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Arualthings

Hado mitico cap 18

OSCURIDAD Y SOMBRAS

Minnie tuvo un mal presentimiento al despertar, la luna aun estaba en el firmamento, redonda y blanca a punto de ocultarse tras las montañas en el horizonte como una enorme esfera en aquél cielo azul oscuro que se empezaba a iluminar por el sol naciendo… pero el silencio surcado apenas por murmullo de pájaros y aullidos de perros lo hacían sentir intranquilo, se acercó al ventanal de su alcoba y salió al balcón, el fresco aire que golpeó su rostro fue como un rumor de augurio fatal.

Y por reflejo intuitivo salió corriendo, aún en pijama, fuera de su casa, no sabía porqué su corazón latía con furia en su pecho, no porqué mientras sus piernas daban grandes zancadas al correr solo la imagen de Kenryu aparecía en sus pensamientos. Corrió y corrió hasta que su cerebro pareció recordar cierta habilidad mágica que lo llevaría en un parpadeo hasta donde su mente ordenaba. Dio vuelta en una esquina y un par de metros después topó con n callejón, se adentró sigiloso y oculto tras un contenedor de basura orbitó hasta el departamento del castaño. Vacío.

- Kenryu, dónde estás… - cuestionó al aire, caminando con desespero por todo el departamento, ni siquiera parecía que más de una persona viviera ahí; y sin embargo estaba todo ordenado y limpio, poca comida en la heladera y la alacena casi vacía… - no parece que la Sra. Endo viva aquí…. – caminó de regreso a la estancia, donde un sobre encima de la mesita de centro llamó su atención… - una carta del Concilio Escarlata?... – el sobre aun estaba sellado de aquella antigua manera, la cera grabada con el emblema del concilio… intacto… no ha sido leída aún… y él tenía enorme curiosidad por saber lo que contenía… - pero es correspondencia ajena… - el menor se mordió el labio, una vocecilla en su interior le suplicaba que lo abriera, que podía ser importante… y son poder contenerse, terminó por leer la carta…

El momento en que terminó de leerla, una imagen que no era captada por sus ojos se visualizó en su mente, y era como ver a través de los de alguien más. Y pudo ver a Mitsuo Inamoto apuntándole directamente… y entonces lo comprendió e intentó orbitar al lugar exacto que vio a través de los ojos del castaño, pero apareció varios metros cuesta abajo, porque un hechizo anulador (que solo una raza mágica puede hacer) le impidió su arribo.

Y volvió a correr, la carta en una mano sujetada con fuerza, sus pies descalzos resbalando en las hojas secas mojadas por el rocío, tropezando con piedras y raíces sobresalientes sobre el suelo de tierra, sintiendo algunas heridas formarse en sus plantas, pero eso no le importó, siguió corriendo, la respiración agitada, su corazón latiendo violentamente, sus ojos esperando vislumbrar el claro donde Kenryu es amenazado de muerte.

………………………….

- porqué haces esto, Mitsuo… - el castaño se mantenía impávido ante el chico misterioso…

- realmente, no tengo opción, ojala pudiera decirte que no es personal, pero al final ése es el asunto… - la cuerda del arco tensa, la flecha recta, su mirada viendo en la dirección correcta, su cuerpo rígido de medio lado, su respiración tranquila…

- sabes que Michael Foz no cumplirá su palabra si me matas, sabes que encontrará la manera de seguir manipulándote… -

- sabes que harías lo mismo que yo de estar en mi lugar… - y antes de llegar a arrepentirse como casi pasó también con Takeshi, Mitsuo hizo el amago de soltar la flecha, pero una figura interponiéndose lo hizo frenar en el último instante…

- espera!!!... – Minnie se paró delante de Kenryu, respirando con dificultad por la carrera… - cometerás un error…

- apártate!!... – escuchó que gritaron los primos Endo a la vez…

- para que la Cámara de una de las Pirámides de Gizeh revele las secretas escrituras de la ubicación de la Fuente Arkhaika necesitas del emblema y la sangre de un híbrido, no robarle la vida… - argumento uno…

- he dicho que te apartes!!... – porque Inamoto sabía aquello, pero… si no lo hace, su madre…

- Michael solo quiere demostrar que todos tenemos un precio, que todos somos capaces de matar o traicionar si tenemos la motivación suficiente, que no importan los métodos sino el resultado, solo quiere probar que puedes ser como él… - argumento dos…

- cállate!!... – espetó Inamoto, sintiendo la ira crecer en su interior. Kenryu atento.

- Minnie, vete!!... – el castaño dijo con seriedad…

- la verdad es que no quieres ser como él, por eso es que te tomó tanto tiempo tomar la decisión, porque sabes que no tienes que hacer esto… - que no lo obligue a llegar al cuarto argumento, por favor, que no lo obligue…

Pero Mitsuo no soportó escucharlo más, y cuando reaccionó ya había soltado la flecha, la cuerda vibrando al haber liberado la tensión del agarre. Minnie cerró los ojos pero no se movió, esperando el golpe de la flecha enterrándose en alguna parte de su cuerpo; pero solo sintió cómo era empujado con cierta brusquedad hacia un lado tirándolo al suelo. La flecha encontró su destino… apenas unos centímetros sobre su corazón, un hilo de sangre manchando la sudadera del castaño.

- Kenryu… - el menor le miró con los ojos abiertos de par en par. Y reaccionó hasta que escuchó un grito salir de boca del castaño cuando Mitsuo le sacó la flecha de un tirón… - basta, déjalo… - el castaño cayó de rodillas, presionando por instinto la herida con su mano, Mitsuo apuntando con una daga al cuello del castaño, su mano temblorosa dudando… - la deuda de la Familia Endo fue cubierta por los Tanaka hace un par de meses… - el chico le miró sorprendido, esos dos apellidos haciendo eco en su mente… - tu madre fue vista con Dante (aquel afroaméricano que se reuniera con los Park en Suiza) en una ciudad estadounidense, haciendo negocios por la Tríada… -

-de qué mierda estás hablando… - Inamoto envainó la daga en su cadera con un rápido movimiento, y moviéndose con la agilidad de un león y la velocidad del relámpago tomó al menor por el cuello, presionando con fuerza… - mi madre es prisionera de Michael Fox…

- tu madre… hizo un trato con él… - apenas podía respirar… - el Concilio Escarlata trató de advertirle… - dirigió su mirada a Kenryu… - pero… jamás pudieron acercarse a ti para decírtelo… - y como pudo, subió su mano mostrando la carta que había sido dirigida al castaño.

- mientes!!... – espetó con brusquedad, ejerciendo más presión, tratando de ignorar esa hoja de papel, los ojos inyectados en sangre, la ira corroyendo su interior…

- suéltalo!!... – Kenryu gritó, deseando no haber permitido que lo hirieran, él y su maldita negación a su naturaleza… pudo apartarse, pero a cambio había recibido casi gustoso la flecha… - me quieres a mí, no a él… - maldijo el hechizo anulador porque no podían usar magia, excepto Mitsuo, quien seguía presionando, Minnie ya no podía respirar.

El castaño sintió su propia ira crecer en su interior y el brillo púrpura atravesó sus iris grises, y con la fuerza viniendo desde sus instintos se lanzó contra su primo, cayendo ambos al suelo. El castaño quedó sobre Inamoto y asestó un golpe directo a su mandíbula, pero había perdido demasiada sangre y estaba débil, y fue fácilmente doblegado por la fuerza de su primo, pero solo lo golpeó un par de veces antes de frenar, pararse y mirar el estado del castaño… no necesitaba más que esperar a que la vida lo abandonara, pero…

…- el día que vuelva a ver a mi hermana será porque la muerte ha tocado su puerta… - esas palabras volvieron a su mente como un tornado que arremetía con todo lo que había creído… palabras que escuchó de su propia madre cuando era solo un niño, mismas que habían sonado como dardos venenosos incrustados en un designio latente que emergió de la forma más vil.

Se sujetó la cabeza con sus manos cerrando los ojos con fuerza y trató de comprender… pero esas palabras y muchas otras memorias golpeaban su mente y todo parecía cobrar el sentido real. Nunca vio a su madre cautiva, el ojiazul no hablaba de ella como de otro prisionero. Era posible que su madre lo haya manipulado a través del ojiazul por una absurda venganza de familia? Solo de una forma podía averiguarlo. Tomó su arco y la flecha ensangrentada, dirigió una última mirada a su primo; Minnie presionaba su herida, pensaba en la forma de sacarlo de ahí y atenderlo, de enfrentar a Mitsuo y no morir en el intento.

- recuerda que eres un híbrido… - les dijo con voz sombría, antes de dar la vuelta con una disculpa en la boca, porque no valía la pena, porque aun tenía que ver la realidad con sus propios ojos, y corriendo con la agilidad de una gacela se perdió cuesta abajo.

Y Minnie lo comprendió, entendió porqué le fue entregada la información acerca de los híbrido, porque Hikaru Endo le confesó la condición del castaño encomendándole su salvación. Kenryu siempre ha renegado de su naturaleza híbrida, específicamente de esa parte que lo vuelve vampiro… que lo obliga a sentir sed… y se niega a tener que probarla…

- muérdeme…

- estás loco… - el castaño trató de incorporarse, su mano presionada por la del menor contra su herida…

- no llegaremos a tiempo a ningún hospital… - aún no podía orbitar, y pudo notar que el hechizo anulador cubría un perímetro amplio, el castaño moriría desangrado antes de salir de ahí… - si me muerdes el poder del factor curativo de tu condición vampiresca te salvará la vida… - replicó con tono severo…

- no viviré como un híbrido que necesita sangre para existir… - los iris completamente púrpura… - no quiero ser como él…

- no necesitas ser como tu padre. Maldición! Kenryu, solo muérdeme… - el castaño sonrió de medio lado ante la forma del menor de pedirle aquello… - si no lo haces… no te perdonaré por haber arruinado el momento aquel día…

- no habías dicho que no me guardas rencor por eso… - ambos de pie, la sangre fluyendo aun…

- mierda! No puedes simplemente morderme y ya… que no ves que no quiero que te mueras, que me dejes solo…- su tono de voz bajó, un nudo formándose en su garganta, el castaño mirándolo directo a los ojos… - que no ves que… te quiero… - murmuró ya con el rostro sonrojado, pero el castaño no se movió ni dijo nada… - si no quieres hacerlo por ti o por mí… - una punzada en el corazón… - hazlo por Junsu, a él no le gustará saber que ni siquiera luchaste por…

Su discurso fue interrumpido por los filosos colmillos de Kenryu clavados en su cuello, sentía cómo su sangre era absorbida y cómo el castaño chupaba desesperado su líquido rojo. El menor experimentaba sentimientos encontrados mientras el híbrido se alimentaba, por un lado estaba complacido de justamente estar en esa situación, porque eso significaba que se salvaría; pero… entristecía al saber que no había reaccionado ante su confesión, sino hasta que mencionó al pelirrojo. Cómo podía haber sido tan tonto para enamorarse otra vez de la persona equivocada… y sin embargo, se conformaba con salvar al castaño.

Kenryu sentía cómo la caliente sangre del menor entraba en su propio torrente sanguíneo y se llenaba de energía, y su herida se cerraba lentamente deteniendo en primer lugar la hemorragia para luego percatarse de cómo el músculo y la piel dañada se regeneraba. Y se descubrió a sí mismo disfrutando del dulce sabor de la sangre de Minnie, por eso succionó más fuerte, arrancando un gemido del menor, y fue como una melodía sensual para sus oídos, y chupó aún más, sintiendo las manos de su amigo aferrándose a su espalda mientras lanzaba un gemido más fuerte… y supo que si continuaba así terminaría por tomarlo ahí mismo, y no lo quería, no así… esa vez, quería hacerlo bien… y apartó sus colmillos, para dar luego suaves lamidas en las pequeñas heridas que causó.

Minnie sentía en ese gesto como… como si se estuviera disculpando con él por haberlo mordido y succionado de su sangre, y era como un lobo cuando mima a un congénere lastimado. Kenryu continuó lamiendo tiernamente el cuello del menor, solo y exclusivamente en donde lo mordió, porque su saliva sanaba la piel del menor sin dejar cicatriz alguna. Al final, permanecieron abrazados un rato, en silencio, compartiendo su calor.

- gracias… - soltó Minnie sonriendo con un dejo de desilusión.

- porqué, tú salvaste mi vida… - sintió que el menor acomodaba mejor su rostro en su hombro…

- gracias por quedarte… - y sus palabras lograron que el corazón del castaño latiera con un ritmo diferente y que sintiera que nunca más sería un lobo solitario.

- hay que irnos… - se separó, evitando la mirada de su amigo porque sentía que no soportaría ver el sentimiento antes confesado y aguantar el deseo latente de hacerlo suyo. Tomó su mano y tiró suavemente de él. Era increíble lo rápido que actúa el factor curativo de su condición híbrida. Y de alguna forma saber que es la sangre del menor la que circula por sus venas mezclada con la propia lo hacía sentir más unido a Minnie.

- auch!... – se quejó el menor. Y solo entonces el castaño reparó en el pijama y los pies descalzos de su amigo, heridos por la carrera anterior. Y se sintió culpable por ello.

- sube… - se colocó de cuclillas dándole la espalda, para poder llevarlo hasta donde el perímetro del hechizo anulador le permita orbitar.

- pero, acabas de recuperarte, y…

- sube o te hago subir a la fuerza… - lo interrumpió, sonriendo con una disculpa… - yo estoy bien, eres tú quien necesita descansar después de todo lo hiciste por mí…

El menor ya no dijo nada, realmente no tenía caso, y subió a la espalda del híbrido, sujetándose de él pasando sus manos por sus hombros y enlazándolas al frente; mientras sus piernas eran tomadas por las manos de Kenryu. Y así, éste comenzó a andar cuesta abajo, sintiendo el calor del pecho del menor en su espalda, percibiendo el latir un poco acelerado… y recordaba esas palabras y sentía una agradable calidez abrazar su corazón.

……………………..

- dónde está mi madre… - cuestionó con tono autoritario al entrar en ese mismo despacho donde Michael siempre le recibe…

- no veo yo que hayas traído los cuerpos inertes de dos híbridos… - el ojiazul miró al adolescente con sorna. Pero le gustaba su personalidad, arrebatada y misteriosa, de alguna forma, sentía que ese chico frente a él mirándolo con desdén y desafío a la vez, era parecido a él mismo.

- quiero ver a mi madre… - lanzó la flecha ensangrentada con que hirió a Kenryu al escritorio…- y después terminaré lo que empecé…

- sabes qué es lo divertido de ser temido por todos, que nunca falta alguien dispuesto a lamer tus botas y traicionar con tal de ser perdonado y obtener un poco más de poder… - Inamoto no se inmutó… - sé que el Concilio Escarlata advirtió a Kenryu Endo sobre Kaoru… después de todo, dejaste vivo a Takeshi Ogazawara, no?

- quiero ver a mi madre… - repitió el adolescente, apretando los dientes, presintiendo el dolor de la manipulación de su propia progenitora.

- bien… supongo que una reunión familiar no le vendrá mal a nadie… - el ojiazul se puso en pie y caminó fuera del despacho hasta una de las habitaciones de la segunda planta. Donde su madre estaba acostada a lado de Dante.

Cómo podía estar tan tranquilamente durmiendo con ese hombre, cómo podía haberle hecho creer que era prisionera de Michael Fox, cómo podía haberlo utilizado. Tenía tantas preguntas, tanto rencor hacia ella… que en realidad no tuvo fuerza para quedarse y sacar todo aquello contra su madre… porque solo imaginaba una horrible escena que lo convertía justamente en aquel que sonríe con suficiencia recargado en el umbral de la habitación. Él era capaz de matar a su madre por haberlo utilizado. Y eso dolía demasiado, saber que aceptaba ese instinto asesino como parte de él.

- mi diablo bailó con su demonio y el violinista no ha dejado de tocar… - pensó el adolescente, antes de salir de ahí con la duda de su propia identidad carcomiendo sus entrañas. (n/a la frase la escuché en una serie que se llama Dexter, no me pertenece xD)

…………………….

Kenryu apareció en su departamento, con el menor aún en su espalda, lo depositó sobre el sofá con cuidado.

- curaré tus pies… - fue hacia un pequeño armario a lado de la puerta, de ahí sacó un botiquín y luego volvió hacia Minnie, que lo miraba con ojos inquietos. Pero no era capaz de decir nada.

El castaño observó sus plantas llenas de pequeñas cortadas, llenas de tierra. Suspiró y fue a la cocina por una bandeja ancha con agua, donde el menor metió sus pies y observó con timidez cómo eran lavados por el híbrido. Luego se las secó con cuidado y se dedicó a limpiar con alcohol, para luego colocar una pomada y cubrírselos con unas vendas.

- siempre consideré que ser un híbrido era una maldición… - comenzó, mientras terminaba de colocar las vendas… - y veía esa parte de mí como la oscuridad de mi persona, y lamento haberte lastimado aquel día… - el menor se movió incómodo en el sofá, no le estaba gustando lo que escucha… - como lamento no haberte dicho nunca sobre mi verdadera naturaleza, porque hubiera sido mejor que esperar a que otros te lo dijeran y permitirte tomar la iniciativa siempre… no hubieras tenido que llegar a esto… - sus manos terminando la labor con sus pies… - y yo no hubiera tenido que liberar el vampiro que llevo dentro… - clavó su mirada en Minnie… - sin embargo, has sido el único que me ha hecho darme cuenta de que ser un hibrido no es mejor o peor que ser un mago o un simple humano, porque seguiste a mi lado sin importarte o temerme, tal vez sea cierto que nadie más lo sabe ahora, que Junsu y los demás también me acepten, pero… sé ahora que fuiste el primero porque así he aceptado yo mismo mi oscuridad y… Minnie, no te dejaré solo… yo también Te Quiero…

El menor curvó una sonrisa radiante, pocas veces se le ha visto sonreír de esa manera, de hecho, es muy probablemente la primera. Porque nunca antes nadie le había dicho esas palabras, que si bien no van cargadas con la intensidad de un Te Amo, tienen un impacto positivo en su persona. Porque puede notar en los iris del castaño que no miente, que se lo dice de corazón. Y se dio cuenta de que ahora Kenryu luce más atractivo con sus iris grises delineados por un tono púrpura, su cabello desaliñado más rebelde y sus labios más rojizos.

Kenryu percibió el aroma del menor… y no justamente el de su shampoo o jabón de ducha, ni siquiera el de su piel… no, el aroma de su deseo. Pero no debía, no tan pronto, no así. Se puso de pie y aprovechó de guardar las cosas para tratar de controlarse.

- mierda! Debí llevarlo a su casa, cómo demonios se me ocurrió orbitar aquí… - pensaba mientras terminaba su actividad. Luego volvió con el menor… - puedes orbitar a tu casa?

- eh?... sí, claro… - el menor se volvió a sentir desilusionado, bueno, es que esperaba algo más… tierno de parte del castaño, un beso por lo menos, o algo. Es que, se quieren, no? Entonces, qué se supone que son ahora, siguen siendo amigos, le había dicho que lo quiere como tal, malinterpretó sus palabras?... – puedo preguntarte algo antes de irme… - el castaño asintió… - y tu mamá?... – ok, esa no era la cuestión que de hecho tenía pensada, pero se arrepintió de último momento y en cambio cuestionó esa otra inquietud.

- mi madre está de voluntaria en África, es doctora… -

- pero… ella sabía que… que tú estarías en peligro, porqué se iría sabiéndolo…

- porque ella sabía que no estaba en sus manos hacer nada por mí, sabía que tú estarías ahí para hacerlo, y ella confió, y se fue tranquila a hacer algo por la humanidad, por los que menos posibilidades tienen…

- oh… bueno, me alegra no haberla decepcionado… - el menor sonrió, como fuera, se sentía feliz porque Kenryu vive, se puso de pie… - me voy ya… - iba a orbitar cuando sintió la mano del castaño tomar la suya…

Kenryu se sorprendió a sí mismo al descubrirse evitando la partida del menor. Pero, un beso, solo un beso no estaba mal, cierto? No tenía porque pasar de eso.

Se acercó lentamente al menor, ambos mirándose directo a los ojos, las mejillas sonrojadas. Posó sus labios con suavidad sobre los del menor, se sentía realmente bien, porque era la primera vez que sentía que lo besaban de verdad, ni con Junsu se sintió así, y con Minnie la primera vez había sido algo arrebatado por su instinto. Pero ahora, era diferente… y esos labios suaves sabían demasiado bien, y no pudo evitar que su lengua se paseara por sobre ellos lamiéndolos con gentileza, ni que se introdujera en esa boca cuando la entreabrió, probando así su interior como si fuera la primera vez que la repasa, saboreando el roce de sus lenguas.

Y tuvo la necesidad de no parar, de marcarlo como suyo, como lo haría un lobo cuando ha encontrado a su pareja. Tal vez por ello ese beso si los llevó a mucho más, porque cuando se separaron para recuperar aire, ya estaban abrazados y sus labios se buscaron instintivamente una vez más, y otra, y otra, hasta que sus manos comenzaron a moverse.

Minnie le sacó la sudadera llena de sangre, luego la playera hasta dejar al descubierto su perfecto pecho, encontrando una cicatriz visible donde la flecha lo hirió, y pasó sus dedos sobre ese trozo de piel y acercó luego sus labios para besar aquella zona como si pretendiera borrar cualquier sufrimiento encadenado a ella. El castaño cerró los ojos disfrutando de ese contacto, sentía su sangre hervir, pero no tenía prisas por tomarlo, quería hacerlo lento y poder memorizar cada detalle.

El menor buscó otra vez su boca, besándolo con ternura, deslizando sus manos por sus hombros, perdiéndose en su espalda, viajando más tarde hacia delante, acariciando sus pectorales, descendiendo hasta el pants. Pero antes de que pudiera comenzar a quitárselos, el castaño le sacó la parte superior del pijama y lo besó con pasión, tomándolo por el trasero lo instó a aferrarse de su cintura con sus piernas mientras lo conducía a su recámara.

Lo dejó en el filo de su cama, para recostarlo suavemente en tanto desciende con sus besos por su cuello, pecho y torso, lamiendo sugestivamente en su camino, sintiendo su excitación crecer con los gemidos suaves del menor. Le sacó los pantalones y pasó su mano por el miembro medio despierto de Minnie sobre el boxer, arrancando un gemido más sonoro, acariciándolo mientras sentía como se ponía más duro y erecto, subiendo hasta poder hablarle al oído…

- Minnie… ésta vez lo haré bien… - dijo con suavidad, descendiendo sobre el cuerpo del menor hasta tomar sus labios otra vez… - porque te he elegido a ti, para siempre…
- Kenryu… - murmuró entre suspiros y gemidos suaves, la mano del castaño aun frotando su entrepierna por sobre la ropa interior.

El castaño le sacó finalmente el boxer, todos sus sentidos impregnándose de Minnie, de su olor a deseo, de la textura suave de su piel, del sonido excitado de sus suspiros, del tono ronco de sus gemidos, del dulce de su boca… y ahora, del sabor peculiar de su miembro. Kenryu lamía con parsimonia, viendo ante sus ojos como ese trozo de carne llegaba al límite de la excitación. Y lo engulló completamente, su lengua acariciando y quedándose con su salado sabor, memorizándolo como único. Y siguió en eso un rato más, pero cuando sintió que el menor se vendría, paró. Y liberó su erección para poder continuar, se sacó el pants y la ropa interior mientras el menor respiraba laboriosamente y mantenía los ojos cerrados, inconscientemente Minnie llevó su mano a su erección para continuar con la labor y poder descargarse, pero…

- espera… - el castaño detuvo su mano y la dirigió en cambio a su propio miembro… - vamos a hacerlo juntos… - y comenzó a gemir cuando la mano del menor comenzó a moverse de arriba abajo con un ritmo acompasado. Cuando se sintió a tope, volvió a apartar la mano del menor. Besó sus labios casi con salvajismo, mordiendo su labio inferior.

Y cuando Minnie reaccionó, porque se sentía perdido en las sensaciones que corrían en su cuerpo, ya estaba a cuatro patas sobre la cama. y esa postura le dio un poco de… extrañeza. Pero cualquier pensamiento al respecto quedó suspendido en su mente cuando las manos del castaño recorrieron su espina dorsal desde el nacimiento hasta su nuca, y reconoció el cuerpo de Kenryu posicionarse con delicadeza sobre el suyo, y su erección rozar contra su trasero, y una corriente eléctrica viajó por todo su ser.

- te haré el amor, y te marcaré para que nadie más se atreva a desearte siquiera… - y su voz sonó demasiado varonil en su oído, su calido aliento rozando contra su lóbulo, sus labios besando minuciosamente cada palmo de su piel, su lengua dejando una estela húmeda de pasión.

Y bajó por toda su espalda hasta llegar a ese pasaje íntimo que ya una vez profanó, pero que ahora quiere poseer con dedicación. Sintió al menor temblar cuando pasó su lengua por su entrada, y lo escuchó gemir cuando repitió la acción. Minnie se preguntaba con la poca cordura que le quedaba si es que el castaño se estaba comportando como un auténtico lobo al hacerle el amor de aquella manera. Luego de un rato sintió un dedo introducirse en su entrada lentamente, pero la lengua del castaño seguía humedeciendo su intimidad también, y continuó con el segundo y mas tarde con el tercer dedo. Y casi no hubo dolor, y si muchas sensaciones que lo hacían gemir más y más.

Kenryu sacó sus dedos y volvió a posicionarse sobre el cuerpo del menor, dirigiendo su erección a su entrada, introduciéndose lentamente empujando sus caderas. Minnie gimió ronco cuando llegó hasta el fondo, y sentía una ligera punzada de dolor.

- me moveré solo cuando estés listo… - escuchó que le susurró al oído, para luego besar su mejilla, su nuca, su cuello, su hombro…

- hazlo… hazlo ya, Kenryu… - y comenzó a ser embestido, lento pero fuerte.

El castaño sentía las paredes del menor comprimir su erección y eso lo hacía gemir de placer, era calido y delirante.

- aahhh, Kenryu… mmhhh, aahhh… -

- te gusta? aahhh, mmhhh, Minnie… -

- sí… mmhhh… aahhh, así… sigue… aahhh…

Y los gemidos y gritos de placer de ambos llenaron la habitación. Y el ritmo frenético de sus caderas chocando con cada estocada era una sensación enloquecedora que los transportaba a ese mundo de placer por vez primera. El castaño llevó una de sus manos a la erección del menor para masajearlo al ritmo de su entrega. Estaba tan caliente, que pensó que tal vez lo había desatendido demasiado tiempo, porque no faltó mucho para que se corriera y su esencia se derramara en su mano. y entonces aceleró salvajemente, pero sin hacerle daño a Minnie, hasta que su cuerpo se tensó y liberó su semilla en el interior del menor.

Salió de él y de inmediato se lamió la mano tragando la esencia de Minnie, luego lamió también la entrada del menor, quien se sorprendió ante eso, aunque su cuerpo ya recostado boca abajo sobre la cama por el cansancio, aun temblaba por el orgasmo. Kenryu lo giró para verle el rostro, se veía realmente hermoso con las mejillas cubiertas de carmesí, la respiración agitada, los labios entreabiertos para tomar más aire, el cuerpo sudado y el cabello pegado a su frente.

Se recostó sobre él, sin dejar su peso encima, y lo besó con el sabor de sus esencias en su boca. Cuando se separaron retiró algunos mechones de su frente sin dejar de verlo directo a los ojos.

- ahora somos uno, Minnie…

- lo somos, Kenryu… -

…………………………..

Yoochun, Junsu, Jae, Yunho y Yoo Hwan esperaban pacientemente en casa de los Kim la llegada de Minnie.

- le habrá pasado algo?...- cuestionó preocupado el moreno.

- no creo, aunque es cierto que no suele llegar tarde a ninguna reunión… - el pelirrojo ya estaba marcando el móvil de su amigo, cuando apareció en su estancia… acompañado por el castaño.

- perdón por la tardanza, él tuvo la culpa… - sonriendo de oreja a oreja, el menor se sentó a lado de Junsu, sin reparar en lo colorado que se había puesto su novio por las miradas de todos al ser culpado… - bueno, empecemos, porque un plan para ir tras Michael Fox tendrá que ser muy elaborado para que resulte…

1 Comentarios:

  1. minato-chan9/04/2011

    aaa q bien por minnie ya no estara solito me encanta q haya quedado con kenryu hacen una hermosa pareja muchaas! Gracias por esta historia tan fenomenal como siempre tus historias son realmente sugoi!!!!!!! XD

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