KINGDOM TVXQ!

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Arualthings

Failed Heart interludio

Primer Interludio. I think I love you.


Yoochun había estado inquieto los últimos días por alguna razón que no podía comprender del todo. Necesitaba pensar, y qué mejor lugar para hacerlo que aquella pequeña cafetería que era su favorita. Hacía tiempo que no iba, desde que había ido con Siwon, para ser exactos. Ni por un momento pasó por su mente que eso era un poco extraño, ya que Jaejoong y él tenían la costumbre de ir al menos una vez por semana, claro, eso antes de Changmin.

Pero su mente estaba demasiado revuelta como para preocuparse por detalles tan insignificantes como ése. Lentamente empujó la puerta del local, haciendo sonar esa campanilla sobre la puerta que avisaba a las meseras que un nuevo cliente había llegado. Se quitó las gafas de sol que llevaba, y comenzó a buscar una mesa vacía con la vista.

Desafortunadamente para él, había escogido el peor momento para ir, pues el lugar estaba lleno. No lleno al punto de que ya no cabe un alma, pero todas las mesas estaban ocupadas por al menos una persona, y en este momento lo que necesitaba era la tranquilidad de la soledad para poder pensar. Estaba a punto de dar media vuelta y salir para ir a un parque o algo, cuando con el rabillo del ojo distinguió una figura conocida.

Desviando la vista hacia ese lado, se percató de que no estaba equivocado, en una de las mesas más apartadas del lugar estaba Siwon leyendo un libro, mientras una taza de café humeaba en la mesa frente a él.

Yoochun lo pensó un poco. La verdad es que tenía muchísimas ganas de quedarse a tomar un café, pero no estaba seguro de poder acercarse a Siwon como si lo de la última vez no hubiera pasado nunca. De nuevo se giró para retirarse, pero un repentino e inesperado impulso lo hizo girarse de nuevo y avanzar hacia la mesa de Siwon.

El menor no había notado en absoluto la presencia de Yoochun y continuó leyendo como si nada. Yoochun comenzó a ponerse incómodo, y se aclaró la garganta un poco ruidosamente para llamar la atención del otro. Siwon volteó lentamente y miró a Yoochun, sorprendiéndose un poco.

—Hola —dijo Yoochun incómodamente.

—Hola —le respondió Siwon igual de incómodo.

—Uh… Qué sorpresa verte aquí.

—Sí. Supongo que el lugar era demasiado bueno como para dejarlo pasar. Cuando vienes una vez, tienes que regresar.

—Sí, lo sé. A mí me pasó igual.

Después de eso, ambos cayeron en un silencio aún más incómodo que su conversación. Siwon se veía con cara de querer volver a su lectura, y Yoochun sinceramente no sabía qué hacer ahora. Aclarándose la garganta de nuevo, decidió que era mejor irse. Ni siquiera sabía por qué se había acercado en primer lugar.

—Bueno… —comenzó de nuevo—. Supongo que yo me retiro por el momento. Fue bueno verte.

Yoochun dio media vuelta de nuevo, dispuesto a salir de ahí lo antes posible. Como sea, no avanzó ni siquiera dos pasos cuando la voz de Siwon lo detuvo.

—¿Yoochun-sshi?

—¿Sí? —dijo Yoochun volteando hacia Siwon.

—¿Te gustaría acompañarme un momento? —ofreció el menor cerrando su libro y sonriendo, mientras señalaba con la mano el asiento frente a él.

Yoochun no supo por qué, pero soltó un leve suspiro casi de alivio al escuchar la oferta del otro. Sonriendo también, asintió y tomó asiento frente a Siwon.

—Gracias. La verdad no tenía muchas ganas de irme, de cualquier forma —dijo, lo que causó que el otro riera.

La mesera se acercó hasta ellos, ofreciéndole a Yoochun el menú, pero el menor lo rechazó, ordenando un simple espresso. La mesera asintió y se marchó dejándolos de nuevo en un silencio, para nada incómodo esta vez. Poco después la mesera volvió con su orden. Yoochun sonrió, aceptando la taza humeante y dejándola frente a él en la mesa.

Yoochun tomó leves sorbos de su café, volteando hacia la ventana, preguntándose levemente por qué se encontraba de pronto tan cómodo. Siwon parecía también estar pensando en otra cosa, su libro yacía descartado sobre la mesa, junto a su taza de café. De vez en cuando lanzaba miradas furtivas hacia el mayor, y su entrecejo se arrugaba ligeramente. Al cabo de un rato, su curiosidad era enorme.

—¿Te pasa algo, Yoochun-sshi?

—¿Perdón? —preguntó sorprendido el mencionado, al ser sacado abruptamente de sus pensamientos.

—Lo digo porque tu mirada es extraña. Como si algo te preocupara.

Yoochun enarcó las cejas ante la afirmación del menor. Siwon asintió para reafirmar su punto, y miró largamente al otro. Yoochun sintió algo extraño al mirar los ojos de Siwon. ¿Confianza? Sí, tal vez haya sido eso.

Quizás era eso lo que necesitaba. Desahogar sus dudas con alguien más, y que tal vez la vista imparcial de otra persona logre echar luz sobre ese lugar oscuro de su mente. Muchas veces Changmin le había preguntado lo mismo, y muchas veces Yoochun sintió la necesidad de contarle, pero no se sentía con el derecho de merecer la ayuda de Changmin. Suficiente tenía el pobre con lo que ya le hacían.

Para Yoochun la situación con Changmin era parecida a una bola de nieve. Comenzó con algo pequeño, un apenas consciente remordimiento dentro de él, que fue creciendo y creciendo, al punto de que amenazaba con aplastarlo en cualquier momento. Ya no quería seguir con esa farsa, pero Changmin se había convertido en alguien tan importante para él, que no tenía el valor de confesárselo, y verlo llorar, sabiendo que fue su culpa.

Pero ahora, en ese preciso instante, sintió la necesidad de hablar con Siwon. Tal vez haya sido la mirada tranquila y confiada que le dedicaba. Tal vez haya sido la gran inteligencia que, sabía, el otro tenía. O simplemente, tal vez haya sido que su mente ya no podía más con tantas dudas que gritaban por ser aclaradas.

—Es una historia muy larga —dijo, acomodándose en la silla y soltando un pesado suspiro. Siwon sonrió de nuevo.

—Tengo mucho tiempo, ¿y tú?

—¿Por qué eres tan amable conmigo? —preguntó Yoochun antes de poderse detener. Siwon lo miró sin entender, por lo que Yoochun continuó—. Por lo que pasó la última vez, pensé que me odiarías.

—Ah, eso —dijo Siwon bajando un poco la mirada—. La verdad quería pedirte una disculpa por lo que te dije y lo que hice. Y creo que te debo una explicación por eso.

—No es necesario —se apresuró a decir Yoochun.

—No, sí lo es. La verdad es que sí me molesté mucho, pero no porque pensaras eso de mí, sino por el ejemplo que me diste.

—¿Lo de Heechul? —preguntó, y Siwon asintió.

—Heechul es mi primo —dijo, y Yoochun abrió enormemente los ojos—. Hace un tiempo estuvo muy enfermo. Mucho muy enfermo. No sabíamos si iba a poder salvarse. Pero lo hizo, se recuperó. Por eso está en el mismo nivel que yo, aunque es 5 años mayor. Por eso, cuando de repente se unió a atletismo me preocupé mucho. Por eso me uní yo también, para poder cuidarlo.

—Siwon, yo… Lo siento. No debí saltar a conclusiones tan rápido.

—No importa. No es como si lo hayas hecho a propósito —respondió con una débil sonrisa—. Pero bueno, ahora que lo sabes, podemos volver a tu historia. ¿Por qué estás tan preocupado? ¿Tiene que ver con Changmin?

—¿Changmin? —preguntó Yoochun extrañado, pero luego recordó que Changmin y Siwon eran muy amigos, por eso se había comenzado a acercar al chico en primer lugar.

—Sí —dijo, asintiendo al mismo tiempo—. Es porque ahora él está con Jaejoong-sshi y te sientes celoso, ¿verdad? Tengo entendido que tú y Jaejoong-shhi salían antes.

A Yoochun no le sorprendió tanto la pregunta como el tono tan sincero y genuinamente preocupado de Siwon. Parecía que de verdad estaba interesado en lo que le pasaba y de verdad quería ayudarlo. Eso terminó por romper las últimas defensas de Yoochun.

—No, no es eso. Lo de Jaejoong ya es pasado, de verdad —respondió con una sonrisa y Siwon enarcó una ceja.

—¿Entonces qué es lo que te tiene así?

—Pues verás, eso será difícil de explicar, porque ni yo sé. Sólo sé que desde hace poco me pasan cosas raras… No sé cómo explicarlo.

—¿Por qué no comenzar por el principio? ¿Cuándo fue la primera vez que te pasó algo raro?

—Bueno…

Junsu había estado molestando todo el día con que quería salir a algún lado. Jaejoong y Changmin habían ido al cine y Junsu se estaba aburriendo completamente encerrado en el departamento.

Yoochun estaba bastante cómodo donde estaba, pero ver al menor caminando de un lado a otro como león enjaulado comenzaba a ponerlo increíblemente estresado, así que le propuso ir a un parque cercano a dar una vuelta. Junsu aceptó la idea de inmediato, y comenzó a dar saltitos por todos lados mientras Yoochun iba a cambiarse de ropa.

Cuando llegaron al parque, se encontraron con un pequeño lago artificial. Se sentaron en una de las bancas más cercanas a dicho lago, y comenzaron a hablar de cualquier cantidad de cosas. Desde música, pasando por fútbol, películas, libros, aquella extraña mancha con la forma de David Beckham que Junsu había encontrado en la pared de uno de los edificios de la facultad… en fin, cualquier cosa que se les ocurriera.

Yoochun no había notado el paso del tiempo, pero estaba ya comenzando a oscurecer, así que ya era hora de que comenzaran a volver a casa. Cuando se pusieron de pie, una bandada de patos llegó repentinamente al lago. Junsu sonrió enormemente al verlos.

—¡Hyung, mira! ¡Patos!

Corrió como niño pequeño hacia donde estaban las aves tranquilamente en la orilla. Cuando estuvo demasiado cerca, las aves volaron despavoridas hacia un lugar más apartado. Junsu rió a carcajadas por eso, y fue corriendo de nuevo hacia ellos, logrando que las aves volvieran a alejarse. Eso se repitió varias veces, pero Junsu nunca dejó de perseguirlos, hasta que las aves, cansadas tal vez de él, volaron hasta adentrarse en el agua.

Yoochun observó todo con una gran sonrisa en los labios. Comenzó a sentir en el pecho ese calorcito que siempre sentía estando junto al menor. Pero ahora había pasado algo diferente y nuevo. Al ver otra vez su sonrisa, tuvo el repentino deseo de verlo feliz siempre, y se juró, muy profundo en su corazón, que protegería la sonrisa en el rostro de Junsu, para siempre.


Yoochun dejó de hablar y miró fijamente su taza de café. De verdad le había afectado el contarlo. Porque, como sea, si no lo dices es voz alta es como si no fuera real. Ahora se veía forzado a afrontar su realidad, y no sabía bien cómo hacerlo.

—Sólo tengo una pregunta —dijo Siwon al cabo de un rato. Yoochun levantó la vista—. ¿Quién es Junsu?

Yoochun parpadeó un par de veces antes de comprender, y cuando lo hizo, rió a carcajadas por su propia torpeza.

—Perdón —dijo tratando de contenerse—. Junsu es el hermano menor de Jaejoong. Lo conozco casi desde que conocí a Jae, pero ahora está viviendo con nosotros.

—Entiendo —susurró Siwon un poco pensativo—. ¿Qué más?

—Pues…

La relación de Junsu y Changmin era cada vez más cercana y eso podía notarse a kilómetros de distancia. Cuando Junsu tenía algún problema recurría inmediatamente a Changmin. Hasta Jaejoong llegó a sentirse desplazado en su momento. Al menos hasta que se dio cuenta de las ventajas de no tener a su hermanito pegado a él.

Ambos compartían secretos entre ellos que no les decían a los demás. No era nada raro verlos sentados en el sofá de la estancia, uno muy cerca del otro, susurrando cosas y de vez en cuando mirando alrededor para evitar ser escuchados por terceros.

Durante un tiempo Yoochun no tuvo ningún problema con eso, al contrario, le alegraba que Changmin tuviera alguien en quien pudiera confiar si las cosas con Jae iban mal, ya que a él su conciencia no lo dejaba acercarse a ofrecer ayuda.

Pero luego de un tiempo, empezó a ver la situación con otros ojos.

—Hyung, ¿qué estás haciendo?

—Estoy viendo un catálogo. Quiero pintar la sala de otro color y estoy viendo opciones. ¿Qué te parece esta? —preguntó Yoochun señalando una muestra de un color parecido al salmón, sabiendo que ese tono de colores eran los favoritos de Junsu.

—Huh… Tal vez estaría mejor otro color.

—¿Eh? —preguntó Yoochun totalmente sorprendido—. ¿Por qué?

—A Changmin no le gustan esos colores, dice que son tontos. Creo que tiene razón.

—¿No son tus favoritos?

—Ya no. Me gusta el azul… A Changmin le gusta el azul.

Yoochun ya no supo que pensar al respecto. Se quedó mirando fijamente a Junsu hasta que el menor dijo que tenía que salir, porque debía ir a buscar a Changmin, y que después irían a algún lugar sólo conocido por ellos. Cuando el menor salió por la puerta, Yoochun en un impulso arrojó el catálogo lo más lejos posible.


Yoochun no dijo nada más y miró a Siwon con una mirada interrogante, genuinamente confundido por la situación en la que se encontraba. Siwon arrugaba el entrecejo por alguna razón, pero no le dijo nada por un momento.

—¿Y por qué crees que pasó eso? --dijo al fin.

—No lo sé —respondió Yoochun sacudiendo la cabeza—. ¿Porque Changmin está saliendo con Jaejoong? ¿Por qué no es correcto?

—¿Me lo afirmas o me lo preguntas?

Yoochun no supo qué contestar a eso. Su respuesta había sonado más como si tratara de convencerse a sí mismo en vez de a su interlocutor.

—Yoochun-sshi —dijo de pronto Siwon interrumpiendo sus pensamientos—. Respóndeme algo. ¿Alguna vez has sentido celos cuando ves a Changmin y Jaejoong-sshi juntos?

—No —respondió Yoochun haciendo una cara graciosa, como si ésa fuera la pregunta más estúpida que alguna vez hubiera escuchado—. ¿Por qué tendría que hacerlo?

—Según lo que he entendido, tú y Jaejoong-sshi terminaron poco antes de que él comenzara a salir con Changminnie. Si mi ex se paseara con su novio frente a mí en tan poco tiempo, yo sentiría celos.

Yoochun abrió la boca, pero ningún sonido salió de ella. La lógica de las afirmaciones de Siwon era abrumadora. Y más aún teniendo en cuenta la realidad que Siwon no conocía. Jaejoong no era su ex, era su novio. Aunque el hecho de no tener celos no era tan extraño, ¿o sí?

—Pero yo nunca en mi vida he tenido un ataque de celos —respondió al cabo de un momento—. Nunca… excepto…

—¿Excepto?

—Bueno…

Junsu no había tardado nada en hacer muchos amigos en la universidad, sobre todo en el club de fútbol. El más cercano de ellos era un joven encantador e igual de alegre que el menor. Se llamaba Lee Hyukjae, y en poco tiempo se convirtió en el mejor amigo de Junsu, después de Changmin, por supuesto.

Una tarde después de su práctica de atletismo, Yoochun se preparaba para irse a casa cuando una risa inconfundible lo hizo volver sobre sus pasos y dirigirse hacia el lugar de donde provenía el sonido. Sus pies lo llevaron poco a poco hasta detrás del auditorio de la universidad, y lo que encontró ahí, hizo que su sangre hirviera en un segundo.

Hyukjae rodeaba con sus brazos a Junsu desde la espalda, mientras en menor trataba, sin mucho esfuerzo realmente, de liberarse. Los demás miembros del equipo de fútbol los rodeaban, pero todos reían viendo la escena frente a ellos.

—¡Dámela! —gritó el agresor.

—¡No! —respondió Junsu muerto de risa y haciendo un nuevo esfuerzo por librarse—. Yo la vi primero.

—¡Pero es mía!

—¿Y qué? Yo…

—¡¡JUNSU!!

Ambos jóvenes dejaron sus juegos y voltearon a ver a un increíblemente enfadado Yoochun. El mayor estaba rígido, sus manos aferraban fuertemente su maleta deportiva, hasta que sus nudillos se pusieron blancos.

—¿Yoochun hyung? —preguntó el menor desconcertado—. ¿Pasa algo?

—Vámonos.

—Pero hyung, el equipo y yo íbamos a…

—¡¡Dije vámonos!!

Yoochun avanzó hasta el menor y lo tomó fuertemente de la muñeca, obligándolo a caminar detrás de él. Por el rabillo del ojo alcanzó a notar como Junsu le pasaba un sobre a Hyukjae. El contenido de dicho sobre era bastante obvio por el color, la forma y los adornos del mismo. Era una carta de amor.

Ese conocimiento puso furioso al mayor, quien afianzó aún más su agarre en la muñeca del menor y aceleró sus pasos. En su mente no pasaba nada en ese momento, simplemente quería alejar a Junsu de ese chico, que por alguna razón no le había caído nada bien desde el mismo momento en que lo conoció, cuando Junsu lo llevó a su casa a comer.

Junsu no dijo nada y simplemente siguió al mayor con la vista clavada en el suelo. Sólo cuando llegaron a casa Yoochun soltó la mano de Junsu. El menor se alejó rápidamente, pero Yoochun pudo notar las marcas que había dejado en la delicada piel de sus brazos. Changmin estaba en la sala cuando entraron, e inmediatamente Junsu lo hizo levantarse y lo llevó hasta su habitación, cerrando la puerta detrás de él.

Jaejoong lo miró enarcando una ceja, pero Yoochun no respondió nada. Se quitó los zapatos de prisa, tiró su maleta donde sea y fue a tomar una ducha fría para tratar de calmar los rastros de ira que aún quedaban en su interior.


Siwon simplemente asintió cuando Yoochun dejó de hablar. Ambos guardaron silencio por un rato más.

—El sobre —dijo lentamente Yoochun, casi contra su voluntad—, era una carta para Hyukjae… de parte de Lee Sungmin del club de artes marciales. Parece ser que Junsu la encontró primero y estaba tratando de bromear un poco con él.

—Creo que es bastante obvio lo que pasa aquí, Yoochun-sshi.

—Eso no es nada —dijo rápidamente tratando de justificar su actitud cuando entendió a lo que el otro se refería—. Junsu siempre ha sido como un hermano menor para mí. Es normal que sienta este tipo de cosas cuando lo vea actuar así con alguien que apenas conoce, ¿no?

—¿Me lo afirmas o me lo preguntas?

Por segunda vez en menos de 5 minutos, Siwon lo dejaba sin palabras con la misma frase.

—Estás enamorado de Junsu.

Las palabras de Siwon, a la vez tan simples y tan complejas, cayeron como un balde de agua fría sobre un desconcertado Yoochun. Sus ojos se abrieron enormemente, no podía articular palabra alguna, pero comenzó a negar frenéticamente con la cabeza para probar su punto.

—Piénsalo, Yoochun-sshi. Pareces muy seguro al decir que lo que sentías por Jaejoong-sshi ya no importa. Changmin no te provoca celos, a menos que se acerque a Junsu. Y si lo que me acabas de contar no es la reacción típica de un novio posesivo, entonces no sé lo que es.

Yoochun se quedó callado, tratando de procesar lo que Siwon le decía. ¿De verdad podía ser eso lo que pasaba? ¿De verdad pudo haberse estado mintiendo a sí mismo todo este tiempo? ¿De verdad podía estar enamorado de Junsu?

—¿Y qué sé yo del amor? —dijo más para sí mismo, pero Siwon lo escuchó de cualquier forma, y sonrió de lado.

—Tal vez no mucho —respondió, recordando la fama de conquistador y Casanova que tenía el otro al principio—. Pero por un momento Yoochun-sshi, por tan sólo un momento, trata de imaginar tu vida sin él.

Yoochun sintió como si le clavaran un agujón en el pecho. Su vida sin Junsu. Era demasiado doloroso el siquiera imaginarlo. Levantó la vista hacia el techo y maldijo en voz baja. Siwon sonrió con cierta melancolía.

—Eso pensé —dijo, acercándose lo suficiente como para darle un apretón fraternal en el brazo—. Nada puede compararse al dolor de perder a la persona que uno ama.

—Puede ser —respondió Yoochun sacudiendo la cabeza—. Pero eso no importa.

—¿Por qué?

—Es… complicado —dijo cuando la realidad de su situación se hizo patente en su mente.

—Entonces, ¿te rindes? —preguntó Siwon encogiéndose de hombros—. Es sólo tu decisión Yoochun-sshi.


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