Cautivo - Cap 6

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Perdido y encontrado.

Desperté sobresaltado y más que nada, aterrado; la escena no se dejaba de repetir en mi mente, me torturaba. Jaejoong. Río. Caída. Nada… Vacío. Aparté las sábanas que se enredaban en mis piernas y me senté al borde de la cama. Todo está bien, no pierdas la cordura, Yunho. Jaejoong está bien. Fue sólo una pesadilla. Todo está bien, todo está bien, todo está bien. Escondí el rostro entre mis manos, me sentía tan cansado y… simplemente hastiado de toda la situación. Todo fue una pesadilla, ¿verdad?

No.

Jaejoong no estaba en su lado de la cama, tampoco en el baño; abajo, en la sala, la cocina, nada. Afuera… No tenía sentido buscarlo afuera. Recorrí toda la casa buscándolo, quizás sólo jugaba conmigo como siempre hacía, quizás sólo… La superficie fría de la puerta principal contra mi frente me recordaba que todo era real y que Jaejoong se había ido.

Era la segunda vez que me sentía tan derrotado. La primera vez fue cuando acepté que Jaejoong me había cautivado por completo.


X

—Lo encontré. Blanquito, cabello castaño, ojos grandes, ¿verdad?

—¿Qué? ¿Dónde?

—Hyung, ¿vas a venir por él sí o no?

X

A decir verdad tenía esperanza de que alguien lo encontrara, cualquiera menos Changmin. No sé si estar agradecido o no porque ahora todo parece un problema del que no me libraré fácilmente; ha llegado la hora de tomar una decisión decisiva.

Changmin me dijo que lo encontró inconsciente a un costado del camino que llevaba al pueblo más cercano; supongo que Jaejoong despertó, caminó por todo el bosque hasta llegar a lo más parecido a una senda y de ahí llegó a parar cerca de la carretera, pero lo bastante lejos como para que nadie más lo encontrara. No sufrió heridas graves, gracias a Dios, y esas pequeñas cicatrices sanarán con el tiempo.

No lo llevamos a casa, en vez de eso, rentamos una cabaña donde algunos turistas suelen hospedarse. Escogimos la más grande y alejada de las demás en lo posible; la amable dueña pareció sospechar algo y preguntó a Changmin si a su novio le gustaría ayuda con el equipaje, a lo que él se negó rotundamente. No puedo expresar con palabras la mueca de disgusto de Changmin al contarme lo ocurrido, estaba tan furioso, para mí fue de lo más divertido.

Mientras él preparaba la zona dónde cuidaríamos de Jaejoong, yo fui a por él, se encontraba profundamente dormido en el asiento trasero de la camioneta de Changmin. Por medidas de seguridad preparé una buena dosis de somníferos y otras drogas, no queríamos armar un escándalo, aunque sería improbable que alguien nos escuchara, los vecinos más cercanos estaban bastante lejos. Cargué a Jaejoong cuidadosamente en mis brazos, como un novio carga a su novia la noche de bodas, y volví a la cabaña.

—Está todo listo—dijo Changmin señalando la cama matrimonial dónde Jaejoong descansaría por los siguientes días. Ahora entiendo por qué la señora pensó que Changmin y yo somos pareja.

Mi Jaejoong era tan frágil en mis brazos, tenía miedo de romperlo en dos si hacía cualquier movimiento brusco; lo dejé en el colchón suavemente y lo admiré por un momento. Changmin interrumpió mi momento al preguntar si necesitaría las medicinas que estaban en la camioneta, le dije que sí, parecía que Jaejoong tenía fiebre y quería encargarme de eso de inmediato.

Al día siguiente Jaejoong despertó en un estado totalmente afiebrado, estoy seguro que ahora podría llegar a pensar que todo fue un sueño, que yo no estaba a su lado. Pero no quiero marcharme sin estar seguro de que se encuentra bien, saludable al fin. Después de asegurarme de inyectarle un antifebril fui junto a Changmin a la sala.

—He estado demasiado ocupado con él que ni siquiera he tenido tiempo de agradecerte apropiadamente.

—No te preocupes, hyung.

—¿Qué hacías viniendo hacia aquí?

—Estaba claro que no podía dejarte solo, eras capaz de cometer cualquier tontería, sé lo mucho que te importa. Ese día en el bar, si no estaba contigo…

—Lo sé, no me lo recuerdes… —le dije rápidamente, sinceramente no quería recordar nada referente a ESE día.

—A punto de tener un coma alcohólico… Irresponsable… —murmuraba Changmin entre dientes—Tienes suerte de que sea tu amigo y no uno de esos tus socios…

—Sé lo mucho que te importo, Changmin—dije intentando sonreír—Y estoy más que agradecido. Respecto a las medicinas…

—No importa, sabes que soy tu proveedor oficial—dijo todo orgulloso. De cierta forma también me sentí orgulloso de él, ayudándome así sin más, es como un hijo para mí. Creo que los valores que tengo considerados como buenos necesitan una revisión.

—Estará mejor mañana, ya puedes irte si quieres.

—¿Eh?—rió— ¿Quién es el estudiante de medicina aquí, eh?—pareció pensarlo por un momento y luego siguió—¿Estás seguro que estarán bien?

—Sí, sé lo que hago, Changmin.

Lo acompañé hasta la puerta aunque sin muchas ganas, que Changmin se fuera sólo haría toda la situación aún más real, otra vez me quedaría solo con Jaejoong. Intenté retenerlo un poco más y le pregunté sobre sus estudios; ¿Ya se había decidido por alguna especialización? Dijo que lo haría en Japón, tenía esperanzas de ingresar a la Todai. Oh, bueno, me desanimé un poco al escuchar eso, mi hijo ya era un adulto totalmente independiente. Abrió la puerta de su camioneta y se detuvo un momento para despedirse agitando una mano en mi dirección, devolví el gesto y sonrió.

—Hyung, sabes… Es más hermoso de lo que dijiste.

—¿En serio?—pregunté de cierta forma divertido, Changmin no era de los tipos que apreciaban la belleza masculina.

—Creo que deberías quedártelo.

Sólo cuando vi desaparecer la camioneta de Changmin al horizonte fue que las palabras dejaron de resonar en mi cabeza. No, no podía quedármelo. Mi decisión estaba tomada. Mañana en la mañana, ya no estaría a su lado.

X

Querido Jaejoong,

Si estás leyendo esto, y Dios, espero que la leas, significa que has despertado y ahora estás libre. ¿Alguna vez pensaste que las cosas resultarían así? Admito que yo sí; muchas veces contemplé la idea de dejarte ir, a mi lado sólo parecías sumido en la desgracia, verte así me desgarraba el alma de tal forma que no tuve otra opción. Sin embargo, nunca tuve el valor suficiente como para decidirme a liberarte. Soy un bastardo egoísta, creo que ya lo sabrás a esta altura del campeonato.

Ese día, ese horrible día, tuve tanto miedo de perderte y estaba seguro de haberlo hecho… Al verte caer sentí como todo mi mundo se derrumbaba, te había perdido al fin. Me dije a mí mismo que sería mejor morir a vivir sin ti. Tenía mi arma lista, estaba a punto de dispararme un tiro en la sien cuando recibí la llamada de alguien y desde ese momento, todo pareció surreal. Estabas vivo, y pronto estarías sano gracias a los cuidados de nuestro Changmin; la felicidad me inundó por completo, ni siquiera puedo expresar con palabras lo aliviado que me sentía. Intenté suprimir esos sentimientos y fui a ver el estado en el que te encontrabas. Jaejoong, nunca lo expresé abiertamente pero me importas, mucho.

Sé que mis métodos no fueron los mejores y lo siento tanto… Lo que había comenzado como un simple trabajo pronto se salió de mis manos; no tienes idea de cuántas cosas han pasado y me siento un completo bastardo por retenerte de una forma tan vil. Espero que entiendas, yo… Fui completamente cautivado por ti.

Jaejoong, te amo. Te amo demasiado. Te lo confieso ahora porque soy un idiota y no te merezco; sé que me repudias, es más que obvio. Todas esas veces que hacíamos el amor me contenía por miedo al rechazo, quizás no lo entiendas… Lo más seguro es que ahora me odies aún más.

Soy un cobarde, pero este cobarde te ama y nunca dejará de amarte. Me has cambiado la vida, Jaejoong, mientras yo sólo pude arruinar la tuya; nuestra relación fue tan destructiva durante estos últimos meses, recién ahora me doy cuenta…

Quiero irme muy lejos y escapar de todo esto, intentar olvidarte tal vez, aunque sea en vano. Eres libre de decidir lo que quieres hacer, si quieres delatarme con la policía, hazlo, te aseguro que no pondré resistencia alguna. Es lo que merezco por hacerte sufrir tanto, ¿verdad? Pudrirme en la cárcel… Eso parece una mejor vida que vivir sin ti.

Te dejé dinero. Ya depende de ti cómo usarlo. Espero que vuelvas a ser el joven de antes, te he corrompido demasiado y jamás me lo perdonaré. Vuelve con tu familia y sé feliz. Vive lo que yo no viví, rodeado de gente que realmente te aprecia y que te ama.

Te deseo toda la felicidad de este mundo.
Te amo.

Jung Yunho.

X

Eso fue hace ya dos semanas. Dejé la casa y vine a mi departamento en Seúl; Changmin se ofreció a cuidar de Typhoon apenas se lo dejé saber, creo que hasta él está afectado, Jaejoong solía mimarlo tanto. Jaejoong… Espero dejar de pensar en él ahora que estoy aquí; el caos de la ciudad, sus tantos sonidos y luces, nada puede ser más estresante, me distraerá un poco. Sí, todo estará bien dentro de unas semanas, seguiré adelante, no puede ser demasiado difícil.

Me echo al sillón y cierro los ojos. Relájate, Jung. Ya no estás involucrado en el asunto, todo terminó, ahora él debe estar con su familia, sano, salvo… Feliz. Gruño molesto. ¡Dije que no pensaría más en él! Demonios. Abro los ojos y veo la TV frente a mí, está desconectada por motivos personales, no quiero informarme sobre nada referente al tema Kim Jaejoong. Changmin dijo que sería lo mejor, y de paso me prohibió comprar periódicos. La verdad es que estoy cansado de todo esto. Necesito huir. Alejarme de él. De ésta ciudad.

Olvidar, debería ser fácil.

El mini—bar está a sólo unos cuantos metros de mí. Su contenido va desapareciendo con el correr de las horas hasta que no puedo más y la habitación comienza a dar vueltas, termino echado en el sofá, una botella de whisky en una mano. Jaejoong está mirándome, no parece contento.

—Deja de beber.

Dejo que la botella ruede por el suelo, el líquido dejar marcas a su paso, creando un charco de alcohol.

—¿Por qué?—le pregunto.

—Nunca me gustó que bebieras, ni siquiera un poco. Pero nunca tomabas en cuenta mi opinión, sólo me ignorabas, era realmente molesto.

—Lo siento.

—No te disculpes.

Y por un momento, durante mi aturdimiento inducido por el alcohol, todo está bien y nada duele. La ilusión dura unos minutos más, creo poder sentir su presencia a mi lado, esa calidez que emana de su cuerpo y logra apaciguar mi mente, hasta que desaparece y ya no puedo verlo más.

X

Comencé a verlo en todas partes, obviamente bajo los efectos del alcohol; Jaejoong era adictivo y no podía conseguir suficiente. Aprendí que verlo podía calmarme y destrozarme al mismo tiempo. Beber se volvió un hábito; lo veía en el bar cada vez que iba, en mi departamento, en la cama, en el sofá, sonriendo como si nada hubiera pasado. A veces lo odio tanto como lo amo.

—Yunho…

—Basta.

—Yunho… ¿Yunho—yah?

—Ya no me hables.

—Pero yo quiero hablarte. Siempre estabas tan callado… Era desesperante, pero después aprendí a mantenerme con la boca cerrada, pensé que te gustaba más así.

—Basta. Vete, Jaejoong. Ya no puedo escucharte más. Vete, vete, ¡dije que te vayas!

El impacto de la botella contra la pared me despertó de la ilusión. ¿Qué estaba haciendo? De repente sentí pena de mí mismo, era tan patético. Ya había pasado más de un mes, era obvio que Jaejoong no volvería. Fui a mi habitación, hice las maletas y llamé a mi contador, un viejo amigo que solía trabajar para ese policía al que alguna vez consideré lo más cercano a un padre, se encargaba de todo mi dinero recaudado en los últimos años. Nadie me detuvo en el aeropuerto cuando pasé a la zona de embarque, sólo podía significar una cosa, Jaejoong no había hablado con las autoridades sobre mi identidad, o quizás…

Llegué a Japón hace tres semanas, bebo sólo lo mínimo y me siento en mi estado más pleno. Siempre me gustó Japón; aunque es similar a Corea en ciertos aspectos, creo que la sociedad japonesa me gusta más. Como si fuera lo más lejos que puedo llegar, aquí estoy. Me paso los días paseando por las inmediaciones de mi hotel sólo camino por las calles, sin rumbo alguno, algunas veces hasta que amanece. El hecho de ver a algunas jóvenes parejas disfrutando el día no me molesta, me repugna, por eso intento evitar cualquier horario en el que pueda haber gente paseando por las calles.

El otro día llamé a Changmin y juro que su grito se escuchó hasta China; dijo que estaba preocupado, que fue a mi departamento y no me encontró, pensó que cometí alguna estupidez. Le expliqué de forma tranquila y pausada, como si estuviera hablando con un niño, que estaba bien, sólo decidí pasar unos días en Tokio y luego ir a otra ciudad, necesitaba relajarme, digamos que no quedó muy satisfecho con la respuesta. Exigió mi regreso a Corea con tanta insistencia que me sorprendió. Sé que Changmin puede preocuparse y todo, pero nunca ha intentado mandar sobre mi vida ni yo sobre la suya. Le dije que se concentrara en sus estudios y que regresaría pronto, comenzó a protestar nuevamente cuando colgué.

No puedo estar mejor, Changmin, no tienes que preocuparte. De hecho, siento como si esto era lo que necesitaba, un cambio de vida.

Ahí está, en mi cama; ojos grandes y expresivos, labios carnosos, piel tan suave como la de un bebé, todo está a mi alcance. Le sujeto ambas muñecas sobre su cabeza y estudio su rostro, no se opone a eso ni a mis avances. Beso y succiono esos deliciosos labios hasta dejarlo sin aire, jadea y pide por más. No tan rápido, amor. Ataco su cuello, succiono la piel hasta dejar marcas rojizas y vuelvo a trazar con mi lengua cada marca, no estoy satisfecho con sólo eso. Sus labios buscan los míos de forma desesperada y correspondo el beso con la misma intensidad, su lengua se desliza contra la mía deliciosamente. Es cuando intenta tocarme que reacciono.

—Mierda.

Aparto al chico y lo miro, es sólo una patética copia de mi Jaejoong. Mirándolo bien no tienen casi nada en común, ¡mierda! Me limpio la boca con el dorso de la mano, asqueado. ¡¿Cómo fui capaz de besarlo?! Me siento un poco infantil al imaginar que Jaejoong jamás volvería a besarme por culpa de un mocoso parecido a él. Aunque nunca lo admitió, Jaejoong era tan posesivo y celoso conmigo como yo con él, solía buscar rastro de perfume en mí cada vez que regresaba de alguno de mis viajes a la ciudad.

—¿Cuál es tu nombre, mocoso y cómo llegaste aquí?

—K—karam… Tú me trajiste aquí.

—¡Vete!

La potencia de mi voz hace que se sobresalte y abre sus enormes ojos de insecto aún más. Asqueroso, así es como me siento; me levanto de la cama y voy al baño a cepillarme los dientes, ¿podré borrar su sabor de mi boca? Desearía que sólo Jaejoong fuera capaz de recibir mis besos y saborear cada rincón de mi boca con su talentosa lengua, ¡no éste niño!

—¡Largo de aquí!—vuelvo a gritar ya que no reacciona. Tsk, agarro mi pantalón y me lo pongo, ahora necesito un cigarrillo. Con la cajetilla en la mano y un cigarrillo ya encendido, me siento al borde de la cama e inhalo la nicotina con la esperanza de calmarme; puedo escuchar al niño detrás de mí, se está vistiendo lentamente, ¿acaso me está provocando? ¡Lo quiero fuera ahora!

—Mocoso, ¿tengo que decirlo otra vez?

—No es necesario… —susurra y se dirige a la puerta.

Lo sigo con la mirada. Ah, cierto, tengo que pagarle algo. Saco de mi bolsillo algunos billetes y lo detengo antes de que llegue a la puerta.

—Toma.

Le agarro la mano y dejo el dinero en su palma abierta. Se me queda observando, como si yo fuera algo maravilloso; en realidad, el color de su piel se parece un poco a la de Jaejoong, y los ojos… Paso mi pulgar por su labio inferior sintiendo la textura, no, no se parecen en nada a los de Jaejoong.

—¿Cuántos años tienes?

—Veinte.

—No mientas.

—Bien, bien… Diecisiete.

Va en contra de todos mis principios pero no lo dejo ir. Lo llevo hasta la cama, sólo necesito sentirlo…

X

Después de pasar todo un mes en Tokio, la habitación del hotel comienza a parecerme aburrida y Karam se vuelve casi dependiente de mí; desde el primer momento le dejé claro que sólo lo llamaría cada vez que necesitara tener sexo pero el niño parece simplemente ignorarlo, me vuelve loco. Usualmente bebo mucho y no recuerdo nuestros encuentros, de esa forma imaginar que estoy con Jaejoong no es tan difícil; Jaejoong sobre mí, debajo de mí, estremeciéndose, rogando por más, tan hermoso. El otro día Karam prácticamente se confesó, le dije que no hiciera ilusiones, no estoy interesado en comenzar una relación con alguien en mucho tiempo.
Jaejoong fue y será siempre lo más cercano a un novio que tuve ignorando la falta de afecto por su parte; no sé si lo nuestro pudo entrar a la categoría de noviazgo considerando las circunstancias en las que nos encontrábamos, pero lo intenté. La semana pasada encontré en el bolsillo de mi chaqueta un recorte de revista, obviamente era obra de Jaejoong, el “Quiero estas…” y las botas de cuero negras encerradas en un círculo lo delataban. Sentí mi corazón a punto de estallar a causa del anhelo y la angustia. Ahora es cuando más necesito olvidarlo pero sigo torturándome, me obligo a estar con Karam, cada cosa que veo la relaciono con él, Tokio era una de sus ciudades favoritas, una vez dijo que le encantaría hospedarse en el Four Seasons.

—Vístete—ordeno a Karam que sigue echado en la cama. Me siento extremadamente inquieto, tengo una reunión con un cliente después de mucho tiempo, espero recibir el pago hoy, terminar con el trabajo y mudarme a otra ciudad.

Bajo hasta el vestíbulo con Karam, se cuelga de mi brazo como una colegiala atrayendo la mirada de los demás huéspedes. Si fuera Jaejoong no me molestaría llamar la atención. Al salir a la calle principal lo aparto bruscamente y me mira dolido.

—Tengo cosas que hacer, vete y no molestes.

—Pero…

Sigo mi camino ignorándolo hasta que se cansa y no escucho más sus protestas. Bien. ¿Dónde se suponía que me encontrara con el tal Fukutaro? El papel donde anoté la dirección del lugar está arruinado, apenas puedo distinguir el número del edificio. Mierda. Lo arrojo lejos y hundo las manos en los bolsillos de mi chaqueta, no queda nada más que hacer. Ya que estoy afuera podría aprovechar la tarde y dar un paseo.

Lo que más me gusta de ésta ciudad es que uno nunca llega a conocerla por completo, siempre queda la posibilidad de perderte y encontrar lugares maravillosos, hoy no será diferente. Sólo dejo que mis pies me lleven por las calles hasta que llego a una zona que no conocía; es una peatonal, las pequeñas tiendas se amontonan a los lados, todas juntas sin dejar un solo espacio libre. Por este lado la mayoría de las personas son turistas, todos perdidos en su mundo, hablando a los gritos y sacando fotos hasta de la mosca que vuela. Qué ruidoso. Me hago paso entre la cantidad de gente intentando huir de todo ese caos. Camino sin rumbo hasta que comienza a oscurecer y mi ánimo también se va apagando. Es hora de regresar al hotel y empacar.

—Mierda, maldito trabajo… Ni siquiera puedo…

Paso frente a un 24/7 y me detengo por un momento, quizás necesito una cerveza para calmarme un poco. Busco mi billetera y no la encuentro, genial. Genial, Jung Yunho, te llevas un premio. Estoy demasiado ocupado maldiciendo mentalmente como para notarlo primero. Se encuentra a unos cuantos metros de mí, su expresión de sorpresa debe reflejar la mía; creo que las palabras no pueden expresar lo glorioso que se ve mi Jaejoong en este preciso momento. Se ha teñido el cabello a un tono más claro, no hay duda que a mi Jaejoong todo le sienta bien; no puedo evitar notar la ropa de diseñador que lleva puesta, es tan… característico de él, junto con esas botas. Sonrío levemente, las conseguiste amor, te las compraste.

—Yunho…

—Ha pasado tanto tiempo—camino lentamente hacia él, tratando de mantener la confianza, no creo poder controlarme pero haré el intento.

—Quédate ahí.

Hago lo que me ordena y sólo nos quedan algunos pasos de distancia. Puedo notar fácilmente el tono miel de su cabello, se ve tan sedoso, ojalá pudiera tocarlo. Sus enormes ojos, su hermosa piel tan nívea y perfecta, simplemente perfecta. Jaejoong no conoce el concepto de ordinario, él simplemente no nació para eso.

—¿Qué haces aquí?—me pregunta y siento mi corazón hacerse trizas al escuchar ese tono de voz tan suave, lo extrañé tanto.

—Huyo de ti.

—¿Ahora es así? Antes yo quería huir de ti.

—Realmente querías eso…—susurro, no es una pregunta, sólo confirmo lo que acaba de decir para recordarlo más tarde.

—Yo… yo…

Lo tomo de la mano y rápidamente lo llevo a un oscuro callejón.

—¡Yunho!

Quiero hacerle tantas cosas al mismo tiempo que estoy temblando de la emoción, me contento con abrazarlo fuerte.

—Jaejoong… —inhalo profundamente su aroma, Dios, lo extrañé tanto. Lloriquea bajito y aflojo un poco el abrazo pero no lo alejo de mi cuerpo. Está loco si piensa que esta vez lo dejaré ir.

—¡Eres… un imbécil!—grita y me manda para atrás bruscamente—¿Tienes idea de por lo que he pasado? ¡Ni te lo imaginas! —se le humedecen los ojos— Hacían tantas preguntas… y… y… dijeron que me violaste, ¡pero no fue así! ¡No fue así y nadie entendía! —comienza a golpearme repetidamente por todo el pecho con sus puños cerrados y recibo todos los golpes, no me importa con tal de reconfortarlo un rato — ¡¿Sabes cuánto te odio?!

—Shh… Está bien… está bien que me odies, puedes odiarme...

Solloza unos minutos más hasta que se calma y me mira. Oh, Dios, no. Mi debilidad siempre ha sido verlo así; ojos llorosos, nariz enrojecida, su labio inferior… Quiero besarlo. Me inclino levemente hacia él y antes de siquiera tocar sus labios me da una bofetada.

—Ni lo pienses.

—¿Por qué?

—No quiero que lo hagas.

—No me importa.

—Inténtalo y te mato.

Río. ¿Desde cuándo eres así, eh? Amenazándome… Quién lo hubiera imaginado.
Lo suelto y me aparto.

—¿A dónde vas?—me sujeta de la mano, parece asustado y nervioso.

—Ya me iba, estoy seguro que no quieres hablar conmigo.

—Quiero hablar contigo… —susurra y es todo el permiso que necesito. Atrapo su cuerpo entre el mío y la pared, lo beso y bebo de su boca hasta no poder más, nos separamos respirando agitadamente, sus mejillas están levemente sonrojadas y reparto pequeños besos por todo su rostro —no… hagas eso…

No me detengo hasta que llego a sus labios y nuevamente lo beso; su boca cálida y húmeda se acopla de una forma perfecta a la mía, su lengua se mueve de una forma lánguida y sensual volviéndome loco. Jala levemente de mi chaqueta advirtiéndome que se está quedando sin aire y me separo sin ganas.

—Vamos, necesitamos hablar.

5 comentarios:

  1. Anónimo7/30/2012

    por dios que esto siga... yunjae, yunjae... y ese karam que desaparezca para siempre...
    solo yunjae, no se que más decir, es que muero por el yunjaeeeee....

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  2. minato-chan7/31/2012

    uwaaaa que mortifero es este fic me encantooooooooo en todo el sentido de la palabra estoy O.O aigooooo me encanta me encanta!!!!!! jejeej amo ese estilo de yunjae en donde dicen no quererse pero dios nada mas se alejan y se estan muriendo!!! awaa no sabes que agonia me dio mientras leia el fic me encata la manera en que es relatado enserio lo haces supeeer ocacionas que me meta muchisisismo en la historia te juro que leogre sentir todo ese amor de yunho mi corazon se oprimia mucho ante su dolor y la situacion en la que se encontraban!!!! kyaaaa pero lo ultimo alivio mi corazoncito en gran medida waaaa fui realmente feliz espero de todo corazon leer el capi que le sigue pronto no espere que fuera tan pero tan genial este fic ahora que me atrapo va ser dolorosa la espera pq actu!!! plis no tardes!!!!!

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  3. me encanta el fic :'D
    Me encanta como relatas *-*
    Ojalá continues pronto >w<

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  4. *~Emily~*8/18/2012

    woooo~ espere tanto por esta conti ^^
    aish~ que felicidad se encontraron!
    fuuu~ como llore con este fic... snif!
    Es fabuloso y espero inpaciente la conty *~*
    nee.. boo si que te la pasaste de lo lindo con el sexy Yunho
    *inter: aish~ quien no! si es endemoniadamente sexy*
    hay si! quiero uno!(? o-o
    adios~

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  5. Puedo escuchar a los ángeles cantar!! Awww mi yunnie hermoso tanto que sufrió, tanto que pagó por los errores que cometió que hasta deliraba con jaejoongnie :3 pero por fin se reencontraron dios de los fics gracias!!! Tengo que saber que pasará dios gracias por el fic lala!!

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