Existencias Entrelazadas. Cap. 2

4 comentarios
“Encuentro”

(Narrado x Jae)
No sabía dónde me encontraba, para mí todo esto era nuevo, respirar este aire sin que llegara el olor a azufre, moverme libremente sin sentir la pesada atmosfera, empezaba a extrañar los lamentos de las almas, pero que blasfemia decía, no extrañaba esos molestos ruidos. Si la salida del inframundo era así ya me imaginaba como sería el mundo terrenal, la verdad antes de poder llegar a mi destino tenía que pasar por el limbo donde las almas esperaban por ser juzgadas, y ahí en medio de este lugar me encontraba rodeado por las principales puertas, las del inframundo por las cuales había salido y las del paraíso las cuales se encontraban frente a mí, no sé por qué lo hice pero lentamente me acerqué a estas y con mis manos empecé a acariciar el material dorado con las cuales estaban construidas, no sé qué pasó pero en esos instantes me sentí completo, ya no sentía que algo me faltaba, era una sensación tan agradable que no quería despegarme de esas puertas pero la voz de Siwon en mi cabeza me hizo entrar en razón, el señor confiaba en mí y tenía que cumplir con mi tarea así que con pereza me alejé y esa sensación se marchó quedándose grabada en las puertas.

Traspasé los límites del limbo y en un abrir y cerrar de ojos ya me encontraba en mi destino, fuera de esos enormes edificios que según la información era la facultad de música, nunca pensé que los humanos vivieran tan apretados y de prisa, el lugar se encontraba repleto de humanos caminando de un lado a otro, de vez en cuando uno topaba con migo y ocurrían dos cosas, una se disculpaban o la otra me maldecían y eso me causaba risa, caminé hasta una de las mesas donde un letrero llamativo decía “Nuevo ingreso repórtese aquí” y una flecha señalaba la gran mesa la cual estaba rodeado de más humanos, lentamente me fui acercando, uno de los humanos que se encontraban sentados detrás de esa mesa me hizo una señal que me acercara un poco más, a lo cual obedecí.

-¿Eres de nuevo ingreso?- me preguntó una mujer robusta y de edad adulta, a lo cual asentí.
-¿Cuál es tu nombre? –

Me quedé pensando por un buen tiempo, la verdad no sabía si tenía que usar el nombre con el que me llamaban en el inframundo o pensar en otro.

-¿Chico cuál es tu nombre?- volvió a preguntar
-Disculpe… me llamo Kim JaeJoong- respondí con la mitad de verdad ya que mi nombre si era JaeJoong pero en el inframundo no usábamos apellidos así que utilice el apellido más común que recordaba.

Ella empezó a buscar algo entre varias carpetas que estaban acomodadas por alfabeto, tomó una de ellas y empezó a leer.

-Muy bien Kim, tu habitación será la 205, aquí está tu horario de clases y asignaturas, también aquí encontrarás un croquis del lugar y la información necesaria para tu inicio de clases así que solo me queda darte la bienvenida- dijo la mujer entregándome un montón de hojas
-Gracias- hice una reverencia y tomé los papeles

Miré el croquis de la facultad y para mí fue un alivio ver que los dormitorios no estaban tan lejos de ahí así no tardaría mucho en empezar a cuidar al humano, recorrí los pasillos lentamente observando cada cosa que me rodeaba y tratando de recordar de que se trataba y cómo funcionaba aunque el inframundo y la tierra no eran muy diferentes aun así los humanos contaban con cosas que jamás había visto en mi existencia. Llegué a la habitación señalada, toqué varias veces pero nada pasaba, busqué entre las cosas que me habían entregado antes de salir del salón, esto era desesperante por más que buscaba no encontraba la maldita llave que me habían dado. En ese instante sonreí, llevaba tan poco tiempo en la tierra y la estupidez de los humanos ya se me estaba pegando, pero que idiota era se supone que soy un demonio y podría simple y sencillamente transportarme de un lugar a otro, así que miré a mi alrededor y para mi suerte nadie estaba en los alrededores así que sin dudar me transporté a la habitación, lo único malo de esto era que al aparecer en un lugar una cortina de humo se hacía presente, así que abrir las ventanas para que este se saliera.

Dejé caer la pequeña mochila que traía con migo, y comencé a explorar la habitación la cual era pequeña a comparación de la que tenía en el inframundo, había un pequeño pasillo que daba a la puerta principal y un poco más haya se encontraba otra puerta que pertenecía al baño, el cual también era pequeño pero se veía cómodo, en la habitación se encontraban dos camas una individual y una litera, la cual se encontraba lejos de la ventana y en uno de los rincones de la habitación, también había tres mesas de trabajo con sus respetivas lámparas y pequeños sillones en diferentes formas.

Me dejé caer en la parte baja de la litera, cuando escuché un estruendo, rápidamente me levanté y ese aroma tan conocido a azufre se hizo presente, frente a mí se encontraba una caja de gran dimensión, me acerqué a ella y en la tapa estaba una nota.
“Estas son algunas cosas que te ayudarán en tu estadía en la tierra, son objeto que los humanos usan, también encontrarás en el armario un poco de ropa, si Jae, ropa que tendrás que usar ya que no estás en el inframundo para seguir usando el traje de siempre y recuerda pequeño imbécil que en la tierra si duermen y comen, así que tú también hazlo no me falles dominio de quinta. Atte.: Siwon.

Ese maldito demonio quien se creía para llamarme imbécil, pero cuando lo viera me las pagaría por eso. Desempaqué las cosas que venían en la caja y acomodé los libros, la laptop y los utensilios que utilizaría en la facultad en una de las mesas de trabajo, claro la más alejada de la ventana ya que la luz me molestaba un poco, al terminar caminé hacia los armarios para ver los atuendos que tendría que usar a partir de hoy y ahí es donde observé por primera vez el nombre del ser divino.

No solo era un ángel si no su nombre también era celestial, que acaso también su ropa interior sería tan pura como él, enserio que no sabría cómo trabajar con un ángel ya que éramos muy diferentes y la bondad y todos esos rollos no iban conmigo.

-Shim ChangMin- susurré su nombre con una sonrisa traviesa en los labios

Esto sería interesante y extraño a la vez a partir de aquí todo sería diferente y estaba ansioso porque todo iniciara ya, pero por el momento solo tendría que esperar la llegada de los otros dos individuos para iniciar con la diversión.

Me senté en la orilla de la ventana que daba para uno de los patios de la facultad, metí mi mano en uno de mis bolsillos y sonreí, en él se encontraba lo que me ayudaba a tranquilizarme, yo decía que era mi oxigeno personal. Saqué la caja de cigarrillos encendiendo uno y llevándomelo a la boca para darle un primer toque.

Siwon solía regañarme por el mal hábito que tenía de fumar como loco, decía que era una mala costumbre de los humanos pero a mí no me importaba, se escucha estúpido pero este me ayuda a pensar mejor las cosas y a tranquilizar mis impulsos.

Observé a los humanos caminar tranquilamente en aquel patio, cuando se escuchó que alguien ingresaba a la habitación, no era necesario voltear a ver de quien se trataba ya que aquella aura de paz y tranquilidad empezó a rodear la habitación, pero unas enormes ganas de verlo se hicieron presente lo cual se me hizo extraño, giré sobre mi propio eje para encararlo, aun con el cigarro en la mano, el chico caminó hasta el final del pasillo, hasta que pude verlo completamente, el chico me miró sorprendido y empezó a retroceder hasta que una de las paredes lo detuvo, su mirada pasó de sorpresa a miedo.

-¿Qué chico, parece que viste un fantasma?- me burlé de él

El chico no respondió nada así que me levanté de la ventana y caminé hacia él, el cual aún tenía aquella mirada de miedo.
-Hola mi nombre es Kim JaeJoong, creo que seremos compañeros por un largo tiempo- sonreí pero el chico aún estaba tenso.
- ¿Tu eres mi compañero? - mencionó aun en un tono tenso y con precaución, cambiando ahora su mirada a una más tranquila, viendo como de repente se queda un poco perdido.
-Así es y no solo de habitación sino de otras cosas- aquello lo dije en un doble sentido sonriendo maliciosamente a lo cual el solo me miró sin comprender mis palabras

Volví a mi antiguo lugar en la ventana observando una vez más a los humanos en el patio, mientras el caminaba de un lado a otro por toda la habitación.

No sabía que me estaba pasando pero aquel chico no me había desagradado para nada, inconscientemente lo busqué por la habitación con la mirada hasta que lo detecté en los armarios observando su ropa como un niño frente a un dulce, lo cual me hacía sentir extraño verlo, ese rostro… “maldición Jae deja de verlo”, me regañé mentalmente, tomo otro cigarrillo y lo encendí, caminé lentamente hacia donde se encontraba y me recargué en una de las paredes viéndolo.

Tosió al respirar el humo del cigarro y volteó a mirarme, no pude descifrar su mirada.

-Sabes que está prohibido fumar en la facultad, aparte el cigarro daña tu cuerpo es malo para tu salud- dijo un poco ¿alterado?

Estaba por decir algo pero el chico ya se había acercado a mí, quitándome el cigarro de la boca aventándolo hacia el piso y apagándolo con su pie, me quedé perplejo con su acción y ahí un detonante importante y algo que jamás debes hacer cuando estás conmigo, nunca pero NUNCA apagues mi cigarro.

Tomé al chico de los hombros empujándolo hacia atrás hasta que chocó con otra de las paredes de la habitación, mirándome asustado, estaba tan cerca de él que mi cuerpo sintió el suyo y su respiración chocaba contra mi frente, hasta ese momento me di cuenta que era más alto que yo pero por el momento eso no me importaba, estaba tan enfadado por lo que había hecho que no me puse a pensar que si sus manos no estuvieran en mi pecho, estuviera completamente pegado a él.

-No vuelvas a hacer eso- le murmuré enfadado

Abrió la boca para decir algo pero un ruido captó la atención de los dos. La puerta se habría abierto dejando entrar a un chico el cual nos miraba sorprendido.


“Primera Vista”


(Narrado x min)
En qué silencio me encuentro, salí del cielo y dejé de escuchar la suave música que lo caracteriza, ahora es un silencio y a la vez un caos, me encuentro en lo que me supongo es el limbo, donde cada alma es juzgada por sus actos en la tierra, observé cada cosa, las almas esperando su turno para ser juzgadas el verlas así, es tan diferente al cielo, doy media vuelta viendo las puertas del cielo, mi paraíso, me despido de él suspirando, me giro de nuevo ahora quedando frente a las puertas del infierno, un escalofrió recorre todo mi cuerpo y en mi comienzo a sentir el anhelo de salir de ahí, camino entre las almas tratando de salir y sin pensarlo me pongo a analizarlas.

Oscuros ojos que demuestran maldad, lindos rostros redondos que desbordan inocencia, pies descalzos, piezas de tela que los cubren unas sucias otros limpios a los cuales se le ve la arrogancia en tan solo ver su porte de “yo soy el mejor aquí y nadie me lo puede negar”

Millones de almas que esperan, millones de pensamientos, millones de emociones unas de dolor otras de felicidad, es absorbente este lugar y sofocante, camino con más prisa sintiéndome incomodo en este lugar, mi anhelo de salir llena todos mis sentidos, llegando a un punto de desesperación cierro los ojos casi a punto de gritar entonces siento un nuevo ambiente, sol, aire suave y con un ligero aroma a hierva pasa por mi rostro, abro mis ojos lentamente cegado por la intensa luz del sol, sonrió, esta es la tierra.

Me siento libre, río ante tal pensamiento, siendo de pronto el centro de atención de algunas personas, agacho un poco la cabeza algo apenado pero sin dejar de sonreír, entonces extendiendo mis brazos y doy vueltas sintiendo el aire fresco, el aroma a naturaleza aunque un poco contaminado con el aroma de algunas sustancias hechas por el hombre, me detengo frente a un edificio el cual tiene en su parte superior el nombre “Facultad de Música de Seúl”.

Doy una reverencia dirigida al cielo, en honor a lo que ahora empezaré, sonriendo feliz.

De repente algo capta mi atención, ¿Qué es eso que llevan los humanos puesto? Veo hacia abajo, viendo lo que yo traigo ¿Qué es todo esto? Que prendas tan complicadas, tan coloridas, prefiero mi manto cubriendo solo lo necesario, no todo esto, por Dios, me cubre todo, que calor me da, que tela tan dura y áspera, por qué no usan algo más ligero, manta por lo menos, es incómodo caminar con esto puesto, suspiro, subiendo los escalones hacia la entrada del instituto donde por fin me encontrare con mi cometido.

Grandes puertas, pasillos, demasiados humanos en una habitación, juntos hasta casi rozarse, filas dirigidas a escritorios, ahora que recuerdo, ¿A dónde se supone que tengo que ir? Veo todas las filas, tratando de identificar en cual debo de formarme y entonces veo el letrero “Nuevo ingreso repórtese aquí” río, más claro no podría ser.

Me dirijo hacia esa fila formándome detrás de una joven bonita, es decir hermosa, vaya que rostro tan adorable y esos ojos tan profundos que hipnotizan parece un ángel, la joven se gira y me ve, bajo la mirada apenado y siento un calor acumularse en mis mejillas, veo como sonríe y vuelve su mirada al frente, me siento totalmente apenado, aun con la mirada baja, hasta que oigo una voz diciendo “joven, ¿eres de nuevo ingreso? Pasa por favor” levanto el rostro percatándome que me llama a mí y asiento adelantándome hacia el escritorio.

- Buenas tardes.
- Buenas tardes, tu nombre por favor
Oh mi nombre, ¿Cuál es el que le debo de mencionar? Rápido recuerdo los documentos que me entregaron.
- Shim ChangMin.
- Ok joven Shim – veo como se pone a buscar entre un montón de papeles y carpetas – me disculparas pero puedes esperar un momento, aun no tengo tus asignaturas.

Asiento y suspiro yéndome hacia una de las ventanas de detrás del escritorio, me pongo a observar, los humanos con su vida, un ligero matiz de paz se tiñe en mi mente, abro un poco la ventana y llega a mí un sonido tan dulce que instintivamente cierro los ojos escuchando ese armonioso violín que resuena en el jardín más cercano, es casi como en el cielo, sonrió ante tal pensamiento sintiéndome en casa, tranquilo como estaba un estruendo me sorprende, un joven tocando un enorme tambor uniéndose ambos sonidos, trayéndome de vuelta al instituto.

Espero unos minutos más, viendo y tratando de comprender el comportamiento de los humanos, como es que me tengo que comportar yo aquí, personas comiendo, tocando sus instrumentos, unos atareados corriendo hacia quien sabe qué lugar pero en su rostro se nota la preocupación.

- Shim ChangMin aquí tengo tus documentos.
Me giro encarando a la mujer y asiento acercándome, me entrega una carpeta.
- Aquí se encuentra tu horario y las asignaturas que llevarás, tanto como un croquis del instituto y de tu dormitorio, la habitación en la que estas es la 205 ya tus compañeros se han registrado así que ve y preséntate ante ellos, esto es todo y no me queda más que darte la bienvenida a nuestro instituto de música, espero que tu estadía aquí sea la mejor – me sonrió creo para darme ánimos y le devuelvo la sonrisa, dando una reverencia y alejándome.

Salgo hacia el jardín sentándome en una de sus bancas, abriendo la carpeta buscando el croquis para saber dónde están los dormitorios, le doy vueltas al pequeño papel tratando de identificar en que sitio me encuentro, después de ubicarme me doy cuenta que justo enfrente por la puerta que salí se encuentran los dormitorios, que bien.

Me dirijo hacia ellos, ya un poco nervioso, ¿Cómo será mi compañero? Aquel que me ayudará a proteger al humano ¿Cómo será? Si es un ser de alma pura me imagino que será así un poco como yo, claro no se comparará.

- Vanidad ChangMin.
Escucho la voz de SungMin decirlo. Naaaa no puede ser.
- Que si puede ser Min.
- Ok ok.

Asustado le contesto, vaya que aquí me oyen todo, que nervios, me observan, pero creo tiene razón esos pensamientos no los debería de tener, esto de estar en la tierra me tiene un poco confundido que se me olvida que soy un ángel no un simple humano tentado por los deseos y pensamientos de los pecados.
Me adentro en los dormitorios buscando mi habitación, camino por los pasillos.

- 205 –repito varias veces el número, viendo en cada puerta – 201, 202, 203, 204… por fin 205.

Saco la llave que me entregaron, abriendo despacio la puerta y cerrándola detrás de mí, camino por un pasillo, rosando levemente con los dedos la textura de la pared, oyendo como resuena un poco mis pisadas en el suelo, dando un ligero eco en la habitación, mi vista dirigida a mis pisadas a aquel suelo, de pronto me percato de unos pies colgando, en la ventana levanto poco a poco la mirada, viendo unas piernas largas moviéndose, un torso bien formado, un rostro blanco y por ultimo una mirada penetrante, me sorprendido de verlo pero de inmediato supe que lo que estaba frente de mí era un demonio, mi instinto al parecer un poco humano fue dar pasos hacia atrás pero sin alejar la mirada de ese ser demoniaco, hasta que sentí como mi espalda chocaba contra la pared, estando acorralado, me sentía asustado, no había estado frente a un demonio en mi existencia, no supe cómo reaccionar.

- ¿Qué chico? Parece que viste un fantasma.
No supe que decir, ¿se burlaba de mí? De pronto se pone de pie y da unos pasos hacia a mí, mi sentir aún era de miedo, ¿Qué quería eso conmigo?

- Hola mi nombre es Kim JaeJoong, creo que seremos compañeros por un largo tiempo.
Me sonrió, pero entonces capte una palabra “compañero”.
- ¿Tú eres mi compañero?

Ahora entiendo el gesto que hizo SungMin al mencionarme que tendría un compañero, me sentía tenso pero me tranquilicé al comprenderlo, escucho como me contesta.

- Así es y no solo de habitación sino de otras cosas

Aquel final no se lo entendí, ¿a qué se refería con eso? Pero bueno no importa veo como regresa a la ventana sentándose de nuevo como antes de llegar.

Lo dejé de ver por extraña razón no me sentía incómodo con su presencia, así que me puse a ver todo lo que había en la habitación, 3 mesas cada una con sus respectivos asientos, una litera y una cama individual me tire en ella, era tan suave, sonrío, me levanté al ver mi nombre en uno de los armarios fui hacia él, me puse enfrente y lo abrí, entonces vi mas de esas prendas que usan los humanos tan ásperas y complicadas, tomé una tratando de saber cómo iba, viéndola fijamente de arriba abajo.

Por el rabillo del ojo veo que JaeJoong se mueve y se pone contra la pared mas cercas de mí, llegándome de él un cierto olor, lo inhalo y me agarro a toser, tabaco, lo miro un poco molesto, asustado y quizás apenado por el acto.

- ¿Sabes que está prohibido fumar en la facultad?, aparte el cigarro daña tu cuerpo es malo para la salud

Pero que digo como si un demonio se podría interesar en sí mismo o en su salud, un poco más molesto me acerco a él quitándole el cigarro de la boca tirándolo al suelo y pisándolo para apagarlo. Lo miro desafiándolo un poco entonces veo como su mirada se llena de enojo sintiendo como me toma por los hombros empujándome hasta topar con la pared más cercana, lo miro con miedo, ¿Por qué su reacción? ¿Qué fue lo que hice? Sentía su cuerpo tan cerca del mío, mis labios casi rosaban con su rostro y por inercia cuando me empujó puse mis manos en su pecho tratando de alejarlo aunque no pude reaccionar y poner fuerza en mis brazos para poner distancia al distraerme su voz.

- No vuelvas a hacer eso.

Me murmuró en un tono que al parecer era de total enfado, apenas le iba a preguntar qué era lo que no tenía que hacer, cuando oímos que la puerta se abría dejándonos ver a un chico el cual tenía la mirada de sorpresa al vernos.

Creo que no nos esperaba aquí.

4 comentarios:

  1. waaa esto se pone muy

    interesante conti

    por fa n.n

    ResponderEliminar
  2. ¬¬ oye por que nos dejas asi!! xDD ok tendremos que esperar jaemin waaaaa solo esos dos son tan intesos me encanta!!!!

    ResponderEliminar
  3. *.*.........esto se pone emocionate.............me gusta plisss continua ya quiero saber como siguen las cosas!!!!!!!!!!

    ResponderEliminar
  4. Ya se conocieron el ángel y el demonio, jajaja... oohh! Jae se enojó por su cigarro, cuidado Min

    Gracias!!!

    ResponderEliminar

Deja tu comentario \(*O*)/ ♥ ♥
o más bien... deja tus pensamientos pervertidos grabados en esta entrada XD