I know we are united. Cap. 4

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Vergüenza, total turbación del ánimo.
JunSu estaba como semáforo averiado, cambiando de color a cada segundo, el desdichado muchacho tenía la cabeza a punto de explotar. Se levanto posicionándose a un lado de la cama del muerto en vida de YooChun con una gran precipitación. “¿Cómo es que no puede despertar hasta ahora? ¡Por Dios! ¡¿Qué clase de ser humano duerme tan cadavéricamente?!” Se preguntaba JunSu con el entrecejo fruncido. Olvidando por un rato al sujeto que continuaba parado en el marco de la puerta con una seriedad que hasta yo misma huía en ese instante.

Aquel simpático chico de cuerpo bien formado, decidió avanzar hasta quedar a una distancia de unos dos metros cerca de JunSu; este choco miradas con el joven de piel morena y se sintió como una gacela a punto de ser devorada, eran muchas emociones por ese día y eso que el día comenzaba.

- Hmmm…Que sueño – se quejaba el dueño sentándose en la cama desordenando algunos de sus cabellos para posteriormente extender sus brazos y bostezar al mismo tiempo.

Las dos personas que se encontraban a un lado de su cama lo observaron detenidamente, uno de ellos sonrió al ver por primera vez a una especie de ser pacifico, aquella actitud que tomo el pelinegro le hacía lucir encantador o al menos eso es lo que pensaba Kim JunSu; el otro por su parte, solo dio un suspiro manteniendo un semblante severo al estilo de un personaje talante en seriedad. Para cuando YooChun noto que no estaba solo, en su rostro, se reflejo un gran desconcierto. Sobre todo al ver al que creía que era imposible de ver pisando el mismo suelo y respirando el mismo aire que creyó no volvería a compartir con aquel muchacho.

Quien sea hubiera notado el aura negra en el ambiente que se formo por parte de ambos expertos de control de manejo de emociones de toda índole. JunSu lo noto al cacho y fue en ese mismo punto en que parte de su conciencia le dijo que tenía que evacuar aquel cuarto desapareciendo en el acto como un autentico fantasma y es que deben saber que este muchacho era un genio en el arte de las huidas discretas. Había tenido montones de práctica al lado de su querido Hyung. JaeJoong era el mejor en cuanto a meterse en problemas se trataba, seguramente lo notaron en un principio, pero al parecer Kim JunSu inconscientemente esta por ganarle el título. Salió de la habitación cerrando con sumo cuidado aquella puerta tamaño colosal para evitar emitir algún sonido que avisara a esos dos de su ubicación actual. Lo que nunca supo es que uno de ellos si se dio cuenta de su intento de discreción y fuga planificada con precisión.

Las preguntas no se dejaron esperar…al dar los tres pasos en dirección a su habitación su cerebro comenzó con interrogativas de ¿Quién era ese chico?, ¿Qué hacía allí?, ¿Cómo entro en los dominios de los Park?. Mas y mas preguntas surgían respecto a aquel apuesto chico y a la erección de parte de su joven amo. El pobre estaba plenamente ido, desorientado, ofuscado definitivamente atontado.


Dentro de la habitación solo había movimiento de dos cuerpos que caminaban en direcciones contrariadas. El pelinegro se había dirigido al mini bar que yacía en su habitación, sirviéndose una copa de cerveza dejando de prestarle atención a su visitante. De un sorbo termino de beberla para luego tomar otra y hacer el mismo procedimiento una y otra vez. El alto soltó una carcajada al ver al tipo que no había visto en un buen tiempo, semanas para ser exactos, tomando desmedidamente y sin un poco de autocontrol.

- ¿Qué? – YooChun dejo la copa de vidrio transparente a medio tomar para cruzar la mirada con aquel muchacho.
- ¿No crees que es demasiado temprano como para tener una dosis de alcohol en el organismo? – respondió el moreno sacándose el abrigo y dejándolo sobre la cama del pelinegro.
- Mira quién habla…el señorito perfección – dijo secamente. – ¿A qué viniste ChangMin?.
- Los chicos quieren verte, dejarnos fue un grave error YooChun – declaró el alto hurgueteando la repisa de CDs del dueño de la casa.
- Le deje un mensaje a DongHae antes de venir a Seúl ¿Acaso el muy idiota no le paso el mensaje al líder?.
- Claro, YunHo lo sabe – sostuvo entre sus manos una caja con portada negra y simbología terrorífica. – es por eso que estoy aquí…
- Dile que no volveré, al menos no por el momento – YooChun se gano al lado de su amigo, acercando su rostro hasta el oído del moreno para continuar con sus palabras. – y dile…que aborrezco a los acosadores.

ChangMin volteo el rostro estoico que siempre había tenido para observar las facciones de YooChun, una sonrisa amarga se dibujo en sus labios; coloco la caja de CD en su lugar original e empujo con una de sus manos a YooChun para abrirse paso hacia el mini bar buscando algunos cigarros bajo la atenta mirada del chico de piel blanca quien al verlo con esa actitud sonreía sinceramente.

YooChun había conocido a ChangMin en una fiesta muy elegante celebrada durante los alegres años de sus 18 primaveras, en ese entonces ChangMin solo tenía 16 años de vida pero se notaba por su apariencia e intelecto que su cerebro ya era mayor de edad con conocimientos que ningún chico de su edad poseía, el chico era un sabiondo, inteligente, clarividente, perspicaz, intuitivo, lee mentes, el mocoso abarcaba un grado de conocimiento irreal. La fiesta fue una reunión estilo adolescentes que no les importa la vida ni sus familias. Aquella ocasión ChangMin y unos amigos se burlaban de lo retorcida que podría llegar a ser la vida. Cada vez que un camarero pasaba junto a ellos llevando una bandeja llena de copas de champán, estiraban los brazos y cogían dos copas cada uno, una para cada mano. Se contaban sus anécdotas y las riñas constantes de sus padres. “¡No! ¿Enserio?” levanto la voz uno de sus camaradas “Así es, el hombre casi colapsa” respondió otro “Ajajajajaja eso es penoso pero aun así no deja de ser un punto más a tu favor”.
Se preguntaran quizá de qué diablos hablaban ese par de conocidos amigos de Shim ChangMin, pues verán el primero le contaba al segundo como su padre había descubierto las botellas de ron traídas desde el legitimo set de Piratas del Caribe; el discurso de aquel padre harto de la indisciplina de su hijo fue el siguiente

“¡Y una mierda! DongHae ya no eres un niño. Tienes dieciocho años y vas de un lado a otro con una banda de inútiles que te están enseñando a beber y a hacer sólo Dios sabe qué otras cosas... te pintas el maldito pelo con ese ridículo tinte café que deja manchas en todas las fundas de las almohadas, y luego las fundas se cargan mis mejores camisas cuando las meten en la lavadora... y ahora fumas cigarrillos. Las cosas van a CAMBIAR Lee DongHae…”

YooChun quien había escuchado todo fue hacia aquel grupito que para ese entonces estaban bien borrachos (a excepción de ChangMin quien no se inclinaba mucho por la bebida) como para reconocerle como persona respetable, pero la hermosura de su rostro y su elegante traje hizo que las cosas cambiaran. Se incorporo con naturalidad en un dos por tres. Hablaron de varias cosas y es ahí donde Jung YunHo el líder del lugar decidió hacerse amigo de Park YooChun metiéndolo al club (moderno) de emos por excelencia sin boleto de salida. Después de aquello fueron amigos para siempre..., o casi.

- Toma – el pelinegro lanzo un encendedor el cual fue atrapado por ChangMin sin ningún problema. Lo evaluó un poco más mientras el alto encendía su cigarro. –…ya ChangMin dime ¿A qué has venido? – se cruzo de brazos mientras que el aludido expulsaba el humo con un estilo insuperable.

- …YooChun, YooChun… ¿Qué te hace pensar que vine por algo más? – He ahí a un chico sacado de una revista con vestuario que le hacía lucir como un famoso, jeans negros con un cinturón plateado reluciente y una polera algo holgada del mismo color del pantalón (negro).
- Sencillo…tú jamás haces de cartero llevando mensajes de aquí para allá.

ChangMin era indescifrable, su rostro no expresaba ninguna reacción que le hiciera perder ante alguna conversación. Era de los que intimidaba y no se dejaba intimidar. Pero claro está que tenía que reconocer que YooChun era uno en un Continente que podía saber vagamente lo que se proponía. Eso es lo que a nuestro chico alto no le agradaba, odiaba que otras personas x ya sean cercanas, lejanas o desconocidas estuvieran al corriente de sus planes, acciones e ideas.
En los ojos del moreno una llama comenzó a brillar al escuchar esas palabras, YooChun se estaba sobrepasando con sus milagrosas acertadas conclusiones. Y claro que este sabía lo que irritaba al ser que tenía en frente, y por esa razón es que lo hacía con más frecuencia. Era evidente que YooChun quería molestarlo.

- Hyung… – dijo el moreno con un tono repleto de sarcasmo analizando su tersa mano derecha expulsando otra bocanada de humo al aire. – Ah mira, qué mano tan soberbia..., dura, lisa y suave, ¿no crees?...Hmmm pero es tan sencilla, está tan desnuda... Necesita unos cuantos adornos, ¿no te parece? – volteo a ver a YooChun con una sonrisa de asesino en serie. – ¿Qué te parece si adornamos esta mano con un poquito de rojo SANGRE..., y con unos cuantos colores MORADOS..., y con una pequeña dosis de CABELLOS NEGROS?.

La mañana matutina era digna de alabanzas, el aire, el clima, los rayos solares…todo era perfecto. JunSu como todas las mañanas se encontraba sentado con las rodillas a la altura de su pecho sin perder de vista el paisaje resplandeciente de aquel jardín bañado de flores hermosas dignas de admiración. En esta ocasión su mejor amigo estaba a su lado apoyando su cabeza en uno de los hombros del menor.

- JunSu-ah…
- Hmmm.
- Me preocupas.
- ¿Eh?.
- El patrón te trata como a su mula, eso…yo no quiero algo así para ti.
- Tranquilo Hyung, es trabajo, ya conoces a los niños ricos. Solo tengo que lidiar con él, nada más – respondió mirando al frente con evidente nostalgia. Había decidido (una vez más) hacer borrón y cuenta nueva de lo que había pasado hace unos momentos en la habitación del jefe, de todas formas estaba seguro que ese chico no recordaría absolutamente nada y ¿para qué echarle más leña al fuego?.

- JunSu-ah…– levanto su cabeza para ver a su dongsaeng de costado – Eun llamó, quiere verte – el menor bajo la cabeza, le dolía el solo hecho de escuchar ese nombre.

- Dile que no puedo... – JunSu se levanto caminando unos pasos más hacia adelante. – Hyung invéntate algo.

El trabajo actual del menor era sin duda muy demoledor, pero prefería mil veces estar agotado que descansar y tener tiempo para hacerse preguntas y llorar como Magdalena por lo que había sucedido; después de que su relación con su ex termino fue un mes de dolor continuo, un mes de sufrimiento e intentos masivos de dejar este mundo. Gracias a Jae había salido de un agujero negro en que creía que viviría por siempre, entendió que el destino así lo quiso, prefirió pensar eso que otra cosa, se prometió a sí mismo no volverse a enamorar tonta y profundamente de alguien y así lo haría. Su corazón para esas alturas estaba encerrado bajo nueve candados y un campo invisible que no permitiría que lo lastimasen una vez más. Al menos no por cosas tan lindas como el amor.

- Mejor dile que no me da la gana de verlo – dijo aquello con una sonrisa y ojos completamente cerrados dejando que le viera su Hyung. JaeJoong vio aquella sonrisa y por un momento creyó en aquella fachada llena de sinceridad que transmitía el mensaje de “ya no me importa Eun”, se puso de pie y colocando una mano en el hombro de su amigo de la infancia fue que también le sonrió pero de forma maternal.

- Escucha, alista el auto, saldremos en 5 minutos – una molesta voz proveniente de un estúpido aparato interrumpió el momento en que Jae iba a decir uno de sus mejores chistes. JunSu ya no se preocupo en contestar, sabía que su jefe lo ignoraría, para que desgastar su voz. Mejor se ahorraba las molestias.

Despidiéndose de JaeJoong fue que corrió disparado a encender el coche, cuando YooChun decía 5 minutos no lo hacía por joderle la existencia, bueno en parte sí, sino que este niño rico era de palabra y si eran 5 minutos pues él estaría ahí bien parado o sentado en 5 minutos.

Desde la ventana del cuarto del dueño de la casa, JaeJoong quien se había recostado sobre el césped, era observado por un alto chico de atuendo negro, quien le miraba con diversión recordando la última vez en que se divirtió con sus amigos de manera placentera y el solo hecho de pensar en eso y ver a ese chico de piel blanca con cara de niña hacían sus recuerdos mucho más interesantes.

…Y como les había dicho…el jovencito (Park YooChun) ya estaba ahí comodamente sentado con su computadora portátil investigando alguna cosa. JunSu entro al vehículo y antes de cerrar la puerta lo encendió para seguidamente pisar el acelerador comenzando a andar la cosa metálica esa con cuatro ruedas antes de que YooChun le diera un sermón por un retraso de solo segundos. En el camino no hablaron absolutamente nada, el pelinegro estaba concentrado en pulsar las teclas de su cerebro electrónico de 2000$ con un ritmo profesional, lo hacía tan velozmente que JunSu se pregunto cuánto tiempo tardaría él para llegar a ese nivel de capacidad. El menor conducía sin rumbo alguno, el copiloto hasta el momento no le había dicho cual era su destino para esa ocasión.

- Gira a la izquierda – declaro su alteza de repente, provocando que el menor hiciese un frenado instantáneo puesto que faltaba un poquitito para que el auto cruzara la calle. Giro el volante en la dirección ordenada bruscamente y por poco y chocan con otro medio de transporte.

- ¡¡Idiota!! – le grito aquel conductor bastante enfadado. JunSu se limito a morder su lengua mientras maldecía a su jefe en su fuero interno. Y así sucesivamente el joven Park le daba indicaciones de último segundo a su empleado cuyo reflejo se iba haciendo más agudo ya que debía conducir esquivando obstáculos y haciendo oídos sordos a los insultos por parte de los choferes.

- Frena – ordeno al estilo de dictador totalitario apagando su ordenador, metiéndolo a uno de los compartimientos del coche e reemplazándolo por su celular de último modelo.

Kim JunSu para ese momento estaba tan cansado, el chico chorreaba de sudor, o sea ¿Dónde se ha visto que un conductor sude como pila al transportar a un cliente?...o en este caso a un jefe hijo de su... Supongo que comprobaran que el trabajo que tiene nuestro querido Delfín era de suicidio voluntario…¿ahhh mi adorado JunSu por qué no escogiste ser vendedor de Biblias?.
El pelicastaño saco un pañuelo para limpiarse las sienes mientras un “Volveré dentro de 10 minutos” salía de los labios del mayor. Al menos iba irse sin darle alguna orden; los diez minutos que JunSu tendría de recreo los utilizaría para reposar los ojos en un profundo sueño placentero. Pero hubo un STOP cuando el animal de YooChun perdió el bendito celular de sus manos en un torpe movimiento cuando iba de salida. El celular salió lanzado de las manos de su dueño y acabó yendo a parar al otro extremo del auto. Se estrelló contra el volante con dureza, y un instante después el aparato había desaparecido deslizándose entre los pies del menor dejando de ser un factor en su ecuación.

JunSu vio todo lo sucedido sin perder detalle alguno, después de que el aparato se esfumo de la vista de ambos soltó una carcajada sonora merecedora de una grabación nítida; el pelinegro al ver eso sin pensar se abalanzo hacia JunSu agachándose para poder recuperar su móvil.
¿Cómo termino el asunto?
Park YooChun reposaba su rostro cerca de la entrepierna de un JunSu que desde que sintió un peso en sus piernas paro de reír como si un fantasma le hubiera agarrado los pies, sus ojos se dilataron abriéndose de par en par. El fulano ese estaba buscando el teléfono movible sin detenerse a pensar de que estaba en una zona digamos no apta, abrió las piernas de su empleado en un abrir y cerrar de ojos para continuar buscando con más profundidad, movió su rostro hacia su izquierda con los ojos cerrados palpando a todo lado sin poder encontrar lo que buscaba.

La cálida respiración de YooChun fue sentida por un chico de ojos cafés que insistía en alejar a su…su… del rostro de su empleador retrocediendo hacia atrás a lo que le permitía el asiento, pero todos sus intentos de alejarse eran un total fracaso. Llego un punto en donde la entrepierna del menor sintió los labios del sujeto que se encontraba únicamente sumergido en la misión de recuperar su celular. En ese instante fue que apretó sus manos con una fuerza sobrehumana.

- Nnnn… – mordió su labio inferior sin quitarle la vista de encima a YooChun – mmmm…
YooChun abrió los ojos cuando (por fin) hallo el objeto que siempre llevaba consigo dejando de moverse y apreciando directamente (desde el ángulo en el que se encontraba) la cara roja de Kim JunSu que le pedía a gritos que alejara su boca de esa zona.

Por el contrario de cualquier pensamiento que dijese que YooChun se incorporo en cuanto vio donde tenía su rostro descansando, lo que sucedió en realidad fue que el condenado pelinegro por una razón Z opto por hacerse al que no encontró el aparato. Cerro sus ojos una vez más esta vez fingiendo que buscaba algo que ya había localizado.

Calor, calor, calor, despertar, si esta última palabra, tan inocente, se volvió en algo no inocente. La entrepierna del menor comenzó a despertar notoriamente con el pasar de los segundos, mientras que un YooChun para nada incomodo continuaba dándole a esa entrepierna más razones para despertar por completo.
YooChun…amigo mío ¿Qué tienes en la cabeza?.

4 comentarios:

  1. ehruirehfuirehfejfjiefhiuhrefiuh AMO a YooChun por Dios wdejufhiufhiuheuerh Me encanta, me encanta e.e
    Esperaré el próximo capítulo ansiosa ♥

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  2. Anónimo4/22/2012

    mmmm quiero yoomin :/

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  3. TE ADORO!!!! KYAAAAA TE ADOROOOOOOOOOOOOO

    AME LA CONTI, ESTA MUY BUENO YOOSU!!!! VIVA VIVA!!!
    CONTI PRONTO PORFAS *O*

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  4. dios !!! que lind , te juro nena eres buena en esto.
    el caracter de Chun me encanta, y la de Junsu igual. ahh!!! amo el yoosu, espero saber pronto de este fic
    besos
    bye

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