No mi lobo - Cap. 2

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―¿Sabes qué de acuerdo con las viejas costumbres, estoy en mi derecho de obligar a mi pareja a someterse a mí?

La cara de Jaejoong se tiñó de rojo.

―Eso es para que el hombre someta a la mujer cuando ella tenga miedo del acto sexual, y sólo con la aprobación del Alfa y bajo supervisión.

Yunho sonrió.

―Hmm, eres el Alfa. Tenemos esa parte. Y tú estás muerto de miedo. Tenemos esa parte también.

―Yo no soy una mujer —gruñó Jaejoong.

―Semántica.

Jaejoong finalmente saco a relucir su fuerza y lo empujó, Yunho se encontró en el suelo.

―Fuera.

Yunho se puso de pie y se dirigió hacia la puerta.
―¿Estás seguro de esto? Una vez que me haya ido... —Su corazón le dolía. Al estar tan cerca, sabía que Jaejoong también lo sentía. Había oído el jadeo detrás de él. Cuando Yunho llegó a la entrada de la cabaña, se detuvo. Ahora estaba abrumado por el dolor de Jaejoong, la soledad que lo consumía, la necesidad de estar con Yunho. Se giró para mirar en la dirección de la habitación. Lo que había dicho acerca de sus derechos era cierto, pero él no quería forzar a Jaejoong. Quería que viniera voluntariamente.
Jaejoong apareció en el pasillo y frunció el ceño.

―Pensé que te dije que te fueras.

―Eso es mucho alarde para alguien que está pensando en correr a mis brazos.

Su amante se burló.

―No puedes leer mi mente, así que no finjas.

―Siento tu corazón.

Jaejoong piso fuerte hacia él.

―Te dije que te fueras al infierno…

Sus bocas se unieron. Yunho ni lo esperaba, ni supo como sucedió. Así, de repente, Jaejoong estaba en sus brazos, pegado a él, miembro con miembro, labios y lengua explorando la boca del otro. Yunho pasó las manos hacía arriba, por la espalda de Jaejoong hasta que llegó a sus cabellos cortos y pelinegros. Anudó sus dedos allí mientras devoraba los labios de Jaejoong.

Sabía tan delicioso como Yunho había imaginado, un millón de veces mejor de lo que había sido en sus sueños. Yunho cortó el beso y dejó besos hambrientos por la mejilla de Jaejoong. Levantó al otro hombre, y para su sorpresa y deleite, Jaejoong envolvió sus grandes piernas alrededor de la cintura de Yunho. ¿Qué le hizo ceder? No le importaba. Con tal de que consumaran su unión.

Avanzaron dando tropezones de regreso a la habitación, y Yunho dejo caer a Jaejoong en la cama antes de seguir a su sólido cuerpo hacia abajo. Se encajó entre las piernas de Jaejoong, sintiendo su miembro saltar. Yunho bajó un poco para acercarse como si encajara en Jaejoong. La fricción de sus miembros uniéndose lo volvía loco.

Se echó hacia atrás y lamió el pecho de Jaejoong. Burlándose de los pequeños y planos pezones, mordiendo el pequeño brote. Jaejoong se sacudió y gimió. Estaba rígido y Yunho sintió miedo. Se inclinó para mirar a los ojos de su amante.

―Sé que estás nervioso por esto, así que voy a dirigirte. Yo lo haré todo.
Jaejoong parecía a punto de negar las palabras de Yunho, pero luego cerró la boca. Yunho acarició y besó su camino hacia abajo por el cuerpo de Jaejoong hasta llegar a su miembro. La besó en la punta, probando el sabor salado del pre-semen.

―Espera, yo… —Jaejoong comenzó, pero Yunho rápidamente se tragó la rígida longitud.

Jaejoong no podría haberlo negado ahora aunque quisiera. Casi nada comparado con una boca cálida y húmeda cubriendo el miembro de un hombre.  Mientras chupaba, Yunho miró a Jaejoong. Su compañero rasguñó la cama, levantó las caderas, y cerró los ojos. Parecía estar tratando de resistir el placer, pero no podía conseguir controlarse. Sus gemidos eran música para los oídos de Yunho mientras tomaba más de él. Bombeó el miembro de Jaejoong mientras se concentraba en la cabeza. Arremolinó la punta de su lengua sobre la pequeña abertura y lamió más de los jugos de Jaejoong. Este empezó a mecerse contra su cara, gruñendo y sosteniéndolo ahí por la cabeza.

―No —murmuró su amante―. No, me voy a venir.

Yunho aspiró más duro. Trabajó con el puño arriba y abajo de la barra hinchada y chupando fuerte sobre la cabeza. Jaejoong gritó y se sacudió. Viniéndose en la boca de Yunho. Él bebió hasta la última gota y siguió chupando. Cuando Jaejoong estuvo vaciado, se incorporó. Le podría haber preguntado si le gustó, pero el pecho agitado lo dejaba bastante claro. Jaejoong probablemente lo negaría.

Yunho se levantó de la cama y se movió mas hacía arriba. Jaejoong le observaba en silencio. Buscó en la parte superior, del aparador de Alfa, algo para usar como lubricante y se sintió aliviado al encontrar un tubo de loción. Más tarde, iría a la ciudad y compraría algunos cosas para lo que iban a hacer. Pero lo primero, es lo primero.

Puso el tubo en la mesita de noche y colocó una rodilla en el colchón junto a la cabeza de Jaejoong. Con una mano se apoyó en la cabecera, y con la otra se apoderó de su miembro.

―Puébame—ordenó.

Jaejoong levantó la mano como si fuera a empujarlo hacia atrás, pero cuando golpeó el muslo de Yunho, se quedó allí. Su mirada se encajó en el eje de Yunho. Se lamió los labios y tragó saliva. La anticipación de Yunho de tener los labios de su pareja envuelta alrededor de su miembro era increíble. Se obligó a esperar. El deseo que sentía se reflejaba en los ojos de Jaejoong, aunque estaba bastante seguro de que el otro hombre no lo sabía.

―No me ordenes —gruñó Jaejoong―. Yo soy tu Alfa.

―¿Lo eres?

La mirada Jaejoong se posó en su rostro. Una simple mirada y luego la boca de Jaejoong se estiró sobre la hinchada cabeza de su miembro. Yunho siseó. Empujó hacia adelante, haciendo que Jaejoong lo llevara más profundo. Poco a poco se deslizó en la garganta del hombre. Iba a venirse antes de lo que le gustaría si no se retiraba. Se agarró a la cabecera de la cama con ambas manos y giró sus caderas, bombeando en la cara de Jaejoong.

―Mmm, sí…. más duro Jaejoong —Yunho le dijo. Él estaba en la cúspide antes de que dejara caer una mano sobre el hombro de Jaejoong para detenerlo―. Todavía no. No quiero venirme hasta que no esté dentro de ti.

Ambos sabían lo que eso significaba. Si Yunho se venía dentro de Jaejoong, él era suyo. Estaban unidos de por vida. El terror volvió a presentarse en Jaejoong, pero ya era demasiado tarde. Yunho miró el miembro de su amante. No iba a ser capaz de negar esto con demasiada fuerza.

―Date la vuelta —instruyó Yunho.

―Te dije que…

Yunho recogió la loción. Exprimió un poco en sus dedos. El solo hecho parecía aumentar su necesidad. Miró más allá de sus manos a Jaejoong. Los ojos del hombre estaban más oscuros debido al deseo. Vaciló un momento más y luego se giró sobre sus manos y rodillas.

―No sé acerca de esto —murmuró Jaejoong.

―Yo sí.

―¿Lo has hecho antes? —El tono de Jaejoong tenía una nota de disgusto.

Eso le dolió a Yunho, pero lo rechazó. Jaejoong era nuevo, y no había aceptado totalmente que estaban predestinados, pero lo haría. Los compañeros vinculados se amaban más que cualquier otro. Lo había visto muchas veces en la manada que había dejado atrás. Había soñado con ello.

Todo el mundo lo hacía. Cuando fueran uno, Jaejoong lo amaría tan profundamente, que él haría su misión de sanar todas las heridas que le había infligido a Yunho con sus palabras y reacciones. No es que Yunho sostuviera algo contra él. No, era más confianza en lo que él y Jaejoong significaban el uno para el otro. Esto le había sido relevado una y otra vez en sus sueños.

―Lo he hecho una o dos veces —admitió.

No esperó otro comentario, pero bordeó el trasero de Jaejoong. Él se apartó de su toque. Yunho levantó una mano alrededor de su cadera y le acarició la miembro.

―Tranquilo —dijo arrastrando las palabras―. Va a doler un poco, pero te prometo que te gustará.

―Yo no estoy tan seguro —bromeó Jaejoong―. Creo que…

Yunho empujo un dedo más allá del apretado anillo, y Jaejoong se estremeció. Sabía que no gritaría, pero Yunho pretendía ser suave en ambos sentidos. Jaejoong era fuerte, pero no quería hacerle daño. Empujó el dedo hasta el fondo y se retiró. Él empujo dos más y trabajó uno tras otro, hasta que tenía tres dedos girando dentro de Jaejoong. Su amante se resistió contra sus dedos, y Yunho apretó su agarre sobre él. Cuando Jaejoong estaba fuera de sí, le apretó el miembro y lo acarició con cada embestida de su dedo. Conocía la combinación de la experiencia, y estaba seguro de que Jaejoong se encontraba en el éxtasis sexual a pesar de que no había hecho el menor ruido.

―Vamos. Siente lo bueno que es —dijo para tranquilizarlo―. Pronto voy a reemplazar mis dedos con mi miembro, y te sorprenderás de lo lleno que estarás. Quieres eso, ¿no es así, Jaejoong?

―No… No me hables de esa manera —gruñó en respuesta.

Yunho quitó los dedos, y esta vez Jaejoong gritó en señal de protesta. Yunho se rió entre dientes. Colocó la cabeza de su miembro en la entrada de Jaejoong y aplicó presión. La cabeza traspasó el anillo de músculos. Jaejoong maldijo y gimió. Trató de empujar hacia   fuera, pero Yunho lo detuvo con una mano en la mejilla de sus glúteos.

―Lento y fácil. —Yunho agarró sus caderas y lo trajo de vuelta. Observó con fascinación como su miembro desaparecía por el canal de su amante.

Mío.

Todo mío.

Cuando el miembro de Yunho estaba completamente dentro de Jaejoong, comenzó un bombeo lento, manteniendo un ritmo. Pronto clavó los dedos en las caderas de Jaejoong y golpeó. Jaejoong se apoyó en la cabecera, pero sus gemidos le dijeron a Yunho que le gustaba lo que le estaba pasando. Yunho no podía parar. Nunca quiso. Su orgasmo se acercaba, duro. Quería retrasarlo, pero la desaceleración era imposible. Cada vez que su piel abofeteaba a Jaejoong, recibía una chispa nueva de placer. Sólo era cuestión de tiempo hasta que se derramara en el cuerpo caliente de Jaejoong.

―Joder —juró Jaejoong―. No quiero... hazlo duro, Yunho. —Él alcanzó entre sus piernas y comenzó a bombear su miembro―. Haz que me corra.

Yunho miró su cuerpo empujando rápido en Jaejoong. Su miembro dentro de su pareja. La vista de su miembro hundiéndose en el otro hombre, siempre conseguía que se viniera. Pero esto iba más allá de eso. Este era Jaejoong, su compañero. No pudo contenerse.

―No puedo sostenerlo —confesó.

Jaejoong se arqueó, enviando su trasero hacia atrás contra Yunho. Eso lo consiguió. Yunho gritó liberándose. Toda la fuerza salió de su cuerpo, y sus caderas se sacudieron hacia adelante, quisiera o no. Sus párpados se hicieron pesados, con la cabeza gacha. En una nube de éxtasis, oyó los gritos de Jaejoong y sabía que él también había llegado.

Juntos, cayeron de bruces en la cama con Yunho sobre Jaejoong. Su cuerpo estaba cubierto de sudor y respiraba fuerte. Los músculos de sus muslos quemaban, pero era una buena quemadura. Bostezando y agotado, Yunho levantó los brazos para colocarlos por fuera de los brazos de Jaejoong, que estaban cerca de su cabeza. Yunho encontró espacio en la almohada y se quedó justo donde estaba. Pronto, se durmió contento.

Jaejoong se agachó para estudiar los daños causados en el extremo sur de su propiedad. Los cultivos fueron destruidos. Los postes de la valla fueron arrancados, y ya había enviado a algunos de sus hombres para reunir el ganado que había escapado. Tenia que enfrentar el hecho de que esta situación no se iba a hablar o negociar. La otra manada se estaba convirtiendo en vengativa y era sólo cuestión de tiempo antes de que alguien se lastimara seriamente.

―Hey —dijo Yunho caminando hacia él―, vamos a por ellos.

Jaejoong se puso rígido y se levantó. Él había salido esa mañana sin despertar a Yunho, y lo había evitado durante todo el día, fingiendo que estaba demasiado ocupado. Yunho fue directamente hacía Jaejoong y lo besó antes de que Jaejoong pudiera empujarlo hacia atrás.

―¿Qué demonios estás haciendo? —Exigió.

Los ojos de Yunho se abrieron como platos.

―Estoy besando a mi compañero.

Jaejoong apretó los dientes y miró alrededor. Ninguno de los hombres cerca pareció darse cuenta.

―Yo no soy tu compañero —espetó―. Mira, anoche fue... bueno, fue…
 Él no se atrevía a admitir lo que había sido y cómo se sentía dormirse arropado en los brazos de Yunho. El peso del otro hombre en él había hecho cosas a su cuerpo que no apreciaba. ―Fue entonces. Esto es ahora. No estoy pensando en una repetición. Ya tienes lo que querías. Tuvimos sexo. Ahora se acabó.

Sintió el dolor de Yunho, lo sintió a un nivel más elevado de lo que había sido antes de que durmieran juntos. Todo el camino hasta aquí había sabido cuando despertó Yunho porque sintió su decepción al no encontrar a Jaejoong en la cama con él.

―No vamos a negar lo que anoche significó para nosotros, ¿verdad? —Insistió Yunho, siguiéndolo.

―Cierra la boca alrededor de los demás —gruñó Jaejoong.

―Bien —dijo Yunho―. ¿Qué vas a hacer con la otra manada? Sabes que esto es la guerra.
Jaejoong se giro hacia él.

―No seas tan dramático. ¿Guerra?

―Sí, la guerra.

Yunho echó un vistazo más allá de él a los hombres, y Jaejoong miró para encontrar que los otros estaban escuchando. Podía adivinar que su sentimiento era el mismo.

―No es que sea asunto tuyo, pero me he puesto en contacto con el Alfa de la otra manada. Yoochun y yo vamos a ir a hacerle una visita mañana.

Los celos salieron de Yunho, empujando invisibles contra el consciente de Jaejoong.

―¿Yoochun? Vas a tomar a tu segundo. ¿Qué hay de mí? Puedes usar mi respaldo, y no quiero que te vayas sólo con Yoochun. Siento que eso es lo que están esperando.

Jaejoong entrecerró sus ojos hacia él.

―Pero esa no es tu decisión, ¿verdad? Todavía eres un invitado aquí.

Yunho retrocedió un paso. Su boca hizo el amago para hablar mientras miraba fijamente a los ojos de Jaejoong. Jaejoong se arrepintió de su dureza en el momento en que lo dijo. El pecho le dolía. Se negó a admitir que era su corazón. Lo que su cuerpo quería era ser presionado cerca de Yunho. Él anhelaba estar a su lado mientras iban a enfrentar el Alfa rival, pero no quiso aceptarlo. Hacer eso era tan correcto como aceptar a Yunho por sí mismo. ¡De ninguna manera!

―Si me disculpas —dijo―, tengo trabajo que hacer. Si necesitas algo para mantenerte ocupado, informa a Yoochun. Él puede fijarte una tarea. —Jaejoong le dio la espalda a Yunho y se marchó.

Yunho golpeó la puerta abierta de la oficina donde Yoochun estaba en ese momento.

―¿Qué demonios hay entre tú y Jaejoong? —Exigió.

Yoochun sonrió.

―Hola a ti también. Yo no dormí contigo anoche. Es costumbre saludar a una persona cuando se ven por primera vez en el día.

Yunho frunció el ceño.

―¿Qué se supone que significa eso? —Se refería al énfasis de Yoochun en "Yo".

La mirada de complicidad en el rostro de Yoochun le molestaba. Lo que le ponía más furioso era que a Yoochun no parecía importarle que él hubiera estado con su Alfa.
Yoochun se encogió de hombros. Se inclino hacia atrás en su silla y cruzo sus pies sobre el escritorio. Su Stetson colgaba de un perchero en la esquina.

―Estaba dando un paseo nocturno y como la cabaña de Jaejoong no está lejos de la mía, pasé por ahí. Podría haber jurado que escuche algunos sonidos interesantes y tome un olorcillo familiar de un par de shifters.

Yunho apretó sus manos en puños a los costados.

 ―¿Y eso no te molesta?

―¿Por qué habría de hacerlo? Dejaste bastante claro cuando rompiste conmigo que era porque Jaejoong es tu compañero. Conozco a mi amigo, y tuvo una reacción extraña cuando te vio, que nunca he visto antes con nadie más. No se necesita mucho para ver que él era el único para ti y viceversa.

―Pero me dio la impresión de…

Yoochun sonrió de nuevo.

―Creo que también sabes lo mucho que esto ha asustado a Jaejoong. Es probable que te llevara a creer que había algo entre él y yo, sólo para conseguir que desistas. Nunca ha habido nada entre nosotros. Si lo hubiera, ¿no te parece que aceptaría que es gay?

Yunho se rascó la cabeza pensando.
―Supongo que tienes razón. Puf, no quiere nada entre nosotros. No quiero esperar hasta que cambie de idea. —Se paseó por la pequeña oficina. Los metros cuadrados eran inferiores a los que Jaejoong tenía y con razón―. Tengo que hacer algo para ayudarlo para que vea que soy muy valioso para él. Puedo ayudar con este conflicto si tan sólo me dejara.

―Hm —respondió Yoochun―. Tu camino y el de Jaejoong son completamente diferentes. Tú quieres ir a mostrar los dientes. Jaejoong quiere conseguir que nos acepten y finalmente traerlos a la familia. Él tiene un gran corazón a pesar de que lo oculta. Lo cual trae más respeto sobre él. Aunque algunos no lo aprecien.

Yunho asintió.

―Sí, puedo ver eso. Bueno, siento molestarte. Nuestro problema, es nuestro.

Empezó a salir por la puerta cuando las palabras de Yoochun se lo impidieron.

―Supongo que te das cuenta de que ahora también eres nuestro Alfa.

Se volvió y parpadeó al otro hombre.

―¿Qué estás diciendo?

Yoochun dio un suave golpe al brazo de su silla, todavía tan tranquilo como cuando Yunho irrumpió

―Nunca ha pasado antes, pero tenemos dos Alfas ahora. Por lo general, el compañero del líder conduce a su lado, pero él sigue siendo el principal. ¿Me pregunto qué sucede cuando se trata de dos hombres? De todos modos, también eres Alfa ahora, tanto si Jaejoong te reconoce o no.

Las palabras de Yoochun eran materia de reflexión. Yunho dio una respuesta evasiva y salió de la oficina. Se fue en busca de Jaejoong otra vez para forzarlo a escuchar, pero Jaejoong le restó importancia. Yunho dio un puñetazo contra un árbol cercano, donde Jaejoong lo despidió. Encontraría alguna forma de llegar a Jaejoong y permanecer allí, aún si esto lo matara.

Estar en la cama solo, era desconsolador. Jaejoong había quitado las sábanas de su cama y la almohada, las había lavado en lejía para deshacerse del olor de Yunho. Mientras que su nariz se quemaba por el olor acre del producto, eso no hacía nada por su recuerdo. Cada vez que cerraba los ojos, sentía las manos de Yunho en su abdomen, su boca envolviéndose alrededor de su miembro.

―Yunho —murmuró, apretando su eje y odiándose a sí mismo por querer lo que no debía. Bombeo su grosor, pero no sirvió de nada. No podía llevarlo a un punto crítico.
Después de que hubiera dejado a Yunho en el camino, no lo había vuelto a ver durante el resto del día. Para evitar encontrarse con él en la cena, en el salón principal, Jaejoong se la había saltado. Pasar hambre por la noche no lo mataría, pero tal vez por eso no podía dormir.

Se incorporó y se dirigió al baño. Allí, en su botiquín, sacó las pastillas para dormir y se metió unas cuantas en la boca. Las tragó con un poco de agua y volvió a la cama. Cuarenta y cinco minutos más tarde, finalmente se quedó dormido.

Los sueños que tuvo esta vez fueron violentos y dolorosos. Alguien en la oscuridad azotaba su carne desnuda. Aparte de las cuchilladas, las muñecas le quemaban como si estuvieran atadas juntas con demasiada fuerza. Apretó los dientes para no gritar. El dolor era insoportable. Una y otra vez, los abusos continuaron, pero él no podía distinguir la cara de su torturador. Cuando abrió los ojos, lo único que veía era oscuridad, y le resultaba difícil respirar.

Una voz vino junto a su oído y le susurró.

―Gracias por venir a nosotros y hacernos saber lo importante que eres. Es sólo una cuestión de tiempo antes de que tengamos a tu Alfa: Jaejoong.

Se levantó en la cama gritando el nombre de Yunho.

La luz del sol entraba a raudales por la ventana. La cabeza de Jaejoong latía con fuerza, y tenía la lengua acartonada. Había aprendido su lección acerca de tomar demasiado medicamento con el estómago vacío. La ducha no lo recuperó, pero al menos le permitía ver con claridad, se vistió y se dirigió hacia la sala principal para el desayuno. Las pesadillas de la noche había sido sólo eso, decidió.

Después de sentarse con su desayuno compuesto de huevos, tocino, salchichas y tostadas, comenzó a comer. Cuando se había tomado la mitad del plato, apuró su taza de café y pidió otra. El líquido caliente se derramó, y levantó la mirada para reprender a la mujer que lo servía y encontró que era Ji Hye. Así que había encontrado un lugar para ayudar. Se alegró.

―¿Cómo va todo por aquí, Ji Hye? ¿Todo bien?

La palidez de su hermoso rostro no mostró nada de alegría. Jaejoong intentó sentir más interés en ella, pero pareció insuficiente. Ji Hye murmuró una disculpa por hacer un lío y se secó con un trapo.

―Está bien, gracias.
Se dio la vuelta para marcharse, pero se detuvo y lo miró como si quisiera hacer una pregunta, pero estaba intimidada. Jaejoong tuvo que admitir que después de la frustración de anoche y la falta de sueño, no tenía el mejor de los humores. No tenía bastante paciencia para la forma en la que Ji Hye se comportaba. Él la había visto hablando libremente con Yunho, e incluso con algunas de las mujeres alrededor de la granja. ¿Por qué tenía que actuar como si la fuera a morder en la cabeza?

―¿Hay algo más? —preguntó, dándose cuenta demasiado tarde de que su tono fue brusco.

Ella cuadró los hombros y se acercó a la mesa. Vamos chica, eres un lobo. Actúa como tal.

―Estoy preocupada por Yunho —espetó ella.

El dolor de cabeza se intensificó.

―Por supuesto que sí. Mira, como le dije a él...

―No vino a casa anoche.

Jaejoong dejó de hablar, y un destello del sueño horrible pasó por su cabeza. Estaba a punto de pedir que se explicara mejor, cuando uno de sus hombres irrumpió en la sala principal, golpeando la puerta contra la pared. Toda la conversación se detuvo, y las cabezas se volvieron en su camino.

―¡Siwon está muerto!

Las exclamaciones entraron en erupción. Jaejoong se puso de pie y abandonó su desayuno y a Ji Hye.

―Muéstrame —exigió Jaejoong a su hombre. Varios hombres los siguieron mientras se abrían camino a unos cientos de metros más allá de sus límites. El hecho de que se había producido una pelea era evidente. Yoochun se movió a su lado y se inclinó para quitar las hojas aplastadas y ramas rotas. Una huella de pata había quedado en la tierra.

―¿Ves eso? —Dijo Yoochun innecesariamente. Él tomó una respiración profunda, tirando en los olores a su alrededor, y Jaejoong hizo lo mismo.

Cogió el fuerte olor de Yunho. Podía reconocerlo en todas partes. ¿Yunho habría estado involucrado en el asesinato de Siwon? Jaejoong no pensaba que lo fuera a traicionar.

―El cuerpo está aquí —dijo uno de sus hombres llamándolo. Se movieron más hacia la zona boscosa que no estaba vigilada por su pueblo. En el otro lado de una estrecho riachuelo estaba Siwon, o lo que quedaba de él.
Jaejoong maldijo. La suciedad y la vegetación habían sido manchadas de rojo, más que suficiente como para poner fin a la vida incluso de un shifter. El rastreó los movimientos de los lobos que habían hecho esto hacia lo que habían dejado atrás y encontró más sangre. Yoochun se había quedado a su lado todo el tiempo, y parecía que ambos identificaron un nuevo problema en la misma instancia.

El olor de Yunho de nuevo. Jaejoong se agachó y recogió una rama manchada. La olió, y sus colmillos se pusieron largos y afilados en un instante. Los sueños que había tenido, repentinamente se veían con claridad.

―Esta es la sangre de Yunho. ¡Ellos lo tienen!

Rabia descendió sobre la conciencia de Jaejoong. No vio nada más que rojo, y se sintió desesperar por llegar a Yunho. Mientras él dormía, alguien le había estado haciendo daño, golpeándolo. Jaejoong tiró la rama a la distancia y se lanzó al ataque. Yoochun se interpuso en su camino y se aferró a sus hombros.

―Un momento. Sé que estás molesto —dijo Yoochun.

―¡Fuera de mi camino! —gritó Jaejoong―. Estoy más que molesto. Tienen a Yunho. ¿No lo entiendes?

El tono de Yoochun bajó de nivel.

―Sí, lo entiendo perfectamente, y te prometo que me quedaré contigo hasta que lo encontremos. Lo encontraremos, Jaejoong —insistió Yoochun―. Pero no puedes ir y enfrentarte solo. Ellos quieren eso. Tenemos que reunir a nuestros hombres y hacerlo bien.

Jaejoong apretó sus manos en puños. Miró más allá de Yoochun, empujando contra su agarre. Quería cambiar y olvidarse de todo, menos de llegar a Yunho. La angustia debió ser clara en su rostro, visible a los pocos hombres que habían venido con él, pero no le importaba. Yunho era todo lo que importaba.

Él asintió con la cabeza y Yoochun ladro órdenes a los hombres en la zona para reunir más hombres. Saldrían en cinco minutos.

Cinco minutos eran una eternidad.

―Tuve otro sueño —confesó Jaejoong―. Alguien le estaba haciendo daño. —Su voz se espesó cuando el cambio comenzó. Sus emociones estaban fuera de control, y no había ninguna retención sobre ellas―. Lo ataron y lo azotaron. Voy a rasgar a esa persona miembro por miembro por haber puesto un dedo en Yunho. Él va a morir esta noche.

Todos ellos cambiaron y salieron a cazar al enemigo. Jaejoong se quedó muy por delante de su manada, corriendo con todas sus fuerzas. Yoochun estaba cerca, detrás de él, y por hasta muy entrada las noche, ellos descubrieron husmeando a los atacantes de Siwon. Jaejoong derribó a cinco de los hombres antes de que Yoochun pudiera detenerlo.

―Necesitamos a uno de ellos para que nos diga dónde esta Yunho —explicó ante la expresión indignada de Jaejoong, después de que hubieran cambiado a su forma humana.

Jaejoong asintió y agarró a uno de los enemigos por el cuello. Sacudió al lobo, zarandeando su cuerpo.

―Cambia, maldita sea.

El hombre lo hizo, jadeando en busca de aire.

―¿Dónde está? —Exigió―. ¿Dónde está el hombre que tomaron? Él nos pertenece, me pertenece a mí.

El miedo se reflejaba en los ojos del hombre, y así debería ser. Jaejoong estaba preparado para destrozarlo. El hombre levantó las manos temblorosas.

―Está en nuestro campo, a cinco millas de aquí.

―Muéstranos.

Él asintió con la cabeza.

Siguieron corriendo. La luna se había ocultado detrás de las nubes, pero Jaejoong y sus hombres no tuvieron problemas para escoger su camino por el terreno montañoso. Cuándo llegaron a una zona conocida por su extensión de cuevas, el lobo se detuvo y cambió.

―Allí —dijo―. Mi Alfa me matará por esto. No puedo ir más lejos.

―No tienes que preocuparte de tu Alfa —le dijo Jaejoong. Dejando al hombre arrugado en el suelo.

Jaejoong dio la orden. Ellos debían saber que él y sus hombres venían, pero no le importaba, incluso si lo superaban en número. Tenía que llegar a Yunho. Cuanto más se acercaba a este lugar, Jaejoong sentía las emociones de Yunho. Tenía dolor, pero estaba vivo. Jaejoong se abrió paso hasta llegar a una cueva. Cogió el olor de Yunho más allá, así que sabía que estaba aquí. El Alfa de la otra manada estaba de pie en su camino.

―Así que este chico que tenemos —se burló―, es tu compañero, ¿no es cierto?
―Eso no es asunto suyo —contestó Jaejoong.

El hombre se echó a reír.

―Había escuchado que el beta de tu manada era gay, ¿pero tú? Eso es una sorpresa. —Una lenta y cruel sonrisa se extendió por su rostro. ―¿Y si te dijera que lo tuve anoche, que disfrutó de ello y ya que lo rechazaste él vino a mí?

Para sorpresa de Jaejoong el miembro del otro hombre se destacó  de su cuerpo desnudo, tieso y duro. Sus propias palabras lo habían encendido. ¿Era este estilo de vida tan común? ¿Cómo no se dio cuenta? La duda le asaltó. ¿Yunho lo había dejado voluntariamente? El pecho le dolía.

―Él no haría eso —terció Yoochun—. Yunho no traicionaría a su pueblo, y definitivamente no dejaría a su Alfa.

Jaejoong estaba agradecido de que Yoochun no hubiera indicado que Yunho era su compañero. No estaba dispuesto a dejar que todo el mundo supiera lo que estaba empezando a aceptar de sí mismo. Yunho y él se pertenecían.

―Sólo queremos lo que nos pertenece —dijo el Alfa―. La tierra.

Jaejoong ignoró su declaración.

―¿Tú fuiste el que hirió a Yunho?

El hombre hizo un gesto con la mano.

 ―Deberías de concentrarte en este conflicto, y cómo acabar con él.

―¿Le hiciste o no le hiciste daño a Yunho? —Repitió Jaejoong.

El hombre sonrió.

―Lloró como una niña pequeña.

Jaejoong gruñó.

―Que nadie interfiera. —Cambió mientras corría a por el Alfa.

Ellos se encontraron en el aire, cada uno haciendo rechinar los dientes, arañando, y tratando de conseguir la ventaja. Jaejoong tenía tanta rabia, que no sintió dolor cuando los dientes del otro lobo cayeron sobre su hombro. Se lo quitó de encima, rodó con el cuerpo del animal, y lo aplastó bajo sus patas. Jaejoong persiguió su cuello, pero falló. Su oponente lo tiró y mordió a Jaejoong de nuevo. Esta vez sintió el dolor de los dientes desgarrando sus músculos.
Él aulló. Justo por encima del hombro del lobo, vio a Yoochun listo para unirse a la refriega, pero Jaejoong le gruñó. Yoochun se quedó donde estaba.

La idea de Yunho frío y herido en esa cueva renovó la fuerza de Jaejoong. Él embistió al otro lobo en un árbol cercano, dejándolo mareado. Jaejoong tomó la ventaja y saltó sobre su espalda. Obligó al lobo hasta el suelo y esta vez consiguió sus dientes en el cuello.

Jaejoong sacudió la cabeza con fuerza mientras apretaba. La cabeza del lobo cayó y se quedó en silencio. Cuando dejó de moverse, Jaejoong lo soltó y retrocedió. Poco a poco, el otro Alfa comenzó a cambiar de nuevo a su forma humana. Su cabeza colgaba en un ángulo incómodo. Estaba muerto.

Jaejoong no perdió tiempo en cambios y corrió hacia la cueva. Cualquier pelea ahora sería poca y poco entusiasta. El líder de la otra manada se había ido. La batalla había terminado. Entró en la cueva oscura y recogió el aroma de Yunho inmediatamente. Hacia la parte de atrás había una pila de mantas, al principio Jaejoong no creía que Yunho estuviera entre ellas, pero luego se movió. Jaejoong se apresuró a entrar y cayó de rodillas. Su grande y terco compañero estaba con una capucha en la cabeza, asegurada por una cuerda alrededor de su cuello. Jaejoong desanudó la cuerda y tiró de la capucha. Los ojos de Yunho estaban cerrados. Su pelo estaba enredado alrededor de su cabeza, y atado de brazos. La sangre seca manchaba su cara y su frente. Su pecho ancho y desnudo subía y bajaba constantemente.

Cuando no consiguió aflojar fácilmente la cuerda que ataba las muñecas de Yunho, Jaejoong pidió un cuchillo, y Yoochun lo trajo. Cortó a través de los nudos y bajó los brazos de Yunho antes de recogerlo hasta el pecho.

―¿Está bien? —preguntó Yoochun.

―Lo va a estar —dijo Jaejoong, empujando las palabras y sólo queriendo que los dejaran solos para cuidar de su pareja.

―Voy a adelantarme y llamar para que traigan un vehículo —ofreció Yoochun―. Vas a tener que llevarlo a la carretera más cercana.

―No hay ni un lugar al cual no lo llevaría si me necesitara. —Avergonzado de sus palabras cursis pero a sabiendas de que eran ciertas, Jaejoong le dio la espalda a su mejor amigo y se puso de pie con Yunho en sus brazos. Comenzó la caminata de dos millas hacía donde alguien los recogería y los llevaría a casa.

Jaejoong estaba en la cama en su dormitorio viendo dormir a Yunho. Sus heridas se habían cerrado del todo y sanado, y apenas quedaban hematomas, una de las ventajas de haber nacido shifter. Había cuidado de Yunho los últimos días en su casa. En lo que a él concernía, Yunho no viviría en ninguna otra parte de aquí en adelante.
Su amante se movió en la cama y se quitó el edredón de la cabeza.

―Caliente —dijo―. ¿Cuánto tiempo planeas mirarme dormir?

Jaejoong se encogió de hombros.

―Hasta que dejes de fingir y me digas qué diablos pensabas que estabas haciendo saliendo fuera de mi protección.

Las mejillas de Yunho se pintaron de rojo por primera vez, al menos que Jaejoong viera. Se incorporó y echó los pies fuera de la cama. Su miembro descansaba sobre su vientre, tentando a Jaejoong. No hizo ningún movimiento para cubrirlo de nuevo, y Jaejoong no pretendía que no le gustaba mirar.

―Pensé que te demostraría que puedo ser de utilidad para ti —admitió Yunho―. Por supuesto, todo fue mal, pero realmente conseguí resultados. Hay que admitirlo.

Jaejoong hizo una mueca y anduvo por la habitación. No se movió más cerca de Yunho, porque si lo hacía, lo tumbaría en la cama y se uniría a él. En primer lugar, tenían que hablar. Se acercó a la ventana y miró hacia fuera, dándole la espalda a Yunho. Por el momento, parecía la mejor opción para mantener las manos quietas.

―Soy tu Alfa, Yunho. No me desobedezcas. Te dije que me ocuparía de las cosas.

―Y lo hiciste.

Jaejoong se sacudió con sorpresa cuando las manos de Yunho se envolvieron en su cintura. Jugueteó con un botón de la camisa de Jaejoong y deslizó la mano más allá de la barrera. El mundo exterior ya no tuvo interés para él cuando su compañero pasó la mano sobre sus abdominales. Yunho lo besó en el cuello y respiró hondo.

―Eres el Alfa —Yunho le dijo, dejando caer las manos pesadamente sobre los hombros de Jaejoong y girándolo hacia él. Extendió la mano para sacar el nuevo Stetson de Jaejoong de su cabeza y lo arrojó al otro lado de la habitación aterrizando en una silla―. Pero los dos sabemos quién es el líder en esta relación.

Jaejoong levantó una ceja.

―¿Vas a faltarme al respeto otra vez?

―Nunca.

Yunho lo besó en los labios, y Jaejoong se esforzó por acercarse. Se abrazaron, cada uno tratando de demostrar quien era el más fuerte, quien estaba en la cabeza. Jaejoong admitió que Yunho era poderoso, incluso capacitado para gobernar la manada a su lado. Pero en este momento no eran más que dos hombres, deseándose desesperadamente el uno al otro. Jaejoong empujó su lengua entre los labios de Yunho y le encantó el sabor de su boca. Yunho pasó las manos por todo el cuerpo de Jaejoong, terminando en su trasero. Le apretó y tiró de Jaejoong más cerca. Sus miembros frotándose, conduciendo a la locura a Jaejoong. Tenía que salir de sus pantalones vaqueros y rápido, pero él empujó a Yunho. Su amante no lucho contra él. Ambos estaban recuperando el aliento.

―No me vas a negar, ¿verdad? —preguntó Yunho.

Jaejoong notó su duda. Casi estaba abrumado por la devastación que Yunho sentía ante la perspectiva de que Jaejoong lo negara.

―No, no lo haré. Sé que estamos conectados. No estoy diciendo que me guste o que me sienta cómodo porque no lo estoy. —Se movió alrededor de Yunho y caminó hacia la puerta―. Aséate. Podemos hablar más en el desayuno. Lo han traído para que no tengas que ir a la sala principal hasta que no estés bien.

Él no esperó a que Yunho respondiera, se dirigió a la cocina y luego llevó la comida a la salita. Yunho estaría más cómodo en las sillas de aquí en vez de en las rígidas y verticales de la cocina. Preparó unas cuantas almohadas para él y abrió los contenedores para preparar el plato de Yunho.

―¿Será esto un hábito? —preguntó Yunho cuando entró. Jaejoong frunció el ceño, el hombre se había duchado, pero no se había molestado en ponerse la ropa. ¿Cómo demonios iba a pensar si Yunho estaba desnudo? Yunho sonrió como si adivinara lo que Jaejoong estaba pensando.

―¿Qué será un hábito? —preguntó él.

Yunho hizo un gesto con la mano hacia el montaje y se sentó en el sofá, en el lado opuesto del lugar que Jaejoong había preparado para él.

―Me estás malcriando. No dejándome que vaya a la sala cuando estoy en perfecto estado de salud, insistiendo en que pase más tiempo del necesario en la cama, y sirviéndome. Bueno, no me importa la porción, siempre y cuando tú estés menos cubierto de lo que lo estás ahora —dijo arrastrando las palabras.

Jaejoong blasfemó.

―Todavía no podemos tener una simple conversación sin discutir. ¿Has olvidado que fuiste golpeado casi hasta el último aliento de tu vida?
―No estaba en peligro de muerte. Soy más duro que eso —bromeó Yunho. Puso los pies sobre la mesa de centro y saboreó su comida.

―Sentí tu dolor, imbécil —Jaejoong gruñó.

Yunho soltó su tenedor y torció un dedo hacía él.

―Ven aquí, cariño.

Jaejoong frunció el ceño.

―Ven aquí, Jaejoong —repitió Yunho.

Jaejoong se unió a él en el sofá, y Yunho lo atrajo hacia sí. Ellos se besaron con lengua durante unos minutos, Yunho saboreándole, sabía como el jarabe de arce.

―Te amo. No, no te  separes. Te quiero mucho, Jaejoong. Lo hice desde la primera vez que te vi, y quiero estar contigo cada minuto, día y noche. Pero no porque tengas miedo de que alguien me lleve o porque pudiera salir lastimado. Esa no es la clase de hombre que soy, ni soy el tipo de hombre que vaya a permitir que me trates así.

―Yunho.

Él le dio un beso.

―Confía en mí, Jaejoong. Sé cómo te sientes. Al igual que tu puedes sentir mis emociones, siento las tuyas. Te dolió verme así, y te prometo que no cometeré más maniobras suicidas sin ti a mi lado. Pero voy a ser el mismo hombre que llegó aquí.

Jaejoong se inclinó hacia delante, apoyando los brazos sobre su muslo.

―Hay consecuencias a la desobediencia a tu Alfa, lo sabes.

Yunho se rió entre dientes.

―¿Hay? ¿Me estas poniendo en confinamiento solitario?

Jaejoong negó con la cabeza.

―No, no vas a vivir en otra parte excepto aquí.

―¿Eso es una orden?

―Sí.
Yunho golpeó ligeramente el tenedor en el plato.

―No me has reclamado.

―¿Qué?

Yunho estiró los brazos por encima de su cabeza y se recostó en la silla.
Jaejoong miró hacia él, mirando como su miembro se balanceaba. Casi podía saborear la piel curtida en su lengua, sentir su rigidez en la mano. Yunho pasó una mano sobre su abdomen y separó las piernas un poco más. La tentación estaba sacando lo mejor de Jaejoong.

―Estamos conectados —explicó Yunho―. Pero la conexión no es completa. A menos que las reglas sean diferentes en esta manada, si insistes en ser mi Alfa, y después tomarme como tu pareja, hace falta una reclamación. La reclamación se debe hacer en la presencia de un testigo.

Jaejoong gimió. Se pasó una mano por los ojos. Por supuesto, Yunho tenía razón. El Alfa de una manada tenia que reclamar a su "novia" delante de un testigo, por lo general su Beta, si tuviera uno. El cambio había llegado después de siglos de que el Alfa reclamara a su compañero delante de toda la manada. Incluso si él cedía y permitía a Yunho llamarse a sí mismo el Alfa de su relación, todavía tenía que tener sexo con él en frente de alguien más para solidificar el reclamo. Yoochun era la mejor opción dado que era gay. Jaejoong volvió a gemir. Era nuevo en esto y no le gustaba la idea de tener a alguien mirando mientras él disfrutaba tocar y ser tocado por Yunho.

―Ciertamente, podemos olvidarnos de eso —sugirió―. Quiero decir que estamos en el siglo XXI, ¡Jesús bendito!

Yunho se encogió de hombros.

―Si quieres que nuestra conexión se desvanezca. Sabes las complicaciones de no hacer la reclamación.

Jaejoong se puso de pie y caminó por la habitación.

―¡Joder!

―Sí —comentó Yunho divertido―. Me encantaría.

―Esto no es gracioso.

Yunho se mantuvo riendo. Jaejoong consideró el tirar al piso al bastardo arrogante, hasta que recordó cómo había sido tratado Yunho. Su amante sonrió y bromeó, pero aún había dolor residual, si no en su cuerpo, en su mente. La curación interior tomaría tiempo, especialmente con Jaejoong allí con él. Yunho era un hombre fuerte y más sólido que cualquiera de los que había conocido, pero de todas maneras también era vulnerable. Él había necesitado algún lugar al que pertenecer.

Al ser Jaejoong su pareja, este era el lugar, y si él negaba a Yunho, sólo añadiría más a su dolor. Además de eso, no estaba dispuesto a dejar a este hombre. Necesitaba saber cómo se sentía, sobre todo, si él estaba en problemas. La entereza de esto estaba en una reclamación completa.

―Está bien, vamos a terminar con esto ahora —anunció Jaejoong.

―Muy romántico —bromeó Yunho.

Jaejoong lo fulminó con la mirada. Sacó su teléfono móvil del bolsillo y llamó a Yoochun. Cuando su segundo le contestó, le gritó.

―¡Ven a mi casa, ahora! —Un segundo después, alguien llamó a la puerta y suspiró.

Algo le dijo que Yoochun sabía lo que necesitaba y sabía que iba a ser el elegido. El bastardo probablemente estaba deseando verlo hacer el ridículo.
Puesto que Jaejoong no se movió del lugar donde se encontraba, Yunho se levantó para abrir la puerta. Dio un paso atrás para dejar pasar a Yoochun. Jaejoong apretó la mandíbula al ver la expresión de interés que Yoochun le lanzó a Yunho al verlo desnudo.

―Pensé que me ibas a llamar pronto —dijo Yoochun.

―¡Siéntate ahí! —le dijo Jaejoong. Miró a su alrededor y vio la alfombra de oso delante de su chimenea. Era tan buena como cualquier lugar. Había que hacer uso de ella y hacer esta cosa ya, así él y Yunho podrían tener algo de privacidad. Se acercó a la alfombra y comenzó a desabrochar la hebilla de su cinturón mientras tiraba de sus botas―. ¡Ven aquí, Yunho!

―Mandón, ¿verdad? —le arrojó Yunho a Yoochun de pasada―. Le mostrare quién está a cargo después de un tiempo.

―Apuesto a que lo harás. —Yoochun se rió y se dejó caer en el sofá.

A Jaejoong no le gustaba cómo el miembro de su segundo ya estaba duro, presionando en sus vaqueros. Cuando estuvo desnudo, tiró a Yunho cerca de él y lo besó en los labios con avidez. Yunho estaba decidido a demostrar que no podía ser domado. Sus bíceps flexionados mientras se frotaban juntos, las lenguas acoplándose. Jaejoong estaba duro desde que el duro eje de Yunho rozó el suyo. Empujando y tirando, se hundieron de rodillas en la alfombra. Después de unos minutos de besos voraces, Jaejoong retrocedió.
―¿Estás seguro de que eres mi compañero?

Yunho sonrió. Tanto amor brillaba en sus ojos, que Jaejoong sentía casi como si necesitara protegerse contra ello. Y entonces recordó el sueño. La escena había sido ésta, los dos delante de la chimenea, sosteniéndose uno al otro.

La emoción creció dentro de él. Aunque todavía estaba nervioso acerca de todo esto, el hecho era que sentía algo por Yunho. No, más que algo. Esto era amor. Amaba a Yunho. Se habría sentido como si muriera, si hubiera perdido a Yunho durante esa batalla. Había matado a varios shifters, algo que nunca había hecho antes. Mirando detenidamente hacia la oscura mirada de Yunho, Jaejoong sabía que lo haría todo de nuevo si eso significaba mantener a Yunho seguro.

Avergonzado, murmuró.

―Te amo.

Yunho se estremeció en sus brazos.

―Te amo, también, Jaejoong. Te acepto como mi Alfa y como mi compañero. Comprometo mi lealtad a ti y a esta manada.

―Nuestra manada —dijo Jaejoong―. Te acepto como mi compañero, y te reclamare ahora.

Jaejoong bajó a Yunho a la alfombra y lo besó por todo su cuerpo. Pasó las yemas de los dedos por las duros llanuras, lamió y mordisqueó la piel tensa. Los músculos de Yunho se contraían con cada toque. Su cuerpo era duro e inflexible, tan diferente al de una mujer, y sin embargo, llevaba los deseos de Jaejoong a un nivel mayor. Llegó al muslo de Yunho y levantó la rodilla, mientras exploraba la amplia extensión. El roce del pelo oscuro le hizo cosquillas en la nariz y la piel bronceada lo excitó.

Mientras iba besando hasta la ingle de Yunho, pasó la mano debajo del muslo de su amante hasta llegar a su trasero. Apretó el músculo tenso, haciendo círculos al mismo tiempo que se tragó el miembro de Yunho. Un gemido rasgado salió de su garganta, haciéndose eco del de Yunho. Jaejoong quería pasar todo el día chupando el eje de su compañero, pero tenía que completar la reclamación primero.

Se sentó y derribó a Yunho. Yacía boca arriba, las piernas elevadas para exponer su entrada. Sólo entonces Jaejoong se dio cuenta de que no había traído la loción. Vio a Yoochun moverse por el rabillo del ojo y miró hacia arriba. Su amigo agitó un tubo de lubricante y luego se lo tiró. Jaejoong sabía que su cara debía de estar roja. El deseo por Yunho le había hecho olvidar rápidamente que tenían audiencia. Inclinó la cabeza y se puso a la tarea de preparar a su amante, luego arrojó el tubo a un lado.
Sus ojos se encontraron con Yunho, y de inmediato, se vio envuelto una vez más. Cómo lo amaba. Acoplar sus cuerpos de esta manera lo completaba como algo que no sabía que le faltaba. Así que el viejo dicho de su pueblo era verdad. Cada uno de ellos necesitaba a su compañero para estar completo.

Jaejoong tiró de los muslos de Yunho y los subió aún más alto en su regazo. Empujó la cabeza de su miembro justo en la entrada de Yunho. La utilización de sus dedos no era necesaria. Yunho estaba listo. Su cuerpo abierto a Jaejoong, estirado pero apretado al mismo tiempo. Siseó entre dientes mientras empujaba más profundo.

Las pestañas oscuras de Yunho abanicaron sus mejillas. Su cabeza se fue hacia atrás y se arqueó en el empuje de Jaejoong. Esta era la entrega de su compañero, pensó. Lo tomó de buena gana, sabiendo que la relación con Yunho no sería fácil. Ambos eran testarudos, decididos a liderar. Sonrió y se inclinó hacia adelante una vez que estuvo asentado completamente dentro de Yunho. Ellos lucharían, pero se sentiría bien hasta el final.

Comenzó siendo duro con Yunho, hundiendo sus dedos en las caderas de Yunho y obligándole a sentarse sobre su erección. Yunho gimió, enviando a Jaejoong más cerca del borde. Aprisionó sus caderas, empujando más rápido. Sus cuerpos golpearon juntos una y otra vez. Gruñó el nombre de su amante.

¡Mio!

―Co… Córrete conmigo —jadeó Yunho―. Tienes que completar el reclamo viniéndote dentro de mí.

―Sé lo que estoy haciendo —le dijo Jaejoong―. Tú solamente disfruta de ello.

Él empujó más y aceleró su paso. Sus cuerpos estaban golpeando juntos. Jaejoong sintió su clímax llegar rápido. Observó a su miembro brillante y húmedo desaparecer dentro de Yunho.

Yunho acarició su miembro, y la vista era más que suficiente para que terminara. Un gemido se llevó su atención de Yunho por un segundo, y miró a Yoochun. Su mejor amigo había sacado su miembro de sus pantalones y la estaba bombeando mientras su mirada estaba clavada en Yunho y Jaejoong.

Jaejoong se volvió hacia Yunho. Entrecerró los ojos en su hermoso y robusto rostro. Ni en un millón de años podría haber imaginado que estaría haciendo esto con un hombre. La desvergüenza se apoderó de él con el placer que cubría su sistema.

―¿Quieres que me libere en ti?

―Síii —dijo Yunho. No tenía vergüenza sobre su situación―. Ahora, Jaejoong. Quiero sentirlo.

Él no tenía que mendigar. Jaejoong no pudo contenerse por más tiempo. Sus músculos se contrajeron y las sensaciones del orgasmo tomaron el control. Corcoveó, jadeando y sacudiéndose fuera de control. Su leche salió disparada, llenando a Yunho. Gimieron al unísono cuando Yunho pintó su abdomen y pecho. Su semen recubrió sus dedos, pero siguió bombeando su miembro.

En un impulso, Jaejoong tiró de la mano de Yunho lejos de su eje y comenzó a lamerla. Junto a él, Yoochun gritó, y Jaejoong supo que había llegado a su fin también. Lo dejó montar a través de su orgasmo, pero cuando terminó, Jaejoong susurró.

―¡Déjanos solos!

Él no apartó la vista de Yunho, que había abierto los ojos para mirar a la cara de Jaejoong. La puerta principal se abrió y se cerró. Yunho le apretó la mano.

―Te amo.

―Te amo, también —dijo Jaejoong―. No he tenido suficiente. ¿Estás cansado?

Yunho sonrió.

―Ni de casualidad.

―Somos un desastre —sugirió Jaejoong.

―Bueno, cariño, vamos a tomar un baño.

Jaejoong negó con la cabeza.

―Creo que tengo que acostumbrarme a esa cosa del encanto que tienes.

Yunho se puso de pie y caminó delante de él hacia el dormitorio. Jaejoong lo vio alejarse, disfrutando de la vista y los muslos duros. ¿Cuándo había encontrado la vista del cuerpo inflexible de un hombre erótico? Descubrió que no lo hacía. Yunho mismo era el aliciente.

―Así es como te convencí —dijo Yunho mientras desaparecía en el cuarto. Jaejoong se apresuró después de él. No quería perder de vista a este hombre ni por un minuto, y su miembro ya estaba duro otra vez.

Un poco más tarde, Jaejoong se relajó sobre su espalda, sumergiéndose por debajo de la espuma de un baño caliente. Él abrió los brazos a los lados y cerró los ojos. El agua salpicó cuando Yunho se subió encima de él. Al principio no le presto atención hasta que Yunho se apoderó de su miembro y comenzó a introducirlo dentro de él. Jaejoong gimió.

―Ah, eso se siente bien. Creo que me va a encantar hacer esto.

―¿Todos los días?

―Todo el tiempo —afirmó Jaejoong.

―¿Cómo conseguiremos hacer cualquier trabajo?

Jaejoong miró a su amante sentado en su regazo, frente a él. El pecho de Yunho brillaba con el agua y la espuma. Tuvo un repentino deseo de saborear los pequeños pezones planos, pero no podía moverse. El placer de tener a Yunho a horcajadas sobre él era demasiado.

―En este momento no me preocupa el trabajo.

Yunho comenzó a moverse, subiendo y bajando sobre Jaejoong. Jaejoong apretó los dientes y se le ensancharon los orificios nasales. Yunho se movió más rápido, subiendo y bajando duro. Él se agarró a los lados de la bañera para poder hacer palanca. Se miraron a los ojos. El agua se derramaba por los lados de la bañera, pero aún así, Jaejoong levantaba sus caderas para encontrarse con su amante que descendía sobre él.

―Ven aquí —exigió Jaejoong―. Tengo que besarte.

En vez de obedecer, Yunho tiró de Jaejoong y sus labios se encontraron. Sus lenguas se aparearon, gimiendo y devorándose con hambre el uno al otro. Jaejoong pasó las manos por el pecho de Yunho y pellizcó sus pezones. Él se retiró. Jaejoong siguió a lo largo de su rígido torso hasta que llegó al miembro de Yunho y tomó en su mano. Por debajo del agua, Yunho lo montaba. Sus segundos orgasmos tardaron un poco en llegar, pero llegaron y la explosión los hizo gritar, resistiendo hasta el final.

Después, Yunho se bajó de Jaejoong, y se turnaron para lavarse uno al otro. Yunho fue el primero en salir del agua. Se secó y luego le tendió una toalla. Jaejoong la tomó para limpiar los restos del agua de su cuerpo. Su compañero miró con apreciación reflejada en su mirada. Jaejoong sonrió.

Cogidos de la mano entraron en la habitación y se sentaron en la cama, juntos. Jaejoong esperó hasta que Yunho se apoyó en su pecho para hacer la última pregunta que le molestaba.

―Yunho.

―Hmm… —Dijo Yunho con tono somnoliento.

―¿El otro Alfa... te tocó? Quiero decir que él...

―No, no lo hizo. Me habría muerto antes de dejar que eso sucediera. —Miró a Jaejoong―. Nadie me toca a menos que seas tú.

Jaejoong sonrió.

―Eso va para mí también.

Yunho cambió su posición por lo que se enfrentaron entre sí en sus lados. Se agachó para tomar el miembro de Jaejoong y presionó la cabeza contra la suya. El placer, aunque leve, lo tenía listo para más. Yunho mantuvo ambos miembros en su mano, apretando ligeramente. Se besaron, la punta de sus lenguas apenas tocándose. El tormento de querer más, pero no tomarlo era increíble. Sólo estar tan cerca de Yunho era suficiente por ahora.

―Me estoy preguntando lo que los hombres dirán cuando sepan de nosotros —dijo Yunho.

―O más bien lo han confirmado —corrigió Jaejoong―. Creo que la mayoría de ellos saben que hay algo más que amistad entre nosotros. El hecho de que te estés preguntando me sorprende. No pareces perturbarte por nada y tampoco importarte lo que piensen los demás.

Yunho le acarició la mejilla.

―Me importa lo que tú piensas, y Ji Hye. Quiero que seas feliz, y sé que es un gran problema que tomando en cuenta que estamos acoplados, no podemos tener hijos para seguir con el linaje de los shifters Fenrir.- Yunho bajó los ojos―. Eso podría ser bueno ya que no soy de pura raza.

Jaejoong lo arrastró a sus brazos, sintiendo cada palabra que él le había dicho y que lastimaba a Yunho. Pasaría toda su vida compensándolo por eso. Se prometió.

―Lo siento. No me siento así en absoluto. Sí, me hubiera gustado tener hijos, pero lo más importante es estar contigo, Yunho.

Se echó hacia atrás y besó en los labios a Yunho. Durante un tiempo, se perdieron en las sensaciones de estar cerca, y luego Jaejoong reafirmó.

―No importa lo que digan o hagan, no me importa. Mientras este contigo, vamos a enfrentarlo todo juntos.
Yunho sonrió levemente mientras le daba un nuevo beso. Jaejoong anhelaba más, pero Yunho se separó sonriente de él.

-Mi turno…..- Dijo antes de atacar a Jaejoong.

Jaejoong sonrió cuando Yunho lo besó de nuevo, sabía que a partir de ahora ya nada lo alejaría de Yunho, ni siquiera su terquedad o su continua negligencia a él, porque ahora, Yunho le pertenecía, y se lo haría saber a cualquiera que intentara llevárselo…

Incluso de un ex que viniera a reclamarlo…


11 comentarios:

  1. me encanto como jae fue por yunho y como lo reclamo que bien que se dio cuenta de cuanto lo amaba y ya forman una feliz pareja listos para lo que venga y defender a su manada . Espero que actualices pronto

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  2. Anónimo5/01/2013

    OMG!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!1
    ESTE CAPITULO ESTUVO DEMASIADO BUENO, AL FIN JJ SE DEJO LLEVAR, AUN QUE ME DOLIO MUCHO CUANDO LE DIJO ESO DE QUE NO HABIA SIDO TAN IMPORTANTE SOLO SEXO, MI POBRE BEAR T_T
    ESO DE QUE SE SECUESTRARAN A YUNHO TERMINO POR CONVENCER A JJ DE QUE LO AMA Y SOLO LE PERTENECE A EL, ME ENCANTO CUANTO DIJO QUE LE PERTENECIA.
    A MI YUNNIE LE ENCANTA ESO DE ANDAR TENTANDO POR DIOXXX COMO SE PASEA NAKED POR LA CASA COMO SI NADA, QUE BUENO QUE SUCEDIO LA RECLAMACION YA ERA HORA MIRA QUE HARTO QUE LO DISFRUTARON Y CON AUDIENCIA Y TODO QUE DEBO DECIR NO SSE QUEDO ATRAS EN EL DISFRUTE ESE CHUNNIE...QUE SUERTUDO MIRO TODO!!!!
    AHORA SE PERTENECEN ´POR COMPLETO Y ESTOY SEGURA QUE EL EX QUE DESEA RECLAMAR A YUNHO PIERDE SU TIEMPO PUES JJ YA MATO A OTRO ALFA POR SU HOMBRE Y LO HARA OTRA VEZ SI INTENTAN QUITARSELO, ADEMAS DE QUE YUNHO SOLO QUIERE ESTAR AL LADO DE SU AMOR JJ...
    QUE LINDO Y APASIONADOS SON...
    GRACIAS POR ESTE GRAN CAPO A LA AUTORA Y A LALA POR ACTUALIZAR, DE VERDAD QUE ESTA HISTORIA ME TIENE SUPER ENGANCHADA
    K-EDE

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  3. ommo ya estoy esperando actu quedo tan wow jijij estoy en shock ejej i need more please jeje

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  4. estuve día a día visitando el sitio hasta q hoy vi que ya estaba publicado el cap 2 y como me lo imagine estuvo buenísimo, yunho y jae por fin lo hicieron y me encanto q jae comprendiera q lo ama y fuera a su rescate, me gusto cuando yunho dijo q jae era el alfa pero q sabia quien era el líder en la relación jajaja y quien como yoochun, presencio como jae reclamo a yunho, me gusto muchoooo gracias por actualizar :)

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  5. waaaaaaa esta genial !!
    aunke aun no me acostumbro el ke yunho sea el uke xDD
    esq simplemente no tiene pinta el es un seme *¬*
    asdadsa amee a jejung cabreado cuando secuestraron a yunho ♥

    gracias x actualizar esperare con ansias el prox cap :3

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  6. oh my god!!!! sensacional!!!....Diooooos tuve miedo al pensar que la otra manada le hiciera algo malo a Yunho pero JaeJoong fue en su rescaste...y la entrega, la reclamación, el sello definitivo en donde ambos se pertenecen...oh por Diooooos Yoochun envidio tu puesto de primer plano ajhdjashdjas XD...gracias por subir el cap, ansiosa por leer el tercero ;-)

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  7. Awww al fin jae acepto a yunho ♥ aunque por mi salud mental espero que ahora solo haya yunjae jajaja es que ver a yunho de uke me deja traumada :s por que mi jae nacio para ser uke jejjejeje estare esperando la conti que la historia me encanta !!!!!

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  8. Anónimo5/03/2013

    Yun de uke waaaaaaaaaaaa tambien quedé traumada xDDDD
    Me encantó la historia afdsfadsfadsg Jaejoong por fin lo admitió keke como se volvió lokito cuando la otra manada se llevó a Yun *_*
    ahora se pertenecen el uno al otro y el testigo fue Yochun LOL
    que suerte de chunnie xD
    espero actu pronto , esta muy bueno !!!!!!!!!!!! ^_^

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  9. waaaa >o< alfin el necio d jj comprendio q necesita a yunho a su lado qlindo >o< bueno esta genial xfa actualicen pronto *W*

    m alegro q siwon haya muerto xD era un estorbo

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  10. Bien por Jae que salvó a Yunho demostrándole al alfa del otro pueblo de quien mandaba, después aunque raro el como tomó a Yunho y con testigos para que s u relación fuera oficial. Esta muy buena la historia, gracias.

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  11. Jajaka Ay dios Jae se es el alfa pero con Yunho se pine bien reina jajaj "No me des ordenes..." ahu ahhjaja a Jae le fascina ser el uke y ahora woooo valla sorpresa. Creo que es la primer ukeada lycan que le he leido a Yunho. Jajajaj me mato la camaraderia del 2U y su rollo de "ha ver Yoochun qué te tares con mi lobo?" Para terminar con que casi que fue el padrino del reclamo con eso del lubricante jajaja. Jesucristo bendito que cosa mas sexy esa de initar al padrino a ver jajaj aunque pobre Chunnie seguro que sintió ganitas de encontrar a su pareja. Apurate Junsu o ChangMin??? Aigoooo que cosas¡¡¡¡ Algo me mata de curiocidad.... Nadie preguntó sobre la muerte de Shiwon.... acaso fue traición???(¡.¡)

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