Cuéntame la leyenda del Conde y su sirviente - Cap. 13

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“De drogas y navajas”

Bo Ah entró a la cocina pasada la media noche.
Se sentía humillada y enojada, de un modo indirecto pero a la vez preciso.
Ese ataque de celos por el sirviente… ¿En que nivel de importancia la dejaba en la vida del Conde?
Definitivamente… había retrocedido, un escalón más si era posible.

Era la única manera de atarlo y hacerle entender que sin dudas era la persona indicada.
Ella daba la vida por él, aunque se mostrara dura a veces… y sin dudas sabía que el día para ser valorada iba a llegar pronto.

Fue tal vez por todo eso fue que derramó ese líquido medicinal en su Vodka.
¿Con que fin? Probablemente domarlo un poco, hacerle perder la concentración y dejarlo completamente a sus pies.

Yunho terminó de bañarse y se encontraba molesto, aunque el orgullo luchaba por hacerle creer que no.
No podía salir corriendo al burdel de la ciudad, aunque ganas no le faltaba… tampoco podía seguir jugando con la paciencia de Bo Ah.

Jaejoong sin dudas había sido para el un arma de doble filo.

Por atracción y capricho lo compró en aquel antro… con ganas de saber quién era realmente y por qué la popularidad le sobraba.

El día en que lo vió por primera vez, simplemente no encontró definición alguna.
Su punto débil enterrado hace años, parecía volver a latir en ese entonces… pero él, no creía en el amor a primera vista.

Mejor dicho, no creía en el amor.

Eso era cosa de débiles… así como su madre y toda su historia familiar.
Si había algo que Yunho Jung no había querido ser nunca, era una persona débil.

Con la excusa del deseo, de la lujuria y la ambición… compró su cuerpo.
Sin darse cuenta de que probablemente también, estaba comprando su alma.

Y la primera vez que lo hizo suyo, se creyó victorioso… y tardó tiempo en cuestionarse quien había sido el verdadero ganador aquella noche.

Simplemente decidió que ambos, habían perdido algo.

Yunho, la fortaleza inquebrantable.
Jaejoong, la frialdad.

Pueden ser vistas similarmente ambas cosas.

Y cada vez que tenían sexo, esa adicción por el otro iba creciendo un poco más… hasta que iban apareciendo nuevas escenas en la rutina gracias a la confianza que eso lograba, cosas que no eran del todo malas.

Nunca olvidar por supuesto… la violencia continua en la que vivían y el malestar que creo el rubio en el moreno… y el terror que creó el moreno en el rubio.

Parecería ser algo enfermizo, pero era algo tan simple.

Se habían enamorado.

Y si, el amor, es cosa de idiotas y de enfermos, pensaban los dos.

Cada vez habían más atenciones dulces de parte del Conde, que sin darse cuenta, iba cambiando lentamente a los ojos de todos en el castillo.
Y también, cada vez el comportamiento del sirviente, se iba volviendo más sumiso… más ido, antes los ojos de Yunho y de si mismo por supuesto.

No iba a dejar que ningún otro hombre lo tocara. No podía permitir que alguien volviese a sentir lo que es sentirse abrazado por él… aunque solo sea una mentira.

Ardió de furia y sin ni siquiera cambiarse, salió corriendo de la habitación…
Hasta que alguien lo detuvo.

- No Yunho, no irás a ningún lado. – la Condesa le alcanzó un vaso de alcohol y lo llevó a rastras al cuarto principal, donde ambos dormían.
- Iré a tomar aire por el bosque… solo eso.
- Bien, eso podrás hacerlo luego de beber algo conmigo.
- Eso no tiene...
- Shh… solo un poco.

Todo iba bien, hasta que los efectos de la sustancia en su vodka, comenzaba a hacer efecto.
Yunho iba perdiendo la cordura lentamente… y tenía ganas de gritar, de desarmarse y vaciarse… solo eso.

- Mi Conde… ¿te sientes bien?
- Per… perfecto…
- Mmmh – la condesa llevó su mano a la frente del moreno y sonrió al notar que la temperatura ya no estaba tan estable. – estás bien. ¿Qué sientes?
- Amor.

La garganta de Bo Ah sin dudas se cerró en ese momento. Los ojos le brillaron, y tiró el vaso a un lado.
Si la bebida había logrado eso, ya era suficiente.

- Amor… mi Yunho… mi Conde… mi…
- Jaejoong.
- ¿Qué? – como si se pudiera enfermar de bipolaridad en un momento para el otro… eso, le estaba pasando a ella. - ¡¿Qué quieres… qué dices?!
- ¡A Jaejoong! no puede... es... tarrr solo a…afueraaa… - las lágrimas de la muchacha comenzaron a caer… lo abrazó y se vió morir de tristeza, en solo 5 segundos.
- Por qué cariño… por qué me haces esto…
- Yo… soy un idiota y mañana en la mañana… saldré con mi caballo a luchar… y los mataré a todos… con odio…
- Yunho… - las lágrimas de la Condesa seguían y seguían cayendo… es que, jamás pensaba escuchar la palabra amor de la boca del moreno y mucho menos seguido por otro nombre, que no fuese el de ella. – dime con sinceridad una cosa… si respondes un absoluto no, me marcharé y te dejaré, lo juro…
- Habla…

Para ese entonces, la joven lo había soltado, le obligó a levantarse y lo había acercado a la cama. La respuesta… necesitaba oírla de su boca, aunque duela.

- Alguna vez Yunho… alguna vez… ¿creíste en la posibilidad de que seamos felices desde nuestro casamiento? ¿Por qué fallé así? Realmente… ¿vale la pena que hoy te de todo, si vas a desecharme luego?

El moreno no entendía con claridad lo que le estaban diciendo. Pero si podía sentirse culpable… más de lo normal.
Eso no solía pasar con él… y mucho menos que llegara a pedir unas disculpas.

- Pudo haber funcionado… pero no, por que no fui hecho para eso… - le acarició el rostro y le olió el cabello… seguido de un tierno beso en el cuello. – tienes… su perfume… el perfume de él… - ella sonrió, esa había sido su intensión después de todo… el día en que ingresó a la habitación del rubio y le robó aquel aromatizante personal que era todo lo que Yunho quería – lo lamento tanto pero él… es más que un sirviente para mí y me ha hecho… cambiar.

Quiso o no entender las palabras de su esposo…
No la rechazó… pero tampoco la aceptó, y la culpa de todo eso la tenía: Jaejoong.
Fue una decisión rápida e irresponsable.
Aunque no tuviese toda su atención… por lo menos con esto podría atarlo.
Ella seguiría esperando al día que fuese necesario, para que Yunho le diga: “eres más que una simple esposa”.

- Tú… pudiste aprender a odiar a muchas personas cariño… yo, puedo enseñarte a amar a dos.

 Bo Ah lo drogó lo suficiente. No había otra palabra para describir el momento.

Si había algo que Yunho no haría en una noche de cordura… sería tener sexo irresponsable que luego podría acarrear con grandes sorpresas.
Así como sus padres habían hecho con él.

Era tener una noche con su esposa.

A medida que avanzaba… se sentía perdido… y ella, plena.
Era tan diferente a la última noche que había pasado y no solo por la persona, si no por “el modo”.
Totalmente ido y ya al borde… ella estaba logrando lo que quería.

Ella buscaba un hijo… él, un heredero.

Y en el medio de las estocadas, mientras tenían nada más que simple sexo,  la Condesa no tuvo mejor idea que acercarse a hablarle al oído… así como hacia Jaejoong cada vez que intimaban.

Otra vez ese perfume.

- Ja…Jae… Jaejoong…Ah…

Lo supo en ese momento. Se había arriesgado demasiado.
No había sentimientos correspondidos ni un intento de él por aceptarla… solo recordaba su perfume. Solo estaba dándole todo a alguien, que no daría nada por ella.
Pero se sintió victoriosa por que tenía algo que el otro sirviente no… “la posibilidad de darle un heredero”.

¿Estaba bien llorar?
Claro que sí… a Yunho no le importaba.
Por cada lágrima, encontraría una diferencia entre ella y el rubio y por cada suspiro, un sueño que estaba echando a perder.

~

- Déjenme decirles chicos… el universo tiene una historia escrita para todos.
- Mmmh… yo también lo creo. – Yoochun respondió sin titubear. Siempre lo pensaba… creía que era así.
- Les puedo dar el claro ejemplo…
- ¿Cuál?
- Mire señorita… hay miles de parejas que pasan semanas, meses e incluso años intentando encontrar ese regalo en el vientre de la mujer.
- No me diga que… ¿Bo Ah, quedó embarazada? Tan rápido…
- ¡Ojala solo hubiese sido psicológicamente! – Junsu acotó desganado… de algún modo aquello le estaba tocando de un modo personal. No iba a negarlo, su sueño era ser padre y él era uno de esos que llevaba meses intentándolo.
- La mente y el cuerpo de la Condesa iban de la mano.
- Mmh Yoochun, ojala algún día nosotros tengamos esa suerte… - Ji Min bromeó… su novio empalideció de golpe.
- Vamos por partes… aún ni hogar tenemos querida.

~

El olor en aquel lugar le hacía revivir cada uno de los recuerdos… solo que esta vez, su mente era más débil y… claramente tenía sentimientos formando parte de su vida.

Ahí fue cuando creyó que no iba a ser capaz de volver a trabajar en un lugar así. O al menos, eso pensó esa noche.

Incluso el pequeño Taemin bailaba y cortejaba muchachas… él, solo observaba desde unos sillones y bebía… y bebía.

Dos mujeres se acercaron para hablarle… o mejor dicho, para comprobar si era o no gay.
“dime que no eres gay muchacho, sería un gran desperdicio”
“lamento decepcionarla señorita”

Muchos fueron los hombres que después de esa declaración, intentaron persuadirlo e incluso, llegar a mostrarle dinero… pero no, no podía hacerlo.

Al demonio con la venganza al Conde… no podía fingir, se sentía desubicado y un poco asustado. La gente parecía comerlo con la mirada. ¿Es qué acaso él había olvidado quién era?

- Disculpe… permiso… disculpe… - iba caminando entre la gente. Hasta llegar a cruzarse con Jonghyun, que a penas podía mantenerse de pie. – Changmin… ¿Dónde está?
- Lejos mi querido amigo… sirviente… oye nena… él es Kim Jaejoong, el ayudante personal del Conde Jung… ¿Sabe? – el muchacho, bajo los efectos del alcohol sin dudas, comenzó a hablar con una de las chicas del lugar. Ella se impresionó al mirarlo a los ojos… el rubio se ruborizó.
- ¿Enserio eres tú?
- Emm… sí, soy ese mismo... Discúlpame un momento. No quiero ofenderte… ahora, te lo entrego de nuevo.

Arrastró a Jonghyun a un lado.
Debía cerrar la boca, no era bueno que nadie supiera quién era.
La muchacha, mientras tanto… se escondía entre la multitud y hablaba con los guardias… si, alguien los esperaba esa noche y que no les sorprenda si Changmin tenía algo que ver.

- ¿Cómo puedo volver al castillo? No me siento bien… estoy molesto.
- Oh vamos Jaejoong…disfruta… ¡no seas tan dependiente de Yunho!

¿Dependiente? Eso había manchado su orgullo sin dudas.
Se sintió más molesto aún y planeó salir corriendo, pero… ¿A dónde?

- No es por Yunho tonto… me siento mal, físicamente.
- Ve a beber… ahora le digo a las amigas de Ana que vayan a jugar contigo…
- ¡No quiero mujeres hombre!
- Ah… ya ya ya, ¡entonces algún chico para ti encontraré!
- ¡No, no quiero ningún chico tampoco!
-
Empujaron a Jonghyun a un lado.
En ese entonces… sintió unas frías manos sostenerle la espalda y taparle la boca.
Intentó zafarse, pero se le hizo imposible.
Mierda… mierda, mierda.
Lo arrastraron hacia un salón, el cual no sabía que existía.
Lo echaron al suelo y el atacante se puso frente a él.

¿Typhoon?

- ¿Qué mierda quieres? ¡No te conformas con todos los NO que te he dicho!
- Me parece que no nos has entendido… no estás en condiciones de decir que no.
- ¿Qué harás? ¿Me golpearas?
- No… se que no te duelen los golpes. Dime mejor… ¿Cómo hizo Yunho para convencerte?
- Imbécil déjame salir…
- ¡Respóndeme!
- Déjame salir idiota… o voy a golpearte como aquella vez.
- Has colmado mi paciencia con tus insultos… ¡eres peor que una prostituta!

Typhoon se abalanzó sobre él y lo acorraló entre uno de los sillones y su propio cuerpo. El rubio tembló… de asco, de indignación, de odio.

No sintió aquel miedo o inseguridad que solía sentir en el castillo.

Acababa de notarlo… esos sentimientos que lo volvían humano, solo cerca de Yunho los podía sentir.

- Te niegas a mí todo el tiempo… me dices que te doy asco… pero ya no lo recuerdas… has estado conmigo en una ocasión…
- Eso… es imposible.
- No… no es imposible… fui uno de tus primeros clientes. Allá por aquella época donde tu familia se desarmó y tus hermanas fueron encarceladas… por mí.
- Bastardo…
- Tu ingenuidad en aquel entonces, tus tatuajes en la espalda, tu cabello sedoso, tu perfume y tu sensualidad ¿Que mas querías que ocurriese conmigo? la lujuria… me mancha todo el tiempo… ¿Qué hay de ese Jaejoong ahora? Estoy ofreciéndote dinero entonces.
- ¿No lo entiendes? Ya no soy el mismo… ya no quiero estar más con nadie contra mi voluntad… ni muchos menos aceptar dinero, a cambio de sexo.
- ¿Pero no es eso lo que haces con él? Día y noche…
- No es así… no se que demonios es lo que tengo con él, ni como llegamos a estar así, pero no es solo sexo a cambio de dinero.
- Incluso pareces humano diciendo esto…
- Es que… lo soy… cuando estoy con él… solo si estoy con él…

Hubo un momento de silencio y un cruce de miradas.
Typhoon, intentó besarlo.
Lo hizo, pero el rubio no pudo responderle con la dedicación que él esperaba.
No tenía intensiones de forzarlo… pero simplemente no podía, era más fuerte que su razón el deseo por volver a sentir su cuerpo.

- Por favor… no…
- Solo… déjame consentirte un poco.

Jaejoong echó la cabeza hacia atrás e intento poner la mente en blanco.
Sabía que aunque quisiera, no tendría la fuerza necesaria para detenerlo.
Hasta que escuchó un grito desde la puerta.
¿Su salvación? ¿Yunho?

No, Changmin.

- Imbécil… ¡no te dije que lo violaras tampoco! – los gritos del morocho le hicieron recobrar la conciencia.
- Ya… lárgate.
- Lárgate tú… si el Conde se entera… ¡Dios!
- Me vale una mierda si el Conde se entera… ¿Comprendes?
- Trato de comprender que demonios pasa por tu cabeza… pero debes pensar con claridad… el aún sigue siendo superior a nosotros, mientras tenga el título, los ejércitos y todas las victorias. Va a matarnos…

Typhoon juraba poder agregar algo más que el moreno tenía y él no.

El corazón de Jaejoong.

- Le queda poco tiempo Changmin… su incompetencia lo hará perder solo su trono.
- No te olvides también que aún, sigue siendo mi primo.

Tomó al rubio de la mano y lo levantó del sillón.
Ninguno entendía nada allí dentro.
El general le sonrió antes de que se fuera y susurró unas palabras que tanto le iban a hacer pensar después… “la familia Kim, jamás habrá una familia tan testaruda como esta. Seas un miembro hombre, o un miembro mujer”.

~

Eran las 7 de la mañana cuando los sirvientes regresaron al castillo… ahora, rodeados de seguridad gracias a Changmin.

Jaejoong estaba helado y comenzaba a sentirse extraño.
No podía creerlo pero, él hecho de saber que ese lugar era de Yunho, le hacía volverse un poco más nervioso.
Se abrazó a Taemin… que era el único que no fue aplastado por el alcohol.

A penas entró, tuvo la necesidad de llorar. Llorar, hasta quedarse dormido.

- Buenas noches Changmin.
- Buenas noches Jaejoong… escucha… no pienses que hice un trato con Typhoon, me dijo que solo quería persuadirte… no pensé que llegaría tan lejos.
- Es la primera vez que me hablas con buenas intensiones. Eso ya es suficiente para mí.

Se marchó a la habitación.

Desilusionado… muy, porque hubiese esperado la imponente presencia del Conde en el burdel a la mitad de la noche.

[…]

Nada pudo romperle más el corazón, que pasar por la habitación del moreno. Algo inevitable, ya que era la primera en todo el pasillo.
Pasó caminando y la vió salir a ella… con una bata blanca y bastante desmejorada.

No podía ser, se suponía que era imposible… ellos, ya no tenían esa clase de encuentros.

El corazón se le endureció de golpe.
Tan poco había durado esa sensación de sentirse único para alguien.
Y que ese “alguien” fuese Yunho.

Llorar… necesitaba llorar… necesitaba vaciar su mente, por que ahora entendía… era dolor eso extraño que la recorría el pecho.

Pero no de ese dolor físico que él había aprendido a dominar… era el dolor del amor.

Se sentía horrible, pesado… como si su cuerpo estuviera enfermo, al menos eso le decía su cabeza.
Lo había dejado 6 horas solo y fue como si aquellos últimos meses hubiesen sido aire.

Intentó continuar con su camino y fingir poco interés…pero ella era astuta y no tardó en notar su molestia.

- Es una historia repetida… ¿Sabes? La del amante que intenta destruir una familia, pero no. No puede.
- ¿De qué familia me habla? No sea ingenua tampoco…
- La que le voy a dar… ¿Sabes? Por que yo… si puedo darle una. Y hoy, empecé a intentarlo.
- Ambos… son dos hipócritas. Una familia no es solo un hijo, hay un conjunto de cosas.
- Y tú… ¿No? Por favor… crees que con tu rostro vas a conseguir la vida perfecta… me hablas de un “conjunto”. ¿En qué pensaste? ¿Amor? ¿Sabes lo que es el amor? Kim Jaejoong… tú, no conoces eso… no juegues conmigo.
- Dices aquella palabra tan naturalmente… lamento decirte que a mí me cuesta mucho nombrarla… y que me molesta sentirla.
- Eso no es amor. Eso es odio.
- No Condesa… no experimenté de ese amor que es correspondido… pero lo de usted es aún peor… confunde el amor con la obsesión.
- Palabras y conclusiones… pero, soy yo su única mujer.

El primer cruce de palabras que tenían desde que se conocieron. Probablemente habían muchos comentarios acumulados de tantos días conviviendo… y compitiendo por la atención del Conde.
Pero sin dudas esta noche, Jaejoong no iba a resultar ganador.
Si la herida era superficial… ahora era tan interna como podía imaginarse. Y tuvo la sensación de que podía morir ahí mismo.
Intentó responder, pero entendió que ya no era momento de seguir hablando.
Solo le sonrió.

- Tiene razón. Solo… cuide de su esposo. Y de su futura familia.

[…]

Se encontró en su cuarto.
Largo día, aún más larga noche y el comienzo de algo que no podía explicar.
El espejo reflejándolo y el sol que comenzaba a salir… pero aún así, el no era capaz de ver la luz.

Tomó su navaja de oro, que escondía debajo de la cama. Si, el mismo Yunho se la había comprado anteriormente.
Podía salir y simplemente romper las vigas de protección con eso y… marcharse.
O tal vez, correr a la habitación del Conde y retomar con la herida que había tenido tiempo atrás en batallas. Después de todo, era el hombre que lo había encerrado en un principio.
Pero optó por destruir esa fina piel que lo hacía perfecto. Ese rostro angelical que escondía su verdadera vida, sus sentimientos.

Cortó 3 líneas… en su mejilla izquierda. 2 en la derecha. El llanto le esparció el maquillaje… sus manos se mancharon, producto de la sangre.
Sostuvo fuerte la parte filosa… sintiendo como iba rasgando poco a poco su piel… no fue capaz de expresar ni un solo sonido.
Ahora su ropa estaba siendo manchada, y destruida.

Él… era perfecto. Así, incluso en su peor estado.

Comenzó a reírse… maldijo a los hombres que le habían ido quitando la vitalidad de a poco… desde la primera vez que trabajó en ese burdel.
Se recostó en la cama y solo se quedó con la mirada perdida.
“Mis pastillas, mis pastillas”
Comenzaba a recordar sus malos hábitos cuando trabajaba en su país natal.
Esa necesidad de ingerir extrañas sustancias para olvidarse del horrible mundo del cual le tocaba formar parte.

Se limpió las manos con las sábanas blancas y agarró uno de sus bolsos. Cargó dinero, y algunos pequeños detalles. El oro por ejemplo.
Salió caminando pasivamente y herido… mirando todo a su alrededor. Notando que la pieza del Conde permanecía cerrada, con ellos 2 adentro probablemente. Se quejaba debido a las lastimaduras que dejó en sus propias manos, y unas finas gotas de sangre delataban el camino que había decidido tomar aquella noche.

Desde pequeño llevaba una navaja con él.
La usaba cuando lo creía necesario y en la vida, muchas veces la necesitó.
Se salvó de muchos abusos y humillaciones y lo tranquilizó cada vez que estuvo mal con el mismo. Si… solía depositar su frustración de ese modo tan explícito.

El reloj marcando las 8:00 de la mañana.

Los sirvientes se quedaron dormidos.

Changmin dio otra vuelta en la cama nervioso, sin poder encontrar el sueño.

La condesa se quito la bata y se dirigió al baño con sus pasos lentos y sin vida.

Yunho se despertó de golpe, incapaz de moverse debido a los efectos secundarios de la droga.

Jaejoong salió por la misma entrada principal… por la cual entró exactamente, 1 año antes.

3 comentarios:

  1. ooooooooooh pobre jae esta destrozado por la mendiga veja esa que nomas vino a fastidiar la vida de jae ojala y yunho reaccione a tiempo y baya por el

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  2. O.o jaejoonf se fue de el placio??porqueq?!no debio rendirse
    La zorra de boa drogo al conde
    Pfdd

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  3. No creí pensar esto aquí pero ¡Maldita mujer¡ que aprenda a perder, que poca dignidad llenarse la boca con su rollo familiar... Si tuvo que dopar a Yunho y engañarlo para que la tocara. Pobre Jae el amor lo supera. Zaaaz no quiero que se vaya tiene que luchar por su aamor(¡.¡). Pense que Typox inventaba su chantaje para cabrear a Yunho, y tadan le soltaron en su cara un "Solo puedo amar a Yunho" bien boniiito.

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