Rosa de invierno. Cap. 23

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Me había quedado helado con los ojos abiertos como platos mientras la toalla en el pelo dejaba entrever mis ojos. Tragué saliva y me saqué la toalla.

Dos, tres veces preguntaron por mí y yo solo supe abrir mi boca levemente y mirar a la nada moviendo mis ojos rápidamente al darme cuenta que no contestaba los reclamos de aquella persona.

- Si... soy yo...

Mi voz sonara temblorosa e insegura, pero solo eso le bastó al Señor Kim para respirar aliviado.

- Perdone mi insolencia cuando me llamó, no esperaba que fuera usted- me hablaba como si fuera él alguien inferior- Señor Jaejoong... no podía contestarle en ese momento y no encontraba momento a hacerlo...- su voz parecía preocupada- Señor... no sabe lo preocupado que estaba de que no me llamara, el Señor Kim Junsu... está destrozado... sin vida... por favor... tiene que ponerse en contacto con él...

Como si me suplicara que hiciera algo al respecto. Como si mis súplicas anteriores no hubiesen valido de nada, ahora era él quien me suplicaba por su jefe.

- Sé que el Señor Junsu dijo que no se acercara a él, pero yo sé que es él le quiere y está sufriendo por ello... por favor llámelo... aquí tiene su teléfono.

Entonces me lo dio y yo todavía en estado de shock no moví un músculo, hasta que reaccioné y rápidamente fui corriendo al salón en busca de mi cartera. Busqué un boli y un folio que arranqué de mi cartera y le pedí que de nuevo me lo repitiera.

Al fin tenía un número de Junsu. Y no solo uno, daba la casualidad que tenía 6 móviles diferentes.

Me quedé a cuadros, ya no sabía a cual llamar.

- Llame al primero, es el que utiliza más, es el único que no tienen pinchado...

¿Pinchado? ¿Cómo que pinchado?

No le pedí explicaciones, ya se las pediría a Junsu en otro momento.

No sabía como darle las gracias al Señor Kim, me guardaba las lágrimas aunque alguna de la emoción se me quería escapar de lo feliz que me sentía.

- Gracias, señor, muchas gracias...

Sonreía al saber que ahora no sólo tenía una forma de comunicarme con él, sino 6 en total. Siempre tendría un número al que poder llamarle.

Miraba la lista de los números de Junsu y fui marcando el primero, pero la puerta sonó.

Changmin ya estaba allí.

Los nervios me invadieron y la torpeza normal en mí se acusó el doble.

Guardé torpemente esa hoja entre los papeles de mi trabajo y dejé el móvil al lado de mi cartera escondido. No sabía porqué, pero así lo hiciera.

Me apresuré a la puerta y vi un Changmin todo sonriente con una botella de vino en la mano y dos copas.

Sonreí como pude al verlo y le dejé entrar.


Entró acerándose a mí dándome un beso en los labios.

- Mmm....... ¿me provocas nada más entrar en tu casa?...- me miró con ojos golosos y se acercó a mí dándome de nuevo un beso más profundo pillándome el labio inferior con sus dientes- ahora no sé si podré resistirme a no probarte de nuevo...

¿Pero, estaba borracho o algo?... su aliento lo decía todo.

Se me echó encima y me abrazó besándome los labios sin parar y yo me aparté de él como pude. Sonreí y le hice entrar empujándolo y apartándolo de mí para cerrar la puerta.

Al cerrarla vi como me sonreía y como intentaba sacar el tapón de la botella para echarle vino a la copa y dármela acto seguido.

- Bebe cariño... que hay que celebrar...

Estaba nervioso, no quería que Changmin estuviese allí, no ahora que tenía el número de Junsu y quería llamarlo.

Pero parecía que había venido a quedarse. Algo que ahora mismo solo lo hacía sobrar...

Se acercó a mí con la copa en la mano y brindó mientras me agarraba de la cintura y me volvía a besar.

Acepté su beso con pocas ganas, era incapaz de disimular. Pero parecía no notarlo ya que sus besos querían ser más profundos.

Me estaba impacientando y el disimular no estaba siendo lo mío. Aparté mi cara y dejé que hiciera mientras iba bajando por mi cuello. Me mordía, me marcaba dejando chupones y me lamía por donde veía.

- Jae... quiero hacerlo...

Se apartó lo suficiente de mí para mirarme a lo ojos y volvió a besarme más lentamente, como siempre hacía.

- Changmin... yo... la verdad es que estoy bastante cansado...

Sonrió y me negó con la cabeza mientras rozaba su nariz con la mía.

- Tu no tienes que hacer nada... déjamelo hacer todo a mí... hoy quiero hacerlo y tengo muchísimas ganas... no quiero ser tan programado... es verdad lo que decías, tiendo a organizarme tanto mi vida que hasta el sexo es secundario... y es lo único que podemos darnos íntimamente ambos... la verdad es que te necesito... necesito tu sabor una vez más... quiero avanzar... no quiero estancarme y hacer de nuestra relación algo monótono... intentaré dejarme llevar más...

Me miró con cara de súplica y no supe decirle que no. No sabía que me jodía más a mí que a él todo esto. Porque en realidad ahora no era yo quien era el apasionado, no era yo el que quería avivar la relación... prefería que se fuese al traste... pero le tenía tanto cariño a Changmin, que me dolía demasiado negarme.

Lo miré a los ojos y asentí. Asentí por hacerle ese favor, aunque en el corto plazo no nos haría bien a ninguno de los dos.

Sonrió al ver como aceptaba y se apresuró a besarme de nuevo succionando mis labios y metiendo la lengua bruscamente en aquella cavidad que tanto le costaba explorar.

Gemí pero de molestia al sentir como me agarraba fuertemente la nuca aferrándome contra él. Lo que confundió como algo placentero.

Definitivamente borracho era aún peor que de normal.

Tan guapo, tanto cuerpazo, tan sexy.... que era una auténtica pena como amante......


Me llevó a toda prisa al cuarto y no dudó en sacarme la toalla y empezar a magrear mi trasero. Se le veía ansioso, tanto que se olvidaba de sacarse su propia ropa. Le ayudé a sacarla aunque no tenía ganas.

Me recostó en la cama y pronto se posó encima de mí tapándonos con la sábana.

No sabía que hacer, o qué decirle para que parase. Siempre, siempre, siempre cedía con él y era lo que no entendía, aun sin quererlo me dejaba hacer por él. Y en cierta manera me daba pena no corresponderle.

Pero era imposible, aunque pensase solamente en dejar que hiciera por mí, ya que como bien sabía era yo el pasivo, no sabía que escusa darle o simplemente como pararlo.

Se fue centrando en mi cuerpo y estuvo rato largo sin cambiar de lugar, era un aburrimiento total y fue ahí cuando me di cuenta de la manera más simple y sencilla de dejar que parase sin yo decirle nada.

Me hice el dormido...

Cerré mis ojos y me quedé impasible, no me movía y me ponía a respirar por la boca, como de normal dormía.

Al rato de no ver respuesta alguna por mi parte cuando empezó a acariciar mi miembro, sentí como me miraba fijamente viendo si estaba dormido o no. Se cercioró de que lo estaba y suspiró.

Me siguió besando por el cuerpo, cuello, cara y labios. Pero no me moví, ni un solo ápice.

En realidad sí estaba cansado de tantas emociones y tanto trabajo y la caminata de ir a la casa de comidas de mis tíos y todo, al final lograra hacer mella en mí.

No tardé mucho en encontrarme en el limbo entre el sueño y la percepción de la realidad.

Changmin dejó de insistir al ver que sí me durmiera y se recostó a mi lado dándome un beso en la mejilla y susurrándome al oído me dijo.

- Buenas noches cariño... hoy no pudo ser, pero prometo que te haré el amor otro día y ese día no te avisaré de mi llegada...

Me dio un beso de nuevo, se acurrucó en mí sujetándome fuertemente contra él y apoyando su cara contra mi cabeza me dio las buenas noches de nuevo.



La noche fuera un verdadero infierno, despertaba cada dos por tres nervioso y con sudores. Era terrible y más de lo que pensaba el tenerlo al lado y ver como mi mente no sólo lo quería fuera de mi lado para poder llamar a Junsu sino que me sentía tan culpable por las intenciones de llevar nuestra relación adelante, que me estaba matando por dentro.

Era demasiado injusto para los tres. Ya que Changmin se le podían apreciar los celos de que Junsu apareciese de nuevo en mi vida y tratara por todos los medios de llenar ese vacío que le costaba tanto. Mi albino sufría por todo lo acontecido, la ruptura y por mi falta de confianza en él además de ver en directo como lo estaba engañando con otro.

Y yo sintiendo que todo se me había acumulado, tanto el dolor de sentirme engañado, más el dolor de la pérdida de mi verdadero amor, sumado al engaño a esa misma persona, el engaño a mi actual pareja a la que quería lo más lejos posible y el engaño a mí mismo por pensar en volver con Junsu y el pensar en seguir mi relación con Changmin por pena al mismo tiempo.

Tenía tantos sentimientos contrarios, tantas comeduras de olla por lo que debía ser, la lógica y mi corazón peleaban en una lucha incesante dentro de mi cabeza dándome dolores y quitándome el sueño de mala manera.

Mis ojos se llenaban de lágrimas de rabia y de impotencia todo mezclado.

Aquella noche me costara dormirme.



A la mañana siguiente amanecí entre los brazos de Changmin que se encontraba plácidamente dormido como si fuera un bebé.

Lo miré y suspiré. Acerqué mi mano a la línea de su mandíbula y le di una caricia tierna. Me daba realmente pena.

Siempre tan atento y bondadoso conmigo...

Pero sólo estar con él me hacía sentir que me mentía a mi mismo al simple hecho de pensar que podría amarlo de verdad. El tiempo no me ayudaría a ello, quizás sí a quererlo mucho, muchísimo, pero no más que un amigo o un hermano pequeño.

Mis deseos por él habían desaparecido demasiado pronto y verlo allí conmigo me hacía doler el alma.

Pestañeé y me acerqué para darle un beso en su frente. Que no sintiera nada por él no querría decir que no pudiera tenerle cariño y quererlo cerca de mí de esa manera.

Pero sabía que esas cosas eran muy incompatibles más cuando para él no era un simple amigo.

Torcí mi gesto y seguí con mis caricias en su rostro, primero con mis yemas y luego con el dorso de mi mano.

- Changmin... ya es hora de despertar... vamos... despierta...

Mi voz sonaba más melosamente de lo normal, es que realmente le tenía mucho cariño.


Vi como abrió sus ojos lentamente y le costó reaccionar mientras me miraba a los ojos y no cambiaba esa cara de dormido.

Sonrió levemente e hizo un "Oh" con su boca cerrando sus ojos y acurrucándose más aún en mí.

Suspiré y me sentí culpable cuando se acercó a mí y me beso dulcemente los labios.

- Buenos días cariño...

Sonreí y le acaricié el hombro y luego el brazo mientras él ahora me acariciaba mi cara y me miraba de nuevo para darme otro beso.

Me empujó suavemente para tumbarse encima de mí y siguió besándome, estaba más cariñoso de lo normal.

Siguió besándome por un rato y yo me quejaba y revolvía debajo de su cuerpo.

Se apartó para mirarme con cara extraña y yo relamiéndome los labios de su saliva le señalé el reloj y se sorprendió por la hora que era. Apresurado salió de encima de mí corriendo como una bala para ponerse la ropa a toda prisa mientras se acercaba a mí y me sacaba de ella.

- Que tú también trabajas, ¿o no te acuerdas?

Puse cara de circunstancia y me preparé la ropa mientras Changmin iba metiéndome prisa por lo tarde que era.

Al final me puse una ropa más casual y fuimos ambos en su coche mientras yo miraba mi cartera y me daba cuenta del papel que sobresalía. Me puse tenso y traté de disimular mientras ordenaba los papeles y lo miraba de reojo para ver si no me estaba atendiendo.

Por suerte estaba más pendiente del tráfico que de mí, y arrancando hacia el trabajo me guardé bien la hojita en la cartera con mi móvil también para disimular.

La cerré bien cerrada y me puse la cartera en las piernas mientras daba toquecitos con mis dedos algo nervioso.

- ¿Que te inquieta tanto?...

Changmin me sorprendió cuando me hizo la pregunta y yo me sobresalté abriendo la boca y mirándolo con los ojos como platos.

- ¿Eh?...

Me miró y negó con la cabeza mientras sonreía.

- ¿Tienes mucho trabajo que hacer hoy en la oficina?...

Yo lo miré torciendo mis labios y mirando al capo del coche mientras pensaba a qué se vendría esa pregunta.

- Pues... adelanté bastante ayer... ¿Porqué...?

Me miró con esos ojos sonrientes característicos suyos y se lamió los labios acto seguido.

- Porque si no estás muy ocupado me gustaría irte a recoger pronto... quiero llevarte a un sitio especial.

Era tan conmovedor, ahora se estaba esforzando lo máximo por estar juntos. Mi pobre Changmin...

Asentí a su petición y le sonreí.

- Hablaré con mi jefe y veré que puedo hacer... luego te llamo...

Sonreí y miré al frente tragando saliva.

Antes de llamarlo tenía que al menos intentar ponerme en contacto con Junsu, a Changmin ya lo llamaría después...


Llegamos a mi trabajo y me dejó mientras yo decía adiós con mis manos fingiendo descaradamente que me hacía ilusión el quedar antes con él.

Cuando vi que se perdió el coche entre el tráfico, comencé a ponerme nervioso de verdad.

Ahora no habría nada ni nadie que me impidiera ponerme en contacto con Junsu...


Pero tenía que fichar antes de que diese la hora y en ese momento era cuando toda la gente, o la gran mayoría de los que trabajaban en la nave de aquel polígono industrial me saludaban para entrar y fichar como yo.

Entramos todos como un pelotón y cada uno se dirigió a su puesto de trabajo cruzando la cabina de entrada al recinto, pasando por las aceras y entrando unos por la puerta del almacén y otros como yo por las puertas de la oficina central.

Saludé a la recepcionista como cada mañana y fui directo a fichar a la pared del frente.

Piqué el ascensor y este me subió a mis colegas y a mí entre las 3 diferentes plantas que había. La mía era la tercera.

Al salir con las diseñadoras y los fejes del departamento de cada oficina me fui directo a mi despacho. Tranquilo, sin prisas pero sin pausa.

Sería quizás un poco temprano el llamarlo a esas horas, pero no veía el momento de escuchar su voz fuese como fuese, aunque estuviese dormido. Me encantaba su voz de recién despertado, era tan ronca y ronroneaba como un gato.

Me puse colorado de recordar cada despertar que tuviera en el yate con él a mi lado. Aunque al instante de despertar no quisiera otra cosa que "desayunarme y rechupetearme cada hueso" como el decía.

Ah... Junsu... siempre tan insaciable...

Me daban ya calores de solo pensarlo, y con lo necesitado que estaba. Eses recuerdos no eran nada fructíferos a las 7 de la mañana.


Suerte que hiciera todo lo que tenía que hacer el día anterior a toda prisa. Me reía por dentro de pensar lo irónico que fuera todo. Ahora estaba más que libre, solo unas cosas que podría hacer sin prisas durante la mañana después de intentar ponerme en contacto con él.

Era demasiada... coincidencia...

Abrí la puerta de mi despacho y lo primero que vi allí fue el jefe del departamento revisando las cuentas en mi mesa con cara de pocos amigos.

Lo miré con los ojos como platos y me quedé parado. ¿Había hecho mal algo?...

Cuando me escuchó decir los buenos días y esa cara de sorpresa me miró apesarado y se acercó a mí mirándo la mesa de nuevo.

Algo había pasado...

- Lo siento... pero las cuentas han tenido un fallo... nos han llegado problemas de los pedidos de Japón... tienes que revisar inmediatamente las cuentas con los compradores... están esperándote en la sala de juntas...- me miró poniéndome la mano en los hombros- son gente muy importante, por favor... necesito que tu nivel de japonés nos saque de este atolladero... están muy cabreados...

Estaba sentenciado, ahora me sentía presionado de verdad.

Pero como era posible, había revisando esas cuentas muchas veces y no había ningún fallo en la producción que pudiera perjudicar tanto la distribución o al venta del material a los japoneses...

No tenía sentido...

El jefe del departamento más el jefe del departamento de ventas exteriores estuvieron conmigo en la reunión. Y más que dejarme solucionar a mí el problema tranquilamente con ellos, me utilizaban de intermediario y de traductor entre las conversaciones y desacuerdos que tenía.

El día estaba comenzando a ser una pesadilla.


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Después de 5 horas y media de reunión, no habíamos llegado a la solución. Los clientes japoneses estaban más que enfadados con la eficiencia de la empresa y el Jefe, en vez de comportarse como un empleado más, empezó a utilizar tono como de pandillero, y aunque yo no tradujese su amenaza tal cual, el señor japonés comprendiera el tono y sus expresiones faciales a la perfección.

Estaba al límite de mi paciencia, y lo peor es que no tenía casi apenas voz ni voto al respecto.

Hicimos un parón para descansar y airear ideas. Yo fui a mi despacho masajeándome las sienes del dolor inmenso que me estaban dando. Me iban a volver loco con tanto desacuerdo y tanta poca lógica en todo. Seguía sin creerme las cuentas, esas no eran las cuentas que yo había mirado ni preparado. Había sido tal error de otros empleados al pasar las cosas y enviarlas que ahora teníamos la desconfianza de los japoneses, nuestros más fieles y sobretodo los que mas compraban producto.

Me senté en mi sillón dándome masajes todavía y me recosté en él. Intenté despejarme y al instante que miraba el reloj y me cercioraba de la hora me acordé de Junsu y apresurado fui a mi cartera que se encontraba en el archivador. Lo abrí sacando mi móvil y la hojita con él.

Empecé a marcar el número y fue ahí cuando me cagué en lo inoportuno que había sido Changmin...

Fruncí mi ceño y antes de contestarle mal respiré hondo y contesté su llamada.

- ¡Hola cariño!- decía muy efusivamente- ¿Ya has hablado con tu jefe para que te deje salir antes?...

El sonido de mi nariz fue el encargado de contestarle y sin dejar que dijese nada, entendió que no.

- ¿Te habías olvidado no es cierto?

Su voz sonaba como de decepción, pero era todo lo contrario, no me olvidara, es más en sí no me acordaba ni de Junsu, así que en parte sí no me acordara de él. Pero no había sido esa la razón

- Si hubiese sido eso te dejaría reprochármelo todo el tiempo que necesitases hasta que te sintieses desahogado... ojala... ni siquiera he podido... surgió un problema y ahora estoy atado... lo siento...

Escuchaba un sonido de desaprobación de su nariz al decirle la razón real y suspiró.

- ¿Te prometo que hoy te haré una cena deliciosa de acuerdo?... lo siento de verdad...

Asintió con un "mmm..." y me dijo que tuviera paciencia, me animó con mi trabajo y se despidió con un beso y con una palabra que yo jamás se lo dijera "Te quiero"

Colgó y yo quedé con el móvil todavía colgado en la oreja mientras escuchaba el sonido del pitido al cortarse la llamada.

- Changmin... lo siento... yo quiero a otro... perdóname...

No recibí respuesta y yo suspiré.

Escuché como me llamaban de nuevo por la ventana del despacho para que fuera a la reunión.

Me había olvidado completamente de ir a comer.

Otras tortuosas horas me esperaban por delante y no sólo eso me atormentaba, el hecho de no ser lo suficientemente valiente para decirle a Changmin que no lo quería y el hecho de que no pudiera contactar aún con Junsu, era algo que me estaba comiendo por dentro.

Maldita sea...

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