Beautiful Dirty Rich - cap 6

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SEIS


Hazme saber tan pronto tu clase termine. Te recogeré en el lugar de siempre.

Había seis cosas que odiaba de Shim Changmin. Primero, era egoísta. Quería adueñarse de todo, creyendo que con esto llenaría cualquier vacío que hubiera en su interior. Segundo, no tenía sentido de orientación. Había estado viviendo en su actual residencia por cerca de cinco a siete meses hasta la fecha, y aún así se las arreglaba para perderse una curva o dos. Era la primera persona que me hacía sentir genuinamente aterrado con la frase de “Conozco un atajo”. Y por causa de la averiada brújula que tiene por cerebro yo tengo que ajustar nuestros lugares de encuentro a lo que es conveniente para él. Tercero, él es a su manera demasiado adorable para su propio bien. Changmin sabe cuando ha hablado de más. Cuando siente que estoy enojado hace esta cuestión de apretar mucho los labios, agrandar sus ojos ya de-por-sí-enormes y situar su rostro a solo unos centímetros del mío al punto de casi parecer bizco. Al yo permanecer sin expresión alguna pronunciaría las palabras de “Lo siento...” y batiría sus pestañas como un niño de cinco años…que puedes decir crecerá para ser gay. Llegando a este punto haría uso de mi dedo índice a fin de empujar su cara lejos de la mía y una vez él recuperara el equilibrio me abrazaría o me aplastaría (dependiendo de si estábamos de pie o en la cama) hasta que ya no pudiera respirar.

Cuarto, la desigualdad de sus ojos es completamente visible cuando quiera que se ríe sin discusión alguna. Es la cosa más extraña. Señalaría esto como un insulto hacia él cada cierto tiempo y él se desquitaría diciendo que tengo las patas chuecas. Quinto, tenía el rango de atención más corto que haya conocido. Podíamos estar hablando de algo y en unos cuantos segundos estaría distraído por cualquier otra cosa. Imbécil. Sexto, me habla como si en realidad fuera mi dueño. No como a una persona, sino más bien como a una mascota. Claro estaba pagándome pero eso no anula el hecho de que soy un ser humano viviendo, respirando, existiendo. Cuando él me pide…tacha eso; me dice que haga algo lo dice con tal autoridad. Un muy buen ejemplo de eso es mi hábito de fumar. Cada vez que me dice que pare más resuelto estoy de fumar a su alrededor con la esperanza de que simplemente se calle.

“¿Sabes que es malo para ti, cierto?” Changmin cruza los brazos sobre su pecho cuando nos dejamos caer sobre su cama desnudos, sus sábanas cubriéndonos de la cintura para abajo.

“No me importa permitirme unas cuantas cosas que son malas para mí.” Dije en tanto soltaba el humo de un recién encendido cigarrillo. Lo observé mientras continuaba. “ya sabes, una vez cada cierto tiempo.” Me encogí de hombros.

“Ten cuidado con donde agitas eso.” Changmin desvió la mirada.

Tuve esta urgencia de molestarlo solo para ver lo que sucedería así que agité el cigarrillo, a propósito, a solo unos centímetros de la cama y dejé caer las cenizas sobre su limpio piso.

“Sabes que después tendré que limpiar eso, Jaejoong. ¿No tienes corazón?” dijo Changmin mientras lentamente negaba con la cabeza decepcionado.

“No…” Incliné ligeramente la cabeza, lo admiré por entre mis pestañas y con un puchero le dije en un ronco susurro, “Creo que lo robaste.”

Al oír esto Changmin comenzó a reír histéricamente, el sonido de sus manos aplaudiendo reemplazaban el sonido de su verdadera risa, antes de golpear mi hombro y empujarme hacia un costado. “¡Pabo!”

Froté la parte de mi brazo en donde él me había dado y sonreí mientras él seguía riendo. Sin siquiera notarlo estaba posando mi vista en él de nuevo. Fue cuando me miró y nuestros ojos se encontraron que me di cuenta de que lo estaba mirando fijamente, pero eso no me hizo apartar la mirada. Seguí observándolo mientras él me devolvía la mirada. Su sonrisa desvaneciéndose. Perdí el duelo de miradas al voltear la cabeza para darle otra calada a mi cigarrillo.

“Sabes,” Changmin dijo después de lo que pareció una eternidad de silencio. “Yo nunca he fumado.”

Esta declaración me hizo devolverle la mirada con una expresión en la cara de MIERDA-NO-HAY-FORMA. “Estás bromeando.”

Negó con la cabeza.

“Wow.” Yo dije. “Creí que al menos serías un ex fumador.”

“No.”

“¿Nunca lo intentaste? ¿Ni siquiera una vez?”

“Nunca.”

“¿Por qué no fumas?”

“¿Por qué tú sí?”

Me encogí de hombros. “Curiosidad. Empecé a los 15.”

Ahora fue el turno de Changmin para dedicarme la misma expresión que yo hice cuando me dijo que nunca había fumado. “15. La edad perfecta para permitirse algo que no es bueno para uno.”

“No es la peor cosa del mundo.”

“Ah por supuesto.” Changmin dijo al dejarse caer sobre sus almohadas, girado su cuerpo a un lado, hacia mí mientras le permitía a su cabeza descansar sobre su mano. “Quiero decir, solo es cáncer, ¿cierto? No es la gran cosa.”

“AGH. Odio eso.”

“¿Qué?”

“La gente que siempre juega la carta del cáncer de pulmón.”

“No es una carta, Jaejoong. Es la realidad. Fumas, tienes cáncer. Matas a alguien, vas a la cárcel.”

Permanezco en silencio después de eso, sin en realidad saber qué decir. Mi cigarrillo estaba llegando a su fin. Changmin notó eso y antes de que le diera una última calada tiró de mi mano y tomó el cigarrillo entre sus dedos índice y pulgar.

“¡¿Qué diablos?!” Grité al estar él sobre sus rodillas, balanceándose hacia arriba hasta ponerse de pie, pasar por encima de donde yo estaba acostado y saltar de la cama.

Estaba desnudo, me percaté, al encaminarse hacia el ventanal, abrir el seguro, empujar uno de los cristales hasta deslizarlo solo un poco y lanzar la colilla de cigarrillo al exterior.

“Muy bonito.” Dije en un tono irritado.

Changmin cerró el ventanal y avanzó hacia mí. “Los cigarrillos no son la única cosa que puedes fumar.” Dijo con un guiño.

Bufé una carcajada en tanto mis ojos recorrían su tonificado cuerpo de piel aceitunada, mi mirada bajando a su excitación. “Wow, de cierto modo eres demasiado calenturiento para alguien de tu edad. En realidad, lo encuentro algo increíble.”

Changmin caminó hacia donde yo estaba, pasó su pierna izquierda al otro lado de mi cuerpo en tanto separaba las piernas para sentarse sobre mí. “Solo tengo 25” Situó ambas manos alrededor de mi cuello mientras se inclinaba para rozar sus labios con los míos.

“Los cuales...son como…los nuevos…40.” Dije cada vez que nuestros labios se apartaban por unos pocos milisegundos.

Vi a Changmin sonreír antes de que cerrara los ojos y devorara mi boca…

“Creo que está muerto.” Oí decir a Yoochun.

“No seas tonto, Chunnie. Nadie se muere por estar en clase cinco horas seguidas.” Amber pateó mi silla provocando que tropezara fuera de mis pensamientos.

“¿Qué ca—“

“¿Lo ves? Vivito y coleando.” Amber dijo con orgullo mientras Yoochun se reía.

Me tomó un segundo registrar donde estaba. Sentado junto a Yoochun y Amber en un pequeño café me di cuenta de que solo era otra de nuestras tardes de ocio después de clase.

“Tu alma escapaba de tu cuerpo otra vez.” Yoochun dijo con una mirada de decepción en su rostro en tanto lentamente negaba con la cabeza.

“Seee,” Rodé los ojos mientras me acomodaba de regreso a mi asiento. “Gracias por patearme de vuelta, Amber.”

“¿Qué harías sin mí?” Amber se encogió de hombros.

“¿Es eso retórico?”

“Así que, conocí a esta chica…” Yoochun comenzó.

“¿Una nueva?” pregunté.

“Eso fue rápido.” Amber replicó.

“¿Hay un supermercado que las vende?” dije.

“¿A descuento?” Amber añadió. Para este punto Yoochun únicamente giraba la cabeza de Amber hacia mí a medida que nosotros seguíamos hablando sin ninguna restricción.

“¿Dos por cien?”

“Probablemente a menos.” Amber devolvió con una sonrisa perversa.

“¡Cierra la boca!” Yoochun dio una aplauso para enfatizar su punto. “No compré esta chica en un supermercado. No hay supermercado.”

“Bueno, eso tiene sentido. Si lo hubiera, Amber ya lo habría asaltado.” Alcé mi mano, la palma mirando hacia Amber a la espera de un ‘dame esos cinco’ y sin siquiera mirarme ella chocaba su mano con la mía automáticamente.

“Secundo eso.”

“¿Cuál es su nombre~?” Dije como cantando mientras me inclinaba hacia delante.

“Hazel.” Yoochun pronunció al pasar sus mejillas de un color neutro a un leve rosa.

“KKKKHHHH” Amber y yo dijimos a coro. “¡Heyyyy-zell!” Armonizamos.

“¿Está buena?” pregunté inmediatamente.

“¿Por qué eso debería importar?” Yoochun dijo en tanto sus cejas se encontraban.

“Está buena, ¿no es así?” Amber repitió.

“No está mal.” Yoochun finalmente sonrió al recostarse sobre su silla. “En serio me gusta.”

“¿Y cómo conociste a la pequeña damisela amiga tuya?”

“Es una de las compañeras de copas de mi prima.”

“Suena prometedor.” dije.

“¡No te apresures en juzgar!” Yoochun golpeó mi hombro con el dorso de su mano.

“¿Cuántos años tiene este pimpollo?” Amber preguntó mientras comenzaba a encender otro cigarrillo.

“Por favor no te dirijas a ella como lo haces con un pollito.” Yoochun dijo en tanto Amber y yo intercambiábamos miradas. “Es mayor por unos cuantos años.”

“¡Nooooona!” Amber aulló. “¡Quiero conocerla!”

“¡Podemos encontrarnos mañana y tener un pequeña fiesta de presentación en mi casa!” Yoochun prácticamente gritó de emoción.

“Ahora eso,” Amber señaló a Yoochun. “¡Suena prometedor!”

“Mañana…” dije mientras me mordía el labio inferior.

“Jae, es viernes.” Yoochun dijo, obviamente ya consciente de lo que iba a decir.

“Lo sé…”

“Juro por Dios, Budha y cualquier otro espíritu conocido, bueno o malo que si dices que no puedes ir mañana eres oficialmente un perdedor.” Yoochun dijo en un suspiro. En realidad era algo impresionante.

“Chunnie…”

“¡PERDEDOR!”

“¡Vamos! Afloja un poco ¿sí? Mi mamá está siendo una perra, digo, más de lo normal, mis notas no están por las nubes, contra mis mejores deseos…”

“Solo tenías que jugar esa carta, ¿no?” Yoochun suspiró derrotado. “Sabes, Jae, últimamente siento como si meter a Oprah en la cama y contarle historias antes de dormir fuera más plausible que tenerte fuera de casa un fin de semana.”

“Déjalo en paz, Chun.” Amber interrumpió. “Si Jae no puede para mañana él se lo pierde. Además, nos deberá una.”

“Claro.” Confirmé.

Yoochun permaneció callado mientras Amber me miraba con una ya conocida advertencia en sus ojos. “Woah,” Yoochun de pronto estalló. “¿Qué fue eso?”

“¿Qué fue qué?” Amber preguntó en tanto ella y yo comenzábamos a escrutar nuestros alrededores.

“¿Qué, Chunnie?” Pregunté de nuevo.

“Amber acaba de darte la mirada.” Yoochun pasó su dedo índice de mí hacia Amber, de aquí para allá.

“¿La mirada?” Amber dijo con una ceja levantada. Nuestro pequeño intercambio fue captado, pero no me preocupaba al ver como la expresión de burla en el rostro de Amber estaba ya desplegada. “¿Qué mirada es esa de la que hablas?”

“¡No juegues conmigo Pampers!” Yoochun replicó. Pampers era uno de nuestros apodos personales para Amber cada vez que intentábamos provocarla. Ella lo odiaba. “Conozco la mirada cuando la veo. ¡Y yo la vi maldición!”

“Me perdí.” Sacudí la cabeza.

“Ustedes están ocultándome algo.”

Mierda. “¿Demasiado paranoico?” Repliqué, casi con demasiada rapidez.

“No estaría tan paranoico si no acabara de verlo ¡Pampers te dio la mirada!”

“¿Qué mirada?”

“Esta mirada.” Yoochun entrecerró los ojos y formó un puchero con los labios mientras inclinaba la cabeza a un lado. Okay, Amber puede haberme dado una mirada, pero nada como eso.

“Oh,” Amber trató de contener la risa. “¿Esa fue la mirada? Creí que acababas de sufrir un ataque.”

“Amber, soy heterosexual. No estúpido.” Yoochun cruzó la pierna izquierda sobre la derecha.

“Tsk tsk.” Dije mientras intentaba traer de vuelta el lado bueno de Yoochun jugando la carta del flirteo. “Qué desperdicio.” Deslicé una mano hacia abajo desde su hombro hasta su codo.

Yoochun jaló un mechón de mi cabello. “¡AW!”

“Deja de ser tan patético, Chunnie.” finalmente dijo Amber.

“¡La patética eres tú!” Yoochun replicó.

“Ah, seee, esto es tan constructivo.” Amber volteó los ojos. “Es como volver a los viejos tiempos cuando ‘Botellita de jerez todo lo que digas será al revés’ todavía era una respuesta válida.”

“Amber, ¡eres tan ocurrente!” dijo Yoochun de manera exagerada. “Eso como que me pone.” Los ojos de Yoochun pasaron de adorables, como los de un cachorro a oscuros y melosos.

Amber, quien levantó la vista a punto de decir algo, de pronto vio la rápida metamorfosis de expresiones en los rasgos de Yoochun haciendo que sus ojos se ampliaran del susto. Conocemos a Yoochun lo suficientemente bien para saber qué clase de mirada era esa. Ahora, si hubiera alguna mirada digna de ser llamada la mirada, sería una de las ya galardonadas y melosas miradas de Yoochun.

“¡Park Yoochun!” Amber dijo severamente al ver a Yoochun asomarse poco a poco desde su asiento y acercarse al suyo. Yo me quedé en el mío, observando divertido cómo los dos seguían con lo suyo. “No te atrevas…”

“Creo,” Ahora Yoochun estaba al filo de su asiento. “que ya es hora…” su trasero alejado de la silla. “De que alguien te muestre…” Estaba balanceando su peso sobre sus rodillas mientras se situaba frente a una muy poco dispuesta Amber. “Lo que significa ser mujer.”

“Escojo la muerte.” Amber expresó monótonamente. Contuve la risa, con la esperanza de que eso me mantuviera fuera de la melosa visión de Yoochun por ahora.

Mientras su tomada de pelo continuaba fue claro para mí que Yoochun había olvidado todo acerca de la mirada. Eso o simplemente mantuvo sus pensamientos dentro de su cabeza al ver que yo no estaba en posición de decirle si la mirada significaba algo o no.

Un poco antes, me enteré del viaje que mis padres hicieron durante la noche para otra de sus sesiones de oración lo que vi como una oportunidad de ganar mi primer sueldo extra. Había alistado mis cosas, ropa, toallas, jabón y otras cosas antes de dirigirme a la escuela y tuve la suerte de que Changmin me enviara un mensaje el mismo día.

Algo que odiaba en mis amigos, familia o simplemente gente conocida, era esperarlos. Esperar, en general, es mi actividad menos favorita de todas. Esperar a la gente, esperar en las colas, Lo odiaba. Así que puedes imaginar mi furia al estar parado frente al punto habitual donde Changmin me recogería, creyendo que llegaría a tiempo solo para descubrir que estaría esperando por él durante una hora y media.

Mis piernas estaban comenzando a doler de tener que rodear la escuela, recorrer todo el camino hasta este lugar, y entonces estar de pie por una hora y media. Para añadir a todo esto también estaba preocupado de si sería visto por la gente que me conocía, no teniendo un discurso preparado para tales circunstancias. Lo hubiera llamado pero no había teléfonos públicos cerca y mi celular acababa de quedarse sin batería. Ni siquiera estaba seguro de si iba a venir. Pero una cosa de la que me percaté fue que aún esperaba por él. Por más de una hora. Sin ningún tipo de seguridad de que lo haría aparte de un texto que recibí temprano por la mañana. Encontré tal hecho un tanto milagroso. Yo nunca había esperado a nadie por tanto tiempo. A nadie.

De improviso, el Honda azul de Changmin apareció y por una fracción de segundo, el saber que era él quien estaba dentro del auto paró mi corazón. Pero ahora esa era la menor de mis preocupaciones porque en ese momento yo quería matarlo. Lentamente.

Tan pronto se detuvo frente a mí abrí la puerta, me hundí en el asiento delantero y tiré las bolsas al asiento trasero.

“Intenté llamarte, pero tu teléfono estaba apagado.” Dijo Changmin.

“Mi bateria murió.” Dije sin mucha emoción, sin siquiera voltear a mirarlo.

“Ah,” Changmin suspiró con lo que parecía un suspiro de alivio.

“¿Por qué no…?” Me detuve, tratando de encontrar la manera correcta de formular mi pregunta. “Estuve esperando por más de una hora.”

“Estaba en una reunión.” Changmin dijo mientras comenzaba a conducir.

“¿Por qué me dijiste que nos viéramos a esta hora si—“

“Fue una reunión imprevista. Tampoco sabía que sucedería.”

Y así sin más, acabó. Ni siquiera se disculpó. Quería golpearlo con un palo o ahogarlo en ácido o algo. Ni siquiera lo intentó. Ni siquiera se veía apenado. Mi sangre comenzaba a caldearse dentro de mí. Había una parte de mí que quería salir del auto y simplemente ir a casa, pero la parte de mí que quería verlo…posiblemente incluso pasar tiempo con él, anuló mi decisión. Estaba comenzando a odiarme a mí mismo por no tener ningún tipo de autocontrol. Despreciaba a Changmin por causar esto. Claro que me gustaba, pero me habían gustado otras personas antes, había amado a otras personas antes, pero ninguna de ellas podía compararse a esto.

Changmin estacionó el coche frente a un centro comercial cercano y sacó las llaves del clausor.

“Solo voy a comprar algo bastante rápido. Quédate aquí.” Dijo antes de salir del auto y asegurar las puertas.

No era suficiente que tuviera que esperar durante horas, ahora estaba haciéndome esperar de nuevo. En los minutos que estuvo fuera fui capaz de urdir varias formas de matarlo a modo de tortura y aquellos pensamientos me hacían compañía. Una de mis fantasías implicaba tenerlo acostado, las manos atadas por encima de la cabeza. Se suponía que fuera una escena brutal, pero la imagen de él atado, su cuerpo perlado de sudor, gimiendo…alteró mis pensamientos. Maldije cuando comencé a sentir mi pantalón cada vez más apretado. Maldije de nuevo cuando al bajar la mirada encontré una conocida tienda levantada sobre la parte de la entrepierna de mi pantalón.

“Maravilloso.” Me quejé.

Finalmente, lo vi aparecer por el espejo retrovisor que colgaba por encima del tablero de su coche con algo en la mano. Al mismo tiempo en que abría la puerta y se deslizaba en el asiento del conductor dejaba de prisa el objeto envuelto en plástico que sostenía sobre el asiento trasero. Vi hacia delante mientras él encendía el coche y salía del área de estacionamiento, permaneciendo callado por el resto del viaje, dejando que mi impaciencia se acumulara dentro de mí.

A medida que llegábamos al condominio y él abría la puerta para mí yo lo seguía a la habitación, dejando caer mis bolsas a los costados en tanto mis ojos seguían puestos en él. Changmin dejó lo que sea que había comprado en el centro comercial en uno de los cajones al lado de su cama y se incorporó para encararme al mismo tiempo que comenzaba a desabotonar su camisa.

“Solo voy a tomar una ducha.” Pero antes de que Changmin pudiera dar un paso más me paré frente a él y lo empujé hacia la cama.

“No más espera.” Separé las piernas al sentarme sobre él, mi erección frotándose contra su abdomen plano, cuando capturaba sus labios con los míos, mi lengua cavando en lo profundo de su boca sin mayor advertencia. Él me devolvió el beso, sus manos permaneciendo detrás suyo al tiempo que intentaba mantener el equilibrio en la posición de sentado, mientras mis manos erraban por su cuerpo.

Mi mano derecha estaba desabotonando su pantalón liberándolo de su limitado espacio y acariciándolo en tanto él seguía poniéndose más y más duro, pre semen escapando de la punta y corriendo por mis dedos. Mi mano izquierda deslizándose por su nuca, todo el camino hasta la parte posterior de su cabeza, mis dedos recorriendo su espeso cabello. Tiré de su pelo haciendo que extendiera su cuello, permitiéndome pasar mi lengua abajo y alrededor de este. Lo escuché gemir en respuesta a mis acciones provocando que quisiera hacerle más, hacerlo gemir con más fuerza.

Mi paciencia no estaba en su mejor estado por el momento. No podía esperar más. Me aparté de él por un instante y me puse de pie para así poder deshacerme del pantalón. Mientras lo hacía lo vi sentarse apropiadamente, su rostro estaba sonrojado, había gotas de sudor en su frente y su pecho subía y bajaba exageradamente. Se quitó los pantalones de un tirón al mismo tiempo que yo me quitaba la ropa, quedándome desnudo y Changmin solo con su camiseta completamente abierta.

Cuando estuve despojado de mis ropas él tomó una de mis manos en las suyas y me atrajo hacia él. Me acerqué y bajé la mirada mientras él tomaba mi deseo en su mano y pasaba su lengua de la punta a la base antes de meterme dentro de su boca.

Ahogué un gemido ante la sensación de su lengua rozando y su tibio aliento. Eché la cabeza hacia atrás de placer y volví la mirada hacia él, al ver sus ojos dirigidos hacia mí. Situé ambas manos en su cabello y aparté los mechones de su rostro.

Changmin deslizó sus manos hacia mi pecho y yo apoyaba mi mano sobre la suya mientras continuaba sintiéndolo. Por temor a que pudiera perderme en su boca me incliné sobre mis rodillas y lo besé con violencia cuando lo empujaba hacia la cama de nuevo y me posicionaba sobre él. Con la mano detrás mío al mismo tiempo que sostenía su erección la dirigía a mi entrada y le permitía penetrarla lentamente, su pre semen haciéndole más fácil deslizarse. Apoyé ambas manos sobre su pecho y me incliné ligeramente hacia delante mientras ajustaba su longitud por completo.

Me moví de arriba hacia abajo, gradualmente mientras trataba de saborear la sensación. Al observar a Changmin debajo de mí vi sus ojos aún sobre los míos, su boca ligeramente abierta. Aumenté la velocidad de mis embestidas y vi a Changmin cerrar los ojos mientras gruñía. Mis manos se movieron a ambos lados de su cabeza, aferradas a la cama en busca de equilibrio en tanto seguía moviéndome. Sentí sus manos en mi cintura, acariciando mi piel. Me incliné hacia atrás, tomé sus muñecas y las presioné sobre la cama al tiempo que dirigía mi peso, arriba y abajo, más rápido sobre él. Como sostenía sus manos en un mismo lugar nuestros rostros estaban separados por meros centímetros. Changmin, con lo que parecía mucho esfuerzo, trataba de llegar a mis labios impulsando su cabeza hacia arriba pero cada vez que estaba lo suficientemente cerca yo me apartaría y sonreiría.

Estaba furioso con él. Y tal vez de alguna enfermiza y extraña forma este era el único modo que creía era posible para mí de expresar mis sentimientos sin quedar como alguien que estaba tomándose toda esta situación demasiado en serio. Tal vez este sería el único modo para mí de expresar cualquier clase de emoción que sintiera hacia él. Quiero decir, toda nuestra relación está basada en el sexo así que en ese sentido no sería completamente imposible.

El placer que estaba sintiendo en ese momento hizo muy difícil para mí ejercer mucha presión y a la vez sostener las manos de Changmin en un punto. No me di cuenta de que una de sus manos había escapado de mi agarre y se había deslizado hacia mi nuca jalando de mí hacia delante, nuestras bocas chocando la una con la otra.

Después de que nuestra extenuante labor terminara me dejé caer a un costado, a los pies de la cama, intentando recuperar el aliento en tanto Changmin se tendía a mi lado haciendo lo mismo. Ambos sudando y respirando pesadamente mientras nos recostábamos allí. Mi flequillo se pegaba a mi frente debido a mi transpiración por lo que con mis débiles manos traté de secarlo lejos de mi rostro.

Unos cuantos minutos habían pasado y ya podía sentir a mis sentidos retornar. Me incorporé, alcancé el bolsillo de mi pantalón y extraje una cajetilla de cigarrillos y un encendedor. Saqué uno a golpecitos, tire el resto de la cajetilla al piso mientras colocaba el cigarrillo entre mis labios y comenzaba a encenderlo cuando sentí a Changmin sentarse a mi lado.

“Espera.” Me arrebató el encendedor de las manos y alcanzó el cajón de su mesilla de noche.

“¡Changmin-hyung!” Me quejé, el cigarrillo entre mis labios balanceándose de arriba abajo al hablar yo.

Del interior de uno de los cajones extrajo el misterioso objeto que había comprado antes y lo descubrió de su envoltorio plástico. Era un cenicero. Yo no podía creerlo. Él había comprador un cenicero. Probablemente para él, por supuesto para que no tuviera que limpiar las cenizas que mi cigarrillo desprendiera, pero aún así él lo compró. Para su casa. Posiblemente para mí. No podía dejar de pensar que cuando esto se terminara, cuando el momento de que nosotros termináramos con toda esta ordalía llegara y yo no fuera capaz de verlo nunca más él tendría este cenicero como un ornamento en su casa para recordarme.

Changmin colocó el cenicero, el cual pesaba como unas cien libras, sobre mi regazo. Entonces prendió el cigarrillo con mi encendedor. Al ver que mi cigarrillo estaba apropiadamente encendido dejó a mi lado el encendedor mientras se ponía de pie. “Voy a tomar una ducha.”

Me senté allí, aturdido, los ojos fijos en el cenicero al-parecer-de-cristal frente a mí. Sabía que estaba leyendo demasiado entre líneas sobre todo este asunto, pero no podía evitarlo. Estaba comenzando a gustarme, más que cuando conoces a alguien por primera vez y quieres tirártelo. Genuinamente él me gustaba. No solo por algo tan insignificante como un cenicero, sino por todo lo que me había hecho pasar. Había dormido con él, hecho cosas con él, cosas sucias, y eso en este momento únicamente me hizo asumir lo que en realidad sentía por él. Que por cada roce, palabra, si eso significaba herirme o hacerme sentir bien o todas esas cosas combinadas es lo que me mantenía enganchado. Incluso el hecho de que ni siquiera fuera mío porque le pertenecía a alguna otra perra con el nombre de Jessica Jung me excitaba. ¿Por qué me hago esto? ¿Es mi culpa haberme rendido ante lo inalcanzable?

“¿Jaejoong?” Levanté la vista y descubrí a Changmin apoyado en el marco de la puerta del baño.

“¿Ah?” Dije, mientras su voz me apartaba de mis pensamientos. Viéndolo, allí de pie, desnudo, con una sonrisa rozando sus labios, él era una visión. En ese instante fui capaz de confirmar todo lo que era capaz de admitirme a mí mismo. Él me tenía. Todo de mí. Y ni siquiera lo sabía.

“¿No vas a venir?”

Y su risa. Me encantaba hacerlo reír. Hacer que sus ojos cambien de tamaño el uno con respecto al otro. “Ya lo hice.” Bromeé.

Se echo a reír, la risa que me hacía sentir como un niño enamorado. Pasó la lengua por sus labios y apartó la mirada antes de devolver su vista hacia mí y hablar. “Vamos.” Inclinó la cabeza a un costado. “Te lavaré la espalda.”

Una sonrisa se formó en mis labios. Lancé el cigarrillo al cenicero, lo dejé sobre la cama y me levanté. Pasé a Changmin y entré al baño deseando que el mañana no llegara. Y la realidad es que, todas las cosas que sabía con certeza odiaba de él eran las cosas que más me gustaban de él. Era terrible. Él me tenía, sí, eso lo tengo que admitir con dignidad. La peor parte es que no más por causa del dinero.

5 comentarios:

  1. Ohhh no puedo evitar sentir tristeza aumque no lo paresca pero ea que siento que jae sufrira y chagming sera un mal nacido con el y jae okvidara su dignidad ;^; ojala eso no pase y que a jae le salga un pretendiente que le haga sentir celos min para que se de cuenta !!!! Lo siento heche mi rollo jajja estare esperando la conti hasta prontito c:

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  2. Waww cada vez esto se pone mejor por fa conti amo esta traducción

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  3. quiero saber quepasa con la tonta novia del reno XD jae tan rollento XD pobresito, min q malote lo esta haciendo pasarce rollos u.u siguelo :)

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  4. Anónimo8/20/2013

    pucha creo q si nos encontrariamos con un changmine no solo por su apariencia aunq si tambien guapo y sobre todo con ese carro digo con ese caracter jajaja actuariamos igual me quede sin palabras al imaginar a changmine no desnudo ni nada es q realmente q guapo es el shinki

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