No mi lobo - Cap. 1

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―No puedes posponerlo para siempre ¿sabes?- le recordó Yoochun- Cada día, más hombres se preguntan cuándo vas a emparejarte.

―No es que mi pareja esté sentada frente a mi puerta esperando a que yo la tome —se quejó Jaejoong―. Lo sabes tan bien como cada lobo de ahí fuera. Y el mayor problema aquí no es si tengo a mi pareja. Se trata de si vamos a avanzar este problema con la manada rival.

Yoochun asintió.

-Sí, eso también.

Jaejoong le gruñó, pero su segundo al mando no se inmutó en lo más mínimo. Yoochun era un buen hombre, un gran shifter Fenrir. Se había quedado junto a Jaejoong duronte muchos años y era agradable que no lo retara por el liderazgo de la manada. Los otros podrían asumir que era porque Yoochun era abiertamente gay, pero Jaejoong lo sabía mejor. Yoochun era uno de los hombres más fuertes y más seguros de sí mismos que conocía. Estaba cómodo con qué y quién era, pero también sentía que su lugar era apoyar a Jaejoong. Si hoy o mañana, Yoochun cambiaba esa opinión, Jaejoong sabía que tendría que aprender de primera mano de su Beta. Eso hizo a Yoochun su mejor amigo, aparte de sus funciones.

―De todos modos —comenzó Jaejoong, rompiendo el contacto visual con el otro hombre y fijando la mirada en su escritorio―, podría encontrar a mi pareja mucho antes de lo que tú o yo pensamos.

Yoochun, que había estado levantándose a dos patas hacia atrás en su silla, con el rostro oculto bajo su Stetson, salió disparado hacia adelante. Su silla cayó al suelo.

―¿Qué? ¿Por qué no dijiste nada, idiota? ¿Dónde está? ¿Cómo lo sabes?

Jaejoong se estremeció ante la explosión de voces. Todos los shifters Fenrir, de su pequeña manada, en las montañas de Corea, tenían un oído sensible.

―No me hables de esa manera, ¿podrías? —Dijo de manera cortante. A la disculpa de Yoochun, continuó―. Tuve un sueño la noche pasada.

―¿Un sueño? —Yoochun lanzó un silbido. ―Así que conseguiste el regalo de nuestros antepasados. Aparece en el Alfa tarde o temprano.

―Sí —estuvo de acuerdo Jaejoong―, y esa es otra cosa que otros han cuestionado en cuanto a mi autoridad. No aquellos que quieren desafiarme, por supuesto, solamente los alborotadores.

―¿El sueño? —Yoochun preguntó.

Jaejoong volvió a dudar. El sueño había sido sensual, caliente. Se había despertado esa mañana empapado en sudor, su miembro duro como una roca. Si la experiencia no fue una premonición de lo que estaba por venir, al menos era agradable, hasta que despertó.

―Ella estaba en él, mi compañera. Estoy bastante seguro de que era ella porque le escuché decir ¿tú eres mi pareja? —Él se encogió de hombros, de repente sintiéndose estúpido.

Yoochun se rió.

―No suenas muy seguro.

―Oh, estoy seguro —insistió cada vez más a medida que hablaba—. El sentimiento era auténtico.

Cerró los ojos y se echó hacia atrás recordando la escena de ellos juntos, ambos desnudos sobre una alfombra de piel de oso. Reconoció también su cabaña. La manada vivía en una parcela de tierra reservada para su propia especie, y ocasionales errantes de otras especies de shifters.

La propiedad había pasado de un Alfa al siguiente durante los últimos siglos. Trabajaban la tierra para producir sus medios de subsistencia, ya sea cultivos o ganado, todo lo que les permitiera un santuario lejos de la gran ciudad.

Los Shifters Fenrir eran diferentes a los shifters lobos comunes. Ellos eran descendientes del dios nórdico Fenrir, y su piel, cuando cambiaban a su forma animal tenía una tonalidad de color azul eléctrico en ella. Eran más grandes y más fuertes que las shifters lobos comunes. Eran menos en número que los otros grupos. Esto era en parte la razón por lo que los miembros de la manada seguían empujándole para que encontrara a su compañera, para que pudiera tener hijos y mantener la línea de sangre. Cuánto más miraba Jaejoong a su pequeña manada y veía como se emparejaban y comenzaban sus familias, más solo se encontraba de un año para otro. Pero la cosa era más seria que simplemente escoger a una de las mujeres solteras e ir a por ello.

―¿Cómo se veía ella? Tal vez sea una de nosotros o alguien de una manada vecina.

Jaejoong negó con la cabeza.

―No estoy seguro. En realidad, toda la escena era confusa. Todo lo que podía ver muy   claramente era mi cabaña. Ella estaba allí conmigo. Estábamos teniendo sexo en frente de la chimenea. Tiene el pelo largo y moreno. Y cuando me tocó…

―¿Te tocó? —preguntó Yoochun, la duda en su voz.

Jaejoong frunció el ceño.

―Sé lo que vas a decir. Parece más probable que cuando toco a mi pareja, me conecto con ella y siento que ella es la elegida. Pero bueno... honestamente fue su toque el que se apoderó de mí. No lo puedo explicar—Sabía que su cara debería estar de color rojo. Sonaba como una maldita mujer―. Mira, no me causa pesar. Todo lo que estoy diciendo es que creo que ella es la única. Así que lo que hay que hacer es...

―Es encontrar a una mujer de pelo negro y que ella te toque.

―Si no vas a tomarte esto en serio…

Yoochun alzó las manos.

―Está bien, está bien, amigo. Lo entiendo. Y estás de suerte.

Jaejoong entrecerró los ojos en sospecha.

―¿Y eso?

―Porque, amigo mío, da la casualidad que necesito alguien para una cita doble.

―No.

―No me has escuchado todavía.

―Dije que no. —Jaejoong se puso de pie―. Tengo que hacer las 8 rondas. No voy a ir a una doble cita contigo. No soy gay, Yoochun, y te lo agradecería si recordaras eso.

Jaejoong alcanzó su sombrero y se lo puso antes de avanzar hacia la puerta de su oficina.
Yoochun se puso de pie y lo siguió.

―Está bien, pero la cita sería con la hermana de mi nuevo amigo —enfatizó―. Y ella tiene el pelo largo, y negro.

Jaejoong se detuvo con la mano en el pomo de la puerta y miró por encima del hombro. Debería alzar al bastardo por el cuello y plantarle un golpe en la cara, sólo por jugar con él, pero lo dejó pasar.
―¿Por qué no dijiste eso en primer lugar?

Yoochun sólo sonrió y se metió las manos en los bolsillos.

―¿Así que, eso es un sí?

―Sí. —Escupió Jaejoong―. Pero nada de besos en mi presencia. Ya sabes lo que me irrita.
Yoochun le palmeo en el hombro y salió, bajando corriendo los tres escalones.

―Me pregunto por qué.

Jaejoong no se molestó en discutir. Habían discutido sobre el asunto muchas veces antes. Yoochun parecía pensar que sólo porque le gustaban los hombres, a todo el mundo deberían de gustarle, incluyendo a Jaejoong. Nunca le habían gustado, y nunca llevaría a un hombre a su cama.
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―¿Por qué estás saliendo con él, Yunho? Él no es tu compañero —su hermana pregunto en voz baja.

Yunho gruñó y espetó

―No me preguntes, Ji Hye.

Cuando vio la sorpresa y el dolor en sus ojos, se ablandó. Pasando una mano por su pelo, suspiró. Ella sabría la verdad muy pronto, así que ¿por qué ocultársela? Eran gemelos, y compartía todo con su hermana. No es que ella le ayudara a tomar decisiones, pero era justo, ya que era su compañera en su viaje hacia el norte de Seúl.

Habían nacido al sur de Corea, y ahí es donde pasaron la mayor parte de su vida con una manada en la cual no encajaban. Cuando Yunho soñó que encontraría a su compañero en Seúl, se dirigió de inmediato hacia allí. Habían estado aquí durante meses sin pistas. Había oído que había shifters Fenrir en la zona, pero no había visto ninguna evidencia de ellos. Ji Hye y él no eran lobos Fenrir de pura sangre. Tenían sólo una cuarta parte de esa sangre especial corriendo por sus venas. Al parecer, eso era más que suficiente para que fueran rechazados en su manada, como lobos comunes.

Junto con el hecho de que Yunho era más grande y más fuerte que su Alfa, un hecho que nadie tomó amablemente. Yunho no sabía cómo mantener la cabeza baja y cerrar la boca. Así que cuando tuvo el sueño, se fue de casa, y Ji Hye había venido con él.

―Es un Fenrir, de pura sangre. ¿No fuiste capaz de advertir eso a partir de su olor y su tamaño? —preguntó―. No se sabe si su manada nos aceptará o si van a ser como los demás, pensando que estamos por debajo de ellos y siendo escasamente dignos de atención. De cualquier manera, mi compañero está aquí en Seúl. Sé que lo está.

―¿Y él es un hombre? —preguntó.

Él sonrió y asintió con la cabeza.

―Querida, tú sabes que siempre he preferido a los hombres. Y sí, era un hombre el de mi sueño. —Si no estuviera manejando en ese momento, habría cerrado los ojos y se hubiera recreado con la visión que ahora conocía de memoria―. Él es perfecto en todos los sentidos, grande, sexy, y lo más importante, Mío.

Ji Hye rió entre dientes.

―Nunca te he visto tan feliz como cuando hablas de tu compañero. No debería sorprenderme que sea un hombre, pero lo hace. Los compañeros Shifter siempre han sido emparejados con el fin de procrear.

Yunho negó con la cabeza.

―Le dimos ese énfasis. Nuestros antepasados creían que no nacían completos. Había alguien ahí fuera con una parte de su corazón y de su alma. Cuando encontraran a esa persona, entonces ellos eran uno. Tener descendencia era un regalo que venía de esa unión, pero no era el enfoque.

―Si tú lo dices, hermano mayor.

Yunho miró a su hermana y se preguntó no por primera vez, si era feliz o estaba contenta. Iba allí donde él fuera y no se quejaba mucho de su propia situación. Ji Hye expresaba sus opiniones cuando más le preocupaba lo que estaba pasando con él. Él no era ninguna flor delicada que no podía adaptarse a su entorno. Después de todo, estaba haciéndolo muy bien en Seúl, aunque era mucho más frío que Gwangju y muy  montañoso en comparación con la zona plana en donde ellos crecieron. De todos modos, él estaría encantado cuando pudiera encontrar a su pareja. Eso es todo lo que importaba.

Su miembro se apretaba cada vez que pensaba en el hombre. Grande, musculoso, pelinegro. Yunho iba a doblarlo y tomarlo hasta que ellos estuvieran doloridos y agotados. Había intercambiado unos cuantos besos con su nuevo amigo, pero nada más. El impulso sexual de Yunho era alto, al igual que el de todos los shifters, pero sabiendo que su compañero estaba cerca, no quería tener sexo con Yoochun. Esta noche, sin embargo, tenía la intención de seguir adelante para ser aceptado en su manada. Un hombre de entre ellos podría ser el único.

―No veo por qué estoy siendo arrastrada a esta cita —dijo Ji Hye, cortando a través de sus pensamientos.

―No estás siendo arrastrada. —Paró su camioneta en un semáforo en rojo y la miró―. Yoochun dice que su amigo tiene que salir más, y pensó que una cita doble sería buena para él. No te preocupes.

Ella enderezó su vestido y lo estuvo cepillando como si tuviera pelusa. Ji Hye no era buena en situaciones sociales. Se negaba a hablar con la gente que no conocía bien. Los shifters podían ser agresivos, pero Ji Hye no encajaba en el molde.

―¿Es feo?

―¿Has conocido a un shifter que lo sea?

―No. —Ella sonrió―. Pero yo no soy como todos los demás, así que nunca se sabe.

La luz cambió, y él arranco.

―No te preocupes, cariño, todo va a estar bien. No te estoy pidiendo que te cases con él o incluso que salgas con él después de esto. Lo evaluaré primero para asegurarme de que está bien para respirar incluso tu aire. Si no es así, lo enviaré de vuelta a su casa.

Ji Hye rió.

―Mi héroe. No empieces ninguna pelea.

―¿Acaso lo hago alguna vez?

Ella le lanzó una mirada que abarcaba todo su pasado sobre los encuentros con los miembros de su manada anterior.

―Yo no las iniciaba. Solamente las terminaba. —Agarró el volante, girando, tenía los nudillos blancos, por la fuerza del agarre―. No tenemos que pedir disculpas por lo que somos. No tenemos que ceder ante nadie. Si la manada de Yoochun no nos acepta, y mi compañero no está ahí, vamos a seguir adelante.

Sus ojos se abrieron.

―¿Te refieres a dejar Seúl?

―No. —suspiró―. Él está aquí. En algún lugar. Y tengo la intención de encontrarlo. Voy a reclamarlo, y entonces las cosas van a mejorar. Dondequiera que esté, ahí es donde pertenecemos hasta que encuentres a tu pareja.
―Muy bien, entonces voy a confiar en ti. —Ella le apretó el brazo y volvió la atención a la carretera.

Yunho miró también. Habían llegado al bar donde Yoochun pidió encontrarlo. Justo en el horizonte estaban las Montañas De Corea. Podría hablar seguro, pero el nerviosismo revoloteaba en su estómago. Yunho soñaba con un lugar al cual pertenecer. Él nunca había tenido uno, pero siempre había pensado que lo tendría cuando conociera a su compañero. Sólo pensar que Yoochun podría llevarlo a conocer a su manada y que uno de esos hombres podría ser su pareja, lo tenía aturdido.

Pero ¿qué pasa si Yoochun se negaba o se enojaba porque sentía que Yunho lo estaba usando para llegar a su pueblo? Los miembros de la manada eran feroces respecto a la protección de los suyos. ¿Debía de haber sido sincero desde el principio y haber admitido que estaba a la caza de su compañero?

No, todos ellos estaban buscando de un modo u otro, tanto si estaban activamente viajando de un lugar a otro o simplemente con la esperanza de toparse con él. Yoochun no podría culparlo por eso, pero podría tener un problema con Yunho por dejarlo pensar que se convertirían en amantes.

Bueno, es demasiado tarde para echarse atrás. Él aparcó su camioneta en el aparcamiento y salió de un salto para dar la vuelta y ayudar a Ji Hye. Por lo menos podía pasar la noche hablando y bebiendo con un nuevo amigo. La soledad podía ser evitada por un rato y reunirse con él por la mañana, cuando el alcohol se hubiera ido.
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Jaejoong se sentó en el asiento de la cabina enfrente de Yoochun y se llevó la botella de cerveza a los labios. Nunca se sentaba de espaldas a la puerta por lo que siempre estaba al tanto de quien entraba. Por supuesto que podía oler a un shifter viniendo desde una milla de distancia. Simplemente le gusta la seguridad adicional de ver las caras, mirando particularmente a los ojos.

Yoochun, en cambio, era un tipo de hombre tan afable, que podía preocuparse menos. Él no esperaba problemas, pero nunca lo habían tomado por sorpresa cuando llegaban.

Jaejoong supo cuando el hermano y la hermana llegaron. Los olió, una esencia tan familiar como si fuera su propia identificación. Nunca había captado ese olor antes de hoy. Su corazón se aceleró, y sus palmas en un instante se pusieron sudorosas. Las restregó por las piernas de sus pantalones vaqueros y trató de recobrar la compostura.

―Hey, amigo, relájate —aconsejó Yoochun con una expresión de diversión en su rostro―. Estoy seguro de que no van a morder.

―Cállate —gruñó Jaejoong, pero entonces miró hacia la puerta.

Un hombre acababa de abrirla y se apartó para dejar paso a una mujer delante de él. Se detuvieron justo dentro de la entrada y escudriñaron la multitud. Unos silbidos atravesaron el aire, y la mujer se ruborizó. Jaejoong podía entender sus sentimientos. Ella era hermosa. Tenía el pelo largo, denso y negro como el ala de un cuervo y se extendía hasta la mitad de su espalda. Su rostro era el de un ángel, y su figura delgada, con pechos de buen tamaño. Jaejoong registró todo esto de manera impersonal, lo que agrió su estado de ánimo. Ella no era la única. Había venido para nada.

Desvió la mirada hacia el hombre por curiosidad. El hombre era más alto que la mujer por varias pulgadas. Si tuviera que adivinar, diría que su altura era de casi 1.90. El hombre tenía la constitución de la mayoría de los cambiaformas Fenrir, enorme y musculoso.

Nadie confundiría que estos dos eran hermano y hermana, el hombre tenía el pelo negro como ella y largo, aunque no tanto como el de ella. Se extendía hasta los hombros y era liso, como si lo peinara más frecuentemente con los dedos, que otra cosa. Sus ojos eran oscuros y cautelosos. Jaejoong supuso que sabría defenderse a sí mismo en una pelea y esperaba que en cualquier momento alguien pusiera en duda su destreza.

Echó un vistazo a la ropa del hombre, una cazadora, camisa con cuello y pantalones vaqueros ajustados, demasiado estrechos para el paquete que cubrían. Jaejoong parpadeó y sintió su cara caliente. ¿Qué demonios le importa el paquete del hombre?

Movió los ojos hacia el rostro del hombre, y los ojos de este estaban a su vez enfocados en Jaejoong. Algo pasó por él, reconocimiento. Le siguió la negación. ¡ Ni de coña! ¡No es posible!

De repente, el pecho de Jaejoong dolía y estaba inquieto. Pasó los dedos por su pelo y se giro hacia Yoochun. Su amigo entrecerró los ojos.

―¿Qué te pasa, Jaejoong? Actúas como si hubieras visto un fantasma.

Yoochun se giro hacia la puerta y los vio. Se puso de pie y los saludó con la mano. Jaejoong quería dar un tirón a su brazo hacia abajo, pero se sentó completamente inmóvil. Ahora deseaba no haber estado tan esperanzado. Ese maldito sueño no significaba nada. Era sólo una mujer en su cama. Eso es todo. Tal vez esta mujer no sería tan mala, se dijo.

Yoochun abrazó al hombre. Jaejoong se odiaba por cómo quería separar a su amigo de ese tipo. Apretó los dientes. Notó que el chico no le había quitado los ojos de encima desde que había llegado.

―Jaejoong, este es mi amigo, Yunho —dijo Yoochun―, Yunho, este es mi líder, nuestro Alfa, Jaejoong.
Los ojos de Yunho se abrieron como platos.

―¿El Alfa?

Jaejoong dijo con desprecio.

―Sí, el Alfa. ¿Tiene algún problema con eso?

Los labios de Yunho se curvaron en una sonrisa.

―Ningún problema, en absoluto. Nunca podría haber imaginado... —Él siguió mirando a Jaejoong como si fuera un trozo de costilla. Jaejoong se dijo que odiaba el acento del hombre, la forma en que alargaba sus palabras. Los dos eran obviamente de algún lugar del sur, y no podía recordar si Yoochun en algún momento le había dicho de dónde.

Después de esa primera mirada, Jaejoong se negó a mirarlo. En su lugar se centró en su hermana, y Yunho por fin captó la indirecta

―. Oh, sí, esta es mi hermana, Ji Hye.

Jaejoong y Ji Hye, pensó como un adolescente. Eso podría funcionar.

―Hola —susurró la mujer. Jaejoong percibió su voz, porque ellos podían, y no porque hubiera hablado muy fuerte. No le interesaban las de tipo tímido. Maldita sea.

Yunho se instaló en la cabina junto a Yoochun, y Ji Hye se sentó a su lado. Su Beta siguió lanzándole miradas, pero Jaejoong no le hizo caso. Yoochun sabía que estaba actuando raro, y él también lo sabía. No podía controlarse. Ser completamente consciente de otra persona de tan aplastante forma iba más allá de cualquier cosa que jamás hubiera experimentado. No lo apreciaba. Sin embargo, sentía cuando Yunho lo miraba y cuando apartaba la mirada, sentía su estado de ánimo, emoción y confusión mezclados.

Después de que los hermanos hubieran pedido, recibieran las bebidas y se hubieron sentado hablando sobre nada importante, Yunho se inclinó sobre la mesa, con los ojos en Jaejoong.

―¿No quieres preguntarme algo?

Jaejoong frunció el ceño.

―¿Por qué querría preguntarte?

―Tú lo sabes —insistió Yunho. Echó mano a su botella sobre la mesa, la única señal de sus nervios. No se ruborizó por la vergüenza como hizo Jaejoong o cualquier otra persona cuando sabían que la situación los hacía sentir incómodos. Jaejoong lo percibió en él, la capacidad para ser un Alfa, más aún que Jaejoong.

Tratando de cubrir los sentimientos extraños que se habían apoderado de él, Jaejoong hizo un gesto con la mano como despido.

―Yoochun es un chico grande. No necesito interrogar a sus citas.

La viveza en Yunho aumentaba.

―¿Puedo hablar contigo a solas?

―¿Para qué? —Jaejoong estaba siendo irrazonable. Si no sintiera nada en absoluto en relación con Yunho, no estaría actuando de esta manera. Ese hecho era dolorosamente claro también. Odiaba que no hubiera nada que pudiera hacer para ocultárselo a los demás, especialmente a Yunho.

El hombre tuvo la audacia de alcanzar su mano a través de la mesa, y él se echó hacia atrás, volcando su copa. La cerveza se derramó en la mesa y en su mano, miró alrededor buscando algo para limpiar el desorden. Al no encontrar nada, miró a Ji Hye y la apretujó un poco.

―¿Te importa si me voy? Acabo de recordar que tengo unos asuntos que cuidar. Lo siento. Me tengo que ir. Un placer conocerlos a ambos. Nos vemos en casa, Yoochun.

Tan rápido como pudo, se acercó a la puerta, ignorando sus protestas. No pudo llegar a su SUV lo suficientemente rápido. Cuando llegó, abrió la puerta de golpe. Una mano se acercó por detrás y le bloqueo la entrada. Debió haberlo escuchado o incluso sentirlo venir, pero había estado demasiado preocupado.

―¿Por qué huyes de mí, Jaejoong? —preguntó Yunho.

Se giro hacia el otro hombre, encontrando a Yunho demasiado cerca. Jaejoong no tenía a donde ir a no ser que pasara por debajo del brazo de Yunho. Pero eso le haría rozar su cuerpo duro. Si se doblaba en su vehículo en este momento, lo dejaría   más bajo que Yunho, en una especie de sumisión. De ninguna manera.

―¿Quién está huyendo? —Mintió―. Te dije que tengo que hacer negocios.

Yunho no se enfocó en su excusa ridícula.

―Sé que lo sientes, nuestra conexión. Lo sabía en el momento que entramos por la puerta y puse los ojos sobre ti. —Tocó la mejilla de Jaejoong, y él se apartó. Yunho no pareció desanimarse―. Cariño, eres el único.
Jaejoong se burló.

―Yo no soy tu cariño. No me llames así. El hecho de que mi Beta sea gay no significa que yo lo sea también. Te aseguro que me gustan las mujeres, y solamente las mujeres. Así que puedes dar marcha atrás antes de que te golpee en el culo.

Yunho se acercó más. Jaejoong estaba disgustado consigo mismo por ser tan consciente de este hombre. Su cuerpo había subido unos grados tan sólo al estar cerca de él. Tal vez los había perdido en algún momento cuando conoció a Ji Hye. Yunho era su gemelo, por lo que sus conductores podrían estar cruzados y ella era su verdadera compañera después de todo.

―Podrías intentarlo —respondió Yunho.

Él empujó más cerca, y Jaejoong le dio un empujón. Yunho dio un paso atrás y se interpuso de nuevo. Sus brazos cerrados en una contienda de voluntades, pectorales y bíceps flexionados. El sombrero de Jaejoong se le cayó de la cabeza a la calle. El bastardo pagaría por eso.

Yunho dio un empuje extra y Jaejoong golpeó la puerta. Él siguió poniendo en estrecho contacto su enorme cuerpo. Sus miembros estaban al mismo nivel, frotándose. Jaejoong expulsó un aliento en estado de shock y miedo.

―Yo no soy tu compañero —gruñó con desesperación.

―Demuéstralo —insistió Yunho―. Ten sexo conmigo.

―¿Estás loco? Yo no te quiero, ¡vete a la mierda!

Así como sabía que lo haría, la mirada de Yunho cayó cuando quedaban menos de dos pulgadas de distancia entre ellos. Le ofreció una sonrisa de complicidad que hizo a Jaejoong apretar los dientes y gruñir bajo en su garganta.

―Tu miembro duro me dice lo contrario, amigo. —Yunho le demostró lo que ambos sabían moviendo sus caderas un poco. El miembro de Jaejoong palpitó al sentir el movimiento de Yunho.

―¿Por qué querría yo a alguien como tú? —Dijo Jaejoong, aferrándose a cualquier cosa para que el hombre retrocediera―. Ni siquiera eres un Fenrir de pura sangre.

Sintió el dolor en su corazón sin embargo no veía ningún cambio en la expresión de Yunho en absoluto. Yunho lo soltó y dio un paso atrás. No era suficiente, pero era un comienzo. Jaejoong no tenía ningún problema con que su compañero no fuera un Fenrir de pura sangre. Incluso si esa persona era un ser humano u otro tipo de shifter, no importaba. Pero este hombre definitivamente no era su compañero.

Lo que no pudo explicar era por qué sentía el dolor de Yunho y por qué le molestaba tanto haberle hecho daño con sus palabras.
Yunho se mantuvo en silencio durante unos minutos, y Jaejoong esperaba que aceptara su rechazo. Cuando habló, su tono era bajo y sin emociones.

―Mi hermana y yo somos lobos solitarios ahora mismo, no tenemos manada. Pedimos refugio en la tuya.

―No. —Él había estado a punto de decir infierno no. Jaejoong se inclinó para recoger su sombrero y quitarle el polvo, entonces cruzó los brazos sobre el pecho. Yunho lo miró airadamente.

―He oído de otros que tu grupo tienen tierras, que aceptas incluso a aquellos que no son shifters lobo. No puedes darnos la espalda.

Jaejoong estaba a punto de hacerlo cuando Yoochun y Ji Hye se acercaron. Yoochun dio una palmada en el hombro a Yunho. Una vez más, Jaejoong quería empujar la mano lejos de Yunho.

―Por supuesto que Jaejoong os recibirá —miró a Jaejoong sonriendo―. Él sabe que somos conocidos por aceptar animales callejeros. Nunca rechazaría a aquellos que necesitan ayuda.

Jaejoong se mantuvo firme.

―Lo hicimos antes, y mira lo que conseguimos, Yoochun. Esa otra manada, ¿recuerdas? Tal vez es un espía. ¿Por qué debería recogerlo? Parece un tanto ansioso por llegar a nuestras tierras.

Mientras hablaba, Jaejoong ponía más espacio entre él y Yunho. Por el momento, Yoochun parecía demasiado preocupado por convencerlo de aceptar a Yunho y su hermana como para tomar nota de la tienda de campaña en los pantalones de Jaejoong.

Esto se debía a que estaba caliente. Encontraría una mujer en la primera oportunidad que tuviera para aliviar la comezón que sentía. Echó un vistazo a Ji Hye, cuya cabeza estaba baja. Una vez más, no sentía atracción por ella. Su tranquilidad rallaba más de lo que le atraía. Su cabeza no estaba bien amueblada. Tal vez si la tocaba…

Yunho entró en su línea de visión, bloqueando a su hermana. El desafío en su mirada era a la vez posesivo y protector. Jaejoong retrocedió. ¿Pero quién era posesivo con, su hermana? Eso era asqueroso. Y Yunho no podría estar celoso de él mirando a otra persona, ¿verdad? Esta situación pasaba de mala a peor.

―¿Qué pasa con Ji Hye? —Continuó Yoochun, implacable―. Ella no tiene a nadie más que Yunho para protegerla. Sabes que se necesita toda una familia para mantener a las mujeres seguras. Hay manadas salvajes vagando por esta área, lobos y otros.

Jaejoong dejó escapar un suspiro ruidoso.

―Está bien, pero cualquier problema de ellos es tu responsabilidad. ¿Lo has entendido?
Yoochun saludó.

―Sí, señor.

Jaejoong hizo una mueca, subió a su vehículo y lo puso en marcha. Yoochun podía manejar los detalles. Estaba saliendo de allí. Cuanta más distancia entre él y Yunho, mejor. Mejor que Yoochun pusiera al hombre en el lado opuesto de la propiedad para que   nunca lo tuviera que ver, excepto en las juntas de la manada y otras reuniones. Su santuario en las montañas se había convertido rápidamente en cualquier cosa menos un paraíso.

Jaejoong no podía dormir. Cada vez que cerraba los ojos, veía esa escena, la de él y su compañero en la alfombra. Esa noche, cuando llego a casa, había estado de pie allí, en su sala de estar mirando hacia abajo a la zona. Él no se atrevió a abrir la imagen en su mente por temor de que no fuera la suave loba que había pensado, sino el hombre corpulento que había conocido antes.

Sudoroso y sin poder dormir por la tensión, rodó hasta el borde de la cama y se sentó. A pesar que su aire acondicionado funcionaba bien, se sentía caliente. Se puso de pie y se quitó la camiseta que se aferraba a su piel húmeda. Sus boxers le siguieron, dejándolo desnudo. Salir de esta manera no era raro en la manada. Estar en un estado natural era una parte de lo que eran.

Salió de su cabaña y se dirigió a través de los árboles que rodeaban su casa. Sin ningún objetivo particular en mente, esto le molestó cuando se encontró en el lado opuesto de los terrenos, donde le había exigido a Yoochun que colocará a los huéspedes. Ninguna luz brillaba a través de la ventana. No es que esperara que estuvieran despiertos, ya que era bien pasada la medianoche.

Jaejoong se acercó más, un deseo poderoso lo abrumó para que entrar  a ver a Yunho. Se resistió y sacudió la cabeza como para desalojar esa idea. Le resultaba imposible alejarse.

La puerta se abrió, y Jaejoong se vaciló retrocediendo un paso. Su mirada se cruzó con Yunho, quien podía ver claramente en la luz de la luna oscura. Yunho vestía un pantalón de pijama y nada más. Su pecho estaba salpicado de vello oscuro, y los músculos de su abdomen brillaban tenuemente con un brillo de sudor. Jaejoong maldijo su vista por fijarse en eso.

―He roto con Yoochun —Le dijo Yunho.

―¿Qué mierda me importa? —Contestó Jaejoong.

De alguna manera la acción de hablar con Yunho le liberó del hechizo en el que había sido envuelto. Jaejoong dio la vuelta y corrió, transformándose mientras lo hacía. Sus patas golpeaban el suelo. La sangre bombeada a través de sus venas. Con la luna sobre su cabeza, incitándolo, corrió y corrió hasta que sus patas le dolían y su pecho se apretó. Los pensamientos de Yunho y los sentimientos que había sentido cuando lo vio, eran menos importantes que la alegría de ser libre.

Cuando había cubierto kilómetros, dio media vuelta y se dirigió a un ritmo más tranquilo. Se detuvo junto a un lago y tomó un trago. Luego se sentó a escuchar los sonidos de la noche y de las otras criaturas en el bosque. Todos ellos respetaban a Jaejoong y a los miembros de su manada. Los evitaban porque sentían que había mucho más en estos lobos que en cualquier otro. Él y sus hombres podían razonar mientras estaban en su forma de lobo, pero sus sentidos se aumentaban, agudos con el mundo que les rodeaba.

Cuando se acercaba, cambio de nuevo a su forma humana y se dirigió a su cabaña. No tenía que tomar ese camino, pero pasó por la cabaña de Yunho. El otro hombre aún estaba fuera en la posición que Jaejoong le había dejado. Si hubiera sido cualquier otra persona Jaejoong le habría invitado a la carrera. Intuyó que Yunho sabía eso.

―Eres justo como recuerdo —Yunho le dijo cuando él estaba un poco más allá de la cabaña.

Jaejoong se detuvo y se dio la vuelta. Debería haber seguido, pero no se pudo resistir.

―¿De qué estás hablando?

La mirada oscura de Yunho lo abarcó de la cabeza a los pies, y levantó la barbilla hacia Jaejoong.

―He estado soñando con ese cuerpo sexy y duro desde hace casi ocho meses. En la vida real es aún más perfecto.

―¡Mentiroso! —Gritó Jaejoong y apretó los puños.

No debería dejar que Yunho lo desconcertara, pero se deslizaba bajo su piel con facilidad. Para vergüenza de Jaejoong, su miembro sobresalía en posición de firme, rígido y listo. Yunho fijó su mirada caliente en él en lugar de en la cara de Jaejoong, y se pasó la lengua por el labio inferior. Jaejoong sintió el tirón en su eje y le dio la espalda al hombre

―. Sólo estás intentando irritarme. Eso no va a funcionar, y si sigues presionándome, te encontrarás sin una manada. Te sugiero que piense en tu hermana antes de dejar que tu boca te meta en problemas.

Jaejoong se fue a su casa y cerró la puerta antes de hacer clic en cada cerradura. Se duchó, quitándose el sudor y la suciedad de su cuerpo, tomando un par de pastillas para dormir con un poco de jugo, y se dejó caer en la cama. Después de dar vueltas durante  otra hora, por fin cayó en un sueño sin sueños.

Jaejoong se situó en la ventana de su oficina mirando hacía los jardines y a los árboles de más allá. Quería salir, moverse y correr. El estado salvaje no lo llamaba tanto durante el día. Había encontrado su función y el deber de cuidar a su familia. Pero el estrés de tratar con la otra manada que una y otra vez se mantenía molestando a su pueblo, lo irritaba. Él sabía de qué se trataba. Ellos querían su tierra, como si de alguna manera tuvieran derecho a la misma.

Jaejoong había investigado sobre el asunto, pero todo el mundo conocía la historia. Uno de los hijos de Fenrir tuvo descendencia, pero no con su compañera. Esa rama se había desviado en una dirección diferente y no heredó esta tierra. Ahora un descendiente quería volver siglos después y reclamar lo que no era suyo. A pesar de que Jaejoong entendía su situación de no tener un lugar a donde ir, él no iba a renunciar a esta tierra. Estaría dispuesto a dar a la manada rival una vivienda permanente entre ellos, pero eso era todo. Hasta el momento, la oferta no fue tomada en serio.

Un golpe en la puerta lo sacó de su ensimismamiento. Volvió a su silla y se dejó caer cansadamente en ella.

―Adelante.

La puerta se abrió a un ritmo muy lento, y luego Ji Hye apareció a la vista. ―Espero no molestarte. Sé que estás ocupado.

―No, entra. —Él la vio entrar y cerrar la puerta. Le indicó que tomara asiento y esperó a que se sentara. Ji Hye y su hermano eran definitivamente gemelos. Cuando él la miró, se acordó de Yunho. Pero Yunho es de acero, pensó con una sensación de nostalgia. Ji Hye era dulce y agradable―. ¿Qué puedo hacer por ti?

Mantuvo la voz baja y tranquila para no asustarla. Lo que ella había ido a buscar la tenía casi temblando. Apretó las manos juntas en el regazo y enderezó su espalda. Durante unos minutos permaneció en silencio, y pensó que estaba sacando su valentía.
―Quiero hablar de Yunho —anunció después de algún tiempo. Al igual que él, alargaba cada palabra en un acento atractivo. Se reprendió a sí mismo para dejar de compararlos a todos y a todo con ese maldito Yunho.

Para demostrar que él era un Alfa razonable y que Yunho significaba poco más que cualquier otro huésped, le preguntó.

―¿Encontraron lo que necesitan aquí? ¿Los otros son cordiales?

Ella frunció el ceño, pero cuando levantó una ceja, dejó caer la barbilla contra el pecho. Los dedos en su regazo se tornaron blancos.

―Tiene que saber que nadie nos quería en nuestra antigua manada. Todo el mundo podía ver que Yunho nació Alfa, pero como estamos mezclados, no obtenemos respeto. Sin embargo, Yunho no puede dejar de ser bueno en... todo. Era mejor, más rápido y más fuerte que nuestro líder. Todo el mundo lo odiaba por eso.

En contra de su voluntad, Jaejoong imaginó al hombre en su mente.

―¿Qué parte de la sangre Fenrir tienen?

―Una cuarta parte.

Se quedó sin aliento.

―¿Estás segura?

Ella levantó la vista y asintió.

―Nuestra madre era mitad lobo Fenrir, y nuestro padre era del tipo común. Ellos murieron cuando éramos jóvenes, y creo que no encontraron ningún lugar al cual pertenecer porque todo el mundo piensa que el Fenrir es superior al resto. Yunho sólo quiere un lugar en el que pueda ser aceptado, tal como es. Eso es todo. Nunca va a reconocerlo, pero él se siente solo. Por favor, si usted puede encontrarlo en su corazón, déjenos quedarnos. Y en cuanto a lo otro...

La puerta se abrió de golpe, y Yunho entró como si fuera el dueño del lugar. Las fosas nasales de Jaejoong se dilataron, frunció el ceño y se levantó.

―No sabes las reglas de aquí, así que te voy a dar un descanso. Nadie irrumpe sin llamar a excepción de mi Beta.

Yunho cerró la puerta detrás de él y se acercó a la mesa. Jaejoong intento no ser demasiado consciente de que llevaba una camisa de manga larga, de como la cadera se abrazaba a unos vaqueros, y botas. Se encontró con la mirada furiosa de Jaejoong.

―. Si mi hermana está aquí, tengo todo el derecho a entrar —le dijo a Jaejoong, girándose hacia Ji Hye―. ¿Qué crees que estás haciendo, Ji Hye?

Su mandíbula movió su boca, pero ninguna palabra salió.

Yunho cogió su barbilla para detener el movimiento y la obligó a llevarla mas alta.

―Manten tu nariz fuera de mis asuntos y déjame manejar las cosas por mi cuenta. ¿Entiendes? -Su cara era una máscara de miseria, ella asintió. Yunho inclinó la cabeza hacia la puerta. ―Largo.

Ji Hye Se puso de pie y huyó.

―¿No crees que fuiste un poco duro con ella? —Exigió Jaejoong―. Sólo estaba pensando en ti.

―Ese no es su trabajo —replicó Yunho―. Me ocupo de ella, no al revés, y de cualquier manera no es de tu incumbencia.

Esto es un cambio radical, pensó Jaejoong. Toda la insistencia para que él lo notara, para que aceptara que él era su compañero, se había ido con la actitud de Yunho. No dio miradas sugestivas a Jaejoong o incluso pareció atraído en lo más mínimo. La ausencia fue un alivio. Sin embargo, Jaejoong todavía sentía una atracción hacia el hombre, la cual le molestaba.

―De todos modos —dijo Jaejoong―, he decidido que pueden quedarse todo el tiempo que quieran. Tú y Ji Hye pueden considerarnos vuestra manada, si eso es lo que quieres. Vas a tener que venir a una reunión con todo el mundo presente, para jurar lealtad y todo eso.

―¿Es eso lo que quieres para que pueda quedarme?

Jaejoong parpadeó. ¿Había pensado que la intensidad se había ido? Debió de haber sido un descuido. Sentía las emociones de Yunho, el anhelo, la lujuria, la soledad y la necesidad de pertenencia. Tal vez alguna capacidad latente que sus antepasados Alfas tenían, le estaba dando patadas. Pero él no sentía lo que Yunho sentía cuando estaba lejos de él. Tampoco lo captaba de nadie más, cerca o lejos.

Otro golpe sonó en la puerta, y gruñó.

―¿Qué es esto hoy, la Gran Estación Central? ¡Adelante!.

La puerta se abrió. Siwon, uno de los hombres que más se oponían a él, entró. De todos los momentos, ahora no. ―Como puedes ver, Siwon, estoy con alguien. Si pudieras volver más tarde.

―Sólo necesito dos segundos —insistió el otro hombre―, dos segundos para saber cuándo vas a perseguir a la otra manada. Sabes que mi hermano fue herido la semana pasada en aquel ataque, y fueron ellos quienes lo hicieron.

―No tenemos ninguna prueba de eso —contestó Jaejoong―. Él…

―Tenemos la maldita prueba. Si no fueras tan cobarde para hacer algo en vez de encerrarte en tu oficina, esta situación habría terminado.

En un abrir y cerrar de ojos, Yunho tenía a Siwon colgando de una mano alrededor de la garganta, estrellándolo contra la puerta. Yunho con desprecio, le mostró los dientes pero sin desembotar. ―Cuida tu boca cuando hablas con tu Alfa.

Toda la sangre abandonó el rostro de Siwon, dejándolo pálido y tembloroso. Durante un minuto, Jaejoong estuvo en estado de shock y luego le habló con brusquedad.

― Bájalo, Yunho.

En cambio Yunho golpeó de nuevo Siwon.

―Pide perdón ¡ahora!

―Yunho —rugió Jaejoong.

Estaba a punto de rodear su escritorio para obligarlo a dejarlo ir cuando Siwon susurró.

―Señor, lo siento, señor.

―Sal —Jaejoong dijo, y Yunho lo dejó caer. Salió a gatas de la oficina. ¿Era por eso que Ji Hye había huido? Yunho nunca trataría a su hermana de esa manera, ¿verdad? Obtuvo su respuesta con las siguientes palabras de Yunho.

―Nadie te habla así. Te respetarán, o me ocuparé de ellos.

―Así como le dijiste a tu hermana —disparó de nuevo Jaejoong―. Puedo manejar mis propios problemas.

Yunho se enfrentó a él. Su respiración era pesada, haciendo que su pecho subiera y bajara a un ritmo rápido. Jaejoong se dio la vuelta para no tener que verlo.

―Lo que deberías haber hecho era ponerlo sobre su espalda con la bota en la garganta, —recomendó Yunho―. Eso le habría enseñado a él y a cualquier otro que quiera faltarte al respeto a vigilar su lengua.

―¿Y qué pasa con tu lengua? —Jaejoong se giró y levantó la cara. ―¿Y tú, Yunho? Tu me has faltado el respeto desde la primera vez que te conocí. Y con ese pequeño truco que hiciste hace un momento has socavado mi autoridad. ¿Crees qué no irá a decirles a los demás cómo su Alfa necesitó a un extraño para controlar a un hombre?

Yunho se acercó también.

―No te he faltado el respeto. Te reconocí, pero eres demasiado terco para admitir lo que sabemos que es verdad.

―El infierno que lo hago —gritó Jaejoong―. ¿Tienes alguna idea de lo que está pasando aquí? Tú, quieres lo que quieres, y no tiene ni idea de los problemas que estamos afrontando, que yo estoy afrontando como líder. Tengo unas ciento cincuenta personas en las que tengo que pensar. Muchas de ellas son mujeres y niños. No puedo tomar decisiones precipitadas.

―Lo siento —dijo Yunho a regañadientes.

Los ojos de Jaejoong se abrieron como platos.

―Dije que lo siento. —Las manos de Yunho cayeron sobre los hombros de Jaejoong. Su pulgar trazó círculos sobre la mejilla de éste, y sintió como toda la ira de hace un momento se disipaba. Le ordenó a sus pies que dieran un paso atrás, fuera del alcance de este hombre, pero no podía moverse. Yunho se acercó. Sus cuerpos estaban a punto de tocarse. ―Tienes tanto sobre ti, y yo debería estar ayudándote a mantener la calma, no irritándote.

―Yo… Eso no importa —gruñó Jaejoong. Rompió su contacto con los ojos bajando la cabeza, pero él no se apartó. A cada fibra de su ser le gustaba justo donde estaba y se forzó por más.

―¿No importa? —insistió Yunho―. Estás bajo mucho estrés. Necesitas una liberación. Creo firmemente que un buen calmante para el estrés ayuda cuando las cosas comienzan a acumularse. Una persona relajada toma mejores decisiones.

―No —dijo Jaejoong.
Yunho deslizó una mano por el brazo de Jaejoong hasta llegar a su mano. Sus dedos no entrelazados, pero jugaron juntas un poco con toques leves. Yunho continuó sus movimientos hasta que rodeó el miembro de Jaejoong. El apéndice se endureció y se extendió desde la primera caricia. Jaejoong soltó un suspiro tembloroso.

―No hagas eso —pidió Jaejoong.

Yunho masajeó su miembro a través de sus pantalones vaqueros y apretó. Jaejoong podría jurar que eso se sentía tan bien. Puso su mano sobre la de Yunho con la intención de obligarlo a renunciar, pero no hizo más que retenerlo allí, haciéndole correr sus dedos sobre la llena longitud de Jaejoong. La vergüenza y el deseo retorcían sus entrañas.

Yunho se acercó más. Envolvió su otro brazo alrededor de la cintura de Jaejoong y presionó su cuerpo cerca. Su mano continuó trabajando el miembro de Jaejoong, pero cuando él se inclinó, como si estuviera a punto de besar a Jaejoong, despertó del trance. Empujó fuerte a Yunho, enviando al hombre a tropezar varios metros hacia atrás, hasta que golpeó la puerta de la oficina.

―Dije basta —repitió Jaejoong―. Yo no soy así.

Asumió que Yunho insistiría en que si lo era, pero se giró y salió del despacho. Jaejoong rodeó su escritorio y cayó sobre su silla. Puso su cabeza sobre sus manos juntas y presionó su erección para aliviarla mientras pensaba en una solución a todos sus problemas.
________________________________________


―Entonces, ¿cómo te va? —preguntó Yoochun.

Jaejoong apretó su mandíbula.

―Ya sabes lo que está pasando. —Se quedaron a un lado viendo un par de hombres entrenar en la sala de entrenamiento que Jaejoong había construido hace unos años. La decisión había resultado ser buena, ya que todos los hombres, y también muchas mujeres, lo utilizaban. Hoy las esteras estaban puestas en el centro, para que la gente pudiera entrenar. Cambiado o en forma humana, no hacía la diferencia. Debido a esto, muchos en la sala estaban desnudos, a pesar de que tenían la decencia de mantener una toalla envuelta alrededor de sus caderas hasta que llegara su turno.

Yunho estaba entre ellos, orgulloso y fuerte. Él estaba por encima de los demás hombres, Jaejoong no podía dejar de admitirlo. Sus hombros eran más anchos, el pecho amplio. Cada parte de su sólido físico se encontraba en plena forma, hasta sus carnosos muslos y sus robustas pantorrillas. La toalla que llevaba colgada baja en la cintura, apenas estaba anudada. El frente abultado un poco hacia fuera, dando la impresión de que tenía mucho más por lo que estar orgulloso. Jaejoong forzó su mirada desde allí a la cara del hombre. Sintió calor en sus mejillas cuando Yunho tiró la toalla a un lado antes de cambiar. Hubo varias exclamaciones e incluso unos cuantos silbidos de apreciación, pero Jaejoong se negó a mirar.

La mirada de Yunho se encontró con la suya, y le dio una leve inclinación de cabeza antes de que estuviera a cuatro patas con pelo cubriendo su cuerpo. Su pelo no era de color azul eléctrico como el resto de ellos, pero sí tenia un rubor azul. Aunque no era un pura sangre Fenrir, era enorme, todo músculo y poderoso.

Jaejoong miró a su oponente. Siwon de todos los hombres. No está a la altura. No tiene ninguna oportunidad.

―¿Es eso una expresión de orgullo en tus ojos? —preguntó Yoochun, y Jaejoong lo fulminó con la mirada.

―Cierra la boca.

―Tienes que admitir que hay algo entre ustedes.

―No, en realidad, no lo hago. No es mío.

Yoochun se apoyó en la pared y cruzó los brazos sobre el pecho. Observó a Yunho vencer a Siwon con facilidad, pero otro lobo se unió a la lucha, poco frecuente. Jaejoong se abstuvo de irse.

―¿Por qué no consideras la posibilidad? —Yoochun le preguntó―. Me refiero a, míralo. Es perfecto. Él rompió conmigo al instante en que te vio, pero besarlo era bueno. Tal vez debería hacer otra jugada hacia él.

Jaejoong cogió a Yoochun por el cuello de la camisa.

―Mantén tus malditas manos fuera de él, incluso no pienses en jugar.

A su alrededor varias personas se quedaron sin aliento y los miraron en lugar de a la pelea. Jaejoong liberó a Yoochun.

―Whoa, amigo, está bien —dijo Yoochun riendo. Levantó las manos en señal de rendición―. No voy a tocar al tipo que definitivamente no es tu compañero.

Jaejoong fingió no oír el sarcasmo.

―De todos modos, él ha estado dando vueltas por ahí defendiendo tu liderazgo, parando a cualquiera que hablara en contra de ti y dando a entender que estás trabajando para solucionar el problema con la manada rival, diciéndoles que necesitan estar respaldándote en lugar de mover sus encías con quejas . Él es tu mayor fan. Algunos han sugerido que lo trajiste para ayudar a sofocar la disensión entre tus filas.

―Estar sobrepasando sus límites es lo que está haciendo —se quejó Jaejoong―. Voy a tener que arrastrar su culo a mi oficina de nuevo y tener otra charla. Les dejé estar, pero esa decisión puede ser revocada en cualquier momento.

Yoochun se encogió de hombros.

―Sus métodos pueden ser del hombre de las cavernas, pero sabes que estos shifters responden mejor a la agresividad. Son como los humanos en muchos aspectos, pero siguen siendo parte animal. El salvajismo necesita ser domado por un claro liderazgo. ¡Whoa! antes de empezar a pensar que te estoy acusando de no ser un buen Alfa, eso no es lo que quiero decir.

―Entonces, por qué no me aclaras lo que estás diciendo, Yoochun. —Jaejoong estrecho sus ojos en él―. Y ten cuidado con lo que dices. ¿O es qué por fin quieres cuestionar mi posición?

―De ninguna manera. Estoy contento con mi suerte en la vida —le aseguro a su amigo―. Lo que estoy diciendo es ¿tú sabes cuánto creemos que nuestro compañero es la parte que nos falta?

―Si, así es.

―¿Entonces qué pasa si tu compañero es el que domestica el salvajismo?

Jaejoong apretó sus manos en puños.

―Eso es como decir que no puedo manejar a mis hombres.

―No, estoy diciendo que tu pareja domestica el salvajismo, la parte animal. Tú nos has llevado al siglo XXI con la tecnología moderna, con la interacción con los humanos. Controlas esta propiedad como un negocio y lo hiciste más rentable que cualquier Alfa antes de ti. Tú eres todo lo que necesitábamos, Jaejoong, y nadie lo sabe mejor que yo. Por lo tanto, no pienses ni por un momento que estoy con los pocos que piensan diferente.

Él respondió con no más de un gruñido y se centró de nuevo en la pelea. Yunho había soltado al siguiente hombre, junto con otros dos que vinieron hacia él. Al final, cada uno de sus oponentes se inclinaba ante su superioridad incluso si lo resentía. Yunho cambió de nuevo a su forma humana, y Jaejoong señaló la herida en el muslo. Eso lo llevó a ver a su miembro, que sobresalía de su cuerpo, duro y grueso. Jaejoong saludo con la mirada y se giro de espaldas. Dejó el gimnasio dando la excusa de que se trataba de trabajo y no de huir de su reacción física hacia Yunho.

Yunho se despertó con la sensación de manos alrededor de su miembro. El sudor perlaba su frente y el labio superior. Apartó la sábana y descubrió su eje que se había puesto duro. Suspiró. El sueño le había hecho esto, otro donde sostenía a Jaejoong en sus brazos después de que hubieran hecho el amor. En el sueño, Jaejoong había empujado su trasero hacia atrás, hacia la entrepierna de Yunho y pidió otra ronda. Yunho había estado por ello, porque no estaba satisfecho. Ahora que estaba despierto sabía por qué. Todavía no se había venido. Su necesidad por su compañero le hizo sentir como si estuviera saliéndose de su mente. Nunca, en todas sus circunstancias, pensando en cómo sería su primer encuentro, consideró que su compañero no sería gay.

Rodó a un lado de la cama y se sentó. Pasando una mano por su pelo desordenado, lo empujó atrás de la frente. Su mirada captó el corte en el muslo. Había sentido la alarma de Jaejoong al verlo herido, y luego la lujuria pura después. Eso significaba que lo había visto desnudo. Yunho sonrió. No tenía nada de qué avergonzarse cuando se trataba de su cuerpo, y él lo había mostrado a propósito al arrojar la toalla a un lado antes de cambiar.

Quería los ojos de Jaejoong sobre él.

Quiero algo más que sus ojos en mí, pensó y se levantó. Escuchó en la puerta de Ji Hye antes de salir de la cabaña y se dirigió en la dirección de Jaejoong. Mientras caminaba, divisó varios vigilantes nocturnos, que rotaban turnos para asegurarse de que nadie se infiltrara en la zona. Yunho tenía algunas ideas sobre cómo hacer que el sistema fuera más eficiente, pero por el momento las mantenía para sí mismo. Jaejoong no le daría la bienvenida a su intervención nuevamente. No directamente, de todos modos. Él no tenía ninguna intención de parar lo que estaba haciendo entre los miembros. Seguirían a su compañero, así tuviera que obligarlos a su sumisión.

Sonrió ante la idea. Nunca había estado detrás de su antiguo Alfa como estaba detrás de Jaejoong, incluso si no lo creía. Yunho sabía que no era un Beta, por lo que Yoochun no tenía nada de qué preocuparse. Él era un Alfa, pero si no podía tener esa posición, porque se negaba a luchar con Jaejoong, entonces lo apoyaría. Jaejoong. Su corazón sufría por él, y ni hablar de su cuerpo.

Yunho se paró fuera de la cabaña de Jaejoong y levantó la mirada hacia las ventanas. Estaban a oscuras. Sabía que la puerta estaba cerrada con llave, pero la atracción poderosa de estar más cerca de Jaejoong no era algo para ser negada esta noche. La luna brillaba encima de su cabeza, casi burlándose de él para que entrara. Viviendo por su cuenta durante los últimos meses, Yunho y su hermana habían experimentado situaciones que hicieron que Yunho aprendiera algunos trucos. Él sabía cómo abrir una cerradura.

Tal vez estaba siendo demasiado insistente. Jaejoong podría no apreciar su entrada a la fuerza. Se echó a reír. Probablemente no, pero iba a hacerlo, incluso si eso significaba simplemente mirarlo dormir. Una mirada, entonces podría ir a correr, cansarse y volver a la cama.

Cuando Yunho lo hizo, entro sin apenas hacer ruido, examinando la cabaña. El lugar de Jaejoong era mucho más grande que el suyo, mejor amueblado, como corresponde al líder de la manada. Se puso en acción cuando vio la chimenea en la sala de estar, un cuadro enorme con un paisaje sobre ella. La alfombra de oso en el suelo era la misma que había visto en su sueño. Debido a que nunca había estado aquí, estaba incluso más seguro que sus sueños eran reales.

Jaejoong era suyo.

Yunho se abrió paso a través de la oscuridad al dormitorio principal. La puerta estaba abierta, para su sorpresa. Mirando dentro, vio una cama king-size, muebles grandes, voluminosos, dos ventanas y una claraboya. Una cubierta sobre la claraboya esta echada hacia atrás para permitir que la luz de la luna brillara dentro. La pálida iluminación hacía que la habitación brillara como el pelaje de un Fenrir en la noche. Jaejoong estaba en el centro de la cama, una sola sábana colgada en su cuerpo grande.

Yunho se acercó más. Su compañero estaba desnudo. Los boxers y una camiseta yacían arrugados en el suelo. Debía de haber estado soñando y se puso caliente, Yunho pensó complacido.

―Tu cuerpo es increíble —susurró.

Jaejoong murmuró algo en sueños y se movió en la cama.

Yunho retiró la sábana para revelar más de la piel de Jaejoong. A diferencia de su pecho, el de Jaejoong estaba sin pelo, pero era igual de duro. Hombros anchos y pecho grande, se estrechaban a lo largo de su torso hasta la cintura. Se inclinó y besó los ondulados abdominales. Un escalofrío de placer rodó sobre él. Yunho respiró profundo el olor de su pareja.

Lo reconocería ahora dondequiera que estuviera. Nunca lo olvidaría. Besó de nuevo el estómago de Jaejoong, dejando besos sobre su ombligo. Jaejoong gemía, y una tienda de campaña se formó bajo las sábanas. Yunho sonrió. ¿Se acordaba de la otra noche lo grande que era su hombre?

Mío. 

Yunho comenzó a besar el cuerpo de Jaejoong con más fervor. Estaba tan metido en ello, que se olvidó de tener cuidado de no despertarlo. Cuando Jaejoong lo empujó, se dio cuenta demasiado tarde.

―¿Qué demonios crees que estás haciendo? —Exigió Jaejoong―. ¿Y cómo has entrado aquí?

Sin desanimarse, Yunho se sentó en el borde de la cama.

―Quería verte, cariño, por lo que entré.

―Bueno, yo no quiero volver a verte, por qué no lo puedes entender de una  vez. Y ya te dije acerca de llamarme cariño.

Yunho lo hizo a propósito. Incluso si él era gay, generalmente sólo llamaba a una mujer por cariño. La verdad era que quería cabrear al hombre. Funcionaba siempre.

―Ah, quieres verme. Me imagino que quieres mucho más que solamente verme. —Señalo a la erección de Jaejoong. Su compañero tiró de las sabanas más alto, para cubrir su pecho.

―Y…Yo estaba soñando.

―¿Sobre mí?

―¡Por supuesto que no!

Impulsivamente, Yunho saltó encima de Jaejoong y fijo sus brazos sobre su cabeza. Sabía que tendría que usar su fuerza para mantener a Jaejoong en su lugar, pero en este momento el shock aún tenía retenido a su compañero. Nada más que la sábana separaba sus cuerpos. Podía sentir el miembro duro de Jaejoong debajo de él, y el sentimiento le prendió fuego. Tomó toda su voluntad no molerse contra el otro hombre.

―¿Y si te violo en este momento? —Sugirió.

Jaejoong juró.

―¡Imposible!

Yunho se inclinó y besó el cuello de Jaejoong. El otro hombre se estremeció y trató de sacudirse lejos. Yunho aumentó su dominio.

―Sí, porque si te lo hago aquí, ahora mismo, no sería una violación. Me rogarías que no parara.
Incluso en la luz de la luna, Yunho notó como Jaejoong palideció.

―Yo nunca haría eso. No te quiero. ¿Cuándo vas a comprenderlo?

A Yunho le gustaba el desafío. Soltó las muñecas de Jaejoong y deslizó las manos hacia arriba hasta que quedaron en posición plana sobre las de Jaejoong. Enroscó sus dedos juntos y luego comenzó un lento bombeo en el eje de Jaejoong. La fricción entre sus dos miembros duros era insoportablemente buena.

Los ojos de Jaejoong se cerraron, y luego se abrieron cómicamente.

―Pa… Para.

―No. —Él pasó la punta de su lengua por el cuello de Jaejoong, encontrando una vena gruesa. Su pulso se aceleró bajo los labios de Yunho cuando besó el lugar en su garganta―. Te voy a tomar esta noche. No puedo esperar más. Sé que estás asustado pero tengo que tenerte.

―¡El infierno que lo harás! No te dejaré. —Jaejoong juró con cada beso y lamida. Él se arqueó hacia atrás para que su miembro ganara espacio lejos del de Yunho, pero Yunho ajustó a su amante más profundamente en el colchón.

―Me perteneces a mí —dijo Yunho―. Voy a tomar lo que es mío.

―Yo… Si te preocupas por mí... —Jaejoong luchó con las palabras―. Si soy importante, entonces querrías que esto sucediera bien, cuando te haya aceptado.

Yunho dejó caer su cabeza junto a Jaejoong sobre la almohada. Dejó caer todo su peso sobre su amante a excepción de una rodilla. Los dientes de Jaejoong se apretaron con tanta fuerza, que Yunho sabía que estaba haciendo todo lo posible para no gemir.

―Estás tratando de convencerme con palabras para que te deje ir, pero eres el Alfa, ¿no es así? ¿Por qué no has desprendido mi cabeza de mis hombros? ¿Por qué no usas tu propia fuerza para moverme?

Jaejoong movió de un tirón sus manos libres del agarre de Yunho y empujó el pecho de Yunho. Pero sin apenas fuerza. Le gusto sobre él, pensó con placer. Quería mucho más, pero no quería aceptar la responsabilidad de eso.

Yunho levantó sus caderas y le sacó la sábana. Ahora nada se interponía entre ellos. Estaban piel contra piel, llevando la experiencia de estar cerca a otro nivel. Yunho pasó una pierna por la parte exterior de Jaejoong y luego presionó uno de sus muslos entre los de su amante.

―Ahh —exclamó Jaejoong. Golpeó con el puño en la cama. Yunho continuó su embestida.

Acarició el muslo de Jaejoong, disfrutando del endurecido músculo bajo sus dedos. Mientras acariciaba a su compañero, lo besó en la mandíbula, lamiendo su camino alrededor de la barbilla de Jaejoong. El sabor de la boca de Jaejoong era lo que quería. No, no una sola vez, sino una cantidad infinita. Quería aplastar los labios de Jaejoong debajo de él y quedarse siempre así.

No te alejes.

Rozó los labios de su pareja con los suyos. La boca de Jaejoong estaba sellada, pero no giró la cabeza. Yunho los provocaba mientras bombeaba contra la ingle de Jaejoong. Agarró su barbilla y le obligó a mirarle a los ojos.

―Cede ante mí. Dale a tu cuerpo lo está pidiendo.

―Que te jodan —espetó Jaejoong.

―Prefiero joderte.

Jaejoong no respondió. Yunho vaciló.

―¿Sabes qué de acuerdo con las viejas costumbres, estoy en mi derecho de obligar a mi pareja a someterse a mí?

14 comentarios:

  1. Anónimo4/18/2013

    OMG quedo n la mejor parte xfa actualizen luego .. Jae yo q tu acepto a Yunho no sabes d lo q t pierdes XD

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  2. Necesito la continuacion ya por favor por favor !!!!! Esta buenisimo jaja y siii quiero que jae sea sometido jajaja y ojala no haya jaeho que seria traumante para mi pero veremos !!! Jejeje enserio por favor sube el capo pronto plis plis !!!

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  3. Necesito la continuacion ya por favor por favor !!!!! Esta buenisimo jaja y siii quiero que jae sea sometido jajaja y ojala no haya jaeho que seria traumante para mi pero veremos !!! Jejeje enserio por favor sube el capo pronto plis plis !!!

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  4. Anónimo4/20/2013

    OMG!!!!!!!!!!!!!
    quedo demasiado bueno, en serio fue demasiado para mi pobre y vasta mente, es que ese JJ es tan porfiado, pero se topo con alguien que es aun mas terco que el y que ademas le tiene unas ganas que te la encargo, la tension sexual en tes fic o por lo enos este capo fue como gigante, esos dos hacen fuego del agua lo juro, son tal para cual su complemento justo chunnie tiene toda la razon del mundo, o sea el lado practico e intelectual que es JJ y el lado salvaje apasionado Yunho....kyaaaaaaa
    gracias por darnos esta maravillosa historia que ya me tiene totalmente enganchada a la autora...
    gracias a LALA por actualizar
    espero con impaciencia el proximo capo ya quiero saber que diablos hace Yunho que se lo lleva una tribu y quiero ver a JJ reclamando a su HOMBRE
    NO PUEDO ESPERAR
    K-EDE

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  5. Anónimo4/20/2013

    MeFacino .. Quiero una con
    TTTiii Por fis .. ♥ *¬* , ya se sentian desde el inicio .. sique son xD . y jaejoong que no lo quiere admitir , sera .. ConTTii ♥

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  6. Me gusto actualiza pronto

    Yunho siii debes someterlo!!
    Este jae es terco no acepta sus sentimientos.y esta q se muere x yunho xD debe hacer mas yunho nose x q es tan necio e.e m estresa cuabd es asi aunq algo de crlos estaria bien si casi mata a yoochun cuand le dijo q lo tocaria mas q un beso xD posesivo

    Actualiza.pronto t t

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  7. jae porque te niegas aceptar que te mueres por tener a semejante moreno dentro tuyo, ame como ambos se soñaron y cuando se reconocieron pero este terco de jae no lo admite, me gusto cuando yunho hizo repetar a jae ante siwon y gano las luchasahira estaba a punto de tomarlo y como q jj le da esperanzas al decir q espere a tomarlo cuando el lo acepte, quiero ver como yunho lo sometera; gracias por compartir, actualiza pronto please :)

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  8. Anónimo4/22/2013

    Lo amooooo. Quiero mas!!!!

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  9. wow wow wow quiero continuacion wow q wowowowowowowo ;)

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  10. zvxczvcz Diooooox Jae no te resistas....dale a tu cuerpo lo que pide a gritos!!! deja que Yunho te muestre todo el placer que puede darte...caray!!! espero con ansias el proximo capitulo *o*

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  11. waaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaw esta buenísimo si yunho somételo que si quiere nomas que le gusta que le ruegues

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  12. waaaaaaaaaaaaa me encantooo adsasdasd joder jejung ya no te resistas!!! yunho hazlo entrar en razon de =forma luego terminara pidiendo mas e,e

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  13. Jae ya acepta lo que quieres, tu cuerpo the lo esta pidiendo.

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  14. En verdad que me encantan los fics con tema Licantrotro¡¡¡ y este me tiene pasmada. He intentado leer piezas originales pero mmm no mi devilidad es que los personajes sean mis Dises💖💖💖💖. Ay Yooochuun amor mio yo quiero que encuentres a Junsu a Changmin y sean tus compañeros seria genial su es Junsu él sea un mestizo y si es Changmin un shifter puro lindo pero con su toque de niño revelde¡¡¡ no puedo esperar a que entren en escena y a que mi flaquito necio reconosca que Yunho lo vuelve loco. Ojala Shiwon no me salga traidor(¡.¡)

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o más bien... deja tus pensamientos pervertidos grabados en esta entrada XD