Cuéntame la leyenda del Conde y su sirviente - Cap. 10

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“La condesa”

La joven mujer entró caminando al castillo con guardias a su alrededor.
Era hermosa, una de las mujeres mas codiciadas en ese entonces.

Solo había un problema… estaba casada con un hombre que parecía no notar ninguna de sus buenas cualidades.

Yunho Jung y Bo Ah Kwon, se habían casado 5 años atrás, luego de que los señores de altos mandos decidieran que el título de Conde sería impuesto en el moreno.
Pero solo con una condición… el casamiento.

¿Amor? Para nada.
Ella parecía admirarlo y estar consumida por su presencia… ella lo soportaba desde el principio, tan frío… inexpresivo.
Pero no decía absolutamente nada y lo acompañaba a donde sea, así su vida corriese peligro.
Se pasaba noches en vela esperándolo, curando sus heridas, dedicándole todo a un hombre el cual, no estaba dispuesto a corresponderle.
Todo se hizo pesado a medida que el tiempo pasó… el primer año, fue bastante sostenible… el segundo a penas… y el tercero y cuarto fueron culminantes para que terminaran alejándose.
Hoy en día ella ni siquiera vivía en el castillo… el tampoco, ya que sus viajes atrapaban todo su tiempo.
Nadie se atrevía a preguntar que ocurría con la relación, ni el porqué del distanciamiento y la mudanza, ya que ella vivía ahora con sus hermanas.

Bo Ah sin dudas, hubiese preferido mil veces enviar un simple regalo con un mensajero… pero no, debía venir a saludarlo personalmente y no solo eso… comunicarle una noticia, la cual no sabía como Yunho podría tomar.

Todas esas sensaciones de odio que el Conde creaba en ella, se espumaban cuando se encontraba con sus ojos y recordaba sus sonrisas antes del casamiento… hace tantos años, cuando ninguno tenía títulos… cuando intentaban ser niños normales entre tanta guerra.

Caminó hacia la sala principal, pero antes de llegar se encontró con alguien que le hizo sentir un horrible escalofrío… así como nadie lograba provocarle hace tiempo.

Un joven pasó caminando frente a ella y ni siquiera se volteó a mirarla… corrían tras él, Taemin y Key… quienes habían sido sus sirvientes en algún momento.
Le hicieron reverencia y siguieron su paso.

Era hermoso.

Su cabello era rubio y bastante largo para el corte militar acostumbrado a usar en aquel entonces, su piel parecía brillar… tan libre de cualquier impureza, su aroma… cargaba el sabor de las flores mas suaves, esas que a Yunho le encantaban, su presencia… que la hizo retroceder y mirarlo desafiante.

Así que era verdad eso que se andaba diciendo por ahí…
La presencia de un nuevo sirviente en el castillo.

- ¡Sirviente! – los 3 se detuvieron, pero solo Key y Taemin voltearon. Eso hizo enfurecer a la condesa. – ¡Sirviente! A usted le hablo… al de cabello claro…- el joven volteó y le dedicó una sonrisa extraña, tan extraña que ella no pudo entender si en verdad era sincera – Tu nombre… quiero saber tu nombre. Dímelo.
- Kim JaeJoong señora.
- No me diga señora, aún no tengo suficiente edad.
- Disculpe mi atrevimiento…
- Señorita estará bien, ya pueden seguir con su paso.

La condesa se quedó observándolo mientras se retiraba…
Es que incluso su voz, era como una fina melodía.

Se sintió demasiado curiosa. No sabía porqué Yunho había aceptado tener más sirvientes… generalmente siempre solía oponerse a tener gente nueva en la casa.
Después de todo, habían costumbres oscuras del Conde que solo ella conocía… la desconfianza era una de ellas.

Que mejor modo de conocerlo que hablándole ella misma frente a frente…

Llamó a su sirvienta.

- Tiffany…
- Si señorita Kwon…
- Hoy el sirviente nuevo cenará con nosotros. Dígale que es una orden y… no está permitido que Yunho se entere.
- Señorita Kwon, odio presentar inconvenientes antes sus órdenes… pero no puedo hacer eso.
- ¿Por qué no?
- Me ha comunicado su medio cuñado, que ese sirviente no sigue órdenes de nadie más que no sea Yunho… prácticamente, está prohibido para los invitados exigirle algo a él.
- Y eso… ¿Quién lo decide?
- Yunho señorita.
- Pues… hazlo igual. Y si mi esposo se enoja, yo me encargaré de tratar con él.
- Bien señorita.
- Hágalo, mientras usted se haga responsable  luego. – Changmin entró al pasillo e interrumpió la charla, la sirvienta agachó la cabeza y se fue a la cocina… probablemente a cumplir aquella orden.
- Ohh… Changmin. Buenos días.
- Buenos días, media cuñada.
- Han cambiado las cosas aquí… veo que bastante.
- Sí… y creo que para mal.
- Mmmh…. ¿Por qué?
- Su esposo ya no es un señor lleno de victorias.
- A mí parecer, nunca lo fue… solo que hay que llegar a conocerlo para notarlo.
- Tal vez. – el morocho solo dudó… es que realmente no podía decir con certeza que era lo que había cambiado en el castillo, omitiendo la presencia de Jaejoong, por supuesto – ¿Quiere verlo cuñada?
- Sí… le tengo una noticia.
- Bien. Está en su habitación.
- Iré… pero, dígame una cosa…el nuevo sirviente…
- El nuevo sirviente se irá dentro de poco de aquí… pero usted debe guardar silencio. – la interrumpió nervioso… eso le hizo sentir aún más curiosidad sobre el rubio y también obtuvo tranquilidad… sin saber porqué.
- Guardaré silencio cuñado, pero sepa que con su nerviosismo no hace más que lograr preocuparme.
- Discúlpeme… pero yo lo estoy.

Bo Ah decidió averiguar por sí misma si eran verdad aquellos “cambios” de los que tanto se hablaba… tanto dentro, como fuera del castillo.

~

Llegó a la habitación, y no esperaba que Yunho la estuviese esperando.
Fue la primera vez que lo hacía, desde que él empezara a comportarse indiferentemente con ella, a fines del primer año de convivencia.

- ¿Me esperabas?
- Así es. – eso no cambió, tan cortante y frívolo… como siempre.
- Feliz cumpleaños, Yunho. – le acercó una pequeña caja y le dio un beso corto en los labios…. Nada.
- Gracias. No debiste molestarte…
- Sí, porque aún soy tu esposa… aunque hagas como que no existo. – el moreno la miró sin expresión alguna y solo se dirigió a la cama, mientras abría la caja y encontraba un anillo perlado en ella.
- Es lindo. Parece ser costoso.
- Creí que los rumores de que algo había cambiado en ti eran ciertos… pero sigues siendo el mismo ser vacío de siempre.
- Algo cambió… mejor dicho, algo aumentó. – ella arqueó una ceja expectante… que le haya respondido ya era demasiado extraño. – la cantidad de pastillas que tomo… para no perder la cordura y cometer errores.
- Aún te atreves a jugar con eso.
- Por eso te fuiste. Por que no soportabas que volviese ebrio y drogado cada maldito día.
- No seas tan explícito. – le gritó… y es que no podía creer lo hirientes que podían ser esas palabras y que él, las pronunciara sin que le temblara la voz…
- Ya no importa… ¿A qué vienes? No creo que solo quieras saludarme…
- Yunho…
- Mmmh?
- Un heredero. El rey, pide un heredero.

Hubo un repentino silencio en la sala. Un mirada vacía de parte de los dos y a lo lejos, el sonido de la puerta entreabriéndose despacio.

Un heredero en ese momento… era algo casi trágico.
Yunho… padre, ¿Cómo podía lograr eso?
Él y su esposa pasaban meses sin verse… y de repente… ¿Un hijo?

Él jamás iba a tener hijos… él lo había decidido…
Concebir un hijo por presión, así como sus padres lo habían hecho con él, definitivamente lo ponía furioso.


- Yo… Bo Ah…
- Las condiciones no son favorables para ti… digo, tu hermana aún no tiene pareja, tu la tienes pero a la vez no y rumores sobre la caída de tu imperio empiezan a salir a la luz….
- ¿A que viene todo esto? – preguntó un poco molesto… es que después de todo, odiaba que le hicieran planteos, que le obligaran a tomar rápidas decisiones, que le eligieran su futuro.
- Vas a terminar limpiando habitaciones en los castillos Yunho, al menos que le asegures a la corona que sigues siendo ese Conde eficaz de antes,  y que tu hijo ocupará a la perfección tu lugar…
- Eso es imposible, no puedo tener un hijo…
- ¡¿Por qué no?!
- ¡Es un niño! ¡No puedo comprarlo como una joya!
- No debes comprarlo… ¡Me tienes a mí… aquí…!
- Estás loca…
- Si Yunho… tal vez. Pero es tu culpa… así que si no quieres que piense que he sido un fracaso desde que nos casamos, hazme creer que en algo por lo menos, podré serte útil.
- No me interesa mejorar tu autoestima Bo Ah.
- ¿Es que acaso me odias? ¿Es que no recuerdas lo felices que éramos antes de casarnos?
- Que importa eso… ahora estamos casados, y no somos felices.

[…]

Minho llegaba a la cocina del castillo corriendo, casi desesperado.
Todos en la habitación se quedaron quietos, esperando a que les diese una explicación.

- ¡El Conde puede perder la corona! Un heredero… necesitan un heredero…

Un silencio completo que los hizo sentirse extraños… y más al estar Jaejoong entre ellos.

Todos sabían de la inexplicable relación que lo unía al Conde… que lo hacía especial entre todos, casi como si estuviesen juntos, en una pareja.

Y en el hipotético caso de que lo fueran… nunca podrían tener un heredero de todos modos.

Eso solo significaba que, el Conde y la Condesa, debían volver a estar juntos y no solo diplomáticamente.

- ¡Aquí se ponen todos a trabajar y dejan de hablar tonterías!

Changmin entró gritando, ignorando la charla y la preocupación de los sirvientes.
Taemin intentó hablarle al rubio, pero éste se paró y se fue de la cocina.

Una nueva sensación…
¿Era temor acaso? ¿Qué era eso que lo estaba persiguiendo?

Su corazón ardió cuando escuchó la posibilidad de ser reemplazado por la Condesa.
Por que sí, Jaejoong ya consideraba pertenecerle a Yunho, y que éste le perteneciera sin que ambos se dieran cuenta.
¿Un hijo? ¿Recuperar la relación?
Definitivamente eso se alejaba de cualquiera de sus expectativas.

Caminó hasta su habitación y se sentó en la mesa frente al espejo, los perfumes y algunos de esos extraños maquillajes.
Empezó a cepillarse el cabello… buscó entre los perfumes el que era su favorito, el que Yunho le regalo desde un principio, el que sabía era su perdición.

Pero no, no estaba.

Arrojó furioso el resto de los aromatizantes y tardó 5 segundos en recuperar la postura. Clavó sus ojos en el espejo nuevamente. Tranquilo, era cuestión de estar tranquilo y lucir perfecto… más de lo que era.

- Me esclavizaste… me hiciste creer que no valía nada… que no podía vivir sin ti…

Le hablaba y sonreía al espejo.
Hace cuanto no se encontraba con su interior… estaba enojado y él, que era perfecto, no podía permitírselo.

- Yo puedo dártelo todo… pero no hijos, no hijos…

¿Era cuestión de orgullo? ¿Era cuestión de sentir que por fin había algo en la vida que lo superaba? ¿Era el saber que tuvo la oportunidad de irse y de no haberlo hecho por notar que no tenía donde ir?

Era saber que se había vuelto dependiente de una persona, la cual, no lo era de él ~

3 comentarios:

  1. Jaejoong no puede engendrar yunhitos??, seria hermoso que tuvieran bebes juntos
    Los dos se aman
    Son tercos y no qieren reconocerlo

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  2. esperanza2/18/2015

    Dios no se donde termina la ficcion y empieza la realidad ,con esta pareja me encanta el yunjae, tanto que me encantaria que tuvieran yunhitos me encanta este fic gracias

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  3. Nooo no no noooo Jae perate tantito no te estreces. YUNHO YA TE ELIGIÓ A TI. AY diooos al pobre Jae le ha entrado temor de perder a Yunho, le esta causando conflicto el no poderle dar hijo ya se enamoroooo¡¡¡¡ No me cabe que ChangMin pueda traicionar a Yunho, debería temer de lo que Yunho pueda hacer si se sabe traicionado. Me dió mucha risa la idea de Minho corriendo con el chisme jajaja.

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