Rosa de invierno. Cap. 19

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Aquella noche había dormido como nunca. Mi mente después de tanta bebida se encontraba en paz y el sueño fuera tan placentero que parecía que había descansado lo que no había descansado en meses desde que conociera realmente a aquel que me había trastocado el sueño.

Tenía mis brazos estirados a lo largo de la almohada y la sábana me llegaba a tapar hasta la cabeza.

La luz del día como era costumbre en ese piso iluminaba ya todo haciendo que mis ojos se despegasen por el inminente rayo solar que me daría de lleno.

Mis manos fuera del cobijo de las sábanas estaban ya siendo iluminadas por los rayos solares y se sentía caliente y agradable.

Abrí mis ojos lentamente viendo como mis dedos estaban bañados por aquella luz natural y pestañeaba mientras me despertaba poco a poco.

Cerré mis ojos cuando sentí las inminentes ganas de estirar en aquella cama todo mi cuerpo y bostezando llevé mis brazos a mi cabeza y los levanté en el aire bajándolos para posarlos a cada lado de mi cuerpo.

En ese momento me di cuenta de donde estaba, mi piso anterior.

Pestañeaba con el ceño fruncido fuertemente cerrando los párpados. Y fue en ese instante cuando el choque de cristales o cubertería me llamó la atención levantando un poco la vista y viendo como Changmin en pijama se acercaba con una bandeja del desayuno.

Abrí mis ojos como platos y me erguí sentándome cuando lo vi acercarse a la cama y sentarse a mi lado.

- Buenos días Bello durmiente- dijo con una sonrisa tierna- ¿como has dormido?

Me sentía abrumado con aquellas atenciones, mi vista se había ido a aquel apetitoso desayuno y lo miré de nuevo devolviéndole una sonrisa tímida bajando mi mirada.

- He dormido estupendamente, gracias

Sonrió al escuchar mi respuesta y agarrando la bandeja de nuevo me la posó en las piernas.

En aquella bandeja no había el típico desayuno occidental con zumo, café, cereales, etc. Si no que había hecho tortitas y tenía trozos de fresa cortados a la mitad y colocados de tal manera que las fresas hacían no solo como aparentar rayos solares, sino la cara de aquella tortita que parecía un sol sonriente con dos marcas de timidez en lo que podrían ser sus mofletes con nata y sirope de fresa haciendo una paranoia encima de ella.

Era un trabajo tan realmente meticuloso y a conciencia que era una lástima comérselo.

Me sorprendí y no pude ocultarlo por medio de mis ojos. Lo miré y abrí mis ojos al máximo y mi boca después haciendo una sonrisa. Era el desayuno más detallista que jamás me habían hecho con anterioridad.

- Me da pena hasta comérmelo.

Sonrió al verme sonriendo así sorprendido y me revolvió el pelo al levantarse.

- Come, ya te prepararé más desayunos de este estilo siempre que te vengas a dormir a casa...

Levanté mis ojos mirándolo fijamente y abrí levemente la boca. ¿Acaso...?


- Me gustas... y quiero ir en serio contigo...- se acercó sentándose en el suelo de rodillas y agarrándome la mano me la acarició y la sostuvo entre sus manos- ¿quieres salir conmigo?



Como si en una película romántica, me sentía así, un chico apuesto y con dinero pretendía hacer de un "bello doncello" su próxima pareja, en un ambiente romántico y relajado con sus ojos de cervatillo tras su flequillo mirándome e implorándome que no le dijera que no.

Y como en toda película romántica típica accedí y él sin más se acercó a mí abrazándome y apoyando su cabeza en mi hombro mientras su manos me acariciaban la espalda.

Se apartó de mí y me sonrió colocándome bien el flequillo. Me sonrió con una pequeña sonrisa en sus labios y se acercó para darme un beso en los labios.

Sus yemas resbalaban por mi mejilla lentamente cuando sus labios apretaron levemente los míos.

Mis ojos se fueron cerrando lentamente mientras me besaba y sentía su perfume inundar mis sentidos y embaucarlos con cada roce esponjoso que me pedían abrir los labios para hacer el beso más profundo.

Vi como abría los ojos y se fue separando de mí quedando un hilillo de saliva que nos unía a ambos hasta que se separó lo suficiente para que rompiese.

Me acarició la cara acto seguido mientras me miraba con eses ojitos y se levantó dejándome desayunar.


Aquella fuera nuestro beso como pareja y estaba emocionado, contento por tener una relación normal por fin con alguien y suspiraba por que por una vez saliera bien.

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Nunca antes tuviera una relación tan estable con nadie en mi vida. Parecía como si ambos buscásemos ese tipo de relación tranquila con la que compartir las cosas simples de la vida.

Planeábamos viajes donde solo ambos iríamos, leíamos libros en el salón; jamás había leído tanto en mi vida, veíamos películas e íbamos al cine como cualquier pareja normal.

Era una relación tan normal, que llegaba a ser, aburrida...


Ya habían pasado 3 meses y pico desde que comenzáramos a salir y todo era "perfecto" tanto que era respetuoso incluso en los momentos íntimos. Siempre esperaba a cuando fuese mejor para los dos o simplemente no podía porque estaba cansado de tanto trabajo.

Estaba tan deseoso de ese cariño físico por su parte ya que los besos no encendían la pasión.

Por suerte estaba centrado en mi nuevo trabajo, un trabajo que gracias a él por ser de Recursos humanos me ayudara a conseguir e incluso me recomendara a una empresa afiliada a la suya. Como la anterior, se dedicaba a exportar, pero no maderas, sino ropa.

Era una empresa pequeña que trabajaba como taller de confección para marcas importantes europeas y ansiaba crear sus propias prendas.

Yo me ocupaba de la administración como en mi trabajo en la maderera, que aunque hubiese sido un trabajo ilegal, me había dado mucha experiencia.


Ese día volvía a casa y nada más mirar el contestador recibí una llamada de él diciéndome que me iría a buscar para ir a cenar. Esa noche cumpliríamos los 100 días de noviazgo, y como era lo típico celebrarlo de alguna manera iríamos a cenar juntos a un restaurante.

Aunque no me esperaba gran cosa, debido a que Changmin se limitaba a lo romántico en el momento de la cena pero luego no había acción de ningún tipo.

Me estaba impacientando...

Necesitaba más y mi cuerpo lo pedía.


Como la noche especial que era me había ido al salón de belleza a hacerme una permanente en el pelo ya que lo tenía tan largo por delante que me lo podía permitir. Había crecido bastante desde que me lo cortara aquella vez corto del todo. Apenas arreglara las puntas y cortaba lo justo para dejarlo crecer.

Me había puesto prendas de las que las ajunhmas de aquel taller me habían recomendado de la colección de primavera que vendíamos en una tienda pequeña que vendía las que salían taradas en la producción y siendo un 70% más baratas que la marca europea original, vestía tan elegante o más que Changmin.

Ya que intuía el tipo de restaurante al que me iba a llevar, me puse una chaqueta estilo casaca que tenía un cinturón de la misma tela gris marengo, debajo llevaba una camisola blanca de tela fina con escote en pico y 2 botones remangada hasta mi codo, enrollada y abotonada por una sardineta, unos pantalones de pinzas con tiro bajo y pitillos color negro a juego con unos zapatos de vestir Oxford con cordones color gris mate.

Iba preparado para lo que sería una cita "especial".


Pronto llegó el BMW de Changmin y me acerqué abriendo la puerta y entrando. Estaba guapísimo como siempre que íbamos a ese tipo de cenas.

Me sonrió y como lo habitual me volvió a dar otro beso, insulso y sin pasión como se estaba volviendo costumbre.

Iba en su mismo estilo habitual, sobrio como siempre. Llevaba una blazer de terciopelo negro sin botones y sin cuello. Una camisa estilo hindú y unos pantalones de vestir grises rectos con unos zapatos negros. Su pelo estaba en una especie de coleta que solo recogía su pelo de la cara y llevaba las gafas de nuevo. Tan elegante como siempre.

Nos miramos y sonriendo fuimos derechos a aquel sitio que esperaba por nosotros.



El ambiente era del estilo que le gustaba a Changmin, minimalista con la comida y música de ópera de fondo. Me había llevado a uno de los más importantes restaurantes de comida de diseño de todo Seúl.

Como me conocía eses ambientes, me había dado tiempo a comerme un tentempié previamente en casa mientras preparaba mis ropas antes de quedar con él. Era obvio que no comeríamos mucho y siendo esa ocasión especial no podríamos permitirnos cualquier tipo de sitio para comer.

Era lo normal en esos días.


Comíamos tranquilos cuando sentí un carraspeo de su garganta llamar mi atención. Levanté mi vista con poco ánimo y sonreí esperando que me contara.

- Hoy cumplimos 100 días juntos...- dijo sonriente y queriendo levantar la copa- quiero que sepas... que contigo he encontrado lo que me faltaba en la vida... siento que por fin esa parte que faltaba y me hacía sentir completo está justo enfrente de mí.... gracias Jaejoong... sin ti no se que sería de mí....

Era algo precioso lo que había dicho, y aunque estaba conmovido por que él si notara que había encontrado su mitad, yo notaba que algo faltaba y sabía perfectamente lo que era...

Acercó su mano a la mía sonriendo. Yo miré su mano y agarandola le acaricié el dorso con mi pulgar.

- He... Reservado una habitación de hotel hoy...

Mi vista pronto se dirigió a sus ojos y no entendía que se refería con eso.

- ¿Una... habitación?

No cabía en mi asombro... ¿podría ser....?

Sonrió y me acarició él la mano ahora bajando la mirada y pareciendo algo más colorado que lo que el vino podría provocar en sus mejillas.

- Hoy... quiero que nos acostemos... quiero hacerte el amor...


¿Hacerme el amor?...

Espera.... ¿QUE?

- ¿Que...?

Abrí mis ojos al completo y con solo escuchar como decía de nuevo esas palabras mi corazón empezó a latir descontroladamente. Estaba tan deseoso de ello que pude notar como me miraba asombrado a la cara. Mi expresión debía de ser un autentico poema.

Pero algo no entendía, ¿porqué una habitación?... ¡que mas daba una habitación!... nada de eso lo haría más especial que la primera vez y realmente no me gustaba que todo fuese tan típico....

Debía de tener una pantalla donde se escribieran mis pensamientos en la frente porque como si hubiese leído mis pensamientos contestó algo que me dejó pensativo.

- No quiero que estemos en mi piso haciéndolo... no quiero que recuerdos de otra persona inunden tu mente mientras compartimos ese momento íntimo... te quiero centrado en mí, en mi cara, mi cuerpo y sobretodo... que mi nombre y mis caricias sean lo único que llene tus pensamientos... te quiero 100% para mí... sin ningún intruso en esa cabeza loca...

Me quedara petrificado al escuchar su razonamiento, y era verdad al 100%... de alguna manera, siempre que iba a dormir a su piso o me besaba con él no podía evitar pensar en cierto albino que todavía tenía incrustado en la cabeza.

Me conocía bien...

Incluso diría, que más que yo mismo.

Pero lo irónico era que yo sentía que no lo conocía lo suficiente, jamás me había parado a pensar que él estaba tan centrado en mí en ese aspecto. Y era yo mismo el que ahora me culpaba.

Cuando me dijera que no estaba listo, yo daba por supuesto que se refería a él, y ahora comprendía que se refería a mí...

Bajé mi cabeza mientras pensaba rápido todas esas cosas y me sentía decepcionado de mí mismo por ser tan sumamente egoísta, ya que él me estuviera viendo y se había dado cuenta que en los 100 días que llevábamos juntos, no había logrado dejar de lado a Junsu ni un solo instante.

Debía dejar como bien dijera, que estuviera 100% en mi mente, que sintiera su cuerpo y solo estuviese por él.


Noté como su dedo índice levantó mi mentón y me miró sonriéndome.

- Eh... no te angusties por nada... hay veces que nos cuesta sacar a la gente de la mente, los recuerdos malos y también los buenos, se incrustan en nuestro cerebro provocando que nos cueste salir de aquello y seguir adelante- me sonrió y me acarició la mejilla- tienes que tener paciencia y darte tiempo, un primer amor cuando se ama de verdad es muy difícil poder olvidarlo...

Era tan comprensivo conmigo y sabía leer tan bien mi mente que solo sentía ganas de ponerme a llorar por todo, pero solo apreté mis labios y fijé mis ojos viendo como aquella figura perfecta y ahora más valiosa que el oro para mí estaba aceptando que sería para siempre el segundo en mi lista.

Debía aceptar el hecho de Junsu y ofrecerme a él al 100% y sin reservas aquella noche.

Nuestra primera noche.


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Ahora sabiendo con previo aviso que tendríamos por fin una relación carnal me ponía nervioso.

En sí no viera más que los pectorales de Changmin cuando salía del baño o cuando nos bañábamos en la piscina cubierta durante los meses anteriores.

Pero nada más....

Sospechaba que la tenía si cabía, más grande que yo y eso me asustaba un poco.

Aunque Junsu no estuviera nada mal dotado, aquello que Changmin guardaba entre sus piernas parecía un arma que si me pasaba de la raya me castigaría con dolores atroces.


Llegamos a la habitación de uno de los hoteles más caros de toda Corea. Changmin realmente se había gastado una fortuna en sólo una noche...


Entramos sigilosamente y con calma, pero eso no apaciguaba mi interior. Veía lo inminente y a cada rato notaba como aquello iba a doler de verdad.

Sentí sus manos en mis hombros y como se acercaba a mí oliéndome el pelo y bajando por mi oreja a la que dio un pequeño mordisco atrapándola después.

Me estremecí, realmente odiaba que me lamieran la oreja, pero ya que era la primera vez, no le diría nada.

Prosiguió chupando mi lóbulo con cautela mientras sus manos deslizaban su agarre por mis brazos hasta mis manos donde las agarró y levantándolas hasta mi pecho las colocó allí.

- Te quiero Jae...

Susurró a mi oído tan melosamente con un tono que me hizo derretir en sus brazos.

Eché mi cuello para atrás y mirarle a la cara y se acercó para besar mis labios de una manera tierna y gentil.

Me sentía débil, muy débil. Y a cuantos más besos tiernos y caricias me daba, más sentía que quería ceder.

Pero ese ímpetu y esa rapidez que tanto esperaba no llegaban.

Quizás era demasiado impaciente...


Empezó a desabrocharme aquella chaqueta, pasando sus manos por mis hombros y deslizándola por mis brazos, me la sacó y la dejó delicadamente en el suelo.

Me di la vuelta para mirarlo a los ojos y vi como con deseo se acercaba a mí colocándome el pelo detrás de la oreja y levantando mi mentón para acercar sus labios y besarme apretándolos una y otra vez a los míos produciendo chasquidos al separarlos.

Comenzó a andar hasta la cama, retrocediendo yo a la misma velocidad que él. Metía sus manos por debajo de mi camisa y me la sacó al instante.

Yo no iba a ser menos.

Una vez me sacó la camisa me deshice de su blazer y rápidamente le saqué la camisa yendo a toda prisa a sus pantalones y desabrochándolos con ansia.

Me agarró de la cintura pegándonos a ambos mientras veía como me deshacía de su cinturón y abría la pretina del pantalón.

Sonreía al ver mi respuesta ansiosa y me besó en la frente.

- Tenemos tiempo... no tengas tantas prisas... quiero hacerlo bien...

Me agarró la cara con las dos manos. Mientras dejaba su pantalón y acariciaba su cintura

- Lo siento... estoy... demasiado ansioso...- sonreí con pesadez.

No podía mentirle, estaba demasiado necesitado y aunque me asustase lo que guardaba ahí abajo, lo quería dentro ya.

Deslizaba su mano por mi costado a la vez que nuestros besos se profundizaban más y llegamos a la cama.

Choqué con mis piernas. Ya habíamos llegado.

Me relamí los labios lascivamente al dejarme respirar y lo miré deseoso

- Tómame ya...- gemí.

Alargué mis brazos hasta rodear su cuello y lo besé con pasión, necesitaba que me respondiera de igual forma.

Pero parecía torpe, o no querer responder a esas súplicas que tanto mi mente como mi cuerpo le suplicaban a gritos.

Entonces mis besos y mis manos y cuerpo ya desesperado por aquello, notaron como sus manos se deshacían de mi pantalón y del suyo. Y sacándonos ambos los zapatos, nos subimos a la cama donde Changmin me dejó ligeramente.

Se subió encima de mí y quería controlar mis impulsos calmándome. Agarrándome mis muñecas y posándose encima de mi cuerpo que solicitaba acción inmediata abriendo mis piernas completamente y atrapando su cuerpo contra el mío.

Él intentaba besarme con ternura y tranquilidad, pero eran mis labios y sobretodo mi lengua lo querían de otra manera diferente a la que no estaba acostumbrado, una manera más lasciva y pasional.


Al ver que mi cuerpo reaccionaba como reaccionaba, tomó por fin la iniciativa y nos despojó a ambos de nuestros boxers.

Entonces pude ver aquello.


Era tan... larga y tan... gorda.... Se me hacía la boca agua.


Quería probarla, succionarla y darle placer con mi boca, pero fueron de nuevo sus manos las que me bloquearon y su cuerpo el que me impidió morderle.

No le di importancia y dejé que mandase. De todas maneras, yo era el pasivo.


Abrí mis piernas abrazándolas a su cuerpo mientras lo apretaba a mí y comenzaba a moverme, deseoso de aquellas estocadas.

Nuestros miembros se rozaban ambos al moverme y veía como las expresiones de Changmin eran totalmente diferentes. Cerraba los ojos con tanta fuerza que veía marcas de expresión que nunca antes se le formaran en la piel alrededor de los ojos.

Pronto comenzó a gemir y a dejarse llevar un poco por la pasión. Pero estaba tan desesperado que solo quería incitarle para que reaccionase de una vez y me comenzase a dar.

Mi lengua recorría su piel de tal manera que le causaba una nueva sensación. Le incitaba en susurros.

- Déjame que te la chupe...- le decía al oído- dame fuerte... Changmin... libérate... no todo tiene que ser sobrio... en la cama no hay reglas...

Quería que reaccionase y que se pusiese duro de una vez, pero no reaccionaba.

- Deja que te ayude a excitarte... verás como será mejor...

Entonces pareció escucharme. Me soltó y volteándolo corrí hacia su miembro semi erecto y comencé a bombearlo.

Ahora era mi momento de darle placer de verdad.


Con una de mis manos comencé a masajearlo arriba y abajo. Miraba su rostro que seguía cerrando sus ojos con fuerza y apretando sus dientes respirando agitadamente.

Le lamí la punta y esa boca dejó de apretarse soltando un leve gemido. Me la introduje chapándola hasta el fondo y sacándola de mi boca. Levanté la mirada y ya me estaba mirando fijamente.

Sonreí y mordiéndome el labio seguí mirándolo a los ojos mientras sacaba mi lengua y le provocaba un espasmo de la impresión.

Parecía como si fuera la primera vez que le hicieran una felación...

Mi otra mano acariciaba sus abdominales y se deslizaba por su entrepierna mientras yo volvía a introducírmela y succionar de nuevo arriba y abajo, llegando la otra a sus testículos para acariciarlos suavemente.

Ahora ya empezaba a ponerse dura. Changmin se estaba excitando por fin y eso me hacía sentir victorioso.

Mis lamidas siguieron y pronto comencé a bombear con fuerza para subirme y cabalgar encima de él de una vez.

Cuando estaba extasiado y no era consciente lo solté y aunque no me había preparado posteriormente me subí encima de él introduciéndolo dentro de mí y comencé a cabalgar lentamente.

Al sentir unas paredes más estrechas que las anteriores abrió los ojos y se sorprendió al verme allí. Su mandíbula se movía queriendo pronunciar palabra pero solo pudo sentirse extasiado por la estrechez de mi cavidad.

Gemía mientras cabalgaba encima lentamente hasta que cuando dejé de sentir molestia comencé un ritmo mucho más acelerado. Con mi mano empecé a darme placer al ver que él no reaccionaba

Changmin notó aquello y agarró mis caderas controlando sin éxito mi desenfreno.

Veía como intentaba pararme o por lo menos eso parecía. Cosa que no entendía

Entonces en un arranque me abatió agarrándome de la cintura y volteándome para ponerme debajo.

- Ponte a cuatro patas...

Me suplicó y yo no tardé en reaccionar.

Se le notaba en su límite ya y al poco de metérmela de nuevo se corrió dentro en la última estocada, impregnándome de su semilla y consiguiendo que yo también me corriese con ese golpe de cadera.

Me sentía, tan bien y tan satisfecho al haberlo hecho que me derrumbé y él a mi lado.


Escuchaba su respiración agitada a la vez que yo también intentaba calmar la mía. Me giré sobre mí y lo vi allí tumbado boca arriba con los ojos cerrados y con la mano derecha en su cara intentando apartar el pelo mojado de sudor de su frente.

Me acerqué a él y lo abracé apoyándome en su hombro.


- Gracias por estos 100 días... muchas gracias por todo Changmin...


Me sentía exhausto, aunque solo lo habíamos hecho una vez aquella noche, sentí como me dormía entre sus brazos, y fue aquella noche cuando empecé a tener la esperanza de que pronto, en un futuro no muy lejano sería capaz de quererle y de tener una vida completamente feliz a su lado.

1 comentarios:

  1. Anónimo1/30/2015

    Hermoso creo q era la primera vez de minnie me encanto

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