Existencias Entrelazadas. Cap. Especial 3

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“Vida Anterior”

No recuerdo nada de mi vida pasada, tengo 16 años de edad según me han dicho los superiores, nunca he salido de estas cuatro poderes que llamo habitación, no sé si llevo bien la cuenta pero llevo aquí un año, con dos meses y cuatro días. Es trauman te no recordar nada, el único recuerdo que tengo es el de un joven al cual abrazo cariñosamente pero no puedo ver su rostro, al recordar siento un vacío en mi pequeño que me hace llorar.

-De nuevo llorando como niña- se escucha la voz de uno de mis superiores.
-Cuanto veces te he dicho que no debes lloriquear, acaso no eres un hombre-

Y de nuevo los golpes en mi cuerpo, que acaso no se cansa de torturarme, desde que llegue a este lugar ese hombro me ha golpeado cada vez que me muestro débil o sensible delante de él.

-No puedes seguir así, acaso no entiendes, eres una criatura sin sentimientos y una de las criaturas más temidas, así que compórtate como tal o ¿quieres que te siga torturando?- pregunto con esa sonrisa que me causa miedo
-No señor…- respondo bajando la mirada
-Levanta la cabeza y respóndeme como hombre-

Me tomo de la barbilla fuertemente levantando mi rostro para que lo vea. Esos ojos de color borgoña me causan miedo que mi cuerpo asustado, no pude evitar eso.

-Con tigo no se puede mocoso, pero metete esto en la cabeza mientras no te comportes como uno de nosotros no saldrá de aquí-

Y sin previo aviso golpeo mi estómago tirándome al suelo dejándome sin aire, me doblo de dolor, llorando silenciosamente tratando de volver a llenar mis pulmones.

-No sé por qué el señor te quiere aquí, si estuviera en su lugar yo ya te hubiera matado- dijo saliendo de la habitación

Como puedo me siento en el piso abrazando mis piernas y llorando lo más bajo que puedo, si esto sigue así no podre resistirlo, en algo estaba de acuerdo con ese sujeto. Prefería estar muerto a pasar por todo esto.
Escuche la puerta abrirse una vez más e inconscientemente mi cuerpo empezó a temblar una vez más, me aferre más fuertemente a mis piernas.


-¿Jae que te pasó?-

Esa voz solo puede ser de una persona, levante mi vista y ahí estaba ese chico viéndome.

-Chunnie…- grite y me lance hacia el para abrazarlo.

YooChun era un chico mayor que yo, era el único que cuidaba de mí, con el único que contaba en este oscuro lugar. Lo había conocido un día después de mi llegada a este lugar, él se acercó y acaricio mi cabello susurrándome “todo estará bien”, desde ese di amos habíamos hecho buenos amigos.

-¿Te volvió a golpear verdad?- hablo molesto

Yo solo asentí abrazándome más a su cuerpo.

-Tú tienes la culpa, por tu forma de actuar con los demás eres demasiado dulce y débil, JaeJoong debes ser más frio-
-Pero Chunnie… yo no puedo ser así, no va conmigo- murmure
-Jae, por tu bien hazme caso si- suspiro frustrado
-No quiero ser así, no quiero lastimarlos con mi actitud- lo mire con una mueca
-Si en estos momentos ese viejo viera tu mueca de angelito ten por seguro que ya te hubiera rompido la boca o peor- me alejo de él serrando los ojos
-¿Qué voy a hacer contigo Jae?-
- Quererme, cuidarme y alimentarme- sonreí
-Ni que fueras mi mascota- abre los ojos con una sonrisa
-No lo soy, pero aun así tú me has dicho que parezco un lindo gatito abandonado en un agujero oscuro, así que aliméntame y mímame-
-Está bien pero con una condición-
-¿Cuál Chunnie?- pregunte emocionado
-Que te comportes como debe ser…- me iba a negar pero me tapo la boca
-Solo podrás ser dulce, amigable, amoroso como eres frente a mí y a solas, déjalo o tómalo, pero si lo dejas juro que ya no vendré a verte- amenazo

Lo mire con un puchero, pero sabía que YooChun siempre cumplía con sus amenazas y eso lo había aprendido a la mala.

-Está bien Chunnie, acepto tu condición, pero debes enseñarme a ser como tu oki- sonreí como un niño
-Ok te enseñare cómo comportarte en este mundo-

Alegre corrí a donde estaba la pequeña sala sentándome en el suelo frente de uno de los sofás esperando a que YooChun tomara asiento y empezara a explicarme.

Pasaron 25 días después de aquello y siempre que estaba frente a ese viejo me comportaba como YooChun me había enseñado, frio y distante sin tomarle importancia a sus palabras, pero cuando él se iba, relajaba mi cuerpo y esos molestos temblores aparecían y las lágrimas corrían por mis mejillas, pero no pasaba mucho tiempo cuando YooChun entraba y corría abrazarlo para desahogar todos mis medios.

-Jae te tengo una noticia- entro YooChun con una sonrisa

Deje a un lado el libro que me había dado para que entendiera lo que era.

-¿Cuál Chunnie?- me incorpore alegremente
-Hable con mi padre y al parecer te dejara salir de esta habitación para que conozcas el mundo donde vivimos-
-Es enserio…-

Asintió, y yo empecé a brincar por toda la habitación como niño, por fin podría conocer lo que había fuera de estas paredes y conocer el motivo por el cual todos ellos me decían que tenía que ser frio y sin sentimientos, aunque estos últimos días que había leído el libro de YooChun, me daban una idea de lo que éramos ya que en el venían historias de criaturas malévolas que hacían que las personas cayeran en sus tentaciones para ir a un lugar llamado inframundo el cual era custodiado por estas criaturas haciendo que las almas vivieran lo peor de sus vidas pasadas. Si estaba en lo correcto y nosotros éramos esas criaturas me hacían sentir mal, yo no quería lastimar a las personas, eso no era correcto, así que yo no lo haría primero prefería morir que lastimas a alguien más.

-Jae mañana vendré temprano para empezar con nuestro recorrido por los territorios de mi padre, está bien- hablo YooChun sacándome de mis pensamientos
-Perfecto Chunnie, muero de ansias- dije emocionado

Me despedí de YooChun como todos los días, con un beso en su mejilla a lo cual él se molestaba y me daba un pequeño golpe en el hombro.

Estaba ansioso, camine, brinque, rodee y hasta hable con mi propio reflejo para que el tiempo pasara más rápido, la verdad nunca sabia cuando terminaba o empezaba el día así que no sabía en qué momento llegaría YooChun.

Estaba recostado en mi cama cuando la puerta se abrió, salte de ella y corrí emocionado.

-Chunnie que bien que haigas llegado, estoy ansioso por conocer este lugar- grite emocionado

Pero al llegar a la puerta me pare en seco ya que YooChun no era el que había entrado si no ese hombre que me torturaba.

-¿Chunnie?... así te refieres al hijo de nuestro amo- grito furioso
-Y que con esa cara de ángel, pensé que ya habías entendido como comportarte, pero lo que veo es que solo fingías y eso me parece una falta de respeto y eso mérese un castigo-

Camino hacia mí y me tomo de los hombros tirándome agresivamente contra la cama, me quede paralizado mirándolo con temor.

-Te quitare toda la pureza que tienes mocoso estúpido- dijo

Se subió sobre mi tomando mis manos poniéndolas sobre mi cabeza, con sus piernas inmovilizo las mías y empezó a besarme salvajemente mientras con su mano otra mano acariciaba mi cuerpo. No sabía qué hacer, no me gustaba lo que estaba haciendo, trate de zafarme pero no podía ese hombre era más fuerte que yo.

No sé cómo y de donde saco el lazo con el que me ato las manos hacia la cabecera de la cama, ya con sus manos libres desgarro mis ropas salvajemente dejándome desnudo, me miro extrañamente re lambiendo sus labios y sin titubear empezó a besar todo mi cuerpo, sentía su lengua mojar todo mi ser, mordía, chupaba y lambia cada rincón de mi cuerpo haciéndome sentir mal. Luche contra el lazo pero no cedía, mis muñecas estaban doliendo demasiado, grite lo más fuerte que pude pero él me golpeó y me mando a callar amenazándome con golpearme mas fuerte si seguía gritando, llore de impotencia este hombre estaba disfrutando de mi cuerpo mientras yo sufría, este hombre gozaba de mi sufrimiento y dolor.

Tomo mi miembro entre sus manos y empezó a acariciarlo, yo quería le suplique porque lo dejara pero este reía más fuerte, serré mis ojos quería morir, quería que YooChun apareciera y me rescatara pero no él no llegaba y yo solo podía llorar.

“Nadie nos separara”

Una voz hizo eco en mi cabeza, y el recuerdo de ese chico se presentó su recuerdo abraso todo mi ser y una vez más esa voz se dejó escuchar en mi cabeza “Jae te prometo que nadie nos separara”

Y un extraño calor recorrió mi cuerpo, abrí los ojos y mire a ese hombre acariciar mi cuerpo y un odio creció dentro de mí, utiliza todas mis fuerzas y rompí el lazo con el que mantenía mis manos sujetadas, lo tome de los hombros y lo avente lo más lejos de mí, el me miro sorprendido.

-No me vuelvas a tocar-
Me levante y camine hacia el mirándolo con rabia.
-El pequeño mocoso se va a defender- hablo maliciosamente

Se levantó y quiso golpearme pero detuve su mano aventándolo fuertemente, callo de nuevo en el piso y me puse sobre él, lo golpee asta mas no poder, todo su cuerpo estaba lleno de sangre y aun así el reía lo cual me causaba más furia.

-Maldito te matare, lo juro- grite enfadado
Estaba a punto de golpearlo nuevamente para terminar con su existencia pero alguien me detuvo y me separo de él.
-Suéltame quiero matarlo, se merece morir-
-Jae, detente sé que lo merece pero no es el momento-

YooChun me sostuvo entre sus manos, pero este odio no me dejaba

-No querían que me volviera como ustedes, pues felicidades lo han logrado, ahora aténganse a las consecuencias-

Me zafe de sus brazos y tome mi ropa, los mire una vez más.

-Largo de aquí los dos o juro que ninguno saldrá vivo- amenacé

Y ahora comprendo lo que soy…
Soy un demonio…
Un ser que hace que la vida de los demás sea horrible…
Una criatura que vive de odio y para hacer maldades…
Y todo lo que una vez fui, iba desapareciendo poco a poco…

Salí de la habitación como lo habían prometido, conocí el inframundo de pies a cabeza, me aleje de todo aquellas criaturas y cada vez que tenía un roce con alguno de ellos no detenía mis actos y les dejaba bien claro que no volviera ni siquiera a mirarme, ganándome la reputación del demonio maldito, todo aquel que se me acercaba terminaba mal, esto ayudo a ganarme la confianza del señor del inframundo y ganarme el puesto de cuidador de las puertas de la entrada al infierno.

YooChun era el único que me dirigía la palabra y el único que conocía mi lado amable, a pesar de todo aun podía comportarme de esa manera ante él, pero siendo el hijo del señor su tiempo con migo era limitado así que no nos veíamos muy seguido pero aun así sabía que alguien en este mundo me conocía como era en verdad.

Ya han pasado años, siglos, décadas la verdad no sé muy bien cuanto tiempo ha pasado pero aun así el recuerdo de aquel chico que me salvo de ese hombre sigue en mi mente como el tesoro más preciado que tengo y sé que algún día lo encontrare y mi pasado se aclarara para mi…

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