Rojo

15 comentarios
Título: Rojo.
Autor: ChinSung / Kats
Pareja: YooSu, insinuaciones de YunJae.
Género: AU, romance, Lemon
Extensión: Oneshot
-----

Rojo… no azul, no verde, no amarillo, ni violeta, ni naranjo ni turquesa. Rojo. Asociado a la pasión, el amor y sensualidad por un lado. Sinónimo de sangre, muerte y mal augurios por el otro.

Rojo, si, rojo… ¿pero qué rojo? Era muy intenso para ser terracota, muy sobrio para ser bermellón, sobra decir que demasiado magenta para ser ladrillo y muy amarillo para ser escarlata. Poseía un perfecto equilibrio, ni muy claro, ni muy oscuro… Italiano, tal vez, aunque… ¿Tenía la luminosidad correcta? No, era un poco más oscuro, un poco más brillante, un poco más…

Rojo… saboreo sus propios labios, manchados de rojo, y besó su mejilla, roja también, sonriendo satisfecho cuando la mirada suplicante y hasta tímida de su presa se iba apagando y ocultándose tras el peso de sus propios parpados.

Rojos eran sus labios, rojas también sus mejillas, roja la bufanda que antes lo protegía del frío y rojo su cabello que teñido se alzaba en su cabeza queriendo desafiar a la gravedad, rojas eran las sábanas de la cama en lo que dejó reposar y rojas las gruesas cortinas que cubrían la ventana. Rió. Roja era la sangre que había salido de su cuello y que aún quería seguir escurriendo y del mismo rojo se teñía su delicada dermis, contorneando con hilos finos de sangre sus músculos y dibujando interesantes formas.

Se puso de pie con un movimiento delicado y con la elegancia que caracterizaba a los de su tipo se dirigió entre pasos que parecían más bien maniobras de baile a la silla que descansada junto a la ventana.

Rojo era el cielo en algunos rincones, rojo alrededor del sitio que ocuparía el sol en menos de una hora y rojo en los bordes de las pocas nubes que se aglomeraban más allá de las montañas.

Suspiró, ya estaba algo aburrido y no parecía que su presa fuese a dejar este mundo por un rato más. No se caracterizaba por ser particularmente cruel como muchos de los demás, tampoco es que fuese muy amable y por ningún motivo se consideraba compasivo, pero algo que nunca hacía era matar a sus presas tras usarlas una sola vez, mucho menos si la presa en si poseía una sangre tan roja y deliciosa como la del que se encontraba en ese momento intentando no morir sobre su cama.

Y es que él era un vampiro como pocos y pese a que no se podía jactar de ser único, mucho menos podía decir que era como el común de su especie.

Era, como bien había dicho uno que alguna vez fue su presa, un vampiro de emociones, que disfrutaba mucho más el robar miradas cargadas de sentimientos que unas gotas de sangre que incluso podría comprar en un centro médico.

Era, además, un vampiro de purezas, que buscaba sin descanso presas que nunca hubiesen sido profanadas, porque así su sangre era más deliciosa, sangre virgen y joven, a veces con ese gusto a madurez por las experiencias, pero con ese frescor agradable que la juventud le brindaba.

Era, también, un vampiro selectivo, porque a su boca no entraba gota de sangre que no fuese bien merecida de beber ni escogida con esmero, ni sucia ni mestiza, ni enferma ni muy delgada o espesa.

Y es que con los siglos había aprendido a identificar el tipo de sangre con sólo darle una mirada a su presa, a saber que tan pura era con un gesto, a diferenciar entre una potencial enfermedad o una longevidad aún no disfrutada con el tono de sus voces.

Era, en resumen, un vampiro especial, que poco gozaba al beber sangre, si no que disfrutaba de la cacería y el dominio sobre su presa, de manchar esa pureza que sus presas mantenían hasta que él las tomaba, y saboreaba su sangre en el proceso, viciándose con los distintos sabores que provocaban cada uno de sus actos, fascinado con el sabor dulce de la adrenalina, de la delicadeza de la endorfina, la fuerza de las feromonas y por sobre todo la fresca sensación de la sangre sobre oxigenada de sus arterias cuando la respiración de sus victimas se agitaba, e incluso la sangre más espesa y oscura de sus venas era sabrosa, sobre todo cuando esta venía colapsada de todo lo anterior.

Y ese chico era merecedor de todo su respeto e incluso admiración, ya que parecía haberse preparado a lo largo de su vida para ofrendarle su sangre y lo sabía mejor que nadie, ya que llevaba un par de semanas siguiéndolo, buscando el momento preciso para tomarlo.

Su físico trabajado, su dieta balanceada, su vida falta de vicios y la virginidad de su cuerpo que pocas veces encontraba en jóvenes de su edad, pero que resultaba deliciosa y atrayente, su piel levemente bronceada y su cutis perfecto, su cabello alborotado pero no despeinado, sus facciones como esculpidas en su rostro.

Una persona especial que nadie extrañaría, sin familia, sin pasado. Un nombre en los registros del país, pero era tan insignificante su presencia que nadie se daría cuenta de que ya nadie lo usaría.

Se puso de pie y cerró las cortinas.

El sol pronto saldría y pese a que era un mito absurdo el que los vampiros se desintegraban bajo la luz del sol, cierto era que eran algo sensibles a ella. Su piel marmórea poco resistía bajo el sol sin quemarse y sus ojos negros se irritaban con facilidad y sin lágrimas ni sudor no tenía mayor protección contra esos rayos a los que hacía siglos le había perdido el gusto.

Suspiró y no supo porqué, pero se fue a sentar junto al cuerpo del que fuese su más reciente víctima, acariciando apacible sus mejillas que perdían el color tras estar buena parte de la noche encendidas en el más adorable rojo.

No entendía el porqué, no quería entenderlo tampoco, más algo tenía ese chiquillo que lo dejaba prendado a su imagen y lo obligaba a seguir contemplándolo, no sólo por un par de minutos más, no por un puñado de horas, si no que por días, tal vez semanas y si quería que esa sangre de sabor y texturas únicas le volviesen a pertenecer debía mantener con vida a su victima, que de un momento a otro estaba más frío al tacto…

¿Cómo es que se había enfriado tan rápido?

– YooChun. – Giró su rostro, hacía la puerta de entrada, en donde uno de su tipo lo miraba con curiosidad.

– JaeJoong…– Contestó, azorado, ¿qué podría querer su más antiguo amigo a esas horas de la madrugada? No es que fuese extraño que estuviese despierto, si no que a esas horas debería estar disfrutando de los placeres carnales con quien alguna vez fue su presa y para ese entonces era su compañero de por vida. – ¿Qué quieres? ¿No deberías estar revolcándote por ahí con YunHo?

– A eso voy, sólo quería saber qué era lo que olía tan bien… – El recién llegado dio unos pasos más dentro de la habitación, admirando la perfecta desnudez del cuerpo sobre la cama de su amigo. – Linda merienda… – Se relamió los labios, acariciando la punta de sus colmillos en el proceso.

– Ya lo viste, ahora déjame disfrutar de mi privacidad. Es muy temprano para que me estés molestando. – Se quejó, tomando parte de las sábanas para cubrir su propia desnudez. A pesar de los siglos y la cercanía que compartía con su amigo aún era algo pudoroso y no le gustaba exhibir su cuerpo frente a ese que tenía estampada en la cara la palabra pervertido desde que tenía a su compañero.

– ¿Temprano? YooChun, es casi medio día. – Dijo JaeJoong, peinando apaciblemente algunos de sus cabellos negros tras su oreja. YooChun ocultó su sorpresa. Hacía un par de minutos estaba amaneciendo ¿cómo es que era medio día tan de repente? – ¿No me digas que haz estado abusando del chiquillo hasta ahora?

– No, aunque de ser así no te interesa. – Receloso cubrió el cuerpo de su victima con una frazada, arropándolo de forma inconciente bajo la atenta mirada de si amigo. Nuevamente se sorprendió de sus acciones, primero se quedaba pegado por horas mirando al chiquillo, luego lo arropaba como si de un niño se tratase, queriendo protegerlo como no recordaba haberlo hecho con nadie en siglos.

– Estás molesto… ¿sucede algo? – Consultó el otro, mirando curioso las acciones de su amigo.

– No.

– ¿Un mal trago?

– Nunca.

– ¿Sed?

– No con este chico.

– ¿Entonces?

– Simplemente, mi querido JaeJoong, tengo mucho en que pensar. – Confesó, algo molesto. Definitivamente…no, terminantemente conservaría a ese chico por un tiempo más. Quería saber qué tenía para ponerlo de esa forma y aunque le llevase un par de días averiguarlo, sería paciente, tan paciente como sus 854 años se lo permitiesen.

– Oh, ya veo… ¿Me convidas entonces un poco del chiquillo? – Lo provocó JaeJoong, intuyendo más o menos que se traía entre manos su amigo. – Se ve realmente apetitoso y por como lo tienes ahí tirado no parece que lo fueses a usar más.

– Ni lo sueñes. – Dijo, mostrando sus colmillos con recelo.

– Oye… ¿Desde cuándo tan mezquino? Nunca te ha importado convidarme de tus victima.

– De él no, JaeJoong. – Y una vez más se sorprendió ¿Tanto así lo había enviciado ese chiquillo? ¿Tanto así que lo obligaba a actuar de esa forma? –…Si bebes su sangre ahora lo matarás. – Completó, sabiendo que si no decía tal cosa JaeJoong no detendría su interrogatorio hasta sacarle toda la verdad de la que ni siquiera él era conciente.

– ¿Y eso es malo? Si no lo matamos en algún momento se va a morir igual, no veo el problema.

– Vete.

– ¿Eh?

– ¡Vete y no molestes! – JaeJoong iba a reclamar, más al ver los ojos de YooChun encendidos en rojo y sus colmillos al aire desistió. Reconocía esas reacciones, el mismo las había tenido con YunHo, su actual compañero, quien estuvo varios días a su disposición como su victima antes de darse cuenta de que se había enamorado.

Sonrió en lo que se ponía de pie.

Ya era hora de que YooChun se enamorase y tuviese un compañero, ya que llevaba arrastrando consigo ese mismo mal humor las últimas 8 décadas, desde que su antiguo compañero, ChangMin, había buscado su propio camino y compañero tras medio siglo junto a YooChun.

– Me iré, pero no sin antes darte un consejo.

– No necesito tus consejos.

– Si, los necesitas. Si quieres que el chiquillo te dure un par de días más los necesitarás. – YooChun lo miró de forma inquisitiva, JaeJoong había dado justo en el clavo, además de que tenía experiencia con los humanos, no por nada YunHo le había durado tantos días vivo antes de decidir transformarlo.

– Habla.

– Deberías calentarlo, de otra forma se morirá en menos tiempo del que necesitamos nosotros para quemarnos con el sol… y aliméntalo, necesita recuperarse de la falta de sangre.

– ¿Y de dónde quieres que saque comida? No tenemos nada en casa.

– Pide una pizza, pollo frito… algo. Tenemos teléfono ¿No te acuerdas?

– Mmm… resolveré eso después de vestirme.

– Así está mejor. – JaeJoong sonrió, dándole una última mirada al chiquillo en la cama. – Por cierto, deberías curarle las heridas del cuello. Una mordida se cura rápido, pero le hiciste por lo menos unas cinco. No me extrañaría que se desangrase de aquí al anochecer.

– Ya puedes retirarte.

– OK… nos vemos más tarde. YunHo me espera.

Vio partir a su amigo y tras unos minutos más contemplando al chiquillo decidió por fin ponerse de pie y caminar al baño.

Se sorprendió una vez más, cuando impaciente esperaba por la llegada de la bendita comida que había pedido a ese restaurante de comida india. Era comida que podía ser consumida fría y los condimentos le darían un sabor distinto a la sangre del chico, además de que era el primer restaurante que había encontrado en la guía telefónica.

– JaeJoong, ya llegó… – Enmudeció, la imagen frente a sus ojos no le gustaba nada. – ¿Qué haces?

– Limpio al chico. – Dijo con simpleza JaeJoong, abriendo sin pudores las piernas del chico.

– ¿Es necesario que lo limpies ahí?

– Pues si, tú no lo limpiaste anoche y está lleno de fluidos y…

– Omite eso… ¿En dónde dejaste a YunHo?

– Está buscando unas vendas para el chico. Él fue el último en usarlas, así que sabe donde están.

– ¿No crees que te tomas demasiadas molestias? Es sólo un humano y de aquí a dos días morirá.

– No, no lo creo. Este humano tiene algo especial.

– ¿Especial? – ¿Acaso JaeJoong también se había dado cuenta? – ¿Y sabes qué es?

– Si, lo sé. – YooChun alzó su ceja, moviendo automáticamente sus brazos hasta ponerlos frente a su pecho, exigiendo con la mirada que JaeJoong le respondiese. – Te enamoró, eso lo hace especial.

– Yo no me enamoro y menos de un humano.

– Como digas. – Continuó con la tarea de limpiar el cuerpo de la victima de YooChun, quien seguía desmayado a esas horas de la tarde, más estaba lejos de morir. Con esmero y cuidado retiró los restos de semen que aún escurrían entre las piernas del chico, sacándole más de un gruñido disconforme a su amigo.

– Traje las ve… ¿Qué le haces al chico? – Consultó YunHo, quien apenas había llegado a la habitación con las vendas en la mano se había quedado mirando la imagen nada santa de su compañero metiendo las manos en los rincones íntimos de la presa de YooChun.

Lo limpio para que esté seco. – Dijo, terminando por secar sus manos con una toalla en lo que dejaba el trapo con el que limpiaba al chico a un lado, junto a una fuente con agua. – ¿Me das las vendas? – YunHo así lo hizo, mientras miraba atentamente cada uno de los movimientos de JaeJoong al cubrir las heridas del cuello del chico.

Las vendas no estarían ahí por más de unas seis o siete horas, ya que para ese momento estarían todas las mordidas totalmente curadas, pero eran varios los orificios que habían quedado en su cuello y se notaba en su rostro pálido que había perdido bastante sangre.

Conocía lo bastante a YooChun para saber que nunca agotaba la sangre de un cuerpo en un sólo encuentro, si no que prefería distribuirla para así aprovechar al máximo cada gota, pero podía notar que con ese chico se le había pasado un poco la mano, de otra forma ya estaría despierto.

– Creo que está listo… – Comentó JaeJoong, terminando de arropar al chico con sábanas limpias, cubriéndolo esmeradamente con un par de frazadas. – Habrá que esperar a que despierte para darle de comer.

– Si es que despierta. – Comentó YunHo, cabizbajo.

Ese chico le recordaba a el mismo hacía menos de un año, cuando aún era un humano frágil y sin mayor aspiración que la de ser menos miserable. No entendía que había visto JaeJoong en su persona que lo había motivado a tomarlo como compañero, lo que si sabía es que desde la primera caricia que esas manos frías le habían regalado a su cuerpo no pudo más que entregarse a lo que JaeJoong quisiese hacer con él. Y puede que fuese simplemente parte del encanto natural de los vampiros, mas no dudaba que apenas ese chico recobrase el sentido, si es que lo recobraba, caería irremediablemente bajo los encantos de YooChun, quien al morderlo lo había marcado como suyo.

– Despertará, YunHo, no lo dudes. – Le dijo JaeJoong, poniéndose de pie para abrazar a su compañero por la cintura, antes de besarlo en lo labios. – ¿Nos vamos a nuestra habitación? Verlo desnudo me recordó que traes mucha ropa encima.

– Mmm… vamos… – Tomados de la mano la pareja salió de la habitación, pasando por el lado de YooChun que desde que había entrado a la habitación, con una bandeja con comida en las manos, no se había movido de su lugar. – Cuídalo, YooChun…

No esperaron por respuesta y sin mediar más palabras tanto JaeJoong como YunHo salieron del lugar. YooChun por su parte no reprimió el suspiro cansado que soltó y serio caminó hasta la cama, sentándose junto al chico que seguía dormido. Dejó la bandeja a un lado y se dedicó a acariciar el rostro limpio y algo pálido del chico. Era hermoso, demasiado, y pese a no representar más que un bocadillo para los suyos sentía que cada que lo miraba significaba más para él.

Dejándose llevar por sus pensamientos es que besó los labios medio violetas del chico, lento, suave… estaban más fríos que tibios, más muertos que vivos y ese pensamiento lo espantó, no tanto por el final que tendría el chico, ya que pensaba dejarlo morir dentro de unos días, si no por ese “No” que gritaba su mente ante tal idea.

– ¿Qué me haz hecho?

Desorientado abrió los ojos, le palpitaba la cabeza y sentía su cuerpo pesado. El cuello le dolía y algo se lo apretaba. Sus miembros estaban algo fríos, pero aún los sentía, y estaba seguro de que los podía mover, así que con lentitud llevó sus dedos a su cuello, acariciando ahí donde escocía.

– Cerrarán en poco tiempo, no te preocupes. – Alzó la vista, asustado, y ahí, a unos metros de él y sentado en una silla junto a una ventana, estaba el chico de piel pálida, cabello y ojos negros y labios gruesos y rojos. Se sonrojó, recordando de repente todo lo que había pasado y como ese hombre lo había tomado varias veces antes de caer desmayado.

– ¿Quién…? – Arrugó su expresión al intentar hablar, ya que su garganta escocía y el aire le faltaba, pero sobre todo estaba demasiado avergonzado al saberse desvirgado por ese hombre.

– No hables. – Sentenció este, poniéndose de pie y acercándose a la cama, acariciando la mejilla caliente del chico mientras se sentaba junto a él. – Veo que aún tienes suficiente sangre para sonrojarte, eso es bueno… pensé que te habías desmayado por la falta de sangre, pero ahora comprendo que estabas cansado por las veces que te hice mío anoche.

– ¿Qué… qué pasa aquí?

– Pasa, pequeño, que ahora me perteneces.

– ¿Qué…? ¿Quién… eres?

– YooChun, Park YooChun… y soy un vampiro. ¿Y tu nombre?

– Jun… JunSu…

– JunSu… JunSu eres mío ahora ¿Lo entiendes, no? Me perteneces de pies a cabeza y puedo hacer contigo lo que se me antoje…

– Entiendo.

– ¿No te opones? ¿No vas a reclamar? ¿A pelear por escapar?

– No, no tengo a donde, no tengo porqué ni por quién. Si dices que te pertenezco es porque es verdad y lo acepto.

– Maldita sea… – Iracundo YooChun se puso de pie. Por esa razón odiaba a los humanos, eran tan débiles ante sus palabras, sus encantos… el chico parecía “Idiotizado” y no tenía voluntad o conciencia plena de lo que sucedía, no había reto ni satisfacción en poseerlo si este simplemente lo aceptaba.

Salió de la habitación a vista y paciencia del chico y buscó a JaeJoong en su cuarto, encontrándolo montado sobre YunHo, pegando botes a una velocidad impresionante, mientras gemía sin recato y la más mínima vergüenza.

– ¡Yoo-YooChun! – YunHo fue el que reaccionó al verlo, cubriendo con movimientos torpes tanto su cuerpo como el cuerpo de su compañero con las sábanas de la cama. JaeJoong detuvo sus movimientos, mirando de reojo con sus pupilas encendidas en rojo como su amigo esperaba impaciente a que desmontaran la posición para poder hablar.

– ¿Qué quieres? – Consultó, sin la más mínima intensión de quitarse de su lugar, si no que volvió su vista al frente y apacible movió sus manos por el torso de su compañero, quien se había ocultado con una almohada, demasiado avergonzado para dar la cara.

– Está idiota, no quiero un humano idiota. Lo mataré.

– No lo mates… ¿Cuántas veces lo mordiste anoche?

– Cinco, tal vez seis.

– Ahí lo tienes, está lleno de veneno. El chico actuará como zombi por un par de días antes de que el veneno de tu saliva sea erradicado de su cuerpo.

– Pero YunHo no estuvo idiota ¿Por qué el chiquillo si?

– Yo mordí a YunHo una sola vez y estuvo idiota un par de horas. Tú lo mordiste seis y estará idiota un par de días. Simple. Ahora vete, estaba en medio de algo importante. – YooChun frunció el ceño y salió de la habitación dando un portazo, escuchando claramente como su amigo comenzaba a gemir y a pegar botes cuando aún le faltaban tres pasos para salir de la habitación.

– Condenado JaeJoong… – Entró de nuevo a su habitación, quedando perplejo ante la imagen que se exhibía frente a él. El chico, su presa, su idiota humano sin voluntad, estaba sentado en la cama mientras comía lo que antes le había llevado en la bandeja, se saboreaba los labios que volvían a ser rojos y un brillo de felicidad aparecía en sus ojos. Al parecer comer algo lo ponía feliz… en eso YooChun pensó que el chiquillo debía estar por poco anémico si no es que famélico tras la perdida de sangre y el no consumo de comida. – ¿Hambre?

– Mucha… esto está delicioso… – El chico se llevó una nueva porción de comida a la boca, atosigándose de curry y mezclas de verduras y masas, relamiendo sus labios cuando estos quedaban cubiertos de comida. – Que bien me siento ahora…

– Me alegro. – Volvió al lugar en el que antes había estado sentado, junto al chico y sobre el borde de la cama, y con cuidado revisó a JunSu, recorriendo con sus ojos sus facciones, buscando en sus gestos torpes algo que le indicase que tenía más conciencia que obediencia. – ¿Estás mareado? ¿Te duele algo?

– Ya no… me siento muy bien. Necesitaba comer, nada más.

– Ya veo… – Llevó sus manos a las vendas del cuello del chico y las soltó poco a poco, retirando la tela blanca para dejar expuesto su cuello tan apetitoso. Ya no había marcas en donde antes el había clavado sus dientes, no había rastro alguno de que le había pertenecido a un vampiro, nada más tenía algunas marcas moradas que fácilmente pasaban por chupones… y es que no se había aguantado las ganas de chupar ese cuello sin llegar a morderlo. – Te dejaré dormir, necesitas reponerte.

– Espera… – La mano del chico se aferró aprehensiva a su manga, jalándolo de vuelta a la cama, quedando una vez más sentado. – ¿Qué…qué harás conmigo?

– Ahora nada. Tal vez mañana te vuelva a tomar, pero ahora estás muy débil. Da igual, la verdad, morirás en poco días.

– Tómame ahora. – YooChun lo miró, dubitativo. – Tómame ahora y mañana también, incluso pasado si es que sigo vivo.

– Pero…

– Por favor…

– Estás idiota… humano… eres demasiado débil…

– No soy débil, así que podré resistir. Por favor…

– Morirás.

– Me matarás de igual forma, sea antes o después, es lo mismo.

– Bien…– Acarició con pasividad el rostro del chico antes de besarlo en los labios. Sería una perdida lamentable, pero al menos se sacaría de la cabeza al chiquillo que tanto lo hacía pensar.

Y tras pocos minutos, sin darse cuenta realmente, ya estaba desnudo y metido bajo las sábanas, acariciando ese cuerpo perfecto que se estremecía bajo su piel fría, sintiéndolo más caliente por momentos, observando azorado esas mejillas que se encendían al rojo vivo y sus labios que hinchados luchaban por buscar más aire. Y ahí lo recordó. Apenas había bebido de su sangre por la noche, se había entretenido mucho más poseyendo su cuerpo y por cada vez que alcanzó el orgasmo es que había mordido al chico, bebiendo algo de su sangre entre ronda y ronda… antes de recuperar fuerzas y embestir con rapidez como la hacía en ese momento.

Ese chico no tenía poca sangre, se atrevería a pensar que la tenía casi toda, y es que la erección que chocaba contra la suya no estaba precisamente llena de aire y la piel que se enrojecía tras lamerla con fuerza no se teñía precisamente con el juego de luces y reflejos de su habitación. El chico parecía estar en perfectas condiciones y lo comprobó cuando este, abriendo sin recato alguno sus piernas, le pidió entrar en él y hacerlo suyo una vez más, sin preparaciones o lubricantes, simplemente hizo lo que este le pedía con tanto desespero.

Su espalda se arqueaba de forma poco sana, pero el chico no parecía incómodo con la posición, si no que lo apretaba con más fuerza contra su interior al abrazarlo con sus piernas, y en medio de los movimientos echó su cabeza hacía atrás, ofrendando su cuello que ya estaba sano y listo para ser marcado otra vez. YooChun lo dudo, si bebía su sangre en ese momento el chico se moriría, pero si no lo hacía… alto… ¿Podía no hacerlo? Sacó sus colmillos, decidido, entrando con más fuerza en el cuerpo del chico para sentir el sabor de la excitación en su sangre e iba a morderlo cuando la puerta se abrió haciendo escándalo, entrando un JaeJoong en bata arrastrando consigo, y de la mano, a un avergonzado YunHo que apenas se había alcanzado a cubrir con las sábanas.

– ¡YooChun, tú…! – Gritó JaeJoong, deteniéndose al ver la situación en la que se encontraba su amigo con el humano. Sonrió, esa era una perfecta venganza. – ¿Sabes? Venía a reclamar que por tu culpa Yunnie perdió su erección, pero ahora te cabrearé hasta que pierdas la tuya.

– ¡No molestes y sal de aquí!

– ¡No~! – Canturreó y caminó campante hasta situarse junto a la cama de su amigo, quien molesto ya se había quitado del interior del sonrojado JunSu. – Hola, humanito, yo soy JaeJoong y ese sexy hombre de allá es YunHo, mi compañero ¿No crees que es lindo? Si, lo crees… pero ni se te vaya a pasar por la cabeza el ponerle un dedo encima, dejemos las cosas claras desde ahora. Si vas a vivir con nosotros YunHo queda estrictamente prohibido ¿Entendido? – Confundido JunSu buscó la mirada de YooChun, quien no hacíamos que negar con la cabeza mientras refunfuñaba algo.

– Ya te vengaste, ahora déjame tranquilo… JunSu, no le hagas caso.

– Como gustes…

– ¡Uh! ¡Que mansito lo tienes! Yunnie… ¿Por qué no eres así de mansito tú también?

– Fui así ¿no te acuerdas?

– No… ¿Me lo recuerdas? Hoy yo ordeno y tú haces. – YunHo asintió y un contento JaeJoong comenzó a salir de la habitación dando saltos, pero antes de poner un pie fuera se volteó a mirar a la pareja sobre la cama. – ¡No lo vayas a morder o se te muere el chico!

– ¡Ya vete! – Finalmente quedaron solos, JunSu sostenía contra su pecho las sábanas de la cama y YooChun con el seño fruncido y los ojos hirviendo en tojo se puso de pie, yendo sin decir nada al baño de su habitación. Salió luego de unos minutos, con el cabello mojado. Obviamente se había dado una ducha, y en completo silencio se vistió, caminando hacia la puerta de la habitación sin mirar a su presa. – JaeJoong te cuidará los días que yo esté fuera, hazle caso siempre y cuando no te ordene hacer algo relacionado con sexo. – Y sin siquiera dedicarle una mirada se perdió por la puerta.

JunSu quedó tendido en la cama, intranquilo, es que lo habían dejado a medias en ese momento. Pero estaba más cansado que con ganas de pensar en lo que sucedía, así que se quedó dormido una vez más, perdiéndose entre las estrellas que podía ver por la cortina abierta de la ventana.

– ¡YooChun! ¡YooChun, maldición! ¡Llevo días intentando localizarte! – JaeJoong se le tiró a los brazos, restregando su cara contra su pecho. YooChun se había perdido por toda una semana, cosa que nunca hacía, y pese a que JaeJoong sabía que nada le ocurriría de igual forma se preocupaba por suestazo anímico. – Y para rematarla me dejas con tu presa al cuidado… no sabes como se me antojó morderlo todos estos días.

– ¿Sigue vivo? Pensé que ya lo habías matado.

– ¡Nunca! ¡Es tu presa! Yunnie lo cuida ahora… se llevan bastante bien… ¿no crees que es perfecto? Seremos una familia muy feliz cuando lo conviertas y…

– No lo convertiré, lo mataré hoy.

– ¡No puedes!

– Si puedo, es mi presa. Y si tanto lo quieres transfórmalo tú, incluso YunHo podría hacerlo.

– Lo haría, pero aún está lleno de ti, aunque le diese toda mi sangre no pasaría nada y sabes que YunHo aún no es un vampiro maduro, no transformará a nadie si no dentro de un par de décadas.

– Entonce se muere hoy y punto, no lo quiero aquí.

– Espero que te des cuenta de tu error.

YooChun refunfuñó. Esos días fuera de la casa le había servido para pensar y las cosas las tenía claras. No podía concebir que estuviese enamorado y de ser así no se iba a arriesgar a perder a otro compañero. JunSu moriría y el estaría en paz. Un simple y limpio final.

– YunHo, vete a jugar con JaeJoong. – Sentenció, duro, entrando a su habitación dando un portazo.

– Está bien… luego hablamos, JunSu. – El chico se despidió con la mano, en lo que YunHo salía del cuarto. YooChun lo miró, molesto, buscando la mejor forma de matarlo rápidamente y de ser posible sin que el chico se diese cuenta.

– Hoy mueres. – Dijo, sabiendo que no podría ocultarle el hecho a esos ojos tan bonitos.

– ¿Me matarás? – JunSu caminó hacia el vampiro, calmado. El efecto del veneno de YooChun ya no estaba en su cuerpo, en los días con JaeJoong y YunHo había aprendido sobre vampiros y sobre YooChun, sabía lo que vendría a continuación, sabía que dolería, pero sonrió. – Hazlo, por favor…

– ¿No tienes miedo?

– Tengo más miedo de no volver a verte que a morir en tus manos, así que hazlo. Mátame.

– Tú…

– ¡Mátame! – YooChun apretó los puños antes de soltar un suspiro. Lo mataría, lo haría y no se arrepentiría. Sacó sus colmillos que brillaron bajo la luz que entraba por la ventana y tomó al chico por los hombros, quien exhibió su cuello que no dudo en morder. JunSu emitió un quejido… JunSu empalideció… JunSu estaba cayendo entre sus brazos… – Gracias… – YooChun abrió los ojos, impresionado, y quitó su colmillos de la herida de su cuello. No… no lo podía matar… ese chico…

– Me enamoró… – Mordió sus propios labios, perforando la piel, y cuando se humedecieron con su sangre besó desesperado al chico que casi muerto se abandonaba a la oscuridad. Y sonrió.

Rojos eran sus labios, rojas también sus mejillas, roja la bufanda que antes lo protegía del frío y rojo su cabello que teñido se alzaba en su cabeza queriendo desafiar a la gravedad, rojas eran las sábanas de la cama en lo poseía y rojas sus pupilas que pedían por más.

Fin.

15 comentarios:

  1. Ryo-uko11/10/2009

    ya me lo havia leido y debo decir otra vez que me en-can-to!
    me hizo recordar las cronicas de anna rice *o*

    ya quisiera yo que alguno de esos vampiritos me convirtiera *¬*

    el yoosu simpre tan lindo *o*

    y el yunjae bien pornoso XDDD como me gusta XDD

    encantador fic n.-

    ResponderEliminar
  2. Anónimo11/11/2009

    por dios adoro lashistorias de vapis me encantoooo y encima un yoosu que mas pedir

    ResponderEliminar
  3. Si, a mi tambien me recordó en algo las crónicas de Anita arroz xD en especial la parte de tomar compañeros, me recuerda a Lui y Lestat *--*

    A mi realmente me gusto!
    Gracias por compartirlo! ^^

    ResponderEliminar
  4. waa
    siempre me encantaron los vampiros
    siempre en carnaval me disfrazaba de eso
    y pues imaginarme a dbsk de vampiros mmm...
    yo dejaria q me mordieran asta saciarse
    incluyendo si quisieran matarme

    ResponderEliminar
  5. ¬¬ quiero masss!! T___T

    ResponderEliminar
  6. no podrias hacer simplemente un capitulo más? ;3; solo uno? u3ú??
    sta bien.. otros dos más[?]
    si? xD

    ResponderEliminar
  7. =O ammm creo q cmo el resto pido x lo menos un cap más!! <.<
    m dejo babeando, n serio!!! *¬*
    amo los vampiros xD
    i micky cmo vampiro es como un sueño hecho realidad....
    o x lo menos io alucino eso jaaaa!! xD
    no c tu pro n el prox cap (si lo haces)
    seria interesante (para mi :3)
    q incluyas a un hombre lobo... (*.*pnsando en taylor <D)
    jajajaaj aitt serio solo eso i asi moriria n paz
    juaaaa <.<

    ResponderEliminar
  8. xDD ya lo lei... como... 20 veces? o mas xD y no me canso xD
    aunqe seria lindo qe pusieras otro capi más <3
    pleasee~~

    ResponderEliminar
  9. Anónimo1/02/2011

    yunho era el uke? guacala...... ese papel le queda a jae xD

    ResponderEliminar
  10. carotonkis2/05/2011

    ooo por dios
    a micky si que le queda el papel de ser vampiro *O* me encanto este fic y mas porque la mayoria eran vampiros aaaa y lo mejor de todo es que al final no lo puedo matar x3
    vaya me gusto mucho ^^ no vendria mal una pequeña continuacion ne?

    ResponderEliminar
  11. Nyu-chan6/28/2011

    lindo!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!.............................. toy tan feliz que comienzo a saltar en un pie XDDDD

    mis dos obseciones juntas DBSK y vampiros XDDDDDDDDDD

    ResponderEliminar
  12. me encanto el papel jae... jajaja como me rei con ese jae tan travieso... me encanto el yoosu y el yunjae... me mori de risa cuando jae dijo "Hola, humanito, yo soy JaeJoong y ese sexy hombre de allá es YunHo, mi compañero ¿No crees que es lindo? Si, lo crees… pero ni se te vaya a pasar por la cabeza el ponerle un dedo encima, dejemos las cosas claras desde ahora. Si vas a vivir con nosotros YunHo queda estrictamente prohibido ¿Entendido?" jajajaaj que divino

    ResponderEliminar
  13. OMO!!! lo convirtio!!! q lindo!!! yo kiero mas!!!! T^T

    ResponderEliminar
  14. Yakuzokuny1/29/2015

    Aaayyyy que lindo te quedoooo Diosss que vampirooo tan woooo y ese endemoniado jae jajja parecia enfermero jijii Yooochun.que sexyyyyy¡¡¡¡

    ResponderEliminar
  15. Yakuzokuny1/29/2015

    Sabes que por que no lo haces three shot y en una de esas nos cuantas como conocio y que onda con changmin? En.serio comi lo deja siiiii nomas

    ResponderEliminar

Deja tu comentario \(*O*)/ ♥ ♥
o más bien... deja tus pensamientos pervertidos grabados en esta entrada XD