Componiendo el corazón: cap 6

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CONFIO EN TI

Despertar en la cama de una habitación de hotel no es la manera más romántica de despertar, o eso pensaba el pelinegro hasta ese momento, en sus brazos yacía un rubio completamente dormido, que se aferraba a su espalda mientras él aun con su pierna sobre el cuerpo del rubio lo abrazaba como un lindo peluche.
El rubio comenzó a moverse, Yoochun nunca ha sido un hombre que despierte temprano, pero esa mañana, un hermoso calor a su lado lo había despertado más ilusionado y enamorado de lo que había dormido.

-Buenos días delfincito- dijo cuando el rubio intentaba abrir los ojos.

-Buenos días- dijo sonriendo tenuemente- ¿Qué hora es? Chun debemos ir al café- dijo abriendo los ojos preocupados.

-Tranquilo, tengo todo bajo control, confía en mi- dijo el pelinegro coquetamente.

-¿que desayunaremos? – Junsu presionó más el abrazo que mantenía con Yoochun.

-Vayamos a algún restaurante, ¿que se te antoja desayunar?-

-No lo sé- dijo el rubio haciendo pucheros -podemos comer panqueques y tomar café, a menos que quieras comer en algún lugar lujoso…- dijo cabizbajo.

-Me gusta la idea de los panqueques, ¿quieres comer en alguna cafetería o compramos y nos vamos a los dormitorios?-

-Chun, nos verán juntos-

-¿Te avergüenzo? No soy muy listo, ni guapo, no sé cocinar…-

-Chun hablo en serio, nosotros no somos iguales, tu tienes dinero, sabes que las personas comenzarán a hablar, algunos meseros de la fiesta eran de la universidad y ya han comenzado a decir que eras anfitrión, solo es cuestión de tiempo para que…- fue interrumpido por un corto y casto beso de parte del pelinegro.

-No me importa, no me importa que tenga dinero, que hablen de mi, que mi familia, o la prensa o todo el mundo se entere, Kim Junsu, te amo, y nada ni nadie me separará de ti, solo tú mismo, ¿quieres que te deje? Puedo hacerlo, pero pídeme que te deje cuando lo quieras tú, no el miedo de la sociedad, o del que dirán, porque la sociedad nunca estará conforme con lo que tu o yo hagamos, te amo y ya no imagino mi vida sin ti, no imagino despertar en otros brazos, porque tu cuerpo fue hecho para encajar perfectamente en mis brazos, tus labios fueron hechos para embonar con los míos- besa sus labios con solo un roce –Eres la pieza que faltaba.

-Yoochun, siempre borras mis dudas, también te amo, y no puedo decirlo en las palabras bonitas que siempre lo dices tú pero puedo demostrártelo- sonrió coquetamente.

La razón de por qué lo hizo ni el rubio lo sabe, pero no estaba pensando en nada al momento de hacerlo, besó a Yoochun, lo besó de la manera más apasionada que logró hacer, quería hacerle sentir como él ha sentido desde la primera vez que el pelinegro le besó, y sin que ninguno de los dos lo notara el beso comenzó a hacerse más profundo, más húmedo, más necesitado, hasta que la falta de aire en sus pulmones los obligo a separarse, sus alientos seguían golpeándose entre ellos, seguían compartiendo el mismo aire, el mismo sentimiento, Yoochun lo besó está vez, atrayéndolo hacia sí, haciendo que el rubio para intentar acomodarse mejor quedara a horcajadas sobre su cadera. EL beso ha perdido todo el tinte casto, se ha transformado en una manera necesitada de demostrase amor a otro nivel.

-Su, espera- dijo Yoochun alejando un poco al pelinegro que por el movimiento del beso movia ligeramente, pero no por ello menos perceptible, su trasero sobre la entrepierna que comenzaba a despertar del pelinegro.

-¿Que pasa Chun? ¿No te gusta…?- incapaz de terminar la oración se queda quieto, casi sin respirar.

-Me encanta Susu, pero si seguimos así pasarán otras cosas y es muy pronto, no quiero que pienses que es lo único que quiero, también quiero demostrarte cuanto te amo, pero cierta parte de mi… pues digamos que se ha emocionado y no es así como quiero que recuerdes tu primera vez- dijo un poco sonrojado pero lo suficientemente dulce y serio para que el rubio le entendiera, sin salir lastimado y ofendido, pero pudieran parar.

-Lo siento Chunnie, vayamos a desayunar, ¿quieres bañarte?- pregunto también sonrojado.

-Cuando lo dices así parece que me invitas a bañarnos- sonriendo lascivamente se acerco al rubio aún sobre su cadera.

-¡¡Chun!!- Junsu escandalizado bajó de Yoochun, más sonrojado que antes, mientras el pelinegro sonreía con malicia.

-Báñate primero, tengo que hacer unas llamadas- besando tiernamente al rubio fue a buscar su celular y comenzar a llamar.

Junsu entro al baño, todo parecía un sueño irreal para él, todo parecía demasiado bueno, y el no se atrevió a confesarlo, pero Yoochun no había sido el único “emocionado”.
Después de bañarse el pelinegro también fueron a desayunar y después de pasar a cambiarse de ropa a los dormitorios regresaron al café, todo parecía ser muy bueno para los dos, se veían más enamorados y constantemente se escapaban para tener más de esos besitos castos llenos de amor. Pero el pelinegro estaba preocupado, su madre quería liarle con su ex novia, y el en un ataque de cólera le había dicho por teléfono y en el momento menos adecuado que era gay, estaba enamorado de un chico y si quería se hiciera cargo de Industrias Park, ella le aceptaría aunque nadie supiera de su verdadero amor.
La señora no dijo nada, no podía, debía pensar correctamente como jugar las cartas que le había tocado, pero segura estaba que se casaría con la rubia.


-Querida, Yoochunnie esta teniendo algunas dudas, es tu responsabilidad que el vuelva a la normalidad, sedúcelo, atrápalo, no me importa como lo logres solo hazlo, yo me encargaré del chico, estoy segura que es con quien salió de la fiesta hace algún tiempo, y también estoy segura que lo llevará hoy, a esa fiesta en el café, me encargaré del rubiecito-

-Ommoni puede confiar en mi, Yoochunnie volverá a mi- dijo la rubia altivamente.





Dos meses tienen juntos y aún el pelinegro no nota que al rubio le falta algo, algo que el olvidó preguntar pero que definitivamente es importante para Junsu, algo que él ha dado por sentado y que cree ya son, pero para el rubio ese pequeño olvido del pelinegro es suficiente para llenarle de dudas que no hacen nada más que danzar rítmica y socarronamente en su cabeza.

-Su, que tanto te pones, la fiesta ya comenzó- dijo un pelinegro listo para el tercer aniversario del café, aunque ellos no llevaban todo ese tiempo trabajando, de alguna manera era un evento importante, Yoochun ignoraba, por desgracia, que una fiesta de los socios de su padre, podría sin dudar a dudas ocasionar problemas con el rubio.

-Si no hubieras tardado tanto tú ya estaría listo- dijo saliendo de la ducha listo, haciendo puchero.

Salieron en el auto que Yoochun había aceptado de su madre, un regalo por entrar a la universidad y tener buenas notas, le preocupaba de sobre manera lo que la Sra. Park sería capaz de hacer, pero se encargaría más tarde. Llegaron al café, todo estaba listo, era más una fiesta interna así que por ese día el café había cerrado.

La fiesta fue amena, estar con Junsu era maravilloso para el pelinegro, se sentía lleno de vida, nuevamente confiaba en el amor, estaba completamente enamorado y nada podría cambiarlo. El rubio había ido al baño, así que fue por una bebida mientras esperaba por él.

-Yoochunnie, ¿porque tan solito? ¿Junsu se dio cuenta que no es suficiente para ti y se fue por fin?-

-No hables así de Junsu, es más que suficiente, es todo lo que quiero y necesito y si me permites no tarda en venir- dijo pasando por la derecha de la rubia, lo que el pelinegro menos quería era algún mal entendido con su novio, aunque recién caía en la cuenta de que él no había hecho esa pregunta, estaba tan ensimismado que no se dio cuenta que el rubio salía del baño, pero Yuri sí lo vio, tomo la muñeca del pelinegro cuando pasaba a su lado y lo beso, Yoochun no respondió el beso, la tomó de los hombros y la alejo, viéndola con los ojos llenos de furia.

-Vuelve a besarme y olvidaré que soy un caballero-

-Parece que lo haz olvidado ya, pero no creo que tardes en recordarlo- dijo Yuri lanzándole un beso con su mano al pelinegro, mientras sonreía altaneramente.

Yoochun volteó hacia los baños buscando al rubio y lo vio ahí, estático, con los ojos llenos de lágrimas y supo entonces que había visto lo más desagradable.

-Junsu, Su, déjame explicarte- corriendo hacía él –no es lo que parece, realmente no busque eso, no me gusta que lo haya hecho y se lo dije, por favor mi amor confía en mi.-

-No la besaste- dijo el rubio apenas en un susurro.

-¿Que?- preguntó confundido el pelinegro.

-Ella te besó, pero tu solo te moviste para separarla, decirle no sé que cosa que la hizo sonreír y irse con el orgullo herido- dijo sonriendo entre lagrimas.

-Su, realmente no te entiendo, eres tan impredecible, amo eso de ti, te amo a todo tú, y lo más importante, Susu ¿Quieres ser mi novio?-

-Chun- murmuro el rubio- ¡¡Claro que si quiero!!- dijo llorando, aun más emocionado, el pelinegro beso esos labios rosas que se mojaban con esas lagrimas que limpió con sus pulgares – Vayamos a casa- dijo abrazándolo fuertemente, partiendo juntos a ese departamento en los dormitorios de la facultan que compartían, aún cuando solo algunas veces comparten cama, nunca han llegado más allá, porque esta vez Park Yoochun quiere hacer las cosas bien.

5 comentarios:

  1. *3*!!!!!! yoosu yoosu!!! ~~menos mal k chun alejó a esa arpia!...ewé!!
    ~~<3 cada ves q leo fic así de tiernos y lindos~~ me dan ganas de gritar YOOSU!~ Loveeeeee!!! *3* m encantan!
    eencontré cortito el cap, pero se agradece mucho la actualizacion C':!!! ~~ <3

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  2. esat muy buneo espero la actualizacion pronto porfa

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  3. Anónimo8/18/2013

    ooohhh es hermoso este fic, siguelo porfa :)

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  4. Anónimo9/03/2013

    Sigueloooo xfis

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  5. Cada palabra en el discurso de este par me han instalado una hermosa postal Yoosu en la mente¡¡¡ Aigooo Chunnie que hermosoooo eres¡¡¡¡

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