Contrato de sangre - Cap. 4

9 comentarios

Jae despertó sintiéndose cálido y contento. Era un sentimiento bastante extraño que lo arrastró bruscamente a la superficie. No podía recordar la última vez que había dormido tan profundamente ni que se sintiera tan descansado al despertar.

Tampoco podía recordar alguna vez despertarse tan duro y anhelante en su vida. Jae había oído hablar de las erecciones mañaneras. Nunca la había experimentado antes. Lo que él lucía entre sus piernas se sentía más como una mañana de cemento. Le dolía tanto que casi gritó.

Jae empezó a rodar fuera de la cama para ir a la ducha y solucionar el problema cuando de repente se dio cuenta de un brazo alrededor de su cintura, y suave piel fría debajo de su mejilla. Jae inhaló bruscamente al darse cuenta de que estaba rodeada por los brazos de Yunho.

¡Oh, mierda! Yunho era un vampiro.

Jae se retorció alejándose de Yunho lo más rápido que pudo moverse. Se deslizó por el borde de la cama y se arrastró hacia atrás hasta que sintió la pared a su espalda. Dejó caer la cabeza y tiró las rodillas hasta el pecho, envolviendo sus brazos alrededor de ellas mientras trataba de hacerse tan pequeño como fuera posible.

Un nudo se formó en su garganta cuando Yunho se movió. Jae iba a morir, simplemente lo sabía. Estaba atrapado en una habitación, infiernos, en una mansión entera, con un vampiro. Sí, su tiempo en la tierra sólo iba a durar tanto tiempo como su suministro de sangre lo hiciera.

—Jae.

La palabra graznada infundió temor en el corazón de Jae. Observó a Yunho luchar para sentarse un momento y luego volver a caer sobre las almohadas.

—Jae —Yunho susurró de nuevo, sonando más débil la palabra. Su mano se movió en el aire por un momento y luego cayó de nuevo a la cama.

Cuando Yunho siseó y se arqueó en el aire, apretando su mano en la sábana, Jae se olvidó de tener miedo. La preocupación por el hombre se arrastró a través de él. Jae se levantó y corrió al otro lado de la sala, saltando sobre la cama.

El cuerpo de Yunho estaba rígido como si estuviera teniendo un ataque. El café de sus ojos había sido sustituido por un profundo color rojo y pequeñas lágrimas de sangre corrían por su cara tensa. Su respiración era áspera y desigual. Parecía tener tanto dolor que la preocupación de Jae aumentó.

—Yunho—susurró Jae mientras despegaba las manos del hombre de la sábana y envolvía juntos sus dedos—. ¿Quieres que traiga a Sully?

Cuando el cuerpo de Yunho se dejó caer contra el colchón y se aflojó, Jae se acercó más hasta que estuvieron casi nariz con nariz. El nivel de dolor de Yunho era evidente en sus ojos rojos.
—Yunho, ¿qué debo hacer?

Los ojos de Yunho vacilaron un momento y luego se fue al suave pulso latiendo en la garganta de Jae. Jae tragó saliva. Sabía lo que Yunhole estaba pidiendo, y lo asustaba a morir. Si le daba a Yunho la sangre que necesitaba, ¿él moriría?, ¿se convertiría en un vampiro?, ¿alguna vez sería capaz de salir de nuevo a la luz solar?

El cuerpo de Yunho de repente convulsionó de nuevo, tensándose mientras se sacudía en la cama. Más lágrimas de sangre roja resbalaron por sus pálidas mejillas. Jae no podía soportarlo. Sabía que podía morir. Sabía que estaba aceptando dejar que un vampiro, una criatura mítica y misteriosa, bebiera su sangre. Pero no podía simplemente sentarse allí y ver a alguien más estar con tanto dolor, no si él podía evitarlo.

—Por favor no me mates —susurró Jae mientras giraba su cabeza y levantaba el rostro de Yunho hasta su cuello. Apretó los ojos con fuerza y esperó por el dolor que sabía que venía. ¿Vendría o no?

¡Yunho tenía jodidos colmillos!

—Ahh, —Jae gimió cuando no sintió un dolor insoportable al instante. En cambio, sintió un golpe de la lengua de Yunho a través de su piel. Un momento más tarde, hubo un poco de presión, entonces todo lo que Jae sintió fue una arrolladora dicha cuando el placer explotó a través de cada nervio de su cuerpo.

Su miembro se llenó y explotó en cuestión de segundos, dándole a Jae el más intenso y más rápido orgasmo que jamás había experimentado. Jae podía sentir a Yunho seguir succionando la sangre de su cuello mientras él se dejaba caer sobre las almohadas, jadeando pesadamente.

Estaba totalmente asustado. Ocurrió tan rápido que Jae apenas tuvo tiempo de registrar el hecho de que él estaba excitado antes de que se corriera en sus pantalones como un colegial inexperto. Eso nunca había ocurrido antes, y era bastante embarazoso.

Jae sintió su rostro enrojecer cuando Yunho extrajo los dientes y lamió la marca de mordedura en su cuello. Podía sentir que esa pequeña lamida disparó a través de su cuerpo y se estableció en la base de su pene. Jae gruñó y volvió la cara hacia un lado cuando sintió que su miembro trataba de volver a la vida.

El contrato decía donante de sangre, no una total y absoluta puta. Jae no tenía ni idea de lo que Yunho debía estar pensando de él, pero no podía ser bueno si el pequeño gruñido viniendo del hombre era una señal. Cuando Jae trató de alejarse, los gruñidos de Yunho se hicieron más fuertes.
Oh mierda, él no había muerto antes, pero ahora parecía una posibilidad distinta. Jae trató de quedarse quieto, para no hacer un solo movimiento que trajera la ira de Yunho. Y eso habría sido un gran plan si pudiera dejar de temblar.

—Yun… Yunho—susurró. Palmeó torpemente el sudoroso y suave pecho de Yunho y rezó para no estar a punto de morir—. Oye, hombre, ¿te sientes mejor?

Jae se sorprendió hasta los dedos de los pies cuando Yunho acarició con su rostro su cuello y lamió la marca de la mordedura de nuevo. Esas no eran las acciones de un hombre empeñado en hacerle daño. O al menos eso esperaba. Jae levantó la mano y apartó el pelo negro de la cara de Yunho.

—Bien, ahora las cosas se están poniendo realmente extrañas —murmuró Jae cuando Yunho se inclinó sobre su mano y comenzó a hacer pequeños sonidos como de ronroneo—. Uno de nosotros ha perdido por completo la cabeza.

—Jae.

Jae apretó los ojos con más fuerza y se alejó de la molesta voz que lo alejaba de sus felices sueños. Y, además, estaba teniendo un sueño maravilloso. Un hombre hermoso con pelo largo y negro estaba…

—¡Mierda! —Jae instantáneamente se despertó y se sentó tan rápido que su cabeza dio vueltas. Frenéticamente tanteó en su cuello las marcas de pinchazos. Su piel se sentía sorprendentemente suave. Dejó escapar un suspiro de alivio y empezó a caer hacia atrás contra las almohadas cuando oyó que alguien lo llamaba.

Jae miró a su alrededor. Se dio cuenta de dos cosas exactamente en el mismo momento, y ambas lo asustaron de muerte. Primero, Yunho prácticamente estaba envuelto alrededor de él y, segundo, sus pantalones estaban rígidos. Se sentía como si se hubieran secado se… El rostro de Jae se sonrojó furiosamente cuando se dio cuenta de que tenía semen seco en sus pantalones cuando los recuerdos de la noche anterior inundaron su cabeza.

—Jae.

—¿Sully? —Jae se volvió y vio a Sully de pie junto a la cama.

—¿Qué estás haciendo aquí? —preguntó Sully en voz baja—. No debes estar en la habitación de Yunho a menos que vaya por ti. Yunho está realmente enfermo, y necesita descansar. —Sully se acercó y tomó la mano de Jae—. Vamos, te llevaré a tu cuarto.

—Oh, pero…

Jae protestó, si eso era lo que iba a ser, fue interrumpido por un ruido profundo a su lado. Jae se volvió a mirar, y entonces sus cejas se alzaron de golpe. Yunho estaba despierto, y estaba enojado. Sus labios estaban curvados mientras gruñía, mostrando un destello de dientes de aspecto muy afilados. Sus cejas estaban profundamente bajas sobre sus ojos rojos.

—Oh, mierda, ahí va otra vez.

—¿Otra vez? —Sully se quedó sin aliento—. Jae, ¿Yunho te mordió anoche?

Jae asintió, sin apartar los ojos de la criatura junto a él en la cama.

—¡Joder! —espetó Sully—. ¿Bebió tu sangre?

—Estoy bastante seguro de que es por eso que me mordió, Sully.

—Jae, escúchame con mucha atención.

El tono de voz de Sully estaba lleno con suficiente tensión como para que Jae se volviera a mirar al hombre. Sully estaba pálido. A él no le gustaba esa apariencia. Jae tragó saliva, sabiendo que Sully iba a decirle algo que él no quería oír —de nuevo.

—¿Qué?

—¿Bebiste de la sangre de Yunho?

—Eeewww. —Jae arrugó la nariz, su estómago se retorció solo con la idea de beber la sangre de Yunho. A él no le importaba tanto que Yunho bebiera su sangre. Había sido bastante excitante, de hecho. ¿Pero él bebiendo de otra persona? No lo creía.

—¡Jae, responde la jodida pregunta!

—¡No!

Sully se pasó la mano por la cara y lanzó un gruñido.

—No, ¿no bebiste su sangre, o no, no me vas a responder?

—¿Ambas?

Sully parecía estar cerca de estrangular a Jae. No estaba seguro de por qué, pero eso hizo enojar a Jae. Él fue arrojado a esta loca situación con ideas falsas y engaños, y lo menos que este hombre podía hacer era tener un poco de paciencia.

—Está bien, déjame ver si entiendo esto. Tú no bebiste de Yunho, ¿correcto?

Jae empezó a frotarse las sienes, haciendo su mejor esfuerzo para calmarse.

 —Yo no bebí de Yunho. ¿Es eso lo suficiente claro para ti?

—Fan-jodido-tástico. —Los labios de Sully se apretaron juntos, mostrando las puntas de sus colmillos.

Oh, mierda. A Jae no se le había ocurrido preguntar si Sully también era un vampiro. Eso nunca se le había cruzado por su mente. Estaba tan envuelto en que Yunho era un vampiro. ¿Y ahora estaba en una casa con dos de ellos? Esto no era bueno, no era bueno en absoluto.

—¿Así que ahora tú me explicarás qué me pasará si lo hiciera?

No es que tuviera planes de... eewww. Pero tener el conocimiento no hacía daño. Jae no estaba informado sobre el estilo de vida de un vampiro, por lo que necesitaba aprender qué no se debe hacer en torno a estos dos, qué pueden o no pueden cambiarlo o matarlo.

El lado de la boca de Sully se recogió en una sonrisa idiota mientras cruzaba los brazos sobre el pecho.

—¿Estás seguro de que realmente quieres saber?

Hablar con Sully era una de las cosas más complicadas por las que Jae había pasado, incluso superaba la universidad. Obtener una respuesta directa de este tipo era como tirar los dientes de un león. Eso, o Sully era franco como el infierno. Lástima que esta no era una de las veces que él era franco. Sería de gran ayuda para el dolor de cabeza cada vez mayor de Jae.

—En realidad no, pero dímelo directamente.

Esto consiguió una retumbante risa del vampiro.

—Tu cuello. —Sully se rio.

Eso no fue divertido.
La cabeza de Sully giró bruscamente mientras miraba a Yunho. Jae podía decir que estaban haciendo esa cosa de hablar de nuevo. Era jodidamente extraño para él. Sin embargo, le gustaría poder hacerlo con Yunho. Un brote de celos se alzó en Jae por que Sully tuviera el privilegio de ese acto íntimo y él no.

—Estoy intentando dar lo mejor de mi aquí —dijo Sully en un tono exasperado luego suspiró profundamente mientras rodaba sus ojos—. Bien.

—¿Qué? —Jae preguntó mientras miraba de Sully a Yunho. Él realmente odiaba que lo dejaran fuera de la conversación, sobre todo cuando estaba en la misma habitación. Era como un secreto compartido del que no estaba al tanto.

—Veras, tienes que pararte frente al aquelarre de vampiros, desnudo, y dejar que Yunho te posea en presencia de todo el mundo, mientras bebes su sangre.

Jae se horrorizó con solo pensar en que alguien lo viera teniendo relaciones sexuales.

—¿En serio?

Un lado de la boca de Sully se estremeció, y Jae quería patear el culo del hombre grande.

—En realidad no, pero te tenía corriendo, ¿no?

Jae, junto con Yunho, gruñó. Sully se veía totalmente imperturbable. ¿Cuál era el jodido problema de este hombre?

—¿Es que están tan aburridos por aquí que tienes que tener sexo conmigo? —Jae no se perdió el gruñido procedente de Yunho. ¿Eso fue un gruñido de aprobación o desaprobación?

—No, sólo pienso que los humanos deben donar y recordar su lugar. Ustedes son ganado, nada más —dijo Sully mientras le daba a Jae una mirada de desdén.

—Moo —dijo Jae mientras le levantaba el dedo medio a Sully. Al diablo con él.

Jae no había hecho absolutamente nada más que ser mordido y... tener el mejor orgasmo de su maldita vida. Sully no tenía ninguna razón para agruparlo con todos los demás. Estaba empezando a recordarle a Jae a su maldito padre.

—Oh, ho ho. Lo estás pidiendo, ¿no es así, humanito?

Jae casi saltó fuera de su piel cuando Yunho emitió un gruñido aún más fuerte. Para un hombre débil, era impresionante.

—Él comenzó —Sully señaló a Jae.

—¿Cuántos años tienes? —Jae le preguntó mientras se acercaba más a Yunho—. No importa. ¿Podemos volver a por qué no puedo beber de él, o eso fue algún tipo de broma tuya también?

Los ojos de Sully se oscurecieron cuando su cara fue hacia atrás con ira.

—Esto es algo con lo que no se bromea, Jae. Si hubieses bebido de él, es posible que te hubieses vinculado con Yunho. Estoy bastante seguro de que tu trasero humano no podría manejar eso. Además, Yunho merece a alguien mejor, alguien que tomaría todo esto en serio. —La cabeza de Sully giró hacia Yunho, sus cejas se juntaron—. Es la verdad.

—¿Podría alguien decirme qué demonios está pasando aquí? —gritó Jae. Ya había tenido suficiente. Las conversaciones secretas y las crípticas e idiotas explicaciones eran suficientes para hacerlo ver rojo. Era como hablar con su padre—. ¿Me voy a convertir en un jodido vampiro?

Jae miró entre Sully y Yunho cuando Sully quedó boquiabierto. El pecho de Yunho comenzó a retumbar mientras él se reía silenciosamente entre dientes. Jae podía ver la diversión en los ojos cafés del vampiro, que sorprendentemente eran más intenso que antes.

—No, Jae —dijo Sully finalmente mientras se limpiaba los ojos—. No te vas a convertir en un vampiro. Esos son cuentos de vieja.

—¿En serio?

—Los vampiros nacen, Jae, no se convierten.

Yunho gruñó.

—Lo siento —dijo Sully—. La mayoría de los vampiros nacen, no se convierten.
Jae tragó saliva.

 —¿La mayoría? —chilló.

—Hay un pequeño porcentaje que pueden convertirse. Hay un virus en el torrente sanguíneo vampiro que puede transformar a alguien en un vampiro, pero sólo si tienen el gen vampiro.
Jae tragó saliva.
—Esa no es la anomalía que estabas buscando en mi sangre, ¿verdad?

—No. —Sully negó con la cabeza. Por lo menos él parecía ser serio cuando hablaba esta vez—. Como dije antes, Yunho tiene un raro trastorno genético que ha envenenado su sangre. Sin una transfusión de sangre pura, él va a morir.

Jae frunció el ceño y miró hacia atrás, mirando a los ojos de Yunho.

—¿Qué tipo de trastorno genético? —Volvió a mirar a Sully—. ¿Tiene que ver con ser un vampiro?

—Es más que eso, Jae. —Sully repentinamente pareció ponerse serio, si no es que de mal humor—. Yunho es muy viejo. Debido a que ha tomado sangre por tantos años de muy diferentes donantes, su sangre se ha ido diluyendo. Ya no puede sostener su sistema.

Jae quería saberlo todo, pero se sentía como si estuviera confundiéndose más con cada palabra que Sully decía.

—¿Cómo es que mi sangre puede ayudarle entonces?

—Tienes sangre pura.

—¿Sangre pura? —Jae inclinó la cabeza hacia un lado—. ¿Podrías ser más específico?

La esquina de la boca de Sully se alzó.

—Hoy en día, la sangre de la mayoría de los humanos ha sido diluida por la genética de la familia, su entorno, e incluso la forma en que viven sus vidas. Su sangre está ligeramente contaminada. Esa es una de las razones por las que Yunho está tan enfermo. Ha estado bebiendo sangre contaminada por demasiados años.

—¿Pero mi sangre es pura?

Sully asintió.

—¿Recuerdas ese pequeño análisis que hice con tu sangre en la universidad?

Jae asintió.

—La estaba revisando para ver si tu sangre era pura o no. —Sully sonrió—. Lo era.

—¿Y qué significa eso?

—Eso significa que puedes salvar la vida de Yunho.

Jae volvió a tragar saliva. Esto sólo se estaba poniendo cada vez mejor y mejor.

—¿Cómo?

—Ya ha bebido de ti dos veces, y ya puedo ver una diferencia en él.

Jae volvió a mirar a Yunho otra vez. Tenía que admitir, que Sully tenía razón. Yunho no lucía tan pálido. De hecho, había un pequeño resplandor rosado en su piel. Sus ojos cafés eran más claros, también, y más vívidos. Y no parecían tan hundidos en la cabeza.

Yunho incluso estaba sonriendo. Jae suspiró.

—Está bien, ¿qué tengo que hacer?

—¿Lo harás? —Sully pareció sorprendido.

Jae oyó la risa de Yunho, una muy ligera, cuando rodó los ojos. Se volvió de nuevo a Sully.

—Sí, lo haré, sea lo que sea.

—Yunho tiene que ingerir tu sangre un par de veces al día.

—¿Cómo?

La ceja de Sully se arqueó.

—¿Cómo?

—Sí, ¿cómo? ¿Bebe directamente de mí, o sacarás la sangre o qué?

—Bueno, supongo que eso depende de ti. Sé que beber directamente de la fuente puede ser doloroso para el donante, pero tenemos maneras de…

—Yo no lo llamaría exactamente doloroso —murmuró mientras agachaba la cabeza.

Alucinante era más afín. Incluso ahora, Jae podía recordar el placer que había sentido cuando Yunho tomó su sangre. Y lo asustaba a muerte que quisiera sentirlo de nuevo, incluso si eso significaba dejar a Yunho tomar su sangre a la antigua usanza.

—¿No te dolió cuando Yunho bebió de ti?

Jae sintió que su rostro se sonrojaba con fiereza.

—No.

Sully miró a Yunho.

—¿Tú lo…?

Jae sintió su cara ir de rojo llameante al pálido blanco cuando Yunho negó con la cabeza.

—¿Él hizo qué?

—Los vampiros tienen la capacidad de poner a sus donantes de sangre en trance —dijo Sully, haciendo una mueca cuando volvió a mirar a Jae—. Evita que ellos luchen con nosotros cuando tenemos que alimentarnos. He oído decir que la experiencia puede ser muy dolorosa si no hacemos eso.

—Entonces él debe haberme puesto en un trance, porque no me dolió nada. —Las palabras de Jae sonaron débiles incluso para él, así que no se sorprendió cuando las cejas de Sully se alzaron.

—¿Tú lo…? —Sully hizo un tipo de gesto con la mano hacia Jae, pero sus ojos se posaron directamente en la entrepierna de Jae.

Una vez más, Jae sintió su cara arder. Él no sólo no quería examinar por qué había sentido tanto placer por haber sido mordido por un vampiro. Era algo para lo que no estaba preparado para entender en este momento. No estaba seguro de incluso estar listo para pensar en ello todavía

—. ¿Podemos simplemente no hablar de ello? No me dolió, así que no me importa que Yunho beba directamente de mí si lo necesita. Vamos a dejar las cosas así, ¿de acuerdo?

—Él tendrá que tomar por lo menos dos veces al día, Jae. ¿Estás listo para eso?

Jae tragó saliva. ¿Estaba preparado para experimentar placer exquisito dos veces al día?
—Sí, eso está bien. —Jae de repente frunció el ceño mientras otro pensamiento lo golpeó. Rápidamente miró a Sully, después a Yunho—. ¿No tengo que alimentar a nadie más o tengo que hacerlo?

Yunho gruñó, el sonido era cada vez más fuerte cuanto más lo hacía. Sully se rio entre dientes.

—No, de hecho, si lo haces será una violación de contrato. Eres propiedad exclusiva de Yunho por la duración del contrato. Permitir que alguien más extraiga sangre de ti no sólo rompería el contrato, sería de muy mal gusto.

Las cejas de Jae se alzaron bruscamente.

—¿Mal gusto? ¿En serio?

—Es de mala educación, Jae. Los vampiros no son conocidos por sus habilidades para compartir. Hay donantes que son juego libre, pero todo el mundo sabe que no debe tocar a los donantes marcados por alguien más. —Sully se encogió de hombros—. Sencillamente es grosero. —A Jae le divirtió un poco el concepto que los vampiros tenían de los modales cuando él creía que eran monstruos sedientos de sangre. Demonios, creía que eran algo inventado por las películas de Hollywood. Chico, él estaba equivocado.

—¡Tienes que estar burlándote de mí! —Sully de repente gritó mientras fulminaba con la mirada a Yunho—. Es demasiado pronto.

Jae frunció el ceño mientras miraba entre los dos hombres. Podía decir que ellos estaban discutiendo silenciosamente por sus rasgos feroces. Simplemente no tenía ni idea de lo que estaban hablando. Aunque sabía que él estaba involucrado.

—¡También es de mala educación hablar de alguien cuando estás en la misma jodida habitación! —espetó Jae.

Cuando Yunho gruñó ante su tono fuerte, Jae rodó los ojos y se bajó de la cama. Hizo un amplio círculo alrededor de Sully y empezó a caminar de un lado al otro en el suelo junto al extremo inferior de la cama. Jae no estaba muy seguro de por qué, pero el gruñido de Yunho no le asustaba en lo más mínimo. El ceño fruncido de Sully, por otro lado, le ponía los pelos de punta y enviaba escalofríos por su espalda.

Jae metió la mano por su pelo, frustrado más allá de lo que creía con los dos hombres. Golpeó con las manos las caderas y se volvió para mirar a ambos.

—Mira, si quieren que me quede y haga toda esta cosa de la sangre, entonces será mejor que empiecen a decirme la maldita verdad, toda.

La esquina del labio de Sully comenzó a curvarse hacia arriba, y un poco del colmillo blanco brillaba con la baja luz proveniente de las ventanas. Un gruñido empezó a construirse en el pecho del hombre, cada vez más fuerte con cada segundo que pasaba.

Jae estaba tan malditamente cansado de no saber lo que estaba pasando que perdió la cabeza por un momento. Era la única manera de explicar su comportamiento mientras marchaba directo a Sully hasta que estuvieron pecho contra pecho y entrecerró los ojos al amenazador hombre.

—Adelante, desgarra mi garganta —espetó. Señaló a Yunho—. Sólo recuerda que yo soy perfectamente compatible, según tú. Si me matas, él pierde mi sangre, y entonces tienes que comenzar a buscar de nuevo. Y si lo que dices es cierto, él no tiene tiempo para encontrar un nuevo donante.

—Hay otras maneras de hacerte obedecer sin matarte, humano —gruñó Sully.

Jae frunció los labios con algo extraño parecido a la diversión al ver la rabia apenas contenida en los ojos del vampiro. Estaba más allá del punto de importarle en este momento si vivía o moría. Él sólo quería saber qué demonios estaba pasando.

—Adelante, chico colmillo.

Los ojos de Sully se abrieron como platos por una fracción de segundo y luego se redujeron a pequeñas rendijas de furia. Gruñó y comenzó a alcanzar a Jae cuando la ligera risa de Yunho llenó la habitación. Los dos se volvieron a mirar a Yunho con sorpresa.

Yunho estaba sonriendo, lo cual era sorprendente para un hombre tan cercano a la muerte.

—Él te tiene allí, Sully —susurró Yunho—. Será mejor que se lo cuentes todo.

—Pero…

—Sully.

Sully rodó los ojos.

—Está bien, pero no vayas a culparme si corre gritando por la mansión. Esta fue tu jodida idea.
—Sólo dile, Sully.

Las cejas de Jae se juntaron mientras envolvía sus brazos alrededor de su cintura para protegerse del repentino escalofrío que se arrastró por su columna vertebral.

—¿Decirme que?

Yunho estaba intrigado por su nuevo donante de sangre. Había bebido suficiente sangre de Jae para tener de regreso su sentido del olfato hasta cierto punto, y lo que olía hacía que su miembro amenazara con endurecerse. Jae olía a sexo, a hombre y a sangre rica e intensa. Olía como el cielo.

Que Jae pareciera tener suficiente valor, o falta de sentido común, para hacer frente a Sully era un hecho asombroso. Sully era uno de los guerreros más feroces que Yunho conocía. No muchos eran lo suficientemente valientes para enfrentarse a él. Yunho incluso dudó en hacerlo en alguna ocasión.
Esta no era una de ellas.

—Dile, Sully —demandó Yunho, volviendo a hablar en silencio. No quería perder la fuerza que había obtenido al beber de Jae. Eso podría significar renunciar a la capacidad de oler de nuevo, y Yunho no podía hacer eso, no ahora que había olido a Jae.

Se habría bañado en el olor de Jae si pudiera encontrar la manera de hacerlo.
Sully dejó escapar un profundo suspiro y luego cruzó la habitación para coger una silla. La llevó de nuevo al lado de la cama y se sentó.

—Bien podrías sentarte para esto —dijo al tiempo que hacía un gesto hacia la cama—. No es una explicación breve.

Yunho se emocionó cuando Jae se acercó y se subió a la cama junto a él como si lo hubiese hecho miles de veces antes. Había algo tranquilizador en tener a Jae a su lado. Yunho de pronto recordó tener la misma sensación la noche anterior, y su resolución de hablar con Sully al respecto, pero cuando Sully comenzó a hablar, se dio cuenta de que la conversación tendría que esperar para otro momento. Era más importante que Sully le explicara todo a Jae para que Yunho no lo perdiera.

—Tú eres un donante de sangre contratado, Jae. Esto significa que por la duración de tu contrato, perteneces a Yunho. Como donante de sangre exclusivo, hay reglas que debes seguir. En caso de no hacerlo será una vergüenza para Yunho.

Un ceño fruncido cubrió el rostro de Jae.

—Chicos ustedes realmente están en toda esta cosa de etiquetar, ¿no?

—Tenemos que hacerlo, Jae —dijo Sully—. Los vampiros siempre están al borde de la violencia. Hemos visto lo que puede ocurrir cuando perdemos el control. Y créeme, no es bonito. Para que podamos mantener el control, tenemos reglas que debemos seguir. Estas reglas incluyen cómo los donantes de sangre son tratados.

—Sigue.

—Trae la caja —dijo Yunho en silencio.

Sully suspiró de nuevo, una clara indicación de que no era feliz, pero se puso de pie y caminó por la habitación hacia un armario de madera ornamentada contra la pared del fondo. Lo abrió y sacó una pequeña caja de plata que había
sido colocada allí hace años. Sully cerró la puerta y llevó la caja de nuevo a la cama, poniéndola al lado de Yunho.

—Necesito sentarme —le dijo Yunho a Sully. Odiaba tener que pedir asistencia, pero sabía que si no lo hacía podría agotarse. Él ya estaba empezando a sentirse débil otra vez. Sabía que necesitaba más sangre, pero quería que esta cosa con Jae terminara antes de tomar más. Jae tenía que saber todo.

Una vez que estuvo sentado en las almohadas, Yunho cogió la caja. Rápidamente notó que sus manos estaban temblando. Las cerró en un puño apretado entonces las abrió de nuevo, frunciendo el ceño cuando el temblor no se detuvo.

—Aquí, déjame —dijo Jae mientras cogía la caja. La recogió y la puso en el regazo de Yunho.

Yunho le envió a Jae una sonrisa de agradecimiento. Se sorprendió cuando sus sentimientos de impotencia no salieron a la superficie cuando Jae le ayudó. Ellos rugían en torno a él cuando tenía que pedírselo a alguien más. Eso era sólo otra cosa que tendría que averiguar más tarde. Por ahora, se guardó parte de la información y se inclinó para abrir la caja.

Arqueó una ceja cuando Jae silbó por lo bajo.

—¿Te gusta? —Echó un vistazo a Sully luego asintió con la cabeza en dirección a Jae, lo que indica que él quería que Sully transmitiera sus palabras al hombre junto a él.

Sully resopló mientras miraba a través de Jae.

—Él quiere saber si te gusta.

—¿A mí?

—Sí, a ti —se quejó Sully—. Es tuyo.

La boca Jae cayó abierta. Yunho sonrió y extendió la mano, colocando un dedo bajo la barbilla de Jae, a continuación cerró su boca. Jae se deslizó hacia atrás, su rostro se sonrojó. Yunho pensó que era un aspecto adorable para el hombre.
Yunho metió la mano en la caja de plata y sacó el collar de cuero negro incrustado con gemas. Se lo ofreció a Jae.

—Sully tiene razón es tuyo. Es tuyo. —Miró a Sully—. Díselo.

—Yunho dice que es tuyo —dijo Sully.

—Es hermoso —susurró Jae.

Yunho sonrió ante el asombro en la voz de Jae cuando tentativamente llegó a tocar el collar. Sabía que era una obra de joyería impresionante. Lo había querido así cuando lo encargó hace muchos años atrás. Era para adornar el cuello de su donante personal, una posición que esperaba que Jae aceptara ya.
El collar en sí mismo estaba hecho del más suave y fino cuero negro. Montado en el cuero, en perfecta simetría había cuatro piedras preciosas —un rubí rojo natural, un diamante de cristal claro, una esmeralda de color verde oscuro, y un zafiro azul. El emblema personal de Yunho, una lágrima de sangre rojo que goteaba de la esquina de una media luna, estaba grabada en oro entre cada joya.

—En los círculos de vampiros, es de pésimo mal gusto que un vampiro beba de alguien que tiene un contrato de exclusividad con otro vampiro. Para asegurarse de que eso no ocurra, porque puede comenzar guerras entre los aquelarres, los donantes llevan collares exclusivos que los designan como tomados. —Sully hizo un gesto con la mano al collar que sostenía Yunho—. Ese es el collar que Yunho ha hecho para ti.

Las cejas de Jae se alzaron bruscamente.

—¿Él ha hecho esto por mí?

—Bueno, no para ti particularmente. —Sully se rio—. Lo había hecho para su donante de sangre. En este caso, ese serías tú.
Yunho frunció el ceño cuando algo del asombro cayó de la cara de Jae y retiró la mano.

—Es suyo —gruñó Yunho en silencio—. Díselo. Es suyo y sólo suyo. Nadie nunca lo ha llevado puesto antes de él.

Sully suspiró profundamente mientras rodaba los ojos. Yunho iba a golpear a Sully justo en la boca a la primera oportunidad que tuviera.

—Yunho dice que nadie se ha puesto el collar antes de ti. Es tuyo y sólo tuyo.

—¿En serio? —susurró Jae.

Yunho asintió con la cabeza cuando Jae se asomó a través de la caída de su flequillo rubio dorado. Le tendió el collar e hizo un gesto hacia el cuello de Jae.

—Pregúntale si lo acepta.

—¿En serio, Yunho? —espetó Sully de nuevo en silencio—. Sólo pon la maldita cosa sobre él. Él ya ha firmado el contrato.

—¡Hazlo!

—Bien. —Sully se repantigó en su silla y cruzó los brazos sobre el pecho mientras fulminaba con la mirada a Jae—. Yunho quiere saber si lo aceptas.

—¿Tengo otra opción? —preguntó Jae.

—Aparentemente —se quejó Sully.

Yunho disparó a Sully una breve mirada. Tendría que hablar con su amigo sobre sus modales una vez que estuviese recuperado. A Sully no le gustaban mucho los humanos, y Yunho sabía que tenía buenas razones para no hacerlo. Sully había experimentado algunas cosas bastante horribles a manos de los humanos.

Pero Jae era diferente. Yunho lo sabía en el fondo de su alma. Jae no los perseguiría hasta su casa o la quemaría hasta los cimientos. Él no trataría de enterrarles una estaca en sus corazones o entregarlos a las personas que cazaban a su especie. Jae no los traicionaría.

Yunho apartó la mirada de la de Sully cuando sintió los dedos de Jae tocar su muñeca. Levantó el collar, pidiendo con su gesto si Jae aceptaría el artículo de él. Se sentía mejor viniendo de él, incluso si se trataba de una comunicación silenciosa.
Jae se quedó mirando el collar por un momento y luego miró a Yunho. Se quedó durante tanto tiempo mirándolo que Yunho comenzó a perder la esperanza de que Jae llevara el collar. Desvió la mirada, no queriendo que Jae viera la necesidad en sus ojos, y empezaba a colocar el collar en la caja cuando sintió nuevamente la mano de Jae en su muñeca.

—Lo acepto —susurró Jae.

El alivio inundó a Yunho, y algo que pensó que podría ser felicidad, pero no estaba seguro. Era otra emoción a la que no estaba acostumbrado. Ninguna de las emociones con las que había estado lidiando desde que conoció a Jae eran con las que estaba acostumbrado. Y todas ellas lo confundían a muerte.

Cuando Jae se acercó y luego inclinó la cabeza hacia atrás, Yunho alzó el collar y lo envolvió alrededor de la garganta de Jae. Las manos le temblaban tanto que le tomó un momento poder cerrar el cierre y sellarlo.

Rápidamente se pinchó el dedo y dejó que un par de gotas de su sangre cayera sobre el pasador del cierre. Esto no impedía que el collar fuera removido, pero advertiría a los demás de que Jae le pertenecía a él y, con suerte, los mantendría alejados.

Jae ahora le pertenecía, y Yunho lucharía con todo lo que tenía para mantener al hombre a su lado. Había algo más en Jae que sólo su posición como donante de sangre. Yunho no sabía qué era ese algo, pero sabía que Jae era especial.

—Tengo una pregunta —Jae dijo de repente.

Yunho arqueó una ceja.

—Si estoy usando un collar, ¿cómo te alimentarás? —preguntó Jae—. Quiero decir, anoche bebiste de mi cuello. ¿El collar significa que beberás de algún otro lugar?

Yunho sonrió. Él podía pensar en un montón de lugares donde podía beber del cuerpo de Jae, pero el cuello era la más conveniente. Alargó la mano y deslizó el collar hacia arriba en el cuello de Jae y luego tiró de él para acercarlo, desnudando los colmillos cuando se disponía a hundirlos en la suave carne de Jae.

—¡Espera! —Jae dijo de pronto, deteniendo a Yunho.
Yunho se inclinó hacia atrás para mirar a Jae. ¿El hombre lo estaba rechazando ahora? ¿Jae quería que bebiera de algún otro lugar? ¿Quería que lo pusiera en trance? Tantas preguntas fluían a través de la mente de Yunho, que no sabía cuál abordar en primer lugar.

—¿Tenemos que hacer esto con Sully en la habitación? —Jae le susurró en voz tan baja que Yunho casi no le oyó.

Yunho parpadeó por un momento mientras miraba los ojos marrón suave de Jae.

—Sully, déjanos.

—¿Qué? —espetó Sully.

Yunho miró a su amigo.

—Danos unos minutos.

—¿Por qué?

—Sully, no discutas conmigo —respondió Yunho en silencio—. Sólo danos unos minutos.

Sully resopló con fuerza pero se levantó y salió de la habitación. Yunho rodó los ojos cuando la puerta se cerró de golpe detrás de Sully. Él realmente iba a tener que hablar con ese hombre acerca de su actitud.

—¿Cómo se supone que vamos a hacer esto? —preguntó Jae cuando Yunho lo volvió a mirar.

Yunho cuidadosamente arrastró sus dedos sobre el pulso que latía en la garganta de Jae, después sobre las venas de la muñeca. Sabía qué prefería él, pero quería que Jae eligiera. Cuando Jae Inclinó la cabeza, Yunho casi saltó de alegría. Probablemente lo habría hecho si tuviera la energía.

Yunho hizo un gesto a su regazo. Jae le alzó una ceja. Yunho sonrió y asintió. Jae sacudió la cabeza como si pensara que Yunho estaba loco luego subió sobre él, a horcajadas sobre sus caderas.

Una vez que Jae se inclinó sobre él, Yunho envolvió su mano alrededor de la nuca de Jae y lo atrajo más cerca. El fuerte olor masculino que era únicamente de Jae giró en torno a él mientras acariciaba con su cara la suave piel debajo de la oreja derecha de Jae. Sonrió cuando Jae se estremeció, luego raspó con sus colmillos a través de la piel de Jae.

—¿Quieres que te ponga en trance, Jae? —susurró.

—No.

Yunho tomó la palabra de Jae y hundió sus colmillos profundamente en la garganta del hombre. La caliente y dulce sangre fluyó en su boca, extrayendo un profundo gemido de satisfacción de él. Esa extraña sensación de paz y dicha que había sentido antes volvió con prisa cuando cada célula de su cuerpo se llenó de la sangre pura de Jae.

Yunho era más consciente de lo que estaba haciendo esta vez y trató de no tomar demasiada sangre de Jae, pero el hombre sencillamente sabía demasiado bien. Poder parecía fluir a través de cada nervio de su cuerpo, devolviéndolo a la vida y dándole fuerza que no había sentido en mucho tiempo. Yunho quería más.

Frunció el ceño y se detuvo cuando sintió a Jae moverse contra él. Por un momento, Yunho pensó que Jae estaba luchando contra él. Nunca tomaría de Jae, si eso no era lo que el hombre quería. A pesar de todos sus años de tomar sangre de un donante, con Jae, sólo se sentía mal.

Y entonces oyó gemir a Jae.

El corazón de Yunho comenzó a golpear más rápido cuando sintió algo duro presionar contra su abdomen. Él empezó a chupar de nuevo, arrastrando más sangre a su sistema. Al mismo tiempo, Yunho acarició con su mano libre el costado de la cadera de Jae. Tiró de Jae, animándole a seguir moviéndose.

Los ojos de Yunho se abrieron como platos cuando Jae gimió aún más fuerte y empezó a corcovear con fuerza suficiente para que Yunho temiera que sus colmillos salieran desgarrando la garganta de Jae. Rápidamente extrajo los colmillos y lamió limpiando la herida de la mordedura.

Yunho se inclinó hacia atrás y levantó la vista justo a tiempo para ver el éxtasis transformar la cara de Jae en algo digno de ver. Su aliento quedó atrapado en su garganta ante la vista. Yunho no podía recordar haber visto nunca nada tan asombroso como Jae en la agonía de la pasión.

La cara de Jae se sonrojó cuando por fin dejó de moverse y abrió los ojos para mirar hacia abajo a Yunho. Sus ojos bajaron rápidamente, y trató de alejarse. Yunho cogió a Jae, envolviendo sus brazos alrededor del hombre para mantenerlo en su lugar.

—Gracias, Jae —dijo él, algo sorprendido por la claridad con la que su voz sonaba.

Jae debió haberse sorprendido, también, porque de repente levantó la vista y sonrió.

—Puedes hablar.

9 comentarios:

  1. Anónimo4/08/2013

    Hola!!!! sólo para aclarar, contrato de sangre no está acabado, son 9 caps los que enviaré :D....bueno, de hecho ya los envié jajaja, esperemos que los suban pronto ;D

    ResponderEliminar
  2. Ohhhhh siiii hiba a morir de algo ;^; antes de ver tu comentario ojala lo suban pronto que me encanta ♥ !!!!!!

    ResponderEliminar
  3. ohhh estoy mas que encantada con la historia ^^

    Y meno mal que son mas cap, porque se me estaba haciendo medio inconclusa ^^

    ResponderEliminar
  4. jaejoong ya sabe todo, fue lindo cuando acepto el collar y luego le pidieron privacidad a sully me encanto cuando jj decidio q mordiera cuello y yunnie se alegro y q hot cuando jj se emociono y gimio ante la mordida de yunnie me encantooo

    ResponderEliminar
  5. me encantaaa!! demo ya kiero ver lemon >///< (y ellos tmbn kieren xd)

    lemon con romancee es lo maximooo!! y mas si es yunjae *O*

    ResponderEliminar
  6. OMG! la historia es tan sdfadshd en verdad que es un placer leer cada párrafo *o* lo del YunJae va viento en popa, muy tiernos y toda la cosa pero el tal Sully se porta algo celofán xDDD

    ResponderEliminar
  7. O DIOS MIO!!! SON UNOS GOSADORES!!! *7*!!

    DEMASIADO BUENO!!! ME ENCANTO *---*!!!

    ...pero ya no puedo segir leyendo mas!! DDDDx!
    tengo q ir al instituto mañana Dx!!!
    :CCCCC!!!

    de verdad ame tu fic!!! espero poder seguir leyéndolo mañana!!! *---*

    (~~ aun kiero saber q paso con junsu :c)

    ResponderEliminar
  8. Waaaaa son unos hermosos~~~ tan lindos como se preocupan uno x el otro ya se aman xq tienen una coneccion especial mas q con el Sully ese XDDD

    Espero poder seguir mas tarde^^

    ResponderEliminar
  9. Jae ^_^… enserio esta linda.la historiaaaaa

    ResponderEliminar

Deja tu comentario \(*O*)/ ♥ ♥
o más bien... deja tus pensamientos pervertidos grabados en esta entrada XD