Without Weakness

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Título: Without Weakness
Autor: Mily_Yun
Pareja: YunJae
Género: Lemon
Extensión: Oneshot
Secuela de "Weakness"
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-Pero qué es esto- susurró poniéndose en cuclillas al haber visto dentro de la caja,que estaba por levantar del suelo, a un bulto negro.Lo tomó entre sus manos sin dudar y, una vez examinó la prenda, enarcó una ceja.
“Pensé que lo había tirado”- murmuró muy pero muy quedito fijándose de que él no lo viera...
-¿Qué estás mirando?-
...Muy tarde.
Rápidamente el castaño se puso de pie.
-Ah... ¿nada?
El recién llegado enarcó una ceja.
-Pues me parece que—
-¿Quieres que te ayude con las demás cajas?- interrumpió palmeándole los hombros.
-Ah... si
-Pues vamos...- sonrió ampliamente mientras depositaba un corto beso en la comisura de los labios del más bajo.-...Ya que tú eres muy débil para estas cosas
-¡Hey!- arrugó el entrecejo- Tsk, ni que tú fueras Hércules
-Pero me aproximo- sonrió de nuevo mientras levantaba sus brazos y besaba sus muy bien trabajados bíceps de una forma demasiado narcisista- ¡HercoYunho!- y empezó a reír.
-Qué ridículo eres- se cruzó de brazos e hizo un puchero.
-Pero aún así me quieres- dijo acercándosele y plantándole un beso en los labios- My boo~- y diciendo eso se fue corriendo fuera de la estancia.
-¡Ni creas que por hacer eso te has salvado!- empezó a correr también.

Había pasado más de un año desde que eran novios y desde que la vida de ambos se uniera en un profundo lazo que cualquiera envidiaría. Un tiempo en el cual ambos aprendieron del otro tanto recíprocamente como individualmente. Un tiempo en el cual ambos habían planteado hacer algo más formalita su relación y compartir residencia. Se les hacía tedioso el tener que compartir turnos para saber qué día tocaba quedarse en casa de Yunho o qué día tocaba en casa de Jaejoong; aparte también que se les hacía tardísimo cuando por alguna curiosa razón el pelinegro no encontraba su uniforme escolar ó se olvidaba de los cursos que le tocaba ese día. Claro, cómo no se le puede olvidar si ese día no le tocaba quedarse en casa del castaño.
A veces la calentura hace perder, temporalmente, la memoria.
Por eso el motivo de hoy: apilar ordenar y sacar cajas pesadas con las respectivas pertenencias de cada uno, y cabe resaltar que es tarea difícil porque a parte de que el señorito Jaejoong tenía toneladas de ropa, toneladas de libros, y uno que otro peluche,el señorito Yunho tampoco se quedaba atrás, aunque de diferente modo, puesto que las pertenencias de él constaban de:

1. Su cama y colchón porque según él nunca encontraría uno mejor.

2. Sus cuantiosas zapatillas, que sólo dios sabe para qué les da uso porque siempre para con un mismo par.

3. Su gran colección de discos contemporáneos, que simplemente puede descargárselos de la famosa internet y tan sólo escucharla en el Ipod sin ninguna necesidad de cargar tantos Cd’s.
¡Pero no!Lo que se lleva las doradas palmas es su mini-gimnasio personal, que de mini no tienen ni los pedales pues esa cosa pesa mínimo doscientos kilos; y precisamente eso era lo que los demoraba de terminar ya que el castaño había desarmado fácilmente todas las máquinas... pero ahora no se acordaba del cómo iban integradas.
Genial.

Y en eso del molestoso rebuscar y revisar por entre las cajas si había por allí algún tornillo que, supuestamente por el descuido de su novio se había extraviado y que por ello ahora no lograba recordar en dónde iba puesto, fue que dio a parar con aquel curioso bulto color negro que reposaba dentro de una caja. Y aunque dudó un poco, lo hubo reconocido al instante.
Es cierto que el tiempo pasa, que las heridas sanan, y que uno puede sobrellevar todo. Para eso se tienen el uno al otro, ¿cierto? Además ese tema ya había quedado saldado tiempo atrás. Yunho no dejaba solo en ningún momento al pelinegro y no veía a Yoochun tampoco rondarlos, entonces, todo estaba bien.
Lo seguiría haciendo feliz con sus atenciones... y más aún porque su día especial estaba cerca.

-Porqué tenías que traer tus Cd’s, ¿sabías que existe una cosa llamada internet?
-Vamos, sabes que me gusta tenerlos
-Entonces ¿¡por qué no eres tú quien los lleva!?- refutó frunciendo ligeramente el ceño.
-Porque yo estoy llevando tus libros y tus condenados peluches- respondió fingiendo molestia.
No era para más que se dieran el lujo de quejarse pues ascender por las,eternamente lejanas, escaleras durante tres condenados pavimentos y, con cajas pesadas a cuestas, sí que era un castigo divino.
¡Lo que nos hace sufrir el amor!
Por suerte esas eran las últimas cajas que se encargarían de ocupar su ahora residencia, y por suerte también que era fin de semana y no tenían que volver a clases sino hasta pasado mañana...
¿Pasado mañana?

-Ahhh ¡por fin!
-Estoy muerto.
Apenas hubieron cruzado la puerta, ambos cayeron al suelo. Bueno, el castaño encima de su novio.
-¡Pesas mucho!
-¿En serio?- susurró sin levantarse- Debe ser porque no como más que tu comida
-¿Estás diciendo que mi comida es mala?
-No dije eso
-Párate.
El castaño acató sin chistar. Bueno, sólo se alejó un poquito pues se apoyó sobre sus codos que mantenía a los lados del pelinegro.
-Mi Jaejoong se ve tan lindo cuando se enoja- sonrió ampliamente. En sus ojos aún se podía apreciar el inmenso amor que sentía por aquel ser que se sonrojaba debajo de él.
-No quiero ser lindo...
-Pero lo eres aún
-¿Acaso por eso te enamoraste de mí?- un ligero mohín se formó en sus bien formados labios.
-No, claro que no- le besó el labio inferior- Lo hizo tu forma de ser y el cuán real eres.
El pelinegro curvó una ligera sonrisa- Yo... sólo quiero que me sigas amando...
-Y lo haré aún después de muerto, mi amor- dijo esto último en un ronco susurro mientras se acercaba a esos labios que lo volvían un loco adicto sin control. Disfrutaba de ese exquisito sabor que hasta ahora no distinguía a qué sabía; pero no le importaba, ese sabor era igual al resto de él... y lo degustaba cuanto quería; cuanto lo deseaba.
-Te quiero
-Y yo a ti mi Yunho- jadeó por sobre sus labios.
¿Sería acaso una insinuación?
Tal como cuando uno asiente haciendo de lo que decimos algo afirmativo, Yunho, como si con aquel sensual gesto el ser que yace debajo de él todo ruborizadole hubiera dado aprobación, sonrió tácitoy empezó a besarle el cuello.
Aproximadamente son como las tres de la tarde, ¿A esta hora se supone que hagan “eso”? Y más aún, ¿Aquí, en el suelo de su nueva casa? Nunca lo han hecho de esta forma. Y nunca es nunca, porque desde su primera vez... no habían vuelto a hacer el amor.
-Detente- le empujó despacio mientras se sentaba.
-¿Qué sucede?- se sentó también. Sucedía de nuevo.
-No tengo... ganas- apartó la vista.
-Jae—
-Además es muy temprano y no hemos ordenado nada- se levantó del suelo rápido y caminó hasta donde había cajas a medio ordenar.
-...Tienes razón- susurró poniéndose de pie también para ir a ayudarle.
Silencio.
Prácticamente la labor les tomó toda la tarde, y es en ese mismo tiempo que no se dirigieron palabra alguna... salvo para decir: “¿Aquí está bien?” “¿Me ayudas?” o un simple “Está bien”.
No era suficiente con sólo decirse aquello; pero igual ambos no dijeron nada.
¿A qué le temían?
Está bien que una relación no sólo se base en sexo, pero, ¿tenía que ser rechazado cada vez que lo intentaba? Al principio supuso que era como una especie de trauma que tenía que superar, por lo de Yoochun y eso, y que estaba dispuesto a cooperar ¡pero por todos los cielos! Necesidades son necesidades; aunque claro, nunca se lo diría. Se sentiría un bastardo por presionar a quien adora con el alma; a esa persona especial que reposa a su lado dándole el lujo de que pueda escuchar sus latidos; a él quien si decide no tener nunca relaciones sexuales... lo entendería y aceptaría, porque simplemente lo ama.

-Yunho...- susurró el pelinegro pasando su brazo por sobre el vientre ajeno.Estaban acostados ya en la cama preparados para dormir... pero antes de hacerlo, el pelinegro supuso que tenían que acabar con eso. Su pecho le dolía.
-Dime- volteó a verle. La habitación estaba tenuemente alumbrada por una pequeña lámpara situada al lado del pelinegro.

-Lo siento...
-¿Hn? ¿Por qué lo sientes?
-Por... por no acabar nunca- prosiguió mientras se acomodaba en la cama hasta quedar sentado. El castaño también adaptó su posición.- Yo... creo, yo creo que aún no lo he superado. Yo sé que después de... nuestra primera vez juntos, no lo hemos vuelto a hacer. Yo sé que tú quieres—

-Discúlpame si te presiono
-No no es eso. Yo sé que tú eres diferente y de verdad te quiero... solo... sólo que estaba confundido y pensaba que si seguía con mi comportamiento infantil y débil... me ibas a dejar...Y yo no quiero que me dejes, yo también deseo tenerte con todas mis fuerzas. Mi corazón se acelera desenfrenadamente cuando me besas y cuando me tocas... pero mi mente se bloquea y simplemente no puedo seguir. Por eso es que me detengo, ¡Porque no quiero hacerlo sin ser consciente de ello! Yo quiero...- pero no pudo seguir. Las lágrimas se ocuparon de que no siga con su disertación. No podía contenerlo por más tiempo. Sentía que si no se lo decía todo se iba a malinterpretar; sentía que si no se lo decía iba a morir al tener que ver otra vez a esos ojos llenos de brillo opacarse por su negativa... a esos ojos que adora... los mismos que ahora le miran con ternura comprensión y dolor.
Sentía que si no se lo decía todo ahí mismo...no estaría siendo lo suficientemente fuerte para enfrentar sus dudas y al mismo tiempo significaría que estaba siendo débil consigo mismo y ante él. Y no quería. Demostrarle que había cambiado y que era una persona diferente que sabe defenderse y atacar cuando sea necesario había sido su meta en todo este tiempo.
Y aparentemente no lo había logrado.
Ante ello, el castaño sentía oprimirse a su corazón al ver en el estado en el que estaba sumergido su novio desde hacía tiempo, y no lo podía soportar. No lo sabía; y debió intuirlo. Sin pensarlo dos veces se acercó lo suficiente y envolvió con sus brazos a ese indefenso cuerpo que se estremeció ante el repentino contacto.

-No llores... me rasgas el corazón- susurró acariciándole los cabellos- Nunca te dejaría por una tontería como esa
-P...pero—
-El sexo no lo es todo para mí. Lo único que me importa es tenerte a mi lado; tener tu corazón y que me ames. Sólo eso.- y le besó la frente como si se tratara de un niño pequeño al cual tenía que cobijar.
Jaejoong sólo pudo seguir llorando. Las palabras no bastaban y no alcanzaban para describir lo inmensamente feliz y desahogado que se sentía al haberse rodeado amorosamente por los brazos de ese hombre a quien ama con locura; a ese hombre a quien está dispuesto a darle todo; a ese hombre a quien sin importar lo que suceda, estará siempre con él.
De eso se dio cuenta hace mucho... pero recién hoy es que lo comprobó.

*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-
La luz solar nunca había estado tan radiante y ni mucho menos tan cerca de sus ojos como ahora. Tampoco era usual que las horas se pasaran tan lentas... y el sonido... ¿Qué sucedía?
El muchacho pelinegro cambió su posición de estar acostado boca abajo –otra cosa inusual- a ponerse de lado. Pesadamente abrió los ojos y aproximadamente cinco segundos fue lo que le llevó para darse cuenta de la situación.

-¡No puede ser!- exclamó casi al instante de haberse puesto de pie como pudo.
-Qué. Qué sucede- su novio, quien como todo ser humano deambula por el mundo de los sueños en cuanto cierra los ojos, no pudo hacer otra cosa que levantarse lo más rápido que pudo por el grito que pegó el pelinegro. Fue gracioso, porque al momento de sentarse muy rápido, observó a ambos lados como si buscara algo. Siempre lo hacía.
-¡Mira lo hora que es!- ignorando lo gracioso que se veía su novio todo somnoliento, señaló el despertador acusadoramente, puesto que debió sonar hace como tres horas atrás- ¿Se te olvidó programarlo? Yunho, hoy tengo—
-Teníamos

-Teníamos examen de inglés y no llegaremos a tiempo... para poder darlo- susurró sentándose a la orilla de su cama. ¿Cómo pudo haber pasado esto? Debió haber revisado si tenía puesta la alarma justo antes de acostarse... pero los ojos le dolían demasiado y estaba tan cansado que apenas su cabeza hubo chocado a su almohada, su alma entró en el mundo de los sueños.
Era comprensible. Ha pasado alrededor de dos días desde la pequeña confesión que había tenido para con el castaño. Después de eso nada ha cambiado, lo que inconscientemente creía, en su relación. Y justo ayer sucedió algo increíble: Ambos toda el día se la habían pasado jugando videojuegos en la nueva consola que el castaño se había comprado; con decir que apenas y se levantaban para comer uno que otro bocadillo y para ir al baño. En fin, es por esa razón que le duelenaún los ojos y siente, también aún, entumecido el cuerpo. ¡No habían hecho nada en todo el bendito día!, Pero para qué negarlo, se divirtieron mucho.

-Vamos Boo, luego le explicas a la profesora que se te hizo tarde y ya
-Claro, como a ti te va bien en esa materia- le miró de reojo ligeramente molesto.
Yunho rodó los ojos y se acercó a su novio abrazándole por detrás.
-Yo también tengo dificultades. Pero créeme, tu promedio es bueno- depositó un besito en el hombro descubierto. A Jaejoong le gustaba dormir con polos sin mangas.
-Y cómo lo sabes
-Soy el delegado del curso, ¿no?- el pelinegro asintió- La anterior clase le pedí a la profesora sus últimos registros para revisar si todos los alumnos estaban en la lista. Ella me los dio y revisé tus promedios, por eso no debes preocuparte mi amor, tus notas son buenas
-¿En serio?- se sorprendió- No debiste hacerlo, la profesora pudo haberte descubierto
-No hacía nada malo. Además, lo hice por ti, porque no me gusta que te preocupes demasiado.
El pelinegro giró tímidamente su cabeza, lo suficiente, para darle un pequeño pero demostrativo ósculo a su novio.
-¿Nos podemos quedar así?- susurró intentando contener a sus brazos ya que empezaban a aferrarse al otro.
-Yunho, yo—

♫~Kikasete itoshiku hakanaku tsumasaki de kanaderu bolero~♫

La repentina melodía del celular los sacó de escena. ¿Quién podría estar llamando a Jaejoong a esta hora de la mañana?
-En dónde puse mi celular- apartándose suavemente de los brazos protectores de su novio, el pelinegro fue en busca del aparato que por cierto no dejaba de sonar.
-Creo que lo dejaste en la sala- exclamó el castaño observando desaparecer al pelinegro por la puerta.
En efecto, una vez llegó a la sala, para ser exactos sobre el sofá, fue que encontró al aparato.
-¿Aló?
-¡Jaejoong ah~ Feliz cumpleaños!
-¿Hn?- el pelinegro enarcó una ceja. ¿Su cumpleaños? ¿Qué día era?
-Ay hermanito, ¿acaso se te olvidó tu propio cumpleaños?
-No, no es eso nuna. Gracias por el saludo
-Pensé que estarías en clases, por eso te llamé
-Si estuviera en clases no te hubiera contestado
-Cierto. Bueno, que la pases muy bien y estudia mucho. Me gustaría estar ahí pero no me dieron permiso en el trabajo
-Estás en Japón, no tienes que venir sólo por mí
-¡Qué dices! Eres mi hermanito menor, prometí que te cuidaría
-Y lo haces nuna
-Pórtate bien donsaeng. Nos vemos.
-Cuídate.

La llamada terminó, pero una cierta espina se le había clavado. Sí, es su cumpleaños... pero, ¿no debería haber recibido primero el saludo de Yunho? Acaso se le había olvidado... esas cosas pasan, además, no es que esta fecha sea importante.
El pelinegro tiró su móvil al mismo sitio de donde lo cogió, o sea al sillón, y, fingiendo que no sabía nada, se dirigió a su habitación. En el fondoél deseaba que su novio le dijera ese ¡Feliz cumpleaños!, que por muy insignificante que piense que es... ahora es especial.

“Porque es él”
-¿Quién era?
-¿Hn? ¿Aún no te has levantado?- se sentó a la orilla de la cama. El castaño estaba acostado de nuevo.
-Hay que dormir tooodo el día, ¿qué te parece?- sonrió mientras se sentaba.
-No, claro que no.
-¿Que más podemos hacer? No es que este día sea especial ni nada
-Pues... –trató de no mandarlo al diablo. ¿Qué pasó con todas esas palabras bonitas que le había dicho apenas hace dos días atrás? Simplemente no lo podía creer- Pues puede que no sea especial, pero no por eso nos vamos a tirar aquí sin hacer nada. Aún me duele el cuerpo por jugar videojuegos ayer todo el día
-¿Y si hacemos lo mismo de nuevo?
-Por qué serás así...- y fallando en el intento, Jaejoong se puso de pie muy molesto y salió de allí.
El castaño se sorprendió. No imaginaba que por haber dicho eso su novio se molestaría tanto. No le gustaba hacerle enojar... pero tampoco quería invadir su espacio.
Qué hacer...
Luego de pensar un rato, breves minutos para ser exactos, Yunho se puso de pie y fue en busca de su enfurecido novio.

-Le pediré disculpas por ser tan perezoso- sonrió dándose cuenta de lo bobo que sonaba- No, si le digo eso es capaz de molestarse más.- y meditando sobre eso salió de la habitación.
¿En dónde se podría haber metido?
En aquel momento algo curioso ocurría.
Cuando se enojaba, Jaejoong se encerraba en el cuarto de aseo y no salía hasta después pasado un tiempo... o cuando su novio lo iba a buscar... o cuando se daba cuenta de que lo que hacía era absolutamente ridículo.
Pero esto no era lo mismo. Había una razón; y una muy buena.
-Jaejoong, vamos- el castaño abrió la puerta. Siempre que su novio se encerraba, olvidaba ponerle seguro. -¿Qué haces?- y claro está que esta vez no era la excepción, pero lo que sorprendió fue que Jaejoong estaba aseándose. No era usual que lo hiciera cuando estaba ahí dentro, porque cuando Yunho entraba, lo encontraba siempre sentado sobre la tapa del retrete.
-Bañándome, qué más- dijo ligeramente alto puesto que la regadera estaba abierta.
-Pero—
-¿No tocas la puerta antes de entrar?- interrumpió ligeramente con sorna. De no tener a la cortina de baño tapándole, se podría haber apreciado su oculta molestia.
-No pensaba que te estarías bañando...
El agua dejó de caer.
A una distancia prudente, entre el inodoro y la ducha, yacía un perchero y de el colgabauna toalla. Jaejoong dejó a su brazo alcanzarla y al instante corrió de par en par las cortinas.
Nadie dijo nada.
El rostro del pelinegro, aún mojado, dejaba apreciar su mal humor. Sus ojos lo denotaban claramente.
-Por qué te enfadas
-¿Tendría motivos?- sarcásticamente habló mientras empezaba a caminar con sólo la toalla enroscada a su cintura.
-Jae...- pero no se detuvo ante el llamado; tan sólo pasó por su lado con el semblante neutro.
Sin embargo aún así el castaño le siguió en silencio.
¿Qué pudo haber dicho o hecho para que se enfadara tanto?
“La llamada”- pensó recapitulando los sucesos- “Será que ya lo sabe”
-Jaejoong ah yo—
Al momento de llegar a la habitación, el castaño observó a su novio rebuscando en su ropero con unas bermudas color verde militar puesta ya.
-Qué

-¿Vas a algún lado?- preguntó extrañado y viendo que esto se le iba de las manos.
-Sí
-Aún es temprano, a dónde irías
-A tomar aire o lo que sea- emitió cogiendo lo que buscaba entre sus manos- ¿No te molesta, verdad?- volteó con dirección al aludido y le vio a los ojos, mientras se ponía la polera que sostenía.
-No... pero—
El pelinegro empezó a caminar hasta donde su novio se había quedado de pie.
-Regreso más tarde- trató de sonreír una vez hubo pasado a su lado.
Sin éxito.
-Jae...- llamó claramente confundido. El aludido se detuvo y le observó- No regreses muy tarde.
Sonrió.
El pelinegro, ajeno a lo que el castaño quiso decir, frunció el ceño y caminó rápido lejos de allí.
¿Cómo podía hacerle eso?
Cogió rabioso su móvil y se largó cual frágil ráfaga de viento en una fresca tarde de primavera.
Su cumpleaños la pasaría solo... como siempre.
“Pensé que esta vez iba a ser diferente”

Murmuró pesadamente mientras salía por fin del edificio en donde ahora vivía con su desconsiderado novio. ¿La dirección? No importaba.

♫~Kikasete itoshiku hakanaku tsumasaki de kanaderu bole~♫

-¿Aló?
-.....

Por otra parte, mientras Jaejoong hervía de la furia y la decepción, cierta persona estaba, extrañamente, muy aliviado por lo que le deparaba el destino.
-¡Se lo creyó!- abrazado a su almohada sonreía a más no poder- Mi boo es muy ingenuo ¿Cómo siquiera pudo pensar que me olvidaría de su cumpleaños? Lo he planeado y ajustado todo desde que encontré su regalo perfecto- sonrió muy contento como para poder ocultarlo.
Justo el día de la mudanza, o sea apenas dos días antes, Yunho había encontrado algo que le traía muchos extraños recuerdos.

Volviendo en el tiempo, exactamente un año y diez meses, al día siguiente de haber encontrado a Jaejoong en el baño de la casa de uno de compañeros, que es en donde se hubo dado aquella fiesta, todo desnudo y con signos de haber sido forzado por nada más y nada menos que por su ex mejor amigo, Yunho regresó al lugar sólo para recoger las cosas (su llamado maletín de entrenamiento) que había olvidado por haberse ido tan rápido con su ahora novio. Porque lo raro era que el castaño no llevaba disfraz y ni mucho menos era el organizador de la fiesta como se especulaba en ese entonces. No. Ese día Yunho llegaba de entrenar a una supuesta reunión en casa de uno de sus compañeros cuando notó el bullicioso entorno al cruzar la puerta. Quiso irse. Sin embargo sus amigos lo convencieron de que se quedara un rato. ¿Qué de malo podría suceder? Pero no hubieron pasado ni cinco minutos y ya se encontraba fastidiado. Pensó que tal vez al mojarse la cara el malestar se iría, entonces dejó su maletín en un rincón y caminó hasta un baño cercano. El resto de lo que pasó esa noche ya lo sabemos. Pero debido a ello se había olvidado una cosa importante e indispensable para sus entrenamientos, entonces por ese motivo regresó al lugar, aunque con temor puesto que había dejado al pelinegro solo y en su casa. Procuró hacerlo rápido. Cuando llegó, tuvo que tocar varias veces pues su compañero aún seguía durmiendo, y, caminando entre algunas chicas y chicos que aún se encontraban regados por el suelo, llegó al sitio en donde había dejado su mochila... que para mala suerte suya estaba toda manchada de licor y pisadas. Molesto, fue hasta el baño para intentar borrar las huellas que traía encima; y lo que encontró fue extraño. En el suelo, bajo el lavabo, había un bulto negro. Lo examinó con asco. Pero al darse cuenta de lo que era, lo envolvió y, una vez hubo limpiado su maletín, colocó el bulto dentro y salió de la casa.

En todo este tiempo no le había dicho nada a su novio. Lo que había encontrado era el disfraz que había vestido aquella vez... y que había guardado en secreto durante todo este tiempo.
Sin embargo con todas las cosas que tenía que pensar, se había olvidado ligeramente de que lo tenía reservado. El día de la mudanza lo volvió a encontrar... y lo había vuelto a ocultar en un lugar seguro: Debajo del sofá de la sala. Ingenioso, ¿Cierto?

-¡Muy ingenioso!- exclamó poniéndose de pie. Si quería que su plan funcionase, debía darse prisa.
Caminó hasta la sala y, de debajo de uno de los sofás, fue que sacó la prenda.
Estaba como nueva, ni una sola abertura, porque después de haberla encontrado la había enjuagado y conservado cuidadosamente; simplemente porque pensó que era un buen recuerdo de la persona que había “salvado”.

Aunque ahora le daría otro uso.
-Quién hubiera imaginado que se iba a convertir en alguien tan especial para mí- susurró con una sonrisa tan sincera mientras observaba el traje de arriba abajo.
La sorpresa que le esperaba a su novio era en realidad inesperada.
Yunho lo había planeado todo muy bien desde el principio hasta el final, salvo que no contó con la misteriosa llamada que recibió el pelinegro a penas hubieran despertado. En principio había ideado ignorar el tema del cumpleaños, porque sabía que hasta el mismísimo Jaejoong ni se acordaría, y una vez logrado eso, inventar excusa para que su novio dejara el departamento y así él poder arreglar todo envolviendo el ambiente más romántico. Aunque ahora las cosas cambiaron. Jaejoong estaba enojado, no sabía la razón, y tampoco sabía a qué hora llegaría.

“Lo tendré que hacer mejor”

Pensó y al instante estaba ordenando ya todo el lugar.
Yunho es una persona muy detallista, por ello había comprado velas con fragancia, rosas, y aceites especiales para darle una tarde de exquisito placer a su novio. Una sesión de masajes no le caería nada mal. Aunque ahora se ponía mejor. Como había encontrado el disfraz, Yunho pensó que sería una buena idea disfrazarse él mismo y así ambos reírse de lo ridículo que se vería.
Lo que no tenía en mente es que era una pésima idea por muchas razones. La emoción de relajar a su novio había bloqueado ese punto negativo de su plan.

Entretanto en otro punto de la ciudad, mientras Yunho preparaba el entorno volviéndolo todo novelesco, el pelinegro se encontraba comiendo un helado en compañía de su mejor amigo.
-¿...Y por eso te saliste así de enojado?
-Sí.
Aquel amigo que, a penas el pelinegro hubo abandonado el edificio, le llamó para felicitarle por su onomástico y que ahora le está haciendo compañía en sus desfogues sentimentales. Y es que no tenía a nadie más para contarle lo sucedido. Necesitaba saber si lo que hizo estaba bien... que no se equivocó en reaccionar así; y quién mejor que aquel que lo acepta como es, que no lo juzga, y le da consejos siempre que lo necesita...
-Eres un tonto
-Changmin ah, ayúdame.
...Su mejor amigo de la preparatoria.
-¿Qué quieres que te diga? Ambos son unos tontos. Tú, por comportarte como un niño. El tipo olvidó tu cumpleaños, ¡supéralo! Ah y él no se queda atrás, ¡Te consiente en todo! Si te enojas, él sale corriendo a tu atrás. Jae, amigo, crece... ¿quieres?
-Pero—
-Tengo razón, ¿o no? Te conozco muy bien. Además tu cumpleaños nunca significó nada para ti
-Es que ahora no es lo mismo. No me importaría si mi hermana o tú se olvidan de saludarme...
-Gracias
-Sabes a lo que me refiero- bajó la mirada- Pero... él, el sólo hecho de que él nofuese primero...Un nudo se formó en mi garganta cuando SonHee llamó para saludarme
-Tanto así
-No lo comprenderías. Estoy muy... enamorado de él- susurró bajito.
-Cielos...
-¡Por eso me molesta este asunto!
-Jae amigo, tú te enfadas por todo
-No es cierto- alzó la mirada sorprendido. ¿Eso era verdad? ¿Desde cuándo? ¿Por qué?
Jaejoong fue recapitulando todos los sucesos entre ellos dos. No duró mucho y tampoco se esforzó.
Era cierto.
-¿Jae?- pasó una mano por su delante. El pelinegro se había perdido en un espacio inexistente en el cual sólo él era el culpable de todo.
-Es cierto- susurró viendo muy fijo a su amigo- Min ah, es cierto. Lo que dices es cierto
-¿Lo de que te enfadas mucho?
-Sí
-Siempre lo has hecho. Yunho debe ser un tipo en verdad muy tolerante
-Pero...- desvió su mirada-... Ahora todo tiene sentido. Por eso ya actúa como que no le importo...
-Jae...
-...Me enfado sin razón... y no lo complazco... es por eso
-Espera, ¿Qué? ¿Complacerlo?- arrugó el entrecejo no entendiendo el término.
-Pues... prométeme que no se lo dirás a nadie
-¿A quién se lo diría y por qué?
-Promete
-Bien...- levantó su mano derecha hasta la altura de su pecho. Sumamente ridículo- ...Prometo.
El pelinegro suspiró. Lo que diría sería muy revelador.
-Pues... desde la primera vez que... tú sabes- se sonrojó al instante. Hablar del tema con su mejor amigo no era nada normal.
-¿Hn?- enarcó una ceja.

-Pues...- se acercó lo más que pudo y empezó a susurrar-...Desde... que hicimos el amor
-Oh cielos- se sorprendió ante la confesión- ¿Tú ya lo has hecho?- exclamó.
-Shhh- le tapó la boca. Continuó algo apenado-...Sí
-¿Cuándo? Pero lo más importante, ¡Por qué no me lo dijiste!- susurró algo anormal.
-No tengo porqué decírtelo. Son cosas privadas
-¿Y entonces por qué me lo dices ahora?
Jaejoong revolvió los ojos.
-El punto es, Min, que... después de esa vez... no lo hemos vuelto a hacer
-¿Es mucho el tiempo?
-Diez meses... creo
-Wao
-¿Eso es malo?
-Claro que lo es. Pero... tú tienes razones.
Changmin sabía lo ocurrido en aquella fiesta; y estuvo como a un centímetro de cerca de matar a Yoochun... pero el pelinegro se lo prohibió. No quería que su mejor amigo tuviera problemas por culpa suya.
-Creo... al comienzo tenía miedo pero... creo que ya superé eso. O al menos trato desde que conversé con él

-¿Entonces...?
-No lo sé...
-¿Hay algo que te molesta?
-No... no lo creo. Lo extraño es que yo también lo deseo, pero cuando las cosas se ven calentando...
-Alto
-Lo siento
-¿Y ya han hablado al respecto?
-Sí. Hace dos días atrás le dije lo que siento porque ya no aguantaba ver en sus ojos el brillo del deseo fulminarse ante mis negaciones. Y me comprendió. Dijo que me esperaría
-Yunho es una buena persona...
-Lo sé... Por eso yo también lo quiero hacer feliz. Quiero devolverle lo que me ha dado hasta ahora y demostrarle que me importa más de lo que él se imagina...
-¿Entonces qué esperas? Aún tienes tiempo...
Jaejoong sonrió. Hablar con su amigo sí que le hacía bien...
-...Pero no te vas a ir hasta que me cuentes los detalles pendientes.
...Aunque sea un pervertido amante del morbo.

Y mientras Jaejoong trataba de persuadir con todas sus armas de defensa a su curioso amigo, cierta persona en verdad se estaba cansando ya de esperar.
Veamos, desde que el pelinegro se fue del departamento han pasado... ¿seis horas? ¿Diez? Tal vez más, porque ya los postes de luz ambientaban las calles con su luz artificial.
Y ya se estaba impacientando.

¿Lo habría hecho todo en vano?
Velas consumidas por todo el departamento. Pétalos de rosas por todo el suelo. Esencias naturales perfumando el entorno. Y la habitación... adornada con más esmero aún; los pétalos de distintos colores por debajo y sobre la cama.

Todo perfecto, como sacado de una película sumamente romántica...
-Ya es muy tarde- miró el reloj que colgaba en lo alto de la pared de entrada- ¿Y si le llamo?
...Aunque sus ánimos disminuían conforme los segundos pasaban.

-Suficiente- se puso de pie. Estaba sentado en el sillón de la sala- Si Jaejoong no entra por esa puerta dentro de cinco minutos... todo habrá acabado- susurró esto último muy lastimeramente.
¿Era absurdo echar por la borda más de un año y medio de relación por una tontería como esta?
En parte el castaño tuvo la culpa por fingir que no recordaba el bendito cumpleaños, pero... la reacción del pelinegro en verdad rebalsó los límites.
“Pero yo... lo amo”

Amar significa dar y recibir. Significa hacer sacrificios por el ser especial que en tu corazón alberga.Significa esperar. Significa creer, tener confianza... y sobre todo tolerancia.
-Jaejoong...-susurró tan débil, casi como un susurro apagado, mientras permanecía de pie a la altura de la puerta; inconscientemente tal vez.
Ya no sabía qué hacer, la situación se le había ido de las manos. Y ahora está aquí, de pie frente a la puerta de entrada, vestido con ese disfraz de pantera que le llega a los tobillos y le queda un poco ajustado. Llevaba con esto puesto desde hace horas.
Incómodo.

“¿Cómo pudo siquiera vestir esto en la... fiesta?”
Y al pensar en ello recién se dio cuenta de lo estúpido que era.
Luego de varias horas, ¿Cómo maldición lo pudo haber omitido? ¡Llevaba puesto la vestimenta con la que casi abusan de su novio!

“¡En qué rayos pienso!”
¿Lo hubo olvidado?
“No. Nunca lo haría, sólo que el deseo de ver una sonrisa en su rostro borra todo rastro malo de mi mente...”

Frustrado, decidido a cambiarse y a guardar todo de una vez, el castaño giró su cuerpo y, cuando estaba a punto de caminar, el sonido de unas llaves y a continuación la puerta abriéndose fue lo que detuvieron a su persona de todo tardío acto que pudiera haber iniciado.
-¿Yunho?- susurró asombrado el recién llegado bajo el umbral. El aludido giró su cuerpo- Yunho... lo siento por... ¿Qué... es esto?

El castaño intentó articular palabra pero sus cuerdas vocales le estaban jugando una mala pasada.
-Ese es mi... ¿Qué haces con eso puesto?- el pelinegro acercó sus pasos y cerró fuerte la puerta, que con el impacto, hizo tambalear la poca flama que se dejaban apreciar desde las velas ya consumidas.
Todo el departamento estaba a oscuras.
-De-déjame explicarte- susurró Yunho mientras intentaba ver el semblante de su novio. La poca luminosidad no ayudaba.

-¿Por qué tienes aún eso? ¿De dónde lo sacaste?- preguntó más que molesto, intrigado.
-Yo... lo encontré ese día. No te lo dije nunca porque quería tenerlo como un recuerdo tuyo- toda la oración lo dijo muy rápido. Temía que las cosas se descontrolaran.
-¿Un recuerdo?- arrugó el entrecejo.

-Suena extraño –tomó aire- pero quería tener algo que me recordara que te había ayudado cuando más lo necesitaste. Pero luego cuando pasó el tiempo y te tuve, ya no tuve necesidad de conservarlo. Pensé en deshacerme de el, pero como no lo encontré, sólo lo di por perdido... Hasta cuando nos mudamos. Yo... lo había puesto en una caja sin siquiera haberme percatado de ello.
-¿Por qué no me dijiste nada?

-Porque... quería que fuera una sorpresa. Por ser tu cumpleaños—
-¿Qué?- interrumpió asombrado aún más.- Tu... ¿no olvidaste mi cumpleaños?
-Claro que no lo haría nunca
-Entonces porqué—
-Quería sorprenderte. Quería que este día sea especial...
-Por eso... fingiste... ¿Por eso las velas?- sonrió comprendiéndolo todo. El castaño asintió- Qué bobo- se sacudió el cabello intentando procesar los sucesos. Todo había sido un malentendido.
-Yo... pensé que al vestirme de esta forma ambos nos reiríamos... pero sé que fue algo tonto porque esto te puede traer malos recuerdos...—
-Es cierto, ¡te ves muy gracioso así!- una tenue risa suya salió tan natural como si así lo sintiera.
El castaño enarcó una ceja.
-¿No... estás molesto?
-No molesto, asombrado sí
-Pero—
-Es... es cierto que aún no puedo borrar ese incidente... pero con lo que me dijo, trato de hacerlo...

-:-Recuerdo-:-
Fue hace como un mes atrás. El entrenador notificó que practicarías toda la tarde, por eso tuve que planear almorzar solo como siempre pues Changmin tenía que hacer no sé qué cosas en su club. Entonces cuando llegó el fin de la cuarta hora y la campana sonó indicando el comienzo del receso, guardé mis cosas sin apuro pues no había motivo alguno y, cuando salía por la puerta, la silueta de una persona estaba apoyada un poco más allá.
Era Yoochun.

Juro que al verlo quise correr, mil y un imágenes recorrieron mi mente, pero, cuando él volteó a verme, aprecié algo en su mirada que hizo que me quedara en mi mismo lugar.
-No te haré nada- dijo mientras dejaba su posición y empezaba a caminar en mi dirección– Pero no te culpo si no quieres escucharme.- y pasó de largo sin detenerse.
Me pregunté en ese instante: “¿Debería seguirlo? ¿Y si intenta...?“
Dejando atrás mis dudas y dispuesto a superar mis miedos, le seguí sin decir palabra alguna.
Desde ese incidente, siempre quise saber el porqué me hizo aquello.
Caminamos hasta la biblioteca, que a esas horas estaba desierta. Una vez allí ambos nos sentamos frente a frente.

Era la primera vez que le veía así sin salir corriendo.
-Jaejoong- dijo con un tono grave. Se le notaba extraño- Quiero... quisiera poder borrar todos los acontecimientos que implican a la mala persona que no soy yo. Quisiera que me perdonaras por haber intentado... abusar de ti. Quisiera que lo olvidemos todo... pero lamentablemente no podemos. Yo... yo no sé que me pasaba por la cabeza, ¡No era yo!, yo no soy de esa forma...
-Enton...- intervine y tuve que aclarar la voz. Lo que me decía me estaba dejando en shock- Entonces ¿por qué lo intentaste?

-Pensé...- desvió la mirada-...Fue por una apuesta. Ese día, el de la fiesta, cuando llegamos los del equipo, empezamos a beber sin control. No pasó ni una hora y todos ya estábamos fuera de nuestros cabales. Reíamos de la nada bebíamos y entonces de la nada apareciste tú: “el bicho raro”, como te llamábamos.Estabas solo y algo asustado, por ello mis compañeros idearon un plan: asustarte tanto que no vuelvas a la escuela. Todos, incluso yo, nos reíamos del “plan”; pero la pregunta era quién lo haría.Entonces todos me miraron. El respeto es difícil de conseguir, y como yo lo quería, me animé a hacerlo. Supongo que el alcohol me puso agresivo... y en verdad lo siento. Sin embargo no pensaba... abusar de ti, sólo quería asustarte. Pero luego Yunho me encontró y... me sacaron del equipo. Entonces mis compañeros volvieron a planear lo mismo, con la finalidad de que ellos hablarían y me dejarían entrar de nuevo al equipo. Ahora sé que mintieron... y que hice algo sumamente malo. Por eso Jaejoong, te pido perdón sinceramente- al decir esas palabras agachó la cabeza.
Yo, que hasta el momento no había dicho nada más que escuchar, sentí que me inundaron diferentes emociones.

Rabia, porque me parecía injusto que se aprovecharan de mí por aparentar ser diferente.
Tristeza, porque él es peor que yo. Es un muñeco de trapo que se deja manejar pensando que maneja a todos.
Alivio, porque me pidió perdón y aclaró todo. Según él sólo quería asustarme.
-Yoochun...- dije por fin luego del silencio que se había formado- ¿Por qué esperaste hasta ahora para decírmelo?

-Porque... porque sé que estás con Yunho- susurró y al instante me sonrojé un poco- Si él me ve hablando contigo seguro me desaparece
-¿Sabes?- le miré fijo- De alguna forma me alivia que me hayas dicho todo eso. Escucharte decir esas palabras... Pensé que eras una mala persona, pero me he dado cuenta que tienes algo de sensibilidad. Y me hubiera gustado que las cosas fueran diferentes... mas ahora no se pueden cambiar. Aún así, aquella cuenta queda saldada con esto...
-:-Recuerdo-:-

-...En aquel momento me puse de pie y salí de allí, porque había escuchado lo que quería tal vez escuchar.
Sereno aliviado y en susurros narró lo acontecido.
Ambos estando de pie, en medio de la oscuridad y frente a frente, sentían como si nunca hubieran hablado del tema. Y era verdad, no lo habían hecho... porque aparentemente dolía mucho.
El silencio se acrecentó, mucho, por lo que el castaño tuvo que preguntar lo que su mente le obligaba a pensar.
-... ¿Por qué no me dijiste nada?
El pelinegro desvió la mirada levemente- Porque... ya no quería agobiarte con el tema...
-Jae...
-... ¡Y porque quiero ser fuerte y resolver las cosas por mí mismo!- volteó a verle.
-Entonces, ¿Para qué nos tenemos el uno al otro? Confiar y compartir los momentos gratos como los malos es lo que hacen los lazos de una relación inquebrantables
-Yunho...
-Quiero saber lo que te pasa, lo que piensas, lo que te desagrada; para ayudarte, guiarte, y comprenderte mejor... porque te amo de verdad
-Y yo también... por eso lo sien—
Antes de que prosiga, el castaño ya lo había abrazado tan firme que sintió morir al sentirse rodeado por esos brazos tan fuertes y cálidos.
-Amar significa no tener que decir nunca “lo siento”.
Y alejándose solo un poquito, atrapó los rojos labios del más bajo en un movimiento neutro. No se movía. Sólo los colocó sobre para sentir el contacto... lo necesitaba... sin embargo, y para sorpresa del castaño, Jaejoong fue que empezó el movimiento.
Apasionado.
Entregado.

El pelinegro se aferró al cuello ajeno y, con un improvisado impulso, enroscó sus piernas alrededor de la cintura del sorprendido castaño que sólo se limitaba a no pensar por el momento.
-Yunhi...-gimió por sobre sus labios rematando toda conciencia-...Quiero hacerlo ahora.
¿Hacían falta más palabras para expresar sus sentimientos?
El castaño, tan rebosante de pasión como de felicidad, lo llevó a cuestas por todo el camino hasta la habitación.

En todo el transcurso no se dejaron de besar y acariciar.
Una vez hubieron llegado, Yunho recostó en la cama llena de pétalos aún al pelinegro y se posicionó sobre él.
-¿Hiciste... todo esto por mí?- sonrió mientras se mordía el labio inferior fijándose en lo lindo que estaba decorado el lugar.
-Esto y más mi amor.
Las palabras sobraban entorno al ambiente.
Jaejoong, algo ansioso, tumbó al castaño y ahora era él quien se encontraba encima. Colocó su trasero en la cadera del más alto y empezó a moverse.Ver a Yunho con ese disfraz... sin pensarlo le ponía a mil. (Imagínenselo). Con sus manos iba bajando el cierre, ya que era enterizo, y cada centímetro de piel que aparecía lo acariciaba estimulantemente.
Yunho incluso con las orejitas era en verdad un fetiche descubierto.
Y la cola...

-Hmm...
La lengua de Jaejoong llegó al ombligo y el castaño sólo podía gemir y balbucear cosas incoherentes.Los segundos pasaban torpes, como en cámara lenta cuando en una película de acción la escena siguiente es tan importante que los personajes principales se mueven acompasados, dándole trama, como tratando de especificar cada cuadro.
En un abrir y cerrar de ojos el disfraz quedó fuera de plano...y sólo a la vista permanecía su ropa interior.Al verse descubierto el castaño tumbó a Jaejoong, nuevamente arrebatando el control de la situación.

Polera fuera, bermudas igual.
¿La ropa interior cuenta al decir semidesnudo?
Entonces sí, estaban semidesnudos, disfrutando de la intimidad que no habían tenido en meses y disfrutando también de los roces y nuevos puntos eróticos que los hacían gemir cuando era el turno de ser tocados.
Susurros. Miradas furtivas. Besos. Caricias. Lametazos. Chupetones.
Pronto, pero consumo tacto, se dejaron descubrir mutuamente de la última prenda que no les permitía consumar el acto. Entonces ambos, a pesar de la poca luminosidad que les brindaban las velas a punto de extinguirse, se miraron fijamente.
-Hazlo... ahora- gimió cerrando los ojos algo apenado.
-Lo haré despacio- besó sus labios tan cariñosamente que era imposible resistirse.
Sería como la primera vez; tendría que prepararlo.
Colocó un dedo dentro.
Gemido.

Lo movió en círculos para ganar espacio.Luego rápidamente y sin perder más tiempo metió el otro.
Gemido más grave.
-¿Te duele?- preguntó preocupado. Era obvio, ¿no? Pregunta estúpida, pero entiendan, había pasado tiempo y la abstinencia te pone estúpido.
Igualmente Jaejoong asintió. Pero era demasiado tarde para retroceder.
-Continúa...
Yunho se acomodó bien entre las piernas del pelinegro y, de una estocada, adentró su ya erecto miembro en la estrechísima entrada.
Gemido aún más potente.
¡Lo tenía más grande que dos mendigos dedos!
-Lo...- trató de hablar a pesar del dolor-...lo tienes muy grande
-¿En serio?- sonrió satisfecho de sus dotes. A pesar de que con ese acto había sido algo brusco.
-Sí hn... pero... muévete- gimió tratando de controlarse. El dolor en poco tiempo, aunque pareciera increíble y dudoso,se había ido.
Al comienzo era como cuando quieres hacer algo rápido pero tienes miedo de echarlo a perder; entonces tomas ritmo y sigues... sigues... sigues. Y todo va más rápido e insuficiente a la vez.
-Hn...hah...

Sus cuerpos chocaban rítmica y onduladamente, meneándose sincronizados, mientras el coro de sus gemidos apagados potentes y llenos de lujuria que iban desde lo más grave hasta lo más agudo, envolvían totalmente la calurosa habitación con mucha más pasión.
Un acto de amor con entrega imparcial.
Los “Te quiero” y los “Te amo” eran suspirados cada vez que se miraban o terminaban de besarse.
Con esta entrega mi teoría queda comprobada.
El cuerpo del ser humano que amas, cuando amas de verdad, te resulta una completa adicción después del primer roce. No puedes parar. Acariciarlo y oírle gemir al momento que tus manos lo tocan es en verdad un regalo del ser supremo que pernocta en los cielos.
Un vicio.
-Hah...

El momento cumbre del acto estaba cerca; habían durado más que su primera vez.
Los conocidos hormigueos en el vientre se estaban acentuando más. Yunho iba más rápido que antes y golpeaba cada vez más fuerte y cerca en esa pequeñaglándula interiorque tienen todos los hombres, llamada próstata, provocando con ello gemidos más graves y contorsiones no saludables por parte del pelinegro.

Luego de unos escasos segundos se dejó escuchar por ya todo el oscuro ambiente un gemido envuelto con dos diferentes tonalidades.
Habían llegado ambos al orgasmo.
Yunho, transpirado y con la respiración demasiado agitada, apoyó su frente sobre el hombro ajeno; aún se mantenía dentro del pelinegro.
Jaejoong, a pesar de estar exhausto, tenía en su rostro una enorme sonrisa.
-¿Te gustó?- susurró manteniendo su posición.
-Fue mejor... que la primera vez

-Y con el tiempo será mucho mejor aún, Jaeboo ah...- se levantó sólo un poquito para mirar al lindo rostro sonrojado que yacía debajo de él-...Te amo- con delicadeza y sumo tacto le besó pausado.
-Yo también te amo, Yunhi- rodeó con sus brazos el cuello ajeno- y por favor... quédate a mi lado
-Mi amor- sonrió cálidamente- ¿a dónde iría? Contigo lo tengo todo; contigo soy todo...
-Te prometo... te prometo ser más fuerte y madurar- sonrió sinceramente.
-Tú ya lo has hecho sin darte cuenta.- susurró sonriendo también.
Luego de ello el castaño, cuidando de no ser tan brusco, se salió por fin del interior de su novio. Jaejoong intentó sentarse pero el otro se lo impidió. Yunho gateó, cabe resaltar que muyocurrentemente, y cubrió a ambos con la manta que por los bruscos movimientos había rodado al suelo.

Abrazó al pelinegro.
-Estoy enamorado de ti hasta los huesos- acarició los cabellos oscuros- ¿Qué me has hecho?
El pelinegro se acomodó en el pecho ajeno- Eso debería decir yo. Te quiero cada vez más... y tengo miedo de que esto alguna vez termine
-Te aseguro que nunca será así mi amor...- susurró cerrando los ojos. Debido a lo acontecido en todo el día, estaba tan cansado que ya se iba a dejar guiar al mundo de los sueños. Y con el pelinegro era igual, los ojos se le cerraban por las amorosas y relajantes caricias que le brindaba su novio.
Una tierna escena.

Yunho sonreía cada vez más pues estaba muy satisfecho por brindarle esa seguridad y esa tranquilidad a su novio. Jaejoong estaba feliz también porque por fin podría ser alguien mucho más fuerte y no dejarse vencer por nada, porque sabía que Yunho siempre estaría su lado, protegiéndole, cuidándole... apoyándole.
Y eso era suficiente para ambos.
<.En el amor sólo hay una ley: Hacer que tu amado sea feliz...>

-Jaejoong ah... ¿estás dormido?
-Depende...
-¿Te disfrazarías para mí?
<...de todas las formas posibles.>



Fin~~

10 comentarios:

  1. naruuu2/02/2011

    BUENISIMOOOOOOOOOOO *CORRE EN CIRCULOS*

    TAN CHULOS DE PRESIOSOOOOOOS WAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA


    *VUELVE A CORREEEER*
    AWWW
    AWWW
    AWWWWWWWWWWWWWWWWWWWW


    GRACIAS POR EL FIIIIIC


    *VUELVE A CORRER PERO AHORA EN CUADRADOS*

    *NARUNYAM

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  2. hippie_jae2/03/2011

    gemiaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaal!!!

    soy tu fan!!
    muere sin parar (?)

    XDDDDDD

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  3. Michiru2/03/2011

    me encanto!! *0* ♥ ♥ ♥
    si qieres hasle otra secuela ;D haha ^^

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  4. Anónimo2/03/2011

    ahhh hermoso..!!! me encanto..!!! *O* amo el yunjae intensamente! mi couple favorita!escribes grandioso! :D felicidades! sigue asi!
    atte:patty

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  5. te disfrazaras para mi jajajajajaja *Q*

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  6. Buenisimo!
    no sabia que tenia continuacion
    y me encanto!
    hazle otra....
    y muchas mas Dios!
    me encanto :D

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  7. Nyu-chan6/07/2011

    jajaja... el final me mató X]

    <.En el amor sólo hay una ley: Hacer que tu amado sea feliz...>

    -Jaejoong ah... ¿estás dormido?
    -Depende...
    -¿Te disfrazarías para mí?
    <...de todas las formas posibles.>

    amé este fic... amo a esta pareja

    viva el Yunjae!!!!

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  8. kyyyyyyaaaaaaaa!!!! Que hermosura de fic ahí me fascino mas el consuelo de Changmin hahaha

    ¿Qué quieres que te diga? Ambos son unos tontos. Tú, por comportarte como un niño. El tipo olvidó tu cumpleaños, ¡supéralo! Ah y él no se queda atrás, ¡Te consiente en todo! Si te enojas, él sale corriendo a tu atrás. Jae, amigo, crece... ¿quieres?

    hahaha eso si me mato de la risa hahaha esperare mas fic's me encanto hehehe

    felicitaciones, fighting!!!! ^_^

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  9. OMGS hace mucho habia leido este fic, pero creo q lo lei como n la madrugada y lo ame, y lo volvi a leer y lo sugo amando insisto oh my goshh!!! Sta genial y no lo dejare de amar jijiji n.n

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  10. ja ja aj ya me los imagino con el diafraz lindussssssssssssss

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