Contrato de sangre - Cap. 6

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Abrió la puerta y corrió hacia la cama, lanzándose sobre ella y subiendo para acurrucarse junto a Yunho. Todo su cuerpo temblaba mientras trataba de estabilizar su respiración.

—¿Jae?

Jae se estremeció y se metió en los brazos que Yunho le tendía. Hundió la cara en el cuello de Yunho y trató de moverse lo más cerca al vampiro como le fue posible sin meterse bajo la piel del hombre. Acurrucó sus rodillas y se contuvo.

—Jae, ¿qué pasa? —preguntó Yunho.

—¡V… V… Vampiro!

Yunho frunció el ceño confundido mientras miraba hacia abajo al tembloroso cuerpo de Jae. Podía sentir el miedo de Jae venir en oleadas, pero él no lo entendía. Sobre todo porque Jae sabía que eran vampiros. Había pensado que Jae estaba bien con eso.

—Jae, qu…

Jae comenzó a mover frenéticamente la cabeza aunque no la levantaba del cuello de Yunho.

—No, no, él intentó morderme.

Las fosas nasales de Yunhose dilataron, y sus manos se apretaron alrededor de los brazos de Jae cuando una rabia inmensa lo embargó. A duras penas se contuvo de ponerse de pie y salir corriendo de la habitación para encontrar a quien se había atrevido a tratar de beber de Jae.

—¿Quién intentó morderte, Jae? —gruñó en su lugar.
Jae negó con la cabeza de nuevo.
—No lo sé. No vi quién era. Me agarró por detrás y me tiró contra la pared. Él... él me dijo que no siempre llevaría tu collar y entonces él me obtendría.

Yunho rugió. No le importaba que estuviera usando lo poco de fuerza que había obtenido de la sangre de Jae. ¿Cómo se atrevía alguien a entrar a su casa y atacar a Jae? Yunho le gritó a Sully en su mente mientras envolvía sus brazos alrededor del tembloroso hombre.

Sully irrumpió por la puerta, con los ojos moviéndose salvajemente alrededor y luego se asentaron en la pareja en la cama.

—¿Qué sucede?

Yunho pasó la mano por la espalda curvada de Jae mientras miraba a Sully.

—Alguien atacó a Jae en el pasillo. ¡Encuéntralo!

Los ojos de Sully se ampliaron, y luego salió por la puerta. Yunho no había estado así de enfurecido en un tiempo muy largo. La idea de Jae siendo lastimado, de alguien colocando sus dientes en cualquier lugar cerca de su donante, hizo a Yunho querer asesinar —lenta y dolorosamente.

—Ssshhh, chéri —suavemente susurró Yunho contra el costado de la cabeza de Jae—. No voy a dejar que nadie te haga daño.

—¿Cómo puedes detenerlo? —Jae le preguntó mientras levantaba su pálido rostro—. No siempre vas a estar cerca.

—He vivido cientos de años, Jae. No tengo ningún plan de renunciar ahora.

—Pe… pero, ¿qué pasa cuando el contrato haya terminado y tomes tu collar de vuelta? Él puede llegar a mí entonces.

—¿Quién dice que el contrato alguna vez acabará, chéri? —Yunhose rio entre dientes mientras pegaba a Jae a su pecho—. Tal vez decidas que te gusta ser el donante de sangre de un príncipe vampiro.

—¡Disculpa! —la cabeza de Jae subió rápidamente—. ¿Has dicho príncipe?

Yunho se rio entre dientes.

—¿Se me olvidó mencionar esa parte?

—Huh, sí. —Jae asintió—. Yo diría que sí.
—Realmente no tiene ninguna importancia. Sólo soy un príncipe a causa del orden de nacimiento en el que nací. El primogénito siempre está a cargo, ya sean hombres o mujeres.

—¿Pero pensé que habías dicho que naciste como un plebeyo?

—Lo era. El título de príncipe es simplemente eso, un título. Porque yo era el primogénito y ahora dirijo mi aquelarre, se me considera un príncipe. Yo no nací en la realeza como podrías pensar. Los vampiros hacen las cosas un poco diferentes a los humanos.

Jae se empujó hacia atrás hasta que pudo mirar la cara de Yunho.

 —Tú eres un jodido príncipe, y ¿no pensaste que era importante que me contaras eso?

Yunho inclinó la cabeza hacia un lado mientras miraba a Jae.

—El que yo sea un príncipe no cambia nada entre nosotros, Jae. Aún estás usando mi collar. Nuestro contrato permanece igual.

—Pero eres un príncipe.

Las cejas de Yunho se juntaron en confusión.

—Jae, sólo es un título. No soy de la realeza europea ni nada parecido. Básicamente soy la niñera de un grupo de vampiros. Ni más, ni menos.

—Pero eres un príncipe.

—Ya dijiste eso, chéri.

—Porque es importante.

—No, no lo es. Sí, soy un príncipe. No cambia lo que soy. Sigo siendo sólo un hombre. Simplemente pasa que tengo un título unido a mi nombre. ¿Y qué?

—¿De verdad lo crees? —Jae lucía muy escéptico.

—Lo hago.

Jae frunció el ceño un momento y luego se acurrucó junto a Yunho de nuevo.

—Está bien, pero no voy a hacer reverencias ante ti, ni nada por el estilo.
—Tu sumisión no es necesaria, chéri. —Yunho sonrió mientras pensaba cómo sería de excitante tener realmente la sumisión de Jae. La imagen de Jae de rodillas ante él hizo contraerse el miembro de Yunho, algo que no había hecho en mucho tiempo. Tal vez necesitaba repensar en eso.

—Entonces, supongo que todas esas cosas que Sully me estaba diciendo de traer vergüenza sobre ti es porque eres un príncipe vampiro. De cierto modo eso lleva el ser un donante de sangre a un nivel completamente nuevo, ¿no es así?

—Sí y no.

—Dame los sí.

Yunho se rio.

—Sí, lleva las reglas a un nuevo nivel, para ambos, para ti y aquellos que nos rodean, por lo que deberemos ocuparnos inmediatamente del hombre que te atacó en el pasillo. Nunca debo parecer débil ante mi aquelarre. Hacerlo traería desafíos saliendo de la nada.

Jae inclinó la cabeza hacia atrás.

—¿Desafíos?

—Otros vampiros que desean ganar mi posición me desafiarían por ella. Desafortunadamente, por lo general es un desafío a muerte.

Jae palideció, la sangre se filtró de su cara.

—Está bien, rápido, dime los no porque los sí no suenan tan calientes.

—Tengo una casa entera llena de soldados que han jurado protegerme a mí y a los míos, y eso te incluye a ti, ya que ahora llevas el collar. —Yunhose inclinó y besó la punta de la nariz de Jae, luego parpadeó cuando se echó hacia atrás. ¿Por qué diablos había hecho eso?

—¿Qué más? —preguntó Jae—. ¿Qué necesito saber para no conseguir que pateen mi trasero o traerte vergüenza? Si voy a ser el donante de un príncipe, me gustaría intentar no hacer el ridículo.

—Bueno, ya sabes la regla más importante.

—Nunca dejar que otro vampiro beba de mí.

Yunho sonrió.

—Correcto.

—Tú dijiste que esa era la regla más importante. Obviamente no es la única.

—No, no lo es. Debes obedecerme en todas las cosas, Jae. Ignorarme frente a otros o discutir conmigo será una vergüenza para mí y para ti. Mi aquelarre esperará que te castigue, por lo que debes escuchar con atención y siempre hacer lo que diga.

La cara de Jae se arrugó en lo que parecía ser disgusto.

—¿Cómo un esclavo?

—En cierto modo, sí. Delante de los demás, tienes que obedecerme. Sobre todo por tu propia seguridad. Cuando estemos solos, espero que seas tú mismo. Prefiero la honestidad de ti en todo momento, y yo voy a hacer lo mismo.

—¿Algo más?

Los labios de Yunho se retorcieron al pensar en otra regla, una que hacía que los ojos de Yunho empezaran a ponerse rojos de ira. Rápidamente apartó la mirada de Jae así el hombre no vería su reacción. Era vergonzoso para un príncipe vampiro estar tan interesado en un donante, él se enfurecía ante la idea de Jae intimando con alguien más. Y aun así, lo estaba.

—Mientras tengamos un contrato, tú no puedes... uh... —Yunho se lamió los labios. Dios, iba a sonar como un idiota—. No puedes tener un novio.

—No lo tengo.

Yunho suspiró a pesar de estar dando saltos de alegría en su interior.

—Los humanos pasan las enfermedades de un lado a otro como un tazón de azúcar, Jae. Para que puedas curarme, debo tener sangre pura. Si fueras a tomar un amante, entonces existe la posibilidad de que tu sangre sea contaminada. —Yunho miró a Jae—. ¿Entiendes lo que digo?

—¿Nada de sexo?

Yunho tragó saliva. Se sentía nervioso por primera vez en su vida.

—Yo no dije eso. Sencillamente no puedes tener relaciones sexuales con otro hombre.
Los ojos de Jae se abrieron como plato.

—¿Pero puedo tener sexo con un vampiro?

Yunho gruñó y rodó a Jae sobre su espalda como si su legendario control súbitamente se recuperara. Cubrió el cuerpo de Jae con el suyo, gruñendo al hombre debajo de él.

—Puedes tener sexo conmigo y nadie más por el tiempo que dure tu contrato. ¿Entendido? Si te atreves a tener relaciones sexuales con alguien más lo consideraré una razón para romper inmediatamente nuestro contrato y actuar en consecuencia.

La neblina de furia que cubría la mente de Yunho lentamente se desvaneció cuando Jae le sonrió y luego inclinó ligeramente su cabeza. Estaba jodidamente confundido. Prácticamente había atacado a Jae, y el hombre estaba sonriendo. ¿Qué se había perdido?

—¿Jae?

—Si no puedo tener relaciones sexuales con nadie más que contigo entonces tendrás que hacerte responsable, amigo. Estoy cachondo.

Yunho parpadeó en estado de shock. ¿Jae hablaba en serio? La forma en que Jae inclinó la cabeza hacia atrás y desnudó su garganta, le dijo que era serio. Los ojos de Yunho cayeron a los golpes del suave pulso en la garganta de Jae. Él tragó saliva. ¡Maldición!

—¿Estás seguro, chéri?

—Oh diablos, sí —gimió Jae—. Muérdeme.

Yunho movió el collar envuelto alrededor del cuello de Jae subiéndolo para apartarlo, luego se inclinó y lamió la suave piel. Casi se salió de su piel cuando Jae gimió y separó las piernas, envolviéndolas alrededor de los muslos de Yunho.

Jae gimió.

—Nunca me dijiste que se convertiría en un punto tan sensible.

Las cejas de Yunhose alzaron.

—¿Es sensible? —Él no estaba seguro de que hubiese oído hablar que un donante de sangre dijera eso con anterioridad. Pero estaba intrigado—. ¿Qué tan sensible?

—Se siente como si estuvieras lamiendo mi miembro —se quejó Jae.

Los ojos de Yunhose cruzaron. Oh... maldición. Eso era tan jodidamente caliente.

—Quítate la ropa, chéri.

—¿Huh?

—Quiero sentir tu piel junto a la mía.

La cara de Jae se sonrojó, y apartó la mirada.

—Está bien —susurró.

Yunho giró sobre su costado, apoyando la cabeza en su mano mientras miraba a Jae contonearse para sacarse los pantalones del pijama y lanzarlos a un lado de la cama. La parte de arriba del pijama rápidamente lo siguió, y entonces Jae estaba subiendo debajo de las sábanas con Yunho.

Yunho gimió cuando rodó de nuevo en la parte superior de Jae, la parte inferior estaba entre los muslos de Jae. Sólo había una fina pieza de tejido entre ellos. Yunho podía sentir la excitación de Jae en el duro miembro que se apretaba contra él.

Las caderas de Jae corcovearon cuando Yunho acarició con la lengua la piel donde anteriormente había mordido a Jae. Sonrió e hizo el mismo movimiento, esta vez utilizando sus colmillos. Todo el cuerpo de Jae se estremeció. Sus manos se movieron para empuñar el cabello de Yunho, acercándolo más.

—Por favor —rogó Jae.

Yunho se estremeció al oír las palabras de Jae. Respondió a la suave plegaria de Jae hundiendo sus colmillos en el cuello del hombre. Gimió muy fuerte cuando la cálida, fogosa y suculenta sangre de Jae se apoderó de su lengua. Jae gritó y comenzó a moverse contra Yunho.

Fue la cosa más jodidamente sexy que Yunho había visto nunca. Incluso tan enfermo como todavía estaba, podía sentir su miembro empezar a endurecerse y palpitar ante la respuesta de Jae. Tenía una imperiosa necesidad de hundir su miembro en Jae tantas veces como pudiera.
Y lo habría hecho si Sully no hubiera elegido ese momento para irrumpir en la habitación. Yunho sacó sus colmillos de la garganta de Jae y se volvió para gruñirle a Sully.

—¡Sal de aquí!

—Me disculpo por la intrusión, señor, pero…

—¡Sal de aquí! —Yunho gritó de nuevo.

—Pero…

Yunho desnudó sus colmillos y le siseó a Sully. El hombre palideció y salió corriendo de la habitación. Yunho trató de suavizar sus facciones cuando se volvió de nuevo hacia Jae, pero podía ver una franja de miedo entrar en los ojos castaños del hombre.

—Ssshhh, chéri, cálmate —susurró Yunho mientras acariciaba un lado de la cabeza de Jae—. Yo nunca te haría daño.

Yunho tragó saliva mientras miraba las impresionantes facciones de Jae. Podía ver que Jae estaba montando el borde de un orgasmo. Podía sentirlo en el duro miembro palpitando contra su abdomen. Yunho se extendió entre su cuerpo y envolvió su mano alrededor del miembro de Jae, sonriendo cuando los ojos de Jae se agrandaron y su aliento quedó enganchado.

—Córrete para mí, chéri. —Yunho apretó la mano y frotó su pulgar sobre la cabeza de la miembro de Jae justo cuando se inclinó y lamió la herida por mordedura del cuello de Jae.

Jae gritó, arqueándose en el aire. Yunho giraba su mano alrededor del miembro de Jae incluso después de que él sintió las salpicaduras del caliente semen en su mano. Quería arrastrar el placer de Jae todo lo que pudiera.

Jae estuvo jadeando suavemente cuando Yunho finalmente se detuvo. Vio cómo los ojos de Jae se ampliaron cuando llevó la mano de debajo de las mantas y la lamió limpiándola. De hecho, estaba algo sorprendido por lo mucho que le gustaba. Jae sabía amargo pero con el mismo toque de lluvia de verano y menta que infundía su sangre.

—La próxima vez, chéri, voy a estar tomándote mientras bebo tu sangre.

Los ojos de Jae se abrieron aún más amplios.

—Está bien.
Yunho le dio unas palmaditas a la cadera de Jae luego rodó sobre su costado.

—Ve a limpiarte, Jae. Tengo que averiguar qué tiene torcida la braga de Sully.

—Oh. —Jae se incorporó rápidamente—. Puedo volver a mi habitación.

Yunho sonrió.

—Esta es tu habitación ahora, chéri.

La cara de Jae se sonrojó, pero estaba sonriendo cuando bajó de la cama y corrió al cuarto de baño. Yunho oyó correr el agua durante un momento y luego Jae volvió, con un pequeño brinco en su paso.

Yunho señaló los pantalones del pijama en el suelo.

—Vístete, chéri. Nadie tendrá la oportunidad de verte desnudo, excepto yo.

Jae rápidamente se puso los pantalones del pijama y una camiseta, luego se metió a la cama para sentarse al lado de Yunho. Lucía un poco nervioso como si no supiera muy bien dónde mirar o colocarse en la cama.

Yunho resolvió fácilmente el dilema tomando a Jae y tirando del hombre a su lado. Jae se acurrucó de inmediato, poniendo su cabeza sobre el pecho de Yunho. Yunho sonrió al oír en unos instantes los pequeños ronquidos provenientes del hombre.

Acarició con su mano la parte posterior de la cabeza de Jae y luego llamó a Sully.

—Está bien, Sully, puedes regresar ahora —dijo Yunho a través de su vínculo.

Un par de minutos después, la puerta se abrió, y Sully entró luciendo calmado y un poco resentido.

—¿Has terminado ya?

Yunho dejó escapar un suspiro. Los sentimientos de Sully obviamente fueron heridos. El hombre estaba actuando como un niño de cinco años que había perdido su juguete por los otros niños en el patio de recreo.

—Realmente necesitas superar este asunto que tienes con Jae. Él no se va a ir a ninguna parte a corto plazo.

—No es más que un donante de sangre, Yunho—protestó Sully—. ¿Por qué estás tan fascinado con él?

—Él es diferente, Sully. —Yunho pasó otra vez las manos por el cabello de Jae mientras lo miraba—. No puedo explicarlo, pero es diferente a cualquier otro donante que he tenido.

—¿Cómo?

Yunho miró hacia arriba. Sully realmente lucía confundido.

—Él lo disfruta, por ejemplo.

Sully se acercó más, su frente se arrugaba mientras fruncía el ceño.

—¿Él realmente lo disfruta? ¿No es sólo una estratagema?

—No. —Yunho se rio entre dientes mientras miraba el rostro dormido de Jae—. Él definitivamente lo disfruta. Infiernos, Sully, tiene jodidos orgasmos por ello.

—Me estás tomando el pelo —jadeó Sully.

Yunho alzó la vista cuando negó con la cabeza.

—Nop.

—Eres jodidamente afortunado. Sólo he oído hablar que eso ocurre pocas veces. Es muy raro que un donante disfrute el beso de un vampiro sin necesidad de ser arrojado un encantamiento sobre él. Se rumorea que la pareja del Príncipe Zacarius Yoochun realmente exige ser mordido.

Las cejas de Yunho se alzaron.

—¿Lo dices en serio?

—Oh sí. —Sully se rio entre dientes.

Yunho miró nuevamente a Jae.

—Eso podría ser interesante.

—Interesante o no, una vez que los demás descubran sobre Jae, su vida estará en peligro. Y puede ser que la tuya, también. Te estás encariñando demasiado, Yunho. Va a dificultar tu juicio.

—Jae no se interpondrá en mi juicio —gruñó Yunho.

—Ya lo ha hecho.

—¿Cómo es eso?

Sully hizo un gesto con la mano hacia la cama donde dormía Jae.

—Él debería estar en su habitación hasta que lo necesites, como cualquier otro buen donadorcito de sangre. En su lugar, lo tienes aquí acurrucándose en la cama contigo.

—No veo cuál es el problema, Sully.

—Él es un humano, Yunho.

—¿Y?

—Y... y no es correcto. —Las manos de Sully cayeron sobre sus caderas—. Estás rompiendo todas las reglas de etiqueta de los donantes por tenerlo aquí contigo. Una vez que bebes su sangre, Jae debe ser enviado de vuelta a su habitación. ¿Y si empieza a pensar que puede gobernar el aquelarre a tu lado?

—Jae no va a gobernar el aquelarre a mi lado, Sully. Es mi donante de sangre, nada más.

—Sí, pero ¿él sabe eso?

—Lo sabe.

Yunho rápidamente bajó la mirada cuando oyó hablar a Jae. Jae apartó la mirada en el momento que se sentó. Ni siquiera miraba a Sully. Yunho sabía que algo andaba mal. Simplemente no sabía lo que era. Sabía que Jae se sentía incómodo alrededor de Sully, así que tal vez eso era todo.

—¿Deseas que Sully salga de la habitación?

—No —susurró Jae mientras bajaba de la cama.

—Jae, ¿a dónde vas? —preguntó cuando Jae comenzó a alejarse. Yunho inhaló profundamente ante la miseria que veía en la cara de Jae cuando el hombre se dio la vuelta. Había tanto dolor en los ojos de Jae que Yunho se preguntó cómo el hombre seguía de pie erguido.

—Me voy a mi habitación donde pertenezco —dijo Jae en voz baja—. Llámame cuando necesites más sangre.

La boca de Yunho cayó abierta mientras veía a Jae dar la vuelta sin decir otra palabra y salir de la habitación, cerrando la puerta silenciosamente detrás de él. Se quedó mirándola por un momento y luego se volvió para mirar a Sully. —¿Ves lo que has hecho ahora?

—¿Qué fue lo que hice? —Sully preguntó mientras hacía un gesto con la mano hacia la puerta que conducía a la habitación de Jae—. Es donde se supone que debe estar.

—Pero no es donde yo lo quiero —gruñó Yunho—. Te dije que lo quería aquí conmigo.

La cabeza de Sully giró bruscamente.

—¿Por qué?

—Porque es donde yo lo quiero, maldita sea.

Sully miró por encima del hombro hacia la puerta a través por la cual Jae había caminado, luego otra vez a Yunho. Él lucía condenadamente confundido.

—¿Quieres que vaya por él?

Yunho pensó en el dolor que había visto en los ojos de Jae y lentamente negó con la cabeza.

—No, dale un poco de tiempo para sí mismo. Jae no es un prisionero. Si quiere dormir en su habitación, entonces puede. Sólo asegúrate de que coma algo.

Yunho odiaba la idea de Jae estando en la otra habitación, sobre todo cuando él no podía salir de la cama e ir por él. Se sentía mejor desde su última infusión de la sangre de Jae, pero sabía que caminar no estaba aún en su agenda. Y tomar tan pronto más de la sangre de Jae sería perjudicial para Jae. Yunho sólo tendría que esperar.

Jae regresó de nuevo a su habitación después de donarle sangre a Yunho una vez más. Silenciosamente cerró la puerta y se deslizó hasta sentarse en el suelo, enterrando la cabeza entre las manos. Se estaba haciendo más y más difícil donar cada vez que Yunho lo llamaba. Jae sentía como si un pedazo de su alma estuviera siendo arrancado cada vez que Yunho bebía de él.

Esto no era como se suponía debía ser. Jae tenía que creer eso. Estaba casi a punto de pedirle a Yunho que hiciera esa cosa del encantamiento cuando necesitara sangre. No quería saber lo que estaba pasando cuando Yunho bebía de él. No quería sentirlo.

En especial no quería sentir los orgasmos que sacudían su cuerpo cada vez que Yunho tomaba su sangre. No podía controlar la respuesta de su cuerpo, y él lo sabía, pero no podía evitar sentirse avergonzado cada vez que ocurría. Se sentía sucio.

Jae dio una palmada en su boca, cuando unas náuseas repentinas rodaron a través de él, haciendo que su estómago amenazara con rebelarse. Respiró hondo varias veces para tratar de calmar su dolor de estómago, pero nada parecía funcionar.

Jae se levantó de un salto y corrió al cuarto de baño, alcanzando el inodoro justo a tiempo para vaciar el contenido de su estómago en el dios de porcelana. Jae vomitó hasta que solo las arcadas atormentaban su cuerpo.
Jae apoyó la cabeza contra el asiento del inodoro por un momento, luego levantó la mano y tiró la cadena. Lentamente se puso de pie y quitó la ropa de su tembloroso cuerpo. Al menos ahora tenía su propia ropa. Sus cosas habían sido empacadas y se las trajeron a principios de semana.

Jae nunca había estado tan agradecido de ver unas cuantas cajas de ropa, libros y chucherías. Las cosas le dieron algo tangible para aferrarse en el mundo del caos en el que se había encontrado a sí mismo.

En los días posteriores al que había llegado a la propiedad de Yunho, Jae había intentado llegar a conocer a los demás que vivían allí, pero ellos lo ignoraron cada vez que lo hacía, como si no importara, como si estuviera por debajo de ellos. Ni siquiera los otros donantes de sangre hablaban con él. Excepto por Yunho y Sully, nadie quería hablar con él. Jae estaba tan solo que realmente estaba pensado en llamar a casa para hablar con su padre sólo para escuchar otra voz.

Después de una escena particularmente incómoda cuando uno de los otros donantes había tratado de atacarlo, había llevado a Jae a quedarse en su habitación. No tenía idea de lo que había hecho para molestar al hombre, aparte de decirle “hola”.

Yunho trató de explicarle que había utilizado al hombre en el pasado como donante, pero se detuvo cuando él se enfermó. El otro donante, obviamente, no tenía sangre pura como Jae, y estaba celoso de la posición de Jae. Bien por él. Podría haberla tenido. Jae no la quería, ya no más. Había aprendido exactamente cómo era ser el donante de sangre de un vampiro, y Sully no podría haber tenido más razón.

Él era ganado.

¡Moo!

Jae abrió la ducha y se metió. Su piel le dolía cuando el agua lo golpeó. Inhaló lentamente, tratando de empujar los pequeños pinchazos de dolor de su cabeza. Jae no sabía si se trataba de un efecto secundario de la donación de sangre o no, pero últimamente su piel se había vuelto extremadamente sensible. A veces incluso le dolía al respirar.

Jae se quedó en la ducha hasta que el agua salió fría y luego la apagó y salió. Cogió una toalla y de forma poca entusiasta se secó antes de tirar la toalla en el cesto de la ropa sucia y caminar de regreso a su habitación.

Se detuvo y se quedó mirando la bandeja de comida en la mesa junto a la ventana. La idea de la comida hizo que su estómago amenazara con rebelarse de nuevo. Él apenas había sido capaz de mantener las cosas en días, pero los retorcijones de estómago eran lo peor. Jae no sabía si los retorcijones tenían algo que ver con lo avergonzado que estaba de disfrutar el ser mordido, pero se estaba inclinando en esa dirección. Los retorcijones sólo venían cuando Yunho bebía de él.

Jae tomó un par de pantalones de calle y una simple camisa de algodón, colocándoselos. Cuando se estremeció por el frío que parecía estar colgando en el aire, decidió añadir una sudadera. Estaba congelándose.

Jae se acercó a la mesa y tomó sus vitaminas, agradecido cuando se quedaron abajo después de varios tragos de agua. Incluso si no podía retener ningún alimento, aún necesitaba obtener algún tipo de vitaminas en su sistema. Su cuerpo tenía que seguir produciendo esa fabulosa sangre pura de grado-A. ¿Para qué otra cosa era bueno además de ser una vaca?

Jae suspiró profundamente y se acercó a su cama. Apiló las almohadas en un extremo y se acurrucó en ellas, tirando de las mantas hasta sus hombros. Estaba cansado, tan jodidamente y demasiado cansado. Últimamente parecía que estaba cansado todo el tiempo. Su itinerario consistía básicamente en alimentarse, luego Yunho se alimentaba, entonces dormía hasta la siguiente vez que Yunho lo llamaba.

Y eso es exactamente lo que iba a hacer ahora —dormir hasta que su maestro lo llame otra vez.

—Hey, Yunho, ¿puedo hablar contigo un momento?

Yunholevantó la vista de los papeles en los que estaba trabajando para ver a Sully de pie en la puerta de su oficina. Él asintió con la cabeza y volvió a sus papeles.

—¿Qué puedo hacer por ti, Sully?

—Estoy preocupado por Jae. Uno de los empleados de la cocina se acercó y me dijo que Jae no está comiendo.

Yunho frunció el ceño mientras lo miraba de nuevo.

—¿Qué quieres decir con que no está comiendo? —La preocupación inmediatamente lo embargó.

—Lo que acabo de decir. Él no está comiendo. Sus bandejas de comida siguen regresando con más y más comida en ellas. En los dos últimos días, la única cosa que ha estado ausente de las bandejas de comida de Jae cuando regresan a la cocina son las vitaminas.

Yunho bajó la cabeza mientras apretaba los dientes. Su primer instinto fue correr escaleras arriba y chequear a Jae, excepto que ni Jae ni Sully querían que hiciera eso. Sully le daría un sermón sobre las normas que rigen a un donante de sangre, y Jae sólo se quedaría en silencio y se desvanecería a alguna parte donde a Yunho no se le permitía ir.

Esto lo volvía loco.

Él era el príncipe del aquelarre aquí, y ni siquiera podía conseguir que sus deseos se cumplieran. Oh, por supuesto, su piel tenía un agradable brillo saludable para ahora, y de nuevo estaba en sus pies, sintiéndose mejor de lo que lo había hecho en años. Era una lástima que su corazón se rompiera en el proceso.

Y Yunho había tenido tiempo suficiente para pensar en ello para saber qué estaba pasando exactamente. Él quería a Jae. Quería que el hombre permaneciera en su vida de manera permanente, mantenerlo a su lado por el resto de sus vidas. Yunho no podía engañarse más. Él estaba enamorado de Kim Jaejoong.

Y Jae no quería tener nada que ver con él.

Yunho había visto la vergüenza en los ojos de Jae cada vez que bebía del hombre. Sabía que Jae disfrutaba físicamente de sus tiempos juntos, pero su corazón no estaba en ello. Tan pronto como terminaban, Jae nuevamente se alejaba y regresaba rápidamente a su habitación.

Yunho suspiró cuando Sully se aclaró la garganta. Sully era un problema tan grande como lo era Jae, sólo por razones diferentes. Cada vez que Yunho expresaba la más mínima preocupación por Jae, Sully se apresuraba a recordarle que Jae era simplemente un donante de sangre. Lo que confundía increíblemente a Yunho acerca de por qué Sully estaba viniendo a él ahora.

—¿Qué te gustaría hacer al respecto, Sully? ¿Obligarlo a comer?

—Hablo en serio, Yunho.

—Yo también. —Yunho dejó la pluma sobre la mesa y se sentó de nuevo en su silla mientras consideraba a Sully. Estaba malditamente cansado de que todo el mundo le recordara lo que debía hacer en lugar de dejarlo tomar sus propias decisiones. Si esto era como debía ser el príncipe, él no lo quería.

—Como siempre estás tan ansioso de señalarme que Jae no es más que ganado. ¿Por qué me debe importar? Si él muere, muere. Ajora estoy lo suficientemente sano como para que tengamos tiempo de buscar otro donante.

—Dios, eres un bastardo hijo de puta.

Una de las cejas de Yunho se alzó.

—¿Perdón?

—¿Jae está enfermo, y simplemente te sientas allí y sigues hablando acerca de que encontremos algún otro donante? ¿Ni siquiera te preocupas por él? Él te devolvió tu vida. —Sully comenzó a agitarse, lanzando los brazos hacia el aire—. Ni siquiera te molestas en ir a verlo.

Yunho gruñó cuando se levantó de su silla y golpeó con los puños en su escritorio.

—Tú fuiste el que me señaló, y a Jae, lo poco que debería importarme mi donante de sangre, así que no vengas corriendo hacia mí llorando cuando obtuviste exactamente lo que querías.

—Yo estaba equivocado, ¿de acuerdo? —Sully tiró de su cabello mientras daba vuelta alrededor—. ¡Joder!

Yunho volvió a sentarse en su silla y apoyó los codos sobre la mesa, posando la barbilla en las manos. Toda la situación estaba jodida.
—¿Qué quieres de mí, Sully?

—¡Quiero que te preocupes de una puta vez de lo que está pasando con Jae!

Yunho apretó sus manos.

—¿Por qué? Según tú, él que no es lo suficientemente bueno para mí. Él es ganado. ¿No es eso lo que le dijiste que era, ganado?

—¡Dios! —Sully se dio la vuelta y lo miró—. ¿Te importaría levantarte de ahí de una puta vez e ir arriba y ver cómo está él?

—Está bien, si eso es lo que crees que debería hacer, eso es lo que voy a hacer.

Yunho se puso de pie y comenzó a rodear su escritorio. Mientras lo hacía, hizo un gesto con la mano hacia su escritorio

—. Hay una hoja de papel en el cajón. Mientras voy a ver a Jae, ¿por qué no escribes una lista de mis otras reglas? No quiero violar ninguna de ellas.

—Vete a la mierda, Yunho.

Yunho se dio la vuelta y agarró a Sully alrededor de la garganta, golpeándolo contra la pared. Se inclinó tan cerca de la cara de Sully que podía oler el miedo del hombre. Yunho frunció los labios hacia atrás, extendiendo sus colmillos hasta que se cernían sobre sus labios.

—No olvides nunca con quién estás hablando —gruñó Yunho—. Te he escuchado hablar sin parar sobre por qué no debo preocuparme por Jae, hasta que se alejó de mí. ¿Y ahora de repente quieres que me importe, cuando ya es demasiado tarde? ¿Cuando Jae se avergüenza de las cosas que siente cuando está conmigo, avergonzado de querer estar conmigo? Vete a la mierda, Lee.

Yunho golpeó a Sully en la pared con tal fuerza que la pared de yeso detrás de la cabeza de Sully se derrumbó, y luego lo soltó mientras caminaba junto a él. Al salir de la oficina, oyó un ruido sordo y sabía que Sully se había deslizado hasta el suelo. Por el momento, a él no le importaba.

6 comentarios:

  1. Hay Dios, esto ya se enredo, pero la verdad que no entiendo el cambio de actitud de Sully...

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  2. que le estara pasando a jae :( y por que los csmbios de actitud de yunho y sully o_O

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  3. ese sully es un caos, primero dice esto y ahora lo otro, y ahora pobre jae se siente avergozando de q cada vez q esta con ynho se siente bastante bien (sexualmente) ojala no le pase nada grave =( aunke ver a yunho preoucpado por jae es kawaii o.o

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  4. Put* Sully ¬¬
    pobre Jae ToT

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  5. Jae *-*… recien reacciona sully@*#

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