Rosa de invierno. Cap. 1

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Mis manos temblaban al sentir su tacto, aquellas manos sedosas recorrían mi cuerpo con tal delicadeza y rudeza al mismo tiempo como si leyera mi mente y supiera como quería que me tocara y cómo me imaginara durante tanto tiempo que lo haría.

Sus ojos grises casi blancos me miraban fijamente mientras deslizaba su mano por mis pantalones desabrochándolos para liberar mi apretado miembro.

Ese pelo albino me hacía cosquillas por donde se cruzaba....

Sus labios jugosos y húmedos marcaban cada parte de mi piel dejándola roja y latiente de deseo....


Un deseo que estaba siendo sofocado desde hacía años...


Mi ardiente y pecaminoso deseo por fin hecho realidad....


Y todo comenzó de aquella....



Aunque mi cuerpo y mis facciones en aquella edad temprana fueran más similares a las de una pobre chica desvalida como la de los dramas de la televisión, no era yo el objeto de las burlas en mi instituto.

Un chico mucho más llamativo que yo mismo se convirtiera en el centro de atención de muchos matones desde que ingresara en nuestra escuela.

La primera vez que lo vi entrar por la puerta principal fuera meses después del inicio de las clases. Siempre me acordaré de su gesto nada más encontrarse con todo el instituto en mitad de un recreo.

Los cuchicheos de la gente eran notables al ver cuan extraño ser apareciendo frente a nosotros por primera vez.

"Ese es el chico nuevo". "Se le ve tan frío". "Parece como si no hubiese visto la luz del sol en toda su vida"

Miraba a mi alrededor escuchando como la gente cuchicheaba y al volverlo a mirar con esa mirada tan fría me di cuenta que estaba más que acostumbrado a todo aquello. Era consciente de su aspecto, era consciente de que no le sería fácil integrarse entre los demás y sobretodo, un chico albino no pasa desapercibido entre la gente "normal".

No traía el uniforme del instituto, en su lugar venía completamente vestido de negro, tenía botas militares y un colgante en cruz como pendiente en su oreja izquierda. El look perfecto para un gótico. Pero su pelo, brillante como los rayos del sol era blanco como la escarcha y tenía un brillo particular pareciendo tener un aura angelical a su alrededor, o eso mismo pensé yo nada más verlo acercarse a donde estaba sentado.

Pasó de largo sin dejar de mirar al frente con esa expresión tan fría que sentí una especie de escalofrío en el mismo momento en que cruzó por mi lado.

Mi corazón se aceleró y desde ese mismo momento y sin serlo consciente se convirtió en mi pequeña obsesión.



No pasaba un día en que no lo mirase, en que no lo controlase, en que no estuviera esperando en el mismo sitio en el comedor sentado a que pasara como siempre por delante de mí y se sentase dos mesas más allá completamente solo.

Al principio pensaba que solamente era el hecho de que su llamativa figura me llenaba el ojo. Tenía tendencia de controlar las cosas bellas, y él sin duda me parecía la cosa más bonita que jamás había visto en toda mi vida.

Era tan delicado como una rosa en invierno, tan propensa a quebrarse y marchitarse por la escarcha, tan débil pero a la vez tan hermosa que mi corazón solo latía con deseos de retenerlo en mis brazos y protegerlo contra las adversidades.



Aunque yo viviese en un mundo poético lleno de rosas de invierno y destellos plateados, el único que sufría las consecuencias de su aspecto y mi cobardía era él.

En mis fantasías, yo era un héroe salvador que lo salvaba de las fauces de los matones de clase, pero la realidad era muy diferente. No había un solo día en que Yunho y sus dos secuaces, Yoochun y Changmin no lo dejasen a sol ni a sombra. El líder se había obsesionado con él y solo buscaba provocarlo. Sus secuaces no lo dejaban tranquilo tampoco, pero eran meros títeres a las órdenes del mandamás.

Yo ya había sufrido de sus abusos durante los años posteriores al ingreso del chico nuevo y siempre conseguían lo que querían. Yo era demasiado cobarde para enfrentarme a ellos y como era lógico, sería incapaz de enfrentarme con ellos para defender a mi chico albino. Era un completo cagado.



Y los días de instituto pasaron así, yo seguía controlando a mi bello desconocido, del que nunca tuve el valor de preguntarle el nombre y me enteré casi al final del mote que le ponían. Muerte, tanto ansiaba ser besado por la bella muerte y que me rodeara con su halo blanco.

En el último curso fue cuando comencé a intentar conversar con él, pero siempre me sentía frustrado y jamás encontraba un momento para dirigirle la palabra y las pocas fortunas que tuviera de encontrármelo a solas me había limitado a no mirarle y hacer como si no estuviera.

En realidad no sabía que después de 3 años habría terminado así. Lamentándome de no haber sido más valiente.



El instituto terminó y me dirigí a la universidad. Poco a poco fui dejando pasar aquellos sentimientos ya que no me lo volvería a encontrar jamás y menos en la universidad a la que yo iba.

Y así fue.

Durante mis 5 años haciendo la carrera de Administración y Dirección de Empresas en la Universidad de Seúl, jamás encontré su nombre en los listados de mi facultad, ni de ninguna de las de allí. Quizás no había estudiado en esa universidad. Quizás se encontraba en otra. De todas maneras, ¿qué pretendía encontrar?, ni siquiera sabía su nombre.

Pero con el paso del tiempo, la búsqueda dejo de tener esa intensidad. Me hiciera nuevos amigos y tenía algún que otro ligue debido a mi nuevo aspecto trabajado durante los años de la universidad. Ya que me había prometido que si quería cuidar a alguien, a alguien que amase de verdad tendría que ser no solo fuerte por dentro sino por fuera también. Y ese nuevo aspecto musculado había dado sus frutos durante aquella época.

Pero por mucho que intentase amar a alguien, quererlo siquiera, volvía a mi mente aquel hermoso ser y me sentía incapaz.

Era frustrante.


Pero como todo en la vida comencé una nueva etapa. Ya no era un niño, era ya un adulto de 23 años con un diploma honorífico; debido a que obtuve unas de las más altas notas de todo el país, y una tarjeta del paro en la mano dispuesto a encontrarse un trabajo decente. Aprovecharía mis prácticas de empresa mientras tanto.

La cual resultó un auténtico caos, todas las ilusiones que tuviera durante mi etapa de becario se fueron al traste en el momento en que terminaron el contrato de prácticas. Volví a quedarme como cuando terminé la diplomatura...

Y solo pude optar a un trabajo. Repartidor en un restaurante de poca monta que llevaban familiares por parte de mi padre.

La crisis no solo había afectado mundialmente, cada país tenía el suyo y yo era uno de tantos desgraciados en la larga lista del paro o recibiendo dinero en negro y sin declarar a hacienda.



Ya me encontraba en mis 26 cuando conseguí un trabajo a media jornada decente en una empresa familiar, por suerte, no muy lejos de mi piso. Me había salido apenas casi de la nada, gracias a haber trabajado como repartidor y gracias a la labia de mi tío para que me ofrecieran una oportunidad en aquella empresa que eran clientes fieles.

Me encontraba bastante nervioso, era mi primera entrevista personal en años, y aunque supiera que estaba el puesto más que ganado, tendría que ir a "aparentar" ser un chico con esperanzas de entrar en aquella empresa.

Cuando me encontré en la puerta de entrada respiré hondo y me adentré para dirigirme al mostrador y presentarme como un candidato más al puesto de auxiliar del departamento de gestión.

La amable recepcionista al verme sonrió y asintiendo con su cabeza me acompañó hacia la sala de espera donde se encontraban 4 chicos más. Todos nerviosos y desconocidos para mí.

Me senté en un sillón libre y agarrando mi carpeta con mis títulos, diplomas, currículum y demás, me quedé esperando hasta que todos terminaron las entrevistas y el entrevistador y director general de la empresa me avisó que entrara.

Al entrar en su despacho pude ver como todo era bastante acogedor. Los muebles estaban repletos de fotos de sus familias, de fotos del mismo y cuadros. Era un ambiente muy acogedor y me sentía bien al ver todo aquello. Sentía que sería bien tratado allí.

Me pidió que me sentara y yo accedí encantado. Me pidió mi currículum y todo siguiendo el protocolo, aunque lo tuviera todo más que visto ya que mi tío se lo facilitara de antemano.

Revisó todo y levantó la mirada sonriéndome.

- Estamos todos ansiosos al ver tu historial y currículum, realmente creemos que es un pecado que una persona como tu esté en paro pudiendo sacar a delante una empresa, nos alegramos de tenerte en nuestra plantilla Kim Jaejoong.

Sonreí y asentí, era muy vergonzoso y al verme algo colorado me comenzó a hablar del puesto que desempeñaría. Y entonces dijo algo curioso.

- En un principio tendrás que encargarte tu solo de todo, espero que no sea un problema, mi hijo...- atendí atentamente- es muy bueno en finanzas, incluso estuvo estudiando en el extranjero en una de las mejores universidades del mundo, pero es un holgazán, quiere montar su propia empresa y aun teniendo un puesto fijo en nuestra empresa familiar quiere ocuparse y convertirse en la competencia, se está convirtiendo en un problema serio ya que está dejando de lado sus obligaciones.... me parece que me excedí contándote tanto...

La cara del señor Kim estaba llena de angustia, me preocupaba que un señor tan añorable se encontrara tan perjudicado por un hijo despegado y desagradecido. Si yo tuviera la oportunidad de poder llevar una empresa familiar no dudaría en hacer todo lo posible por mostrar apoyo a mis padres. Pero como no era así, tendría que ayudar a los padres de los demás...

- No se preocupe Señor Kim, yo haré todo lo que esté en mi mano para poder ayudarle a llevar adelante la empresa- dije con una sonrisa cómplice con el señor mientras el me miraba y sonreía.

Se levantó y me acompañó a mi nuevo despacho para que dejara mis cosas. Tenía un gran ventanal donde se podía ver toda la fábrica. Aunque era una empresa de maderera, para mí era el mejor empleo en mi vocación de lo que podía imaginar años atrás.

Abriendo la puerta de mi nuevo despacho nos dirigimos escaleras abajo para visitar las instalaciones y darme a conocer a los empleados que allí se encontraban. Todos me reconocían ya que había traído más de un menú en mi motocicleta para ellos con lo que el trato fue más que satisfactorio.

Después de unas horas estando en la que sería mi nueva empresa, el director me acompañó a la salida recordándome el horario de trabajo.

- Espero que tengas ímpetu para afrontar las cosas.... con respecto a mi hijo...- la secretaria lo interrumpió diciéndole que su hijo lo estaba llamando y volvió a mirarme pidiéndole que retuviera la llamada unos minutos- con respecto a mi hijo- dijo frotándose la frente- espero que cualquier problema que te pueda causar con su prepotencia me lo hagas saber sin miedo a sus amenazas, es un chiquillo un tanto consentido...

- No se preocupe señor intentaré esforzarme y le haré saber lo que sea que me perturbe- dije con una amplia sonrisa, ¿acaso su hijo era tan cretino?.

Se despidió de mí mientras agarraba el auricular y yo salía de la empresa directo a casa.


El Señor Kim cambió su expresión facial nada más pillar el auricular.

- Ya está dentro... espero que esta vez sepas bien lo que haces...

Al otro lado del teléfono una persona sonreía mientras veía a alguien caminar con una sonrisa en sus labios dibujada.

2 comentarios:

  1. me voy a demorar un mes leyendolo XD

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  2. Jae ahora tienes la oportunidad de realizarte en lo que estudiaste, pero quien será el hijo de tu jefe,que por lo que veo te esta vigilando...
    Gracias

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