Gashiyeon, Thorn Year - Cap1

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Finalmente pude eliminarlas después de tanta agonía de mi parte. Aunque tengo que admitir; tuvieron que hacer un admirable esfuerzo contra ellas debido a su posición totalmente incorrecta. El dolor fue de un tipo inimaginable, del tipo que solo me hacía querer arrancármelas de mi mandíbula allí mismo. Espero nunca volver a pasar por algo así otra vez.

‘Exigente como si fuera el dueño,’ Pensé, mientras me dirigía afuera después de que me removieran los puntos, aliviado de que esto por fin terminara.

Como para tratar de animarme a mi mismo después de una semana tan horrible, teñí mi cabello de un color vibrante, inmediatamente después de salir del dentista. A pesar de que tener que estar sentado durante mucho tiempo para que estuviera listo era un poco molesto, me gustó mucho el tono nuevo que coincidía con mi actual estado de ánimo despreocupado.

La estilista también dijo que se me veía bien. Exactamente yo no odiaba su negocio que consiste en demostrar siempre sus caras sonrientes y adular a la gente.

Después de eso empecé con mis compras.

Yo era un comprador compulsivo; incluso si alguien decía que esto ya era un problema mental, yo no tenía muchos argumentos para negarlo. Fijé mi vista en cada una de las vitrinas porque no quería perderme de nada.

Empecé a caminar tranquilamente, entrando a algunos lugares que hace mucho no visitaba. Había extrañado las cálidas bienvenidas de los vendedores.

Después de muchas horas de vagar bajo de las brillantes luces fluorescentes, entré a un gran establecimiento comercial, yendo alrededor comprando todo lo que se me antojase. Fue hasta después que caí en cuenta de que no tenía coche para cargar con todo lo que había comprado.

Actuar sin pensar en las consecuencias era una costumbre que tenía desde hace mucho.

Pero es siempre hasta después de que termino de hacer alguna locura, cuando me doy cuenta que debo de hacer algo para resolver esa costumbre. Pareciera que mis problemas solo se vuelven cada vez mas graves.

Después de pensar intensamente que debería hacer, saque mi celular.

Me di cuenta de que mi celular estaba un poco anticuado, después de no haber tenido oportunidad de usarlo en mucho tiempo, decidí que sería mejor antes de todo detenerme en alguna tienda de celulares y cambiar el mío por uno nuevo antes de terminar mis compras, pero primero tenía que hacer una llamada.

Me senté escuchando el sonar de la línea por largo rato. Sólo cuando me convencí de que el no iba a contestar, escuché su voz en la otra línea.

Apropiada y aún bienvenida, su voz hacía que mi corazón se acelerara igual que en los viejos tiempos. Pareciera como si pudiera sentir su aliento a través del auricular, las llamas de mi deseo se hicieron cada vez mas ardientes.

Entonces, tenía unas enormes ganas de verlo, olvidándome incluso de la razón por la que lo había llamado. Pasando por alto los saludos, solo le describí brevemente el lugar donde me encontraba y escuché como cerró su teléfono con un suspiro.

Miré mi reflejo en la ventana de una de las tiendas. Mi cabello con su nueva tonalidad era aun un poco incómodo, brillaba bajo la luz cegadora del caliente sol de la tarde. Está bien – el debe poder aceptar cambios pequeños como éste después de dos años de no vernos.

Al mismo tiempo, decidí que era mejor ir a cambiar mi teléfono mientras esperaba a que él llegara. Por su puesto, grabé su número antes de cualquier cosa.

Inflando mi pecho, salí de la tienda.



Ah… de verdad, mi reacción cuando lo vi aproximarse fue poco menos que patética.

Estaba de pié allí parado con la boca abierta, verdaderamente era vergonzoso, admirando al hombre que se aproximaba – me pregunto que tan estúpido lucí en ese momento.

Después de unirse a la compañía de su papá, se ha convertido en algo casi increíble – el traje elegante, la corbata que ya no se le veía incómoda alrededor de su cuello, su camisa limpia bien planchada, y encima de todo eso, un par de ojos agudos enmarcados con plata. A pesar de haber adelgazado desde la última vez hace un par de años, esto parece haberle agregado un aire de madurez, que seguramente en estos dos años ha adquirido. Todo esto se ha unido para transformarlo en una de las más hermosas figuras que jamás he visto.

Ah, yo estaba a punto de cubrir mi boca para detener los suspiros y exclamaciones de admiración que no dejaban de salir.

También, como más tarde supe, el hecho de que a ninguno de los dos nos gustaran las cosas dulces no había cambiado. Las cosas que pidió del menú seguían siendo casi las mismas también. A pesar de que era la primera vez que nos veíamos después de mucho tiempo, no parecía haber nada especial que decir. Expresar cada detalle con la mirada – esa era nuestra forma de saludar.

Pero quizás por el mucho tiempo de demasiada honestidad que compartimos, o la brecha enorme que ahora parecía separaros, pronto comenzaron a burlarse de mí aquellos momentos donde nos amamos con una pasión violenta, y ahora eso es cosa del pasado. A pesar de que, en mi corazón, esos sentimientos en ningún instante… han cesado.

Empezó a examinar mi cabello, que se notaba aún más brillante bajo la luz del abrazador sol de verano, con los ojos fríos. ¿Será que no le gusta este nuevo yo? Después de concentrarse en mi cabello por un largo tiempo, finalmente me miró a los ojos. Tal vez porque ha sido mucho tiempo desde la última vez que nos vimos, pero su mirada me pareció abrumadora.

La forma en que me miró había cambiado – sus ojos son diferentes a como lo eran en el pasado. En una parte de mi corazón la preocupación se incrementaba. Evitando su mirada, mis ojos bajaron tímidamente hasta concentrarse en un objeto extraño y brillante que adornaba uno de sus dedos.

Aja. Me dijiste que te casaste - ¿Era cierto?- me pregunté a mi mismo.

-Fuiste dado de alta en el hospital.-

-Sip. Me sentí realmente bien cuando por fin lo conseguí. ¿Y además sabes que? ¿Justo aquí, lo ves? Esa cosa monstruosa que estaba allí solo término rompiéndose en pedazos cuando intentaban sacarla. No sabes por lo mucho que pasé debido a la extraña forma que tenía. ¿Lo ves? Todavía se ve un poco hinchada ¿no? Ni siquiera puedo masticar bien con ese lado aun.-

- Ya veo. ¿Ya has llamado a tus padres?-

-¿No crees que mi cara se ha vuelto más redonda? Pero no pienses mal. Es sólo porque está hinchada. No hay manera de que yo haya subido de peso. He estado reduciendo las calorías y evito comer después de las seis de la noche, ya sabes, las dietas que suelen hacer las mujeres.-

-Jaejoong.-

-Todo fue para poder lucir bien cuando te volviera a ver.-

Parecía un poco molesto por mis palabras. Entrecerró sus ojos agudos.

Yo siempre amé su rostro porque cambiaba drásticamente con un simple gesto. La fina línea de su cara, el brillo asesino de sus ojos, su nariz, que estaba tan alta como su propio orgullo, y más aun esos labios carnosos que me llamaban a besarlos…

Todo era parte del Jung Yunho del que me enamoré.

Quería acariciar esa mejilla que parecía conservar un indicio de inocencia de la niñez. Quería palparla con mis manos como en los viejos tiempos. Odiaba sentirme tan distante de la persona que había pertenecido exclusivamente a mí. A decir verdad, todo lo que había dicho no era más que un simple intento de calmar a mi impaciente corazón.

Me conoce demasiado bien. Su silencio era solo para darle tiempo de descifrar mi fachada que recientemente había comenzado a desmoronarse con mi inquietud. Un tipo muy extraño de egoísmo empezó a crecer dentro de mí. Esto no es como somos nosotros; este tipo de cosas no pueden pasar entre nosotros.

-Fue duro. Realmente. Lo primero que hice después de que me dejaran salir fue venir aquí porque tenía unas tremendas ansias de verte.-

-Debiste haber mencionado ése tipo de cosas antes.-

Puedo ver el reluciente anillo que porta en sus perfectos dedos. Pero incluso más importante que la prenda de matrimonio, mis ojos se enfocaron en sus manos. Yo he tenidos esos dedos enredados alrededor de mi cuello, retorciendo la vida de mi cuerpo.

Incluso he sido golpeado por esas manos hasta el punto en que mis mejillas se encontraban totalmente hinchadas. Cada uno de ésos dedos habían estado alguna vez relajado su camino hacia mi interior, y se habían envuelto alrededor de mi pene, apretándolo con firmeza.

Fueron esas manos las que alguna vez me llevaron al punto del éxtasis, así que no se puede incluso pensar que me valla a hacer a un lado por un estúpido anillo.

-Ni siquiera he pensado en dónde me voy a quedar. Sólo te llamé sin realmente tener claro que voy a hacer.-

Se rió cruelmente como si no pudiera creer en mi falta de cuidado.

Creo que debí haber escondido las bolsas de compras si quería que el se creyera lo que le estaba diciendo. Era evidente que pensaba que era ridículo después de que observó a un lado de mi y pudo ver todas ésas bolsas. Entonces soltó un suspiro que quería decir que mis esfuerzos no tenían esperanza después de todo.

Y allí estaba (- esa pequeña comisura en sus labios que enmarcaba su sonrisa-) me volvía loco. Mi Jung Yunho estaba tan radiante, incluso después de dos años. ¿Cómo le habías hecho para lucir igual que antes? Estoy absolutamente repugnado por no haber cuidado de mi mismo como tú lo has hecho de ti.

-Llama a casa y empieza a buscar un lugar donde quedarte. Si crees que no puedes yo lo hago por ti.-

-Pero si regreso ellos me trataran como si todavía estuviera enfermo… estoy harto de todo eso.-

¿No fuiste tu el que me rescató de esa horrible cueva? ¿Ahora tratas de enviarme de regreso? ¿Eres lo suficientemente bastardo como para jugar con el corazón de la gente así? Tú nunca fuiste así Yunho. Nunca me hubiera imaginado que me ibas a tratar así. No me hagas esto.

-Entonces hospédate en el hotel de tu tío. Vamos yo te consigo una habitación.-

-El también es de la familia. ¿Qué no sabes tu más que nadie que fue su culpa que me viera envuelto en esto?-

Quería besar esos labios fuertemente. ¿Debería olvidar todo lo demás y hacerlo? Como era fin de semana y las horas concurridas ya habían pasado, no había nadie que nos viera. Quería llenar esos labios de mi esencia; quería ver brillar esos labios por mi saliva.

Deja de decir cosas tan crueles Yunho. No importa que tan horrible yo sea, tu por sobre toda la demás gente no deberías de hacerme esto.

-No quiero… tu sabes que no puedo dormir bien en lugares nuevos.-yo me quejé con en el tipo de voz que a Yunho siempre le había gustado. El siempre envolvía sus brazos alrededor de mí un poco más fuerte cuando yo usaba ése tipo de voz; eso aparentemente ablandaba su corazón un poco porque sonaba como un pequeño gatito maullando. El siempre había preferido el sonido de mis quejidos y jadeos cuando estaba debajo de él, por encima de mi tono de voz normal.

- Seré bueno con tu esposa también; prometo ser realmente educado.-

-...-

-Te juro que no intentaré nada.-

Pude ver por el parpadear de sus ojos que su sentido de obediencia comenzaba a flaquear. Ves, tú nunca puedes negarme nada. ¿Cómo te atreves a mentir cuando destellos de emoción se te escapan con una simple mirada? Tal vez si fuera al revés, y yo fuera el que te estuviese mintiendo, pudo haber resultado una historia diferente.

Después de un rato de estar sentado, presionando sus dedos en el espacio entre su nariz y sus ojos, el acomodó sus lentes. Después se levantó con la cuenta en la mano. Yo reuní mis bolsas de compras y deprisa seguí los pasos de Yunho.

Siguiéndolo como un niño, yo trataba de descubrir las partes de el que aún no habían cambiado.

Ah, incluso verlo por detrás es espectacular. Las capas de su cabello extendiéndose hasta su cuello y descansando sobre sus fuertes hombros- todo acerca de él era limpio y pulcro.

El hombre perfecto. Un suspiro de admiración se me escapó mientras veía esa firme espalda que me hacía querer aferrarme a ella en ese momento.

El se detuvo en el mostrador y pagó, encontrando sus ojos con los de ésa empleada. El tuvo que haber aprendido a fijarse en cosas tan inútiles durante los dos años que estuvimos separados.

No- Yo odiaba que le pusiera atención a cualquiera que no fuera yo, ni siquiera un instante.

Lo empujé imprudentemente fuera de la tienda, sin ni siquiera darle la oportunidad de obtener su cambio. Lo arrastré lo suficientemente lejos considerando el peso de todas las cosas que traía cargando. Cuando me detuve, me sentí un poco débil ya que no había comido desde hacía mucho tiempo.

Yunho estaba radiante en bajo la brillante luz solar- pero, el no estaba sonriendo.

Estaba celoso. ¿No fuiste tú el que me dijiste, que te encantaría que yo estuviera celoso de cualquier cosa que captara tu atención incluso unos segundos? Entonces, yo estoy celoso. Soy un niño bueno ¿verdad? ¿Por qué no estas sonriendo? Me estas poniendo nervioso…

Poco después, se puso tenso y me dio la espalda. Había tanto sol que no podía ver su espalda claramente. Maldito verano…

El resplandor del sol se sentía tan caliente, que creí que iba a colapsarme en cualquier momento. Se me estaba dificultando respirar. Pero aun así me las arreglé para seguirlo a la entrada de un estacionamiento todavía sosteniendo mis bolsas. A pesar de todo, caminé hacia el sonriente, mientras trataba de obtener fuerzas para mi cuerpo.

Pronto, mientras escuchaba el rugido de un motor al encenderse, un elegante carro se detuvo frente a mí. Ah… felicidad. Era un carro que quedaba muy bien con él: un Mercedes plateado – el carro que le había dicho una y otra vez que comprara si quería uno para su uso diario. El había recordado incluso cosas tan insignificantes de nuestro tiempo juntos. Estaba tan feliz que sentía que la debilidad comenzaba a irse. Apuesto que pensaba en mi cada vez que deslizaba sus llaves en él. Apuesto a que pensaba en mi cada vez que ponía sus manos en el volante. Sentí como si la mitad de mis problemas hubieran sido quitados de mis hombros.

El bajó el vidrio del copiloto. Pero sus ojos no me miraron. Distinguí el contorno de sus ojos a través su elegante perfil. Levanté mis bolsas para que pudiera verlas.

-Por favor Yunho, abre. Estoy tan cansado…-

El continuó ignorándome, incluso mostrándole mis motivos de molestia. No vi ningún indicio de que tuviera planes de dejarme entrar. Mordí mis labios- era tan difícil poder leer su rostro esta vez.

Me estaba muriendo de hambre y hacía mucho calor; me encontraba en el peor estado posible. Encima de eso, de repente sentí que la fatiga comenzaba a nublar mi mente. Pero incluso con eso, no veía en él la mínima intención de siquiera escucharme. El había crecido fuerte, e incluso mas rencoroso en el tiempo que estuvimos separados, era como si mi ausencia se hubiera llevado mucho de el. Pero yo estaba más que dispuesto a que aquél Yunho infantil saliera a flote de nuevo.

-¿Realmente estas tan enojado? Luces enojado… Pero tú sabes, todas estas cosas han sido realmente difíciles para mí también. Entonces, no seas así.-

-…-

-¿Puedes ver como mi cuerpo empieza a reaccionar? Quisiera que te introdujeras en mí ahora mismo. Yunho…-

-Yo…-

A pesar de lucir totalmente patético, por estar hablando atreves de la ventana, yo puse toda mi atención en la voz de Yunho- que me calmaba como ninguna droga jamás lo haría. Siempre que escuchaba esos dulces susurros en mi oído, sentía que era la persona más feliz del mundo. Tú tienes ese poder en mí.

-¿Tu también quieres, no es cierto? Quieres venirte en mi… ¿Quieres que vayamos a un hotel?-

-No confío en ti.-

Mentiroso. Se que quieres recostarme aquí mismo y lamerme todo- destrozarme como un animal.

Pero a diferencia de lo que estaba mi mente pensaba, mi cuerpo estaba teniendo un ataque de pánico silencioso. Todo o que pude hacer fue quedarme allí, congelado, mientras la Merced plateado pasaba junto a mí y salía del estacionamiento. Tomo mis bolsas y salgo hacía el sol también. Lo que había sido hasta hace poco una acogedora luz solar, se transformó en un insoportable calor. Fue agonizantemente bochornoso. Se me estaba complicando respirar, a pesar de eso, no hacía ningún intento por moverme, estaba pegado al piso.

¿Has olvidado… que soy débil ante la luz del sol?

Pude conseguir la dirección de Yunho sin ningún problema solo con llamar a su compañía. Tenía alguien que me ayudara en caso de que hicieran demasiadas preguntas. Estuve a punto de llamar a casa de sus padres pero me contuve, no quería causarles más problemas de los que ya había causado. Además, no creo que su madre se ponga muy feliz al saber que he dejado el hospital, que estoy vivo y bien.

Pasaron algunas horas y ya había pasado la hora en la que Yunho debía de salir de trabajar. A menos que hubiera alguna razón especial, el estaría aquí pronto. Me senté en cuclillas frente a la puerta de su casa, mi ropa nueva de hoy estaba sucia por el polvo que había en los escalones del porche. Decidí que si llegara poder entrar a su casa, sería mejor cambiarme. Con ese feliz pensamiento en mi cabeza, comencé a buscar entre mis bolsas de compras algo que usar.

Adentro había dos camisas que me hicieron preguntarme que rayos pasaba por mi mente cuando las compré. Eran demasiado grandes para mi, y tampoco quedaban bien con migo. Tal vez las escogí para él sin darme cuenta. Siempre pensé que había sido yo el que había logrado ponerle una correa a Yunho, pero parecía que éste no era el caso.



Estaba oscureciendo.

Estaba pegajoso de todos lados debido al sudor; quería tomar un baño desesperadamente. Ya había pasado la hora en la que se supone debería llegar. Cuando cerré mi celular, me invadió la curiosidad. Saqué el manual de mi nuevo celular y empecé a estudiar sus funciones. Con el teléfono en mis rodillas, empecé a jugar con el. Pero en un corto tiempo, la parte trasera del teléfono comenzó a sobrecalentarse.

Por ahora, el mundo que me rodeaba se había vuelto negro, y el silencio en el barrio hacía parecer que no había ninguna otra alma en Seúl. Cómo ésta era una buena zona, muchos carros pasaban, con sus brillantes luces frente a mí. El carro de Yunho fue uno de ellos.

Me puse de pie, desempolvando mis pantalones, para ir hacía quien había estacionado rudamente su carro, las luces daba justamente a mis ojos, a una pieza de mi mente. Era Yunho. El lucía igual que ésta tarde – aún perfectamente aseado, aún perfectamente maravilloso. ¿Cómo es posible que puedas brillar así aún en la oscuridad?

“Vete”

Incluso tus labios brillaban. Me pregunto por que siempre soy atraído hacia ti tan irrevocablemente. Las duras palabras que salieron de su boca fueron opacadas por pensamientos como ese. Me pregunto cómo es que no siento ni un poco de cobardía al ver tal reacción. Creo que es una sólida prueba de mi arrogancia.

-Lo prometo… seré bueno.-

-No me hagas decirlo otra vez. Vete.-

No encontraba la forma de razonar con éste nuevo lado frio de él. No es posible que me quiera dejar solo. Dentro de mí, desesperadamente luchaba por encontrar una solución. Él regresó su coche mientras yo estaba de pie sumido en mis pensamientos, y con el suave ronroneo del motor, lo introdujo al estacionamiento.

Él regresará. El sabe que las noches de verano son solitarias y frías. No hay manera de que el pudiera dejarme solo para que me valiera por mi mismo. Al mismo tiempo, sin embargo: Me animaba a mi mismo- otro de mis hábitos.

Justo como lo había previsto, poco después, Yuhno estaba parado frente a mí otra vez. Su expresión era incluso más oscura que el espeso manto de la noche que nos envolvía; pareciera como si estuviera cargando el peso del mundo sobre sus hombros. A pesar de eso su acto estaba lejos de ser creíble por la forma en que él solo se paró allí en blanco fingiendo que realmente me iba a dejar aquí afuera solo, ye estaba aún obligado a seguirle el juego por algo más de tiempo.

Yo era inteligente y astuto como siempre- solo me concentré en conseguir lo que quería, como siempre lo he hecho.

Pero Jung Yunho me amaba igual que siempre.

Ah… llorar es realmente una fachada molesta y cansada.

-Yo…-sollozo-…aún no puedo dormir en las noches…-ssniff-… Estoy tan asustado-

-…-

-Yo realmente… no creo que pueda vivir sin ti…-sollozo-…

-… Este tipo de cosas ya no funcionan con migo.-

No me jodas. Tú nunca has podido resistirte ante mis lágrimas. Ni una sola vez. No importa que tan malo sea contigo, no puedes evitar darte por vencido. Incluso si me das la espalda, sé que tú estarás secretamente llorando lágrimas de sangre por dentro. Pero yo sé que no eres un tipo tan malo. Se que mi Yunho no sería capaz de hacerme algo como eso.

Yo tomé sus manos, despacio fui deslizándome hacia arriba de sus brazos y pronto, sobre sus hombros. En suspiro escapa de mis labios indefensos.

Había lágrimas verdaderas esta vez. No del tipo malvadas con la única intención de persuadirlo, sino reales, genuinas lagrimas directo de mí corazón. Tal vez lo extrañaba más de lo que me había dado cuenta. Hay veces en las que estoy en completa agonía pero también hay veces en que no puedo evitar caer en lágrimas.- Todo por ti.
De los dos años que estuvimos separados, yo nunca olvidé, ni siquiera por un instante, una parte de ti; ni una gota de sangre, ni siquiera un músculo, ni siquiera la más diminuta célula. ¿Sabes lo agradecido que estoy de poderte tocar otra vez?

Tú tampoco me has olvidado. No puedes abandonarme, tu corazón, solo porque tu de alguna manera te enredaste en algo tan insignificante como el matrimonio. Estas peleando contigo mismo en este instante, ¿verdad?

-…-

Por favor, dame la respuesta que quiero escuchar.

-…Yunho…-

Me amas. Sé que me amas.

-… Solo te estoy dejando quedarte por los siguientes próximos días.-

Lo ves, la razón por la cual nunca pude encontrar el confort para dormir todas esas noches largas no eran las pesadillas del fatídico día, sino mi incontrolable deseo de tenerte a mi lado. No es tan malo darse cuenta que no importa la cantidad de escusas que yo pueda sacar, tu nunca eres capaz de resistirte a mí.

-Te extrañé…-

Su pecho era tan firme como lo recordaba, aún sofocante. Los sonidos de mi respiración agitada hicieron un eco alto y claro en mis propios oídos. Siempre me as arreglo para resistir la tentación, cuando se atraviesa ante mí, para llevarse estos soplos vitales de mi propio pecho. Después de todo, si lo hubiera hecho en ese tiempo eso hubiera significado tener que morir sin tener sus brazos alrededor de mí. Yo definitivamente tenía que poner mis manos en tu corazón de nuevo.

Yo era una insignificante y pequeña criatura y tú eras mi hombre, mi persona especial que tenía que protegerme- debajo de las espinas.

Yo sé lo que tu corazón te está diciendo. Yo soy tu primer y tu único amor. Ahora y por siempre.

1 comentarios:

  1. Anónimo1/09/2012

    o.o.......que frio es yunho..pobre jaejoong, me rompe el corazon....T_T

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