Cautivo - Cap 5

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Días, semanas, meses…

Las cosas no han cambiado mucho. Jaejoong sigue igual, algunas veces me odia y me quiere, otras veces simplemente… Está ahí. Cómo me gustaría volver el tiempo atrás, a ésa época en la que simplemente lo observaba de lejos; su sonrisa, la forma en la que cubría su boca al reír, como sus ojos se curvaban levemente, la perfección de sus facciones… Todo eso me cautivó desde el primer momento. Sé que no soy una buena persona por las cosas que he hecho. ¿En qué estaba pensando? Las cosas no salieron bien. Nunca debí traerlo conmigo. Nunca debí cuidar de él, preocuparme por él, gustar de él. Un joven estudiante, capaz de poder triunfar académica y laboralmente, con una vida social bastante sana y rodeado de buenos amigos ha sido reducido a un simple prisionero.

Me arrepiento de todo y más. Pedirle perdón de forma incesante no mejorará nada. Nada está bien… No estamos bien. ÉL no está bien.

Jaejoong, lo siento.

Se está cansando de vivir encerrado y los pequeños viajes que hacemos por el terreno no sirven de mucho, sólo de vez en cuando se muestra interesado en la naturaleza a su alrededor. Como no siempre afuera le recomendé que hiciera ejercicio dentro de la casa, no se rehusó a la idea y desde entonces tiene más fuerza en los brazos y las piernas; gasta mucha energía, por consiguiente, come más. Eso me conviene, ya no tengo que forzarlo o amenazarlo para que coma apenas unas cucharadas más. Aunque sabe cocinar son contadas las veces que lo ha hecho y la mayoría de las veces se niega a hacerlo, me trata como si fuera algún tipo de parásito que sólo vive para él. Quizás eso soy…

Prefiero mil veces que me ignore a que me dirija esas miradas de desprecio total. Me lastima su rechazo, pero aún así, intento seguir a su lado.

El sexo es algo casi cotidiano y más aún ahora, es la única forma en la que me siento cercano a él. En estos últimos meses se ha vuelto casi un experto, sabe cómo seducirme y volverme loco, dónde tocar, dónde lamer; cualquier rastro de inocencia ya no existe en él.

Ahora mismo está en la sala, sentado en el sillón más cómodo, mirando de forma desinteresada una revista; la luz del sol que choca contra su piel lo hace ver aún más etéreo y divino. Lo observo desde el pasillo sin acercarme y ni siquiera me hace caso, sigue “concentrado” en su revista. La camisilla que lleva es vieja y semitransparente, puedo notar sus tetillas bajo la tela. Los shorts negros de algodón se pegan a sus muslos como una segunda piel, bien podrían ser bóxers. Se mueve y abre más las piernas revelando más piel. Ya no puedo más. Me acerco a él, rogando, arrastrándome, si tan sólo supiera lo que causa en mí.

Beso su tobillo desnudo y reparto besos por sus piernas hasta llegar a los muslos.

—Basta… No quiero.

No me importa lo que está diciendo, sólo quiero sentir su piel bajo mis manos. Le acaricio los muslos suavemente, parece no importarle y sigue leyendo su revista. Lo miro y comienzo a besarle el cuello, se queja y se cubre con la mano el área enrojecida de una marca que le dejé hace unos días.

—Ya basta, vete…

Arrojó la revista lejos y se echó por completo en el sillón, sus piernas colgaban a un lado, su cabeza quedó apoyada contra un suave almohadón. Volví a ignorarlo y me acerqué otra vez a llenarlo de besos, pero no le agradó la idea y me apartó bruscamente.

—Ya… — hace una mueca, frunce el ceño.

Sus labios se ven demasiado apetitosos. Maldigo al estúpido sillón, es demasiado pequeño y no cabemos los dos. Me paro y sacudo el frente de mis jeans mientras lo miro con vehemencia. Sin previo aviso lo cargo sobre mi hombro y lo llevo escaleras arriba, hasta mi habitación.

Lo arrojo a la cama y cierro la puerta. No me gusta como se está comportando. Me arde el lado del hombro donde acaba de hundir sus dientes. Está extremadamente fuerte, quedó comprobado cuando al subir las escaleras casi escapa de mi agarre. Mierda.

— ¡Mira! — señalo mi hombro, estoy realmente molesto. Se encoge un poco al escuchar mi tono de voz y trato de controlarme— ¿Por qué eres así? Yo realmente intento… ¿Acaso no te lleno de regalos y cualquier otra cosa que quieras? ¡Prácticamente vivo para tus caprichos! Y lo único que haces es rechazarme una y otra vez.

—¡¿Qué esperabas?! Te odio tanto… Odio ésta vida. ¡¿Por qué no me matas de una buena vez?!

—No te atrevas a decir eso otra vez.— le advierto sólo una vez y me acerco a la cama mientras aflojo mi cinturón. Parece sorprendido por la acción y rápidamente desvía la mirada hacia otro lado, se muerde el labio inferior. Interesante, sospecho que le gusta cuando me pongo todo dominante.

Me detengo al borde de la cama y le ordeno que venga a desvestirme porque estoy muy cansado y pelear con él no me agrada para nada, comienzo a sentir un dolor de cabeza inminente. Se acerca a mí y hace lo que le digo sin ganas, hasta rueda los ojos cuando le advierto que lo haga bien. Cuando retira mi camisa pasa sus dedos por los músculos de mi abdomen, admirándolos por un rato y prosigue con los pantalones. Me deja en bóxer y mira su premio y luego me mira; ni pensarlo, no se lo daré, estoy demasiado cansado. Con un gesto le indico que vuelva a su lugar en la cama y me uno a él.

Parece ser que los únicos momentos de tranquilidad los tenemos en la cama. Bueno, eso cuando no…

—Cálmate, tu vida no es tan mala. ¿Quieres salir a pasear hoy?—lo acerco a mi pecho dónde se acomoda sin chistar y asiente—Bien.

Cierro los ojos. Espero que la migraña me deje descansar. Jaejoong también debería…

—Mañana es tu cumpleaños—susurra, hace pequeños círculos con su mano en mi abdomen.

—Hmm… ¿Quién te lo dijo?

—Typhoonnie.

Sonrío y abro los ojos, lo miro—¿En serio? ¿No será que por si acaso rebuscaste entre mis cosas?

—Nop, fue Typhoonnie.

—Seguro.

—Hace 6 meses estoy aquí.

Lo abrazo más y vuelvo a cerrar los ojos.

—Bien, no eres tan tonto como pensaba. Te sirvieron de algo las revistas…

—¡No seas malo!—imagino que tiene el ceño fruncido y las mejillas hinchadas, llenas de aire.

—Y tú deja de comportarte como un…

—¿Cómo un qué?

—Nada.

Estaba listo para dormir cuando siento su respiración contra mis labios, y luego sus labios presionándose contra los míos. No puedo evitar pensar que esto es raro. Él nunca inicia los besos. Aún así, me dejo llevar y correspondo el beso. Se cansa y deja que lo guíe. Ah, es tan haragán… Se mueve un poco incómodo por la posición y se sube sobre mí, lo abrazo por las caderas y luego le acaricio toda la espalda hasta posar mis manos sobre sus caderas. Parte sus labios ávido de hacer el beso más profundo y no le niego nada; nuestras lenguas se encuentran y se estremece, gime bajito entre cada beso.

De un momento a otro los dos estamos desnudos. ¿Cómo pasó? Esto es demasiado raro, Jaejoong nunca se comporto así tan… Se presiona contra mí, oh Dios. Frota ambos miembros creando una rica fricción y me separo un poco de él sólo para admirarlo. Pupilas dilatadas, mejillas sonrojadas por la intensidad de las emociones, labios rojos e hinchados a causa de los besos. Es tan hermoso.

—Yun…—jadea—Yunho…

—¿Qué?—susurro de igual manera—Dime, ¿qué es lo que quieres?

—Quiero…—se muerde el labio inferior y mueve más sus caderas. Dios, no puedo pensar bien. Le agarro de las caderas con intenciones de cambiar de posición y ponerlo debajo de mí pero niega con la cabeza.—Quiero montarte…

Esto… Aunque disfruto mucho ver a Jaejoong montarme él usualmente se niega porque se le cansan las piernas y luego se queja de que al día siguiente no podrá caminar; ¿Pero cómo voy a estar pensando en estas cosas? Tengo a un Jaejoong deseoso sentado sobre mis piernas… ¡De vez en cuando es bueno dejar de preocuparse tanto, Jung Yunho!

Posiciona mi miembro cerca de su entrada y gruño placenteramente.

—Espera… Necesito prepararte…

—No es necesario—frota mi miembro entre sus nalgas con intención de distraerme.

—Ni lo pienses… Jae… —jadeo y me incorporo un poco para detenerlo. Pero está decidido y de un momento a otro se sienta por completo sobre mi miembro; gimo gravemente, sus paredes calientes y húmedas aprietan mi miembro de una forma demasiado placentera.

Respira de forma agitada e intenta acostumbrarse a mi tamaño antes de comenzar a moverse arriba y abajo. Está tan…

—Mierda, no… Estás demasiado estrecho. Dios santo… —susurro entre jadeos y lo ayudo moviendo mis caderas al mismo tiempo.

—Ese… no… es mi nombre… tonto… —gime y comienza a moverse más rápido. Acerco su cuerpo al mío y de forma automática envuelve sus brazos alrededor de mis hombros, pegando nuestros cuerpos, sin dejar ningún espacio entre nosotros; su miembro se frota contra mi abdomen con cada uno de sus movimientos y me gime al oído.

—Jae… —busco sus labios y lo beso de forma ansiosa, hambrienta; nuestras lenguas se enredan dentro y fuera de nuestras bocas en un beso algo torpe. Acepto gustoso todos sus gemidos en mi boca, sólo me encienden aún más.

Lo echo en su espalda y me mira seductoramente, su lengua se asoma entre sus labios y vuelvo a atacarlo, besándolo hasta dejarlo sin aire. Mis embestidas son rápidas y fuertes, golpeo con certeza su próstata robándole más gemidos y jadeos; sus piernas se envuelven en mis caderas, buscando más contacto y embisto más fuerte.

—Yun… ah… Yunho… —se aferra a mis hombros y esconde su rostro contra mi cuello, de esa forma también intenta amortiguar los gemidos, pero los escucho con más claridad. La cama comienza a moverse a causa de la fuerza de mis embestidas y se muerde el labio tratando de controlar sus gemidos.

—Tan estrecho… —le susurro al oído— tan rico… mi Jaejoong…—sigo susurrándole cosas eróticas al oído, él intenta responder con incoherencias y se estremece de placer.—¿Se siente bien, hmm?

—Hmm… —busca mis labios y volvemos a besarnos. Baja una mano hasta su miembro y la aparto antes de que pueda tocarlo—Siempre… celoso… de la mano… —jadea mirándome.

Sólo gruño en respuesta y comienzo a masturbarlo al mismo tiempo de las embestidas. Su rostro lleno de placer, la forma en la que su espalda se curva con cada oleada de placer, como gime mi nombre… Intento memorizar todo eso. Está cerca del clímax y yo también. Con un último gemido que escapa de sus labios se viene, eso y sus paredes apretándose alrededor de mi miembro, es suficiente para que me venga dentro de él. Lo miro respirando agitadamente y miles de emociones pasan por sus ojos; siento la necesidad de abrazarlo y besarlo, decirle que soy un tonto, que se vaya, que no lo merezco… Pero no me resuelvo a hacerlo.
Salgo de él y me echo a su lado, intento atraerlo hacia mi cuerpo pero se voltea dándome la espalda.

—Quiero darme un baño… —susurra—Pero no tengo fuerza en las piernas.

—¿Sí? Pero tú escogiste…

—Lo sé.

No agrega nada más. Cierro los ojos y logro descansar. Una hora después, cuando despierto, su lado de la cama está vacío y frío. Me incorporo alarmado y escucho el sonido del agua corriendo en el baño, menos mal… Vuelvo a acostarme e intento relajarme. Me ducharé después de él, saldremos un rato a pasear… Con suerte lograré decirle todo lo que siento aunque será en vano.


Dejamos la casa cuando ya está oscureciendo. Como es usual en él, después de tener sexo, su rechazo hacia mí está mil veces potenciado. Dijo que me odiaba y que odiaba salir a pasear… Bueno, dijo muchas cosas crueles. Ahora cada vez que paseamos por el bosque lo esposo y lo mantengo cerca de mí en todo momento. Sé que las esposas lastiman sus muñecas pero si no lo tengo así es capaz de cualquier cosa.

—Yunho, estoy cansado, vamos a sentarnos aquí…

Me senté a su lado. Está callado… Me pregunto si es el momento para…

—¿De dónde sacaste la casa?

—Está claro que el terreno es mío… —agarro un palo y comienzo a garabatear en el suelo.

—Hmm… Sí.

Se queja de que le duelen demasiado las muñecas entonces le saco las esposas.

—Escucha, Jaejoong…

Se para y en cuestión de segundos está frente a mí. No entiendo lo que está pasando hasta que recibo una patada en el rostro, dejándome momentáneamente mareado, cuando reacciono, él ya se encuentra a metros de mí.

—No…

Corro detrás de él con la esperanza de poder atraparlo. La desesperación hace que resbale con el barro y sigo perdiéndolo de vista. El corazón me late a mil por segundo, tengo demasiado miedo. Se detiene a unos cuantos metros de mí, escucho el río, está parado al borde del acantilado.

—Jae… Ven…

—¡No! ¡No te acerques!

—Jaejoong, por favor…

Respira agitadamente y da unos pasos atrás, el suelo cede bajo su peso y cae. Llego a tiempo y logro sujetarlo de una muñeca, cuando me mira sólo logro esbozar una pequeña sonrisa. Sus ojos se humedecen y le tiembla el labio inferior.

—No… me dejes caer…

Eso intento. Pero él se va resbalando lentamente de mi mano, el peso es demasiado. Y luego… No puedo más y cae hacia el río. Su figura va desapareciendo hasta que el río se lo traga. Me quedo en estado de shock. Todavía no puedo creer lo que acaba de pasar… ¿Qué sucedió? Jaejoong ya no está más, Jaejoongie… él…

Lo busco, intento encontrarlo por horas. Nada. La desesperación y la frustración sacan lo peor de mí. Regreso a la casa. No, no puedo. Todo me recuerda a él, TODO. No pudo haber muerto. No, no es posible. Alguien lo encontrará. Alguien más cuidará de él. Estará bien.

Concéntrate, Yunho. Si lo llegan a encontrar existen muchas posibilidades. Demasiadas. Me juego por la más probable y agarro las llaves de mi motocicleta. Tengo algunas cosas que solucionar, después volveré por mis cosas y por Typhoon.

Demonios. Mientras más me alejo de la casa la humedad en mis ojos se hace más notorias, hasta que siento las gruesas lágrimas rodar por mis mejillas.

2 comentarios:

  1. Jae logro escaparse. Pobre Yunho sufre por la perdida de su Jae, ahoda haber cuales son las consecuencias de esto...
    Gracias!

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  2. Oh my god sun!! Jaejoong se escapó!! Sólo espero que no haya muerto! Ay yunnie pobre de ti y de tus lágrimas... Pero esto tenía que pasar... Pufff! Que intenso!!

    Gracias por su trabajo :)

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