiero tanto como os quiero a todos, Chun. Y me gusta tanto como me gustáis todos vosotros. –admitió algo tímido, dejando que un leve rubor tintase sus mejillas de papel.

Un silencio extraño y espeso se instaló entre ellos. Pero no era un silencio incómodo, era un silencio de espera, el silencio de las preguntas no hechas, de la incertidumbre. Un silencio que Yoochun acabó por romper.

-Si es así… si nos quieres a todos por igual… ¿a mí también me besarías?

Jaejoong se puso nervioso ante la pregunta, sopesando si aquello era una insinuación o simplemente su amigo tenía curiosidad. ¿Era posible que Micky quisiera que lo besase? La mirada de decepción del menor le dijo todo lo que necesitaba saber.

-E-entiendo que no lo quieras hacer…  Ha sido una pregunta estúpida…. De todas formas, es obvio que yo no quiero que me bes…

Esta vez fue el turno de Jaejoong de interrumpirlo, posando su boca sobre la del otro, apretando sus labios con fuerza, con ganas, sujetándolo de la nuca para que no se separase, puesto que durante unos segundos el menor se resistió debido a la sorpresa. Sin embargo, pronto su piel buscó la piel ajena, continuando la ardiente caricia, que sacaba chispas entre los dos. Jaejoong sospechaba que podría hacerse adicto a esos labios. ¡Demonios si Yoochun no besaba como venido del cielo! O tal vez del infierno, porque se estaba excitando con esa lengua paseando por su boca y esos dientes fieros y poderosos mordiendo su carnoso labio inferior, tomando todo el poder del asunto, como si pudiese dominarlo y moldearlo a su medida. O podría ser que fuese simplemente su olor, aquella colonia que siempre lo había atraído y esas manos de dedos largos que tocaban su espalda con tanta habilidad como el piano.

Cuando Jaejoong salió del cuarto de Yoochun, con los labios tan rojos como las mejillas y una sonrisa incómoda, sus compañeros ya estaban dormidos, arrullados por la dulce melodía que les hacía de nana.

IV

-Yoochunnie~ Yoochunnie~ -el chico sintió una suave voz llamándolo y una mano grande y caliente acariciando su brazo a la vez que lo zarandeaba lentamente.

Yoochun gruñó, removiéndose un poco, no queriendo abrir los ojos, aún velado por el sueño y la comodidad de estar en la cama. Sin embargo, la voz insistió, esa voz que tan bien conocía, y que de sobra sabía que no se rendiría.

-Hyung, cinco minutos más- suplicó con voz quejumbrosa, como si fuera alguna clase de niño discutiendo con su madre.

Aquello hizo sin duda que el mayor tirase de sus mejillas, como si de una abuela se tratase, y Park no pudo hacer otra cosa que abrir los ojos para mirarlo con reproche mientras se las sobaba.

-Te he dicho que no trates de hacerte el  adorable comigo, Chun. Ese es el trabajo de Junsu- explicó Yunho, enseñando aquella graciosa sonrisa torcida que era la razón de que estuviesen teniendo esa discusión- Venga, me dijiste que me acompañarías al dentista.
-Jaejoong te dijo que dejaría de fumar contigo y no lo hizo, ¿por qué debería yo cumplir mi promesa?- gruñó con voz grave, intentando volver a su sueño.
-Porque tú no eres un idiota afeminado.
El menor suspiró y lo miró con los ojos entrecerrados, y se revolvió el pelo, demasiado largo para su gusto por culpa de los estilistas. Sabiendo que no tenía escapatoria, se levantó de la cama ante la mirada alegre de Yunho.

-Solo lo hago porque me has prometido invitarme a comer luego y porque no quiero que me consideres un “idiota afeminado”, que lo sepas- advirtió- Así que borra esa estúpida sonrisa de tu cara,
-Sé que en el fondo me quieres, Micky Mouse- gritó el líder desde el pasillo, haciéndole cerrar la puerta del baño de un portazo.

Una hora después estaban en la sala de espera de la consulta del dentista. Yunho estaba increíblemente nervioso. Miraba ansioso hacia la puerta en la que tan solo unos minutos después debía entrar y apretaba con fuerza la pobre mano de Yoochun, que parecía haber sido aplastada por una apisonadora.

-¡Cálmate, hyung! –gritó el menor, echándole una mirada severa y haciendo que se encogiera en su asiento.
-Pero Chun… ¿y si me duele mucho? Me da miedo que me metan todas esas cosas en la boca…
-No te preocupes, no te van a hacer nada doloroso. Te pondrán anestesia y no sentirás nada…- murmuró con voz tranquilizadora, sintiéndose un poco mal por haberle gritado al pobre líder, que parecía a punto de sufrir un ataque de nervios.- Y cuando salgas tu sonrisa será más deslumbrante que nunca.

El líder dejó visualizar su adorable sonrisa unos segundos antes de que la secretaria gritase su nombre y se pusiera pálido.

-Buena suerte, hyung- susurró Yoochun, depidiéndolo con la mano.

Un par de interminables horas después, en las que el rapero se había entretenido en enviarle mensajes molestos a Jaejoong para despertarlo y sacarse selcas, oyó como unos pasos se acercaban a él y levantó la vista de su móvil.

-¡Déjame verlos, Yunho!- exclamó, viendo su rostro completamente serio romperse en una sonrisa que era como el sol, perfecta, blanca, pero sobre todo, llena de una felicidad inmensa.
-¿Qué tal, Chun? ¿Te gustan?
-E-estás increíble- admitió, boqueando como un pez fuera del agua, porque no le salía la voz.

Una vez pagado todo el proceso con el, ¡oh, maravilloso!, dinero que la empresa había cedido para ello, Yunho, con su maravillosa y deslumbrante nueva sonrisa que hizo que tuvieran que usar el coche de ventanas tintadas para llegar apenas un par de manzanas más allá, invitó a su menor a un buen almuerzo de carne y cerveza.

-¿Sabes?- comentó el líder, llevándose un trozo de carne a la boca, mientras el otro bebía un largo trago de una rubia- Siempre soñé con que tendría una novia antes de esto… Una novia preciosa y amable que me querría con mis dientes torcidos y que trataría de convencerme de que no hiciera esto porque a ella le gustaba así.
-Bueno, nosotros tratamos de convencerte de que no lo hicieras- rió Yoochun, comiendo un poco
-Cierto…
-Aunque claro, en nuestro caso fue porque ya tenemos suficiente con esa cara pequeñita que tienes para que encima nos quitaras protagonismo con tu perfecta dentadura. Eres un acapara atención, hyung- bromeó, haciendo reír al mayor.
-¡Eso es verdad! De todas formas.. Os aprecio mucho por eso… sé que me aceptáis como soy y no puedo evitar sentirme agradecido porque me aguantáis a pesar de lo duro que soy.
-Sin ti no llegaríamos a ser nada, hyung…- explicó sinceramente Yoochun, sonrojándose sin poder evitarlo
-Sin embargo, me apena mucho que no haya una chica en mi vida… Realmente quería probar como sería un beso con mis nuevos dientes- rió Yunho, bebiendo de su cerveza.

Puede que fuera por el alcohol, o porque el americano no era capaz de superar aquella nueva sonrisa que parecía reflejar el brillo de cualquier cosa luminosa, pero cuando quiso darse cuenta era demasiado tarde para cerrar la boca.

-Yo podría… ayudarte a comprobar eso…- propuso, escondiendo su cara detrás de su lata, ganándose una mirada sorprendida por parte del otro.- Es decir, si tú quieres. A mí no me molestaría… No sería nada malo…
-Bésame, Yoochun- pidió Yunho, de nuevo con esa hermosísima sonrisa asomando por el monte de sus gruesos labios. Así que Yoochun se olvidó de todo y lo hizo.

El beso sabía a menta y a carne y a cerveza y a nicotina. Sabía a qué estamos haciendo y a esto me gusta y a deberíamos repetirlo. Sabía a Yunho y a Yoochun.

V

Apenas media hora antes del concierto, todos estaban histéricos. Parecía que todo estaba saliendo mal y los cinco shinkis estaban a punto de tirarse del escenario y salir huyendo, temerosos de echar su carrera a perder.

-¿Cómo creéis que saldrá esto?- preguntó Jaejoong en voz baja, con la cara algo verde de las naúseas que estaba sintiendo.

No era su primer concierto ni mucho menos, pero los nervios seguían allí, la emoción seguí allí, el miedo a caer también. Los micrófonos no funcionaban correctamente y algo estabab yendo mal con la iluminación. Ninguno de ellos quería hacer esperar a los fans, pero parecía inevitable que el concierto se retrasara.

Yunho parecía a punto de matar a alguien. No era natural ver al líder enfadado, pero precisamente porque lo era, cargaba con la mayor parte de la responsabilidad y tenía que cuidar que todo fuese bien. Jaejoong era como una especie de planta, no solo por su recientemente adquirido color, si no por su completa inmovilidad en un lugar del rincón del backsatge, muy a diferencia de Yoochun y Changmin, que agotaban su energía golpeándose el uno al otro. Y luego estaba Junsu. Si la omma del grupo parecía enfermo, no era nada comparado al pobre delfín, que tenía toda la pinta de que iba a echarse a llorar en cualquier momento, sudando copiosamente, estropeándose el maquillaje que las cordi-noonas le habían arreglado ya varias veces.

El líder, viendo a uno de sus compañeros en aquel estado, dejó de gritar a los miembros del staff y se acercó a su dongsaeng.

-¿Estás bien, Junsu?- preguntó, sentándose a su lado y pasándole un brazo por los hombros, como si de un padre comprensivo y preocupado se tratase.
-N-no, hyung…-contestó, y su voz sonó ronca y extraña, apagada- No quiero estropearlo… No quiero que todo salga mal.

Levantó la vista y sus ojos llorosos, normalmente alegres y luminosos, como si tuviera dos soles en las pupilas, hicieron estremecerse de pura tristeza a Yunho, que lo abrazó con fuerza, haciendo que se relajase entre sus brazos, temblando ligeramente de miedo y nervios.

-Hyung te promete que saldrá todo bien… Yo me encargaré personalmente de ello…- murmuró en su oído, acariciando su pelo muy delicadamente para no estropear también su peinado- Soy vuestro líder y te prometo a ti y a todos que no dejaré que caigamos…

Ante estas sinceras palabras, Junsu levantó la cabeza, que había escondido en el pecho del otro y le sonrió, confiando completamente en sus palabras.

-Confío en ti, Yunho hyung…
-Entonces anima esa cara… -murmuró, acariciando suave su mejilla, y aprovechando que nadie miraba, le robó un tierno beso al muchacho, que apenas se sorprendió, correspondiendo con cariño, abrazándolo por la cintura, como si la sala los reuniera a ambos en el mismo punto, en la boca del otro.

Unos minutos después, todos aquellos problemas que habían amenazado con estropear el concierto se vieron solucionados. Y como siempre, los cinco juntos pudieron salir al escenario. Y cada nota, cada palabra, cada mirada y pequeño roce, cada sonrisa expresaba su deseo de estar los cinco juntos. Para siempre.

*

3 comentarios:

  1. Anónimo8/01/2013

    Ohh!! Wau!!! Mas quiero mas!!

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  2. Anónimo8/01/2013

    Awww que tierno el MinSu :D

    ahaha esperare el otro cap!

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  3. ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh nuestros shinkis están muy besucónes hoy mmmmmmmmmmmmmmmmmmm quien los viera su quieren tanto que se dan de besitos para quitarse los nervios haaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa pues yo también estoy muy nerviosa así que yo también quiero mi beso eeeeee ha así que yunhooooooooooooo aqui estoy dame el mio

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