My Cat, My Junsu. Cap. 4

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Un acuerdo forzado

Y el resto de la noche fue un caos. Preparé la cena de mala gana con un Junsu de ojos llorosos sentado lejos de mí. No nos habíamos dirigido palabra alguna desde que salí de la ducha. Al final yo comí solo un poco, el no comió nada y tampoco le insistí. Ya parecía lo suficientemente grande como para tomar sus decisiones, ¿o no?

Cuando le dije que me iría a dormir me siguió por un momento y luego apretando los puños regresó a la sala. Entré a mi habitación y boca abajo sobre mi cama me dormí… hasta las 2 de la mañana, que me tuve que levantar al baño a devolver todo lo que había comido en el día. No me sentía para nada bien. Y al parecer Junsu tampoco, porque lo oí sollozar en la sala cuando pasé por la cocina a beber un poco de agua.

Sentí una vez más ese impulso irrefrenable de ir a buscarlo pero, una vez más, no le hice caso a mi subconsciente.

~~~~~~
Eran casi las 7 de la noche cuando sonó el timbre de la casa.

-Pasa Jaejoong-Hyung- el me sonrió apenas le abrí la puerta, pero no estaba solo.

-Traje a Yunho, espero no te moleste. Es que vamos a salir más tarde- entraron en el apartamento – ¿y dónde está Junsu?- preguntó mirando en todas direcciones.

-Esta allá- respondí alzando mi mano, señalando el sofá.

Y efectivamente allí estaba, escondido detrás del mueble, apenas asomando su cabeza como cachorro en peligro… en este caso “gatito en peligro”.

-Pero vas a necesitar paciencia Hyung, no creo que te haga caso a la primera, va a tener que acostumbrarse a-

- Junsu~ ven, puedes confiar en mí. Voy a ayudarte a resolver los problemas que tienes con este idiota- me cortó, hablando sonrientemente. Y en menos de lo que canta un gallo Junsu ya estaba entre sus brazos sollozando quedito –Aww, pequeñito, no llores. Aquí estoy yo, ya vas a ver cómo voy a solucionar todo esto- le dijo acariciando su cabeza, teniéndolo aún contra su pecho.

-Pero Hyung…- ok, ¿qué rayos estaba ocurriendo?

-Yunnie, ve a conversar con Yoochun a la cocina. Y cierra la puerta para que nosotros podamos hablar aquí tranquilamente-

-Pero Joongie, no crees que deberías-

-Ya he hablado Jung Yunho- y vi como Yunho-Hyung se estremeció de pies a cabeza… creo que obedecer era la mejor idea.

Llevé a Yunho a la cocina y dejé que cerrara la puerta, tal como Hyung había pedido. Ahora no podía oír nada de lo que fueran a hablar en la sala.

-¿Que está ocurriendo Yoochun?- me preguntó con tono serio pero a la vez preocupado.

-No sé Yunho-Hyung, en serio no sé- negué con mi cabeza, llevando mi vista al suelo.

-No sabes… ¿o no quieres aceptar lo que pueda estar pasando?-

…Que buena pregunta… No había pensado las cosas de esa manera. Qué tal si el Junsu que estaba en mi sala, por alguna extraña y mística razón, era en serio, EN SERIO, mi gato. Y yo seguía de ojos vendados negándolo. Si ese fuera el caso sería la explicación perfecta de porque me incomoda tanto tenerlo cerca.

“-¿¿¡¡Qué él hizo qué!!??-” se oyó desde el otro lado de la puerta, ya llevaban casi 10 minutos hablando y por fin había logrado oír algo. De un brinco llegué al otro lado de la cocina y puse mi oído contra la puerta cerrada, logrando oír unos cuantos murmullos. Pero no advertí cuando la puerta se abrió de golpe casi haciéndome caer.

-¡Park Yoochun, estas en serios problemas!- me gritó Jae-Hyung luego de abrir la puerta de la cocina –Yunho, hoy no podremos salir. Así que ambos entreténganse preparando algo de comer para todos. Luego tengo que hablar muy seriamente contigo Yoochun- me miró con los ojos entrecerrados en un gesto de malhumor.

-Joongie, amor. Por favor cálmate- Yunho-Hyung se acercó a él sosteniéndole el rostro con las manos.

-¡Estoy calmado Yunnie! ¡Pero no puedo evitar renegar ante las tonterías que hacen estos dos niños! Si tan solo supieran entenderse- le respondió haciéndole pucheros.

-Ok, ok, sé que los vas a ayudar, confío en ti. Pero por favor amor, no los adoptes-

-Muy tarde cariño, ya lo hice- le dio un beso corto y se fue, cerrando nuevamente la puerta tras él. Hyung suspiró.

-¿Que no adopte a quién?- le pregunté, algo confundido por la conversación que habían tenido.

-A ustedes 2. Verás, Jaejoong tiene… un complejo de Omma sobreprotectora algunas veces, entonces hará lo que sea para que su hijo menor, en este caso tu Junsu, sea feliz. Y a ti te dará sermones de “sabe Dios cuantas horas” cual madre que aconseja, para lograr que ambos se lleven bien…-

Parpadeé sorprendido unas cuantas veces… Vaya lío en el que me había metido. Yunho-Hyung suspiró, palmeando suavemente mi espalda queriendo reconfortarme.

-No lo pienses mucho Yoochun-ah, vas a ver que después de todo va a ser de mucha ayuda- me sonrió y por un momento pensé que si Jae-Hyung era la Omma, no cabía duda de que Yunho-Hyung era el Appa – ¿tienes algo para preparar? Así nos entretenemos mientras Jaejoong “soluciona” los problemas-

~~~~~~
Había pasado ya casi una hora desde que estuvimos allí encerados en la cocina, preparamos unos cuantos sándwiches de atún para los cuatro, junto con algunos refrescos. Haberme quedado allí encerrado conversando cada tanto con Yunho-Hyung me había ayudado un poco a pensar en la situación.

Jaejoong-Hyung entró en la cocina, sonriente de oreja a oreja.

-Yunnie, ve con Junsu un ratito. Necesito hablar con Yoochun- su sonrisa se curvó macabramente cuando dirigió su vista a mi persona. Yunho-Hyung asintió y salió sin rechistar, llevándose la comida a la sala.

-Hyung, me das miedo- solté retrocediendo, a la vez que el me escudriñaba con la mirada. Luego comenzó a reír.

-Tranquilo Yoochun, estoy jugando contigo. Solo quería decirte que debes abrirle tu corazón a ese pequeño. En serio es tu gato… no sabría decirte como estoy tan seguro, pero él te conoce muy bien, incluso más de lo que yo podría llegar a conocerte en años. Habla de ti como si fueras su ídolo, como si fueras la razón de su propia existencia, o de su propia felicidad. Vas a tener que hacerte la idea de comenzar a tratarlo bien, con cariño, como hacías cuando era un minino. Quizás parezca un joven adulto, pero en el interior no es más que un adolescente perdido en un lugar que no conoce, y me preocupa que se quede solo- se cruzó de brazos, apoyándose contra el mueble de cocina.

-Pero…-

-Te vas a esforzar Yoochun-ah-

-…está bien- suspiré.

-Solo una pregunta más, ¿le dijiste que lo amabas?-

-…Se lo dije al gato-

-ES tu gato…- lo miré, sin responder –ok, solo… no quiero que hieras sus sentimientos- asentí –ahora vamos a decirle a Junsu-

Caminé tras él, saliendo de la cocina. Nos encontramos con Junsu y Yunho-Hyung riendo muy alegremente sentados en el sofá. Jae-Hyung fue directo a donde Junsu, quien no le despegaba la mirada desde que entramos a la sala.

-Ya hablé con él- le dijo acariciando su cabello –bien, ahora ustedes dos van a tener que esforzarse. Yoochun va a ser más comprensivo y Junsu menos efusivo. La tarea que tienen ambos ahora, es la de conocerse y ayudarse el uno al otro para lograr una buena convivencia. Yoochun, entre lo que estuve hablando con Junsu, hemos decidido que lo ayudarás a ser “más humano”, para él esto es nuevo, y tú, como su dueño tienes que ayudar. Esto los beneficiará a los dos, así no tendrás que preocuparte de alimentarlo o bañarlo cuando el requiera aquellas atenciones. ¿Ambos de acuerdo?- preguntó finalmente, alternando su mirada entre nosotros dos.

-Si, estoy de acuerdo- respondió Junsu, posando luego sus ojos sobre mí. Mirándome expectante con esas orbes acarameladas llenas de temor. Sin darme cuenta curvé una sonrisa en mis labios ante aquella hermosa visión.

-Está bien- respondí, recibiendo una sonrisa por parte de mi ahora humano amigo.

Y así había comenzado nuestra “buena convivencia”. Entre unas cuantas risas y comiendo sándwiches de atún.

~~~~~~
Nuestra relación mejoró notablemente. Al cabo de tres semanas ya nos entendíamos mucho mejor. Lo más difícil del entrenamiento “humano” de Junsu fue lograr que aprendiera a usar los palillos, o al menos una cuchara y un tenedor. Luego de eso no hubo ningún otro problema.

Acepto que enseñarle a “tomar un baño” fue algo vergonzoso, felizmente sus instintos felinos lo obligaban a mantenerse lo suficientemente limpio como para no tener que someterse a su enemigo el agua. Habíamos acordado que él se bañaría cuando yo le dijera que era momento de hacerlo, de lo contrario él nunca lo haría por voluntad propia.

Mi estrés desapareció en parte nuevamente, recuperé un poco de esos ánimos que cayeron al suelo el día de la desaparición de mi gato. Mi rutina volvió a brillar gracias a las sonrisas que el ahora humano Junsu me ofrecía todos los días. Ese ambiente de armonía regresó al apartamento, de una manera diferente, pero regresó.

Y esa tarde, como ninguna otra, en la que los pájaros cantaban anunciando la caída del atardecer, descubrí algo que cambiaría mi visión de las cosas.

Junsu estaba recostado en el sofá con la cabeza sobre mi regazo, mientras yo leía un libro que Jae-Hyung me había prestado.

-Yoochunnie, ¿recuerdas aquella vez que dijiste que me amabas?- me quedé inmóvil ante sus palabras, me había tomado por sorpresa –quería decirte… que yo también te amo- lo oí suspirar, y sentí como acomodaba ligeramente su cabeza.

Yo no me había movido ni un milímetro, y juraba estar tan pálido como un papel. Aquellas palabras tenían tanto sentimiento y significados dentro que no fui capaz siquiera de hablar. No estoy seguro de por cuánto tiempo me mantuve así, pero la respiración acompasada de ese pelirrojo recostado sobre mis piernas me hizo notar que se había dormido.

Aquella vez en la que dije que lo amaba, había sido un amor de amo-mascota. Pero ahora no sabría cómo llamar a esa confesión que me acababan de dar. ¿Se estaría refiriendo a un amor de mascota-amo? ¿O quizás de humano-amo? ¿¿Hombre-hombre??

…¿Mi gato estaba enamorado de mí?

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