Circo de medianoche. Cap. 2

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El titiritero




-oigan…el patrón ha estado raro últimamente…-susurra uno de ellos viendo al vagon que es solo para uso del jefe, aun con las luces encendidas cuando todos nos quedamos en silencio para dormir- ¿Qué creen que tenga?

-quien sabe…

Fijo mi mirada en su vagon, distingo su silueta a traves de las cortinas, parado hacia la ventana, se que no nos esta viendo pues las cortinas estan cerradas, pero eso no evita que todos sintamos su mirada penetrante…

Un escalofrio recorria toda mi nuca, y es que esa mirada la siento como todos, es la mirada de “El titiritero”, nuestro patrón, nadie sabe su nombre, pocos lo han visto en persona y ninguno sabe que pretende realmente.

No sabemos como es que inauguro el circo ni como es que cada uno de nosotros termino enrollado aquí, ninguno eligio estar aquí, todos tenemos nuestra historia, la mia por ejemplo, yo tenia como cinco o seis años cuando termine en este lugar, vivia en una granja con mis padres y mi hermano, eramos muy felices, pero cada día que pasaba y se acrcaba mi cumpleaños mis padres se veian mas tristes aun, me repetian una y otra vez “Te quiero, nunca lo olvides”, yo solo asentia sin entender nada, otras veces papa me decia “no importa lo que te digan, yo te amo, nunca dejes de creer eso”, me asustaba mas con cada día, mi papa no trabajaba, habia sido herido y no podía moverse muy bien y mi mama era ama de casa como muchas otras.
El día de mi cumpleaños me encontraba jugando con mi hermano afuera de la casa cuando llegaron unos señores y entraron a la casa, escuche el llanto de mama y las suplicas de papa, pero parecia que nada les funciono porque esas personas salieron y me tomaron en brazos llevandome consigo.

-¡por favor!-lloraba mi mama arrodillada, sujetandose de las piernas del mas corpulento.

-lo sabian, así que no molesten.

-¡hijo!- papa trato de correr hacia mi, cojeando y cayendo en el suceso.

-¡papa!- yo solo pataleba y luchaba por liberarme, llorando con ellos.-¡mama!

Pero todo fue inútil, lo unico que pude hacer fue ver hacia atrás cuando nos alejabamos, llorando y llamandolos.

-¡hermano!- mi hermanito corrio tras de mi con sus pequeñas piernitas, extendiendo sus brazos hacia mi- ¡Yoochun!- me llamaba una y otra vez tratando de darme alcance, llorando, pero igual que mi papa tropezo y se quedo tirado en el suelo, extendiendome su mano- ¡Yoochun!

-¡Changmin!- le llame extendiendo mi mano hacia el, queriendo levantarlo y quedarme con el para siempre.

Pasaron dos años, en ese tiempo trabaje en este circo, me habían explicado que mis padres se habían endeudado con el dueño y que no habían podido pagar, así que era ahora mi responsabilidad, pero en vez de disminuir la deuda aumento por los intereses, y cuando supe hacer cuentas me di cuenta que me llevaria toda la vida pagarla, eso y un poco mas,el jefe tambien lo sabia, es por eso que después de esos dos años paso algo que me alegro y que me partio el corazón.
Me encontraba lavando las cubetas que se usan para dar de beber a los animales cuando fui llamado por el jefe, fui cabizbajo a su vagon y entre.

-tardaste bastante muchacho- me dijo, no le veia la cara ya que estaba sentado de espaldas hacia mi- ¿no dices nada?

-digame

-mmm….eres muy…ehh…¿indiferente seria adecuado?, como sea, te he mandado llamar por que tengo algo para ti, traiganlo.

Los dos sujetos en la puerta la abrieron y empujaron a un chico que cayo a mis pies.

-enseñale a hacer lo que sabes y explicale todo- me ordeno

Voltee a ver al chico.

-¿Hyung?- me llamo, cuanto deseaba escuchar su voz.

-¡Minnie!- enseguida lo abrace.

-dejense de sentimentalismo ¡largo!

Nos sacaron a la fuerza de ahí, pero yo era muy feliz, tenia a mi hermano de nuevo conmigo, era lo unico que me importaba. así he pasado los años a su lado, con nuestro esfuerzo hemos conseguido ser domadores, nuestra paga es un poco mas y con suerte pagaremos la deuda muy pronto, eso si no nos pone trampas, es por eso que le llaman “El titiritero” porque controla nuestras vidas a su antojo, sin temor a equivocarse.


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-¿me mando llamar?

-si, supervisa mañana todo, quiero que salga perfecto, que la audiencia se vaya diciendo lo mejor de nosotros ¿entendido?

-si señor….¿señor?- pregunto cuando lo vio sonreír con la mirada fija en la cortina.

-pateticos ¿no? Creen que podran librarse de aquí, pero jamás lo haran, todos y cada uno de ellos lo son…

-…-

-siempre seran mis esclavos….todos…-decia mientras movia un pequeño muñeco con los hilos en su mano.

El asistente prefirio salirse antes que seguir escuchandolo, estaba loco, de eso no habia duda, pero era uno de los genios mas locos que conocia.

-siempre mios….

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Un nuevo día ha amanecido, nos despertamos a medio día para preparar todo, los actos, es escenario y a los animales, todos vamos de un lado a otro, la noche se acercaba a paso veloz, ya los nuestros se habían encargado de anunciar nuestra llegada y nuestro espectáculo por la noche, solo estariamos dos noches ahí, así que a las personas les interesaba venir a vernos pronto.

Llegada la noche a todos nos soprendio, habia gran cantidad de audiencia, nada mal para la primer noche, salimos todos juntos presentandonos, después cada uno presento su acto, el grupo “Ayu” impacto a todos con sus acrobacias, sin duda tenian mucha experiencia, Iu y nuestro mago dejaron con la boca abierta a todos en el publico, mi hermano y yo soprendimos a todos con nuestro manejo animal y nuestro buen amigo Junsu hizo reir a todos, no por los chistes que decia pues eran chistes sin gracia, mas bien por la forma en que los contaba, sonreiamos al publico pero no disfrutabamos nada porque en todo momento eramos vigilados por el titiritero, sentado en una gran silla en el palco colocado solo para el, vigilando cada movimiento, traía una mascara sobre el rostro y una enorme capucha. Por fin llego su propio acto, con sus muñecos, los controlaba con el simple movimiento de sus dedos aun sentado, pues los hilos estaban colocados estratégicamente y daba el efecto de que los muñecos al centro de la pista se movian por si solos.

“Hace mucho tiempo, en un puerto lejano vivia una doncella que no sonreia, en el gran océano, donde guardaba todo su dolor.

-perdoname- repetia una y otra vez- perdoname.
La doncella habia tenido un hermano, un hermano que murio por protegerla, y esta es su historia…”

Mientras contaba la historia movia a su antojo a los muñecos, era un acto no muy soprendente pero que si capturaba la atención de todos por las historias que contaba, a todos los del circo nos dio un poco de escalofríos su historia, pero igual aplaudimos.

“Gracias damas y caballeros, tembien he de agradecer que hayan venido a visitar nuestro humilde hogar, les deseo una excelente noche, despidiendonos con el ultimo acto, es la ultima canción que le canto su hermano a la doncella antes de perecer, representado por el mejor acrobata, buenas noches”….

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