I know we are united. Cap. 2

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YooChun caminaba de forma apresurada sentía que debía alejarse mas y mas de ese lugar, el tal JunSu le estaba sacando canas verdes y eso es algo que él no permitiría que pasase. Camino y camino hasta llegar de frente a un árbol tamaño familiar, se extraño un poco al no recordar dicho árbol en el camino, así que decidió desandar lo andado al hacerlo su espalda colisionó con el cuerpo de un ser, su acción inmediata fue de darse la vuelta para reconocer a aquella persona, no sabía cómo pero parte de él ya sabía de quien se trataba.

- No te había dicho que estabas despedido – dijo sacudiéndose parte de su ropa viendo a aquel ex empleado que se encontraba sentado en el suelo con una mueca de dolor y sobándose la cabeza.

- Tengo que hablar con usted – declaro poniéndose de pie quedando de frente ante aquel chico tan arrogante.

- Yo no tengo nada de qué hablar con una persona como tú – su rostro reflejaba seriedad y autoridad.

JunSu no era de las personas que respondieran de forma hostil o altanera, dio un suspiro para luego pedir educadamente ser escuchado pero YooChun era de los que no daba su brazo a torcer.

Recordemos que la paciencia es una virtud…pero en esta ocasión digamos que virtud esta por demás. YooChun decidió continuar con su camino no estaba para discusiones, lo malo fue que antes debió acordarse de que los arboles no se mueven.

- ¡Ahhh! – Exclamo nuestro querido multimillonario cuando su frente impacto con aquel duro y resistente tronco. – ¡Carajo! – sostuvo su cabeza con ambas manos.

JunSu al verlo así no pudo evitar el reírse internamente. Mordió parte de su labio para que no saliera ni un sonido de sus labios y se dispuso a ayudar a su ex jefe. Pero este con tan solo la mirada le dio a entender que se detuviera y no le pusiera un dedo encima.

- ¿Se encuentra bien?

- Mira di lo que tengas que decir y ¡aléjate de mí! – declaro un adolorido YooChun.

- ¡En primera no me grite! – como dije la paciencia no era una virtud en ese momento. – y bueno quería disculparme, pero veo que usted es alguien que no aceptaría disculpas ni de la reina. Así que prefiero no desperdiciar mi saliva. – con el entrecejo fruncido decidió irse de ese lugar, ahora que lo pensaba bien lo mejor era trabajar de vendedor de Biblias que trabajar para ese engreído.

- Espera – YooChun lo detuvo colocando su mano en el hombro derecho de JunSu haciendo que de cuenta nueva quedaran frente a frente.

- ¿Qué es lo que quiere?

- ¿JunSu cierto? – Pregunto recibiendo de respuesta el silencio – ¿te gustaría trabajar como mi asistente personal?

El muchacho de ojos cafés no entendía a que se debía tal cambio, creyó que ese chico de cabellos negros se estaba burlando de él pero al ver sus ojos detenidamente noto que era cierto, esos ojos no podían mentir, desde que había osado a tocar su rostro y verlo supo que aunque YooChun mintiera sus ojos siempre dirían la verdad, no mentirían, no podían.
Se dio cuenta que YooChun tampoco dejaba de verlo, y ahí fue que sus nervios dijeron “presente” como si se tratase de un maestro llamando lista. Sin poderlo evitar sus mejillas se sonrojaron. Desvió la mirada ocultando así su nerviosismo. El pelinegro miro a detalle cada acción que el otro hacia y en vez de darle repulsión o asco le pareció adorable, ese chico (JunSu) lo acepte o no, le saco una sonrisa.

- ¿aceptas? – sostuvo su mentón con delicadeza.

- ¿Disculpa? – el pelicastaño tenía ambas cejas alzadas y ¿era su imaginación o hacia calor?.

El chico de tez blanca no podía explicar su actuar, muy cierto era que necesitaba un asistente pero jamás se le cruzo por la cabeza pedírselo a ese muchacho que hasta donde recuerda a sido un joven sin modales. “Sígueme” declaro el pelinegro mientras un aturdido JunSu lo seguía tratando de buscar una respuesta razonable que explicara porque ese cambio de actitud tan repentino de su ahora jefe.

Llegaron hasta la sala de la residencia Park con un silencio de ultratumba que había empezado desde que emprendieron el camino, individualmente se habían metido a su propio mundo analizando la situación en la que se encontraban.

- Empezaras desde hoy – YooChun rompió aquel silencio.

- Ah…

- Joven Park el automóvil está listo – se hizo escuchar la voz de la pobre asistente que tenia los nervios de punta cada que le dirigía la palabra a su señoría.

- Muy bien, señorita Han…desde ahora su trabajo es informarme de todo lo que pase en esta casa, quiero un informe detallado de todas las ganancias o pérdidas de las empresas Park, es hora de que me vaya haciendo cargo.

- Si joven.

La asistente se retiro y JunSu quien aun se encontraba en un mar de preguntas sin respuestas solo obedeció a la orden que le dio su jefe después de que aquella mujer se retirara. Entraron al vehículo dirigiéndose inmediatamente a una de las tiendas más famosas de Seúl siendo YooChun quien conducía. Para ambos el camino se les hizo largo, para uno de ellos la presencia tan cercana del otro le iba poniendo incomodo, para el otro el tráfico era un maldito fastidio.

Al llegar a dicha tienda tan elegante JunSu se quedo con una cara impresionada, el lugar era lujoso, bastante lujoso, y si mal no recordaba la única vez que entro a una tienda de esa categoría fue al lado de la persona que le hizo mucho daño. Observo a detalle cada centímetro notando a su vez que todas las personas que transitaban el lugar vestían con ropas lujosas. Relojes, pulseras aretes, collares, adornos todo era de oro, esos objetos en una sola persona eran impresionantes para JunSu. Después de estar admirando todo a su alrededor YooChun llamo su atención recordándole que no estaba ahí para embelesarse con todo lo que había en el edificio sino para trabajar.

- Tu trabajo empieza oficialmente desde ahora, veremos si eres bueno o no. Quiero que escojas de esta tienda un vestuario adecuado, decente, y sobre todo llamativo para mi uso personal.

“¿Cómo? ¿Qué quiere qué?” pensaba JunSu con una incógnita bien plasmada en todo su rostro. ¿Escoger ropa para él? Eso era un poco estúpido, ¿Acaso él no podía hacerlo? ¿No tiene gustos personales o qué? JunSu no podía creer aquella orden, pero aun así, con unas mil preguntas que estaban a punto de rebalsar de su pobre cabecita hecha una ensalada y completamente saturada, fue que como buen estudiante se limito a obedecer aquella orden que no le parecía más que algo ilógico e irracional.

JunSu buscaba entre tanta ropa de marca una que le agradase en cierta forma a su jefe, al hacerlo no pudo evitar soltar una carcajada, al caminar en esos pasillos recordaba que a sus 10 años él ya podía escoger su propia indumentaria sin la intervención de su adorada madre, que YooChun no podía hacerlo se le hacía de lo más gracioso. Por suerte el jefe estaba a una distancia en que sus oídos no podían escuchar las risas de un JunSu que yacía escogiendo buena ropa.

- ¿Qué le parece esto jefe? – pregunto mostrándole unos jeans medio azulados junto con una camisa rosada.

- ¿Eso es ropa para ti? – pregunto señalando el vestuario que su nuevo empleado había escogido.

- Si ¿Qué tiene?, ¿No es de su agrado?

- Olvídalo – YooChun se puso de pie dejando la revista que estaba leyendo en la mesita de vidrio, le quito las ropas a JunSu y se dirigió al probador. Este a modo de espera se puso a caminar por la sección de sombreros que quedaba cerca de la sección de jeans. Los sombreros eran de todos los colores, y uno en especial le llamo la atención.

YooChun salió del probador sintiéndose una completa fresa, ¿rosado?...pfff por favor estamos hablando de Park YooChun, un hombre que toda su vida a usado el negro léase bien N-E-G-R-O, y digo de negro a rosado….ufff ¿Quién lo diría no?. Busco con la vista a ese empleado para gritarle a su antojo, cuando lo encontró camino hacia él bajo la atenta mirada del personal de la tienda. El pelicastaño sonreía viendo todos los adornos de la amplia vitrina, observaba a detalle unos objetos que eran realmente muy llamativos. Tan concentrado estaba que no noto como iba acercándose cada vez más un aura asesina.

- ¡¿Y tú dices que esto es ropa?! – el pelinegro llamo la atención de su empleado jalando parte de su propia camisa dejando al descubierto parte de su pecho.

- …Si – respondió el menor sin entender a qué venía esa pregunta.

- Hazme el favor…

JunSu estaba peor que un cero a la izquierda, no entendía nada de lo que decía ese chico con aires de superioridad. Eso le frustro un poco así que opto por jalar de la muñeca a su jefe con rumbo a la sección de sombreros. Sin decir nada alzo el sombrero que había llamado su atención minutos atrás y sin pedir permiso puso el sombrero en la cabeza de Park YooChun, el chico que “gano el óscar a mejor intimidante y síndrome de príncipe con la típica frase de ´no me toques´ ”. El muchacho de tez blanca no movió un musculo, solo escuchaba como buen niño las palabras de su “madre”.

- No se vaya a mover….ahhh no puedo creerlo, usted es un completo tontín, esa ropa le queda de lujo, se ve como una estrella de cine, no sé qué más quiere – JunSu acomodaba dedicadamente el sombrero blanco en la cabeza de su actual jefe. – usted solo necesita un contrato con una empresa de modelos y vualá. No entiendo por qué se queja tanto – el pelicastaño le arreglo la camisa y repasándolo de pies a cabeza para ver si todo estaba en orden palmeo los hombros de su jefe con una sonrisa. – ¡Listo!, con el sombrero se ve mucho mejor.

- Oye…

- ¿Hmmm?

- Quita tus manos – el pelinegro sonaba serio escaso de sentimiento alguno. Aquella sincera sonrisa que el menor reflejaba en su rostro se desvaneció en cámara lenta, JunSu pestañeó un par de veces y bajo la mirada.

- Disculpe…

- Es la tercera vez en un día que escucho y veo que eres un…– detuvo sus palabras al ver la silueta de lo que parecía ser su padre, cerro sus ojos un poco más para ver bien a aquel sujeto x que se encontraba a unos metros de distancia ¿Y qué creen? Si era su padre. El pelinegro abrió los ojos de par en par al reconocerlo. Y claro que no. Su padre no podía verlo, no con esas ropas. El muchacho palideció por completo al notar que no solo era su padre sino que su madre también se encontraba en ese lugar y para rematar su hermano estaba ahí como si fuese un bono extra de un paquete que no ordeno, vestido de traje, algo sorprendente, porque el fraterno no salía de shorts y polera (vestuario común en un deportista). JunSu levanto la cabeza por curiosidad encontrándose con el rostro de Park YooChun totalmente absorto y parecía que en cualquier momento se daría a la fuga.

- ¿Se encuentra bien? – pregunto el pelicastaño “¿Será bipolar?, Hmmm… eso explicaría esos cambios tan extraños que tiene”.

Su hermano menor en ese instante decidió mirar hacia donde él y su empleado se encontraban, y casi velozmente YooChun decidió ocultarse.

Ocultarse, todos sabemos lo que eso significa ¿cierto?.

´Esconder, tapar, disfrazar, encubrir a la vista´

YooChun también lo sabía, pero su forma de hacerlo en esta ocasión fue impensable. Al momento en que vio como su hermano giraba su cabeza él desvió su mirada de una forma poco gentil chocando rudamente con algo inesperado.

JunSu fue la victima de ese choque, lo único que pudo sentir después de ese movimiento rudo fueron unos labios pegados a los suyos ¿Qué hizo?, al instante intento, si, INTENTO alejarse pero unas manos intrusas en su cadera se lo impidieron atrayéndolo al cuerpo de su jefe.
“Que demonios” el pelicastaño trataba de explicar esa última acción de parte de su jefecito, pero luego vino lo peor YooChun comenzó a mover sus labios sobre los del menor mordiéndolos solo un poco, saboreo sin detenerse la superficie de los labios estáticos de un JunSu que para ese entonces estaba shockeado por tal repentina acción.

2 comentarios:

  1. ajajajajjajajajajajajajajajajajjajaj mori de risa <^^

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  2. Anónimo9/10/2012

    yo tambien!!hahahahahaha!!

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