Cuéntame la leyenda del Conde y su sirviente - Cap. 24

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Caída del Gran Señor

Empezó el baile y se pudo notar la diferencia a los años anteriores.
El público, la música, el mismísimo lugar.
Ingresaron al burdel algunos soldados que los viajeros dedujeron, eran enviados del Gran Señor.
Todo se había vuelto un caos.

Ji Min lo comprobaba, como Jaejoong podía seducir al bailar aún cuando un hombre no tuviese aquellos gustos… su novio y Junsu eran el gran ejemplo. Ella se burló y continuó mirando… estaban formando parte de la leyenda.
Los bailarines eran sensacionales, y ahora entendían porque todos querían pasar por este burdel cada vez que venían a Corea.

¿Cómo habían vuelto Yunho y Jarejoong al país?
Era la pregunta en ese momento… pero si algo se sabia, era que el rubio, estaba acusado de  asesinato en las tierras japonesas y que lo más probable era que haya tenido que huir de ahí… e incluso vivir escondido, ya que el pacto de Corea y Japón no iba a dejarlo con su libertad completa.
¿Y cómo Yunho había sobrevivido? Eso si que era un gran misterio…
Ahora estaba mas que claro quién era el anónimo que amenazaba con asesinar al Gran Señor y vengarce por la traición, en el caso de que alguien de la familia de Thypoon accedíera de nuevo al trono.
Seo Kwon siempre dudo de la verdadera muerte del moreno, ya que no iba a descansar hasta tener el cuerpo en sus propias manos… por eso aún mantenía vigente su pedido de captura.

[…]

Terminando el show, los bailarines se retiraron, incluyendo Jaejoong.
Como era de esperarse, el moreno corrió tras de él, aunque tuvo que esperarlo lo suficiente y los enviados del Gran Señor debieron irse, al menos por el momento.
Los tres viajeros no lo dudaron ni un momento, los persiguieron… por lo menos tenían la necesidad de despedirse si era que no iban a volver a verlos.

Salieron ambos a la puerta, junto a los jovenes, pero  la señora del lugar no dejó salir a las otras personas al ver el movimiento de los soldados que volvían a aparecer, como si hubiesen estado esperándolos…
Ya era suficiente caos para el burdel por hoy.

- ¡Ven aquí!

Yunho le gritó a Jaejoong sin dudarlo  y éste le obedeció contento, así como en los viejos tiempos… casi corriendo fue a sus brazos y saltó sobre él… terminando en un beso desesperado, ignorando la presencia de los demás.
Ellos solo sonrieron… ya que era como vivir algo más de la historia, pero esta vez en carne propia.

- No sabes lo que te necesité… no sabes lo que te lloré… no lo sabes no…
- Tu tampoco lo sabés Jaejoong… te busqué cada año aquí y simplemente no venías, pero te juré no rendirme y así fue, no lo hice…
- Es que no sabes donde estaba… no sabes la tortura que fue… mi hermana, Typhoon…
- ¿Qué hay de él? Debemos regresar a Japón… me vengaré, de una buena vez me vengaré de todo lo que te han y me han hecho y tú… tu estarás a mi lado.
- ¡No puedo!¡No puedo Yunho! ¡Lo maté! ¡Yo lo hice! ¡Soy un asesino al igual que tu…seremos encarcelados en Japón y a penas podremos ser libres aquí por ese asqueroso pacto!
- Shhh tranquilo… tengo a mis soldados aquí conmigo, no todos nos han traicionado, volveremos por Hyunah, tu no eres un asesino… no…
- Si lo soy… si..
- No Jaejoong, solo estás tomando responsabilidades de más…
- Si Yunho… ¡Yo maté a Typhoong!

El moreno se mantuvo en silencio y comprendió que parte de enamorarse de él significaba, contraer esa frialdad a la hora de causar la muerte a otra persona.
Incluso si fueses su hermano de corazón, su esposa o su propio amante.
Te volvías Dios creyendo tener el poder de decidir si el otro merece continuar viviendo o no.

[…]

Pov’s Jaejoong

Había sido suficiente ver a mi hermana golpeada otra vez.
Ya no podía soportarlo. ¿Quién demonios se creía que era?
Sabía que debía controlarme y seguir sus ordenes, que tenía que ser paciente para que Su Young no fuese herida… pero las noches donde me obligaba a estar con él se volvían cada vez más pesadas y complicadas.
A veces solo pensaba en quitarme la vida… pero yo sabía que tanto Yunho como mi Hyunah aún estaban vivos.

Por eso, esa noche no lo pensé, sostuve la navaja de oro y cuando se quitó la bata y se posicionó sobre mí no lo dejé tocarme.
Se puso agresivo, me golpeó… como era de costumbre no reaccioné… aunque me había hecho sangrar el rostro, como siempre.
Luego vinieron los insultos, luego recordó esa forma astuta de sobornarme nombrando a mi hermana.
Sabía que era capaz de torturarla hasta matarla, solo a cambio de verme sufrir a mi.
Empezó con sus jugueteos y tuve ganas infinitas de vomitar… lo escupí y me dedicó otro golpe, intentó salir del cuarto para ir a buscar a lo único que me quedaba de familia pero no lo dejé… clavé la navaja en su espalda y lo empujé contra el suelo. Bien como hacen los hombres traicioneros, por la espalda… sin códigos, olvidando toda ley así como la vida lo había hecho conmigo cada vez que debía permitir que ese ser apoyara sus manos en mi cuerpo.

Toda la fuerza que me quedaba la gasté en hacerlo girar… lo tuve debajo de mi, lo vi sumizo y me dio tanto asco como nunca nadie me había causado.
Él había destruído mi vida.
Clavé otra vez mi arma, y otra y otra vez… no sabía que estaba haciendo, pero se sentía genial, se sentía placentero… podía sentir esa presión llena de felicidad en mi pecho.
Luego en su corazón y la sangre comenzó a saltar por todos lados, manchando la alfombra, mi cuerpo, mi ropa…. Me encantaba.
Amé matarte de esa forma.
No se sentía como cuando clavaba el oro en mi piel, era muy distinto por que esta vez… eras tu el que sufria.

Y jamás me arrepentí. Aún mientras mis lágrimas caían y mi sangre se mezclaba con la tuya… si, me corte a mi mismo sin notarlo.

Como te acostumbras a matar mi amor… se siente tan extraño, es como trabajar para Dios, decidir quien vive y quien no… de repente es una pesadilla, y te imaginas muriendo a ti o a alguien que quieres.

Luego me empece a reir por que odiaba a ese hombre que, porque negarlo, era mi violador y torturador personal.
Corrí por mi hermana, no se como hicimos para escapar.

Gritos, todos gritos… llantos, que para mi fue una hermosa canción…

Destrozé tu corazón y que todo el mundo lo sepa… lo hice en todo sentido.

[…]



Tres de los 5 soldados que se encontraban en el burdel y ahora en sus afueras, abrieron fuego en plena calle.
Los viajeros se echaron al piso y los comerciantes empezaron a llamar a los oficiales.

Ya no era como en esos tiempos de guerra en donde los conflictos se resolvian de esas maneras, ahora todo debía ser más cordial y sin violencia… tan solo un disparo ya era suficiente para causar alboroto.

Si algo se había aprendido en los 15 años era a convivir con paz luego de tanto dolor.

Jaejoong se arrodilló y respiró profundo… aliviado cuando notó que no había sido herido y observó a los tres muchachos, totalmente  echados en el suelo, propablemente gracias a los recien llegados acompañantes de Yunho que los defendieron sin dudarlo… se calmó un momento hasta que volvió a sentirlo, como hace 15 años, aquella noche cuando lo perdió producto de una herida, de una traición…

La herida de bala atravezando el cuerpo de Yunho, pero esta vez, nada más ni nada menos que su corazón… la sangre, y el rostro del moreno innmovil, sintiendose casi culpable por haberse dejado herir...

Es que si lo había hecho, por que esa bala era para él, por que el primero que debía morir era Kim Jaejoong por asesinar al General Typhoon o al menos eso dijo Seo Kwon del otro lado de la calle saliendo del burdel, donde parecía también se habían mantenía herido.
Jamás iba a dejarlos libres, jamás iba a perdonarles que le hayan quitado la vida a su hija y luego burlado su plan de añós con Typhoon…  

- ¡Maldito Viejo! – el grito del rubio resonó por el oscuro paisaje, la seriedad del Gran Señor, la sorpresa de Ji Min, Yoochun y Junsu, el grito de las mujeres…
- Un gusto volver a verlos… - respondió el hombre con calma y detuvo a sus soldados, aparantemente tenía intenciones de hablar.
- ¿Cómo puedes venir y simplemente disparar?¿Eh?
- ¿Perdón?¿A quién demonios se lo dices? ¡Por tu culpa mi hija esta muerta, mi máximo hombre de confianza también… eres el peor de los asesinos… solo faltas tú y ese maldito Jung que debería dejarme seguir con mi reinado!
- Bastardo…  - se moría por responder pero sabía que no era posible, más por la situación de Yunho, que continuaba sangrando y a penas mantenía los ojos abiertos – Tu hija era una demente… se suicidó…. Y no solo eso, ¡Intentó matar a su propia hija! ¡A tu nieta! La que tienes escondida en un castillo por puro capricho de no entregar el trono… destruíste mi vida y la de él…
- Por eso, deberías dejarme terminar con tu calvario de una buena vez, ya que no me permitiste regresarte al lugar de donde nunca debiste haber salido… - Seo Kwon se mostró frío nuevamente y levantó la mano como seña para abrir fuego otra vez… lo había decidido, Kim Jaejoong y Jung Yunho no pasarían de aquella noche – Pueden terminar con sus tareas soldados, cuando me retiren.

El moreno se mantuvo arrodillado en el suelo con la cabeza hacia abajo, el rubio sorprendido pero para nada asustado… no tenía planeado mostrar debilidad ni mucho menos rogar piedad frente a un hombre así.
En cuento a los viajeros…

- Nos veremos en el infierno tal vez…
- ¡Detengase!

Han Ji Min, la señorita historiadora de corta edad desafió al Gran Señor Seo Kwon a detener una orden, y éste, se quedó inmovil ante tal falta de respeto.

La mirada de Yoochun y Junsu que aún se mantenían acostados en el pavimento… casi rezando, y ahora la de los soldados que ya se imaginaban teniendo que gatillar sobre la joven.

¿Fueron las últimas fuerzas del Conde?
Probablemente…
Vivió luchando y parece que iba a morir haciendolo…
Estiró su mano y lo hizo, disparó su arma contra la cabeza del Gran Señor, el padre de quien alguna vez había sido su compañera, su amiga.

El hombre llegó a maldecir, pero no fue lo suficientemente inteligente como para adivinar la tecnica de distracción de la muchacha al llamarlo a él y a sus hombres.
Los soldados abrieron fuego, mientras que solo dos quedaban de pie y decidieron rendirse frente a los acompañantes del ex Conde.
Yoochun y Junsu la echaron al suelo, al igual que Jaejoong con el moreno…
Segundos después… la nueva policía, la gente saliendo del burdel, la sangre, el caos, las fotos, las preguntas.

Incluso aunque fuesen juzgados tanto Jaejoong como Yunho,  ninguno de los dos tendría que morir.

2 comentarios:

  1. No pueden morir no ya no
    Waaaa que rescaten a hyuna
    Que sean felices xD

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  2. Yunho parece gato con tantas veces que la ha librado. Hahahah No se pero si hay alguna chica con quien me gustaria ver a Mi Chunnie es definitivamente HanJi Min me cae muy Bien por linda e intrepida, al final ella es la heroina(^.^). Aahahaha no mueran Chicos sean Felices¡¡¡¡ era obvio que Jae mataría al Typoese.

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