Primera Plana: capitulo 2

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Vacio.




Jung Yunho leía tranquilamente el contrato en sus manos.



El aire acondicionado lo mantenía lo suficientemente alejado del calor de la ciudad, y estaba particularmente relajado es mañana. Una sonrisa alumbró su rostro. La principal empresa competidora de OhDae le estaba ofreciendo medio millón de dólares por que fuera a trabajar con ellos.



—Es demasiado poco.



Soltó el contrato sobre su escritorio y se apoyó en su asiento, dejando la cabeza sobre el mismo y cerrando los ojos. Dos toques en la puerta y su elegante secretaria abrió las grandes puertas.



—El joven JaeJoong esta aquí.

—Dile que pase.



La mujer asintió y casi de inmediato apareció JaeJoong, vestido igual de elegante, igual de sofisticado, como si viniera de una de las pasarelas de Milán directo a su oficina. El aire de perfección que rodeaba a JaeJoong no lo extrañó.



—¿Y a que debo el honor de tu visita?

—Te extrañaba.



JaeJoong dejó sobre el escritorio su celular. Dándole la vuelta al escritorio y caminando directo hacia él. Con un descaro habitual en el mayor, JaeJoong solamente se sentó sobre las piernas de YunHo y besó sus labios.



YunHo sintió de pronto la excitación sobre su cuerpo así de intensa y apasionada, igual que JaeJoong, se enderezó un poco más y levantó la camisa de JaeJoong lo suficiente como para que sus manos pudieran tocar esa blanca espalda.



—Estás muy delgado, Jae…



El susurro de YunHo cerca a su oído logró arrancarle un suspiro a JaeJoong mientras la boca de YunHo daba pequeñas mordidas en toda la extensión de su cuello. El corazón de JaeJoong se agitaba, por que empezaba a excitarse. Y eso no estaba bien.



En la oficina, no. Esa había sido una de las primeras reglas de YunHo.



—He viajado mucho últimamente… No tengo tiempo para comer.



La respuesta de JaeJoong logro hacer reír a YunHo, rozó el estómago del mayor miró sus abdominales y volvió a bajar la camisa.



—Debes cuidarte más Jae. Eso de ser modelo te está bloqueando.

—Yoona no se queja de si estoy más delgado o no.

—Se queja, pero seguramente ni la tomas en cuenta.



JaeJoong sonrió y abrazó por el cuello a YunHo. –Tienes razón, pero no importa, además sabes que no debo engordar.

—Una cosa es engordar y otra estar en los huesos.



JaeJoong rodó los ojos y volvió a besar a YunHo, esta vez con un poco más de calma, disfrutando únicamente de aquel contacto y fundiéndose si fuera posible en él. Sus movimientos lentos y su camisa algo desarreglada. YunHo no volvió a tocarlo.



—¿Qué sucede, YunHo?

—Promete que vas a comer más.

—Esta bien, lo prometo. Ahora bésame.



YunHo lo agarró por la barbilla y lo besó, con la misma pasividad que hace un momento él lo hubiera hecho. Paseó sus manos por la espalda de su mejor amigo con tranquilidad. Disfrutando el hecho de que sus pechos se rozaran constantemente en cada respiración.



—El señor OhDae va para su oficina.



La voz de su secretaría a través del teléfono y JaeJoong bufó con molestia, levantándose y sentándose en una de las sillas frente al escritorio, arreglando su camisa y ropa en general.



—Que inoportuno.

—Es tu padre y mi jefe.



JaeJoong rodó los ojos. Arrimándose contra su asiento y observando como YunHo arreglaba unos papeles sobre el escritorio. Miró con atención que entre los papeles que tenía las siglas de ‘EMC’ permanecían en grande. Yunho tapó discretamente los papeles.



—YunHo que bueno que aún no has salido al almorzar. Oh, hijo has estado aquí.

JaeJoong sonrió. –Hola padre, vine a invitar a mi mejor amigo a almorzar.

—Pues tendrá que ser para otro día. Los de IBM están aquí YunHo, quiero que vengas a un almuerzo con ellos. Tenemos que cerrar ese contrato.



YunHo se levantó de su asiento. –Por supuesto.— Plasmó una sonrisa en sus labios y empezó a recoger sus cosas, JaeJoong arrugó el entrecejo.

—Padre ¿Quién es el enviado de IBM?



—Si mal no recuerdo, Keisha Adams. ¿Por que?

—Por nada.



A pesar de que OhDae no estuvo muy convencido con aquella respuesta decidió mejor arreglar la muñequera de su traje y parecer tranquilo. –De acuerdo te espero en un par de minutos en mi oficina, saldremos directo para el restaurante.



—Por supuesto.



Cuando su padre abandonó la oficina de YunHo, JaeJoong se levantó.



—Te lo prohíbo.

YunHo enarcó una ceja. —¿Disculpa?

—No quiero que vayas a ese almuerzo. Me niego.



YunHo sonrió y rodó los ojos ignorando por completo al muchacho y vigilando no olvidarse de nada. Y cuando estaba a apunto de tomar su billetera. JaeJoong puso la mano sobre la billetera de cuero.



—JaeJoong me tengo que ir.

—Esa Keisha es una zorra, no es un secreto para nadie y de seguro si te ve…

—No seas ridículo JaeJoong. Además sabes de sobra que soy soltero puedo hacer lo que se me venga en gana.



—Menos con esa.

—¿Crees que me pueda enloquecer más que tú?

—Creo que se pueda dejar embarazar con tal de atraparte.

—Jamás me dejaría atrapar con algo tan básico y bajo como eso.



YunHo apartó la mano de JaeJoong y tomó su billetera. A Kim no le quedó de otra que interponerse en el camino del menor.



—Si vas le digo a mi padre que estabas analizando un contrato de su peor enemigo.

—¿Me estas chantajeando?

—¿No es obvio?



YunHo rió bajamente se apoyó contra el escritorio y se cruzó de brazos.



—No voy a firmar para ellos, soy leal a tu padre y su empresa.

—Si en realidad lo fueras ni siquiera hubieras aceptado analizar su propuesta.

—Nunca esta demás comparar.



—Escúchame YunHo, no te atrevas a llevarme la contraria.— JaeJoong tomó con fuerza el brazo de Jung, el menor solamente miró con molestia el agarre sobre su brazo, arrugando el entrecejo. –No quiero que vayas.



La mano de YunHo fue inesperadamente a su cuello, apenas haciendo presión. –Que te quede claro JaeJoong que yo no soy de tu propiedad como todo lo que compras. No te pertenezco y no me vas a manejar a tu antojo.



Sin soltar el agarre de aquel níveo cuello, YunHo se acercó besó esos gruesos labios y cuando sintió la fortaleza y enojo de JaeJoong por fin doblegadas, se alejó y sonrió.



—No me voy a meter con ella si eso es lo que quieres. Pero no aceptó que vengas a exigirme algo. Que eso te quede claro.



JaeJoong apretó los puños en cuanto vio a YunHo salir de la oficina. Trató de calmar su respiración y limpió sus labios, lo suficientemente molesto como para saber que si bien YunHo no había demostrado su enojo, agarrándolo con verdadera fuerza del cuello. Si lo había hecho a través del beso.



—Maldito… Solo lo haces por que te amenacé con hablar con mi padre sobre lo de los de EMC.



Giró velozmente, buscando entre los papeles y sonrió en cuanto encontró el dichoso contrato. No lo permitiría, YunHo no se iría a otra empresa. Se quitó el abrigo y escondió los papeles entre sus pertenencias.



Ya más adelante se desharía de ellos.

















—¡Espera! Me voy a caer…



MinHo estiró sus brazos mientras JoongHyun lo tomaba de las manos, ambos rieron ante la situación. Y la música que se deslizaba por todo el lugar era envolvente, algo suave y dulce. JoongHyun se movió hacía él con una sonrisa en los labios.



—¿Llegará el día en que te pueda tomar de las manos sin preocuparme por tu reacción?



MinHo sonrió en cuanto escuchó la voz de JoongHyun cantar un poco, amaba esa voz. Por alguna razón, cuando lo abrazaba con fuerza y cantaba en voz baja cerca de su oído MinHo podía sentir que se olvidaba del mundo.



—¿Llegará el día en que pueda besarte con los ojos cerrados?



JoongHyun se acercó, MinHo a pesar del frío y de que no sabía patinar muy bien logró estabilizarse. Cuando el mayor arregló uno de los mechones de su cabello, mientras percibía el tacto de JoongHyun en su rostro MinHo cerró los ojos.



Los labios de JoongHyun sobre los suyos y MinHo tuvo que admitir que le encantaba aprender a patinar de la mano de Kim.



—¿Cómo te fue en la escuela hoy, Min?

—Igual que siempre, muy aburrido.



—Mmh… Te odio, MinHo.— JoongHyun hizo un pequeño puchero, y en seguida le dio la espalda al menor. —Yo tuve un asqueroso examen de química. Te aseguró que si no fuera por que soy el capitán del equipo de básquetbol y por que estamos a un paso del campeonato, no me hubieran dado otra oportunidad.



—Oh, pobrecito~



MinHo abrazó por la espalda al más alto, apoyándose el rostro en esa amplia espalda y sonriendo ante las quejas continuas de Kim sobre que el no iba a ser doctor ni nada parecido para tener que ver química.



—Si quieres podemos estudiar para tu examen.

—¿MinHo, en serio?

—Por supuesto. Te adoro y no quiero verte triste.

—¡Eres lo máximo!



JoongHyun lo tomó por el rostro y besó a MinHo, igual de efusivo que siempre y con una gran sonrisa en el rostro. MinHo levantó su dedo índice, fingiéndose serio.



—Pero antes, termina de enseñarme a patinar.

—¡Claro que si!















ChangMin cerró el periódico.



Suspiró con fuerza y levantó el rostro hacía el espléndido sol de esa mañana, se colocó el sombrero sobre el rostro y permaneció varios segundos así. MinHo tenía dentro de la pista que uno de sus ‘amiguitos’ si mal no recordaba JoongHyun, había reservado solo para ellos.



ChangMin pensó que cuando él salía en alguna cita, con la persona a la que amaba nunca necesitó hacer uso de demasiado dinero, lo importante era que estuvieran juntos. Que si los agarraba la lluvia pudieran correr y divertirse. El dinero, los regalos costosos eran para momentos especiales.



Pero estos niños a los cuales les sobraba el dinero. Cada momento era especial. A ChangMin de verdad le intrigo la manera en que el menor de la familia Kim llevaba cuatro relaciones al mismo tiempo. ¿Cómo podía ser tan joven y perverso al mismo tiempo?



Se cansó de estar en el auto, se cansó de leer, de oír la radio. Y decidió curiosear un poco, se asomó por una de los ventanales. Como era de esperarse los únicos dentro eran MinHo y JoongHyun, el mayor intentaba guiar al menor para que se pudiera estabilizar.



Según tenía entendido por lo poco que escuchó mientras iban en el carro camino a la pista de hielo. El tal JoongHyun le iba a enseñar a MinHo a patinar. Los observó por un largo rato, cada tanto intentaba soltarlo, MinHo parecía perder el equilibrio y a JoongHyun no le quedaba de otro que ayudarlo.



Momento que ambos aprovechaban para abrazarse o besarse. ChangMin suspiró. Extrañaba eso, hace mucho que no salía con nadie por estar concentrado en su trabajo. Apenas obtuviera el puesto de Editor en Jefe, se buscaría alguien con quien salir.



JoongHyun pareció atender una llamada y salió de la pista, dándole la espalda al menor, momento que MinHo aprovechó para sacar su celular, seguramente para mandarle un mensaje a cualquiera de los otros tres. O a los tres. Quien sabe.



Sin embargo el celular resbaló de las manos del menor y cayó directo a la pista deslizándose varios metros de MinHo debido al hielo. MinHo colocó un pequeño puchero, miró a JoongHyun y suspiró, ChangMin sonrió ante la idea de ver al menor posiblemente caerse por intentar coger el celular.



Pero cuando vio a MinHo deslizarse sobre la pista con rapidez y una habilidad propia de un profesional, deslizándose y acuclillándose un poco para tomar el celular sin detenerse y seguir patinando como si de un juego se tratara, ChangMin se sorprendió.



MinHo guardó el celular, sus miradas se encontraron por un momento. Sin embargo JoongHyun parecía acabar con su llamada y de inmediato MinHo dobló un poco sus piernas como si le costara mantener el equilibrio. JoongHyun sonrió enternecido ante aquello y MinHo le hablaba de algo que ChangMin no escuchaba por la distancia.



Volvió a apoyarse en el carro con los brazos cruzados y una sonrisa en el rostro. Le agradaba esa parte manipuladora de Kim MinHo. Maldito mentiroso. Suspiró y miró la hora en su reloj. ¿Cuánto tiempo más le tocaría esperar?

















—Bien, Boa ya tengo los resultados.



La mujer sonrió esperanzada, apretando entre sus manos la elegante cartera, se enderezó un poco y los segundos en los que demoró su doctor abriendo el sobre y leyéndolo fueron casi eternos para ella.



—Lo lamento, cariño. No estas embarazada.



La sonrisa se borró de su rostro e incluso agachó un poco la cabeza, el hombre que había sido su doctor casi desde que era una niña, la miró con pena, dándole unos segundos para que pensara con calma.



—…Supongo que, tendremos que seguir intentándolo.



El doctor se acomodó en su asiento y miró analizadoramente a Boa. –Cariño, sabes que soy como un padre para ti. Así que respóndeme con absoluta sinceridad. ¿Bien?

—Por supuesto.



—De acuerdo, dejaste de tomar las pastillas hace algún tiempo. Más de un año para ser exactos. ¿Estás segura que OhDae está igual de comprometido como tú en buscar un niño?

Boa lo miró extrañada. —¿A que se refiere?



—No me mal entiendas, cariño.— El hombre se apresuró en aclarar la situación, apoyándose un poco en el escritorio. –Pero eres una mujer joven, sana. Sin problemas al igual que OhDae para tener niños. ¿No es raro que un año intentándolo y todavía no salgas embarazada?



—Bueno… Es que no sé… Supongo que…

—OhDae anda en los cuarenta todavía, puede tener hijos si así lo desea y pues supuestamente ambos están buscando un hijo. Se me hace muy extraño.



Boa suspiró. ¿Qué podría estar pasando? El doctor decidió cambiar el tema, por que al parecer el tema afectaba bastante a la mujer.



—¿Y ya han hablado con los muchachos sobre la decisión de querer tener un hijo?

—No, OhDae dice que cuando suceda hablaremos con ellos.



El hombre enarcó una ceja, eso era muy sospechoso.



—Boa, cariño. Escucha un consejo y no lo tomes a mal ¿De acuerdo?— Boa asintió y el hombre a través de un suspiró empezó a hablar en voz baja. –Revisa los papeles médicos de OhDae, facturas de hace un año más o menos y cualquier cosa rara que encuentres me la traes. ¿Si?



Boa asintió, confiando ciegamente en aquel hombre que conocía desde niña.















—Nos vemos.



JoongHyun tomó por el rostro a MinHo y lo besó. ChangMin decidió entrar al auto a esperar a que Kim terminara por subirse. ¿No se cansaban de besarse cada cinco minutos? Sin contar con el hecho de que MinHo besaba cuatro bocas diferentes. ¿En serio, no se cansaba de vez en cuando?



Finalmente MinHo subió al auto. JoongHyun permaneció agitando su mano en señal de despedida y MinHo giró para ver a su chofer a través del retrovisor, ChangMin sin embargo conducía atento a la autopista.



—¿Cómo dijiste que te llamabas?



ChangMin no se inmutó demasiado ante la voz del menor y continuó conduciendo sin notar, la fija mirada del menor en él.



—Choickang ChangMin.

—Mmh… ¿Y por que nos espiabas? ¿Te lo pidió alguno de mis hermanos?

—¿Sus hermanos?— ChangMin por primera vez miró al menor, gracias a los espejos no se tomó la molestia de girar. –No tendrían por que.



—Créeme tienen por que. Pero te voy a dar un consejo. Tú trabajas prácticamente para mí, ellos conducen y casi ni te van a pedir que los lleves a alguna parte, así que en pocas palabras tu trabajo está en mis manos.



—Eso lo sé, joven.



—Tú no sabes nada de lo que yo hago. No sabes con quien me encuentro ni sobre que hablo. No sabes nada de mi, y si alguna vez mi padre te pregunta solo salgo a estudiar o con mis amigos. Punto final. Al resto no tienes por que darle explicaciones de mi vida privada.



ChangMin asintió, era sorprendente como la voz amenazante y fría de MinHo en ese momento logró que un frío recorriera sus sentidos. Aquella voz para nada comparada con la que escuchó hace unos segundos cuando se despedía de JoongHyun.



—Como diga.



El teléfono sonó, por suerte era el de MinHo, rompiendo la tensión en el ambiente. Observó al menor por el espejo quien en cuanto leyó el nombre sonrió.



—¡TaeMin! Que bueno que me llamas, estaba a punto de llamarte.— MinHo pareció entretenerse con el paisaje y la llamada, ignorando una vez más a ChangMin. —…¿Ahora? Lo siento, Tae. Pero estoy en el auto con Boa, vamos al médico. La voy a acompañar para ver si vamos a tener un hermanito de una buena vez por todas.



MinHo sonrió y ChangMin no pudo evitar arrugar el entrecejo ante aquello. No había visto la relación que Boa y MinHo mantenían, pero suponía que tampoco era bueno y que muy seguramente el muchacho estaba siendo hipócrita.



—¡Si! ¿Te imaginas? Sería un niño verdaderamente adorable y yo por fin dejaría de ser el menor… Claro Boa es muy bella. ¡Oye! Me pongo celoso.— MinHo volvió a reír. –Si yo también te quiero. Nos vemos mañana en la escuela entonces.



MinHo cortó la llamada y bufó.



Hablar con TaeMin no le molestaba, pero mentir tan descaradamente sobre su ‘buena’ relación con la descarada esa que tenía por madrastra no era algo que le agradara. Ojalá y saliera negativa esa prueba, no quería un hermano más con el que compartir la desdicha de ese hogar.



—Ya llegamos, joven.



MinHo levantó la mirada sorprendido con que hubiera llegado tan pronto. Miró hacía su derecha y casualmente vio a Boa bajarse del auto, se miraron un momento y MinHo arrugó el entrecejo. Cruzándose de brazos y congelando sus expresiones, esperando a que la mujer se acercara.



—¿Y bien? Dime que no tienes un bastardo ahí dentro.



Boa se entristeció ante la mirada de despreció que MinHo envió hacía su vientre, y tapándolo con ambas manos negó. MinHo sonrió.



—Es la mejor noticia del día, ya ríndete. Si no fuera por que el hecho de que los haría felices, hace mucho que les hubiera contado a mis hermanos que llevas un año siendo un fracaso como mujer a la hora de quedar embarazada.



—¿Por qué me tratas así?

—Por que intentas ocupar un lugar que no te pertenece.

—Tal vez no le cuentas esto a tus hermanos por que quieres protegerme de ellos.



MinHo rió ampliamente. Estúpida mujer.



—No seas ridícula. Si ellos se enteraran… Si, te molestarían todo el tiempo, te humillarían y hacer eso, los haría felices, y yo no quiero que ellos sean felices.

—¡Son tus hermanos!



—¡Exacto!— MinHo se fingió emocionado, mientras golpeaba la frente de la mujer suavemente. –Que lista eres. Aunque algo distorsionados pero, NOSOTROS, si somos familia, tu no. Y hace mucho que te debiste haber ido, pero resultaste más masoquista de lo que hubiéramos esperado.



Boa apretó los puños y decidió mejor entrar a la casa, MinHo únicamente rodó los ojos.



—¡MinHo!

—¿Key?



El muchacho venía caminando desde su residencia, con el entrecejo arrugado. ¡Demonios! ¿Los habría escuchado?



—¿Dónde estuviste? Quedamos de vernos a las seis y son más de las siete.

MinHo sonrió, no los había visto. –Key, lo siento. Acompañe a Boa al doctor.

—Oh, ¿En serio? ¿Esta bien?— Key pareció calmarse.

—Si, no te preocupes. ¿Entramos?



Key asintió y MinHo entrelazó su brazo al del muchacho quien lo miró por un momento y luego sonrió mientras conversaban de cualquier cosa. MinHo sonreía ampliamente besando de vez en cuando la mejilla de KiBum.



ChangMin dio un largo suspiro mientras los veía alejarse, MinHo probablemente era el peor de todos.















—Cuando vuelvas nos iremos un par de días a Jeju ¿Te parece?



JunSu asintió ante las palabras de YooChun y dejó que el mayor lo tomara por la cintura, acercando un poco sus cuerpos. JunSu se tensó un poco ante la amplia concurrencia de gente en el aeropuerto.



—Chunie… Nos pueden ver.

—¿Y?



YooChun comenzó a dar cortos besos en su cuellos, JunSu nervioso miraba de un lugar a otro esperando que nadie los descubriera, no podía apreciar las caricias de YooChun como le hubiera gustado.



—Su ¿Desde cuando se te despertó la moral?

—Es peligroso Chunie, estamos en un lugar público.

—¿Y que? Me estoy despidiendo de mi hermano.

—Exactamente ese es el problema.



JunSu se sintió de pronto frustrado. Empujó a YooChun varios pasos y pasó una mano por su rostro. Suponía la forma en que YooChun lo miraba y no quería ser testigo de eso. Soltó un suspiró y se apoyó un poco en la pared.



—Odio no poder besarte cuando me de la gana, no poder abrazarte, odio que compartamos la misma sangre…— JunSu decidió mirar al suelo y morder su labio inferior. –…Odio que seamos hermanos, Chunie.



YooChun respiró profundo, acarició el rostro de JunSu y logró que lo mirara.



—Te amo, de mil maneras posibles JunSu. Y no me importa si esta bien o no. Me importa un carajo si la sociedad nos repudia. Yo te amo y ese es mi punto final para esta historia. No me importa que el mundo entero se me venga encima.



JunSu sonrió débilmente, esa fuerza de YooChun, verdaderamente la envidiaba.



—¿Qué hacen?



Con una maleta en la mano derecha, KangTae los observó fijamente, YooChun se alejó lentamente de su hermano y JunSu intentó plasmar una sonrisa más amplia. YooChun había estado a punto de besarlo.



—Nada, Su que se sintió un poco nostálgico de repente.

—KangTae. Que bueno que llegas, ya vámonos que en unos minutos sale el avión.

—Claro, vamos entonces. Hasta dentro de unos días YooChun.



El mayor asintió mientras veía a JunSu quien lo miró un par de veces más antes de avanzar. KangTae pasó una mano sobre los hombros de JunSu haciéndole alguna plática y YooChun apretó los puños con fuerza.



No era un secreto para nadie el amor que KangTae le profesaba a JunSu desde hace más de dos años. Pero iban a San Diego solo por trabajo, YooChun trató de repetírselo mentalmente un par de veces.



No había podido darle siquiera un beso a JunSu, pero esperaba que a su regreso ya todo estuviera como antes. Por que confiaba en JunSu, y KangTae no podría jamás separarlos. Por que aunque estuviera mal y ese amor lo consumiera por dentro, amaba a JunSu y JunSu lo amaba a él.



Enteramente, realmente. Profundamente.















ChangMin encendió la luz del estudio de OhDae.



La enorme habitación lo tomó por sorpresa había tanto de donde buscar algo que lo inculpara de algo indebido al hombre que sus ojos por un momento brillaron. Se acercó al escritorio y de inmediato empezó por los cajones.



Rebuscó entre los papeles y como lo suponía no había nada fuera de lo normal a primera mano.



Las puertas se abrieron de repente.



—¿Qué haces aquí?



ChangMin levantó la cabeza y observó a JaeJoong quien con unos papeles en la mano lo observaba con una ceja levantada.



—Te hice una pregunta.

—Oh, si. Lo siento es que MinKih me mandó por una charola de té que había dejado hace un par de horas aquí.



JaeJoong señaló hacía el otro lado de la habitación donde la charola permanecía, ChangMin asintió y se dirigió de inmediato hacia ella, por suerte y cuando JaeJoong había entrado y no lo había descubierto con los cajones abiertos sino solamente revisando por encima del escritorio.



—Espera.— ChangMin respiró profundo y obedeció. —¿Eres el nuevo chofer, cierto?

—Si.

—Bien, deshazte de estos papeles. No los quiero volver a ver.



La charola en las manos de ChangMin tambaleó un poco en cuanto JaeJoong colocó los papeles sobre ella. ChangMin asintió mientras vio al mayor de los hermanos Kim salir y empezar a subir las escaleras.



ChangMin suspiró. –Debo ser más cuidadoso, estuve a punto de que me descubrieran.



Miró los papeles con curiosidad y decidió ir primero a su habitación, dejar los papeles ahí para revisarlos más tarde y luego ir a dejar la charola a la cocina. ¿Por qué tendría JaeJoong papeles de EMC, la principal competencia de su padre?















—Ya está, terminé el artículo.



Siwon entró en la oficina de HeeChul con una sonrisa en los labios y enseñando orgulloso la Memory Flash en sus manos con su trabajo. Sin embargo cuando entró. HeeChul no estaba tras su escritorio como debía estar.



Al contrario, Kim se encontraba sobre su sillón negro, con ambas piernas lejos del suelo y mirando con atención las fotos almacenadas en su cámara. Siwon sonrió, hubo un momento en el que los ojos de HeeChul prestaron más atención e incluso sonrió.



—¿Algo interesante?

—Siwon… No te escuché entrar.



HeeChul dejó la cámara sobre la pequeña mesita frente al sillón y continuó con ambas piernas sobre el sillón, esta vez abrazándose a ellas. Siwon se sentó a su lado entregándole la memoria al mayor.



—Ahí está el artículo únicamente tienes que agregarle las fotos.

—¿Qué artículo?

—El de la inauguración del hospital de OhDae. ¿Qué veías?



La curiosidad de Siwon fue bastante y de inmediato tomó la cámara, HeeChul sin embargo intentó detenerlo.



—¡No! Espera… Bueno…



Los nervios en HeeChul, y Siwon enarcó una ceja. Eran fotos de la reunión de la noche pasada en la que había estado mucha gente de sociedad, entre ellas OhDae y su familia. Especialmente notó varias fotos del funcionario.



—OhDae… Es un hombre muy joven todavía. ¿No?



Siwon se sorprendió ante las palabras de HeeChul. —¿Disculpa?

—Bueno, solo decía…— HeeChul desvió la mirada sonriendo nervioso y jugando con la memory flash en sus manos.



—Está casado.

—¡Lo sé! Es decir… No es como si me interesara. Solo que es un buen hombre, se preocupa mucho por los demás y pues es digno de admiración.



Siwon pensó que así comenzó su amor por HeeChul, con simple admiración. Un día simplemente lo notó. Uno de los jóvenes reporteros, intrépido, impulsivo y fiel a sus presentimientos. No le importaba lo peligroso que fuera HeeChul siempre estaba dispuesto a hacer su trabajo.



Siwon comenzó por admirarlo, luego… Luego simplemente se enamoró.



—¿Él te ha dicho algo?— HeeChul pareció sorprenderse ante sus palabras. –Es decir, ¿Han conversado o algo por estilo?

—No, solo aquella vez en la inauguración.



Siwon asintió. –Ya veo…

—Bueno, vamos a trabajar.— HeeChul se levantó y fue hasta su escritorio, moviendo el mouse para poder reactivar la computadora. –Quiero llegar temprano a mi departamento.



Kim pareció concentrarse en la pantalla de la computadora mientras releía unas cuantas cosas del artículo, Siwon lo miró atentamente. ¿Cuánto tiempo más permanecería sin decirle a HeeChul lo que sentía?



HeeChul lo miró y le sonrió. —¿Que? ¿Tengo algo en la cara?— Kim tocó su rostro y Choi sonrió divertido.

—Estas perfecto, Chul. Solo te miraba trabajar.



HeeChul rodó los ojos, y Siwon se acomodó en el sillón. ¿Cómo reaccionaría HeeChul si se lo dijera?















—Así que JunSu ya está viajando a San Diego.



OhDae cortaba la carne con elegancia mientras YooChun bebía un poco de vino.



—Si, padre. Yo mismo lo acompañe al aeropuerto.

—¡Wow! Que novedad. Dime hermano. ¿Cómo le vas para sobrevivir estos dos días sin tu siamés?



Las palabras de Jaejoong no eran burlonas, más bien estaban llenas de sarcasmo y burla mal intencionada. YooChun de inmediato arrugó el entrecejo.



—Nadie pidió tu opinión JaeJoong.

—Yo habló cuando me da la gana.

—Que bueno que Key no se quedó a cenar para ver a esta familia en decadencia.



MinHo también cortaba un poco de carne. Intentando no mirar a sus hermanos mayores.



—Hablando de entrometidos.— YooChun fijó su mirada en el menor de la casa. –¿Te dije asesino que abrieras la boca?

—¡YooChun!— OhDae golpeó la mesa con su puño y Boa retiró las manos de la mesa, con un suspiro en los labios.



¿Por qué nunca podían tener una cena en paz?



—YooChun no dijo nada malo padre.— JaeJoong se mostró indiferente jugando con una aceituna en las manos, dispuesto a comérsela en cualquier momento. –Este mocoso no es más que un asesino.



MinHo dejó los cubiertos y apretó sus puños con fuerza, mirando la comida, solo por no levantar su mirada hacía las dos miradas de odio que muy seguramente YooChun y JaeJoong le ofrecerían.



—¡Les prohíbo que traten así a su hermano! ¿Me escucharon?



YooChun se levantó de su lugar. —¡Él mató a nuestra madre! ¡Tú esposa! ¡Si él no hubiera nacido…!



De la nada, YooChun vio interrumpido sus gritos. Boa se había levantado de su asiento. Abofeteando con fuerza al muchacho quien regresó su mirada llena de rabia hacía la mujer. MinHo observó la situación pasmado, al igual que su padre.



—¡¿Cómo te atreves pedazo de zorra?!



JaeJoong también se levantó, igual de molesto. No por que golpeara a YooChun, si no más bien por el hecho de que se atreviera a tocar a alguien que pertenecía a su sangre, para bien o para mal.



—¡Basta! YooChun y JaeJoong ustedes comenzaron. Ahora siéntense.



YooChun sin embargo no miró a su padre, tomó la servilleta de tela sobre su asiento y limpió con dureza el lugar donde la mano de Boa lo había golpeado, sin despegar sus ojos de los de la mujer. Soltó con brusquedad la servilleta sobre la mesa y se empezó a marchar del comedor.



—YooChun he dicho que…

—¡Se me quitó el apetito!



Boa respiró profundo y volvió a sentarse, JaeJoong únicamente vio a YooChun subir las escaleras rápidamente, miró con odio a Boa y también empezó a salir.



—¿A dónde vas JaeJoong?

—Donde YunHo, a cenar en un lugar donde por lo menos no tenga que discutir cada cinco minutos con alguien.



Agarrando el abrigo que colgaba en la entrada. JaeJoong salió de la residencia, azotando la puerta con fuerza. OhDae suspiró, y aprovechando que MinHo siempre se sentaba cerca de su asiento, tomó la mano izquierda del menor.



—Hijo, si quieres también te puedes retirar.

—Gracias, padre.



MinHo dejó la servilleta con cuidado sobre la mesa y subió las escaleras con lentitud, esperando de verdad no encontrarse con YooChun y con la mirada en el piso.



—Amor, lo siento.— Boa habló bajo y con la mirada en sus manos que permanecían sobre sus piernas. –No debí pegarle a YooChun pero es que…

—Boa, amor. Está bien, sino lo hubieras hecho yo lo hubiera terminado por hacer, y le hubiera dolido más al mal educado que tengo por hijo.



Boa sonrió ante aquello. Respiró profundo y cuando OhDae sostuvo su mano, regalándole una sonrisa todo pareció volver a la calma.

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