Love is a Force of Nature.Cap 3

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“Conoce a tu Amo”

Debe temblar mi rostro hasta gritar
Como huracán […]
Debes sangrar
Y ver el fin…
[Ver el fin, Lucybell]


Hubo un silencio rotundo en el salón mientras Jaejoong hacia una reverencia y luego sonreía ante su público.
“¡Ah…hijos míos! Es un placer tenerlos aquí en mi casa. Será todo un placer para mí, Kim Jaejoong, miembro honorario de la orden de vampiros, instruirlos en el arte del combate y saciar todas sus dudas” exclamó con tono ostentoso. Su voz resonó en toda la sala y sus ojos color topacio resplandecieron de júbilo.
“Bueno, antes de comenzar me gustaría que me hicieran cualquier pregunta que tengan”
“Señor Jaejoong” una suave voz habló desde el fondo de la sala
“Dime, cariño…anda, no seas tímida” susurró, adoptando una expresión dulce en el rostro
“¿Qué hay de cierto de nuestra inmortalidad? ¿Es verdad lo de los crucifijos y el ajo…o la estaca en el corazón?”
“Excelente pregunta. Bueno, cariño…partiré por decirte que lo del ajo, los crucifijos y la estaca en el corazón son puras tonterías, cosas de ficción inventadas por los mortales…ya que ninguna de ellas lograría matarte. Lo que si podría hacerlo es la luz del sol, o la exposición prolongada a un fuego intenso. Con respecto a las criaturas…las únicas que poseen la fuerza necesaria para acabar con nosotros son los hombres lobo, pero eso es un tema que tocaré más adelante. ¿Alguna otra pregunta?” Junsu escuchó atentamente las palabras de Jaejoong. La pregunta le pareció muy acertada, pues él tampoco tenía idea de qué cosas exactamente podrían matarlo. Luego de un rato de silencio, otra voz se escuchó en la sala.
“Señor, ¿Por qué en ésta casa no utilizamos ataúdes? Francamente yo estaba acostumbrado al mío”
“Eso es porque ésta mansión fue diseñada para que la habitaran vampiros. Las paredes están forjadas con un material que no deja penetrar la luz del sol, igual que las ventanas, es por eso que aquí puedes dormir perfectamente en una cama. ¿Alguien más?”
“¿Qué hay de los híbridos?… ¿Nos hablará de ellos?” hubo un silencio rotundo en la sala. Jaejoong le lanzó una mirada fulminante a la persona que hizo la pregunta, pero Junsu no pudo ver su rostro, ya que estaba sentado mucho más adelante…casi al frente del escenario
“No, jamás les hablaría de semejante…aberración” masculló, mirando con fastidio al vampiro que hizo la pregunta y luego lanzando un suspiro. “Bueno, ahora si no hay mas preguntas procederé a comenzar con la lección. Díganme, ¿alguien sabe algo de hombres lobo?”
“Tengo entendido señor, que hay dos formas de transformarse en ellos: una mordida y un gen que viene heredado en ciertas familias” uno de los amigos de Bianca habló y Jaejoong le lanzó una sonrisa
“Si, eso es correcto… ¿pero saben algo de su debilidad?”
“Plata” dijo Junsu, su voz apenas audible a causa del bajo tono que utilizó. Recordó haberlo leído alguna vez en uno de los libros de su hermano, a él le fascinaban todo tipo de criaturas extrañas.
“Excelente” Jaejoong le sonrió, mirándolo fijamente a los ojos, pero Junsu desvió la mirada.
“En efecto, su única debilidad es la plata…así que para combatirlos es fundamental llevar algo que la tenga, ya sean balas, dagas…utilerías, en fin…todo servirá para dañarlos. Lo más importante es apuntar a su corazón, ya que son bastante resistentes” Él continuó hablando sobre la plata mientras Junsu observaba como Yoochun aparecía de la nada, con una bandeja llena de dagas de plata en sus manos, y comenzaba a entregarles una a cada persona presente.
“Bueno, lo último que les diré sobre ellos es cómo reconocerlos. Esto es bastante difícil, sobre todo si se encuentran en el mundo de los mortales” Jaejoong comenzó a pasearse por el escenario, todos los ojos de la audiencia clavados en su figura.
“Es realmente nefasto lo que ocurre en aquellas tierras y como nos han restringido en nuestra alimentación” dijo, haciendo una señal de resignación con la mano y luego volviendo a hablar. “Como saben, el tratado que por siglos ha asegurado la convivencia entre vampiros y licántropos en el mundo de los mortales impide la matanza de los humanos, cosa que ellos resguardan a toda costa. Es a causa de este tratado que nosotros, como vampiros, hemos tenido que limitarnos en nuestra alimentación, bebiendo sorbos pequeños y procurando no dejar marcas evidentes en los humanos. Desafortunadamente nos llevan la ventaja al poder caminar de día y pasar camuflados por un mortal…nada en su apariencia los delataría, nada excepto su temperatura corporal. Los hombres lobo son cálidos, muy cálidos, y nunca sienten frío…así que la mejor manera de reconocerlos sería acercándose a ellos y sentir el calor irradiar de su cuerpo, esa es la prueba más exacta” Un suspiro escapó de sus labios antes de continuar.
”Bueno, eso es todo lo que les diré por hoy…espero que hayan disfrutado la lección y ya espero con ansias nuestra próxima lección la semana que viene” dijo, haciendo una reverencia y luego desapareciendo casi al instante del lugar. Inmediatamente la gente comenzó abandonar la sala. Junsu se paró de su asiento, con firme intención de regresar a su cuarto, pero la voz de Bianca lo detuvo.
“¿Tienes que irte?” le preguntó, algo apenada
“Si, bueno…en el tiempo que llevo aquí aún no me han permitido salir de la mansión” susurró, cabizbajo. Tenía unas ganas enormes de salir y tal vez recorrer aquel enigmático bosque…pero temía que la reacción de Jaejoong fuese violenta, así que por eso no lo había intentado.
“De acuerdo, yo volveré la próxima semana para la siguiente lección”
“Fue un placer haberte conocido, Bianca” le dijo, esbozándole una sonrisa. Luego, se dio la media vuelta y comenzó a caminar hacia la puerta
“Junsu, quiero que me prometas algo” su voz salió en casi un susurro y él se paro en seco, inmediatamente volteando a mirarla
“¿Qué cosa?” arqueó una ceja, mirándola con curiosidad
“Prométeme que no harás enojar a Jaejoong. Yo…no quisiera que te lastimara” El tono nervioso de su voz alertó a Junsu, quien rápidamente se acercó a ella
“¿Y por qué habría de lastimarme?” le preguntó, clavando sus ojos en su figura
“Sólo haz lo que te digo. Por años han contado que Jaejoong trae nuevas adquisiciones aquí y todas tienen el mismo final…así que por favor Junsu, sólo…no lo hagas enojar” ella agachó la vista y sus palabras comenzaron a inquietarlo. ¿Qué…horrores podría guardar Jaejoong que cada adquisición suya terminaba muerta? No quería ni pensarlo…así que sólo lanzó un suspiro y le dijo
“Bueno, te lo prometo…aunque aún no estoy muy seguro de lo que me has dicho” al escuchar sus palabras, ella le sonrió y lo abrazó
“Gracias. ¿Seamos amigos, si?” le dijo, estrechándolo con fuerza
“Seguro, eres oficialmente mi primera amiga en este lugar” Junsu le respondió al soltarla, sonriéndole cálidamente
“Y espero no ser la última” ella reflejó su sonrisa y luego ambos abandonaron la sala. Al llegar a la planta central de la mansión, Junsu se despidió de Bianca y se dirigió a su habitación, desplomándose sobre su cama.
Lanzó un suspiro mientras estiraba sus músculos. El letargo no tardaría en afectarlo, ya no faltaba mucho para el amanecer.
Tendido sobre su cama, los eventos que experimentó durante el transcurso del día azotaron su mente. Hoy había sido un día interesante…había aprendido bastante cosas, la principal era la existencia de hombres lobo y una aparente rivalidad que existía entre ellos y los vampiros.
Volteó un poco su rostro hacia el ventanal; allí estaba ese imponente bosque. Había algo en el, un impulso que le decía que debía recorrerlo…
Algún día lo haré, lo juro…pensó al cerrar sus ojos. El cansancio ya le estaba haciendo efecto, así que finalmente se relajó, aquietando su mente y cayendo rápidamente en la inconsciencia.

A la noche siguiente y luego que Yoochun le trajera su jarrón de sangre, Junsu volvió a su puesto en la cocina. Por alguna extraña razón, todos los trabajadores estaban inquietos y trabajaban con más presión…como si algo en la atmosfera los estuviera sofocando. Pero él no le dio importancia y continúo trabajando como siempre, hasta que unos gritos provenientes de la entrada los sobresaltaron a todos.
“¡ESTA MAL! ¡TODO ESTA MAL! HE DICHO QUE QUERIA EL CARGAMENTO DE SANGRE PARA LAS 12 ¿Y DONDE ESTA? ¡¿DONDE ESTA?!” los gritos inundaron la cocina y un sonido de platos rotos se escuchó al instante. Luego un enardecido Jaejoong irrumpió en el lugar, lanzándoles dagas a todos con la mirada. Su aspecto era un completo desastre, tenía algunas ropas rasgadas y su pelo estaba totalmente desordenado.
“¡Yoochun!” exclamó, comenzando a pasearse por la cocina con impaciencia.
Un segundo después apareció Yoochun, con unas cajas en sus manos. Velozmente Jaejoong se acercó a él y lo empujó contra la pared, causando que las cajas que sostenía cayeran al suelo.
“¿Dónde…está el cargamento?” le preguntó, lanzándole una mirada asesina
“A-Acaba de caer al suelo” murmuró Yoochun, desviando abruptamente la vista
“Yoochun…” susurró y llevó una de sus filosas uñas hasta su cuello, deslizándola por su piel y haciéndole un pequeño corte, sus ojos topacio resplandeciendo al ver el brote de sangre. “Sabes que no tolero los errores” su rostro descendió hasta su cuello y lentamente deslizó su fría lengua por su piel, lamiendo el rastro de sangre y provocando que Yoochun se estremeciera ante el contacto.
“L-Lo siento amo, no se volverá a repetir” le dijo y Jaejoong se separó de él, lamiendo su dedo que aún tenía algo de sangre. Al instante, sus ojos escanearon toda la habitación y finalmente se posaron en Junsu, quien estaba ayudando a despellejar lo que parecía ser un venado
“¿Qué hace Junsu aquí?” preguntó, sin dejar de mirarlo
“Está trabajando” Yoochun se agachó y recogió las cajas del suelo. Por suerte, el cargamento venía en un material que no era frágil y al parecer no había recibido ningún daño.
“No, hoy no quiero que este aquí. Apenas entregues el cargamento llévalo a su habitación y que se ponga algo más…cómodo” Jaejoong podía sentirlo…aquel impulso, ardiendo en sus venas y desgarrándolo por completo…con mucha más intensidad en esta fecha, esta maldita fecha. Lanzó un suspiro y luego se dio la media vuelta, caminando hacia la salida y abandonando el lugar con rapidez.
Yoochun no tardó en desaparecer, llevándose las cajas consigo y Junsu estaba más que confundido. Sabía que Jaejoong era, por menos decirlo, bipolar…pero ¿hacer semejante escándalo por un cargamento? No podía entenderlo. Decidió que era mejor averiguar algo más sobre Jaejoong, así que se acercó a su compañero de cocina, que estaba en la mesa de al frente y le preguntó
“¿Sabes por qué Jaejoong actuaba tan raro?” el vampiro alzó la mirada y dejó de trabajar un segundo para mirarlo. Se quedó viéndolo un largo rato…como si no lo reconociera hasta que finamente le dijo
“Siempre es así en esta fecha. Por alguna razón pierde los estribos y actúa violentamente” Junsu asintió. Era evidente que Jaejoong tenía un trastorno, pero al parecer sus trabajadores no tenían ninguna idea sobre ello. Continuó trabajando, y estaba sumido en sus pensamientos cuando la voz del vampiro lo interrumpió
“¿Tú eres su nuevo juguete o me equivoco?” le preguntó, mirándolo de reojo mientras descuartizaba a un venado
“Yo no soy juguete de nadie” masculló. Realmente le fastidiaba que la gente le hiciera la misma pregunta una y otra vez…
“Oh, pobre criatura. Bueno, ¿te doy un consejo? Ándate con cuidado, porque es en esta fecha que a Jaejoong le gusta estrenar a sus nuevas adquisiciones…si sabes a lo que me refiero”
Al vampiro se le suavizó la mirada, sonrió y luego se acercó a darle unas palmadas en el hombro.
Junsu estaba a punto de responderle cuando observó a Yoochun entrar nuevamente a la cocina, acercándose rápidamente a él y tomándolo del brazo.
“Vamos, tu turno aquí terminó” le dijo, prácticamente arrastrándolo hacia la salida. Junsu abruptamente le hizo el quite, pero continúo siguiéndolo mientras él caminaba hacia la puerta.

“Te apuesto mi día libre de mañana a que lo mata” le dijo uno de los que trabajaba detrás de él
“Hecho” susurró el vampiro mientras los observaba abandonar la cocina.

“¿A dónde vamos con tanta prisa?” le preguntó Junsu cuando ya habían llegado a la entrada de la mansión
“A tu habitación. Ya llegó tu ropa nueva así que sugiero que te cambies y esperes al señor Jaejoong allí” Yoochun lanzó un suspiro, pasando una mano por su cabello y evitando mirarlo. Acto seguido, comenzó a darle algunos empujones para que subiera las escaleras. Junsu subió algunos escalones, pero luego se acordó de lo que le dijo aquel vampiro…así que rápidamente volteó a mirar a Yoochun, quien todavía estaba parado allí mirándolo y le preguntó
“¿Por qué tendría que esperarlo?”
“Mira Junsu, hoy no es un buen día para el señor Jaejoong.” Yoochun nuevamente suspiró, vacilando un poco antes de volver a hablar. “En este día él…cambia, se comporta de una manera distinta y te sugiero que le sigas el juego hasta que…termine”
“¿Qué le siga el juego? ¿Pero de qué estás hablando?” cuestionó con algo de desesperación. No entendía ni una palabra de lo que Yoochun le había dicho, pero ahora que lo pensaba mejor…Bianca y aquel vampiro también le habían advertido sobre Jaejoong. Un escalofrío recorrió su cuerpo al ver los ojos de Yoochun lanzándole una mirada compasiva
“Sólo ve a tu habitación” susurró y Junsu lanzó un suspiro de derrota. Estaba seguro que no conseguiría ninguna explicación coherente de parte de Yoochun, así que se resignó; dando la media vuelta y subiendo los escalones restantes hasta su habitación
Y si existe algún Dios, que se apiade de ti pensó Yoochun al observarlo desaparecer por las escaleras. Lo único que esperaba era que Jaejoong no se excediera con el chico, ya que había gastado bastante dinero en él y sería una verdadera pena su muerte…un real desperdicio.

Junsu se paseaba como león enjaulado por su habitación, los nervios lo estaban carcomiendo. Ya había pasado casi una hora y no había señales de Jaejoong.
Bueno, quizás me dejará en paz. Lanzó un suspiro y se acercó al closet, abriéndolo para encontrarse con un montón de prendas nuevas, todas colgadas en perfecto orden. Decidió cambiarse a un pijama de seda, dejando su antigua ropa en el mismo closet; luego se dio la media vuelta, caminando hasta la cama y metiéndose en ella, cubriéndose entero con las sabanas.
Pensó que quizás si Jaejoong lo encontraba durmiendo no lo molestaría así que cerró sus ojos, tratando de relajarse, pero para su mala suerte escuchó la puerta de su cuarto abrirse e inmediatamente abrió los ojos.
Al escuchar la puerta cerrarse, Junsu se sentó sobre la cama y al instante pudo ver a Jaejoong parado a los pies de ella. Sus ojos resplandecían en la oscuridad de la noche y a su lado llevaba una pequeña maleta.
“Lamento haberte hecho esperar…” susurró, trepando a la cama con velocidad y retirando de un sólo tirón la sabana que cubría su cuerpo, sorprendiendo a Junsu con la rapidez de sus actos
“¿Qué es lo que quieres?” le preguntó, tratando de que su voz sonara normal, a pesar de que el miedo había comenzado a carcomerlo por completo…
“Mmm… ¿Qué es lo que quiero?” Jaejoong comenzó a avanzar hacia él y Junsu por inercia retrocedió, golpeando su cabeza contra la cabecera de la cama
“Creo que tú ya lo sabes…” se acercó más a él y tomó sus dos brazos, atrayéndolo hacia sí. Junsu lo observó, completamente atemorizado, y sus ojos se oscurecieron…luego él le lanzó una sonrisa, mostrándole sus filosos colmillos antes de azotar brutalmente sus labios. El contacto lo sorprendió y ni siquiera fue capaz de reaccionar cuando sintió el sabor de la sangre en su boca: Jaejoong había rozado sus colmillos por sus labios, provocando que un fino hilillo de sangre brotara desde ellos.
Casi al instante, Junsu lanzó un ronco quejido al sentir los colmillos de Jaejoong hundiéndose en sus labios y la sangre comenzó a brotar a borbotones.
Jaejoong, casi desesperado, aprovechó el quejido de Junsu para colar su lengua dentro de sus labios, bebiendo toda la sangre que podía mientras sus ojos comenzaban a tornarse completamente rojos…
Junsu estaba totalmente horrorizado y sólo pudo pensar en rechazar a la criatura, usando todas sus fuerzas para empujarlo y logrando con éxito que él saliera disparado hacia atrás.
Su propia fuerza lo sorprendió y aprovechó que Jaejoong estaba todavía algo lejos para incorporarse y correr hacia la puerta en un intento desesperado por escapar del lugar, pero no alcanzó ni a llegar porque al instante él apareció en ella, impidiéndole el paso.
“Siempre tienen que hacerlo tan difícil” masculló, lanzándole un puñetazo. Tanta fue su fuerza que Junsu salió disparado hacia la pared, golpeando su cabeza contra ella.
Aturdido, levantó un poco su rostro para ver a Jaejoong abriendo su maleta y sacando un estuche de ella. En menos de un segundo lo abrió y Junsu observó, pasmado, toda la gama de cuchillos que poseía. Luego él tomó una prominente daga alargada y comenzó a avanzar hacia él, deteniéndose sólo a pasos de su cuerpo.
“Ahora… ¿vas a colaborar o voy a tener que obligarte?” le preguntó, tomando su rostro entre sus manos y volviendo a lamer sus labios. Junsu nuevamente le hizo el quite y lo miró con ojos llenos de odio.
“Prefiero morir antes que entregarme a ti” contestó desafiante, lanzándole un escupo, y en ese mismo instante Jaejoong le clavó la daga en el abdomen, deslizándola hacia arriba. Junsu lanzó un grito de dolor, impactado al sentir que la daga le quemaba la piel…
“¿Duele, cierto? Si te estuviera cortando con una daga normal…tus heridas sanarían al instante, pero estas dagas están curadas con agua bendita y por eso te queman… ¡Ah, la fe! Qué increíble es lo que nos puede hacer una simple agua bendecida, ¿No lo crees?” Jaejoong lanzó una risa satírica mientras retiraba de un tirón la camisola de seda de Junsu, descendiendo su cabeza para lamer la sangre que ahora emanaba de su herido abdomen
“E-Estás enfermo” murmuró, volviendo a lanzar un quejido. El dolor era tan latente que pensó que lo quemaría vivo…pero aun así trató de empujarlo, cosa que le resulto casi inútil ya que su propio cuerpo se estaba debilitando…
Jaejoong se separó un poco de él y hábilmente lo tomó entre sus brazos, levantándolo y depositándolo sobre la cama. Acto seguido, volvió a trepar a la cama, posicionándose sobre él, pero Junsu tenía un as bajo la manga…sacó de su almohada la daga de plata que le habían entregado en la clase y en un sólo ademán se la enterró brutalmente en el pecho. Jaejoong lanzó un grito de dolor y lo miró completamente atónito mientras la sangre comenzaba a brotar de su pecho y manchaba sus ropajes.
“Ya te lo dije, no pienso cooperar y si para salir de aquí tengo que matarte…entonces lo haré” le espetó, retirando la daga de su pecho y amenazándolo con ella. Estaba a punto de volver a clavársela cuando nuevamente sintió aquella daga quemar su piel
“Oh, esto no ha terminado Junsu…” susurró, volviendo a cercenar su abdomen.
Junsu se retorció de dolor y su daga de plata cayó al suelo. Maldijo su descuido, ya que Jaejoong era mucho más veloz que él.
Ahora la sangre de sus heridas había comenzado a fluir en un rápido torrente, empapando todas las sabanas y cayendo goteando al suelo, formando un charco. Fue en ese entonces que Jaejoong volvió a posicionarse sobre él, pero esta vez llevó sus labios hasta su cuello y violentamente hundió sus colmillos en el, provocando que Junsu lanzara un grito casi gutural al sentirlo desgarrar su piel.
“Tu sangre…es adictiva” le susurró al separarse, lamiendo sus labios. Toda su boca estaba cubierta de sangre. Junsu se percató de lo rápido que estaba perdiendo sangre, Jaejoong le había hecho múltiples heridas y toda la cama estaba empapada con ella. De pronto se sintió débil…muy débil, casi ni con fuerzas para hablar…
Sin darle mucho tiempo para reaccionar, Jaejoong prácticamente destrozó sus pantalones, dejándolo expuesto ante él mientras su propia ropa caía al suelo, quedando empapada de sangre.
Junsu observó con horror que la herida de su pecho había cicatrizado y que ahora él lo miraba con ojos extraños…como si quisiera devorarlo por completo…
“N-No…” murmuró, tratando de moverse…pero la rápida perdida de sangre lo estaba debilitando cada vez más al punto que no fue capaz de decir ni una palabra cuando las manos de Jaejoong se aferraron a su cuerpo, volteándolo abruptamente y haciendo que quedara acostado boca abajo.
“¡Déjame!” exclamó, su determinación por liberarse de su amarre dándole una fuerza que hasta hoy no sabía que tenía. Comenzó a patalear, lanzando múltiples puntapiés. Escuchó a Jaejoong lanzar una especie de gruñido y por un instante se sintió libre. Inmediatamente giró su rostro para tratar de incorporarse pero Jaejoong, tan veloz como un rayo, ya estaba de vuelta sobre su cuerpo, aterrizando sobre su espalda.
“Deja de moverte…” gruñó, su voz se escuchaba completamente trastornada y Junsu sintió un terror latente recorrerlo de pies a cabeza al sentir la punta de algo metálico sobre su espalda, pero aun así se armó de valor. No podía entregársele así de esta manera, no…él iba a pelear…
“¡Qué me sueltes he dicho!” volvió a exclamar, sacudiendo su espalda en un intento por tumbarlo de su cuerpo, pero casi al instante sintió a Jaejoong sujetarlo por las muñecas
“¡TE LO ADVERTI!” gritó, tomando una de sus muñecas y llevándola a la cama. Junsu trató de forcejear pero en un solo movimiento Jaejoong le enterró un clavo en el centro de su mano, utilizando su propio puño como martillo para retenerlo. Un desgarrador grito escapó de sus labios al sentir todos sus tendones desgarrarse; Jaejoong le había clavado una mano al colchón de la cama y la sangre ahora brotaba a borbotones de su palma.
Mordió sus labios en un intento desesperado por reprimir los sollozos de dolor que amenazaban por escapársele al sentir que Jaejoong repetía el proceso con la otra mano, dejándolo clavado a la cama.
“Te juro que si mueves las piernas…te las clavaré también a la cama” le espetó, empapando sus dedos con la sangre que fluía de sus manos y llevándolos a sus labios. Lamió la sangre con gusto y Junsu se sintió nauseabundo, ya casi ni con fuerzas para protestar…
“Grita muy fuerte, quiero escucharte” le dijo al tomarlo de las caderas, posicionando su erección en su entrada y penetrándolo de una sola estocada. Junsu lanzó un gutural grito al sentir todos sus músculos desgarrarse. Era su primera vez y el dolor…era tan intenso que tuvo que aferrarse a las sabanas mientras Jaejoong comenzaba a embestirlo sin piedad alguna.
“M-Me duele…d-detente” le suplicó entre quejidos, pero Jaejoong no lo escuchó…estaba perdido en el frenesí. El cuerpo de Junsu era estrecho y le estaba proporcionando tanto placer que sus manos se aferraron a él con más fuerza, aumentando la velocidad de sus embestidas mientras gemía con intensidad. Pero Jaejoong quería más, quería escucharlo gritar aún más fuerte…quería desgarrar toda su piel y bañarse con su sangre, estaba…completamente trastornado. Nuevamente tomó la daga y esta vez comenzó a hacerle cortes en su espalda, provocando que Junsu volviera a gritar de dolor, retorciéndose ante la sensación de ardor que atacaba su piel. Jaejoong acercó su boca a su espalda y comenzó a lamer desesperado la sangre de ella, succionando y mordiendo su piel mientras continuaba embistiéndolo, incapaz de pensar en algo...su mente completamente trastornada ante el latente deseo que sentía de llenarse con su sangre...

El tiempo pareció detenerse en aquel brutal acto. Junsu se retorcía y rasgaba las sabanas en un intento desesperado por apalear el desgarrador dolor que sentía al ser violentado de esta forma. Y cuando pensó que ya era imposible sentir más dolor…finalmente, después de una seguidilla de embestidas, Jaejoong colapsó dentro de su cuerpo, causando que él volviera a gritar mientras un hormigueo lo invadía internamente…y fue todo, ya no pudo seguir aguantando más, la abrupta perdida de sangre lo llevó al limite y su cuerpo perdió toda la fuerza, cayendo inconsciente sobre la cama…
Al verlo desplomado allí, casi inerte, Jaejoong lo observó con ojos desorbitados. La sangre había nublado completamente su mente…haciéndolo sentir tan extasiado que lo único que pudo pensar durante el transcurso de sus actos era en el intenso deseo de poseerlo y llenarse con su sangre.
Se acercó a él, usando su fuerza para retirar los clavos de sus manos, y lo zamarreó reiteradas veces, pero Junsu no reaccionó y fue en ese entonces que Jaejoong se dio cuenta de la magnitud de sus actos.
El miedo comenzó a corroerlo. Lo maté… pensó horrorizado, levantándose de un salto de la cama; acto seguido, cogió sus ropas del suelo y se vistió, saliendo de la habitación lo más rápido posible.
“¡YOOCHUN!” gritó desesperado, buscándolo frenéticamente con la mirada mientras se paseaba de un lado a otro por el largo corredor
“Estoy aquí, amo” su repentina voz lo alivió. Había aparecido casi al instante y él inmediatamente corrió a sus brazos
“J-Junsu…y-yo…lo…m-maté” balbuceó, aferrándose a su traje. Yoochun lo estrechó con fuerza, lanzando un suspiro y trazando círculos en su espalda, tratando de calmarlo
“Déjeme ir a verlo” le dijo al oído, mientras su mano seguía acariciando su espalda.
Jaejoong emitió una especie de gemido y se separó de él, caminando hacia la habitación.
Yoochun lo siguió en silencio y al entrar, quedó completamente impactado con el panorama en la habitación de Junsu. Era prácticamente un mar de sangre, toda la cama estaba empapada con ella y ahí estaba él, completamente desnudo, con las manos perforadas y su espalda llena de cortes…
“Creo que se excedió, amo” susurró al acercarse a la cama
“¿E-Está muerto?” le preguntó y su voz sonó completamente desahuciada mientras continuaba paseándose por la habitación
Yoochun puso una mano sobre su cabeza e inmediatamente pudo notar que aún le quedaban fuerzas, pero eran casi las mínimas y si lo dejaban allí desangrándose, probablemente moriría en menos de una hora. Rápidamente se separó de él y comenzó a caminar hacia su amo
“Aún vive, pero no por mucho tiempo. Necesita sangre humana con urgencia, es la única manera que aquellas heridas le sanen con rapidez…debemos evitar que siga perdiendo más sangre”
“Yoochun, yo-“ “Vaya a descansar amo, yo me encargaré de él. Tenemos sangre humana en la bodega, así que le haré una transfusión por vía venosa, será mucho más rápido” Yoochun puso una mano sobre su hombro y Jaejoong asintió mecánicamente, desapareciendo del lugar casi al instante…

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3 comentarios:

  1. Jaejoong estás loco!!!!! Cómo le haces eso a Junsu???? Esto fue tan sufrible de leer >< Pobresito Su~~ Koiko tu historia va muy bien encaminada :D

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  2. O__O
    que horror u.u dios, senti cada palabra que escribiste era como si pudiese sentir el dolor de Junsu! noo que atroz >.< que sadico todo Jaejoong se pasó que le sucedee se nota que es mas que bizarro D:
    Pero estuvo muy realista, no dejas de sorprenderme chica! espero tu conti ansiosa como siempre n.n

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  3. Aigo!!

    estoy deacuerdo con Yoochun se excedio Jae u.u pero por que esta transtornado T_T nah! ^o^ seguire leyendo muybien capo xD

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