El puente - Cap. 1

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Parado en el barandal del puente, temblando de frio se debatía entre saltar, solo dejarse caer o pararse hasta cansarse y que la perdida del equilibrio lo llevara al fondo de ese rio que seria su salvación, la solución a todos sus problemas.

-no es una opción, créeme – escucho una voz suave, volteo a todos lados pero no vio nada, casi perdía el equilibrio pero por la curiosidad de esa voz contuvo el equilibrio – es una salida equivocada.

-¿Quién esta allí? – sus ojos no captaban ninguna persona a su alrededor.

-lo que este pasando si tiene solución, menos la muerte – brinco por el susto que las palabras a tan cercana distancia le habían provocado, y entonces lo vio un joven tal vez un par de años mayor que el pero no podía negar que era hermoso.

-tu no entiendes, no hables si no sabes – dijo con la voz mas grosera que pudo – mejor vete nada de lo que digas me hará cambiar de opinión.

-es por que entiendo… - lo dijo serio pero para el sonó a burla, acaso era una especie de persona que se sentía el salvador de los suicidas.

-¿entiendes que? Claramente se ve que no sufres por nada – lo escaneo de pies a cabeza.

-es porque estas viendo mi exterior, déjame conocerte y conocerás lo que guarda mi interior – por mas frio que quisiera sonar cada una de sus palabras lo llenaban de esperanza, se sentía con ganas de saber mas acerca de el además le estaba proporcionando amistad, una que hace tiempo no conocía – dame tu mano, por favor.

-¿Qué me vas ayudar de verdad? – pensó, probablemente es de esas personas que ayudan a alguien y luego alardean de ello podía verse incluso en un programa de televisión siendo el vagabundo que aquel joven hermoso y de alama noble salvo - ¿Quién eres? – aunque quiso preguntar que era, pues despedía demasiada paz a su alrededor – sus sentimientos eran contradictorios su corazón decía que se dejara convencer pero su cabeza le decía que ya había tomado una decisión, que no se dejara convencer.

-Soy Jaejoong, dime Jae – sonrió, y eso basto para que su desconfianza se fuera – tú eres….

-bien dame la mano no puedo voltear con facilidad, además estoy algo congelado – le dio su mano y de un salto con la ayuda de Jae pudo bajar sin ningún problema – soy Yunho.

-ahora me dirás que es lo que necesitas – Yunho lo miro pensó que lo primero que le preguntaría seria porque lo hacia, o lo regañaría. -se que no quieres hablar de lo que pasa ahora y no exigiré saber, pero puedo ayudarte, te acompaño a tu casa.

-ja, porque no puedo ir a casa es una de las razones por las que no tiene sentido mi vida – dijo son pensar pero después se hizo el desentendido - además no soy tu noviecita para que me lleves puedo ir solo.

-entiendo – siguió su camino, sin decir mas, intrigado Yunho lo siguió, si lo había salvado ahora que se hiciera responsable por el ¿no?

-¿A dónde vamos?

Caminaron cerca de diez minutos cuando llegaron a una casa enorme, blanca, tenia un letrero enorme estaba en ingles y no conocía otro idioma que el que hablaba pero no pregunto para no sentirse ignorante.

-entra – dijo Jae mientras se quedaba en la acera contraria de la casa, Yunho lo miro - ¿Qué esperas? No te llevare de la mano – lo miro por un momento pensó que lo estaba tratando mal, pero Jae estaba tan tranquilo.

-vas a dejarme aquí – señalo la enorme casa.

-si, no puedo llevarte conmigo, no me es posible.

-ya veo… tus padres - pero no recibió respuesta – y ¿Qué digo? O ¿Qué hago?

-solo pide asilo se que ellos no preguntaran lo que tu no quieras responder.

-digo entonces que voy de tu parte – Jae negó.

-no, solo ve, y pide asilo.

-¿porque no? ¿Qué tiene de malo? Puede que cuando le diga que voy de parte tuya me den trato especial – dijo de broma.

-tengo que irme, es tu decisión – y empezó a caminar de vuelta al puente – sintió que dejar ir solo un chico tan hermoso que podría ser confundido con una chica era peligroso – te acompaño y después vuelvo.

-el que esta ayudando aquí soy yo – dijo cuando se detuvo sin voltear a verlo – estaré bien no te preocupes por mi.

-esta bien – contesto resignado - ¿te volveré a ver?

-pensé que no te agradaba – una cosa era que estuviera molesto, pero otra era que no sabia porque pero deseaba verlo otra vez, y muchas veces mas.

-me agradas – entonces Jae volteo - mucho – ambos sonrieron avergonzados.

-cuando quieras verme solo ve al puente, siempre estoy allí.

-a la hora que sea – Jae asintió - ¿que no vas a la escuela? – tampoco recibió respuesta el chico hermoso siguió su camino, lo vio perderse en la obscuridad y decidió que entrar en esa casa después de todo no era tan mala idea.

Recostado en la comodidad de la cama que las personas le habían dado, incluso un cuarto propio, puesto que no había muchos chicos, era una casa para ayudar pero esta tenía pocos a quienes ayudar, que no se suponía que la gente era lo que necesitaba, ayuda. Entonces recordó a Jae, quería verlo solo habían pasado unas horas y ya lo extrañaba, lo buscaría después.

Una semana paso y no pudo ir al puente, esa semana fue eterna tenia todo el día ocupado, se dio cuenta de que no había muchas personas porque las preparaban para enfrentarse al mundo, cumplidos los 18 años les conseguían trabajo dependiendo sus habilidades, incluso los ayudaban a seguir estudiando, el estaría tres años mas aquí, para su suerte, aunque no le gustaba el constante coqueteo que recibía de su compañera boa que no lo dejaba ni a sol ni a sombra era muy agradable, pero tenia comparación con Jae.

Fue por fin un fin de semana el que pudo ir al puente, la primera imagen que recibió fue un Jae sonriente con el rio, imaginando tal vez recordando algo que lo hacia sentirse bien, su corazón latió desenfrenado, toda una semana pensando en el y ahora que lo tenia enfrente estaba paralizado.

-viniste – dijo al mirarlo sonriente.

-según es una casa donde te ayudan pero parece la casa de los trabajos innecesarios.

-no debes quejarte cuando se te esta dando la oportunidad de vivir libre.

-eso no es libertad, quería venir a verte pero me han tenido trabajando – dijo sin pensar

-¿querías verme? No te enamores de mi – sonrió, Yunho pensó que lo decía jugando, porque el ya se había enamorado – sufrirás.

-me gusta sufrir.

-si ya lo veo – miro nuevamente el rio – cuéntame una nueva novia o novio – sorprendido, por esa afirmación, podría acaso estarlo vigilando.

-no te espió, pero eres muy guapo, traerás a mas de una o uno a tus pies.

-se que no me vas a creer pero solo quiero tener a uno – vio la mano de Jae y paso por su mente tocarla pero antes de que lo hiciera el la quito – ¿no puedo tocarte?

-¿Cómo te va en la escuela? – otra vez evadiendo su pregunta.

-bien, aunque nunca he sido muy bueno no puedo quejarme.

-debes estudiar mucho, debes hacerme sentir muy orgulloso de ti – y otra vez ese vuelco en su corazón.

-lo hare te lo prometo.

Pasaron la tarde juntos platicando de todo lo que fuera posible contando anécdotas, sonriendo, uno de ellos enamorándose mas, y mas de cada detalle que envolvía a aquel de apariencia hermosa, y personalidad cautivante y misteriosa.

-sabes porque ese día intente… - no quiso terminar pero deseaba que Jae supiera lo que había pasado no se lo había contado a nadie por miedo a que lo juzgaran con el era diferente.

-¿Por qué?

-ese día, por la tarde me confesé a mi mejor amigo estaba enamorado de él desde que descubrí que era gay, ingenuamente creí que el sentía lo mismo, porque siempre estábamos juntos, siempre criticaba a las personas que estaban cerca de mi, me dijo incluso que era porque se sentía celoso de que el dejara de ser tan importante por mi, pensé que el sentía lo mismo que yo así que…

-así que ¿qué?

-durante una comida que tenían los padres de el en mi casa, con mis padres le confesé mi amor, el me miro con algo parecido al asco, me insulto dijo que el no era esa clase de perversión de la humanidad, que el era normal ¿acaso ser normal es repudiar a las personas diferentes a ti? En fin, no conforme con insultarme cada palabra que salía de su boca era un grito mis padres escucharon me preguntaron “¿Yunho lo que dice no es verdad? Querido dile que no es verdad ¡niégalo!” dije “madre soy gay, no puedo negarlo a menos que vuelva a nacer y probablemente mi sexualidad seria la misma” no recuerdo mucho a pesar de que paso hace poco, me corrieron de mi casa sin siquiera tomar algo de dinero de mi habitación, ¿te imaginas?

-no claro que no

-entonces no tenia otra solución que el suicidio, nadie querría ayudar a un homosexual, porque una vez que tuve el valor de decirlo no pensaba quedarme en las sombras, pero no tenia a nadie que tomara mi mano y me dijera que todo estaría bien, y apareciste tu.

-gracias a dios llegue a tiempo, debes valorar tu vida Yunho, prométeme que lo harás que no importa lo que pase con ambos tu vivirás, hasta que seas un viejito, que incluso no pueda caminar, promételo.

-debo irme – dijo Yunho levantándose, no quería prometer algo que no sabia si podría cumplir una vida sin Jae no la conocía, ya no.

-no te exijas el venir, si no puedes no lo apresures de acuerdo, yo no iré a ningún lado, siempre te esperare.

-¿es una promesa?

-lo es, mientras tu quieras tenerme a tu lado, es una promesa – eso lo hizo sonreír tontamente – pero debes cumplir la tuya, aunque no lo hayas dicho por favor, hazlo.

-nos veremos – levanto su mano en forma de despedida y fue correspondido, se detuvo miro atrás se sintiéndose culpable dijo – lo prometo, viviré una vida aunque tu no estés a mi lado.

-gracias.

Los días pasaban y la sonrisa no se le borraba del rostro, Jae le había dicho que no se enamorara sin embargo le había hecho una promesa, que aseguraba amor con todas las letras que este llevaba, sin darse cuenta Jae lo había enamorado mas, sonreía por nada, por todo sonreía.

Así pasaron un par de años, lleno al puente, Yunho tenia diecisiete y se le veía el cambio en la estura, en la apariencia, Jae se suponía debía tener diecinueve pero no había cambiado nada seguía teniendo ese porte de colegial, lo que lo enamoraba mas, Jae parecía seguir hermoso con el paso del tiempo.

Pero a pesar de que el había cumplido su promesa de mantener siempre a su lado, nunca le permitió tocarlo, no importaba lo que hiciera no podía hacerlo, solo una vez lo había hecho, y esa fue cuando le impidió cometer el mayor error de su vida, después de eso, no pudo hacerlo mas.

Y por muy pervertido que sonara, en ocasiones por la noche se tocaba pensando que lo hacia aquel chico de cabello y ojos negros como la noche, de piel blanca como la nieve, de labios rojos, suaves a la vista como pétalos de rosa, quería creer que así eran puesto que nunca los había sentido, y mientras se tocaba, la desilusión al terminar el clímax llegaba el deseo de poseer su cuerpo era fuerte, pero Jae no daba señas de cambiar en esa regla de no tener contacto físico, que no había dicho pero había impuesto con su acciones.

Entonces decidió que debía hacer reaccionar a Jae, y la única forma seria con los celos, pensó que tal vez diciéndole que boa (la que no lo había dejado de acosar por el tremendo error de tratar de enamorarlo sin éxito alguno) le daría una oportunidad, así se daría cuenta si el sentía algo, aunque fuera una mínima parte de lo que el sentía.

-boa me ha pedido ser su novio – sonrió estaba seguro de que Jae sentía algo, y lo descubriría.

-¿así? ¿Qué le has respondido?

-que lo pensare

-vaya después de todo si resultaste un don Juan – sonrió triste o eso le pareció a el, y Yunho se sintió triunfante, eso era lo que quería.

-pero si quieres, puedo decirle que no

-¿Por qué harías algo como eso?

-deberías preguntar por quien… aunque pienso que lo sabes perfectamente – intento acercarse pero el retrocedió rápidamente.

-solo espero que no sea por mi

-¿Qué dices, porque no?

-te lo advertí, no te enamores de mi

-si no me dices porque, no lo entenderé, dímelo Jae ¿es que estas casado o algo asi?

-no me creerás y probablemente me odiaras.

-¿estas con alguien mas? Es eso verdad, ¿mientras esta conmigo?

-estoy con muchos, o mejor dicho no estoy con nadie, aunque contigo he roto reglas, lo cual me podría traer consecuencias negativas.

-alguien te esta forzando a algo

-no, no lo entenderías.

-no soy un niño Jae puedo ser dos años menor que tu pero…

-bien, si no me crees después de lo que te diga con el tiempo me será imposible volver a verte será por tu bien.

-dímelo

-mañana… mañana ven a las dos, si no puedes no abra otra ocasión hasta el siguiente año ¿entiendes?

-pero…

-si quieres podrás, si no esperaras un año, no hay mas, ahora vete.

Se fue esta vez no hubo despedida su mente no le permitía digerir esas palabras, que era ese secreto que ocultaba Jae, tendría que ver con que no pueda tocarlo, con que no pueda presentarlo ante las personas de su nuevo hogar, seria la razón por la que no quería dejarse amar.

Llego puntual a las dos, le costo mucho trabajo porque se celebraba el aniversario de la muerte del iniciador de esa casa, o algo así había escuchado, no le importo mucho, quiera ver a Jae y el haber sido siempre emprendedor en lo que hacia gracias a que Jae lo impulsaba le había permitido tener ciertos privilegios, quizás el lo sabia, por eso confiaba en que llegaría, que era Jae una clase de vidente, se pregunto.

-sígueme – no se percato en que momento el estaba en frente a el.

-a ¿Dónde vamos? – pero tal y como la primera vez no contesto y solo lo siguió.

Una casa mas del doble de grande que en la que vivía, una mansión seria la definición de esta, parecía que había una reunión, había muchos carros lujosos, personas entrando, e igual que Jae le llevara a la casa se quedo parado frente a esta.

-entra-

-¿Qué pasa contigo? Entra conmigo

-no puedo, pregunta por Changmin o Junsu y diles que me conoces, ellos te dirán el resto, creo

– esta bien - resignado y acostumbrado al misterio con el, se dirigió a la entrada, que antes de entrar a la residencia tenia que cruzar un enorme jardín, en el cual se estaba levando acabo la reunión

Lo primero que vio fue a personas hablando a lo lejos una que otra derramando lagrimas, pero no parecía que estuvieran teniendo una perdida, si no lagrimas de resignación, ¿resignación a que? Lo segundo que vio fue una foto enorme de Jae, donde se veía igual de hermoso, y tenia la misma apariencia que tenia ahora, sillas estaban formadas frente a esta y un pódium como de quien va a dar un discurso, seguramente era una sorpresa que Jae le quería dar, le indicaron un lugar para sentarse, y el acepto encontrándose con mas personas sentadas, no conocía a ninguna era de esperarse todas parecían de dinero, y el era de clase media.

No tardo mucho en que las sillas fueran ocupadas en su totalidad cerca de cincuenta, y todavía había personas que se encontraban paradas el jardín era enorme, podían caber unas cien sillas mas sin llegar a equivocarse dejando a las personas que se encontraban de pie.

Entonces un joven de posiblemente su misma edad se paro frente al micrófono, tosiendo un poco para aclararse la garganta con un moño negro en su brazo, en señal de luto.

-nos hemos reunido hoy para recordar a un gran ser humano, excelente hijo, amoroso hermano, Kim Jaejoong, que hace diez años dejo el mundo terrenal para ocupar su lugar en el cielo…

Y no escucho mas su mundo se empezó a desquebrajar ¿Jae estaba muerto? No podía ser, si así era el estaba enamorado de alguien que no existía, esto era una broma tenia que serlo, no concebía una vida sin Jae, el se convirtió en su mundo, no había mas allá después de el, pero entonces imágenes de Jae, donde no podía tocarlo, donde otras personas lo miraban cuando estaba platicando alegremente y el creía que se asombraban de la belleza de Jae, todo era solo una ilusión, se fijaban en alguien que estaba hablando solo.

Se levanto y busco ya fuera a ese tal Changmin o Junsu de quienes el le había hablado, si los encontraba tenia que exigir una explicación, tenia que saber toda la verdad acerca de este teatro engañoso que estaba confabulando en su contra, ¿era tan importante como para tomarse tantas molestias para alejarlo de jea?

-Junsu nos vamos – escucho que decía una mujer volteo y encontró a un joven no mayor que el – hijo cuídate mucho.

-gracias tía lo hare.

-dale mis saludos a min, no puedo quedarme tu sabes

-no se preocupe su presencia fue suficiente.

-es lo menos que podía hacer se lo debo a jea que siempre fue tan bueno – tristeza de dibujo en los rostros de ambos.

-cuídese mucho

-tu también – los vio despedirse.

-necesito hablar contigo – dijo una vez que el chicho se encontró solo

-¿y tu eres?

-Jung Yunho, un amigo de tu hermano

-¿de min?

- de jae

-extraño es la primera vez que te veo

-porque me acabo de enterar de la muerte de jea – su boca la sentía amarga todo parecía una pesadilla, y no encontraba la salida.

-comprendo sígueme – y lo llevo a su despacho, se sentaron frente a frente en el escritorio.

-¿Qué paso con Jae?

-bueno pues… mi hermano siempre ayudaba a las personas que lo necesitaban, no se detenía a pensar en quien solo lo hacia, no porque pensara que con eso salvaría su alama, pero eso como amigo tu ya lo sabes – asintió – era que no podía ver el sufrimiento do otro ser, pero en una ocasión ayudo a alguien que no lo merecía alguien que debió dejar pasar, es hombre se obsesiono con Jae, y fue cuando empezó su infierno, el acoso que sufrió, nadie lo noto ni siquiera el, hasta que intento llegar a abusar de el, jamás nos percatamos de que es hombre lo seguía, sabia hasta el mas mínimo detalle de el, todo, si estaba solo acompañado, cuando lo estaba, cuando no, un día Jae no llegaba no había hablado mis padres, mi hermano y yo nos preocupamos por mucho que el se tardara en sus labores nunca dejaba de llamar esa ocasión no lo hizo.

-¿fue cuando…? – las palabras se le atoraban en la garganta.

- No… ese día llego su ropa estaba rasgada, su labio partido, tenia moretones en el cuello sus muñecas tenían marcas de haber sido amordazado, pero el no hablaba no decía nada, mis padres estaban histéricos, mi madre incluso se desmayo, no podía, min y yo ayudamos a mi hermano a subir a su habitación, lo mas correcto era que hubiéramos ido a la policía levantar una acta hacer algo, pero envueltos en el miedo no lo hicimos, le preguntábamos que le había pasado, pero el no contestaba, cuando lo empezamos a bañar para limpiarlo, empezó a llorar, llorar fuerte, sabíamos sin que nos lo dijera que lo había violado, tenia marcas en todo el cuerpo – su mirada parecía ausente como si encontrara de nuevo en aquel lugar - min tenia ocho años, pero era muy inteligente yo tenia quince, para mi fue tan obvio las marcas en su cuerpo eran chupetones, mordidas, tenia sangre entre sus piernas, sabes donde exactamente ¿verdad? – asintió, no se dio cuenta pero el ya se encontraba llorando, su pobre Jae había pasado por tanto - estaba muy lastimado, fue algo de lo que no pudo reponerse y un día encontraron su cuerpo en el rio y… - no pudo continuar – lo siento creo que te he contado todo lo que deberías saber como amigo de Jae.

-quien era ese maldito.

-no tiene caso el también murió hace diez años así que…

-gracias, por decírmelo - se levanto – lamento haberte hecho recordar algo tan doloroso.

-no te preocupes es algo que no puedo olvidar por mas que pasen los años.

Yunho salió de esa casa, estaba dolido por lo que le había pasado a Jae, deseo que ese tipo estuviera vivo para matarlo con sus propias manos. Deseaba poder abrazar a Jae y decirle que todo estaba bien, que no se preocupara que el lo protegería pero era demasiado tarde para eso, el hubiera en su historia jamás existió.

Corrió todo lo que pudo, quería morir, pero ir al puente no era una opción porque el estaría allí y no lo dejaría terminar lo que una vez inicio, entonces fue a la autopista se arrojaría para que los carros lo mataran, pero justo cuando iba a hacerlo escucho.

-lo prometiste – como si esa frase estuviera en su cabeza – hiciste una promesa, vivir no importa lo que pase con nosotros.

Era cierto lo había prometido, una promesa que deseo no hacer.

-si me amas realmente la cumplirás.

Y se dejo caer de rodillas en la banqueta, con sus manos en su cara cubriendo el dolor que llenaba su ser en ese momento, una vida sin Jae no era vida pero le prometió vivir, y el cumpliría su promesa.

10 comentarios:

  1. Ahhhhhh voy a llorar como bebe en el transporte no me importa si me critican ;^; mi hermoso jae tuvo una muerte triste dios mi corazoncito duele ;^; estare esperando la segunda parte hasta pronto !!!!

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  2. Anónimo4/12/2013

    nooooo porque paso eso yunho te quiero todo esta bien jaeeeeeeee bubububu llore toda la noche tengo los ojos inchados buubbuub jaeeeeeeeee saranghae

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  3. Enserio termina ahi?? Buuu T T deberia aber un rencuentro en el.cielo.o.algo u u no es justo q qeden solos.es triste

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  4. T_______T llore como magdalena waaaaa contiiii

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  5. Es muy triste estoy lloran do ...y me ven como si estuviera loca XD pero es que estuvo genial xfaaaa si pudieras hacer segunda parte no se puede quedar asi pobre jae no se merecia eso U_U

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  6. LLORE A MARES QUIERO MASSS, SI NO MUERO ,, CONTI PLIS

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  7. No quiero llorar, no voy a llorar, noooo... TT________________TT por que!!!! mald*** sea la persona que profanó su inocente cuerpo!

    Pobre Jae~ ;O; con razón salva a almas que quieren tomar su mismo camino, después de su muerte esta arrepentido por lo que hizo T-T

    Pleaseeee! actualiza pronto, esta muy bella la historia~

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  8. ay dios ke triste..no me gusta cuando a jae le va comp en feria, siempre termina maltratado...no me gusta ver sufrir a jae ni a yunho...

    gracias por este capitulo, me gusto..

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  9. Se que es esto es ficción pero dicen que una persona que se suicida nunca podra "descansar" en paz y siempre vagara por el lugar en donde murió... no creo en eso pero esta historia me lo recordó.
    Muy hermosa la historia ~

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  10. Que tristeza siento, en verdad me hace llorar.

    Gracias!

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