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Hado mitico cap 1

PACTO MÁGICO DE SANGRE

A sus doce años, Junsu supo que poseía poderes mágicos extraordinarios, sabía bien que su potencial se cataloga en el Nivel 4. Pero sus padres siempre le han pedido, exigido de hecho, que mantenga lo más discreto posible sus habilidades. Por la rivalidad que existe entre las pocas familias mágicas que aún respetan el antiguo códice de Magia. Así que, obedeciendo la voluntad de sus padres, se mantiene a límite, aunque eso no significa que no ha leído y releído cuanto libro se ha encontrado en la biblioteca de su padre.

Fue así como comenzó a hacerse de conocimientos en hechicería que se supone no remotamente debería saber. Ahora, a sus 16 años solo espera que eso que ha aprendido le permita hacer lo correcto.

Primer semana del nuevo ciclo escolar….

- te arriesgas mucho leyendo esos libros, si tus padres se enteran seguro te borran la memoria a ser necesario... – su amigo ChangMin, mejor conocido como Minnie, iba sentado a su lado en el metro rumbo a la escuela, el sol deslumbrando cálidamente el bello amanecer de verano. Parecía sumamente concentrado en un crucigrama, los lentes de armazón delgado resbalaron hasta la punta de su nariz, así que los empujó suavemente con uno de sus dedos.

- lo sé, pero ya obtuve lo que buscaba... – el pelirrojo, sentado a lado de su amigo, repasaba unas hojas en tanto llegaban a la estación correspondiente, cinco minutos más de caminata, y llegaban al Instituto. Guardó los papeles en su mochila y le dirigió una mirada al menor, que seguía sumamente metido en su crucigrama... – no te cansas de eso, digo, no es pensar mucho...

- al contrario, es un buen ejercicio de gimnasia cerebral... – le respondió con su habitual tono serio, mirándole por sobre sus anteojos, como inspeccionándolo.

Junsu se imaginó a las neuronas haciendo piruetas con los axones y las dendritas que las mantienen unidas. Luego se largó a reír por su estúpido pensamiento al imaginarse la llamada “gimnasia cerebral”. Minnie solo suspiró y tiró de él para bajar puesto que habían llegado ya a su destino.

- me pregunto si ya habrá llegado... – cuestionó con ojos soñadores, mientras se mezclaban con decenas de chicos y chicas que arribaban a la escuela.

- no cambiarás de opinión, verdad... – en la entrada, tres jóvenes ingresaban mientras charlaban tal vez de la creciente popularidad de uno de ellos específicamente, muchas muchachillas sonriendo y murmurando como tontas tras de ellos.

- no puedo, necesito hacer esto... – caminaron a una distancia prudente de aquellos tres chicos, entre ellos, su hermano Jaejoong.

- poder y necesitar no es lo mismo, pero si estás dispuesto a hacerlo a pesar del riesgo que sabes conlleva, entonces te apoyaré; aunque te repito que no estoy de acuerdo.... – el pelirrojo simplemente le sonrió en agradecimiento... – Jae lo sabe?

- aún no, si se lo digo seguramente que también intentará convencerme de no llevar a cabo mi plan... -

..................

La mansión de los Kim se levantaba imponente en la zona residencial de Seúl, Corea. Suntuosa, con el jardín al frente lleno de verde pasto y grandes árboles de amplias copas que daban una sombra apacible. Se llega a la entrada por un camino de piedra en formas circulares. Ataviados sus enormes ventanales con protecciones de llamativas figuras, la puerta principal de un color café caoba y un perro pastor alemán siempre en la entrada custodiándola.

El interior es de estilo antiguo con grandes pilares que sostienen la estructura, el piso es de piedra y mármol, y las gruesas paredes de un ladrillo rojizo que le da un toque misterioso. Hay sobre la estancia, colgando de los altos techos, lámparas ataviadas de fino cristal; a la derecha, bajo una repisa de mármol y encimeras de caoba, una chimenea que en invierno arde reluciente y calienta el hogar. Y un ancho pasillo conduce a las escaleras de piedra con pasamanos bañados en plata y divergen en una segunda planta donde se disponen varias habitaciones y un par de baños. Mientras que en el primer piso se encuentran la estancia, comedor, cocina, un par de despachos, una amplia biblioteca y una sala de entretenimiento.

La recámara del pelirrojo es amplia y de un alto techo como todo en la mansión, su cama es de doseles del que se desprenden velos de tela ligera pues aún es verano, se encuentra ubicada en el centro. Al frente hay dos ventanales de cortinajes en color azul turquesa; a la derecha, una cómoda con espejo, un sofá doble dispuesto en el ángulo de las dos paredes. A la izquierda, junto a la pared de su cama, un mueble con su computadora, algunos libros y discos, entre otros papeles ordenados por ahí. A lado de este, un librero donde tiene un equipo de sonido, mas discos y más libros. En la pared opuesta, su closet insertado en relieve, de grandes puertas de madera. A cada lado de su cama, mesitas de noche con una lámpara de luz de estrellas (son mágicas)

Era mediatarde de viernes, y Junsu estaba sentado en su sofá con las piernas cruzadas arriba, leyendo una vez más esas hojas que llevaba por la mañana rumbo a la escuela, y es que tenía que asegurarse de hacerlo apropiadamente o su propia vida y la de él correría riesgo.

Junsu se sacó los anteojos de lectura y dejó sus papeles sobre la cama al dirigirse a su closet, iba a tomarse un baño antes de salir al cine con su hermano, y tal vez, con algo de suerte, Yoochun los acompañe. Escuchó tres toquidos suaves en su puerta y supo que era Jaejoong.

- pasa, hyung…

- aún no te duchas?...

- en 20 minutos estoy listo, no te preocupes… - el pelirrojo tomó su ropa de cambio y una toalla… - Yunho y Yoochun vendrán?

- Yunho sí, pero el ratón no me aseguró nada, ya lo conoces, igual anda por ahí con… - calló abruptamente, hacía poco que su hermano le había hablado de sus sentimientos por su mejor amigo, y aún en ocasiones le costaba recordarlo antes de irse de lengua larga respecto a la chica que Yoochun corteja…

- no tienes porqué evitar hablar de Chunnie… - al pelioscuro se le hacía francamente muy cursi que su hermano le llamara de esa manera a su amigo, aunque nunca ante el susodicho… - como lo hacías antes…

- es que, suficiente debes tener con saber como para que todavía venga yo y te lo recuerde… -

- eres buen hermano, Jae… - se miraron con una sonrisa… - bueno, mejor me doy prisa… - y salió rumbo a la ducha.

- sí, rapidito, rapidito… - se sentó en la cama de su hermano pensando en lo que debe ser enamorarse de alguien de tu mismo sexo y saber que el “afortunado” tal vez no corresponda tus sentimientos.

Y estaba metido en sus pensamientos cuando al mover su mano apoyada sobre la cama, topó con las hojas que Junsu dejara antes. Jae no es de los que andan husmeando en lo ajeno, pero una palabra que alcanzó a leer con el rabillo del ojo le llamó demasiado la atención y por preocupación, terminó por leer el contenido de esos papeles. Así que aguardó ahí al regreso del pelirrojo.

- qué pasa, porqué esa cara… - cuestionó medio divertido, secando su cabello con una pequeña toalla.

- estaba recordando cuando más chicos entrábamos a hurtadillas en el despacho de papá y leíamos los libros de su biblioteca privada… - el menor vio entonces las hojas que había dejado… - pero, no creía que habías podido interpretar este hechizo…

Junsu podría incluso haberse molestado por la intromisión de su hermano al leer algo que se supone es privado, pero también estaba seguro de que de nada le valdría su enojo porque Jae tiene motivos más que suficientes para preocuparse y a la vez molestarse con él.

- el Pacto Mágico de Sangre no es tan complicado como parece, es solo cuestión de…

- Magia antigua, Junsu, demasiado poderosa para que estés pensando en usarla… - Jae trató de sonar comprensivo y tranquilo… - con quién pretendes… - pero ni siquiera tuvo que terminar su cuestionamiento, porque con ver los ojos de su hermano supo la respuesta… - porqué quieres hacer esto con él, Junsu…

- oh vamos, Jae, se que lo sabes, nuestros padres no cobijaron a su familia solo porque sí, no tenemos una historia de buenos samaritanos precisamente, él debe ser el portador del Gen De Dragón.

- Junsu, eso no es mas que un rumor que ha caído sobre los Park. Yoochun ni siquiera da grandes o impresionantes muestras de magia, él ni siquiera sabe que es un mago, y a lo sumo debe estar en la clase 2 o 3 por las cosas que se rumora ha hecho…

- hyung, tienes que creerme, se que él lo es…

- y porqué estas tan seguro de eso…

- yo… tengo el presentimiento, lo se…

- tú lo que tienes es que estás enamorado, pero unirte mágicamente a él no hará que…

- no lo hago por eso… - interrumpió, ligeramente herido de que su hermano piense que intenta atar al pelinegro a él por la magia, él lo ama, sí, y hará esto por ello, pero no para cautivarlo a través de un encanto… - por favor, ni siquiera te pido que me ayudes, ni que lo comprendas, solo, déjame hacerlo… - un silencio se instaló entre los dos. Y Jae miraba fijo en los ojos de Junsu.

- ya pensaste en todo, en las posibles consecuencias de tal acción?

- absolutamente en todo lo que me fue posible de acuerdo con lo que leí…

- Minnie lo sabe?... – el pelirrojo asintió… - y no se opuso?... –

- lo hizo, pero ya sabes, él puede no compartir una opinión o no estar de acuerdo con las decisiones de las personas, pero siempre las respeta y se mantiene al margen…

- cuando volvamos del cine tendrás que contarme detalladamente tu plan porque voy a ayudarte, Minnie puede ser muy inteligente y todo pero estoy seguro de que habrán pasado por alto algún detalle…

- gracias hyung…

………………….

Al pertenecer a una familia adinerada, no es raro que ellos tengan un chofer a su disposición para ir a donde quieran cuando quieran. La verdad es que a Jae no le gustaba la idea de conducir, y sus padres consideraban que Junsu es muy joven para andar por ahí conduciendo. Así que, muchas personas podían tacharlos simplemente de hijos de papi porque siempre bajaban de la lujosa camioneta negra con cristales polarizados. Yunho, por otra parte, conducía su propio carro del año.

- no se porqué no quisiste que pasara por ustedes, ni que viviera tan lejos de tu casa… - el moreno los esperaba afuera de la sala de cine.

- vaya manera de saludar, Yunho… - el pelioscuro le sonrió, pero el pelirrojo cayó en la cuenta de que era mal tercio, aunque ninguno de ellos lo diga, se nota que tienen una química especial cada que se miran… - Yoochun no te ha mandado ningún mensaje o llamado?

- no… - respondió ligeramente molesto, es que su amigo no podía vivir sin el ratón, o qué… - hola Junsu…

- hola Yunho hyung…

- vamos?... – los hermanos Kim asintieron.

Lo bueno era que no habían tenido que debatir acerca de qué película ver, a ninguno le apetecía el romance, no tenían ganas de aferrarse al asiento viendo una de terror, y la cómica era buena, pero ganó la curiosidad por ver algo de acción y misterio. Los tres adolescentes tomaron asiento a tres filas de quedar hasta atrás, y la Sala estaba casi llena. Jae quedó en medio de los dos, Junsu casi a la orilla pues quedaban solo dos asientos libres. Cada uno con su soda y el bote de palomitas. Llevaba como 10 minutos cuando los asientos a lado del pelirrojo fueron ocupados por Kenryu y Yoochun. Su corazón se aceleró de emoción, pero también se preguntaba porqué el ratón llegaba con su excompañero de equipo. Y al parecer era lo mismo que pensaban Jae y Yunho, pero nadie dijo nada hasta que la película terminó y salieron.

- Kenryu, qué milagro que andas con Yoochun… - comentó el moreno con doble intención, mirándolos pícaramente.

- no andaba con él, nos encontramos por casualidad antes de entrar… - se defendió el muchacho. 17 años, 1.80 de estatura, atractivo de cabello castaño desaliñado, ojos grises, facciones acentuadas, mirada seductora y porte, muy simpático. Es parte del once titular del equipo de fútbol, junto con Yunho, y hasta el ciclo pasado, de Junsu. Y la razón por la cual aclaró el comentario del moreno fue porque es bien conocida su atracción por los chicos, pero de ningún modo está interesado en el ratón.

- vamos todos a comer… - propuso el pelioscuro, tiró de su hermano porque se había quedado como idiota mirando a Park.

- tú invitas?... – el ratón cuestionó con una sonrisa, Yunho tosió de pronto, por lo que el pelinegro solo rodó los ojos.

- porqué, no seas tacaño… -

- cuándo piensas volver al equipo, Junsu ah… - el castaño caminó a lado del pelirrojo.

- pero si ya lo he dicho, Kenryu hyung, no creo volver, tengo otros intereses ahora… - e intentó por todos los medios no mirar al pelinegro, quien iba escuchando la conversación.

- ajá, qué puede ser más interesante que jugar fútbol… - el moreno asintió vigoroso las palabras del castaño, mientras que Jae y Yoochun tenían varias ideas para responder a eso.

- pues…

- traidores… - escucharon de pronto la voz de Minnie… - salen todos y no me invitan… - y estaba visiblemente indignado.

- mentiroso, no me dijiste tú en la tarde que ibas a ir a una expo en el museo y ni siquiera me dejaste terminar de hablar… - se defendió el pelirrojo. Los otros cuatro los miraron pero siguieron su camino rumbo a un local de comida rápida.

- se nota que andas en la nube, te dije que el fin de semana voy a ir a una Expo de la Edad Media al Museo, y que no te iba a poder ayudar en lo que tú sabes… - Minnie se acomodó los lentes y luego miró profundamente a Yunho… - te va muy bien ese pantalón, resalta tus piernas y… - le miró el trasero, no tan agraciado como el del pelirrojo, pero que extrañamente le fascinaba al menor.

- eh, gracias, Minnie… - a pesar de que no es la primera vez que el menor le hace comentarios del tipo, el moreno no puede evitar sentirse algo (muy) aturdido por ello. Sería difícil definir la razón por la que el menor lo hace, tampoco es como que se apene o intimide por lanzarle piropos.

- será que podemos entrar ya, tengo hambre… - Jae forzó una sonrisa en sus labios, molesto aparentemente de la nada. Claro, el que Minnie se le quede viendo de esa manera a su amigo Yunho, nada tiene que ver, no señor, nada.

Durante la amena cena, Junsu miraba una que otra vez a Yoochun, anonadado en sus ojos oscuros, en su sensual sonrisa, en lo sexy que luce con esa camiseta negra con los últimos botones sin abrochar dejando ver parte de su bien formado cuerpo. Y quiso que la tierra se lo tragara cuando al verse sorprendido por el ratón derramó su soda y manchó con mostaza su camisa, al menos su Chunnie solo había sonreído y lo había llamado . Kenryu insistió un par de veces mas con el regreso de Junsu, y al ratón le pareció que ese chico estaba demasiado interesado en el pelirrojo.

Aparte de eso, Jae fruncía el ceño cada que Minnie decía algo acerca de lo atractivo y popular que es Yunho con un tono de voz tranquilo y seguro, pero no se sonrojaba ni ponía nervioso, como si lo que decía fuera lo mas normal del mundo. El moreno se atragantó una vez cuando el menor le acarició el brazo halagando sus bien formados bíceps y tríceps.

……………………

Cuando los hermanos Kim hubieron regresado a casa, Junsu pasó un par de horas exponiéndole a su hermano su elaborado plan. El hechizo no es nada sencillo, como el pelirrojo asegura, y si bien Jae sabe que su hermano posee, como él, una magia poderosa, la magia archaika (antigua) no se debe de tomar a la ligera, ni se tiene permitida para magos menores de edad o con poca experiencia en hechizos de tal magnitud.

- y dónde exactamente pretendes hacerlo?

- aquí…

- ¡aquí! Pero Junsu, nuestros padres se darán cuenta…

- no, ellos han estado viajando mucho últimamente, solo tenemos que aprovechar en la próxima ocasión que salgan, invitas a Chunnie a dormir y lo llevo a cabo…

- y con qué motivo invito al ratón a dormir si sus padres no salen de la ciudad?

- algo se te ocurrirá… - el pelirrojo le sonrió mirándolo con ojos suplicantes.

- de acuerdo… - por lo que el pelioscuro no pudo más que ceder.

………………….

Dos semanas más tarde, los Sres. Kim dijeron que viajarían a Europa y estarían fuera por cinco días o tal vez más. Junsu supo que esa era su mejor oportunidad, y Jae se las ingenió para invitar el fin de semana a Yoochun a dormir en su casa. No era la primera vez que el ratón dormiría ahí (para tortura del pelirrojo), pero si la primera aún con sus padres en la ciudad.

- Jae, vas a decirme ya el verdadero motivo por el que insististe en que viniera a dormir a tu casa, porque, eso de para sentirte más seguro, con el perro que tienen en la puerta principal es suficiente para intimidar a cualquiera… - el pelinegro estaba sentado en un banco de una barra dispuesta en la cocina, mientras su amigo prepara la cena… - además, Junsu está aquí, y los sirvientes, ah, y los guardias en la caseta de los Jardines…

- ay bueno, no te puedo invitar solo porque sí… - el pelioscuro se sentía algo nervioso, como a su amigo se le de por preguntón, y Junsu había decidido desaparecer en lugar de aprovechar y estar ahí mientras no le saca la vista de encima al ratón.

- pues eso hubieras dicho, no tienes que poner pretextos, ni que no fuéramos amigos… - sonrió divertido cuando su amigo resopló alborotando el fleco sobre su frente… - huele rico… Junsu no cenará con nosotros? No lo he visto desde que llegué…

- anda por ahí… - respondió… y como invocado…

- hola, buenas noches Chunnie, digo, Yoochun… - se habrá corregido a tiempo? Un ligero carmesí se instaló en sus mejillas.

- hola Junsu, por ti preguntaba… - le sonrió, con esa sonrisa tan seductora que tiene y el pelirrojo se sentía derretir ante su mirada que lo recorrió de arriba a abajo, haciendo que se sintiera más avergonzado… - soy yo, o creciste?

- Junsu se estiró algunos centímetros este verano… - respondió el mayor, dado que su hermano se había quedado sin palabras…

- en serio? A ver…- el ratón se paró de espaldas al pelirrojo, logrando un estremecimiento en el menor cuando sin querer, sus traseros se rozaron… - Jae, cuánto le saco?

- según veo yo, apenas han de ser un par de centímetros, Yoochun… - aprovechando la distracción de su amigo, el pelioscuro vertió sobre la cena una poción de sueño profundo.

Dicha poción tiene efecto cerca de la medianoche, entre los magos es considerada la hora culmen de las fuerzas mágicas. Y para el hechizo que Junsu hará es necesario que el ratón tenga un nivel de semiinconsciencia para poder ser influenciado por el pelirrojo.

…………………..

Minnie llegó a las 11:30, para ayudar a los hermanos Kim a preparar el ritual. Del reloj de arena cayó el último resquicio de polvo marcando el final de un día y el comienzo de otro a medianoche. El ritual debía comenzar.

Un Yoochun profundamente dormido yacía en el centro de una habitación de la que habían sido removidos todos los muebles desapareciéndolos temporalmente. Jae y Minnie esperando tras la puerta.

Tal como el hechizo lo señala, ambos magos se encuentran dentro de un pentagrama formado por cinco ofudas (amuleto japonés de papel) que representan los cinco elementos: fuego, agua, viento, tierra y esperanza. Una vez establecido el escudo espiritual que luce como un campo de vapor con ligeros destellos azul claro, el pelirrojo comenzó a realizar secuencias de movimientos que buscan la unión de la conciencia y el movimiento corporal. Era un espectáculo digno y hermoso, la lentitud y la flexibilidad, la circularidad y la continuidad, la suavidad y la firmeza, enmarcados por un sentimiento de armonía que inundaba la habitación tenuemente iluminada por lámparas de luz de estrellas.

La ejecución de una de las artes más antiguas del Oriente, el llamado Tai Chi, lo elevaba a un nivel de concentración y equilibrio único, el mínimo detalle era considerado y respetado, desde su ritmo de respiración hasta los más complejos cambios de formas de movimientos basados en el milenario yin-yang. De forma que, cuando alcanzó el equilibrio entre tales energías dispersadas en el campo espiritual, Junsu comenzó la búsqueda de la sincronización entre su canal energético y el de Yoochun, los llamados siete Chakras.

“Son siete centros que se extienden en forma de remolinos por el campo energético que rodean el cuerpo físico y está compuesto por capas sucesivas de energía que vibran a frecuencias cada vez más elevadas”

La primera dificultad apareció, los chakras del pelinegro no se encuentran óptimamente funcionales, su historia pasada justifica la razón. Y en los primeros tres chakras el pelirrojo se topó con los recuerdos de una infancia atormentada por el hermano perdido, el dolor de sus padres ante la desaparición, el adiós a una ciudad, un reinicio en el que sus progenitores pasan más tiempo lejos en busca de su hermano que preocupados realmente por conservarlo a él.

De pronto sus chakras comenzaron a vibrar con furia cual fiera enjaulada e insultada en su orgullo. La acumulación de energía comenzó a menguar el equilibrio mental del mas joven, podía sentir al pelinegro como si fuera parte de él, o quizá fuera a la inversa. Aun bajo el profundo sueño, Yoochun sintió como si la sangre le hirviera y eso le generaba un extraño dolor e inconscientemente comenzó a emitir gemidos de dolor, por unos segundos sus ojos se abrieron y eran como dos brazas de fuego.

La energía mágica de ambos adolescente comenzó a formar ráfagas inflexibles cuyos vientos desestabilizaban el yin-yang, los ofudas perdían poder y con todo ellos solo podía concluirse en el fracaso del hechizo.

Pero Junsu sabía que esa inestabilidad solo podía anunciar el equilibrio, pues como en todo, los cambios son constantes y continuos, así que se obligó a alcanzar el cuarto chakra, sobrellevar consigo el pasado, el presente, y en alguna medida, el propio futuro de Yoochun para compartir con él, tal vez, su mismo destino. Finalmente consiguió su objetivo sincronizando ambos canales energéticos. Ha llegado el momento de darle vida al pacto. El pelirrojo abrió los ojos, notando a su alrededor la magia de los cuatro elementos girando en armonía, una hermosa mezcla de auras en tono rojizo, café, verde, azul y violeta. En medio de los dos chicos, levitaba una daga grabada con las figuras de dos dragones y cuyo nombre es Xing He Yi, espíritu y movimiento unidos.

Se puso de pie, avanzó sigilosamente entre las energías, tomó la daga e hizo un corte sobre su palma izquierda, luego vio al pelinegro pararse también, aun dormido, acercarse a él y extenderle su mano derecha, en cuya palma realizó también un corte, luego unió su mano a la de él, permitiendo que sus sangres se mezclen y corra así una misma línea que al fundirse con la energía del escudo en que se encontraban, produjo una explosión que cimbró la mansión entera por un par de segundos. Afuera, Jae y Minnie se alertaron pero permanecieron impacientes en su lugar.

Adentro todo había vuelto a la quietud, al equilibrio perfecto, las heridas de sus manos se cerraron, pero quedó una tenue cicatriz en ellas. Lentamente la magia retornó a donde pertenece, a ellos mismos, al aire en la habitación, a las paredes de piedra y más allá a todas las cosas en el exterior, los ofudas se desactivaron y consumieron hasta no dejar rastro. Yoochun calló al suelo profundamente dormido, con una onírica sensación de bienestar nunca antes experimentada. Junsu suspiró y sonrió satisfecho, el hechizo estaba concretado.

Jae y Minnie vieron la puerta abrirse e inmediatamente se dirigieron al pelirrojo, quien lucía agotado e incluso pálido, sosteniéndose apenas en la puerta.

- estás bien?... – Jae pasó una mano por su cintura, pasando la mano izquierda de su hermano por sobre sus hombros para que se sostuviera de él.

- sí… - pero terminó por desvanecerse ante la mirada del pelioscuro y el menor.

- puedes encargarte de Yoochun, voy a llevar a Junsu a su habitación… - <.y espero que esto no haya alertado a nadie.>

- por supuesto…

……………….

Los fuertes rayos de sol molestaron los ojos del pelirrojo, estaba tan cómodo en su cama que no quería levantarse, hubiera querido seguir durmiendo hasta muy tarde. Salió de las sábanas y estiró todo su cuerpo, desamodorrándose y espabilando la flojera.

- un pacto mágico de sangre que en realidad no me une más a él… - murmuró mientras se levaba la cara y aseaba su boca. Después se cambió con un pantalón acampanado y una playera de resaque y tenis.

En la habitación del fondo. Yoochun despertó con una enorme sonrisa y sintiéndose particularmente contento y lleno de energía. Se cambió y bajó rápidamente en busca de los hermanos Kim. Como bien supuso, Jae estaba en la cocina preparando el desayuno, pero nuevamente de Junsu ni sus luces.

- oye, antes veía más a tu hermano cuando paso el día aquí…

- y tú desde anoche que solo preguntas por él… - el pelioscuro le miró con sorna…

- es la costumbre… - y por primera vez desde que conoce a los Kim se sintió avergonzado… - no pienses otra cosa…

- yo no pensé nada… - pero por dentro esperaba que la actitud de su amigo resultara en atracción por su hermano…

- buenos días… - el pelirrojo apareció con una sonrisa, se sentó a lado del ratón en la barra… - dormiste bien?

- sí, realmente fue como si hubiera dormido días enteros, porque me siento como nuevo… - el ratón le regresó una dulce sonrisa…

- pues que bien, no… - Jae acercó platos con cakes, una jarra con leche y otra con jugo de naranja…

- por supuesto… - al pelinegro, que por alguna extraña razón no le había sacado la vista a un sonrojado Junsu, desvió su mirada hacia algo que llamó su atención y sobresalía en hombro del menor de los Kim… - te hiciste un tatuaje?

- eh?... – confundido, el pelirrojo se esforzó en mirar hacia atrás en su hombro, corrió un poco su camisa de resaque y vislumbró difícilmente un dibujo que parecía cubrir parte de su espalda. Salió de la cocina como bólido, corriendo hasta su habitación.

- dije algo que lo incomodara… - cuestionó más confundido el ratón…

- no… - atinó a responder el pelioscuro, que pensaba en lo que podría haber pasado.

Junsu se sacó la camisa y vio su reflejo en el espejo. Sobre su piel, cubriendo prácticamente toda su espalda, hasta sus omóplatos y un poco de sus hombros, la imagen de un dragón donde los colores negro, dorado y diversos tonos de rojo predominaban haciéndolo notar fiero. Tomó su móvil y marcó a su amigo.

- son las ocho de la mañana en sábado, llegué de tu casa casi a las dos, no podrías dejarme dormir hasta tarde… - replicaba con somnolienta voz el menor, haciendo caso omiso de las palabras de su amigo.

- quieres callarte de una vez y venir a mi casa, Minnie… - casi gritó el pelirrojo.

- ahora? En serio, no puede esperar…

- no!... – el sonido de la llamada al finalizar se escuchó seguido de un chasquido en su habitación, donde su amigo, literalmente, se apareció de entre miles de partículas blancas y brillantes.

- se puede saber qué es tan urgente ahora para que no me dejaras ni siquiera ducharme, cambiarme y desayunar como la gente decente… - el menor llevaba el pijama, el cabello alborotado y su rostro libre de sus inseparables lentes.

- esto… - el pelirrojo se puso de espaldas… - sabes lo que significa?

- que demonios significa eso, Junsu ah… - cuestionó su hermano entrando abruptamente en su habitación…

4 Comentarios:

  1. Anónimo11/14/2009

    waaa me gusto!!! espero que lo continues pronto!!, espero q pongas pronto yoosu xDD no es por desesperada pero quiero yunjae! xDD!

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  2. Anónimo11/14/2009

    min con la escoba xDDD

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  3. woooo que entretenida historia
    me encantan tus fics felina ...
    too gracias a los resumenes de la Yuuki ^^

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  4. Jajaja, pobre Junsu, si queria que nadie se enterará de lo que hizo pues al parecer ese dragón en su espalda lo delatara y afeade hay que ver si Yoochun no tiene algo también que el quedará como recuerdo y que descubra que algo le hicieron.

    Gracias!!!

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