Cuéntame la leyenda del Conde y su sirviente - Cap. 16

4 comentarios
“Cuando ella no está”

- Volveré en 3 días, ya que mi padre enserio ansía conocer a la niña.
- ¿Crees que podrás cuidarla sola?
- Si Yunho, a parte estaré con Tiffany. Jamás estoy sola.- pensó dentro suyo si era capaz que el moreno esté demostrando un poco de interés en ella.
- No apoyo está decisión pero…
- Shh… no acepto nada. Lo eh decidido… partirás a luchar otra vez en 4 días, no podré dejar el castillo solo en ese entonces y hacer que mi familia la conozca a la vez.
- Bien, pero cuídala. Mucho. – como era de esperarse, le importó la niña, no ella.

Se despidió de todos los presentes, menos de Jaejoong que solo sonrió y miró la cara de sus compañeros.
Si, todos conocían esa odiosa relación que tenían, que los llevaba a ignorarse durante largos periodos.

El día pasó rápido para todos.
Siempre era así cada vez que Yunho abandonaba el castillo para entrenar.
El rubio lo vio preocupado por su hija y eso sin dudas le produjo ternura…

Jaejoong había llegado a una conclusión.
Conocía su mente y conocía sus límites.
Aquella noche cuando partió del castillo devastado lo aprendió
Sabía que volver a estar muy apegado a él, era peligroso… pero simplemente no podía evitarlo y se encontraba observándolo cada vez que podía.
Tal vez puede resultar psicótico… o loco, uno nunca sabe.

Mientras tanto el moreno pensaba en el gran desafío que debía enfrentar a diario, con el simple hecho de tener a Jaejoong desfilando por los pasillos y no poder siquiera rozarlo. Se estaba volviendo loco.

Iba rumbo a perder aquel reto propuesto en el carruaje.

- “Mi sobrina unió a las personas equivocadas… otra vez”.

Susurró Changmin a los sirvientes que, al igual que él, veían a Jaejoong sentado en la fuente junto a sus pájaros, cepillándose el cabello y cantando… con el rostro completamente en paz, como hace tiempo no lograba estar.

“Una cena normal… ¿Qué les parece? Los sirvientes esperan a que los nobles terminen de comer, parados cerca de la entrada. El Conde, bebe del mejor vino de la zona, mientras intercambia miradas  con uno de los jóvenes sentados en la misma mesa. Él primo de éste, se maldice a sí mismo y a su cuñada… por haberse ido y permitir así que dos amantes, con una atracción considerable, se encuentren casi solos en una mansión.”

El rubio se fue de la mesa sin decir absolutamente nada, solo agradeció al resto de los sirvientes por la comida.
El moreno se paró de inmediato y lo siguió,  ignorando el llamado de atención de Changmin que gritó indignado… - Es que acaso… ¡¿Nunca planean detenerse?!

[…]

Perdió su paso al subir al primer piso.
No estaba, en ninguna de las habitaciones. Pero podía jurar que lo había visto en la escalera.
Yunho se encontraba jugando a las escondidas sin darse cuenta.
Y escuchó un ruido en la última de las habitaciones y fue corriendo hacia ese lugar…

Cuando entró, su rostro se vio desilusionado al notar que no había nadie allí y que, probablemente, todo haya sido producto del viento.

- Mierda…. – susurró por lo bajo, hasta que una mano lo sostuvo de golpe.
- ¿Pasa algo Conde? – Jaejoong apareció con esa sonrisa burlona. Las luces apagadas no habían ayudado para nada al moreno.
- No, no pasa nada.
- Entonces… ¿A quién buscas? Parece que algo se te perdió…o alguien. – Le dijo, mientras tocaba su cabello y empezaba a notar como su amante cedía ante sus caricias.
- Sentí un ruido y vine. Solo eso.
- Es la habitación de tu hija… ¿Quién se supone podría estar aquí más que tu sirviente favorito ordenando un poco?
- No lo se. No sabía que tu eras el encargado… - lo empujó y terminó así con el contacto. Lo sabía, sabía que no podría aguantar.
- Bien… ahora lo sabe Conde. ¿Necesita algo?
- Si… necesito que – hubiese sido el momento perfecto para acotar “necesito que te desnudes y vayas a mi cama ahora mismo”, pero eso significaba perder aquel reto – solo, si quieres algo o, estás aburrido… ven a buscarme.
- Bien – Jaejoong suspiró un poco molesto y se fue de la habitación, no sin antes darle un beso en la mejilla, haciéndolo reír.
- Te comportas como un niño.
- Ambos lo somos…

Podía haber fallado en su primer intento por convencer al rubio de terminar el reto… pero sabía que si volvía a cruzárselo aquella noche, no iba a poder aguantar.

“Otra vez esa droga llamada Kim Jaejoong”.

[…]

- Hoy pueden salir si quieren… - la mirada perdida de todos los sirvientes, incluso de su propio primo que sabia, ninguno se merecía salir, ya que no habían trabajado mucho.
- Ahora… ¿Eres bueno con ellos también ahora? Bufó Changmin desde el otro lado de la cocina… totalmente indignado.
- Tu también, vete si quieres Changmin, no estés molesto.
- ¿Jaejoong también puede venir no? – la pregunta inocente del más pequeño de sus ayudantes… el suspiro de resignación de los mayores.
- Claro que no. La última vez que salió con ustedes, desapareció por más de 8 meses.
- ¿Y que hay si desaparece otra vez primo? Digo… tu esposa sería más feliz.
- Jaejoong Hyung nos cae bien Changmin, no queremos que se marche… - respondió de nuevo Taemin, causando el nerviosismo de los demás.
- ¿Oíste Changmin? – dijo burlándose el moreno, evitando la pregunta.
- Qué más da… quieres el castillo para ti solo… solo dilo de una buena vez.
- Esta bien… - comenzó a revisar los muebles de la cocina que pocas veces frecuentaba… buscaba ese chocolate, el que tenía pedacitos de cereza. – Salgan todos hoy, aunque no se lo merezcan… por que mi esposa no está y planeo disciplinar a Jaejoong… ¿Se entiende?
- ¿Disciplinar? Pero si no hizo nada malo señor…. – otra vez esa inocencia, que hizo reír a Minho, Onew y Key y causó indignación en el rostro de Changmin… otra vez.
- Ya cállate Taemin, vámonos a preparar los carruajes… - Jonghyun se lo llevó, para terminar con sus preguntas.
- ¡Lo encontré!

Yunho sacó del mueble más pequeño una caja llena de dulces…
Chocolates con cereza, para ser más exacto, esos que tanto le gustaban a Jaejoong.

- ¿Son los favoritos de “Jaejoong Hyung” verdad? – dijo el moreno irónicamente al menor, que estaba siendo arrastrado por su compañero.
- Sí señor… ¡sus favoritos!

Los sirvientes abandonaron el castillo esa noche, seguidos de Changmin… que se alistó entre quejas.
Todo era felicidad mientras Key le explicaba a Taemin por qué sus comentarios habían causado risa.
El menor, se sorprendió al escuchar esos dichos de las bocas de sus compañeros…

“El Conde tal vez… quiera pasar la noche con Jaejoong… solo tal vez”
“Deberías comenzar a tocar la puerta de la habitación de ambos… antes de entrar”

Changmin solo los oía y pensaba para sí mismo…

¿Cuándo fue que Yunho había perdido así la cabeza?

Pero se tranquilizó un poco al recordar que en 3 días… su primo debía volver a la guerra.

[…]

El rubio ya se encontraba con esa camisa larga que le había quitado hace tiempo a su  señor, la cual usaba para dormir.
Cepillaba su pelo, quitaba su maquillaje y se despedía de su torpe pájaro que posaba la mayor parte del día en la ventana.
Se vio lleno de nostalgia de golpe… al terminar de abrochar la prenda y notar aquellas marcas en su cuerpo.
Habían sido crueles con él en aquel burdel de Japón.

Descubrió otra persona detrás del maquillaje… una persona herida.
Esas cicatrices que salían a la luz… de aquella noche donde creyó sentir el dolor del amor… estaban en su rostro, en sus brazos y también en la palma de sus manos.

Esa noche más que nunca lo necesitaba a su lado… pero había algo que aún no podía descifrar…

Si Yunho era algo bueno o malo en su vida.

Dejó el espejo para encontrarse a la figura del moreno… que lo miraba firme desde la puerta.

Estaba calmado y no mostraba esa prepotencia que lo caracterizaba.
Traía una caja pequeña, pero no pudo identificar de que.
Tenía puesta la bata que usaba para dormir y ni siquiera se había molestado en cerrar la puerta. Algo no andaba bien.

- ¿Ocurre algo Yunho?
- No…nada, solo venía a ofrecerte algo…

Y le tendió la caja.
Solo pudo mirarlo desconfiado y sorprendido a la vez.

- ¿Qué es esto?
- Ábrelo…
- Bien…  - el moreno hace mucho no le hacía regalos, por lo que creyó, no le vendría nada mal retomar con esa costumbre. Se sorprendió al notar que eran sus chocolates favoritos. Sonrió estupidizado… y eso, el Conde lo notó.
- ¿Te gustan?
- Sí… gracias… muchas gracias… no sabía que aún tuvieras ganas de tener estás atenciones conmigo…
- No es un regalo, espera un momento… - le quitó la caja y el rubio solo pudo quedarse callado y sin saber como reaccionar – dame algo a cambio y te los daré…
- ¿Qué? – le respondió sorprendido e indignado a la vez…
- Así como lo escuchas… quiero algo a cambio Jaejoong.
- A ver… supongo que no te conformarás con que te prepare algo de comer. O te de algunos de mis dulces ¿Cierto?
- Mmmh… quiero comer… sí… - Yunho le sonrió tontamente, y el doble sentido de la oración hizo enojar al rubio, que bastante molesto ya estaba.
- ¡Hasta tienes sentido del humor! ¿Quién iba a decirlo viniendo de alguien tan frío como tú?
- Ve al grano… ¿Los quieres o no?
- ¿Pretendes que… me acueste otra vez contigo a cambio de chocolates o algo así?
- No sería mala idea…
- Estás enfermo.
- Como tú, pero por los chocolates de cereza.
- No puedo creerlo…
- Mira, esto es simple… o estás conmigo, o te quedas sin chocolates… y no está noche, para el resto del tiempo que vivas en esta casa. Me encargaré de tirarlos cada vez que Jonghyun los compre… y así sucesivamente. – Jaejoong no comprendía del todo la propuesta de Yunho, la cual probablemente en otro momento hubiese aceptado… pero el hacer cosas a cambio de “algo” le hacía recordar horrores a su antigua vida y eso no podía permitirlo.
- No Yunho, lo siento.
- ¿Por qué no? ¿Desde cuando eres tan correcto y centrado?
- No sigas, ya dije que no.
- ¡Pero te pregunté el porque!
- ¡Porque no soy una puta!

El rostro del Conde cambió luego de oír aquello.
¿Acaso el rubio se había tomado todo como una ofensa?
Se sintió mal por haberle hecho sentir tales cosas… pero perdón tampoco iba a pedirle.
Simplemente le dio los chocolates sin nada a cambio.

- Tómalos… iba a dártelos de todos modos. Se que son tus favoritos… tuyos, y los de tu pájaro. – utilizó un tono sarcástico para referirse a la mascota.

Dio media vuelta y salió de la habitación… cerrando la puerta y dejando a su sirviente totalmente sorprendido.

Jaejoong pensó entonces, que tal vez su intensión no había sido difamarlo… si no, encontrar una excusa para que puedan pasar la noche juntos.
Se tocó el pecho molesto y tuvo la necesidad de correr hacia él y abrazarlo…

Y eso fue exactamente lo que hizo.

Salió al pasillo y lo vio caminando… le gritó… - Yunho Ah… ¡espera!
Y obtuvo la respuesta que esperaba.

Solo fue corriendo hacia él, lo abrazó y al notar una respuesta inmediata empezó a temblar, como esos adolescentes que se declaran y esperan por la respuesta de su futuro amante…

POV’S YUNHO.

¿Pueden imaginarse lo que significa que la belleza duela?
Con mirarlo a él pueden notarlo.

Te conviertes en un animal salvaje, hambriento, como un león que solo piensa en satisfacerse.

Ese abrazo, ese profundo contacto luego de tanto tiempo me hizo temblar y otra vez me veía cuestionando mis principios… “el amor no existe, el amor no existe” pensaba…

Pero el empezó a besar la parte libre de mi cuello y yo…

…quise “hacerle el amor”.
Aunque, no sabía como.

Lo levanté y el rodeó mi cintura con sus piernas, me miró y cerró los ojos esperando a que me decidiera a besarlo… y lo hice, del modo más tierno que jamás haya besado a nadie.
Despacio, respetando su tiempo y jugando con su lengua, aún fuera de nuestras bocas.
Él solo sujetó mi pelo y suspiró profundo cuando desesperado apoyé su cuerpo contra la puerta de la habitación.

Seguramente al cerrarla, no se imaginó que intentaría volver a abrirla de ese modo.

No podíamos detenernos, y sentíamos que el aire nos faltaba… pero aún así, elegíamos morir antes de separarnos.

Y por temor a que se fuera, y no volver a sentir su sabor nunca más… me encargué de disgustar su boca despacio, sin soltarle al final el labio inferior… cosa que sabía lo ponía a mil, ya que conocía a Jaejoong lo suficiente .

- Si me lastima, no le dejo entrar a la habitación conmigo Señor… - y dio una falsa envestida contra mi ya despierta entrepierna, haciéndome quejar del dolor y perder parte de mi fuerza. - ¿No va a ser bueno conmigo? – volvió a hacerlo, pero está vez él también sintió aquella electricidad recorrerle el cuerpo.
- ¿Desde cuando eres tan respetuoso conmigo?
- ¿Pero de qué habla? Yo soy su sirviente… sería inapropiado no tratarlo de usted. Quiero que me de los chocolates… en la boca por favor… - finalizó con un puchero que me hizo volver loco, volví a devorarlo nuevamente, mientras él seguía friccionándose con sus manos apretando mis hombros – muérdeme otra vez y ya verás Yunho.

Pareció perder la inocencia de un momento al otro cuando le mordí los labios. Sujetó mi cabello y dirigió su lengua a mi cuello, hasta dejar una fina línea de saliva y un beso al final.
Lo empujé agresivamente para llamarle la atención… no debía comportarse tan irrespetuosamente otra vez… pero solo me miró y se quejó. Volví a embestirlo contra la pared, y pensar que aún llevábamos la ropa puesta… su mirada se volvió fogosa, se volvió peligrosa.

- Me pediste que sea informal contigo… lo voy a ser. Tu me hablas de respeto… tu eres el hombre más sucio de todos con los que he estado…Apuesto a que te hace sentir poderoso oírme gritar tu nombre ¿verdad?
- Me encanta, me encanta escucharte gritar y suplicar, y grábate que será así siempre… por que voy a ser el único con el que estés… – mordió mi lóbulo cuando terminé la frase, soltando una fina risa....
- Entonces… ¿Qué esperas para cogerme duro y vilmente Yunho Jung? Has esperado ya bastantes meses…
- Espero a que te comas mi chocolate Jaejoong

Se lamió los labios y soltó el agarre de mi cintura, lo intenté besar, pero bajó deslizando sus manos por todo mi pecho, clavando sus uñas y besando mis músculos, que sabía le encantaban.
Se arrodilló, terminó por quitarme la bata, dejándome completamente desnudo y sonrió al ver lo emocionado que me encontraba… es que, ese vocabulario sucio y esas miradas lascivas me ponían a mil.

Llevó sus manos a mi miembro y comenzó a masturbarlo rápidamente como él sabía hacer.

Siempre iba a admirar esa fina habilidad de mi sirviente con sus manos y su boca.

Besó de golpe la punta y me escuchó suspirar… lamió los costados  y se la llevó completa sin dudarlo… como en aquellos tiempos donde nos pasábamos noches enteras juntos.
Sostuve su cabello y lo obligué a llenar su boca… eso pareció molestarle, por que me mordió descuidadamente.

- Perra….

Solo siguió luego de soltar una carcajada. No tuve más remedio que apoyar mis brazos contra la pared.
Enroscaba su lengua hábilmente, mientras succionaba una y otra vez… me miró mientras se quitaba el bóxer que llevaba bajo la camisa y me lo arrojó en el rostro.

- Te estás comportando como una perra enserio Jaejoong… - y me mordió de nuevo, pero esta vez me hizo temblar del dolor, estaba siendo más descuidado que de costumbre y eso me hacía tener aún más ganas de jugar con él.
- Lo siento Yunho… las perras mordemos…
- Y caminan en cuatro patas también.

Lo dejé continuar succionando un poco más, mientras él  comenzaba también a tocarse inconcientemente, quería gemir… pero se le complicaba al estar ocupado.

Había algo que siempre me ponía nervioso cuando se encargaba de practicar sexo oral conmigo… y era, que sus ojos se mantenían clavados a los míos todo el tiempo… como si me estuviese desafiando o si le causara placer y motivación el saber que lo hacía perfectamente.

Lo obligué a levantarse y entrar en la habitación, no quería acabar en su boca, no aún.

Continuábamos besándonos y tocándonos como si se nos fuera la vida en ello. Y a pesar de recordar el “trato/reto”, no nos detuvimos a pensar quien había sido el que cedió primero.

Sabía como seducir… era un maestro cuando se lo proponía y lograba hacerte olvidar de todo cuando estabas con él.

Lo eché en la cama mientras comencé a quitarle la camisa, de uno en uno los botones, que parecían multiplicarse y ya estaban desesperándome.
Él se mantenía en silencio, respirando profundo y con el corazón latiendo fuertemente, ya que mi mano había podido sentirlo.
Empezó a acariciar mi espalda, a jugar con los músculos que se formaban siempre en aquella posición… y se sujetó fuerte a mis hombros cuando sintió mi boca sobre su cuello, marcándolo por primera vez en este encuentro.
Así también lo hizo cuando atrapé sus pezones con mis labios y jugué con ellos hasta que estuvieran bien erectos… como otra cosa en su cuerpo.
Pude ir besando todo su abdomen, dejando partes rojizas y húmedas… y terminé por encontrarme con su miembro. Lo pensé… ¿Debería hacerlo?

Sí… pero no.

Así que solo lo tomé con una de mis manos para empezar a masajearlo.
Él giró la cabeza a un lado y sonrió… al ver la caja de chocolates cerca suyo. Pensar que por esas golosinas, habíamos terminado de esta forma.

Continuó cerrando los ojos y chocando los dientes… probablemente estaba siendo un poco brusco con él, pero sabía que era eso lo que le gustaba… que le griten y lo guiaran, pero por supuesto siempre con su consentimiento.

Cuando empezó a gemir ruidosamente, no tuve mejor idea que tomar uno de sus tan queridos chocolates y llevarlo a su boca.

- ¿Eres como los niños Jaejoong Ah? ¿Hay que darte de comer en la boca para que no seas tan ruidoso?

Le grité.
Pero no podía responderme debido a la excitación y el dulce que se resbalaba por la comisura de sus labios.
Su lengua que buscaba limpiarse, mientras que se mordía… intentando acallar esos gemidos, mientras mi mano seguía haciendo lo suyo.

Pero fue imposible no gritar para él, cuando terminó corriéndose en mi mano.
Estaba temblando y transpirando, contorsionando su cuerpo… dejándose llevar completamente por la hermosa sensación del orgasmo.

Todo eso, hizo que yo comenzara a sentir dolor en mi entrepierna, y que me encontrara húmedo… más que nunca.
Jaejoong lo notó, y entre suspiros logró hablarme.

- Repite eso, luego de jugar un rato Yunho Jung… pero en mi boca.
- Tan sucio… después me dices a mí…
- Somos tal para cual entonces… tal vez por eso es que no podemos detenernos…

Tal vez era así.
Tal vez ahora ya era demasiado tarde para arreglar las cosas.
Y aunque mi “esposa” se haya ido confiando en mí, y yo me hubiese propuesto intentar no terminar en la cama junto a él… hoy nuevamente estaba fallando.
Y no justamente lo quise intentar por ella… si no por aquella hija que algún instinto paterno había creado en mí.

Pero no. Cuando se trataba de Jaejoong, nada más importaba.
Nos besamos, mientras me encargaba de subir su cintura a mis rodillas… el sabor del chocolate se intercambió en nuestras bocas, sentía que era la situación más excitante que había tenido en mi vida.

Me levanté, lo llevé conmigo… pero faltaba algo antes de comenzar…

- Jaejoong… ¿El lubricante que tenías en tu habitación? – alzó una ceja y sonrió divertido… definitivamente no esperaba eso.
- Pregúntale al idiota de tu primo… convenció a Taemin de que los tirara cada vez que los encontraba.
- Pero entonces…
- No lo necesito.
- Después te quejas como una niña.
- Puff Yunho… ¡Ya! ¡No hace falta! ¡Métemela de una vez!
- ¡Olvídalo! Si pregunté, fue por ti después de todo…

Y su actitud desafiante me hizo perder esa parte comprensiva de mí que solo aparecía en estos casos.
Ni me molesté en utilizar mis dedos, ni mucho menos mi lengua como en otras ocasiones… solo ubiqué mi miembro y entré en su cuerpo en una sola vez.

Gritó… como nunca lo había escuchado… y clavó sus uñas bien profundas en mi piel, pero no podía importarme menos eso ahora, ya que yo estaba sintiendo el mayor placer del mundo con sus paredes apresando mi hombría.
Tardó unos segundos en sentarse por completo y darme la señal para comenzar a moverme… mientras, él intentaba controlar sus gritos y el dolor… que podía verse claramente en sus ojos.

Frente con frente… abrazados… y él comenzando a saltar despacio entre algunos gemidos irreconocibles para mí.

Pero ya había pasado bastante tiempo y yo comenzaba a ahogarme… no tuve más remedio que envestirlo sin avisar, provocando que derramara una lágrima. Y luego una segunda y tercera vez… hasta que terminó por atacar mi cuello y susurrar… “ya basta de tenerme tanta lastima”.

Era todo un maldito masoquista cuando quería…

Comencé a gemir producto de la fuerza que debía hacer para envestirlo… el echó su cabeza hacia atrás y terminó de acomodar sus piernas a mis costados… podía ver su pecho bajar y subir por de la excitación…
Mientras se mordía los labios, ya no intentaba acallar sus gemidos… solo se dejaba llevar y este era el Jaejoong que me había enamorado.

La perfección que se acoplaba a mi cuerpo, que me hacía sentir en el cielo y olvidar el odio que por tantos años había guardado en mí.

Solo tenía ganas de oírlo más fuerte, de escucharle decir mi nombre… solo el mío, porque no había nadie que lo pudiese hacer tan feliz como yo.

Así, olvidó toda la clase de dolor… y con esos saltos, que lo hacían parecer un loco, chocaba contra mi cuerpo y terminaba estremeciéndome…

- Ah… Yun…Yunho… estoy… estoy cansado… mmmh…Ahh…

Lo escuché jadear más fuerte, cuando lo empujé hasta hacerlo caer sobre la cama y posicionarme sobre su perlado cuerpo… todo sin salir de su interior.
Auto envestirse, siempre lo había cansado… por eso su posición favorita siempre era permanecer abajo.
Ahora si se abrazó de mi cintura y escondió su cabeza en mi cuello… mientras yo iniciaba nuevamente con las estocadas.

Necesitábamos más… más contacto, más profundidad… más locura… más… ¿Pasión?

Sujeté una de sus piernas, para colocarla casi sobre mi hombro izquierdo y pensé…. “Cuanta flexibilidad escondida tenía”…

Ahora él ya no tenía nada que lo hiciese mantener el control… solo gritaba, casi desgarrándose la garganta y mordiéndome cada vez que podía… continuando con ese ritmo frenético de envestidas y sonriendo cuando llegaba a tocar ese punto justo.

Mientras yo, ya no comprendía de donde venía mi fuerza… ni mucho menos como un hombre podía hacerme sentir tales cosas… hasta que esas cargas eléctricas comenzaban a llegar por mi espalda, y se deslizaban hacia el resto de mi cuerpo.

Estaba por correrme… y recordaba muy bien su pedido minutos atrás…

…“Repite eso, luego de jugar un rato Yunho Jung… pero en mi boca”

- Levántate si lo quieres…
- Mmmh…

Y entre tanto, trató de levantarse… aunque estaba cansado y dolorido.
Pudo posesionarse frente a mí… y no fueron necesarias ni dos succiones, para que me corriera por completo en su boca.

Mi cuerpo se quebró por un momento… mientras él tragaba todo lo que podía y limpiaba lo otro, siempre finalizaba con un beso, y esta vez no era la excepción.

Con el rostro manchado, y las gotas perdiéndose en su nívea piel… esa mirada ingenua y perversa a la vez… no, lo odiaba por hacerme desearlo así.

Me tiré en la cama y escondí el rostro entre los almohadones… él, no se acostó a mi lado en ningún momento. Eso me estaba resultando extraño.

Sentí minutos después el sonido de unos papeles… ¿No podía estar…?

Sí… lo estaba haciendo… estaba comiendo sus chocolates.

- ¿No podías esperar a levantarte no?
- No. Quiero mis chocolates, mira lo que hice por ellos. – arqueé una ceja y lo miré, sonreía divertido, con el pelo desacomodado, la camisa abierta y los labios mas rojos que nunca. Me maldije por tener tan bajo autocontrol cada vez que lo veía – Oye, no quiere decir que no me halla gustado esto Yunho…
- Como quieras, no me des cumplidos… - fingí enojarme, quería ver que hacía ahora que me creía enojado.
- Vamos… no te enojes… - me dijo posesionándose sobre mí, con un dejo de dolor en el rostro – Mira lo que hago por ti… incluso aunque no pueda moverme…
- Eso me hace sentir orgulloso…
- Es por que lo haces bien, cada vez mejor… - y me besó, para luego terminar rendido en mi pecho.

No podía estar viviendo algo así… me negaba a tal escena romántica típica de amantes cuando terminan de hacer el amor.

Creí que jamás me ocurriría, que jamás me llegaría el momento.
Sin dudas luego de estar con Bo Ah aquella primera vez, hace tanto tiempo, había perdido las esperanzas de llegar a encontrar “esos sentimientos”.

Pero él como siempre, daba vuelta mi mundo… y por eso, lo odiaba.

Lo quería y odiaba a la vez…

… eso era amor.

- Se qué quieres decir algo Yunho. Dilo…
- Creí que te habías dormido.
- Aún no. No antes de que me digas eso que quieres decir…
- ¿Cómo sabes que quiero decir algo? ¿Lees mi mente?
- No, solo eres muy obvio.
- Ja… - sonreí nervioso, estaba intentando encontrar alguna palabra que me hiciera salir de la situación, pero solo la empeoré más – yo se que tú también tienes algo que decirme.
- Es verdad – abrí los ojos, ahora sí preocupado – pero no lo diré hasta que tú lo digas primero…
- ¿Qué… qué…?
- ¡Vamos dilo!
- No…
- ¿No? ¡Vamos dilo de una vez! – se levantó y clavó sus ojos con los míos… no podía, definitivamente no y él, empezaba con sus berrinches, como si fuese un niño.
- No puedo. – su rostro se lleno de desilusión de golpe, y se levantó como pudo, quejándose, pero lográndolo igual.
- ¿Sabes que pienso de ti? – no supe si responderle o no, así que solo me quede callado – Pienso que por más que finjas ser duro… que te muestres cruel y dominante, eres igual o más débil que yo.
- Eso es mentira.
- ¡Es verdad! ¿Por qué eres tan terco? ¡Es verdad! – comenzó a gritarme mientras mezclaba esas palabras con el llanto. Jamás lo había visto así… enserio le estaba molestando.
- Jaejoong…
- No, no me digas más nada… eres un cobarde… un cobarde que tiene miedo de pronunciar algunas cosas. Tendrás las agallas para matar a un hombre, pero no las tienes para demostrar tus sentimientos, temes tanto decir…
- ¿Decir que? ¿Qué te amo? ¿Eso es lo que quieres escuchar? ¿Querías escuchar un “te amo”?
- Yo… - se quedó callado. Estaba esperando eso hace bastante, y si me preguntan, jamás entenderé como pude decirle algo así.
- Puedo repetírtelo de nuevo… te amo. – se tapó la boca y no dijo nada más, solo volvió a sentarse en la cama, esperando a que le dijese algo  – te amo Jaejoong… y por eso me comporto así contigo. Y te detesto a la vez, por haberme vuelto tan blando… por haberme involucrado de este modo con estos sentimientos que tanto odié… pero te amo mucho más como para enojarme contigo, y daría todo… solo para poder estar toda mi vida a tu lado, de este mismo modo.

No dijo absolutamente nada.

Solo volvió a colocarse sobre mi pecho, en la misma posición que antes.

El silencio podía habernos matado a los dos… hasta que lo escuché susurrar…

- También iba a decirte lo mismo…
- Mmh?
- Iba a decirte que también te amaba.

Y lo abracé, para luego quedarme dormido de inmediato… y que aquellas palabras, fueran las últimas cosas que oyera antes de dormir.

4 comentarios:

  1. por fin se lo han dicho después de pasar por mucho al fin se han declarado

    ResponderEliminar
  2. AWWWWW alfin se lo dijeron su orgullo nose los permitia
    Pero porfin lo revelaron, que se qieran mas

    ResponderEliminar
  3. esperanza2/18/2015

    Que hermoso capitulo,me encanta la manera que tienes de escribir que tienes, puedo sentir ese amor que se tienen, me emociona hasta las lagrimas gracias.

    ResponderEliminar
  4. Aigooooo¡¡¡ TaeMin cosita tierna me muero de ternura cada que leo ese párrafo tan inocente el peque, seguro Changmin le dijo que el lubricante es cosa del diablo y él obedientente los tira para que Su Jae Hyung no vaya al infierno jijij. hahahhahaha Soy Feliiz¡¡¡ El Te amo LLegoooo¡¡¡

    ResponderEliminar

Deja tu comentario \(*O*)/ ♥ ♥
o más bien... deja tus pensamientos pervertidos grabados en esta entrada XD