Xiahtic! Cap. 6. I (i)

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6. I (i)
A través del agujero de la llave. Sí, estaba seguro. Alguien lo observaba desde ahí…
Había despertado con los brazos algo entumidos. Abrió los ojos y miró una habitación en penumbras en la que se encontraba. Movió un poco las manos y las miró, atadas al respaldo de la silla, con razón las sentía entumidas. Intentó zafarlas, tirando de los amarres, pero por poco cae al suelo así que desistió.
“¿Tienes hambre?”
Escuchó que le hablaban desde la pared, una voz muy suave y airosa. Miró hacia la pared a sus espaldas, apenas pudiendo torcer un poco el cuello para hacerlo, y descubrió una rendija de ventilación muy cerca de su cabeza.
-¿Tienes hambre?
La voz venía de ahí. Miró sus pies al extremo de sus piernas dobladas, torciéndose un poco, y los acomodó bien sobre el suelo, sintiendo el frio suelo, pues sus zapatos habían desaparecido, igual que su chamarra y su cinturón, y sólo llevaba puesta la camisa blanca y el pantalón con los adornos plateados para Xiahtic. ¿Qué demonios había pasado? Lo último que recordaba era el apagón…
-¿Tienes hambre, bonito? – repitió la voz.
-¡Yah!
De nuevo empezó a forcejear contra las ataduras y descubrió que le dolían los brazos y el pecho no sólo por estar atado. Aún así continuó luchando con las cuerdas.
-¡YAH!
-¿Tienes hambre o no, bonito?
Lo último que vio en ese momento fue el piso acercarse con aterradora rapidez hasta él.
***
Estaba sentado en una banca del parque, sintiéndose derrumbado. Su corazón sentía una mezcla de dolor, pena propia y ajena, asco, odio, amor no correspondido y tristeza. Sobre todo tristeza. Asco y pena por no saber por qué sentía lo demás; odio porque sabía quién lo causaba, y a la vez porque se odiaba por insistir en la imposibilidad de seguirle odiando. Había recorrido todos los alrededores del bar igual que los bar-tenders, pero no lo había encontrado. Había ido a la escuela al día siguiente, pero él no asistió; al volver al departamento tenía la esperanza de encontrarlo ahí, pero sólo estaban Yunho y Jaejoong, cada uno en sus asuntos, discutiendo de no le importaba qué. Al día siguiente no fue a la escuela. Y al siguiente tampoco, mejor se había ido a pasear al parque, pensando qué demonios hacer ahora que se sentía varado como un barco, tristemente dejado a la corriente. Cerró los ojos, sintiéndose tan vacío que en algún momento el aire lo arrastraría lejos, lejos a donde nadie le conociera y todo sería distinto.
-Changmin ah…
Abrió los ojos despacio y poco a poco las imágenes se hicieron más nítidas, sin embargo el mundo parecía ir en cámara lenta aún. Detrás de las personas que atravesaban el camino en bicicleta o caminando frente a él, pudo distinguir, sentado en la banca del otro lado, a Yoochun.
-¿Has estado espiándome? –le preguntó sin la agresividad que deseaba expresar.
Yoochun sonrió despacio:
-Kurom, he estado observándote desde hace un rato.
Changmin agachó la mirada y Yoochun cruzó el camino para llegar frente a él.
-No te sientes bien, ¿cierto?
Changmin volteo hacia arriba a verlo.
-Tú… ¿siempre tienes que hacer preguntas tan obvias o de verdad eres así se estúpido?
Yoochun sonrió más y le tomó del brazo.
-Vamos. Necesitas desahogarte y conozco el lugar perfecto para eso.
Un poco a la fuerza lo llevó a comer a su restaurante favorito y lo obligó a comer kimchi con todos los platillos, incluso con la sopa de kimchi y la de mariscos, haciéndolo llorar involuntariamente y a él también. Después lo llevo a comer helado, era como aquéllas citas que tuvieron hacía tanto… se había logrado olvidar de Junsu, y al parecer Yoochun ya tampoco se acordaba de él. Bueno, la verdad era que su hyung no sabía qué había pasado con Junsu, suponiendo que estaba ocupado y no salía de su cuarto y por eso no lo veía en el departamento, como si nada hubiese pasado. Si le dijera todo, si le contara que Junsu no sólo estaba ausente, sino que había desaparecido en el club nocturno en el que trabajaba a espaldas de todos, que él, Changmin, lo había descubierto y que, de la nada, poco a poco se había…
-Hyung…
-¿Sí?
-Házmelo…llévame a uno de esos lugares especiales donde te gustaba seducirme…
Y antes de que se diera cuenta ya estaba debajo de él en una cama con aroma a detergente de lila, mientras Yoochun lo estaba embistiendo salvajemente, su pelvis ondulante y precisa contra la suya.
-Yoochun… - Changmin gemía bajo su cuerpo, en voz baja, - ponme las manos en el pecho…así…no me dejes moverme…
Obedeció dócilmente, irguiéndose sobre él y doblando las morenas piernas, sosteniéndolas con sus brazos mientras apoyaba sus manos en su pecho, haciendo imposible que el menor intentara enderezarse y posibilitando a su miembro llegar aún más profundo, continuó con las embestidas, lentas, crecientes.
-Ahhh…- gemía entrecortadamente- Ra…rápido… más rápido…
Sólo quería sentir, sentir para olvidar. Olvidar... ¿para sentir?
-Changmin yaahhh….- gimió el blanco aumentando el vaivén, pero se detuvo de repente,- Pero… primero dime… di que me amas aún- susurró. Changmin esbozó una cínica sonrisa:
-Te lo diré… cuando esté satisfecho- le susurró.
Yoochun lo miró confuso mas lo penetró duro, ansioso por escucharlo de sus labios, que él sí lo amaba, que aún existía algo entre ellos, no sólo sexo.
-Uuunnn… ahí… vuele a hacerlo ahí- gimió Min. Se ahogaban entre besos y jadeos.
Yoochun pronto sintió un conocido hormigueo en su parte baja y cierto ardor punzante en el límite de su ser; llegaría pronto, y las uñas en su espalda le indicaban que no sería el único. Se acercó a los labios del menor y los lamió con lujuria excitando todavía más las sensaciones. Tomó sus manos, pegándolas contra el colchón, y mientras entrelazaban los dedos le embistió con frenesí, el moreno le rodeo la cintura con las piernas, buscando más roces, y al instante soltó un gemido grave, sintiendo como se venía dentro del menor mientras Min manchaba sus vientres. Los espasmos les recorrieron por toda la espina dorsal y Yoochun se dejó caer encima del pecho de Min.
-¿Entonces…? -murmuró besando su mejilla, esperando oírlo decir esas dos palabras poco después.
Changmin desvió la mirada, volteando el rostro a otro lado, sintiéndose aún más vacío y varado que antes.
-Changmin…
***
Cuando volvió a abrir los ojos, estaba atado contra un enorme ropero o algo similar. Intentó moverse pero su torso estaba atado desde debajo del hombro hasta el ante brazo, las sogas cruzando por su pecho. Se agitó para ver si podía aflojarlas y la cabeza le dolió. Recordó entonces el golpe contra el suelo cuando cayó con todo y silla. Y poco después notó otra cosa: estaba casi desnudo y tenía frío, la habitación era helada. Desesperado miró a su alrededor, buscando alguna pista que le indicara dónde demonios estaba. Frente a él estaba una cama con un cobertor blanco y floreado de abuelita, mientras la silla en la que había estado estaba a un lado de él. Miró las paredes y el techo, todo liso y parecía que no habían terminado de pintarlo de blanco; no había fotografías ni nada que sirviera como decoración, como la habitación de un manicomio. Por toda iluminación una lámpara pendía del techo. Volteó bruscamente cuando escuchó una puerta abrirse. Una chica, donsaeng seguro, vestida con un vestido que más bien parecía un blusón gris y zapatos negros con calcetas gruesas blancas, entró en la habitación cargando unas cubetas con agua.
-Estás algo sucio, bonito – dijo. Era la misma voz airosa que se escuchaba por las rendijas de ventilación.
Junsu intentó mover los brazos para zafarse pero en vano. La chica comenzó a lanzarle agua con las cubetas, agua helada. Cuando le vació el agua de esas dos, salió de la habitación, dejándolo tiritando, para luego volver con más agua y repetir la misma operación hasta que quedó empapado, gotitas de agua cayendo de cada hebra de su pelo. Tosió y luego la chica se acercó con una toalla muy almidonada y empezó a secarlo. Junsu desvió la mirada. ¿Cómo una mujer de tan pequeño tamaño había podido moverlo por la habitación para atarlo al armario? Prácticamente tenía que pararse de puntitas para poder secarle el cuello y el pelo.
-Vístete, bonito – le dijo después, acariciando su mejilla, le soltó las cuerdas y sonrió, ofreciéndole ropa. Junsu pensó en salir corriendo hacia la puerta, pero desnudo era una mala idea. Tomó la ropa y mientras se vestía la chica salió de la habitación. Se vistió lo más rápido que pudo y corrió hacia la pequeña ventana que había al otro lado de la habitación.
-Maldición…
Tenía una reja exterior, no podía salir por ahí aunque lo intentara. La única opción era la puerta, pues ni el ducto de ventilación era lo suficientemente grande para salir por él. Se dejó caer sentado sobre la cama, mirando el suelo. La chica volvió a entrar, con cuerdas en las manos.
-Qué rápido, bonito. Perdona, pero no quiero que te vayas… - se sentó a su lado y le tomó un brazo, Junsu no se resistió, simplemente miró a otro lado. Quedó atado contra la cabecera de la cama. Ella tenía sus labios cerca de su barbilla y su mejilla junto a la suya, pero Junsu miraba a otro lado, siempre a otro lado.
***
-¡¿Cuánto?! – Heechul le gritó al teléfono. Frente a él estaban sentados todos los bar-tenders, - ¿Y todo en monedas? ¿Por qué en monedas? Ah…entiendo...qué astuto, eh… ¿hola? ¿Hola?
-¿Qué le dijeron? – preguntó Eunhyuk.
-La persona que lo tiene secuestrado quiere 100 millones de wons para liberarlo.
-¡¿Qué?!
-Y en monedas… -añadió al teléfono, - así es Shim, en puras monedas. El banco no me cambiará tanto dinero en monedas, y ni me alcanza lo que tengo para reunir esa cantidad en una semana. Como comprenderás, sin Xiah en la pista, las ventas han bajado… ¿Hola? ¿Por qué todos me cuelgan?
El teléfono tuvo suerte de no romperse en el suelo cuando Changmin lo arrojó, molesto con la noticia. Una semana pare reunir 100 millones de wons en monedas, en una bolsa. ¿Cómo conseguirlo? Podría pedir donaciones, pero no sabía que causa inventar para ello. Y además, contar las monedas para que dieran la cantidad sonaba terriblemente aburrido. Pero Junsu dependía de ello.
-Changmin ah – Yunho y Jaejoong se sentaron junto a él, mientras Jae hablaba, - ¿Por qué no nos dijiste lo de Junsu?
-¿Qué cosa?
-Que está secuestrado – respondió Yunho, acomodando sus lentes.
-No sé de qué hablan.
-Hace mucho que no va a la escuela, la directora llamó preguntando por él – dijo Jae, -pensamos que estaba estudiando y se encerraba en su habitación como tú, por eso no le veíamos…
-Además nos llamó la policía para informarnos. Preguntó por ti pero como no estabas, tomé la llamada.
Changmin desvió la mirada.
-¿Desde cuándo…?
-Casi dos semanas…
***
Estaba lloviendo. El agua escurría por el cristal de la ventana como si el paisaje afuera llorara. Junsu no despegaba la vista de eso mientras la chica intentaba alimentarlo. Tenía las manos atadas juntas, así que no tenía otra manera de comer más que dejándose alimentar por ella. Masticaba mirando apenas el bocado para no tener que verla a ella. Después de comer, ella le trajo su ropa del show y le pidió que se cambiara. Lo hizo sin que ella le desatara, ya no confiaba en dejarlo suelto. Luego trajo una grabadora con un CD y reprodujo Xiahtic, su canción. Ya no le importaba cómo la habría conseguido. Ella empezó a bailar frente a él, imitando sus pasos y esperando que él hiciera lo mismo; pero Junsu se limitaba a mirarla con desdén. Incluso intentó convencerlo bailando muy cerca de su cuerpo, pero nada. Molesta le empujó a la cama y salió de la habitación, llevándose la grabadora.
“Eres muy malo conmigo, bonito”, escuchó su voz por las rendijas del conducto de aire un rato después. ¿Cuánto tiempo más estaría ahí? ¿Cuánto tiempo más le duraría la razón?
Se quedó mirando sus rodillas mientras el cuarto lentamente se llenaba de la oscuridad nocturna. Sus ojos sentían cansancio pero el resto de su cuerpo se negaba a dormir. Escuchó un tronido metálico en el conducto de ventilación, y sintió en la nariz un extraño aroma, proveniente de las rejillas. Su cuerpo se empezó a sentir cada vez más y más pesado y cálido, mientras su vista parecía llenarse de neblina, haciendo que cerrara los ojos…
Sintió como un par de manos firmes le sujetaban de la cadera, obligándolo a ponerse en cuatro patas, mientras otra mano le acariciaba el cabello, jalándolo hacia abajo, haciendo que su trasero quedara aún más alzado y su cabeza abajo, recargada en una superficie cálida y suave pero firme a la vez. Dejó escapar un gemido cuando sintió algo húmedo, muy caliente y movedizo, acariciar su entrada, que de pronto descubrió desnuda. Volteó hacia atrás, abriendo los ojos.
-Yoo…Yoochun hyung…a-aah…
El mayor continuó lamiendo su entrada, apenas dirigiéndole una ardiente mirada.
-Relájate, Junsu yah… - escuchó otra voz conocida delante de él y volteó a verlo, - siempre ha querido metértela, sólo déjalo hacerlo… -Changmin acarició su cabello, enredando algunos mechones entre sus morenos dedos.
-Changmin shi….ah…aigo…-era todo lo que podía articular entre jadeos.
-Lo hace muy bien, te gustará…te lo digo yo que ya lo probé –sonrió Min, relamiéndose. Junsu siguió gimiendo, el calor de su cuerpo subía rápidamente. Changmin disfrutaba observarlo, sentado debajo de él, reclinado, con su cabeza sobre su abdomen.
Luego Yoochun lo recostó boca arriba. Mordiéndose un dedo observó a continuación a los otros dos besándose y tocándose. Tragó saliva, confundido pero ansioso. Changmin dejó de tocar a Yoochun con una mano y la acercó al miembro de Junsu, tocándole, haciéndolo cerrar los ojos.
-Te gusta…dilo…- dijo, algo cruel, tocándolo lascivamente.
-Claro que le gusta – corroboró Yoochun, - solo observa cómo se pone…
Ambos intercambiaron unas sonrisas demasiado pícaras para el gusto de Junsu. Se recostaron a su lado, Junsu se sonrojó.
-Changm-min…H-hyung…uhm…- Yoochun besó sus labios mientras Changmin besaba su abdomen desnudo. Los labios del mayor pasaron a su cuello y los de su donsaeng a sus muslos. No podía dejar de gemir. Dos bocas recorrían a besos casi toda su piel, luego una mano empezó a frotar su miembro con los dedos mientras otra acariciaba su entrada y una boca besaba su base y otra lengua lamía su muslo. Posteriormente las manos blancas pasaron a acariciar su pecho mientras los abultados labios besaban los suyos, y Changmin se entretenía lamiendo cuidadosamente su extensión, haciéndolo estremecerse.
-¿Rico, Jun-chan? – le preguntó Yoochun con una voz oscurecida por el deseo, besando sus pezones ya duros - Minnie, mueve tu mano más rápido.
-Ye, hyung…
-Naaaaaahhh…
Yoochun tomó su mano y la puso sobre su erección, cerrando sus dedos alrededor de ella para que lo tocara mientras lo besaba con lujuria. Mientras, Changmin se acomodó sobre las piernas de Junsu, sentado en sus muslos, y sujetando ambos miembros juntos se movió sobre él. Su gimió en los labios del mayor con esto, intentando aún así corresponder a los hambrientos besos del mayor.
-Ya no puedes estar más erguido, Junsu-yah…- rio Min poco después, bajando de él y acariciando su entrada con su mano para luego prepararlo con un dedo.
-Changminn….ahhhh….
-Hazlo ya, Changminnie…muero por verlo gritar…
Dócilmente Min sacó sus dedos y lo penetró rápidamente. Junsu se quejó con fuerza mientras sus piernas eran dobladas y su intimidad invadida por completo. Yoochun se colocó detrás de Changmin y esperó a que el menor hubiera empezado a embestir despacio para entrar en él. Min apoyó sus manos en las plantas de los pies de Junsu mientras Yoochun le abrazaba la cintura, embistiéndole rápidamente y llevándolo cada vez más profundo en el interior de Junsu al mismo tiempo. Las embestidas se volvieron demasiado frenéticas, era demasiado el extraño placer cuando de pronto Junsu sintió como si le cayera una tormenta helada encima.
Gritó a todo pulmón y al abrir los ojos se encontró atado una vez más a la cabecera, sólo con los pantalones puestos mientras una manguera dejaba caer agua sobre él. Sacudió la cabeza, intentando eliminar algo del exceso del agua fría que le estaba empapando desde la cabeza hasta la cadera, tosiendo y temblando por el repentino cambio en su temperatura corporal.
-¿Ya estás más tranquilo, bonito? – la chica dejó la manguera sobre sus muslos, permitiendo al agua seguir mojándole la zona que más calor había tenido hacía un instante. Mientras ella salía por la puerta cuidando no pisar la manguera, Junsu se lamentaba de haber sido sacado de su primer sueño erótico de esa cruel manera. Iba a perder la razón muy pronto. El agua se apagó y la manguera fue jalada desde detrás de la puerta hasta afuera y luego ésta se cerró. Junsu se quedó viendo la pintura descarapelada de la madera, temblando.
“En un momento te secaré y te llevaré de cenar, bonito”, escuchó desde las rendijas. No pudo más y dejó salir las lágrimas. Ya no tenía libertad, ni tampoco voluntad, no tenía nada. Ni para ir al baño; ella lo llevaba hasta el sanitario y le cerraba la puerta, tenía que hacer lo que necesitara aún atado…un día agarró a patadas el w.c, la puerta, las paredes, el lavabo, incluso le dio un cabezazo al espejo. No fueron más que moretones que su captora con gusto atendió, acariciando su rostro y su cuerpo en el proceso.
¿Por qué nadie lo había encontrado ya? ¿Lo estaban buscando realmente? Lo dudaba de su jefe. ¿Y sus hyung? ¿Yoochun? ¿O Changmin? No se dio cuenta en qué momento empezó a golpearse la cabeza contra la pared, despacio, como si con cada “bang” pudiera borrar el dolor, la desesperación, incluso el lugar que veía a su alrededor desde hacía tantos días. Cuando la chica llegó con la comida dejó caer la charola al verlo y corrió a detenerlo, forcejeando con él mientras Junsu gritaba y se zarandeaba, agitando la cabecera a la que estaba atado e incluso toda la cama.
***
-Ya las hemos reunido todas – dijo Heechul al terminar de contar las monedas. Detrás de él estaban sentados tres de sus bar-tenders, y frente a él lo miraban Changmin, Yoochum, Yunho y Jaejoong. Estaban en el departamento de los cinco chicos.
-¿Por qué aún no nos das la información que tienes, Heechul ahjum…ahjusshi? – le preguntó Yunho, acomodando sus lentes después.
-¿Qué más quieres que les diga, donsaeng? Ya les dije todo lo que sé y no soy adivino. No sé qué pretenda ese bastardo que hagamos a continuación.
-Alguien…debería ir a entregar el rescate. Yo me ofrezco – dijo Yoochun.
-Ay, niño, ni siquiera sabemos dónde será el punto de reunión.
En eso el celular de Changmin sonó y el menor contestó sin importarle las quejas de Heechul.
-¿Ye? Uhm….ung….ung, ung, ung…gracias, hyung…
Los demás lo miraban, sin comprender.
-¿Quién era, Min? – Jaejoong le preguntó.
-Una persona a la que le pedí ayuda…-tono de obviedad, como siempre.
-¿Cómo un detective?
-¿Avisaste a la policía sin consultarme, a pesar de las amenazas del secuestrador, Shim? – se quejó Heechul. El menor lo ignoró, viendo a sus hyung.
-Tiene una pista- dijo, tomando la gran bolsa de monedas y levantándose del sillón, saliendo del departamento en cuestión de segundos sin decir nada más.
-¡Changmin ah! – Yoochun fue tras él.
-Aigo, ¿por qué nunca nos cuenta nada de lo que hace? Aish, jinjo – Jaejoong fue tras los otros dos, seguido por Yunho.
-Es más terco y autónomo de lo que pensamos, hyung – respondió Yunho antes de cerrar la puerta tras de sí.
-¡Donsaeng! ¡No pueden ir! –los llamó Heechul desde el sillón. Al verse ignorado hizo un berrinche.
-Calma, jefe, calma…
-Tú cállate, Siwon.
***
-¿Matarle?
-Me escuchaste bien. Elige la forma que más te guste pero date prisa, en dos días más tardar debe estar entre las filas de los difuntos…
-Pero…
-Tienes tiempo aún de disfrutarlo. Bésalo, sedúcelo y viólalo, lo que quieras, y luego mátalo.
Se escuchó el tic tic tic del teléfono cuando del otro lado cuelgan. La chica colgó lentamente, mirando a la nada. Matarlo… pero no quería que sufriera demasiado… ¿cómo hacerlo? Podría estrangularlo, o quemarlo…o envenenarlo. Lo mejor sería que no quedaran pruebas de lo que había pasado, simplemente que desapareciera. Así, si las cosas se le complicaban a su tío, ella no sería incluida en el siniestro plan. Estaba nublado y el cielo tronaba. Llovería. Eso le dio una idea: bañarlo cuidadosamente, dándole mucho amor, y luego…un ipod, o la grabadora…
Caminó con piernas temblorosas hacia la puerta y la abrió. Apreció el descarapelado de las paredes. Dos días. Aún había tiempo… Xiah estaba atado de las muñecas, sentado en la cama.
-¿Estás aburrido, bonito?
Podría concederle un último paseo afuera, por qué no… ¿y si lo veían? Podría meterlo en la maleta en la que lo habían traído…no, mejor no.
-Bonito, hoy te daré algo especial… -le sonrió y acarició su cabello. Él simplemente miró hacia otro lado, mudo. Le pestañeó, coqueta, y se acercó hacia él, con los labios listos para un beso. Xiah simplemente alejó su rostro del de ella, incluso moviendo su torso hacia el lado opuesto. Eso la hirió. Mucho. Se alejó de él y caminó lentamente hacia la puerta. Volteó a verlo de reojo, suspiró y salió de la habitación. Luego volvió con un pastel para él. Le sonrió con amor.
-Mira lo que preparé para ti…
Xiah la miró con odio, se levantó, y en lugar del abrazo o el beso que ella esperaba, Xiah golpeó de arriba hacia abajo el plato del pastel, haciendo que volara lejos de sus manos, haciéndose pedazos, y a pesar de seguir maniatado la tomó por el cuello de la camisa y la sacudió con mucha fuerza. Luego la empujó con fuerza contra otra pared, gritando, pateo los restos del pastel en el suelo y se sentó en la cama, golpeando al aire. Ella lo miraba con profunda tristeza y algo de rencor. Ya que dejo de gritar lo vio mirar el suelo, derrotado, dejando salir lágrimas. Con precaución se acercó y se hincó a su lado. Acarició su antebrazo que estaba sobre sus piernas y recargó su cabeza en sus rodillas. También a ella se le salió una lágrima.
***
Estaba harto. Y estaba convencido de que nadie vendría por él. Esa chica lo había vestido con un traje muy elegante, saco, chaleco, corbata y todo. La había visto coserlo todo el día, con parsimonia, mientras él estaba atado de nuevo contra el ropero; se agitó contra los amarres, más por hacer algo que como protesta, y ella simplemente volteó a verlo como la cosa más común, y regresó a sus cosidos. Siguió observándola, esperando a ver si conseguía algo. Sólo logró que ella se cambiara de lugar, continuando su costura detrás del ropero, mismo que esta vez ocupaba bizarramente el centro de la habitación. Torciéndose, Junsu lograba vislumbrarla en su actividad a través de un trozo de espejo que había en la pared. Harto se quedó mirando al frente, pensando en la inmortalidad del cangrejo y en por qué caminaban de lado. Luego ella se le acercó, probó la medida del saco presionándolo contra su cuerpo, sonrió y volvió a desaparecer detrás del mueble. No supo en qué momento terminó de hacer el traje ni en qué momento se quedó dormido de pie. Pero despertó con la ropa nueva puesta.
No podía entender qué de especial podría tener ése día en específico, ni sabía qué día era. Qué más daba, ya todos eran iguales. Ella lo había dejado así vestido, con las muñecas atadas como siempre, y había salido de la habitación. Miró los botones del chaleco, la corbata. Sólo quería que terminara… tomó la corbata y tiró, sacándola de debajo del chaleco. Jadeando con algo de miedo se hincó frente a la cabecera de barrotes y se puso a atar el extremo de la corbata a uno de los tubos. Respiró profundo, tocando la seda que rodeaba su cuello, y se dejó caer recostado. De inmediato la corbata tiró de su cuello y empezó a asfixiarlo. Jadeó, pataleó.
-¡NO! – fue un grito chillón desde la puerta y pronto distinguió la silueta de la chica sobre él, luchando por desatar rápidamente la corbata hasta conseguirlo. Su cabeza aterrizó contra la almohada y por instinto su boca empezó a succionar aire, cerrando los ojos. Al abrirlos ella seguía frente a él, mirándolo con una odiosa expresión de reproche.
***
-La pista nos lleva hasta aquí…
-¿Y dónde demonios estamos, detective?
-Yo conozco este lugar…
-Changmin, ¿algún otro detalle que nos hayas omitido?
-Cálmense, jóvenes. Su amigo debe estar en alguno de estos edificios.
-Andando entonces.
-Espera, Yoochun.
-Las patrullas ya vienen para acá.
***
Atado a la cabecera de la cama, usando el absurdo traje de noche, y con los ojos vendados, Junsu esperaba, tenso. Algo le decía que lo que le esperaba no pintaba para nada bueno. De pronto sintió un cubetazo de agua helada. Gritó de sorpresa pero luego sintió que algo de agua le caía en la boca, de un segundo cubetazo. Empezó a tiritar mientras los cubetazos continuaban, hasta que la ropa se le adhirió a la piel por la humedad e incluso la colcha de la cama estaba mojada. Temblando de frio y de miedo, pensando que quizás era gasolina como había visto en un video (aunque este líquido no olía a nada), sintió la mano de ella acariciar su mejilla, y luego sus labios presionando sobre los suyos, brevemente.
-Buen viaje, bonito… -le susurró y se apartó de él.
-Yah… ¿qué vas a hacerme? Yah… ¡Yah! – Junsu se agitó sobre la cama a pesar del frío. Ella sonrió con pesar mientras se secaba el agua, luego caminó y tomó del suelo la grabadora, la conectó a un enchufe seco, en la pared contra la que estaba pegada la cama, y se preparó para aventarla sobre las piernas de su prisionero.
-¡Junsu yah! – ésa voz tronó desde la puerta, combinándose con el ensordecedor sonido de la madera estrellándose con el suelo. Él y la chica voltearon hacia allá, aunque Junsu no podía ver, ella menos sorprendida que él. La grabadora resbaló de sus manos rompiéndose contra el piso seco.

Nota: revisando los posts en el cap anterior me di cuenta que hace un año que lo publique, que pena >o<...ToT no tiene nombre haberme tardado tanto pero es que...me atore >o< paso lo de que Su desaparecio y mi mente se quedo en blanco, mas la escuela, mas problemitas personales etc....en fin...ya quedo la conti y pronto (espero menos de un año o.ó) el siguiente, cercano el gran final~! Atte. Aemin

13 comentarios:

  1. qué pasaaa
    qué pasaaaaaaaaaa!!!!
    estoy muriendo por saber cómo sigue *-*
    trio trio trio! xD

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  2. Anónimo11/11/2011

    primero minsu y luego trio!

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  3. NOOOOOOOO!!!!
    quiero saber qué sigueee!! D:
    gracias por continuar este fic tan bueno!!! *w*

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  4. lo esperé y lo amé!
    waaa ahora junsu tiene esos sueños enfermos con el Yoomin
    afadsds!
    annyong! yoosu no askis!
    veremos que pasa!
    pucha kien habra sido la loca k m lo rapto?
    gracias Ae x tu actu <3

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  5. de nada chicas ^^ espero mas comments para seguir~

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  6. quiero la continuacion quiero saber que pasa con el pobre junsu no nos puedes dejar asi joooooo y quiero saberr que es lo que siente changmin por fiiiiisssss

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  7. Anónimo12/21/2011

    que??? como lo puedes dejar asi??? quiero saber TT_TT me he matado esperando!!! Buuu!! SIGUELO PLEASE!!! tt_tt

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  8. Anónimo12/26/2011

    que exista un trio-si? seria interesante!!! xD gracias por esta maravillosa historia, esta muy buena

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  9. Anónimo4/17/2012

    waw!!! vamos terminalo!!! pliss!!! estoy muriend por saber k pasa!!!....^^ terminalo0... siiii??!!...ya a pasado mucho tiempo! pliss terminala!!

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  10. Anónimo5/31/2013

    Q sigu@eeeeee

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  11. Anónimo5/31/2013

    Q sigu@eeeeee

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  12. Anónimo5/31/2013

    Q sigu@eeeeee

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  13. Anónimo5/31/2013

    Q sigu@eeeeee

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