Entre hermanos - Cap. 2

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-deberíamos ir a casa juntos ¿no crees? – dijo Jae, se encontraban en la puerta de la entrada de la preparatoria.

-no puedo Heechul quiere hablar conmigo – acomodo su mochila en su hombro para ir a la cafetería cercana a la preparatoria.

-ah. Sabes lo que quiere ¿cierto? – dijo triste, era obvio para el que Heechul pretendía, sus coqueteos no podían pasar desapercibidos, con cuando eran tan obvios para él, lo que más le molestaba era no poder decir nada, a los ojos de los demás Yunho y el solo era amigos.

-si al parecer es una declaración. Dice estar enamorado de mi – sonrió cansado ya estaba fastidiado de esas declaraciones de amor. Sabía qué hacía sentir mal a Jae con decirle la verdad pero una cosa que le agradaba de ser amante de su mejor amigo era que no tenían secretos, no se juzgaban y se comprendían.

-ya veo, te espero. Prefiero llegar juntos, algo me dice que el que quieran hablar de algo, estando todos reunidos es porque es muy importante, o algo malo – puso cara de preocupación.

-no es necesario, te alcanzare allá, además debo dejar las cosas en claro con él para que no haya malentendidos, además no quiero tener problemas con Siwon, nuestros padres son tan dramáticos veras que es algo sin importancia – Jae asintió.

-será duro para el saber que la persona que le ha gustado desde hace dos años esta tras de ti, pobre Siwon.

-imagínate, anda ya vete – le dio un beso tierno en los labios, y lo vio subirse a su coche espero hasta que se marchara para continuar su camino.

Llego a la cafetería y encontró a un Heechul nervioso hablando solo, lo hiso sonreír y a la vez lo hiso sentir culpable, iría a decirle que con él no había oportunidad, esperaba que no le diera problemas.

-hola – dijo sentando, espantando al chico al instante.

-ah, hola – dijo con dificultad, estaba sonrojado.

-bueno, pues te escucho – la camarera se acercó pidió solo un vaso con agua.

-sabes que me gustas mucho, desde hace tiempo, me gustas, quisiera saber si yo te gusto para poder intentar algo juntos… -dijo de corrido.

-me gustas – Heechul sonrió lo miro a los ojos – pero no para tener una relación contigo, estoy con alguien más a quien amo.

-es Jae ¿verdad? – la desilusión claramente lo rodeo, era una verdad que sabía pero por alguna no quiera verla.

-¿cómo lo sabes?

-es el único que logra captar toda tu atención, siempre están juntos y no dejas que nadie se le acerque a acepción de persona.

-sí, mi hermano – dijo confiado.

-no deberías ser tan seguro con min, Yunho – eso lo molesto.

-¿a qué te refieres? Mira si estas tratando de ponerme en contra de alguno de los dos solo porque no quiero tener una relación contigo déjame decirte que no funcionara, jamás me harían eso.

-no, esa no es mi intención, me gustas cierto, pero no estaría con alguien que piensa en otra persona.

-¿entonces?

-tú y Jae son ciegos, que no han podido ver las intenciones de min

-¿qué demonios dices?

-min ama a Jae - ¿Qué Heechul pensaba que le decía una novedad? Sabía que min ama a Jae, eran hermanos no de la misma sangre pero se amaban como tal.

-lo se

-no lo sabes, ni tu ni tu amigo, y si no quieres que el problema se haga más grande deberías hablar de la relación que tienes con Jae, antes de que no puedan estar juntos, hazlo – lo decía porque había escuchado a Junsu y min hablar, no sabía si el hermano menor de Yunho sabía de la relación secreta o incluso Junsu, pero si él lo sabía era claro que Changmin lo había intuido, de Junsu lo dudaba él era muy despintado y soñador solo bastaba ponerle a Yoochun enfrente y el mundo desaparecía a sus ojos, algo le decía que min no era una blanca palomita.

-¿sabes qué? me voy – dijo molesto, odiaba que hablaran mal de su familia, eso incluía a Jae, dejo unos billetes en la mesa – adiós.

-no lo digo por despecho, actúa si quieres ser feliz, yo lo he hecho y aunque me fue mal no me arrepiento, me has rechazado pero no me quede con la duda de tus sentimientos – Yunho ya se estaba alejando, grito – ¡diles que lo amas!

Manejo molesto directo a su casa. Estaba demasiado enojado, se detuvo en la entrada y respiro profundo varias veces, no quería incomodar a nadie, odiaba a Heechul por haberle clavado la espina de la duda contra su hermano, porque ahora que lo pensaba con atención hubo ciertos detalles que min mostraba y que ninguno de los dos tomo en cuenta, pensando que su hermanito, solo era un poco celoso con Jae.

Entro en la casa y no vio a nadie en la sala, escucho voces provenientes del despacho, no toco y abrió la puerta lentamente, lo primero que captaron sus ojos, como siempre lo hacían fue a Jae de perfil, que miraba al suelo con los ojos muy abiertos, como si estuviera asustado, o como si no creyera lo que pasaba sus padres estaban a su lado, los padres de Yunho al frente y min en medio de estos, min sonreía felizmente, lo que lo preocupo más.

Jae entonces miro a Yunho ambas miradas se encontraron, una lagrima estaba saliendo de los ojos de su amigo, de su amor, fue hasta donde él estaba y puso un brazo alrededor de su cintura, Jae recargo su cabeza en hombro. Min parecía querer separarlos pero algo lo detuvo, quizás la conciencia.

-¿Qué paso? – Pregunto mirando a sus padres – Jae ¿Qué tienes, estas bien, que ha pasado?

-que al fin uno de nuestros hijos está pensando sensatamente y nos ha dado la mayor de las alegrías – si era alegría ¿Por qué Jae lucia tan mal? Su padre continuo – min ya es un hombre y como tal necesita una pareja a su lado.

-sigo sin entender, además min solo tiene quince años que hombre puede ser a esa edad es un niño.

-no me subestimes, soy un hombre no importa mi edad – dijo sereno.

-lo siento, min esa no era mi intención ¿además eso que tiene que ver con que Jae este así?

-min a pedido la mano de nuestro hijo – dijo la madre de Jae.

-¿qué? Min – lo miro incrédulo - no es cierto ¿verdad? – miro a su hermano el cual asintió alegremente.

-es tan cierto como que quiero casarme con él lo antes posible - dijo su sonrisa no desaparecía.

-ayúdame – susurro Jae tan quedamente que solo Yunho escucho. Claro que él lo ayudaría nunca lo abandonaría – no sé qué pasa – asintió.

-ambos son menores de edad, no pueden hacerlo – miro tanto a los padres de Jae como a los suyos propios.

-si podemos mientras ambos quieran – dijo el padre de Jae – y mi hijo no se ha negado en ningún momento – Yunho sabía que Jae no podía con impresiones fuertes sus padres no poco les importaba los sentimientos de su hijo, el solía ser su apoyo en momentos fuertes, sabía que él no quería eso, porque lo amaba, se amaban y por mucho que amara a su hermano, su amor por Jae era más fuerte que nada, daría la vida por él.

-papa no puedes permitir esto – reclamo.

-Yunho sal de inmediato no voy a permitir que ti inmadurez logre arruinar este momento, tan feliz – su padre dijo frio como acostumbraba ser, sabía que una de las razones por las cuales los padres de ambos, tanto de Jae como de él, eran tan buenos amigos era porque no escuchaban a sus hijos les importaban más las apariencias, las uniones entre familias que incrementaran su fortuna, parecían leña cortada del mismo árbol.

-vamos Jae – tomo su mano este no se negó en cambio lo siguió, pero cuando iba a salir sintió que Jae se detenía bruscamente - ¿Jae? – y entonces vio a Jae mirando a sus espaldas, min había tomado su mano tan fuerte que le había sacado un gemido de dolor.

-min suéltame por favor – escucho salir de los labios de su amigo entrecortadamente, eso lo enfureció pero trato de calmarse.

-¡Jae tú te quedas! – Dijo su padre – no vas a dejar a tu prometido así el día que ha pedido tu mano.

-papa no me hagas esto por favor – suplico – yo no quiero casarme, agradezco que min por ser su amigo me tome en cuenta, pero no es lo que quiero – pero min no decía nada, parecía querer quedar como la victima incluso con los que estaban en desacuerdo.

-Yunho suéltalo – dijo el padre de este – ¿qué crees que le estás haciendo a tu hermano, acaso eres tan insensible?

-¿yo soy el insensible? – soltó una carcajada llena de sarcasmo.

-¡vete a tu cuarto ahora!

Min no soltó la mano de Jae, se atrevería a decir que la apretó más, entonces Yunho para que Jae no saliera lastimado dejo de aferrar su mano contra la suya. Entonces min lo jalo de nuevo a la pequeña sala del despacho, lo sentó con él a su lado y empezó a hablarle al oído, cosas que no fueron escuchadas por lo gritos de los padres de Yunho al regañarlo. Miro a Jae que tenía la cabeza gacha mientras min recargaba su frente en la sien de su amor, sonreía. No comprendía porque min hacia eso, acaso el min sensato, inteligente y aunque era inexpresivo que no se entrometía en los sentimientos de los demás, en nadie más que no fuera… Jae, nunca existió acaso solo era una careta, ¿que incluso lo había engañado a el que era su propio hermano? No podía creerlo, ese no era min, no podía serlo.

Cuando por fin lograron tranquilizarse, el compromiso no se canceló, no importaron las protestas de Jae, que si no fue porque min no dejaba de acapararlo pegando en todo momento su cuerpo con el suyo (esto pasó desapercibido por la atención de Jae que estaba más preocupado en librarse de los padres que no escuchaban razones), se hubiera arrodillado a rogar porque no lo obligaran a casarse, Yunho no pudo escuchar más los guardaespaldas de su padre lo encerraron en su cuarto, ya nada pudieron hacer por ser escuchados.

Encontrarse les fue prohibido, no permitirían que después de haber casi convencido a Jae de que no había otra salida, al ver a Yunho tomara fuerzas y se revelara contra ellos eso no les convenía, por muy mal padres que ellos los quisieran catalogar lo hacían por el bien de los apellidos, y era algo que no estaba en discusión, que no cambiaría, por nada.

1 comentarios:

  1. El error que cometen Jae y Yunho es no gritar su amor para que los escuchen.

    Gracias!!!

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