Contrato de sangre - Cap. 8

7 comentarios

—¿Todavía voy a morir?

—No, no. —Yunho podía ver las lágrimas comenzando a brillar en los ojos de Jae. Rápidamente tiró de Jae hacia su pecho—. No, chéri. Yo nunca te dejaría morir. Me habría encargado de esto incluso antes de que despertaras, pero quería que tuvieras una opción.

—¿Qué hay que elegir, Yunho? No quiero morir...

—Y no vas a hacerlo. Pero tienes que decidir cómo curarte.

Jae negó ligeramente con la cabeza.

—No entiendo.

—Hay un medicamento que el médico puede darte. Podrías sanar, pero rompería el vínculo que se ha iniciado entre nosotros.

—¡No!

—O…

—Voy a tomar el “o” —dijo Jae rápidamente.

Yunho se rio entre dientes.

—O, puedo reclamarte usando un antiguo ritual.

La cabeza de Jae se inclinó hacia un lado.

—¿Por qué un antiguo ritual? ¿Así es como los vampiros suelen reclamar a sus compañeros?

—No, por lo general sólo se necesita un intercambio de sangre durante el sexo, pero… —Yunho se rio entre dientes cuando Jae le tendió el brazo. Él extendió la mano y lo agarró, plantando pequeños besos contra la suave piel de la muñeca de Jae—. Pero, con el veneno en tu sistema, la única forma en que podemos acoplarnos plenamente es mediante el uso de un antiguo ritual de apareamiento.

—Está bien. —Jae se encogió de hombros—. Por lo tanto, utilizamos un antiguo ritual.

—Un ritual antiguo prohibido, Jae.

—¿Pro… prohibido? —Jae tragó saliva—. ¿Cómo prohibido?

—Si nos atrapan, nuestro vínculo será definitivamente roto.

—¿Eso puede suceder?

—Es posible. La mayor parte de los antiguos rituales están prohibidos para nosotros debido a lo peligrosos que son. Y de todos modos muy pocas personas saben cómo llevarlos a cabo.

—¿Y tú sabes cómo?

—No, pero el príncipe Yoochun lo sabe, y él está de acuerdo en realizar el ritual si eso es lo que quieres.

Los ojos de Jae habían crecido para ese momento.

—No quiero nuestro vínculo roto, Yunho.

—Hay una cosa más, Jae.

Jae rodó los ojos.

—¿Qué?

—Parte del ritual nos obliga a tener relaciones sexuales.

Jae inclinó la cabeza mientras sus ojos se estrecharon.

—No veo el problema.

—Mientras que el príncipe lleva a cabo el ritual.

Las cejas de Jae se alzaron bruscamente.

—¿Tenemos que tener sexo delante del príncipe de otro aquelarre?

Yunho asintió.

—Y Changmin, el consorte del príncipe, y Sully. Tenemos que tener dos testigos.

—¿De verdad?

Yunho asintió de nuevo.

Jae se mordió el labio inferior por un momento y luego lentamente se incorporó hasta quedar sentado.

—Pero es sólo por esta vez, ¿no? Nosotros no tenemos que seguir teniendo relaciones sexuales con una audiencia, ¿verdad?

—No, chéri, es sólo esa vez.

Jae suspiró profundamente.

—Está bien, entonces, ¿cómo hacemos esto?

Yunho no podía haber evitado la sonrisa que cruzó sus labios por todo el oro del mundo.

—Espera aquí —dijo Yunho mientras levantaba a Jae de su regazo y lo puso en la cama junto a él—. Iré a buscar al príncipe.

Yunho estaba nervioso como el infierno mientras salía de la habitación, pero también emocionado. No sólo Jae había aceptado ser su compañero, él apenas había argumentado acerca de los testigos que necesitarían o el ritual ancestral que tenían que realizar. Yunho no estaba demasiado interesado en otras personas obteniendo un vistazo de Jae desnudo, pero en este momento tomaría lo que pudiera obtener.

El acoplamiento significaba que podía mantener a Jae para siempre. También significaba que Jae ya no estaría enfermo, que era una de las primeras prioridades de Yunho. Si alguna vez descubría quiénes intentaron matar a Jae, rasgaría sus gargantas, lentamente.

Yunho se detuvo fuera de estudio del príncipe y respiró hondo. No sólo la unión entre él y Jae sería cercenada si se realizaban este ritual antiguo y se descubría, sino que el príncipe Yoochun podría estar en serios problemas también. Yunho estaba a punto de pedirle al hombre que pusiera su propia vida en peligro.

Levantando su mano, Yunho llamó a la puerta.

—Entre.

Yunho abrió la puerta y entró, no se sorprendió en lo más mínimo de encontrar a Junsu cerniéndose sobre su compañero. Parecía que Changmin sencillamente estaba en todas las partes a las que el príncipe iba. El hombre lobo era muy protector con su pareja.

—He hablado con Jae, y si todavía estás de acuerdo…

—Lo estoy.

Yunho se tensó cuando oyó un gruñido ligero detrás del príncipe. Al parecer, no todo el mundo estaba muy emocionado acerca de esto. Las cejas de Yunho se alzaron por la sorpresa cuando el Príncipe Yoochun golpeó a su compañero en el pecho y lo miró.

—Cariño, sabes que nunca haría nada para poner en peligro lo que tenemos pero, con toda honestidad, yo soy probablemente una de las pocas personas vivas que realmente sabe cómo llevar a cabo uno de estos rituales. Yunho y su pequeño compañero tienen derecho a disfrutar lo que tenemos.

—No me tiene que gustar —gruñó Changmin.

—No, no tiene que gustarte, pero te pido que me apoyes mientras lo hago.

Yunho no creía que pudiera estar más sorprendido. Descubrió que estaba equivocado cuando vio al gran cambiaforma lobo convertirse en masilla en las manos del príncipe. Junsu prácticamente ronroneó cuando el Príncipe Yoochun frotó su pecho y se inclinó para darle un beso.

El príncipe le sonrió a Changmin y se volvió hacia Yunho.

—¿Por qué no vas al piso de arriba con Jae y consigues que esté listo para la ceremonia mientras recojo las cosas que vamos a necesitar? —El príncipe le hizo un guiño—. Vas a encontrar lo que necesitas en el armario del baño.

Yunho estuvo confundido, hasta que unos minutos más tarde sacó una botella de una nueva marca de lubricante del armario del baño, y luego se echó a reír. Al parecer, el príncipe había pensado en todos sus invitados.

—¿De qué te estás riendo? —Jae gritó desde la otra habitación.

Yunho salió del baño y sostuvo la botella en alto para que Jae la viera.

 —El príncipe me dijo que volviera aquí y te preparara para el ritual. Dijo que iba a encontrar lo que necesitan en el armario del cuarto de baño. No tenía ni idea de lo que estaba hablando hasta que encontré esto.

La cara de Jae ardió.

—¿El príncipe te suministra el lubricante?

—Él es un príncipe muy comprensivo.

—Eso parece.

Yunho siguió hasta la cama y dejó caer la botella de lubricante sobre el colchón.

—¿Estás listo para esto, chéri? —le preguntó Yunho mientras empezaba a sacarse la ropa.

—¿Qué estás haciendo?

Yunho detuvo con las manos en su cremallera y miró a Jae.

—Me estoy desnudando, chéri. Va a ser muy difícil para mí reclamarte si hay ropa en el camino.

—¿Realmente vamos a hacer esto, entonces?

—¿No lo quieres?

—Sí, pero...

—¿Pero qué, chéri?

—Se siente raro tener sexo delante de otra persona.

Yunho sonrió y continuó desabrochando los pantalones y luego los empujó hacia abajo por sus piernas. Se desabrochó la camisa y la dejó caer en el suelo al lado de sus pantalones.

—Créeme, chéri, si lo hago bien, ni siquiera sabrás que están ahí.

Los ojos de Jae se ampliaron cuando Yunho subió a la cama y empezó a gatear hacia él. Con cada centímetro que se arrastraba, Yunho tiraba de la manta un poco más abajo en el cuerpo de Jae hasta que el hombre estuvo desnudo.
Yunho sonrió y agarró a Jae, moviéndolo a su alrededor hasta que su cabeza estuvo a los pies de la cama y luego se trasladó para recostarse sobre la parte superior de Jae, el resto de su cuerpo descansaba entre las piernas de Jae.

—Hola.

Jae se rio.

—Hola.

—¿Vienes aquí a menudo?

—Todavía no, pero lo deseo.

—¿Te he dicho lo hermoso que eres?

—No, pero puedes hacerlo si lo deseas.

Yunho sonrió.

—Tú, chéri, eres absolutamente impresionante.

—Tú mismo no estás tan mal.

—¿Sí?

Una chispa de alegría apareció en los ojos de Jae.

—Sí. Yo lo haré.

—Oh, lo harías, ¿verdad?

—Por lo menos una vez, dos veces, si eres lo suficientemente bueno.

—Entonces creo que es mejor que sea muy bueno. — Yunho se inclinó y capturó los labios de Jae. Le gustaba besar a Jae. Era casi tan bueno como degustar su sangre, porque todavía podía obtener el sabor de Jae con sólo un beso. El beso se hizo aún mejor cuando Jae fácilmente respondido a él, separando sus labios y dejando a Yunho entrar para explorar.

—Uno de estos días, chéri —dijo Yunho cuando levantó la cabeza—, te voy a besar de un extremo al otro sólo para averiguar si tienes el mismo sabor en todo tu cuerpo.

Jae se rio.
Yunho cogió la botella de lubricante y comenzó a moverse hacia abajo por el cuerpo de Jae, con la intención de usarlo hasta que vio las dos protuberancias oscuras que adornaban el pecho de Jae.

—¡Oh!, ¿que tenemos aquí?

—Uh...

Yunho lamió un pezón y luego el otro. Oyó a Jae inhalar con fuerza y le sonrió.

—Sabe a menta con chocolate.

—¿En serio, hombre? ¿Crees que mis pezones tienen sabor a menta con chocolate?

—Síp.

La cabeza de Jae cayó hacia atrás sobre las almohadas.

—Espero que te guste el chocolate.

—Me encanta. —Yunho se inclinó más, lamiendo su camino a través del pecho de Jae de un pezón al otro, una y otra vez. Parecía que no podía obtener suficiente. Él estaba en el cielo, y no quería irse nunca.

—Es mejor que llegues a ello, Yunho—Sully dijo a través de su vínculo—. Estamos esperando afuera.

Yunho gruñó y dejó su exploración de los pezones de Jae, moviéndose más abajo en su cuerpo.

—Oh, mira. — Yunho se rio cuando vio el duro y goteante miembro que sobresalía del cuerpo de Jae—. Otros juguetes para jugar.

—Oh, Dios —suspiró Jae.

—Príncipe, sería agradable, Jae.- sonrió Yunho.

—Eso no va a suceder. —Jae se rio.

Yunho gimió cuando rodó su lengua a través de la parte superior del miembro de Jae. Las pequeñas gotas de semen que se habían reunido allí explotaron en su lengua en una sensación de sabor que era completamente Jae.

—Joder, Jae —susurró con voz ronca Yunho. Extendió nuevamente su lengua, seguro de que había sido un golpe de suerte. Nadie podía saber tan condenadamente bien, Yunho gimió cuando el mismo sabor dulce y picante explotó en su boca. Al parecer, el semen tomado de la fuente era mucho más potente que lamerlo de la mano.

Yunho quería más. Se apoyó en los codos y se tragó el miembro de Jae hasta que su nariz dio con los rizos. Jae gritó y corcoveó hacia arriba en el aire.

—¡Está bien! —él casi gritó—. Te voy a llamar príncipe.

Yunho no pudo evitar sonreír alrededor del miembro en su boca, bueno, tanto como podía teniendo en cuenta que Jae era lo suficientemente ancho como para estirar sus labios. Yunh ocomenzó a mover la cabeza, aspirando sus mejillas cuando se retiraba y a continuación utilizaba la lengua para allanar el camino cuando se movía de nuevo en el miembro de Jae.

Al mismo tiempo, abrió la botella de lubricante y vertió una cantidad abundante sobre sus dedos. Como no quería que Jae se distrajera de lo que estaba haciendo, Yunho frotó el lubricante entre los dedos hasta que se calentó, luego acarició con sus dedos entre las nalgas de Jae. Yunho empujó hacia arriba un dedo lubricado en el agujero apretado de Jae.

—¡Yunho!

Ese era el sonido que quería, el aliento sonaba necesitado y deseoso. Yunho movió su dedo alrededor y luego adentro y afuera, aflojando a Jae hasta que pudo deslizar otro dedo dentro. Supo que Jae estaba disfrutando de lo que estaba haciendo cuando el cuerpo del hombre se abrió a él, con las piernas de Jae cayendo ampliamente abiertas.

Yunho casi saltó de su piel cuando Jae enterró su mano en el pelo y el hombre gritó, arqueándose hacia arriba en el aire. Mientras el miembro de Jae se vaciaba en su boca, Yunho deslizó rápidamente un tercer dedo.

Levantó la cabeza, Yunho miró a Jae lentamente descender de su orgasmo. Cuando los ojos de Jae comenzaron a abrirse, Yunho sabía que la razón estaba empezando a volver a Jae. Él no quería eso. Cuando sus testigos entraran en la habitación, quería a Jae tan envuelto en la pasión que ni siquiera se diera cuenta.

Yunho siguió metiendo los dedos profundamente en Jae, pero en el último segundo, los curvó hacia adentro, en busca del punto dulce de Jae. Cuando sus dedos rozaron la glándula en forma de nuez, los ojos de Jae se ampliaron tanto que dominaban su rostro.

—Oh mi jodido… voy… —Los dientes de Jae golpearon juntos, y su cabeza se arqueó hacia atrás—. ¡Yunho!

Yunho continuó lo que estaba haciendo con sus dedos, asegurándose de que acariciaba la próstata de Jae con cada golpe de sus dedos. Lentamente se puso de rodillas entre las piernas de Jae tanto como pudo sin retirar los dedos.

—Está bien, estamos listos —Yunho le dijo a Sully a través de su vínculo.

Levantó la vista cuando escuchó la puerta abrirse y vio a tres hombres encapuchados entrar a la habitación. Se acercaron y rodearon la cama, bajando sus capuchas.

Sully estaba a un lado de la cama, Junsu en el otro. El Príncipe Yoochun se situó en la parte inferior de la cama con un libro pequeño y una daga en la mano. Él asintió con la cabeza a Yunho.

—¿Estás listo para empezar? —le preguntó el Príncipe Yoochun.

—Sí.

El Príncipe Yoochun asintió. Yunho trató de arrastrar una respiración profunda, pero el aire se sentía espeso, casi expectante. Observó a Changmin y Sully acercándose un paso y encender velas en las mesas de noche que no había notado antes. Al parecer, alguien había dispuesto las cosas de antemano, o sencillamente habían aparecido por arte de magia. A Yunho no le extrañaría viniendo del príncipe en este punto.

Yunho tragó saliva cuando el Príncipe Yoochun comenzó a hablar en su lengua ancestral. No entendía todas las palabras, ya que era más o menos una lengua muerta, pero después de hoy, juró que iba a aprender. Quería saber las palabras que lo unían a Jae para toda la eternidad.

—Ya es hora, Yunho.

Yunho echó una rápida mirada a los hombres que estaban a ambos lados de él. Era un poco espeluznante tener a personas verlo reclamar a su compañero, pero él sabía que era necesario para el ritual. Pero al menos sabía cómo se sentía Jae.

Yunho retiró sus dedos de Jae y lo agarró por las piernas. Antes de que Jae pudiera protestar o darse cuenta que sus testigos estaban aún en la habitación, Yunho alineó su miembro y se hundió en Jae.

Jae gritó, su cabeza cayó hacia atrás mientras empujaba contra Yunho. Un gruñido profundo comenzó a arder en la garganta de Yunho cuando comenzó a moverse dentro de su pronto-a-ser-pareja. Jae era glorioso en su pasión, totalmente desinhibido. Y no era nada silencioso sobre lo que le gustaba.

Yunho sabía todo lo que Jae quería por los gritos que caían de sus labios —y lo mismo hicieron todos los demás. Eso es lo que hizo a Yunho gruñir. No quería que nadie viera a Jae en la agonía de la pasión, excepto él.

Yunho de mala gana apartó la mirada de Jae cuando alguien se aclaró la garganta. Él vio el príncipe tendiendo una antigua daga a él. Yunho cogió la daga y le arqueó una ceja al príncipe. Aunque comprendía la razón detrás del ritual, realmente no conocía la mecánica del mismo. Necesitaba instrucciones.

—Debes darle vida a tu compañero como él te da vida a ti —instruyó el príncipe—. Cortar una línea a través de tu corazón hasta que la sangre de vida salga. Marca el cuello de tu compañero de donde tomas la vida de él. Cuando le des la sangre de tu corazón, debes tomar la vida desde la marca de tu reclamo.

Yunho parpadeó.

—¿Eh?

—Haz un corte sobre tu corazón, cabeza dura —dijo Sully a través de su vínculo—. Usa la sangre de ese corte para dibujar tu marca en el cuello de Jae en donde lo muerdes. Entonces Jae necesita beber la sangre de tu corazón mientras tú la tomas de él en donde dibujaste en él.

—Ah.

Yunho hizo una mueca mientras cortaba una X sobre su corazón. Le entregó la daga al Príncipe Yoochun, no queriendo estar en la cama con ella en caso de que Jae rodara sobre él, entonces arrastró sus dedos a través de la sangre que corría por el pecho.

Se inclinó sobre Jae e inclinó la cabeza hacia un lado. Yunho plantó un pequeño beso en la piel de Jae luego hizo un dibujo de su marca, una lágrima de color rojo sangre que caía de una media luna, sobre el pulso que latía rápidamente en la garganta de Jae.

No era bonita. Yunho sabía que nunca sería un artista. Pero estaba hecho. Miró al Príncipe Yoochun, esperando su siguiente serie de instrucciones. El príncipe había vuelto a leer las palabras en su libro en su idioma ancestral. Yunho no tenía ni idea de lo que estaba diciendo.
Volvió a mirar a Sully, pero no fue de ayuda. Él sólo se encogió de hombros. Yunho comenzó a mirar por encima a Changmin cuando el aire de la habitación empezó a zumbar con vida. El corazón de Yunho comenzó a latir más rápido cuando las cortinas volaron por el aire y las llamas parpadeaban sobre las velas.

Sus ojos subieron de golpe al príncipe cuando el hombre comenzó a hablar de nuevo en un idioma que podía entender.

—Príncipe Jung Yunho ¿aceptas a Kim Jaejoong como tu compañero de aquí a la eternidad? ¿Juras con tu vida protegerlo de todo mal y poner su vida por encima de la tuya?

—Sí.

—Kim Jaejoong, ¿aceptas al Príncipe Jung Yunho como tu compañero de aquí a la eternidad? ¿Juras con tu vida darle vida y tomar en ti mismo la vida que él te da?

Cuando Jae no dijo nada, Yunho se inclinó y le susurró al oído.

—¿Quieres ser mi pareja, Jae?

—Sí —dijo Jae sin dudarlo.

—Dilo fuerte, Jae —susurró Yunho—. Grítalo para mí.

—¡Sí! —Jae gritó.

—Que así sea —dijo el príncipe—. Desde este momento en adelante, sus almas permanecerán entrelazadas entre sí por toda la eternidad, ni siquiera para ser separadas en la muerte. Que la sangre que comparten les de vida, y que el poder de ambos los mantenga a salvo. —El príncipe asintió—. Reclámense el uno al otro.

Yunho podía hacer eso. Llevó el cuerpo de Jae hasta el suyo, presionando la cara de su compañero en el pecho.

—Bebe, Jae.

Cuando Yunho sintió la lengua de Jae deslizarse a través del corte sobre su corazón, Yunho hundió sus colmillos en el cuello de Jae, justo en el lugar donde había dibujado su marca. El dulce sabor de la sangre de Jae lo golpeó como un tren de carga. Yunho esperaba eso. Él no esperaba sentir de repente como si estuviera en llamas cuando la sangre de Jae infundió su sistema.
Algo se movió en el interior de Yunho, cegándolo a todo menos a la sensación de Jae en sus brazos y a la sangre que fluía en su boca. Yunho gimió cuando su miembro estalló dentro de Jae. Él ni siquiera se había movido. Acababa de ser dirigido al éxtasis. Oyó a Jae gritar al mismo tiempo y sentir la liberación del hombre llenar el espacio entre ellos.

Cuando ambos llegaron al mismo tiempo, algo profundamente dentro de Yunho encajó en su lugar. De repente estuvo sobrecargado de sensaciones y emociones y un amor tan perfecto que ponía la sangre pura de Jae en vergüenza.

Yunho temblaba cuando realmente sintió su hilo de vida entrelazándose con el de Jae. Ya no iba a estar solo. Ya no tendría que preguntarse cómo se sentía el amor. Todo lo que tenía que hacer era mirar a Jae o sentirlo, y sabía exactamente por qué él fue creado.

—Chéri —susurró silenciosamente—. Mi compañero.

—Yunho—susurró Jae de vuelta a través de su vínculo.

—Estoy aquí, amor, y no voy a ninguna parte. —Podía sentir la risa ligera de Jae a través de su vínculo.

—Será mejor que no. Tenemos un contrato de sangre, y voy a cumplirlo.
___________________________________________________

Jae estaba tan nervioso que podía vomitar. Aún el estar de pie junto a Yunho no aplastaba la rebelión que hacía a su estómago retorcerse. El estar acoplado a Yunho era todo lo que él esperaba. Conocer al aquelarre como consorte de Yunho apestaba.

Todo el mundo lo estaba mirando. Es cierto, ellos lo habían mirado antes pero nunca de esta manera. Jae no sabía si querían matarlo o beber de él. Ambas sostenían una clara posibilidad.

Hasta que Yunho gruñó.

Los ojos en la habitación que miraban a Jae rápidamente bajaron, y las cabezas fueron inclinadas en una demostración de sumisión. Jae parpadeó en estado de shock. Entonces, esto era lo que significaba ser el príncipe. Debía ser agradable.

—Le darán la bienvenida a mi compañero y consorte real en nuestro aquelarre con los brazos abiertos o se irán.
—Pero, señor —un hombre valiente, dijo—, él es un donante de sangre. Ni siquiera es un vampiro.

—Él muestra mi marca.

Jae tragó saliva cuando Yunho envolvió una mano alrededor de la parte posterior de su cuello e inclinó la cabeza hacia un lado, mostrando la marca de acoplamiento que se había grabado a fuego en la piel de Jae cuando se acoplaron.

Jae todavía no podía entenderlo, y ni nadie más podía. Se suponía que Yunho sólo dibujaría su emblema en el cuello de Jae con su sangre, lo cual hizo. Pero cuando se limpió la sangre después de la ceremonia, el emblema permaneció, grabado en la piel de Jae como un tatuaje. Yunho parecía encantado de muerte sobre la marca permanente. Se ponía juguetón cada vez que la veía. Jae no se estaba quejando, pero estaba preocupado por lo que significaba.

—Jae ahora es parte de este aquelarre —continuó Yunho—. Él es mi compañero y ahora ostenta el título de consorte real. Él gobernará este aquelarre a mi lado. Una amenaza contra él es una amenaza contra mí, y voy a tratarla como tal.

—Pero, señor, él es humano.

—Lo es.

Jae se sobresaltó cuando sintió la mano de Yunho apretarse en su cuello. No tenía miedo de Yunho, pero el hombre no conocía su propia fuerza.

El hombre que había hablado un momento antes parecía confundido.

—Pensé que éramos incapaces de acoplarnos con cualquiera excepto a otros vampiros.

—No, simplemente eso no es cierto —dijo Yunho mientras arrastraba a Jae más cerca de su lado—, pero mi pareja es prueba de ello. También puedes estar
interesados en saber que el Príncipe Yoochun tiene un cambiaforma como compañero y consorte real.

—¿Entonces podemos acoplarnos a otros? —preguntó el hombre—. ¿Humanos y cambiaformas por igual?

—Sí —respondió simplemente Yunho.

Jae se sorprendió cuando el hombre agarró al donante de sangre de pie junto a él y lo acercó a su lado.

—Entonces pido acepte a mi donante de sangre en nuestro aquelarre como mi compañero.

Yunho se rio entre dientes.

—Que así sea, Thomas. Tu compañero es bienvenido en nuestro aquelarre y será reconocido como tu compañero tan pronto como lo reclames.

Thomas sonrió ampliamente, como lo hizo el hombre a su lado.

—Nosotros nos encargaremos de eso de inmediato, señor.

Yunho asintió.

—Asegúrate de llevar a tu pareja para conocerme formalmente cuando hayan terminado.

Thomas se llevó a toda prisa al donante de sangre fuera de la habitación tan rápido que Jae tuvo que parpadear para darse cuenta que el lugar donde se encontraban estaba vacante. Se echó a reír mientras miraba a Yunho.

—Bueno, eso fue fácil.

—No te engañes, chéri. Esto es sólo la calma antes de la tormenta. —

Yunho asintió con la cabeza hacia la multitud que se encontraba inquieta delante de ellos

—Están entrando en calor. Ya puedo decir que hay varios que no comparten la opinión de Thomas que los humanos se unan al aquelarre. Ellos van a estar aún más molestos cuando establezca las reglas relativas a los donantes de sangre.

—¿Qué tan malo crees que va a ser? —Jae susurró mientras miraba por encima a la multitud.

—No lo sé, mi amor, pero permanece cerca de mi lado. Sully y yo te protegeremos.

Cuando Jae vio el odio en los ojos de varios que miraban en su dirección, comenzó a preguntarse si incluso Yunho y Sully podrían mantenerlo a salvo. Yunho tenía razón, no todo el mundo estaba contento con lo que estaba haciendo, y él ni siquiera había mencionado todo el asunto de los donantes de sangre.

—Mi nuevo compañero es un hombre muy inteligente. Como ha pasado algún tiempo siendo un donante de sangre, ha traído a mi atención algo que ha sido pasado por alto durante demasiado tiempo, y es hora de que se rectifique. —El brazo de Yunho se deslizó hacia abajo para envolverse alrededor de la cintura de Jae. —Como mi compañero me ha señalado, los donantes de sangre nos proveen con la sangre que-da-vida, y sin embargo, los tratamos como si fueran ganado.

—Ellos son ganado —gritó alguien desde el fondo de la multitud.

Yunho gruñó y de repente salió corriendo del pequeño escenario en el que estaban. Caminó por la habitación, la gente se apartaba cuando él se abría paso a través de ellos. Yunho ni siquiera dejó de moverse cuando agarró a un hombre en la parte posterior de la sala por el cuello y lo levantó del suelo.

Siguió caminando hasta que el hombre se estrelló contra la pared. Yunho volvió a gruñir y se inclinó más cerca del hombre que sostenía.

—Tú ya no eres bienvenidos en mi aquelarre.

Sin decir una palabra, Yunho tiró el hombre a través de las puertas abiertas que conducían al hall de entrada. Señaló al hombre mientras aterrizaba en el suelo, su mirada furiosa se movió trazando un arco a través de la habitación.

—Cualquiera que siente lo mismo que él se puede ir ahora. Me niego a tener a alguien en este aquelarre que mantenga esas creencias. Los humanos no son ganado. Ellos son nuestra sangre de vida y serán tratados con el honor y la dignidad que se merecen. Cualquiera que no lo haga se encontrará con un final rápido y doloroso. ¿Soy claro?

Jae no se sorprendió cuando varios vampiros pasaron junto a Yunho y salieron de la casa. Él estaba, sin embargo, sorprendido por la gran cantidad que se quedó. Estaba incluso más sorprendido por la cantidad de vampiros que comenzaron a mirar a sus donantes de sangre con curiosidad. Jae no estaba seguro de si los donantes de sangre se lo agradecían o conspirarían para matarlo. Ninguno de ellos parecía muy feliz.

Jae estuvo agradecido cuando Yunho volvió a estar junto a él. Podía sentir a Sully de pie junto a él, pero se sentía mejor con Yunho a su lado. Si él se saliera con la suya, Yunho nunca dejaría su lado otra vez.

Jae se acercó y tiró del brazo de Yunho hasta que su compañero le miró.

—¿Hemos terminado? —Jae podía pensar en un millón de cosas que preferiría estar haciendo que estar allí de pie ante todo el aquelarre, empezando por conseguir a Yunho desnudo y en la cama.

—Pronto, chéri —respondió Yunho, acariciando la mano de Jae—. Tengo que asegurarme de que todo el mundo entiende lo que quiero de ellos y responder a cualquier pregunta que puedan tener. Pero no es necesario que estés aquí para esto, mi amor. Puedes ir a nuestra habitación si lo prefieres.

Jae lo prefería, pero se mordió los labios y negó con la cabeza. Si iba a ser el compañero de Yunho entonces tenía que desarrollar coraje y estar al lado del hombre.

—Me quedaré. —

Yunho sonrió, y Jae supo que había tomado la decisión correcta. Yunho necesitaba un compañero fuerte a su lado, no alguien que tuviera miedo de su propia sombra. Jae sólo esperaba que su coraje creciera muy, muy rápido.

—¿Por qué no dejas que Sully te lleve a la cocina a conseguir algo de comer? —Yunho sonrió, mostrando dos perfectamente blanco colmillos—. Me siento un poco hambriento.

Jae tragó saliva, su pulso aumentó rápidamente a la luz sensual en los profundos ojos cafés de Yunho.

—Sí, puedo hacer eso.

—Asegúrate de tomar algunas vitaminas, pero sólo las que Sully te dé.

Jae asintió. A pesar de que Yunho lo había reclamado, y esencialmente le salvó la vida, aún le había tomado una semana a Jae para volver a ponerse en sus pies. Él no quería repetir eso. Estar enfermo apestaba en grande. Sobre todo porque Yunho se negó a tomarlo otra vez hasta que estuviera en sus pies.

Había pasado unos largos días hasta que eso pasó. Los besos y las caricias suaves no se habían inventado para no tener el miembro de Yunho en su
interior, no importaba lo bien que se sentían. Jae había estado cerca de rogar cuando Yunho finalmente cedió y lo tomó como un loco en la cama.

Jae le dio a Yunho un rápido beso en la mejilla y un apretón en el brazo, luego siguió a Sully fuera de la habitación. Sabía el camino hacia la cocina después de haberla visitado varias veces. Como él era humano y tenía que comer comida humana, Jae quería conocer a la gente que cocinaba para él, y darles las gracias. El cocinero de Yunho era una maravilla, una de la que Jae quería ser buenos amigos. Él quería seguir comiendo con estilo, y no era estúpido. El cocinero era un dios entre los cocineros.

—Sully, crees… —Jae soltó un grito cuando de repente fue empujado por detrás. Se tambaleó hacia adelante y se estrelló contra la pared, afirmándose justo antes de que su rostro fuera golpeado contra el yeso. Se dio la vuelta tan rápido como pudo, su corazón se hundió cuando vio a Sully en el suelo, el color rojo sangre acumulándose bajo la cabeza.

Jae tragó saliva y levantó lentamente la cabeza hacia el vampiro de pie un poco más allá de la forma quieta de Sully. Era el mismo vampiro que Yunho había lanzado fuera del aquelarre. También era un vampiro muy cabreado. Su rostro estaba casi rojo de rabia. Las gotas de saliva goteaban de sus colmillos como si hubiera perdido todo el sentido que le quedaba y vuelto loco. Jae no creía que estuviera demasiado lejos de la verdad cuando el vampiro lo miró y sonrió.

—Te dije que serías mío.

¡Oh, mierda! Era el vampiro que lo había atacado en el pasillo. Jae reconoció su voz. Se dio la vuelta y corrió tan rápido como sus piernas se lo permitieron. En realidad no le importaba a dónde iba siempre y cuando fuera lejos del vampiro loco empeñado en drenarlo para dejarlo seco.

Jae estaba avergonzado por el femenino grito que soltó cuando sintió que una mano lo agarraba desde atrás pero no lo suficiente como para no dejar salir otro. Su grito fue rápidamente cortado cuando fue estrellado contra la pared, su cabeza golpeó contra la dura superficie con un ruido sordo.

Jae gimió, desorientado por un momento hasta que sintió el golpe de aliento caliente en la parte posterior de su cuello. Gritó cuando el collar que Yunho le dio fue arrancado de su garganta. Jae a lo lejos lo oyó repiquetear en el suelo.

—Dé… déjame ir —gritó Jae—. Le pertenezco a Yunho.

—Lo sé.

Un agudo, y abrupto dolor se extendió en Jae cuando los colmillos del vampiro comenzaron a hundirse en su garganta. Apretó los ojos con fuerza, tratando de bloquear el dolor y el conocimiento de que no era Yunho tomando su sangre. Yunho no le daba nada más que placer cuando bebía sangre. Esto era una verdadera tortura.

Jae oyó gritar a Yunho detrás de él en el mismo instante que sintió un cosquilleo en la nuca. El vampiro que lo atacaba repentinamente gritó y se apartó. Jae pensó que Yunho había intervenido hasta que se dio la vuelta y se dio cuenta que Yunho estaba todavía en el otro extremo del pasillo. El vampiro que lo había atacado, sin embargo, estaba acurrucado en el suelo, arañando su garganta, balbuceando como si se estuviera ahogando.

—Yunho, qué…

—Aléjate de él, Jae —gritó Yunho mientras corría hacia Jae.

Jae nunca había sido tan feliz de ver a Yunho como cuando los brazos del hombre se cerraron alrededor de él. Aspiró profundamente, tomando el fuerte y tranquilizador olor de Yunho. Jae empezó a temblar cuando Yunho gruñó. Apretó los brazos que había envuelto alrededor de la cintura de Yunho.

—Yun…

—Estás brillando, Jae.

La cabeza de Jae subió de golpe.

—¿Qué?

—Tu cuello, chéri. —Yunho señaló el punto en el cuello de Jae donde el emblema estaba localizado—. Mi marca de reclamo, está brillando.

Jae abrió mucho los ojos mientras levantaba la mano y se frotó el lugar.

—Está caliente. —Tragó saliva mientras se devanaba los sesos por todo lo que podría haber oído, en cualquier lugar, que pudiera explicar por qué la marca en su cuello estaba brillando y caliente al tacto. Él estaba completamente en blanco—. ¿Yunho?

—Está bien, chéri.

—¿Cómo puede estar bien? —Jae gritó—. Estoy brillando.

Los ojos de Jae casi se salieron de su cabeza cuando Yunhose rio entre dientes. ¿Acaso su compañero no comprendía la gravedad de la situación? ¿Cómo podía encontrar esto divertido? ¡Él estaba jodidamente brillando!

—Mira, mi amor. —Yunho señaló hacia el suelo a unos metros de ellos.

Jae frunció el ceño mientras miraba hacia abajo. Su ceño se deslizó cuando sus cejas se alzaron en estado de shock. El vampiro que lo había atacado estaba inconsciente o muerto. Jae no estaba seguro de cuál. Pero estaba seguro de que había una erupción de color rojo oscuro en torno a la boca del hombre. Sus labios, también, tenían ammiembros, como si el vampiro hubiese sido quemado. Él no se estaba moviendo.

—¿Esta muerto? —susurró Jae.

—Si no lo está, va a querer estarlo. Sus colmillos se han ido.

—¿Cómo?

—Aunque parezca extraño, parece que se desvanecieron.

Jae frotó la marca de acoplamiento en su cuello. Ya no estaba caliente, pero tampoco se sentía como si alguien acabara de morderlo. La piel estaba fría y suave, como si no hubiera pasado en absoluto. Jae se estremeció. Estaba empezando realmente a asustarse. ¿Qué pasaba si Yunho no podía beber más de él? Yunho iba a morir. Ya que ellos ahora estaban acoplados, Yunho sólo podía alimentarse de él. ¿Qué pasaría?

—¿Yu… Yunho? —La voz de Jae vaciló al pensar en la posibilidad de que él nunca fuera capaz de alimentar a su compañero de nuevo o experimentar el placer que acompaña el íntimo acto—. ¿Qué pasaría si...? —Jae tragó saliva—. ¿Qué pasa si no puedo…?

—¡Ni siquiera lo digas! —espetó Yunho mientras se daba la vuelta para mirar a Jae.

Jae parpadeó.

—Pero…

—¡No! —Yunho tomó a Jae y tiró de él contra su pecho—. Esto sucedió por una razón, cualquiera que fuera. Estábamos destinados a estar juntos, y me niego a pensar otra cosa.

—Pero… —Jae gritó y luchó para alejarse cuando Yunho de repente lo agarró por el pelo e inclinó la cabeza hacia un lado. Jae abrió mucho los ojos al ver la boca abierta de Yunho, sus colmillos extendiéndose mientras se inclinaba hacia la garganta de Jae—. No, Yunho, por favor, no sabes lo que va a suceder. ¡Yunho!

Las palabras de Jae menguaron cuando sintió los colmillos de Yunho hundirse en la suave piel justo debajo de su oreja. Una lágrima rodó por su mejilla enrojecida cuando el placer sonrojó su cuerpo, la sensación de tristeza y felicidad luchó dentro de él una con la otra, con cada sorbo de sangre que fue sacado de su cuerpo. Cuando Yunho finalmente extrajo los dientes y lamió la mordida cerrándola, Jae estaba casi temeroso de mirarlo, temeroso de lo que iba a ver.

—Mírame, chéri.

Jae negó con la cabeza, apretando los ojos con fuerza.

—¿Por favor?

Jae sintió la mano de Yunho bajo su barbilla, levantando su cara. La preocupación por Yunho sobrepasó su miedo, y Jae abrió los ojos. El aire en sus pulmones se apresuró a salir cuando vio a Yunho luciendo un poco sonrojado por beber sangre, pero aparte de eso ileso. Su mano tembló cuando la extendió para acunar la mejilla de Yunho.

—Estás bien —susurró asombrado.

—Lo estoy, amor. —Yunho sonrió—. De hecho, nunca me he sentido mejor.

Jae parpadeó.

—Tampoco yo. —Jae estaba diciendo la verdad. Él se sentía maravillosamente.

Cada achaque y el dolor que había sufrido a manos del ataque del vampiro se habían ido. Ni siquiera sentía un tirón muscular o picazón. Se sentía fortalecido y revitalizado, lleno de vida.

Yunho sonrió cuando pasó los dedos por encima de la marca en la garganta de Jae.

—Creo que esto es algo más que una simple marca de acoplamiento, chéri. Creo que el ritual por el que hemos pasado realmente hizo a tu sangre dadora de vida sólo para mí.

—¿Huh?

—¿Recuerdas lo que dijo el príncipe? ¿“Que la sangre que comparten les de vida, y que el poder de ambos los mantenga a salvo”? —Yunho se inclinó y acarició con su lengua la marca en el cuello de Jae, haciéndole estremecerse de placer—. Tu sangre me da vida, chéri, y te mantiene a salvo.

—Estás loco. —Jae se rio nerviosamente.

Yunho arqueó una ceja.
—¿Lo estoy? —Hizo un gesto con la mano hacia abajo al vampiro inconsciente—. Cuando él trató de tomar tu sangre, sufrió por ello. Cuando yo tomé tu sangre, nos sentimos más revitalizados. Creo que mi caso ha sido probado adecuadamente.

—Eso puede ser verdad. —Jae sonrió—. Pero eso no quiere decir que no estás loco.

—Jae, tengo noticias para ti sobre Junsu.

7 comentarios:

  1. XD Mori imaginandome la cara de Jae al saber que tendrian que tener espectadores en su acoplamiento...

    ~.~ Gracias por el cap... en verdad estoy disfrutando la historia, aunque he de confesar que a ratos me cofundia cuando Yunho le dice a Jae Cheri, ademmas de que la pareja de Yoochun es Llamada Junsu y tambien Changmin

    ResponderEliminar
  2. felizmente ese vampiro fue el unico perjudicado y lo hicieron con publico woooo esta historia me cautivo

    ResponderEliminar
  3. ahhh q el yunjae tenga "sexo" en este caso creo q mas seria "hacer el amor" enfrente de personas es haaaa nosee... me ha gutado n////n solo de imaginarlo el yuj ahy y los demas alla, waaaa io hubiera kerido ser una testigo >////<

    hasta q al fina jae le pertenece a yunho, haaa q romantikoooo! no puedo creer q me he pasado toda la tarde leyendo hasta ste capitulo, estuvo muy interesante >w< mañana sguire leyendo el ultimo q falta, ojala sea happy ending, q por lo q veo parece q si =)

    grax x el fic xd

    pd: yo tambien me confundo con las parejas de yoochun igual q poleht, osea es junsu o chagmin(?)o.O

    ResponderEliminar
  4. Anónimo4/13/2013

    jajaja lo de las parejas parece ser error de dedo...cuando uno adapta historias a veces se confunde jajaja....pero creo q a final sería Changmin pues se supone que Junsu es el hermano perdido jejeje genial historia!!!!!!!!!!!!!

    ResponderEliminar
  5. Ame ese ritual de acoplamiento y desee horrores ser una de los testigos xDD me imagine ver la unión del YJ en primera fila *-------*

    La verdad que la cosa de ChangMin y Junsu junta como que confunde un poco pero esta bien :P

    Me dio penita el pobre de Sully, espero que no haya muerto D:

    aaahhhh, me queda un capitulo :'( lo leeré, el fic esta de lo mejor!

    ResponderEliminar
  6. me encanto esta muy interesante ademas que tuvieran espectadores eso es wuaooooooooooo como siempre adoro el yunjae <3 <3

    ResponderEliminar
  7. Este capitulooo me encanto muchas graciass enseriooooo

    ResponderEliminar

Deja tu comentario \(*O*)/ ♥ ♥
o más bien... deja tus pensamientos pervertidos grabados en esta entrada XD